Cumpleaños nostálgico y consumista
Mi madre todos los años me recuerda la misma historia acerca de mi nacimiento. Y es que, por si todavía alguien no se creía mi cualidad de friki, ¿a quién se le ocurriría nacer una martes y trece, al filo de la media noche, con una luna llena anaranjada de esas que tanto miedo dan, ochomesina y, encima, ser la superviviente de dos mellizos...? Pues a mí, que ya desde que pegué el primer berrido tenía muy claro que lo mío era llamar la atención (no, si al final las del foro de la Vico van a tener razón y todo...). Pero vamos, yo, lejos de ser supersticiosa, creo que todo es una cuestión de casualidad. Esa misma casualidad que ha hecho que mi cumpleaños coincida con mi primer día de regla, con unos análisis de sangre y que, como trabajo al lado de la Capilla del Niño del Santo Remedio y todos los trece de cada mes doblan las campanas a los cuartos, me he pasado la mañana oyendo tolón-tolón...
Reconozco que soy de esas personas a las que les encanta cumplir años. No me preocupa ir engrosando dígitos ya que eso significa que sigo viva y que, aunque poca, voy ganando un poquito de experiencia en este mundo de locos. Además, me encanta mi cumpleaños. Me hace sentir especial. Me encanta que me llamen y me feliciten. Lo de los regalos me da igual (lo creáis o no). Pasarme el día contestando al teléfono para comprobar que mi gente se acuerda de mí me parece suficiente.
Aunque todos los años pasa lo de siempre. Hay gente muy cercana que tú confías en que recordarán el día en el que viven y que no te llaman y luego te felicita la persona que menos te lo esperas. Pero siempre es bonito que se acuerden de uno, aunque sea un día al año.
Luego están personas que hace un siglo que no ves y que justo se acuerdan de ti ese día. Pero no porque recuerden que cumples años sino porque la casualidad ha hecho que justo entonces tu recuerdo se les pasee por la mente.
Sotillo es uno de esos amigos de la infancia. Le conocí a los ocho años, cuando me mudé a la ciudad dormitorio que años ha me vio crecer y, además, era vecino de mis tíos. Casi desde entonces sospeché que Sotillo era gay. Pero nunca, incluso cuando ambos estábamos en plena adolescencia, hablamos del tema. Para mí era algo que no tenía importancia (ya que pese a mi claridad de ideas, fui una quinceañera bastante asexual) y él nunca se imaginó que yo también fuera de la vereda de enfrente (y van...). Hasta que un día, que ambos seguimos recordando de un modo especial, me lo encontré por sorpresa en el Retiro. Él se confesó, yo me confesé y Petarda Multimedia (que también andaba allí en aquel momento) dijo: "Y yo creo que también". Él fue quién nos descubrió, en un momento en el que todavía no estaba tan de moda todo lo gay, que en Madrid existía un pequeño barrio con locales de ambiente. Y fue él quien me llevó a conocerlo. Y quién me presentó a Rys. Y con quién empecé a conocer tantas y tantas cosas que aún hoy recuerdo con cariño.
Pues bien, a Sotillo le perdí la pista hace años. Pero hace unos meses nos volvimos a encontrar (dónde menos me lo esperaba pero también donde era más lógico encontrarle: en nuestro antiguo barrio). Nos dimos los teléfonos y quedamos en vernos con más calma en otro momento. Me llamó unos días después pero al final no concretamos nada. Y justo hoy me ha llamado para decirme que bajaba a Madrid y que si nos podíamos ver. Y yo, que malditas las ganas que tenía de que mi cumpleaños se convirtiera en un vulgar lunes más, le dije que le esperaba a las cinco en Chueca para recordar viejos tiempos.
No siempre es fácil reencontrarse con amistades del pasado. La distancia hace que la conversación que antes, cuando os habiáis visto unos días antes y tenías miles de cosas que contar, fluía a borbotones ahora se componga de silencios y breves résumenes de lo acontecido en los últimos tiempos. Han pasado casi seis años desde la última vez que nos vimos y, por mi parte, el vertiginoso ritmo de vida que he llevado me hace imposible contar más que las cosas más generales. El trabajo, estable (que ya era hora). En el piso, bien (aunque sea a temporadas). De amores ni me hables. ¿Y tus sueños? Pues ya ves, con dos novelas en la calle y muchos proyectos por terminar. Imagino que a él le pasa lo mismo. También tiene trabajo estable. Vive con su novio desde hace cuatro años, se acaban de comprar un piso y están iniciando los trámites para casarse (¡Yuju! ¡Mi primera boda gay!).
