Arrieritos S.L. presenta “Dame el mando que la tele es mía”
Hoy: The L Word (que lo de "L" me parece mu' soso)

Nooooo, no lo enseñamos todo...
No os debería pillar de sorpresa porque ya lo avisé. Y como hoy comienza a emitirse la primera temporada en España a través de Canal + (porque las bollos de este país tenemos pasta suficiente para abonarnos a la televisión de pago, claro) y el domingo comenzó la tercera (por supuesto, mi mulita ya se ha puesto a trabajar) en los iuesei, no veo mejor momento que este para hablar de todo lo que me ha dado tiempo a elucubrar sobre la serie desde que la viera hace un mes (y aviso también ahora que este post va a ser muyyyyy largo…).
Y aunque, en principio, parezca que no viene a cuento, voy a empezar hablando de otra cosa.
Uno de los escritores que más me gustan (aunque reconozco que no le sigo fielmente) es el norteamericano Paul Auster (y pese a que algun@s puedan escandalizarse, reconozco también que me suele gustar bastante cierta literatura contemporánea estadounidense). Me gusta Auster porque tiene la misma fijación que yo con el azar, las casualidades, los ciclos que se repiten y el eterno retorno. Sus novelas están llenas de guiños, de paradojas y paradigmas, de pequeños enigmas escondidos en simples escenas cotidianas.
Recuerdo que tras la ruptura, mi ex, la Bollera Reprimida, me acusó de fijarme demasiado en ese tipo de pequeños detalles, de darle demasiada importancia a cosas que no la tenían, de vivir obsesionada con las casualidades que, una y otra vez, se paseaban por mi vida. Pero yo, al igual que todo el mundo, busco un significado. Mi vida está tan fragmentada que cada vez que encuentro una conexión entre dos fragmentos, siento la obligación de buscarle un significado. Para mí las conexiones existen, pero otorgarles un valor, mirar más allá de la cruda realidad de mi existencia, es construir un mundo imaginario dentro del mundo real, un mundo que sólo tiene sentido y valor para mí, aunque sepa que fuera de mí ese mundo no puede sustentarse. Así que en otros momentos adopto el sinsentido como principio básico, como mecanismo de defensa para que las cosas de mi alrededor no me afecten. Pero a la hora de sentarme a escribir siento que mi obligación es ver lo que tengo delante, lo que también está en mi interior, y describir lo que veo tal y como yo lo veo.
Porque los detalles, los recuerdos, las casualidades, las connotaciones, son los que conforman a las personas, los que nos ayudan a darles una entidad global, los que nos hacen recordarlas mucho tiempo después de que hayan salido de nuestras vidas.
Y digo todo esto porque me parece una tremenda ironía que una serie de lesbianas (la serie de lesbianas por excelencia, a juzgar por el revuelo que ha armado) dé comienzo justo el día en que cumple años una miembra del Comando de Bolleras Desalmadas que para mí (mal que me pese porque me pesa y mucho) durante un tiempo fue muy especial por razones que me permitiréis no contar. Del mismo modo que me pareció una tremenda ironía que mi última novela saliera al mercado el mismo día que mi ex cumplía años. O que su presentación fuese justo un año después del día en que me fui de viaje con mi ex y el resto del comando. Un viaje que prometía ser inolvidable. Y lo fue. Pero por causas muy distintas a las que yo esperaba…
Así que, aunque luego retomaré mi tono sarcástico para hablar de la serie en cuestión, antes necesitaba soltar toda esta parrafada para que, más tarde, pudiérais entender el impacto que me produjo la serie. Porque las chicas de The L World no son (del todo) tan irreales como parecen. Porque sí existen en la vida real. Porque yo tuve la desgracia de cruzarme en su camino. De cruzarme con el Comando de Bolleras Desalmadas, versión española de esa pandillita lesbian chic que habita en el West Hollywood catódico.
En fin, dejemos a un lado las ñoñerías y al turrón, que hay mucho donde hincar el diente…
Desde que las lesbianas somos tan cool y fashion como nuestros compañeros los gays, desde que se tiene una (falsa) sensación de visibilidad gracias a que aparecemos (un poco) más en películas, series de televisión o libros, desde que ya no se asocia (tanto) a la lesbiana con el estereotipo de mujer masculina, yo intuía que no tardarían en hacer algo similar a lo que ya se había hecho (con éxito) primero en UK y, más tarde, en Estados Unidos con la serie Queer as folk.
La sombra de Melrose Place es alargada
A principios de los noventa, dos series de Darren Starr y Aaron Spelling revolucionaron la televisión. Se trataba de Beverly Hills 90210 (aquí con el cocacolítico nombre de Sensación de vivir) y Melrose Place. Series que ya no eran para toda la familia, que hablaban de jóvenes (aunque fueran jóvenes con unos problemas tan “similares” a los nuestros como los de Beverly Hills), en un tono desenfadado (juas, juas) y con chicos y chicas de muy buen ver (aunque, claro, el tiempo es lo que tiene, ahora ves a Jason Priestley en esa serie y te preguntas: “¿Y yo consideraba guapo a “eso? ¡Por Dios, qué pintas!”). Y Melrose Place, que tuvo un comienzo prometedor en tanto que pretendía mostrar más la problemática social de la juventud y sus dilemas existenciales (todo ello era la intención inicial, por supuesto, intención que no duró más allá de unos pocos capítulos) acabó degenerando en un culebrón al más puro estilo Santa Bárbara (su gran predecesora) en el que todos se liaban con todos y había tantos malos malísimos que no sabías cual era tu favorito. Pero dejó huella. Que levante la mano quién no haya dicho o escuchado alguna vez, en referencia a algún grupo de amig@s jóvenes, guap@s y fashion que practican la endogamia sexual indiscriminada entre ellos eso de: “Parecen la versión española de Melrose Place”.
Además, Melrose Place fue una de las primeras series en incluir un personaje gay entre los personajes fijos (de acuerdo, era un gay que no se comía un rosco, que era el pañuelo de lágrimas del resto del elenco y que por no tener no tenía ni vida sexual, a diferencia de sus compañeros, que compartían fluidos corporales hasta con el pescadero). Melrose Place era una serie hetero con personaje gay. The L Word es una serie bollo con un personaje hetero (o con tres, si contamos al cornudo de Tim y al fan de Gran Hermano que coloca cámaras por toda la casa para hacer un documental sobre la lesbiana salvaje en su habitat natural).
Desde que apareciera Melrose Place, muchas series han seguido su estela, convirtiendo en habitual la estructura argumental de una serie con gente joven que son vecinos, comparten piso y, sobre todo, son muy, muy amigos (y hasta con derecho a roce, faltaría más). Y The L Word no se aparta ni un ápice de este modelo. Son amigas, vecinas y compañeras de piso y comparten sus fluidos corporales (que son muchos y abundantes).
La vida es un continuo estereotipo
Muchas voces se han alzado desde el colectivo lésbico criticando la irrealidad de la serie y diciendo que no se sienten en absoluto representadas por ninguno de los personajes. Pero, seamos realistas, ¿acaso Melrose Place representaba el mundo hetero? ¿de verdad todos los tíos heterosexuales marcan los mismos abdominales que Jake o Billy? Porque a mí, la realidad de playas y piscinas me dice todo lo contrario…
También dicen, no sin falta de razón, que no hay lesbianas butch (parece que este punto lo van a tratar de solucionar en la tercera temporada). Pero vamos, tampoco me diréis que Shane es el colmo de la feminidad porque a mí no me lo parece (aunque no por ello me da menos morbo… o justamente por eso). Dicen que las lesbianas que aparecen en el show son demasiado despampanantes y poco ajustadas a la realidad, a lo que se puede ver en cualquier bar de ambiente lésbico un sábado por la noche. Y es cierto, en parte. Pero no menos cierto es, y esto se viene notando desde hace ya un tiempo, que el estereotipo de mujer “camionera” va desapareciendo en pos de una mujer que yo me limitaría a calificar “del montón” (sin una masculinidad o femineidad marcada) junto con el estereotipo de la “lipstick lesbian” que se está dando cada vez más, sobre todo en las nuevas generaciones.
