Internet tiene mucho... pero le falta algo

Ayer fui a entrenar, como de costumbre. Los martes entreno con el primer equipo, que está en la fase de ascenso para Superliga... pero los viernes entreno con los juveniles y con el resto de mi equipo. Siempre es un entreno diferente, porque pasas de la "seriedad" de entreno de algunos jugadores más profesionales, a entrenar más "light", disfrutando más, con risas...
Pero en el entreno de ayer pasó algo que me sobrecogió. Por suerte, en este club hay muy buen ambiente entre los jugadores. Somos prácticamente como familia, y cuando tenemos algún problema, nos los solemos contar... siempre hay gente en quien confiar.
Los juveniles son "nuevos" dentro de lo que cabe. Tienen entre 17 y 19 años, y no llevan tantos años juntos. Pero hay uno que es un puro terremoto... es graciosísimo, hiperactivo, de 17 años, el que da vida al entreno. No es de los mejores jugadores, pero disfrutas con él porque te lo hace pasar en grande.
Sin embargo, ayer era uno de esos días que necesitaba del voleibol para estar mejor. Hoy necesitaba que alguien fuera parte de su familia. Y me tocó a mí (lo cual se lo agradezco).
Mientras estábamos calentando (corriendo alrededor del campo) me dice:
- Enric... estoy rallado.
- ¿Por qué tío? (yo extrañado, habitualmente es el alma de la fiesta) - cuéntaselo al tito Enric jeje (para quitarle madera, porque su mirada lo decía todo).
- Pues... mira, te voy a contar mi historia en una vuelta (al campo, se refería). Resulta que mi madre trabaja a casi 500 km. de aquí, no tengo papá y ella viene semana sí, semana no aproximadamente... y he suspendido 4 porque no puedo hacerlo todo... encima los tutores han hablado conmigo, pero no puedo hacer más. Ahora estoy viviendo sólo en casa, tengo que fregar los platos, limpiar el suelo, hacérmelo todo... si hoy, mira si me aburría y estaba cansado, que me he duchado por hacer algo. Pero no tengo fuerzas. Para despejarme, me he ido a jugar a fútbol, luego a basket y ahora el entreno de volei. Pero estoy agotado...
Yo me quedé alucinando. Su mirada lo decía todo. Había pasado de ser el bicho que siempre era en el entreno, a un pobre chavalín de 17 años, sobreviviendo solo, cocinándose su comida, estudiando solo... pero lo peor, sintiéndose solo. Estuve hablando casi todo el entreno con él, hasta en el vestuario después. Pero me sabía más mal, pobrecito....
Menos mal que, por suerte, con su carácter extrovertido es capaz de conseguir muchas cosas. Pero el sentimiento de soledad que expresó era enorme... y es lo que digo. Internet tendrá muchas cosas, pero una mirada lo dice todo...
P.D: Me veo en la obligación moral de poner esta foto... no tiene nada que ver con el post, pero ya dicen que vale más una imagen que mil palabras. Ahí va xD No diré lo que en tantos sitios hemos leído y escuchado ya... pero cuánto glamour y belleza juntos... (no me podía aguantar!!!!!!!!)

