Crónica bollo desde el Imperio del Mal
Revolution is not a one time event (Audre Lorde)
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Aviso para navegantes: no soy neutral ni políticamente correcta, y tampoco pretendo serlo. Llámame radical, puñetera, pesada, repipi o lo que te de la gana. En cualquier caso, ponte a la cola porque llegas tarde. El Ave es todo eso, y más... ¿Alguna queja, pregunta, o sugerencia? El Ave responde...
Sindicación
 
Detrás del brillo de la alfombra roja...
Ayer, El Ave se sentó por primera vez en su vida delante del televisor para ver en directo la retransmisión de la ceremonia de entrega de los Óscar, incluidos los previos del desfile de petardas y acompañantes por la alfombra roja. El Ave, que no va al cine porque está caro, no había visto ninguna de las películas nominadas, así que se dedicó simplemente a observar y hacer sus quinielas al tun tún (El Ave debe ser sabia, porque acertó todas las categorías importantes, incluida la de mejor actriz secundaria para Kate Blanchett). Tan despistada anda El Ave, que ni siquiera sabía que Mar Adentro de nuestro Amenábar estaba nominada. Por fortuna, este año no tuvimos que sufrir a "Pe" gritando su nombre (¿se imaginan ustedes un Alejandroooooooooooooooo con voz Pe?), pero por desgracia tuvimos que sufrir a la plasta - y pésima actriz - de Güinete Paltrogüe (El Ave la llama así porque a quién se le ocurre poner ese nombre a una criatura).

En fin, pesadas al margen, El Ave se aprestó a hacer una especie de experimento sociológico con gaseosa y se dispuso a contar el número de parejas LGBT que paseaban por la alfombra roja. Resultado: cero patatero. Where are da gayz?, se preguntaba El Ave. Nowhere to be seen. En el fondo del mar, matarile rile rile… Al menos, El Ave esperaba ver la llegada de Ellen Degeneres y su nueva y flamante novia, Portia di Rossi (sí sí, la actriz que hacía de Nel en Ally MacBeal), pero nasti de plasti. Debe ser que están ocupadas haciendo otras cosas (El Ave no sabe qué, pero se lo imagina). Y ya, porque realmente, parejas lo que se dice parejas solamente hay esa, y la pareja conformada por Melissa Etheridge y Tammy Lynn Michaels; pero como Etheridge es cantante y Tammy es actriz de televisión, El Ave no cree que las dejaran ir a los Óscar. Naturalmente, actores y actrices gais y lesbianas hay como para para un tren (Heather Mattarazzo, Cynthia Nixon, Rupert Everett, y así podíamos seguir hasta llegar a Jodie Foster, que cuando el río suena ya se sabe... ), pero claro, no queda bien enseñarle a la América profunda que ¡oh, Dios mío! existe cierto grado de normalidad en Jolibú. El Ave creyó vislumbrar en la alfombra roja a Sarah Gilbert, hermana de la niña pesada de La Casa de la Pradera, Melissa Gilbert. Sarah, la actriz que interpretó a Darlene, la hija rebelde en la serie de Roseanne (y que El Ave siempre había tenido en su gaydar partidular) y su compañera acaban de tener una criatura hace unos meses, pero las cámaras la dejaron pasar de largo. Qué amables, sería para que no se estrese. Ya dentro de la ceremonia, El Ave dio un respingo en su sofá cuando creyó vislumbrar dos manos de féminas enlazadas mientras las enfocaba la cámara. Ja. Su gozo en un pozo, porque al acercarse la cámara resultaron ser las manos de dos damas de bien, probablemente madre e hija, abrazándose en plan sitcom porque a su padre/marido le estaban dando un premio-de-no-sé-qué. Así que sintiéndolo mucho, no cuenta.

Y ahora marujeos varios: Renée Zellweger sigue anoréxica perdida. Bueno, en realidad todo el sector femenino de Jolibú anda anoréxico porque ayer iban todas de modelo espaghetti. Eso sí, se las veía contentísimas de estar embotijadas en esos vestidos que ni las permitían respirar porque claro, ya sabemos que aún quedan dos siglos para el años 2005 y en 1805 se llevaba eso de la mujer sumisa, etc. etc. Un siglo de feminismo para esto. En fin, pilarín.