A estas alturas tod@s deberíamos saber ya que los medios audiovisuales magnifican en demasía el aspecto físico de las personas a fuerza de presentarlas como “objetos deseables”. (¿Cómo, si no, se explica que haya chicas que puedan considerar guapo al (más) feo de Andy & Lucas?). Las niñas son monas, por supuesto, pero yo me he encontrado con niñas tanto o más monas saliendo por el ambiente. De hecho, tengo la convicción de que si nunca hubiéramos visto a estas chicas en fotos y vídeos con tanta ropa cara y estilismo a la última y las viéramos un fin de semana por cualquier zona de ambiente, claro que nos llamarían la atención pero creo que no más que cualquier otro grupo de niñas monas de los que pululan por ahí. (¿De verdad me vais a decir que Leisha Haley -Alice, la periodista bisexual- es guapa con esa cara de pequinés diarréico que tiene…? Que JM casi se me cae de la silla de la impresión, ondia ya…)
Además, el reparto, a mi juicio, responde también a otra larga serie de estereotipos. Entremos un poco en ellos:
-Bette (Jennifer Beals): Es la típica bollo ejecutiva agresiva con un marcado rol masculino tanto en su trabajo como en su relación. Vamos, que ella es la que lleva los pantalones. Intuímos que tuvo un pasado heterosexual por un comentario que hace sobre el semen en el episodio piloto: “Y pensar que yo me he tragado esto…”. Pues sí, hija, ya te vale, sí… Pero el pasado quedó atrás y lleva ya siete largos años compartiendo su vida con otra mujer en plan matrimonio-aburrido-y-feliz-con-casa-de-la-hostia-decorada-con-mucho-gusto-y-carisimos-objetos-de-arte-y-piscina-en-el-jardín (pero… ¿eso no era más propio de los hombres gays? ¡Cuánto hemos avanzado las bollos, po’ dió, po’ dió…!). Más que el estereotipo de lesbian fashion, me molesta que Bette y su pareja reproduzcan los roles típicos del matrimonio heterosexual. Bette es la –ya lo he dicho- ejecutiva agresiva que lleva los pantalones en la relación, la que tiene el poder económico (y estoy segura de que considera que su carrera es demasiado importante como para truncarla quedándose ella embarazada) y la que es infiel. Lo mismito, lo mismito que hemos visto tantas veces en otros matrimonios heterosexuales de la ficción y fuera de ella.
-Tina (Laurel Holloman): Vale, puede ser guapa, pero es una belleza tan habitual que no impacta y, por favor, tiene una cara de maruja que no puede con ella… De verdad, es que le viene que ni al pelo el papel de mujercita comprensiva que aguanta que su pareja no pase tiempo con ella, que siempre hable de trabajo y que le perdona las infidelidades. Estoy segura de que si la viéramos en el súper cogiendo el detergente no nos íbamos a fijar en ella.
-Jenny (Mia Kirshner): Aquí sí que me tocan la fibra sensible. Y es que esta chica sólo la podría definir con una palabra: hostiable. Cada vez que la veo aparecer me dan ganas de correrla a gorrazos. ¿Cómo se puede ser tan… tan… tan…? Bueno, tan… así. Y de nuevo aquí lo que me molesta no es el esterotipo de chica-con-novio-de-toda-la-vida-que-descubre-que-le-ponen-las-tías (que de esas también hay unas pocas) sino que me ofende directamente por la imagen que da de las escritoras. Porque todas esas escenitas oníricas que tiene me ponen de los nervios. ¿Es que hace falta meterse un tripi (o varios) para escribir? ¿Es que todas las escritoras viven esa vida de tormento y agitación? Vale, puedo llegar a compartir (porque alguna vez me ha pasado) todo eso de la euforia creativa, las musas de la inspiración y meterse tan de lleno en la historia que escribes que luego te cuesta un poquito diferenciar realidad de ficción pero lo de esta chica es de psiquiatra de guardia. Y encima se creerá muy guay por vestir como un cruce entre Dorothy Parker y Djuna Barnes (muy bolloliteraria ella, claro). Pero la siguen manteniendo en la serie y quitan a Marina que, aunque era un personaje-florero, al menos tenía su morbo…
-Shane (Katherine Moennig): Lo reconozco, es mi debilidad. Cada vez que aparece en pantalla tengo problemas para respirar con normalidad y se me acelera el pulso al borde de la taquicardia. Sin embargo, no puedo obviar que es quizá el personaje que con más asiduidad me he encontrado en mis correrías nocturnas, tanto por el look (ese punto de “fashion androgynia” que ha sido tan explotado en el ambiente lésbico y más desde que existe la serie) como por la actitud (conozco a demasiadas tías lesbianas que esgrimen lo de “yo no quiero relaciones”). Pero su pose es tan típica como el comer. Dura por fuera y sensible por dentro. “He sufrido tanto que no puedo por menos que mostrar una postura de escepticismo vital ante todo lo que me rodea pero, ¡oye!, que también tengo mi corazoncito…”. Chicas como esta me han dado tantos quebraderos de cabeza que mejor lo dejamos.
-Dana (Erin Daniels): ¡Qué raro! ¡Una tenista bollo! Y con padres republicanos. Y con dificultades para salir del armario por temor a truncar su prometedora carrera. ¡Qué poco me suena! Aunque, vale, tiene menos martillo que Amelie Mauresmo y que, ejem, otras tenistas españolas… Bueno, al menos en este personaje podemos vislumbrar (pero, ojo, sólo vislumbrar) un poco el proceso de autoaceptación y salida del armario. Pese a todo, no deja de ser, junto a Alice, uno de los personajes más o menos cómicos puestos para aliviar la carga dramática.
-Alice (Leisha Haley): Alice es periodista, cosmopolita y bisexual (aunque a mí me parece una bisexual de palo porque su rollo con el-hombre-que-se-siente-lesbiana no se puede tomar en serio) pero quizá, a pesar de todo eso, me parece el personaje más real. Y no sólo porque me parezca la menos mona de todas sino porque me parece que es la que actúa con más normalidad e, incluso, sí que me puedo llegar a identificar con algunas de las cosas que hace o dice. Pero, querida, lo del árbol endogámico lésbico ya lo empecé a hacer yo hace muchos años con ayuda de mi ex amiga, la Petarda Multimedia.

Pues sí, nena, y el nuestro era tanto o más complejo que este, creeme...
-Marina (Karina Lombard): La verdad es que este personaje me parece, simple y llanamente, plano. Es una simple lesbiana burguesa medio aristócrata de la que luego descubrimos más cosas pero como que no acaba de funcionar (salvo en la cama con la insoportable de Jenny). Su aparente aura de misterio me aburre bastante por mucho morbo que tenga (que lo tiene, que lo tiene).
-Carmen (Sarah Shahi): Por mucho mono vaquero y coleta que la pongan no puede ocultar que fue chica Pirelli hace un par de calendarios. Pero el personaje me cae bien, no sabría decir por qué. Y sí, se parece mucho a Eva Longoria.
-Helena (Rachel Shelley): A esta tampoco la aguanto pero es el personaje que no podía faltar, la Amanda de The L Word. Seguro que al final hasta tiene buen corazón y todo…
¿Una serie de bollos para tíos heteros?
Por tod@s es sabido que eso de dos tías montándoselo le da mucho morbo a los tíos. En toda peli porno que se precie siempre-siempre-siempre va a aparecer una escenita lésbica (o más). Y seguro que antes del estreno de la serie muchos hombres se frotarían las manos (y lo que no son las manos) sólo de pensar en ver tanta niña mona junta. Pero, perdona, ¿es que acaso las lesbianas no se excitan viendo escenas de sexo en la serie? ¿Es que soy la única a la que se alegran los bajos con según qué imágenes (cosa que no me suele ocurrir con las pelis porno al uso)? He trabajado en un festival de cine gay y, creedme, he visto muuuuuuchas películas y, en consecuencia, muuuuuuuuuuchas escenas de sexo entre mujeres y debo decir aquí que las de esta serie, para mi gusto, son de las más convincentes que he visto. ¿Que los tíos ven la serie para luego tener material onanista? Por mí como si se la machacan con dos ladrillos. Pero creo que si un tío ve esta serie sólo por eso, acabará por aburrirse. No creo que esté acostumbrado a tanto diálogo.