PERLAS HOMOFÓBICAS DE LA MEDICINA FORENSE COLOMBIANA


Hoy dejo de lado la almohada para centrarme un poco en la homofobia existente en casi todos los ámbitos.
Hace poco asistí al VI Curso de Patología Forense de Logroño. En su programa vi un tema que podría ser muy interesante: "Homicidios en homosexuales". Lo peor es que empezaba la ponencia el tercer día de curso a las 9:00h. de la mañana... después de dos noches de poco sueño. Pero la ocasión lo merecía y puntualísimo en tercera fila estaba yo... jeje
El primer día de curso nos dieron un libro (genial, por cierto) que incluía toda la materia que iba a ser explicada en el curso. Como este tema me interesaba (por supuesto), leí algunos textos antes... para calentarme lo suficiente como para madrugar y no perdérmelo :P. Y atención, algunas de las perlas textuales con las que me encontré:
"La homosexualidad es la atracción de miembros del mismo sexo con obtención de gratificación sexual [...] Existe gran variedad de estilos de vida quienes, como los heterosexuales, tienen representación entre todas las clases sociales, ocupaciones, razas, religiones y preferencias políticas" (uf! Gracias por la aclaración. Los médicos forenses (titulares o interinos) no sabíamos que los homosexuales fueran tan normales, ¿no? Y yo creyendo que eran una plaga marginal de enfermedades...).
"[...] aventuras en las cuales suelen involucrarse algunos hombres homosexuales para tener sexo casual y breve con desconocidos, lo cual aumenta potencialmente el peligro para convertirse en víctima" (importante recalcar que, en 6 páginas, lo dice en tres párrafos distintos de la misma forma. Y claro, como no hay promiscuidad entre los heteros (no hay bombos indeseados, violaciones, ni tampoco se dan 3500 pastillas del día después...). Eso sí... si es breve, dos veces bueno xD).
"Los homicidios de homosexuales presentan mayor porcentaje de casos con múltiples causas de muerte, sin significancia estadística en los estudios realizados" (es decir, que aunque los estudios digan que no hay diferencia entre los homosexuales y heterosexuales, la conclusión me la saco del forro de la manga y lo digo... porque yo lo valgo!)
"Lo cual sugiere pero no prueba empíricamente que el ataque al cuello se lleva a cabo por el significado sexual de esta región dentro de la población homosexual" (vamos, otra conclusión por la jeta que te expongo porque me molo... eso sí, a los heterosexuales les da mucho asquete el cuello... ¿verdad?)
Y otras cuantas perlas médicas, sin coherencia... Es más, si para poner un ejemplo de caso de homicidio homosexual en serie durante la exposición, usó el caso de un asesino en serie de 172 niños (que de paso sea dicho... lo siento, pero bravo para las fuerzas de seguridad), sin constancia de sexo con ellos... casado y con una hija. ¿Dónde está la homosexualidad, doctor?
El médico en cuestión trabaja en el Instituto de Medicina Forense de Bogotá, Colombia. Y permítame decirle... me decepcionó haber madrugado tanto para escuchar semejantes absurdeces de un profesional de la ciencia. Que, por cierto... no sé si sería el acento sudamericano o tenía más pluma que mi nórdico... ¡Hágaselo mirar! (a la homofobia me refiero, por supuesto).
Conversaciones con mi almohada

Esto es lo que, ayer por la noche, escribía mientras trataba de dormir sin éxito... y es que cuando no estoy contigo, cariño, me cuesta descansar...
Me pesan los ojos... pero no puedo dormir. Son las 1:15h. de la noche e intento descansar para ir a trabajar en condiciones. Pero cuando llega la noche, mi subconsciente despierta y se activa la alarma. Sabe que mi cabeza funcionará mucho más de lo que lo hace habitualmente durante el día. O quizás es que concentra toda su energía en lo enterrado por la actividad diurna. En cualquier caso, a la luz salen mis preocupacions y acaban aterrándome por momentos... momento que aprovecho para encender la lámpara y desfogarme con la escritura...
A mi cabeza vienen imágenes del momento de la llegada al hospital, el día en que murió mi padre. El abrazo entre lágrimas con mi madre, mi último beso, la media hora después... como si lo acabara de vivir, al máximo detalle.
Creo que mi pena llega hasta cotas de egoísmo. Mi padre tuvo todo cuanto quiso a su lado durante la vida en que yo le conocí (sus últimos 24 años). Mi madre lo mimó incluso demasiado y yo le regalé todo cuanto pude, y conseguí que se sintiera orgulloso de mí (siempre me sonrojaba ante sus amigos, explicándole mis logros). Vivió como quiso, feliz y rodeado de amor. E incluso finalizó su paso como muchos de nosotros firmaríamos a día de hoy. Simplemente se apagó, sin dolor ni sufrimiento. Menos de 4 días. Cuatro días antes hacía todo cuanto quería en casa, iba a comprar, su Internet... y simplemente se apagó.
Recuerdo la última mirada que me dedicó la noche anterior como si fuera hoy. Tierna, con amor. Era un resumen de su imagen acerca de mí. Y puedo estar contento y en paz conmigo mismo por no haber dejado cuentas pendientes con él.
Es egoísta echarle de menos. Fue feliz hasta el último día, y yo desearía un final igual para mí. Pero le echo de menos, quisiera abrazarle...
Empiezo a ser verdaderamente consciente de la nueva vida que en adelante llevaremos mi madre y yo sin su compañía constante. Pero lentamente se escala la montaña del duelo.
Confiaré en las palabras de quienes me rodean y creeré que, un día no muy lejano, únicamente me quedará el feliz recuerdo de mi padre, sin pena alguna; sólo calma, orgullo y ternura.
Camino de vuelta