La ceremonia transcurrió por los cauces esperados: intervenciones cortas, todo preparado, y discursos más cortos aún sin cabe tras la salida de Michael Moore hace algunos años. Cosas a destacar: como dijo Halle Berry - por cierto muy desmejorada con pelo largo (Halle, hija, déjate el pelo cortito que estás más mona) - en su discurso de hace unos años: "The doors have been opened." A El Ave le gustó que la ceremonia fuese un triunfo para los afroamericanos, con Chris Rock de presentador y Óscars repartidos para Morgan Freeman por mejor actor secundario. Al menos, una minoría estuvo representada.

Y se preguntarán ustedes, ¿y por qué nos suelta El Ave todo este rollo? Pues porque ayer, a El Ave volvió a decepcionarle la imposibilidad de que en este país los medios de comunicación retransmitan siquiera un momento en el que una persona LGBT pueda salir a la palestra y decirle a todo EEUU lo orgullosos que están de haber ganado un Óscar, gracias a la Academia, blah blah blah, y…. gracias a sus novi@s, compañer@s, etc… El Ave no sabe si Alejandro Amenábar, por poner el caso, tiene novio. Pero si lo tiene, su novio debe ser una persona no merecedora de los agradecimientos que todos los actores y actrices heteros dedicaron a sus respectivas parejas. Y antes de que se me enfaden, sí: 30 segundos dan para decir "y gracias a mi compañero." Como la única presencia queer añadida fue la de Prince, que ahora El Ave cree vuelve a llamar Prince porque dejó lo del simbolito a un lado, digamos que estos Óscar han sido más de lo mismo.

El Ave dice: la próxima vez que veáis los Óscar, o de hecho cualquier película, pensad en la cantidad de gais, lesbianas, bisexuales y transexuales que trabajan en la industria del cine. Una industria que, dicho así de claro, no existiría sin nosotros/as: peluquer@s, decoradores, compositores, músic@s, montajistas, editores, etc. etc. Cuando veáis a las grandes estrellas hetero pasear por la alfombra roja, acordáos de que detrás de ese brillo está el trabajo de mucha gente a quienes este sistema sigue manteniendo en la oscuridad, porque eso sí: para producir películas para heteros somos el no va más, pero a la hora de que se nos reconozca públicamente, ah…. Eso ya es harina de otro costal.


 
Cuando nuestra salud vale menos
Hoy, 27 de febrero (supuestamente, cumpleaños de Safo de Lesbos) El Ave Turuta trae una noticia y una reflexión sobre los riesgos de la insivisibilidad y sus efectos sobre nuestra salud. Primero, la noticia: un hospital privado del Estado de Nueva York ha negado tratamiento a una mujer lesbiana que sufre de osteoartritis. El director del centro se negó a aceptar el seguro médico de la mujer y posteriormente le negó a ella y a su pareja acceso a las instalaciones del centro, aún cuando se habían ofrecido a pagar el tratamiento de su propio bolsillo. Pero no acaba ahí la historia: la pareja decidió apuntarse a un programa familiar del hospital que les permitía utilizar la piscina para terapia de rehabilitación un día a la semana, con tan mala suerte que el director se enteró de que la pareja estaba utilizando la piscina y las expulsó de la misma; eso sí, no se olvidó de insultarlas en público y gritarles varios vituperios, según la crónica (Fuente: http://www.365gay.com/newscon05/02/022405lesbSuit.htm)

El Ave Turuta sabe que estas ocurrencias son más normales de lo que parece, y que si no oímos hablar de ellas es precisamente porque quienes las sufren prefieren en muchas ocasiones callar antes que plantar cara. ¿A quién le apetece meterse en un lío judicial cuando su pareja sufre de una enfermedad grave? El Ave, que no quiere exigir heroismos a nadie que no se lo pueda permitir, sí quiere no obstante reflexionar sobre este triste episodio.

En primer lugar: ¿cuánt@s os habéis planteado la necesidad de ser absolutamente transparentes y abiert@s con los profesionales de la salud que regularmente os atienden? El Ave conoce gente a la que, llana y sencillamente, le avergüenza poner sobre la mesa su sexualidad en una consulta médica porque "eso es cosa mía y yo no voy por ahí haciendo gala de con quién me acuesto." El Ave recuerda una ocasión en la que tuvo un problema ginecológico serio y acudió a la consulta, donde la doctora comenzó con las preguntas heterocéntricas de rigor: "¿Mantienes relaciones sexuales?" Respuesta: "Sí, con mi pareja: una mujer." El Ave recuerda la mirada sorprendida de la buena doctora y sus palabras: "Te agradezco mucho tu sinceridad, ya que con ello me ayudas enormemente a reducir las posibilidades de diagnóstico." Y no sólo eso: no sólo acertó con el diagnóstico, sino que me hizo el tipo de preguntas adecuadas que se le deben hacer a alguien que dice que mantiene relaciones sexuales con otra mujer. Así que, si l@s que estáis ahí fuera pensáis que vuestra sexualidad es "cosa vuestra" y que a vuestr@ médic@ "no le importa," estáis muy, pero que muy equivocad@s.