Además, hay un dato que a mí me parece bastante significativo. Cuando veía alguno de los (abundantes) desnudos de las nenas, había algo que me extrañaba pero no sabía qué. Hasta que ya, al tercer o cuarto capítulo, me dí cuenta de qué era... ¡Ninguna se ha operado las tetas (bueno, a la Beals no se la ven y de Erin Daniels sospecho pero, como es deportista, puede colar)! ¡Increíble! ¡Actrices americanas con tetas sin operar!
¿Es en el fondo The L Word tan transgresora como pretende?
Tan sólo por el hecho de que es una serie protagonizada por personajes lésbicos y que está escrita, dirigida y producida por mujeres lesbianas ya se le debería conceder un puntito transgresor (y más en la América puritana de Mr. Bush y su séquito). Aunque más que por el tema lésbico o por las escenas de sexo, yo diría que porque algunas de sus protagonistas ¡beben y fuman! ¿En cuántas series podéis ver eso en la actualidad? A ver, ¿en cuantas?
Echo en falta muchas cosas. Primero que ninguna parece tener un solo amigo gay. Y yo (como otras muchas lesbianas) tengo un montón de amigos gays. Segundo, el activismo político está escasamente representado (porque lo de salir a la mani del orgullo no lo puedo considerar activismo sino ocio). Tercero, un poco de lengua viperina, todas son buenísimas amigas y se quieren un montón cuando lo cierto es que en un grupo tan grande es inevitable que no se pongan a caer de un burro en cuanto se den la espalda unas a otras.
Por lo demás me parece una serie bastante entretenida, con una cuidada producción y una banda sonora interesante, el dinero parece estar bien empleado y las tramas argumentales me parecen sólidas aunque tengan fallos (como todas). Las interpretaciones son correctas y ajustadas (menos la de Jenny, por Dios, que la manden de nuevo a Iowa, a Idaho o de dónde sea) aunque mucho me temo que, como le ha ocurrido con otras series, acabará degenerando en el culebrón puro y duro (¡ah! ¿pero es que no lo ha hecho ya? se preguntarán algunas…)
¿Hace falta ser lesbiana para interpretar a una?
Y es que, ¿quién no se ha preguntado si estas bellas damas hacen lo mismo en la intimidad de sus dormitorios que en la tele? Es obvia que la respuesta a la pregunta (a la primera, no me seáis morbosas) es negativa. No, no hace falta ser lesbiana para interpretar un papel lésbico. Sin embargo, sobre estas muchachas han corrido rumores de todo tipo. Desde comentarios de gente cercana que dice que un tercio son lesbianas, otro tercio bisexuales y el tercio restante tiene dudas hasta que todas son heteras pero que muy heteras.
Cuando comenzó la serie la única que se declaró abiertamente lesbiana fue Leisha Haley (curiosamente, la única bisexual de la serie) mientras que Mia Kirsner decía ser bisexual. El resto se declaraba rotundamente heterosexual salvo Kate Moennig que se negaba a airear sus tendencias sexuales (¿realmente hacía falta? ¿realmente hay alguien que haya pensado en algún momento que esta chica podía ser hetero?). Con el tiempo, verbigracia de Internet y su fuente inagotable de gossips he llegado a leer que Laurel Holloman también se declara bisexual (aunque esté casada y tenga un niño) y que a Kate Moennig se la puede ver fácilmente dándose el lote con desconocidas nenas en los bares de lesbianas más in de Los Angeles. Y aquí me voy a poner un poquito sectaria… Si es que la que lo prueba, repite…
¿Por qué a mí The L Word no me parece tan irreal?
Como ya he dicho en la larga introducción a este peñazo que os estáis tragando (y si alguien ha llegado hasta aquí, que sepa que tiene más paciencia que el santo Job), una de las sensaciones que más me embargaban mientras veía la serie era la del dejà vú. Según pasaban los capítulos yo iba viendo, una por una, a todas mis ex amigas, sus situaciones, sus reacciones e, incluso (lo juro, de verdad) parecidos físicos más que notables. Y, de verdad, que un escalofrío de pánico me recorría la espalda.
Si tengo que hacer honor a la verdad es que, mientras estas muchachas fueron mis amigas (y algunas lo eran desde hacía mucho), me lo pasé muy bien, me reí mucho, me divertí y también amé. Quizá mi problema fue implicarme demasiado (como siempre, por otra parte) y esperar que personas que, pese a rondar todas la treintena, se comportaban como crías de parvulario. Pero para que veáis que no miento, ahí van las correspondencias, aunque no pondré nombres reales por razones obvias que espero vuesas mercedes comprendan:
-Bette y Tina-Toledana y Sosawoman: Sí, exactamente iguales. Toledana trabaja en una multinacional, es supermaterialista y maneja un montón de pasta. También tiene el pelo rizado aunque los escasos centímetros que la separan del metro y medio hace que su tipo no sea exactamente el de Jennifer Beals. Pero se la puede considerar una niña mona. Su mujercita, Sosawoman es, pues eso, bastante sosa y hace el papel de mujercita. A temporadas dejó de trabajar pero no para tener un niño sino para prepararse unas oposiciones de las que desconozco su resultado. Solían organizar con bastante frecuencia fiestas en su casa a las que invitaban a lo más granado del bollerío madrileño y periferia.
-Alice y Dana-Profe y Fumeta: La parejita divertida. Muy monas las dos y con mucha pasta también. Me caían muy bien. Pero luego se portaron como unas zorras, sobre todo Fumeta.
-Marina-Bollera Reprimida: ¡A ver! ¡No se me revolucionen! En este caso el parecido no es físico (mi ex podía ser muchas cosas pero mona, precisamente no… para que luego digan que yo me fijo en el físico…). Se parece en que, al igual que Marina, es callada y oculta un pasado familiar algo oscuro y que, de cara a la galería, parece sensata y madura y siempre presta a dar consejos a las amigas.
-Dana-Gruñona: Este es el parecido que más me asombra. Juro sobre todas mis novelas que se parece fi-si-ca-men-te. Tiene el mismo tono de piel, los mismos ojos, la misma manía de llevar casi siempre coleta y, como también hace mucho deporte, os podéis imaginar qué tipo tiene. Lo curioso de esta señorita es que su orientación sexual nunca estuvo clara (el tiempo que yo la conocí). Se suponía hetero pero siempre estaba rodeada de lesbianas y las malas lenguas decían que estaba esperando a que apareciese una tía con la que probar. A mí solía ignorarme abiertamente pero ha sido justo la única a la que he visto desde que dejé de salir con el grupito. Y fue ella la que se acercó a saludarme, que yo ya pasaba de largo…
-Shane-La niña del cacao: Sí, también teníamos una tipa dura, promiscua (lo del cacao supongo que sería para tener los labios siempre a punto) y rompecorazones con look “fashion androgynia”. Y anda que no me trajo a mí de cabeza. Pero, como Shane, también demostró tener su corazoncito y lo último que supe fue que se había ido a vivir con una tía al mes de conocerla…
La Arrierita, en principio, no tiene correspondencia con ningún personaje. Las miembras del Comando, como son muy básicas, supongo que dirían (en caso de ser preguntadas) que yo sería Jenny por aquello de ser escritora y porque sé que me consideran bastante rarita pero, puestos a elegir, prefiero parecerme a Alice. Al menos es divertida…
Y al igual que en la serie, en el grupito también había personajes secundarios con los que existirían correspondencias entre realidad y ficción. Pero creo que ya me he pasado tres pueblos con el post y no me voy a extender más.
Sé que mi postura respecto a la serie es contradictoria. Por un lado la critico y por otro me gusta. Puedo admitir que es irreal pero yo he estado metida en un grupo así. Pero supongo que está en mi naturaleza el ser contradictoria. Eso sí, ¡no pienso dar teléfonos! Que serán monas, sí, pero no se las recomiendo ni a mi peor enemigo.
¡Ale, niñas que empieza la serie!