Para matar un poco esos silencios nos hemos ido de compras por la zona. Hemos entrado en la librería de mi editorial y le he regalado un ejemplar de mi primera novela (de la segunda le daré uno el sábado, que aún me queda alguno en casa). Nos hemos puesto a mirar escaparates y al pasar por uno de Augusto Figueroa he decidido que necesitaba esta camiseta:

Aunque había otras que eran tanto o más divertidas ("Ni lo sueñes. No podrías mantenerme" o "¿Qué parte del NO es la que no entiendes?"). El elevado precio (que, vamos, ni que las remataran con hilo de oro) me ha hecho comedirme. Y justo al salir de la tienda nos hemos dado de boca con los dos Amarales (qué mona es Eva Amaral, joer, yo quiero una así...) que estaban hablando con un tío al que no hemos identificado. Y hemos seguido de compras. Yo me quería comprar alguna camisa seria y formal porque el jueves tengo un evento que ya os comentaré a su debido tiempo. Pero no he encontrado nada. Así que me he conformado con una nueva camiseta:

Y es que no lo había dicho pero me encantan las camisetas con todo tipo de mensajes...
Ya hacía las ocho nos hemos despedido quedando en que él y su novio se pasarán el sábado por mi fiesta. Y es que a mí ya me estaba dando mucho cargo de conciencia saber que mi pobre Chucho Infernal estaba solito en casa desde esta mañana...
...de fondo Sex is not the enemy de Garbage
Reconozco que soy de esas personas a las que les encanta cumplir años. No me preocupa ir engrosando dígitos ya que eso significa que sigo viva y que, aunque poca, voy ganando un poquito de experiencia en este mundo de locos. Además, me encanta mi cumpleaños. Me hace sentir especial. Me encanta que me llamen y me feliciten. Lo de los regalos me da igual (lo creáis o no). Pasarme el día contestando al teléfono para comprobar que mi gente se acuerda de mí me parece suficiente.
Aunque todos los años pasa lo de siempre. Hay gente muy cercana que tú confías en que recordarán el día en el que viven y que no te llaman y luego te felicita la persona que menos te lo esperas. Pero siempre es bonito que se acuerden de uno, aunque sea un día al año.
Luego están personas que hace un siglo que no ves y que justo se acuerdan de ti ese día. Pero no porque recuerden que cumples años sino porque la casualidad ha hecho que justo entonces tu recuerdo se les pasee por la mente.
Sotillo es uno de esos amigos de la infancia. Le conocí a los ocho años, cuando me mudé a la ciudad dormitorio que años ha me vio crecer y, además, era vecino de mis tíos. Casi desde entonces sospeché que Sotillo era gay. Pero nunca, incluso cuando ambos estábamos en plena adolescencia, hablamos del tema. Para mí era algo que no tenía importancia (ya que pese a mi claridad de ideas, fui una quinceañera bastante asexual) y él nunca se imaginó que yo también fuera de la vereda de enfrente (y van...). Hasta que un día, que ambos seguimos recordando de un modo especial, me lo encontré por sorpresa en el Retiro. Él se confesó, yo me confesé y Petarda Multimedia (que también andaba allí en aquel momento) dijo: "Y yo creo que también". Él fue quién nos descubrió, en un momento en el que todavía no estaba tan de moda todo lo gay, que en Madrid existía un pequeño barrio con locales de ambiente. Y fue él quien me llevó a conocerlo. Y quién me presentó a Rys. Y con quién empecé a conocer tantas y tantas cosas que aún hoy recuerdo con cariño.
Pues bien, a Sotillo le perdí la pista hace años. Pero hace unos meses nos volvimos a encontrar (dónde menos me lo esperaba pero también donde era más lógico encontrarle: en nuestro antiguo barrio). Nos dimos los teléfonos y quedamos en vernos con más calma en otro momento. Me llamó unos días después pero al final no concretamos nada. Y justo hoy me ha llamado para decirme que bajaba a Madrid y que si nos podíamos ver. Y yo, que malditas las ganas que tenía de que mi cumpleaños se convirtiera en un vulgar lunes más, le dije que le esperaba a las cinco en Chueca para recordar viejos tiempos.
No siempre es fácil reencontrarse con amistades del pasado. La distancia hace que la conversación que antes, cuando os habiáis visto unos días antes y tenías miles de cosas que contar, fluía a borbotones ahora se componga de silencios y breves résumenes de lo acontecido en los últimos tiempos. Han pasado casi seis años desde la última vez que nos vimos y, por mi parte, el vertiginoso ritmo de vida que he llevado me hace imposible contar más que las cosas más generales. El trabajo, estable (que ya era hora). En el piso, bien (aunque sea a temporadas). De amores ni me hables. ¿Y tus sueños? Pues ya ves, con dos novelas en la calle y muchos proyectos por terminar. Imagino que a él le pasa lo mismo. También tiene trabajo estable. Vive con su novio desde hace cuatro años, se acaban de comprar un piso y están iniciando los trámites para casarse (¡Yuju! ¡Mi primera boda gay!).
