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    Retomando vicios
    He estado un par de meses sin atreverme a entrar y mira que paso veces por allí. Pero trataba de contenerme. "No debes, Arrierita, no debes", me decía a mí misma cada vez que sentía el impulso de saltarme a la torera mis propias prohibiciones. Pero hoy he sucumbido. Y me he dirigido hacia allí con paso firme y decidido. Sí, allí. A ese edificio situado en la Plaza del Callao número 5. La Fnac. El lugar en el que acabarán por hacerme socia de honor. En el último extracto de mi cuenta de socia vi lo que me gasto al cabo del año y he decidido pedirle a mi empresa que domicilie mi nómina directamente allí, será más cómodo para todos...

    Lo peor de todo es que no iba a comprar algo en concreto sino que iba "sólo a mirar". Esa frase puede resultar peligrosa. Bien es cierto que ya no compro discos y los DVD's sólo los pillo en muy raras ocasiones y únicamente si son ediciones especiales. Por lo que ahora todo mi interés lo concentro en los libros.

    Recuerdo cuando era una adolescente y veía algún libro que me gustaba. Ahorraba cual hormiguita en verano y pasaba cada semana por el escaparate de la única librería un poquito más underground de mi ciudad para comprobar que seguía allí. Y recuerdo la satisfacción cuando por fin acudía a comprarlo y salía de la tienda con labolsa (y en la bolsa sólo un libro). Recuerdo también cuando descubrí las bibliotecas públicas. "Pero, ¿de verdad que no hay que pagar nada como en el video-club?" le preguntaba a mi amiga de entonces. No me cabía en la cabeza que pudieran proporcionarme gratis aquello que tanto me gustaba.

    Por suerte o por desgracia, la edad, el sueldo fijo y el poder adquisitivo (amén del consumismo compulsivo del que soy víctima) han hecho que el acto de comprar un libro se haya convertido en algo cotidiano que no me supone ningún esfuerzo (me refiero a un esfuerzo económico que físico no me ha supuesto nunca ninguno). El ritual, sin embargo, sigue siendo el mismo. Merodeo por los mostradores. Las portadas me pueden llamar la atención pero me fijo más en el nombre de quien lo escribe y en el título. Cojo algunos, leo la sinopsis de contraportada, la biografía del autor de las solapas (cuando las hay) y hojeo el ejemplar leyendo frases sueltas. No me lo suelo pensar mucho para decidir comprármelo. Entonces dejo el ejemplar que he cogido y saco uno de la parte de abajo del montón y compruebo que esté en perfectas condiciones. Quiero mis libros nuevos y no los que ya han sobado cien manos antes que las mías.

    Por lo general sólo compro libros cada dos o tres meses. Me compro una docenita para ir tirando hasta la próxima compra. Esto quiere decir que siempre tengo entre quince o veinte libros en recámara. Ya sólo me quedaban doce, así que urgía el nutrir mis estanterías con material nuevo. Eso sí, cada vez queda menos espacio en mi casa...

    Revisando los títulos que hoy he comprado me he dado cuenta de que, lejos de lo que la gente suele pensar al saber qué tipo de libros publico, mis gustos en materia literaria son bastante más eclécticos y, sobre todo, muy trash. Después de una pre-adolescencia embebiéndome de clásicos universales (es decir los griegos, los franceces, los rusos, los ingleses y demás literatura "respetable y seria" y que me maten si le veo la gracia a Madame Bobary) me sumergí de lleno en un tipo de literatura más maldita, underground y canalla. Cualquier novela que hable de sexo, drogas y rock'n'roll, dilemas existenciales, identidades generacionales o vivencias al límite es susceptible de que lo incluya en la lista de la compra. No me suele gusta la literatura "gay". No me suele gustar la literatura "de mujeres". Y que conste que leo de todo.

    Lo de las mujeres es algo que me llama la atención. Porque la mayoría de los temas que antes he enumerado los suelen tratar los hombres. Y ya sabemos lo que pasa con la dificultad que tenemos las mujeres para abrirnos camino en según que mundillos y lo que nos cuesta ser tomadas en serio. Todavía está mal visto que una mujer hable de sexo (a menos que lo haga desde una óptica "Cosmopolitan", claro) o que hable de drogas o de su angustia vital porque siempre se la podrá tildar de histérica o amargada. Un escritor de vida bohemia y atormentada, alcohólico, politoxicomano y promiscuo es descrito como una persona "con una rica vida interior". Una escritora con las mismas características es una mujer echada a perder.

    Dicen que los hombres escriben desde la acción y que las mujeres lo hacemos desde la emoción. Pero yo quiero leer a escritores que me cuenten lo que sienten y a escritoras que hablen de lo rápido que tienen que vivir para demostrar que no son un cero a la izquierda.

    P.D.: Aprovechando el tirón, después me he ido a una conocida librería gay de Madrid y me he comprado el famoso libro blogueril y un ensayo in english sobre el impacto mediático y sociológico de The L Word (ahí, ahí, manteniendo altos los niveles de frikismo).
    P.D.2: Por si os lo estábais preguntando, sí, yo también soy de esas autoras que cuando entra en una librería busca sus propias novelas. ¡¡¡Y que tire la primera piedra el escritor o la escritora que no lo haya hecho nunca!!!

    ...de fondo Is it any wonder? de Keane (By Courtesy of Lince Miope)
     
    Comentario:
    Echaba de menos un post largo... ;)
    Estuve apunto de comprarme el ensayo del q hablas y esos dos que buscas cuando entras en una librería ya los tengo(y bien leiditos)xD
    A mí nunca me dio tiempo a pensar si las bibliotecas eran como los videoclubs o no,ya se encargaba mi madre de sacar libros y libros.

    Besitos.
     
    Comentario:
    Y tú te consideras de las echadas a perder? Desde dónde escribes? (me refiero a desde la acción o la emoción)(Físicamente, no sé porqué, pero te imagino escribiendo desde una terraza frente a la playa, así en plan bohemio...)

    Besos sin coca-cola, es que le ha caído arena... y además quita el sueño!
     
    Comentario:
    pero...¿ qué has comprado?
     
    Comentario:
    ¡Quiero leer alguna obra tuya! Hace tiempo que te leo, pero no sabía que fueses escritora xDDD.
     
    Comentario:
    Una ex mia me contó que de jovencita le robaba dinero a sus padres para poder comprarse libros. Le gustaban tanto...
    Hasta un punto es un vicio sano. Pero claro, eran otras épocas, y lo que creo es que ella tambien creía que las bibliotecas eran como los vidoeclubs.
     
    Comentario:
    Valeeee...soy la primera qué vergüensaaa! ¿Y qué opinas de la polémica y controvertida Lucia Etxebarria?
    No