…de fondo la B.S.O. de The L Word (que ya he dicho que es bueno ambientarse)

Nooooo, no lo enseñamos todo...
No os debería pillar de sorpresa porque ya lo avisé. Y como hoy comienza a emitirse la primera temporada en España a través de Canal + (porque las bollos de este país tenemos pasta suficiente para abonarnos a la televisión de pago, claro) y el domingo comenzó la tercera (por supuesto, mi mulita ya se ha puesto a trabajar) en los iuesei, no veo mejor momento que este para hablar de todo lo que me ha dado tiempo a elucubrar sobre la serie desde que la viera hace un mes (y aviso también ahora que este post va a ser muyyyyy largo…).
Y aunque, en principio, parezca que no viene a cuento, voy a empezar hablando de otra cosa.
Uno de los escritores que más me gustan (aunque reconozco que no le sigo fielmente) es el norteamericano Paul Auster (y pese a que algun@s puedan escandalizarse, reconozco también que me suele gustar bastante cierta literatura contemporánea estadounidense). Me gusta Auster porque tiene la misma fijación que yo con el azar, las casualidades, los ciclos que se repiten y el eterno retorno. Sus novelas están llenas de guiños, de paradojas y paradigmas, de pequeños enigmas escondidos en simples escenas cotidianas.
Recuerdo que tras la ruptura, mi ex, la Bollera Reprimida, me acusó de fijarme demasiado en ese tipo de pequeños detalles, de darle demasiada importancia a cosas que no la tenían, de vivir obsesionada con las casualidades que, una y otra vez, se paseaban por mi vida. Pero yo, al igual que todo el mundo, busco un significado. Mi vida está tan fragmentada que cada vez que encuentro una conexión entre dos fragmentos, siento la obligación de buscarle un significado. Para mí las conexiones existen, pero otorgarles un valor, mirar más allá de la cruda realidad de mi existencia, es construir un mundo imaginario dentro del mundo real, un mundo que sólo tiene sentido y valor para mí, aunque sepa que fuera de mí ese mundo no puede sustentarse. Así que en otros momentos adopto el sinsentido como principio básico, como mecanismo de defensa para que las cosas de mi alrededor no me afecten. Pero a la hora de sentarme a escribir siento que mi obligación es ver lo que tengo delante, lo que también está en mi interior, y describir lo que veo tal y como yo lo veo.
Porque los detalles, los recuerdos, las casualidades, las connotaciones, son los que conforman a las personas, los que nos ayudan a darles una entidad global, los que nos hacen recordarlas mucho tiempo después de que hayan salido de nuestras vidas.
Y digo todo esto porque me parece una tremenda ironía que una serie de lesbianas (la serie de lesbianas por excelencia, a juzgar por el revuelo que ha armado) dé comienzo justo el día en que cumple años una miembra del Comando de Bolleras Desalmadas que para mí (mal que me pese porque me pesa y mucho) durante un tiempo fue muy especial por razones que me permitiréis no contar. Del mismo modo que me pareció una tremenda ironía que mi última novela saliera al mercado el mismo día que mi ex cumplía años. O que su presentación fuese justo un año después del día en que me fui de viaje con mi ex y el resto del comando. Un viaje que prometía ser inolvidable. Y lo fue. Pero por causas muy distintas a las que yo esperaba…
Así que, aunque luego retomaré mi tono sarcástico para hablar de la serie en cuestión, antes necesitaba soltar toda esta parrafada para que, más tarde, pudiérais entender el impacto que me produjo la serie. Porque las chicas de The L World no son (del todo) tan irreales como parecen. Porque sí existen en la vida real. Porque yo tuve la desgracia de cruzarme en su camino. De cruzarme con el Comando de Bolleras Desalmadas, versión española de esa pandillita lesbian chic que habita en el West Hollywood catódico.
En fin, dejemos a un lado las ñoñerías y al turrón, que hay mucho donde hincar el diente…
Desde que las lesbianas somos tan cool y fashion como nuestros compañeros los gays, desde que se tiene una (falsa) sensación de visibilidad gracias a que aparecemos (un poco) más en películas, series de televisión o libros, desde que ya no se asocia (tanto) a la lesbiana con el estereotipo de mujer masculina, yo intuía que no tardarían en hacer algo similar a lo que ya se había hecho (con éxito) primero en UK y, más tarde, en Estados Unidos con la serie Queer as folk.
La sombra de Melrose Place es alargada
A principios de los noventa, dos series de Darren Starr y Aaron Spelling revolucionaron la televisión. Se trataba de Beverly Hills 90210 (aquí con el cocacolítico nombre de Sensación de vivir) y Melrose Place. Series que ya no eran para toda la familia, que hablaban de jóvenes (aunque fueran jóvenes con unos problemas tan “similares” a los nuestros como los de Beverly Hills), en un tono desenfadado (juas, juas) y con chicos y chicas de muy buen ver (aunque, claro, el tiempo es lo que tiene, ahora ves a Jason Priestley en esa serie y te preguntas: “¿Y yo consideraba guapo a “eso? ¡Por Dios, qué pintas!”). Y Melrose Place, que tuvo un comienzo prometedor en tanto que pretendía mostrar más la problemática social de la juventud y sus dilemas existenciales (todo ello era la intención inicial, por supuesto, intención que no duró más allá de unos pocos capítulos) acabó degenerando en un culebrón al más puro estilo Santa Bárbara (su gran predecesora) en el que todos se liaban con todos y había tantos malos malísimos que no sabías cual era tu favorito. Pero dejó huella. Que levante la mano quién no haya dicho o escuchado alguna vez, en referencia a algún grupo de amig@s jóvenes, guap@s y fashion que practican la endogamia sexual indiscriminada entre ellos eso de: “Parecen la versión española de Melrose Place”.
Además, Melrose Place fue una de las primeras series en incluir un personaje gay entre los personajes fijos (de acuerdo, era un gay que no se comía un rosco, que era el pañuelo de lágrimas del resto del elenco y que por no tener no tenía ni vida sexual, a diferencia de sus compañeros, que compartían fluidos corporales hasta con el pescadero). Melrose Place era una serie hetero con personaje gay. The L Word es una serie bollo con un personaje hetero (o con tres, si contamos al cornudo de Tim y al fan de Gran Hermano que coloca cámaras por toda la casa para hacer un documental sobre la lesbiana salvaje en su habitat natural).
Desde que apareciera Melrose Place, muchas series han seguido su estela, convirtiendo en habitual la estructura argumental de una serie con gente joven que son vecinos, comparten piso y, sobre todo, son muy, muy amigos (y hasta con derecho a roce, faltaría más). Y The L Word no se aparta ni un ápice de este modelo. Son amigas, vecinas y compañeras de piso y comparten sus fluidos corporales (que son muchos y abundantes).
La vida es un continuo estereotipo
Muchas voces se han alzado desde el colectivo lésbico criticando la irrealidad de la serie y diciendo que no se sienten en absoluto representadas por ninguno de los personajes. Pero, seamos realistas, ¿acaso Melrose Place representaba el mundo hetero? ¿de verdad todos los tíos heterosexuales marcan los mismos abdominales que Jake o Billy? Porque a mí, la realidad de playas y piscinas me dice todo lo contrario…
También dicen, no sin falta de razón, que no hay lesbianas butch (parece que este punto lo van a tratar de solucionar en la tercera temporada). Pero vamos, tampoco me diréis que Shane es el colmo de la feminidad porque a mí no me lo parece (aunque no por ello me da menos morbo… o justamente por eso). Dicen que las lesbianas que aparecen en el show son demasiado despampanantes y poco ajustadas a la realidad, a lo que se puede ver en cualquier bar de ambiente lésbico un sábado por la noche. Y es cierto, en parte. Pero no menos cierto es, y esto se viene notando desde hace ya un tiempo, que el estereotipo de mujer “camionera” va desapareciendo en pos de una mujer que yo me limitaría a calificar “del montón” (sin una masculinidad o femineidad marcada) junto con el estereotipo de la “lipstick lesbian” que se está dando cada vez más, sobre todo en las nuevas generaciones.