Lo cual me lleva a mi segunda reflexión: en este mundo heterosexista a tope, necesitamos personal médico especializado y entrenado en el tratamiento de personas LGBT. Habría que empezar, naturalmente, por revisar los currícula de todas las universidades habidas y por haber y preguntar hasta qué punto la salud LGBT está incluida en sus manuales, libros de texto, o clases. Lesbianas, gais, bisexuales y transexuales necesitamos una atención médica especializada que integre nuestra sexualidad en todas las etapas de la disciplina médica: desde la investigación (donde las lesbianas prácticamente no existimos y los gais solamente existen en los estudios de H.I.V.) hasta la producción de protocolos médicos no heterocéntricos, de manera que cuando vayamos a una consulta médica no tengamos que sentirnos incómod@s. Pero también, y aquí El Ave vuelve a repetirse como el bakalao de Bilbao, nos toca poner algo de nuestra parte: cuando vayáis a una consulta médica, no déis por supuesto que (a) vuestr@ médic@ conoce vuestra vida y milagros; o (b) que no es asunto suyo, porque sí lo es.

Pero volviendo a la noticia que ha inspirado este rollo: El Ave recuerda la polémica que se organizó cuando se propuso la creación residencias de ancianos LGBT. "¡No mantengamos el ghetto!" se podía escuchar. Sí, vale: no mantengamos el ghetto, pero al mismo tiempo no nos neguemos, por aquello de la corrección política, la posibilidad de vivir una vida mejor y de crear espacios alternativos en los que seamos nosotr@s quienes definamos nuestras necesidades y diseñemos el rumbo a seguir. Porque El Ave tiene una cosa clara: cuando se trata de la dignidad de las personas LGBT, de salvar nuestras vidas, de impedir que jóvenes LGBT se suiciden empujados por la homofobia que les rodea, o que ancianos de nuestra comunidad sean relegados a posiciones de humillación y desprecio por nuestro heterosexista establishment médico, no nos podemos quedar de brazos cruzados. Y si necesitamos crear centro de salud especializados a la atención de personas LGBT, pues los creamos, porque nuestra dignidad, nuestras vidas, y en definitiva nuestra comunidad dependen de ello.
 
¿Existe vida extraterrestre?
El Ave Turuta se inclina por pensar que, vistas las reacciones que se vienen sucediendo en este país cada vez que se pronuncia la palabra "lesbiana," "gay," o similares, sí existe vida extraterrestre. Pero no en Marte, no: esta vez, El Ave ha localizado una extraña colonia de extraterrestres en la Florida. Lean, lean...

Noticia número 1: según informa Associated Press, un instituto de una localidad de Florida ha prohibido que el anuario escolar publique la foto de una de sus alumnas porque la chica en cuestión, lesbiana para más señas... ¡salía vestido de chico! ¡Horror! El Ave, que no ha podido corroborar qué tipo de atuendo llevaba la muchacha (no se sabe si iba disfrazada de camionero, albañil, o peor aún, sacerdote católico), no da crédito ante las explicaciones del instituto: "No es una cuestión de orientación sexual," dicen los muy sabios, "sino de género" (ni siquiera les da para decir "expresión de género") Este vez, El Ave está tan patidifusa que cree que sobran los comentarios. Fuente: http://www.365gay.com/newscon05/02/022505yearbook.htm

Noticia número 2: con esto de los avances científicos, El Ave siempre había oído hablar de la posibilidad de que (¡horror!) los padres de un futuro bebé pudieran conocer sus características genéticas (el debate se representa típicamente con el argumento de: ¿Y si los padres de Beethoven hubieran sabido que su hijo nacería sordo? ¿Eh? ¿Ehhhhhh?). Eso, ¡a ver qué pasa aquí! El mundo no sería lo mismo sin la Novena Sinfonía, una de las obras más extravagantes e insufribles del repertorio "clásico": pues resulta que ahora, un avispado congresista del Estado de Maine - donde al parecer lles da la cabeza para mucho - ha introducido una proposición de ley según la cual el Estado prohibiría que una madre abortase tras conocer que su futuro churumbel o churumbela nacería "homo." Como El Ave sigue patidifusa con lo de la foto del anuario escolar, se abstiene de comentar más esta segunda noticia. Fuente: http://www.365gay.com/newscon05/02/022605fetus.htm