En un tren camino de casa, dejo atrás tres días de submersión, alejado de la realidad, anhelando volver y disfrutar de la dulce rutina que me tiene embrujado... esos ojos almendrados.
Vuelvo de Logroño, tras haber estado en el VI Curso de Patología Forense. Puedo decir que han sido unos días muy interesantes, pero más allá del aspecto estrictamente profesional, por la calidad humana que se me ha permitido tocar tan de cerca, sorprendente...
Hemos coincidido más de cien profesionales de todos los puntos de España, e incluso algunos de otros países. Pero lo mejor ha sido convivir con dos compañeras que me han demostrado ser mejores de lo que previamente podría imaginar. Hemos compartido habitación de hotel durante este tiempo, y vivido 24 horas diarias en las que he reído más minutos que dormido... intimado más que descansado... y comido más que nunca!
Ha sido uno de esos momentos en los que una rara magia envuelve el entorno (sin toma de estupefacientes...) y las confesiones ocupan la burbuja que dejamos compartir, disfrutando de cada experiencia por delicada, absurda o trascendental que pueda ser.
Me he contagiado de sus risas, dejándome llevar algo más de lo habitual. Quizás sea cierto que en momentos puntuales me he contenido, pues aún quedan restos de baja autoestima que han de eliminarse (¿con DNAsa?... tonterías varias del curso, jeje). En cualquier caso, días de bienestar que hacen más amena la espera de esos labios tiernos...
Cuando publique estas palabras ya te habré visto y mi sonrisa se verá reflejada en mi rostro, pero esta espera deja entrever los rayos de impaciencia y gran felicidad en recordarte. Luego... intentaré saciarme aunque sé que es imposible, pues no puedo llevarme en mi bolsillo para siempre...
Mis bolas y yo... la vida cambia.

Acallando todo tópico que haga referencia, mucho más de lo que hasta ahora pude imaginar (me refiero a la segunda frase del título del post... no a mis bolas).
La sabiduría popular tiene demasiada razón. Habitualmente soy bastante escéptico, pero hay cosas que “van a misa” (menos mal que no todo pasa por la iglesia... sino, iríamos bonicos), y sus refranes son un buen ejemplo.
La vida te requiere que seas plástico, y que te aclimates día tras día. Que experimentes, que crezcas, que aprendas a moldearte con el tiempo y que no te oxides. Es como hacer ejercicio físico, pero a nivel mental.
Hoy, existen gimnasios para entrenar tu cuerpo, mil deportes para ponernos en forma y disfrutar, manteniéndonos jóvenes durante más tiempo del que biológicamente estamos programados... pero no existen centros para rejuvenecer nuestra mente y hacer que los años no nos golpeen tan fuerte. Supongo que lo único que queda son los remedios “post-oxidación”, que empiezan por psico-noseké... y que por la poca experiencia profesional que pueda tener, sirven para poco más que estabilizar (ínfimas veces, para hacer desaparecer) un problema.
A medida que han ido pasando los pocos años de razón de los que hoy disfruto, siempre decía que no entendía a la gente mayor. No entendía porqué actuaban de ciertas formas, sin sentido, reacciones que, paradógicamente cuando era más inmaduro, hoy sé que se eran muy inmaduras. Hoy, sin embargo, tengo miedo porque a veces empiezo a entender ciertas posturas. Y eso significa que puedo estar volviéndome más rígido. O quizás más impuro, me explico;
Yo siempre equiparo nuestro interior como una especie de bola de silicona. Se forma y estructura empezando antes incluso del nacimiento hasta el final de la adolescencia (momentos de mayor influencia). Cuando acabas de crecer, cuanto mejor has crecido, más silicona pura lleva. Así, posteriormente al recibir golpes, cuanto más pura sea la silicona que tienes en tu bola, más podrás amoldar esos vaivenes de la vida. Pero con el paso del tiempo, si tienes impurezas y recibes golpes, se daña esa parte de la esfera, quedando irregular. Y la irregularidad es como un mal que crece y afecta a su alrededor... y así sucesivamente, un pez que se muerde la cola, hasta que desvirtuas la bola original, pura y transparente.
¿La cura? Mejor la prevención. Ese pequeño esfuerzo que impide que siga creciendo, e incluso regenerar, la pequeña parte dañada al principio. Como todo... mejor prevenir, que curar (la sabiduría popular otra vez...). Es como colocar cada papel del escritorio inicialmente ordenado en su sitio, después de utilizarlo. No vale eso de: “luego lo hago... si total, sólo es un papelito”... pero la vaguería reconforta porque es descanso y otros mil motivos más, y luego se ponen más papeles, y más... y cuando te das cuenta, el esfuerzo que tienes que hacer para dejar el escritorio impoluto es enorme... y muchas veces lo abandonamos (véase mi habitación jeje).
Hoy quiero decir que me entrenaré mucho para que mi bola, mi esfera de silicona, esté lo más límpia y lúcida posible, sin impurezas. Para poder recibir cuántos golpes me de la vida, muchos de ellos sin esperarlo... y salir a flote con éxito... en resumen, ser feliz. Quien sabe, quizás me esté inventando el negocio del siglo XXII...
P.D: hoy miércoles marcho a Logroño a un Curso durante 3 días. A la vuelta, vuelvo también aquí :) :**
De vuelta a darle vueltas...