A estas alturas tod@s deberíamos saber ya que los medios audiovisuales magnifican en demasía el aspecto físico de las personas a fuerza de presentarlas como “objetos deseables”. (¿Cómo, si no, se explica que haya chicas que puedan considerar guapo al (más) feo de Andy & Lucas?). Las niñas son monas, por supuesto, pero yo me he encontrado con niñas tanto o más monas saliendo por el ambiente. De hecho, tengo la convicción de que si nunca hubiéramos visto a estas chicas en fotos y vídeos con tanta ropa cara y estilismo a la última y las viéramos un fin de semana por cualquier zona de ambiente, claro que nos llamarían la atención pero creo que no más que cualquier otro grupo de niñas monas de los que pululan por ahí. (¿De verdad me vais a decir que Leisha Haley -Alice, la periodista bisexual- es guapa con esa cara de pequinés diarréico que tiene…? Que JM casi se me cae de la silla de la impresión, ondia ya…)
Además, el reparto, a mi juicio, responde también a otra larga serie de estereotipos. Entremos un poco en ellos:
-Bette (Jennifer Beals): Es la típica bollo ejecutiva agresiva con un marcado rol masculino tanto en su trabajo como en su relación. Vamos, que ella es la que lleva los pantalones. Intuímos que tuvo un pasado heterosexual por un comentario que hace sobre el semen en el episodio piloto: “Y pensar que yo me he tragado esto…”. Pues sí, hija, ya te vale, sí… Pero el pasado quedó atrás y lleva ya siete largos años compartiendo su vida con otra mujer en plan matrimonio-aburrido-y-feliz-con-casa-de-la-hostia-decorada-con-mucho-gusto-y-carisimos-objetos-de-arte-y-piscina-en-el-jardín (pero… ¿eso no era más propio de los hombres gays? ¡Cuánto hemos avanzado las bollos, po’ dió, po’ dió…!). Más que el estereotipo de lesbian fashion, me molesta que Bette y su pareja reproduzcan los roles típicos del matrimonio heterosexual. Bette es la –ya lo he dicho- ejecutiva agresiva que lleva los pantalones en la relación, la que tiene el poder económico (y estoy segura de que considera que su carrera es demasiado importante como para truncarla quedándose ella embarazada) y la que es infiel. Lo mismito, lo mismito que hemos visto tantas veces en otros matrimonios heterosexuales de la ficción y fuera de ella.
-Tina (Laurel Holloman): Vale, puede ser guapa, pero es una belleza tan habitual que no impacta y, por favor, tiene una cara de maruja que no puede con ella… De verdad, es que le viene que ni al pelo el papel de mujercita comprensiva que aguanta que su pareja no pase tiempo con ella, que siempre hable de trabajo y que le perdona las infidelidades. Estoy segura de que si la viéramos en el súper cogiendo el detergente no nos íbamos a fijar en ella.
-Jenny (Mia Kirshner): Aquí sí que me tocan la fibra sensible. Y es que esta chica sólo la podría definir con una palabra: hostiable. Cada vez que la veo aparecer me dan ganas de correrla a gorrazos. ¿Cómo se puede ser tan… tan… tan…? Bueno, tan… así. Y de nuevo aquí lo que me molesta no es el esterotipo de chica-con-novio-de-toda-la-vida-que-descubre-que-le-ponen-las-tías (que de esas también hay unas pocas) sino que me ofende directamente por la imagen que da de las escritoras. Porque todas esas escenitas oníricas que tiene me ponen de los nervios. ¿Es que hace falta meterse un tripi (o varios) para escribir? ¿Es que todas las escritoras viven esa vida de tormento y agitación? Vale, puedo llegar a compartir (porque alguna vez me ha pasado) todo eso de la euforia creativa, las musas de la inspiración y meterse tan de lleno en la historia que escribes que luego te cuesta un poquito diferenciar realidad de ficción pero lo de esta chica es de psiquiatra de guardia. Y encima se creerá muy guay por vestir como un cruce entre Dorothy Parker y Djuna Barnes (muy bolloliteraria ella, claro). Pero la siguen manteniendo en la serie y quitan a Marina que, aunque era un personaje-florero, al menos tenía su morbo…
-Shane (Katherine Moennig): Lo reconozco, es mi debilidad. Cada vez que aparece en pantalla tengo problemas para respirar con normalidad y se me acelera el pulso al borde de la taquicardia. Sin embargo, no puedo obviar que es quizá el personaje que con más asiduidad me he encontrado en mis correrías nocturnas, tanto por el look (ese punto de “fashion androgynia” que ha sido tan explotado en el ambiente lésbico y más desde que existe la serie) como por la actitud (conozco a demasiadas tías lesbianas que esgrimen lo de “yo no quiero relaciones”). Pero su pose es tan típica como el comer. Dura por fuera y sensible por dentro. “He sufrido tanto que no puedo por menos que mostrar una postura de escepticismo vital ante todo lo que me rodea pero, ¡oye!, que también tengo mi corazoncito…”. Chicas como esta me han dado tantos quebraderos de cabeza que mejor lo dejamos.
-Dana (Erin Daniels): ¡Qué raro! ¡Una tenista bollo! Y con padres republicanos. Y con dificultades para salir del armario por temor a truncar su prometedora carrera. ¡Qué poco me suena! Aunque, vale, tiene menos martillo que Amelie Mauresmo y que, ejem, otras tenistas españolas… Bueno, al menos en este personaje podemos vislumbrar (pero, ojo, sólo vislumbrar) un poco el proceso de autoaceptación y salida del armario. Pese a todo, no deja de ser, junto a Alice, uno de los personajes más o menos cómicos puestos para aliviar la carga dramática.
-Alice (Leisha Haley): Alice es periodista, cosmopolita y bisexual (aunque a mí me parece una bisexual de palo porque su rollo con el-hombre-que-se-siente-lesbiana no se puede tomar en serio) pero quizá, a pesar de todo eso, me parece el personaje más real. Y no sólo porque me parezca la menos mona de todas sino porque me parece que es la que actúa con más normalidad e, incluso, sí que me puedo llegar a identificar con algunas de las cosas que hace o dice. Pero, querida, lo del árbol endogámico lésbico ya lo empecé a hacer yo hace muchos años con ayuda de mi ex amiga, la Petarda Multimedia.

Pues sí, nena, y el nuestro era tanto o más complejo que este, creeme...
-Marina (Karina Lombard): La verdad es que este personaje me parece, simple y llanamente, plano. Es una simple lesbiana burguesa medio aristócrata de la que luego descubrimos más cosas pero como que no acaba de funcionar (salvo en la cama con la insoportable de Jenny). Su aparente aura de misterio me aburre bastante por mucho morbo que tenga (que lo tiene, que lo tiene).
-Carmen (Sarah Shahi): Por mucho mono vaquero y coleta que la pongan no puede ocultar que fue chica Pirelli hace un par de calendarios. Pero el personaje me cae bien, no sabría decir por qué. Y sí, se parece mucho a Eva Longoria.
-Helena (Rachel Shelley): A esta tampoco la aguanto pero es el personaje que no podía faltar, la Amanda de The L Word. Seguro que al final hasta tiene buen corazón y todo…
¿Una serie de bollos para tíos heteros?
Por tod@s es sabido que eso de dos tías montándoselo le da mucho morbo a los tíos. En toda peli porno que se precie siempre-siempre-siempre va a aparecer una escenita lésbica (o más). Y seguro que antes del estreno de la serie muchos hombres se frotarían las manos (y lo que no son las manos) sólo de pensar en ver tanta niña mona junta. Pero, perdona, ¿es que acaso las lesbianas no se excitan viendo escenas de sexo en la serie? ¿Es que soy la única a la que se alegran los bajos con según qué imágenes (cosa que no me suele ocurrir con las pelis porno al uso)? He trabajado en un festival de cine gay y, creedme, he visto muuuuuuchas películas y, en consecuencia, muuuuuuuuuuchas escenas de sexo entre mujeres y debo decir aquí que las de esta serie, para mi gusto, son de las más convincentes que he visto. ¿Que los tíos ven la serie para luego tener material onanista? Por mí como si se la machacan con dos ladrillos. Pero creo que si un tío ve esta serie sólo por eso, acabará por aburrirse. No creo que esté acostumbrado a tanto diálogo.