En otra serie de noticias que podrían calificarse de "interesantes," una lesbiana usasiana ha sido condenada a cinco años de cárcel... por haber prendido fuego a su ex y a la nueva novia de la susodicha tras encontrárselas ya-sabemos-cómo en su caravana. Así que ya sabéis, chicas... cuidadín cuidadínnnnnn con lo que hacéis.
Fuente: http://www.365gay.com/newscon05/02/022304bedFire.htm

¡Ah! Y cómo no, esta semana también hemos tenido noticias desde el Vaticano, donde el Papa di Roma ha dicho (lean, lean) que la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo es parte de una nueva "ideología del mal que amenaza a la sociedad." El Ave dice: ¡¡¡¡¡¡Agüelo, acuérdese de tomar las medicinas!!!!!

Y con esto y un bizcocho, El Ave da por finalizada la crónica del día.
 
Audre Lorde
El Ave Turuta se complace en presentar una nueva faceta de esta bitácora recién iniciada: el personaje de la semana. A partir de hoy, y cada viernes, El Ave elegirá un personaje relevante de la comunidad queer estadounidense. Quienes conocen a El Ave saben que esta primera entrada ya estaba reservada de hace mucho tiempo para una mujer admirada por las dos habitantes de este nido. No es un personaje televisivo, ni siquiera "famosa" en el sentido amplio del término. Pero, por lo que representa y por sus contribuciones a la lucha de las mujeres lesbianas en este país, El Ave cree que este lugar de honor debe ir destinado a Audre Lorde (1934-1992): poetisa, negra, guerrera, hija de inmigrantes, rebelde, neoyorkina, madre, víctima del cáncer, y lesbiana.

El Ave oyó hablar por primera vez de Audre Lorde hace algunos años. Leídas con avidez sus obras por recomendación de su sabia tórtola, la lectura de sus poemas y artículos constitutyó una auténtica epifanía para un Ave que por aquel entonces todavía se andaba por las ramas del secretismo en su trabajo y con su propia familia. "Tu silencio no te protegerá." Esa frase ("Your silence will not protect you"), convertida ya en iconográfica del movimiento LGBT anglófono, resuena todavía en los oídos del Ave como si fuera la primera vez. La principal lección que Lorde enseñó en sus poemarios y artículos breves, lección que todavía sigue sin resonar en ciertos ámbitos, es muy simple: el silencio es nuestro peor enemigo. Lorde, que vivió su juventud como lesbiana en una década (los cincuenta) marcada por la segregación racial y la persecución gubernamental contra l@s homosexuales en escuelas, instituciones gubernamentales, y lugares de ambiente, vivó siempre como lesbiana orgullosa y nunca claudicó a las presiones que la rodeaban.

En "La transformación del silencio," Lorde escribía: "... y esa visibilidad que nos hace vulnerables, es también lo que nos hace fuertes." La visibilidad es, efectivamente, un arma de doble filo: porque cuanto más visibles somos, más vulnerables somos a los ataques de quienes se esfuerzan en pretender que no existimos. Son much@s l@s que, si pudieran, nos devolverían alegremente al baúl de la abuela: no porque les demos asco (que a veces se lo damos), sino porque en el fondo nuestra presencia - entiéndase visibilidad - queer es una presencia incómoda, o como se dice por estos lares, "unsettling." La visibilidad queer pone de los nervios a la buena sociedad, pero no pensemos que nuestra presencia incomoda solamente a los homófobos declarados. No. Nuestra presencia incomoda sobremanera a quienes, creyéndose libres de todo tipo de prejuicios, afirman con total desparpajo que ell@s son "tolerantes," que "cada un@ puede hacer lo que le de la gana en su casa," o (esta es la favorita de El Ave), que ellos "tienen amigos homosexuales que son muy majos y con los que se lo pasan muy bien de marcha." El Ave imagina que además de amig@s homosexuales, también tendrán un amigo judío, uno negro, un marroquí, y quién sabe, a lo mejor hasta amig@s sord@s o en silla de ruedas. El Ave ha podido comprobar muy de cerca cómo es@s supuest@s "progres" de salón, izquierdistas de boquilla, marxistas ortodoxos, y "militantes" en causas merecedoras de altavoz y pancarta, se asustan y amedrentan cada vez que la temática LGBT se pone sobre la mesa: "es una cuestión minoritaria, hay cosas más importantes que resolver;" "no sé para qué queréis casaros," dicen, mientras ell@s siguen disfrutando de todos los privilegios de su heterosexualidad legalmente sancionada, reconocida y premiada por el sistema; etc. etc.

