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    Arrieritos S.L. presenta “Dame el mando que la tele es mía”
    Hoy: Ponga una pareja de lesbianas en su serie

    Desde hoy propongo declarar los miércoles "Día nacional de la lesbiana mediática". Y, creedme, mis motivos tengo.

    Las lesbianas siempre nos andamos quejando de la poca visibilidad y repercusión pública que nuestras vidas generan y parece que esos señores encorbatados y engominados que dominan las cadenas de televisión y deciden qué es aceptable y qué no, ya no hacen oídos sordos a nuestras peticiones. Por eso han decidido sentar a todas las lesbianas del país frente a la caja tonta los miércoles por la noche y, de paso, crear un poquito de rivalidad, que es lo que de verdad divierte y enriquece (a sus bolsillos, claro está). Así que a partir de ahora nuestras conversaciones (porque claro, las lesbianas solo hablamos de lesbianismo, los homosexuales de homosexualidad y no tenemos ningún otro interés más en esta vida) comenzarán con ese viejo y manido: Y tú, ¿de quién eres?

    Y es que ahora tenemos dos, no una ni tres, sino dos parejas de lesbianas televisivas pugnando por hacer suspirar a las féminas entendidas y calentar al personal masculino. Unas lo harán desde el drama con toques de humor, las otras desde la comedia disparatada y surrealista. Sus puntos en común son que las cuatro mozas están de muy buen ver, son jóvenes, guapas y sobradamente preparadas, con un brillante panorama profesional y una vida igualica, igualica que la tuya y la mía (¿a que sí? ¿a qué tú también te das besitos con tu chica en el trabajo sin que nadie se escandalice? ¿a que en tu comunidad de vecinos están encantadísimos contigo y con tu novia? Seguro que hasta te piden consejos sobre decoración... No, espera, que eso se lo preguntan a los chicos gays...).

    Pues eso, ¿tú de quien eres?



    Dos tías cañón con chicas del montón

    Amos a ver... En su momento ya dije que las espectaculares audiencias de Hospital Central se debían, en gran parte, al romance entre la pediatra y la enfermerita (hecho que ya es un secreto a voces en los pasillos televisivos). Quizá, y digo quizá, oye, que así como por casualidad y sin nada de mala intención, sin caer en la cuenta de que las dos series coinciden en horarios, a los guionistas de Aqui no hay quien viva se les ha ocurrido que, puesto que ya tenían a la pareja de mariquitas y les sobraba una lesbianilla con muy mala suerte en el amor, pues oye, vamos a liarla con alguien, ¿no? ¿Y con quién? Pues, hombre, tenemos por ahí a una tía cañón por la que suspiran todos los machos de la comunidad... ¿Por qué no ella? Así se la podrán casc... digo que así se podrán dar cuenta de que las lesbianas no son todas unas camionerillas. Pues venga, manos a la obra. Y dicho y hecho.

    Pero retrocedamos un poco en el tiempo...

    Cuando Aquí no hay quien viva dio comienzo vi su primer capítulo con gran escepticismo. ¿Una serie de José Luís Moreno? ¿Ese mismo engendro catódico que maquina espectáculos casposos tipo Noche de fiesta perpetuando la imagen de gay locaza con esos fántásticos azafatos y bailarines? Reconozco que me eché a temblar. Y no me gustó la serie. De hecho, por el primer día de emisión que tuvo (pocas series, 7 vidas y Aida aparte, triunfan un domingo) pensé que duraría lo mismo que me duran a mí mis novias (o sea, más bien poquito).

    Para mi sorpresa no sólo se mantuvo sino que fue haciéndose fuerte, la cambiaron de día y se convirtió en el estandarte de Antena 3, su niña mimada. Me acostumbré a verla y, aunque nunca me ha entusiasmado, reconozco que me he reído bastante con ella. Pero la cosa me empezó a chirriar cuando metieron al personaje de Bea (Eva Isanta). Me lo tomé como un modo de cubrir cuota. Ya tenemos a los gays pues hay que meter a una lesbiana. Pero, por supuesto, una lesbiana mona y sin martillo. Y, lógicamente, también le encontramos una novia también monísima de la muerte, Rosa (María Almudéver), que, encima, es abogada, como Ally McBeal, y que tiene muy mala leche, como buena lesbiana.