Además, hay un dato que a mí me parece bastante significativo. Cuando veía alguno de los (abundantes) desnudos de las nenas, había algo que me extrañaba pero no sabía qué. Hasta que ya, al tercer o cuarto capítulo, me dí cuenta de qué era... ¡Ninguna se ha operado las tetas (bueno, a la Beals no se la ven y de Erin Daniels sospecho pero, como es deportista, puede colar)! ¡Increíble! ¡Actrices americanas con tetas sin operar!
¿Es en el fondo The L Word tan transgresora como pretende?
Tan sólo por el hecho de que es una serie protagonizada por personajes lésbicos y que está escrita, dirigida y producida por mujeres lesbianas ya se le debería conceder un puntito transgresor (y más en la América puritana de Mr. Bush y su séquito). Aunque más que por el tema lésbico o por las escenas de sexo, yo diría que porque algunas de sus protagonistas ¡beben y fuman! ¿En cuántas series podéis ver eso en la actualidad? A ver, ¿en cuantas?
Echo en falta muchas cosas. Primero que ninguna parece tener un solo amigo gay. Y yo (como otras muchas lesbianas) tengo un montón de amigos gays. Segundo, el activismo político está escasamente representado (porque lo de salir a la mani del orgullo no lo puedo considerar activismo sino ocio). Tercero, un poco de lengua viperina, todas son buenísimas amigas y se quieren un montón cuando lo cierto es que en un grupo tan grande es inevitable que no se pongan a caer de un burro en cuanto se den la espalda unas a otras.
Por lo demás me parece una serie bastante entretenida, con una cuidada producción y una banda sonora interesante, el dinero parece estar bien empleado y las tramas argumentales me parecen sólidas aunque tengan fallos (como todas). Las interpretaciones son correctas y ajustadas (menos la de Jenny, por Dios, que la manden de nuevo a Iowa, a Idaho o de dónde sea) aunque mucho me temo que, como le ha ocurrido con otras series, acabará degenerando en el culebrón puro y duro (¡ah! ¿pero es que no lo ha hecho ya? se preguntarán algunas…)
¿Hace falta ser lesbiana para interpretar a una?
Y es que, ¿quién no se ha preguntado si estas bellas damas hacen lo mismo en la intimidad de sus dormitorios que en la tele? Es obvia que la respuesta a la pregunta (a la primera, no me seáis morbosas) es negativa. No, no hace falta ser lesbiana para interpretar un papel lésbico. Sin embargo, sobre estas muchachas han corrido rumores de todo tipo. Desde comentarios de gente cercana que dice que un tercio son lesbianas, otro tercio bisexuales y el tercio restante tiene dudas hasta que todas son heteras pero que muy heteras.
Cuando comenzó la serie la única que se declaró abiertamente lesbiana fue Leisha Haley (curiosamente, la única bisexual de la serie) mientras que Mia Kirsner decía ser bisexual. El resto se declaraba rotundamente heterosexual salvo Kate Moennig que se negaba a airear sus tendencias sexuales (¿realmente hacía falta? ¿realmente hay alguien que haya pensado en algún momento que esta chica podía ser hetero?). Con el tiempo, verbigracia de Internet y su fuente inagotable de gossips he llegado a leer que Laurel Holloman también se declara bisexual (aunque esté casada y tenga un niño) y que a Kate Moennig se la puede ver fácilmente dándose el lote con desconocidas nenas en los bares de lesbianas más in de Los Angeles. Y aquí me voy a poner un poquito sectaria… Si es que la que lo prueba, repite…
¿Por qué a mí The L Word no me parece tan irreal?
Como ya he dicho en la larga introducción a este peñazo que os estáis tragando (y si alguien ha llegado hasta aquí, que sepa que tiene más paciencia que el santo Job), una de las sensaciones que más me embargaban mientras veía la serie era la del dejà vú. Según pasaban los capítulos yo iba viendo, una por una, a todas mis ex amigas, sus situaciones, sus reacciones e, incluso (lo juro, de verdad) parecidos físicos más que notables. Y, de verdad, que un escalofrío de pánico me recorría la espalda.
Si tengo que hacer honor a la verdad es que, mientras estas muchachas fueron mis amigas (y algunas lo eran desde hacía mucho), me lo pasé muy bien, me reí mucho, me divertí y también amé. Quizá mi problema fue implicarme demasiado (como siempre, por otra parte) y esperar que personas que, pese a rondar todas la treintena, se comportaban como crías de parvulario. Pero para que veáis que no miento, ahí van las correspondencias, aunque no pondré nombres reales por razones obvias que espero vuesas mercedes comprendan:
-Bette y Tina-Toledana y Sosawoman: Sí, exactamente iguales. Toledana trabaja en una multinacional, es supermaterialista y maneja un montón de pasta. También tiene el pelo rizado aunque los escasos centímetros que la separan del metro y medio hace que su tipo no sea exactamente el de Jennifer Beals. Pero se la puede considerar una niña mona. Su mujercita, Sosawoman es, pues eso, bastante sosa y hace el papel de mujercita. A temporadas dejó de trabajar pero no para tener un niño sino para prepararse unas oposiciones de las que desconozco su resultado. Solían organizar con bastante frecuencia fiestas en su casa a las que invitaban a lo más granado del bollerío madrileño y periferia.
-Alice y Dana-Profe y Fumeta: La parejita divertida. Muy monas las dos y con mucha pasta también. Me caían muy bien. Pero luego se portaron como unas zorras, sobre todo Fumeta.
-Marina-Bollera Reprimida: ¡A ver! ¡No se me revolucionen! En este caso el parecido no es físico (mi ex podía ser muchas cosas pero mona, precisamente no… para que luego digan que yo me fijo en el físico…). Se parece en que, al igual que Marina, es callada y oculta un pasado familiar algo oscuro y que, de cara a la galería, parece sensata y madura y siempre presta a dar consejos a las amigas.
-Dana-Gruñona: Este es el parecido que más me asombra. Juro sobre todas mis novelas que se parece fi-si-ca-men-te. Tiene el mismo tono de piel, los mismos ojos, la misma manía de llevar casi siempre coleta y, como también hace mucho deporte, os podéis imaginar qué tipo tiene. Lo curioso de esta señorita es que su orientación sexual nunca estuvo clara (el tiempo que yo la conocí). Se suponía hetero pero siempre estaba rodeada de lesbianas y las malas lenguas decían que estaba esperando a que apareciese una tía con la que probar. A mí solía ignorarme abiertamente pero ha sido justo la única a la que he visto desde que dejé de salir con el grupito. Y fue ella la que se acercó a saludarme, que yo ya pasaba de largo…
-Shane-La niña del cacao: Sí, también teníamos una tipa dura, promiscua (lo del cacao supongo que sería para tener los labios siempre a punto) y rompecorazones con look “fashion androgynia”. Y anda que no me trajo a mí de cabeza. Pero, como Shane, también demostró tener su corazoncito y lo último que supe fue que se había ido a vivir con una tía al mes de conocerla…
La Arrierita, en principio, no tiene correspondencia con ningún personaje. Las miembras del Comando, como son muy básicas, supongo que dirían (en caso de ser preguntadas) que yo sería Jenny por aquello de ser escritora y porque sé que me consideran bastante rarita pero, puestos a elegir, prefiero parecerme a Alice. Al menos es divertida…
Y al igual que en la serie, en el grupito también había personajes secundarios con los que existirían correspondencias entre realidad y ficción. Pero creo que ya me he pasado tres pueblos con el post y no me voy a extender más.
Sé que mi postura respecto a la serie es contradictoria. Por un lado la critico y por otro me gusta. Puedo admitir que es irreal pero yo he estado metida en un grupo así. Pero supongo que está en mi naturaleza el ser contradictoria. Eso sí, ¡no pienso dar teléfonos! Que serán monas, sí, pero no se las recomiendo ni a mi peor enemigo.
¡Ale, niñas que empieza la serie!