La lucha contra la invisibilidad es el principal arma de la comunidad LGBT no sólo para que nuestros derechos como ciudadan@s de primera sean finalmente reconocidos, sino para que, más allá de la "tolerancia," quienes de autoproclaman "progresistas" sepan que la tolerancia no nos basta: más allá de la tolerancia, están la aceptación plena y la inclusión. Mientras nuestras figuras públicas (actrices, cantantes, presentadoras de telediarios, etc. etc.) sigan dentro del armario por conveniencia profesional o por miedo, significará que habremos llegado a la igualdad legal, pero no a la plena inclusión social. Mientras la visibilidad lésbica siga sirviendo de carnaza (en elecciones varias, o para aumentar el share de ciertos programas de televisión), pero no se corresponda con una visibilidad real en nuestras calles, no habremos ganado prácticamente nada. El Ave cree que la visibilidad no se gana con actos quijotescos, sino con los detalles más nimios imaginables: la foto de tu pareja en tu escritorio del trabajo, la charla frecuente con los compañeros sobre las rosas que le regalaste a tu mujer el fin de semana pasado o, para quien lo prefiera, el típico comentario de oficina sobre lo buena que está fulana o mengana en tal o cual película, o la chica con la que te enrollaste el fin de semana pasado. Porque ell@s, tanto carcas como progres, no se callan, y nos cuentan por activa y por pasiva sus rollos, las enfermedades de sus hijos, los problemas con la guardería, sus vacaciones en el mar, y su inaguantable uniformidad heterocéntrica que, muchas gracias, no es de mi interés.

El Ave se despide hoy, naturalmente, recomendando la lectura de la única obra de Audre Lorde publicada en castellano, La hermana / la extranjera, Ed. Horas y Horas (2002). ISBN: 84-87715-93-1
 
La historia de Maya Keyes
Que la hija de un político sea lesbiana no es, en sí mismo, hecho que sea necesario recordar en bitácora alguna; pero que la muchacha en cuestión se llame Maya Marcel-Keyes ya es como para sacar las antenas, el gaydar, y cualquier otro aparato de captación de señales, y ponerse a bitacorear como una loca (sí: El Ave lo dice en los dos sentidos del palabro).

Maya-Marcel Keyes es afroamericana, lesbiana, e hija del Senador Alan Keyes. FIgura probablemente desconocida en la piel de toro, pero no tanto a este lado del charco. El Ave Turuta se acuerda de la tormenta ocasionada por los comentarios de John Kerry en el último debate presidencial durante la campaña electoral del 2004, cuando al Senador Kerry no le ocurrió otra cosa que llamar a Mary Cheney, hija del vicepresidente, "lesbiana." Corrieron ríos de tinta, cibernética y real, y casi llega la sangre al río. Lynn Cheney, la mamá, llamó a Kerry algo así como "desgraciado," y se lamentó de que (¡oh dios mío!) el Senador hubiese dicho que su hija era... lesbiana. Como si fuera un insulto. La maquinaria propagandística del Partido Republicano, tan hábil siempre, no tardó en sacarle punta a las declaraciones y Kerry perdió unos puntos importantísimos en la carrera electoral. Pero a los republicanos se les olvidó mencionar tres hechos fundamentales: (a) Mary Cheney y su pareja aparecen en actos públicos juntas, de manera que a nadie puede sorprenderle que se la califique (como si fuera una criminal) de "lesbiana" (al parecer, en este país, palabra sucia donde las haya); (b) Mary Cheney trabajó como coordinadora de relaciones LGBT en Coors.Inc, una empresa productora de cervezas, cobrando sus buenos dineros por ello; y (c) no era esta la primera vez que el lesbianismo de Mary Cheney había sido utilizado por un político... claro que en la ocasión anterior, no había sido el demócrata Kerry sino Alan Keyes, Senador republicano, ultraconservador y afroamericano, candidato a la Presidencia de los Estados Unidos de América, y uno de los principales líderes en el movimiento ultraconservador opuesto a la igualdad de derechos para el colectivo LGBT en EEUU.