Para matar un poco esos silencios nos hemos ido de compras por la zona. Hemos entrado en la librería de mi editorial y le he regalado un ejemplar de mi primera novela (de la segunda le daré uno el sábado, que aún me queda alguno en casa). Nos hemos puesto a mirar escaparates y al pasar por uno de Augusto Figueroa he decidido que necesitaba esta camiseta:

Aunque había otras que eran tanto o más divertidas ("Ni lo sueñes. No podrías mantenerme" o "¿Qué parte del NO es la que no entiendes?"). El elevado precio (que, vamos, ni que las remataran con hilo de oro) me ha hecho comedirme. Y justo al salir de la tienda nos hemos dado de boca con los dos Amarales (qué mona es Eva Amaral, joer, yo quiero una así...) que estaban hablando con un tío al que no hemos identificado. Y hemos seguido de compras. Yo me quería comprar alguna camisa seria y formal porque el jueves tengo un evento que ya os comentaré a su debido tiempo. Pero no he encontrado nada. Así que me he conformado con una nueva camiseta:

Y es que no lo había dicho pero me encantan las camisetas con todo tipo de mensajes...
Ya hacía las ocho nos hemos despedido quedando en que él y su novio se pasarán el sábado por mi fiesta. Y es que a mí ya me estaba dando mucho cargo de conciencia saber que mi pobre Chucho Infernal estaba solito en casa desde esta mañana...
...de fondo Sex is not the enemy de Garbage
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Ay ay ay! Qué nervios!! Voy a dormir pegada al PC... jejeje
Besetes guapa!
Menuda intriga, esto no se hace!
Besetes guapa!
Menuda intriga, esto no se hace!
Comentario:
Espero escuchar la juerga del sábado desde lejos eh?? Y verte al día siguiente en las noticias.
Por cierto, pensé que para mi cumple me regalarías el libro firmado que tienes pendiente... ejem, que no se me ha olvidado!
Besazos nenita!
Por cierto, pensé que para mi cumple me regalarías el libro firmado que tienes pendiente... ejem, que no se me ha olvidado!
Besazos nenita!
Comentario:
Perdón, perdón y mil perdones por olvidarme de tu cumpleaños, bueno, no me he olvidado porque no lo sabía... pero perdón por no escribir nada ayer....así mejor.
Que tu fiesta sea genial, que lo pases como una enana y que rompas esquemas con tus camisetas. Por cierto, yo tambien soy adicta... a las camisetas.
Un besazo nena.
Que tu fiesta sea genial, que lo pases como una enana y que rompas esquemas con tus camisetas. Por cierto, yo tambien soy adicta... a las camisetas.
Un besazo nena.
Comentario:
Un poco tarde, pero....FELICIDADES!!! Espero que lo pases genial en tu fiesta!!!. muy vhula la camiseta pero cariiiiisssssima
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Me encanta la negra!! Yo la quiero!!
Si viviera más cerca me pasaría yo también el sábado por tu fiesta para llevarte la estantería;-P
Besillos y pásalo bien!
Si viviera más cerca me pasaría yo también el sábado por tu fiesta para llevarte la estantería;-P
Besillos y pásalo bien!
Comentario:
Y yo también estaré en la fiestorra del cumple y veré al Sotillo (que hace que no....) y cotllearé aquí todo lo que tú no te atrevas, aviso.... Bueno, según.
yo tengo comprobado que los amigos de verdad siempre pueden reencontrarse, como nosotros mismos.
Camisetas chulis. Yo quiero. Pa ir a clase, por ejemplo, A dar clase, me refiero. ¿Tú que opinas?
TQ.
yo tengo comprobado que los amigos de verdad siempre pueden reencontrarse, como nosotros mismos.
Camisetas chulis. Yo quiero. Pa ir a clase, por ejemplo, A dar clase, me refiero. ¿Tú que opinas?
TQ.
Comentario:
FELICIDADES ARRIERITAAAAAAAAAAAAAAAAA
Comentario:
FELICIDADES!!!!!!!
Ufff... por poco no llego...
Buena canción ;-)
Muuuuuuchos Besos!
Ufff... por poco no llego...
Buena canción ;-)
Muuuuuuchos Besos!