…de fondo la B.S.O. de The L Word (que ya he dicho que es bueno ambientarse)
Comentario:
te digo una cosita wapa he conocido a laurel holloman en persona en la conveccion de paris y te puedo decir ke es una mujer kon las cosas mu claras y muy buena persona habria ke konocerte a ti
Comentario:
te digo una cosita wapa he conocido a laurel holloman en persona en la conveccion de paris y te puedo decir ke es una mujer kon las cosas mu claras y muy buena persona habria ke konocerte a ti
Comentario:
Y terminé a las risas con tu comentario respecto a que te pasaste tres pueblos.
Me gustaría leer alguna de tus novelas..
Soy de México, y por casualidad llegué a tu blog, soy fanática de la serie y no quiero estirarme aqui re-posteando un largo comentario.
Quiero decir que la irrealidad que ven algunas personas con respecto a la serie es en parte por la cultura en que vivimos, son lesbianas exitosas (recuerda viven en el país al que muchos quieren ir por el llamado "sueño americano"...
Por otro lado, me imagino que a ti te gustan las metáforas....ese matrimonio Ti-Bette (me declaro "tibette" lover)...es un poco representar el espejo de un matrimonio totalmente heterosexual...a como yo interpreto la serie, es un poco dar el mensaje de que la única diferencia entre la vida heterosexual y la homosexual es: la preferencia...pero fuera de ello es el espejo de muchas vivencias....
Y por otro lado, las críticas a que no hay mujeres butch (esperen a conocer a Moira en la tercera temporada)...¡¡Dios!! vivimos en un mundo de total mercadotecnia y en éste: BELLEZA VENDE....
(seamos honestas aunque el estereotipo que tenemos en muchas partes del mundo de una lesbiana es totalmente masculino y hasta cierto punto grotesco; tonches dime así ¿quién quiere ver eso en la tele? obvio que casi nadie!!)(y no espero no ofender a nadie)
Ya..mejor me despido..me he divertido leyendo tu post..
Me gustaría leer alguna de tus novelas..
Soy de México, y por casualidad llegué a tu blog, soy fanática de la serie y no quiero estirarme aqui re-posteando un largo comentario.
Quiero decir que la irrealidad que ven algunas personas con respecto a la serie es en parte por la cultura en que vivimos, son lesbianas exitosas (recuerda viven en el país al que muchos quieren ir por el llamado "sueño americano"...
Por otro lado, me imagino que a ti te gustan las metáforas....ese matrimonio Ti-Bette (me declaro "tibette" lover)...es un poco representar el espejo de un matrimonio totalmente heterosexual...a como yo interpreto la serie, es un poco dar el mensaje de que la única diferencia entre la vida heterosexual y la homosexual es: la preferencia...pero fuera de ello es el espejo de muchas vivencias....
Y por otro lado, las críticas a que no hay mujeres butch (esperen a conocer a Moira en la tercera temporada)...¡¡Dios!! vivimos en un mundo de total mercadotecnia y en éste: BELLEZA VENDE....
(seamos honestas aunque el estereotipo que tenemos en muchas partes del mundo de una lesbiana es totalmente masculino y hasta cierto punto grotesco; tonches dime así ¿quién quiere ver eso en la tele? obvio que casi nadie!!)(y no espero no ofender a nadie)
Ya..mejor me despido..me he divertido leyendo tu post..
Comentario:
madre mia ke pedasso post!!!, tengo que agradecer que al menos este me ha hecho reir como hacia tiempo, asi que espero que ahora veas la tercera temporada y despues hagas (si tienes fuerzas)otro "breve" resumen de los personajes nuevos y sus situaciones que parece que es cuasi mas divertido ver tus comentarios que la serie en si.
lo mejor: las comparaciones (cuanta razon madre!!!)
lo peor: la jenny (goya a peor actriz en new best friend)
por cierto deberias ver the d word, seguro que tendrias de que escribir e incluso superar este post..jaja.
malarko
lo mejor: las comparaciones (cuanta razon madre!!!)
lo peor: la jenny (goya a peor actriz en new best friend)
por cierto deberias ver the d word, seguro que tendrias de que escribir e incluso superar este post..jaja.
malarko
Comentario:
Pues arriesgándome a que me ignores me atrevo a pedirte 5 manías.
Tampoco pido tanto, no?
Besos!
Tampoco pido tanto, no?
Besos!
Comentario:
Cambio del pasivo al activo, después de leerte hace tiempo, kreo ke este post lo merece (está currado).
Tras el estudio socio/psico/lógico sobre L world, me quedé pasmada... ¡¡¡pero si has contado la serie entera!!! omitiendo algún detalle y escena, vale, que no es óbice para todas akellas ke no la vieron ya.. ke seguro ke alguna keda...un pokito de por favor... No kiero ver, como algún día caigan en tú conocimiento, los misterios de Fatima...
Pero de todo, me quedo con lo de las coincidencias, a esa patología me uno.. (si alguna vez es diagnósticada y medicada, avísame para ir enseguida a la farmacia) que a veces se convierte en una rallana, sobre todo si además de unir fechas, le sumas lo que están haciendo x personas, en ese momento x de tu vida, al puro estilo Amelia, aunque reconozco que el resultado suele ser cómico. Gracias por tus letras.
Tras el estudio socio/psico/lógico sobre L world, me quedé pasmada... ¡¡¡pero si has contado la serie entera!!! omitiendo algún detalle y escena, vale, que no es óbice para todas akellas ke no la vieron ya.. ke seguro ke alguna keda...un pokito de por favor... No kiero ver, como algún día caigan en tú conocimiento, los misterios de Fatima...
Pero de todo, me quedo con lo de las coincidencias, a esa patología me uno.. (si alguna vez es diagnósticada y medicada, avísame para ir enseguida a la farmacia) que a veces se convierte en una rallana, sobre todo si además de unir fechas, le sumas lo que están haciendo x personas, en ese momento x de tu vida, al puro estilo Amelia, aunque reconozco que el resultado suele ser cómico. Gracias por tus letras.
Comentario:
Coincido contigo en varios puntos: es una serie Melrose Place y es normal que estén más buenas y tengan menos (otros) problemas que el común de las mortales porque es una serie de ficción norteamericana y suelen ser así.
Pienso que en vez de advertir que el post era largo lo debiste hacer sobre los spoilers, has desvelado cosillas de las dos temporadas.
Pienso que en vez de advertir que el post era largo lo debiste hacer sobre los spoilers, has desvelado cosillas de las dos temporadas.
Comentario:
Totalmente en desacuerdo pero.... ¡bravo por el post! :-) (ya no escribo más porque me he quedao asín de leer tu post laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargo laaaaaaaaaaaaaaaaaaaargo).
besitos
besitos
Comentario:
El simple hecho de poder leer un post como éste ya justifica la existencia de esta serie. Genial.
La mayoría de la gente no quiere realidades en las que reflejarse, sólo pequeños guiños. Precisamente por eso se llama ficción. Siempre se pueden criticar cosas, pero, sinceramente, yo me lo paso mejor viendo existencias falsas y felices que grandes conflictos e intolerancia. Para lo 2º sólo tengo salir a la calle.
Yo también prefería el título original. Buscar información de "L" por ejemplo en el google es para volverse loca;)
Besos!
La mayoría de la gente no quiere realidades en las que reflejarse, sólo pequeños guiños. Precisamente por eso se llama ficción. Siempre se pueden criticar cosas, pero, sinceramente, yo me lo paso mejor viendo existencias falsas y felices que grandes conflictos e intolerancia. Para lo 2º sólo tengo salir a la calle.
Yo también prefería el título original. Buscar información de "L" por ejemplo en el google es para volverse loca;)
Besos!
Comentario:
¡Por Dios! es el post mas largo que he leido en mi vida. Estoy de acuerdo con casi todo lo que dices, pero mucho me temo que degenerará en culebrón. Pienso que los guiones podrían ser mejores y que hay demasiados personajes secundarios que no quedan debidamente integrados en la trama. Las escenas de sexo son muy buenas, muy bien hechas,lo mejor de la serie.