Más de un año después de cerrar mi primer blog, hoy considero necesario la vuelta al mismo porque necesito volver a hablar conmigo mismo.
Necesito tener la vida interior que tuve durante el blog, y durante mucho tiempo después de él. Y es que no se trata de echar de menos el escribir (que también es placentero, un buen hobby)... sino que echo de menos el pensar conmigo mismo.
Hoy, en mi primer día de vuelta al trabajo después de 2 semanas de vacaciones no tenía que hacer informes y tampoco tenía citado a nadie, así que "perdiendo" horas estaba visitando mi antiguo blog... y se me han puesto los pelos de punta al leer algunos de mis posts antiguos. No por el contenido en sí, sino por la capacidad de reflexión que me demostraba con cada texto íntimo que escribía. Y quiero recuperarlo.
El motivo por el cual se cerró el grifo... es porque mi padre murió a principios de Diciembre. Un padre omnipresente en casa, y por consiguiente, en mi vida. Un padre que con casi 79 años, después de mucha lucha por parte de mi madre consiguió aceptar la homosexualidad a su manera y permitir una vida más normal, a pesar de tener noviO. Un padre al que, a pesar de la lucha que pudiera tener con él por la diferencia de edad (yo tengo 24), le quise como a nadie. Un padre que consigue, 3 meses y medio después, que mis ojos lloren cuando escribo estas palabras.
Es por eso, porque no quería llorar, porque necesitaba estar lúcido en mi mundo, que mi grifo dejó de emanar agua, evitando sufrimiento momentáneo. Sufrimiento que nublaba mi vida personal y profesional. Pero toca sacarlo. El duelo es necesario, a la vez que inevitable. Y no quiero ver como el tiempo pasa y yo me quedo cerrado en el pasado, sin evolución ninguna, y recordando a mi padre con pena, en lugar de con alegría por haber podido disfrutar de él durante 24 años.
Hoy quiero volver a sentarme durante un rato delante de mi ordenador, y obligarme a pensar otra vez. No sólo sobre esto, está claro... pero una cosa conlleva a otra, y el construir muros ante el sufrimiento cierra igualmente puertas ante todo lo demás. Y eso, lo que siempre consideré mi esencia y el orgullo máximo en mí, no quiero perderlo jamás... porque eso fue lo que enamoró a mi novio, y lo que gusta a mis amigos... y eso, quiero que vuelva a flotar como antes.
Es por todo eso, que hoy vuelvo a inaugurar un blog. Espero que os sintais cómodos. Yo lo hago... con estas líneas :)
Y hoy... día especial como ningún otro. El día del padre. Hoy, papá, te quiero felicitar por haberme dado todo lo que diste mientras estabas con vida. Has conseguido que llore, y eso significa mucho, lo sabes. Te quiero papá, un beso estés donde estés.