La anécdota, aireada profusamente en medios LGBT y no tanto en los medios de comunicación de masas, es como sique: en una conferencia de prensa, le preguntaron a Alan Keyes su opinión sobre la homosexualidad, a lo cual el Sr. Keyes respondió que los homosexuales son "selfish hedonists" (o sea, hedonistas egoístas). El periodista, ni corto ni perezoso, siguió hurgando: "¿Entonces, Sr. Keyes, considera Ud. que Mary Cheney, hija del VP Cheney, es una "hedonista"? A lo cual el Senador respondió... que sí. Fin de la anécdota, que por otro lado podría haber pasado inadvertida de no ser por el curioso hecho de que poco después, la rumorología internáutica comenzó a esparcir el rumore de que la hija del Senador, Maya, mantenía un blog en el que hablaba.... agárranse ¡¡¡de su novia!!! La especulación llegó finalmente a su fin la semana pasada, cuando Maya Keyes apareció públicamente en una manifestación en favor de la igualdad para el colectivo LGBT y se presentó como "queer liberal."

Y aquí viene la parte triste de la historia: esos mismos medios de comunicación de masas que se arrojaron al cuello de Kerry a cuenta del llamado "Marygate" han pasado totalmente por alto el hecho de que, tras decidir salir públicamente del armario, Maya ha sido expulsada de su casa por sus padres, ultraconservadores cristianos, quienes además han declarado públicamente que su hija "es adulta" y se han negado a seguir pagando sus estudios universitarios.

Y El Ave Turuta se pregunta: ¿cómo es posible ser tan redomadamente hipócrita? ¿Cómo es posible que nadie dentro del Partido Republicano, tan defensores ell@s de los llamados "valores de familia," haya recriminado en público al Senador por su actitud hacia su hija? ¿Por qué será que maricas y bolleras servimos continuamente de carnaza electoral para que los políticos de uno y otro bando se tiren los trastos a la cabeza, pero cuando se trata de defender los derechos más elementales del ser humano, volvemos a quedarnos como siempre hemos estado: sol@s? ¿Será hora, quizás, de volver a la irreverencia y la rebeldía del movimiento queer de los setenta? ¿O será, quizás, tiempo de revolución? ¿Veremos alguna vez a los lobbies LGBT de Washington DC promover un boicot fiscal? El Ave se pregunta: ¿por que el movimiento organizativo LGBT en EEUU, con sus lujosos edificios, su personal profesional contratado, y sus infinitos recursos económicos que serían la envidia de cualquier otra organización en Europa Occidental, es incapaz de conseguir el más mínimo avance? ¿Será que "los gais" de este país se han vuelto acomodaticios, y ahora que estamos en guerra y hay que luchar por "la libertad" y patochadas por el estilo, está más prohibido que nunca cuestionar al sistema?

Maya Keyes tiene suerte: una ONG ya se ha ofrecido a pagar sus estudios universitarios y a darle alojamiento. Pero, ¿y los miles y miles de jóvenes LGBT que son expulsados de sus casas y tienen que prostituirse en las calles de este país para sobrevivir? A l@s acomodatici@s, El Ave Turuta os dice: el simple hecho de acostaros con una persona de vuestro mismo sexo no os hace especiales ni diferentes. Es la voluntad de luchar para que las cosas cambien - paso a paso, poco a poco, en todos los ámbitos de nuestra vida - lo que nos hace un poquito mejores.

 
Los Simpson, The L Word, y el precio de la visibilidad
Amén de las diferentes propuestas legislativas que se siguen sucediendo todas las semanas con el objeto de seguir discriminando todavía más si cabe al colectivo LGBT (y que El Ave Turuta irá presentando y comentando), quizás los acontecimientos más destacados por los medios LGBTesta semana hayan sido dos eventos televisivos: (1) la "salida del armario" de Patty, una de las hermanas de Marge Simpson en "Los Simpson," y (2) el estreno de la segunda temporada el pasado domingo the la serie super-bollo, The L Word.