Lo de la irrealidad no creo que vaya tanto por el lado de los personajes sino por el ambiente que las rodea. Nadie parece ser victima de discriminación o intolerancia. No se sabe cómo pero nadie tiene problemas laborales o económicos. Nadie tiene tampoco problemas familiares por su lesbianismo.Cualquier indicio de conflicto queda rápidamente desdibujado. Demasiado idílico. Ya se que eso es moneda corriente en los culebrones hetero pero eso es porque ser hetero en nuestra sociedad no implica problema alguno. Pienso que si se hace una serie a cerca de gays o lesbianas es necesario tocar esos temas también.Así se hizo en Queer as folk. Creo que es por eso que mucha gente no se ha sentido identificada con la serie. Sin embargo, es lo que hay, así que ¡a disfrutarla!.
Lo de la irrealidad no creo que vaya tanto por el lado de los personajes sino por el ambiente que las rodea. Nadie parece ser victima de discriminación o intolerancia. No se sabe cómo pero nadie tiene problemas laborales o económicos. Nadie tiene tampoco problemas familiares por su lesbianismo.Cualquier indicio de conflicto queda rápidamente desdibujado. Demasiado idílico. Ya se que eso es moneda corriente en los culebrones hetero pero eso es porque ser hetero en nuestra sociedad no implica problema alguno. Pienso que si se hace una serie a cerca de gays o lesbianas es necesario tocar esos temas también.Así se hizo en Queer as folk. Creo que es por eso que mucha gente no se ha sentido identificada con la serie. Sin embargo, es lo que hay, así que ¡a disfrutarla!.
Comentario:
Con tu blog estoy batiendo el record de leerme completos posts tan largos :-) Es una pena no tener Canal +, deberían emitirla en Cuatro.
Comentario:
No he visto nada de la serie y me encanta leer sobre lo que la gente opina para luego hacerme mi propia idea.
Supongo que es ocmo toda serie americana (en fin como toda serie) te puedes sentir algo identificada pero en el fondo esta todo algo exagerado para que sigas frente a la tele.
Me ha encantado tu post.
Supongo que es ocmo toda serie americana (en fin como toda serie) te puedes sentir algo identificada pero en el fondo esta todo algo exagerado para que sigas frente a la tele.
Me ha encantado tu post.
Comentario:
Alguien puede explicarme por que se limpian con la mano la boca después de cada beso????
Comentario:
Pá empezar....la madre que te parió!!!Pero aun tienes huellas digitales??? pero aun tienes dedos??? ( esto sonaba bastante mejor en mi cabeza!!).
Vamos por partes porque creo que ahora mismo sufro una sobredosis de letras que me impide tener dos pensamientos a la vez.
1.- Respecto a la comparación con Melrose Place, os aconsejo que si quereis comprobar in situ todas las semejanzas y diferencias, podeís visionar el vecindario con piscina que raramente limpian, todas las mañanas en cuatro a las 12:50 aproximadamente.Por cierto el Jake ya se ha cepillado a tres de las vecinas, eso, eso, dejando su semillita.
2.- Efectivamente las nuevas generaciones se vuelven más cool...porque las antiguas y lamento afirmarlo tienen un alto porcentaje de camiones aparcados en las estrechas calles de Chueca.
3.- Vamos con las protagonistas:
Bette- si este peazo de mujer tuviese una colita...sé de unos cuantos que darían el perfil.
Tina- definitivamente a esta mujer le van los papeles de "soy una mandada", vease "la verdadera historia de dos mujeres enamoradas".
Jenny- creo que me pondría detras de tí al estilo secuencia de pánico en "aterriza como puedas" y la abofetearía con unas ganas que ni Rocky en la primera de su saga remontándole al ruso.
Shane- reconozco que también es mi debilidad y que ese puntillo de "te follo y después no me pidas explicaciones" da mucho morbo.
Dana- alguien se ha molestado en ver algún partido femenino de tenis??Por favor, un poquito de realidad en el plano profesional!!!
Alice- a mi no me disgusta, me parece simpática y graciosilla, de las que te gana no por la belleza.De momento, la respeto.
Marina- esto....esto....quiero un café!!!!y que me lo traiga ella!!!Desde que la ví en "Leyendas de Pasión", me puede.
Carmen- sólo diré que...ufffffff, me encanta su tatuaje!!!
Helena- peazo de Hijadelagrandisimaputamalvadademierda, que cree que todo se consigue con pasta y con presión a las lesbianas que purulan a su alrededor!!!
3.- Creeme, los tios no se van a aburrir, aprovecharán los intermedios ( es decir, las partes de diálogos)para recuperar fuerzas y movilidad.
4.- Lógicamente no se tiene que ser bollo para interpretar a una, pero como dice Deborah Ombres en su canción "Rollo Bollo" imitando a las Tatu, aunque no lo seas tanto roce te calienta por cojones...o por ovarios en este caso.
5.- Yo, por mi parte, me voy a guardar las distintas semejanzas con amigas, ya que mi cabeza podría ser cortada y... mi gorro de lana quedaría un poco colgado.
6.- Me estoy volviendo medio tonta con tanto número y guión para no perderme, asi que, lo siento, me quedo en el 6 y no sigo.
7.- Lo siento, uno más. Me ha encantado el post.
Un beso.
Vamos por partes porque creo que ahora mismo sufro una sobredosis de letras que me impide tener dos pensamientos a la vez.
1.- Respecto a la comparación con Melrose Place, os aconsejo que si quereis comprobar in situ todas las semejanzas y diferencias, podeís visionar el vecindario con piscina que raramente limpian, todas las mañanas en cuatro a las 12:50 aproximadamente.Por cierto el Jake ya se ha cepillado a tres de las vecinas, eso, eso, dejando su semillita.
2.- Efectivamente las nuevas generaciones se vuelven más cool...porque las antiguas y lamento afirmarlo tienen un alto porcentaje de camiones aparcados en las estrechas calles de Chueca.
3.- Vamos con las protagonistas:
Bette- si este peazo de mujer tuviese una colita...sé de unos cuantos que darían el perfil.
Tina- definitivamente a esta mujer le van los papeles de "soy una mandada", vease "la verdadera historia de dos mujeres enamoradas".
Jenny- creo que me pondría detras de tí al estilo secuencia de pánico en "aterriza como puedas" y la abofetearía con unas ganas que ni Rocky en la primera de su saga remontándole al ruso.
Shane- reconozco que también es mi debilidad y que ese puntillo de "te follo y después no me pidas explicaciones" da mucho morbo.
Dana- alguien se ha molestado en ver algún partido femenino de tenis??Por favor, un poquito de realidad en el plano profesional!!!
Alice- a mi no me disgusta, me parece simpática y graciosilla, de las que te gana no por la belleza.De momento, la respeto.
Marina- esto....esto....quiero un café!!!!y que me lo traiga ella!!!Desde que la ví en "Leyendas de Pasión", me puede.
Carmen- sólo diré que...ufffffff, me encanta su tatuaje!!!
Helena- peazo de Hijadelagrandisimaputamalvadademierda, que cree que todo se consigue con pasta y con presión a las lesbianas que purulan a su alrededor!!!
3.- Creeme, los tios no se van a aburrir, aprovecharán los intermedios ( es decir, las partes de diálogos)para recuperar fuerzas y movilidad.
4.- Lógicamente no se tiene que ser bollo para interpretar a una, pero como dice Deborah Ombres en su canción "Rollo Bollo" imitando a las Tatu, aunque no lo seas tanto roce te calienta por cojones...o por ovarios en este caso.
5.- Yo, por mi parte, me voy a guardar las distintas semejanzas con amigas, ya que mi cabeza podría ser cortada y... mi gorro de lana quedaría un poco colgado.
6.- Me estoy volviendo medio tonta con tanto número y guión para no perderme, asi que, lo siento, me quedo en el 6 y no sigo.
7.- Lo siento, uno más. Me ha encantado el post.
Un beso.
Comentario:
interesantísimo tu post pero, a la mitad, he tenido q beberme un red bull para poder continuar ;-).
no me gusta nada que en españa la serie se llame "L". títulos y versión original YA!!!
voy a dormir q me has dejao matada (es como si hubiera leído una novela sin descansar).
un kiss
no me gusta nada que en españa la serie se llame "L". títulos y versión original YA!!!
voy a dormir q me has dejao matada (es como si hubiera leído una novela sin descansar).
un kiss