    A esas alturas ya no seguía con tanto interés la serie y lo de la parejita lésbica hedía (¿comprendéis ahora por qué tardé tanto en engancharme a Hospital Central?). Las pocas veces que intenté seguir su trama, arqueaba mi ceja-Sobera y meneaba la cabeza. Que no, que no me las creía ni borrasha ni jartita vino. No había química ni complicidad entre las actrices... Aquí muchos me podrían decir que se trata de una serie en clave de comedia, que no es lo mismo que un drama. Pero 7 vidas también es una comedia y me creo a Anabel Alonso en su papel, por muy disparatado y paródico que sea, del mismo modo que me creo a Luis Merlo en el papel de Mauri. Vale, quizá no sean muy buenos ejemplos (tod@s sabemos por qué... ;-p ).

    Y ahora nos encontramos con una nueva parejita lésbica estable, muchos enredos como mandan las reglas de la comedia y aún más situaciones en las que los chicos de la comunidad mirarán a las dos lesbianillas babeando cada vez que las vean (simpático guiño el de Paco, el del video-club, al verlas besándose: "Yo esto lo he soñado". No, tontorrón, es que tu novia hace lo mismo y a la misma hora en la competencia... Creo que el pobre va a empezar a pensar que las lesbianas han invadido todo su entorno... ¡ojalá invadieran el mío!).

    Debo admitir que no he visto la serie desde que empezó la nueva temporada (ya dije que soy fiel a Hospital Central) y que lo único que he ojeado ha sido un video en su web. Aunque, si mal no recuerdo, cuando apareció el personaje de Ana (Vanessa Romero, la de Los Imposibles de TeleMadrid) creo que ya vi algo que me hizo sospechar por donde irían los tiros. Sin embargo, no puedo evitar que me llame la atención la similitud entre la forma de iniciar las dos relaciones: Una lesbiana que acaba enamorando a una heterosexualisima de toda la vida... Espero que la gente no piense que todas las lesbianas vamos por la vida convirtiendo a las nenas porque mira que yo lo intenté con Rys y nada, ahora la tengo compartiendo con su novio una hipoteca a treinta años. Muy convincente no debí ser, no...

    Así que nada, chicas, hasta que algún canal en abierto decida que sería una buena idea emitir The L World (aunque fuese en horario de madrugada como hacen con Sexo en Nueva York) me temo que estas mozuelas van a ser las únicas refencias lésbicas que tengamos con las que poder sentirnos identificadas... Y yo, la verdad, muy identificada con ellas no me siento pero un buen repasillo sí que le daba a alguna de ellas... (Ayss! Las hormonas... Que se me revolucionan...)


    Y aunque no tenga nada que ver...

    Chascarrillo laboral de hoy:

    Tras dejar en la puerta de la oficina a Jefa, Amargada, Ricitos y su hermana que la había venido a buscar, Supermamá con Marido de Supermamá, Hermano de Supermamá, Cuñada de Supermamá (y, en conscuencia, novia de Hermano de Supermamá) y, por supuestísimo, Hijo de Supermamá (me jode reconocerlo pero el crío está para comérselo) que también la habían venido a buscar (a Supermamá, claro), La Pija y yo nos encaminamos hacia el metro.

    -La Pija: ¿Y qué planes tienes para el finde?
    -Yo (encogiéndome de hombros con desgana): Pues... La verdad es que salir no me apetece mucho así que aprovecharé para ponerme a currar...
    -La Pija (extrañadísima): ¿¡A currar!?
    -Yo: Sí, tengo que ponerme ya con mi nueva novela.
    -La Pija (pareciendo entender): ¡Ah, claro! (momento de introspección de La Pija) O sea que tú te sientas, te inventas cosas y las escribes, ¿no?

    Sí, cielo, soy una mentirosa compulsiva que me siento ante el ordenador para soltarle una trola detrás de otra y que luego me lo publiquen. Y fijate que hay algunos que hasta viven de ello...

    -Yo: Sí, esa es la idea...
    -La Pija (pareciendo -pero, ¡ojo! solo pareciendo- entender): ¡Aaaaah...!


    ...de fondo Tripping de Robbie Williams (por variar un poquito, ¿no?)
    No