Los Simpson

El Ave, avispada que es ella, se acordó de sentarse frente al televisor el domingo por la noche para ver el tan anunciado y esperado episodio. La historia es, como todas las de los Simpson, brillante: Bart y Milhouse deciden hacer una gamberrada a un turista que "pasaba por allí," con tan mala suerte que el buen hombre es uno de esos que trabaja para un programa de televisión dando vueltas por el país y decide dar a Springfield una nota horrible. Los comercios cierran y el turismo cae en picado... hasta que al alcalde se le ocurre la idea de convocar a los vecinos a una reunión para proponer ideas. Lisa Simpson (¡cómo no!) propone que la ciudad legalice los matrimonios entre personas del mismo sexo y el alcalde, avispado él, está de acuerdo en que sería un buen método para atraer a "los gais" (y su dinero, claro está). Las parejas se presentan en Springfield, pero el cura no quiere casarles. Homer, avisado de que cada boda puede reportarle un beneficio de 200 dólares, decide solicitar un diploma de sacerdote por internet y construye una capilla en su garaje (The Church of Holy Matri-Money). Tras haber casado a decenas de parejas, Patty Bouvier - hermana de Marge - se presenta por sorpresa (¡Hola, bola de sebo, necesito un favor!, le dice a Homer) y le pide a Homer que la case... con una mujer.

El Ave no cuenta más para no estropear el desenlace del episodio, pero considera que fue un episodio divertido, muy típico de los Simpson y con salidas geniales, que sin caer en el sentimentalismo barato consigue poner sobre la mesa cuestiones importantes que al estadounidense medio todavía le cuesta digerir...

The L Word

No se puede decir lo mismo the The L Word, cuya segunda temporada comenzó a emitirse el pasado domingo en un canal de pago. El Ave Turuta, pájara bollo que es, no ha podido encontrarle la gracia a la serie en cuestión todavía - y no cree que se lo encuentre. Primero, los halagos: sí, la serie ha contribuido considerablemente a aumentar la visibilidad lésbica en la televisión; las actrices están por lo general muy bien (traducción: ¿a quién le amarga un dulce?), y sin embargo....

Es una serie que carece de cualquier tipo de correspondencia con la realidad. El Ave Turuta no es partidaria de los estereotipos, pero... ¿lesbianas gringas de pelo largo y figuras estilizadas que miden 1,75 y pesan 55 kg, y que además tienen el tiempo suficiente para ser amigüitas y reunirse a todas horas a tomar café? ¿Dónde se esconderán las malditas? El Ave no lo dice porque tales pájaras no existan (haberlas háilas), sino porque de ocho personajes principales, ni siquiera uno es representativo de la lesbiana butch - ni siquiera hay un personaje que pueda ser calificado de semi-butch. ¿Será que la serie está también pensada para una audiencia, pongamos.... masculina y heterosexual, acostumbrada a una representación del lesbianismo como fantasía puramente masculina? ¿Será que la inclusión de la lesbiana butch desluce a una serie que pretende ser "cool"? ¿O será, quizás, que de las ocho actrices protagonistas solamente una es lesbiana de verdad de la buena? ¿Por qué para representar a mujeres lesbianas, pregunta El Ave Turuta, las productoras recurren a actrices heterosexuales? Es por tanto una visibilidad condicionada en tanto que depende de su aceptabilidad por parte de la mayoría hetero, nunca una visibilidad construida a partir de nuestro propio lenguaje y nuestras prioridades. Es, por decirlo de alguna manera, una visibilidad "light," completamente heterosexualizada y despojada de todos los elementos de marginalización, opresión, rebeldía e inconformismo que la comunidad lésbica (la de verdad, no la de ficción) representa en este país.
 
Bienvenid@s a El Ave Turuta
El Ave Turuta sabe que es de mala educación sentarse a la mesa sin presentarse, de manera que su primer comentario no será noticioso ni dicharachero sino simplemente un saludo. El Ave, como buena pájara que es, navega diariamente por páginas de información en medios diversos, todo para ofrecer noticias y comentarios sobre la realidad LGBT en EEUU, que tal y como se están poniendo las cosas, más que realidad podríamos calificar de película de terror en sesión continua. El Ave avisa a sus navegantes que en su blog, sintiéndolo mucho, no habrá referencias a rollos de ningún tipo (entre otras cosas porque es un ave felizmente emparejada con nido bien firme y con un sentido de la privacidad muy arraigado). Y ya sin más prolegómenos (El Ave dice que utilizará palabras cuadrisilábicas y hasta quinca silábicas - o como se escriba - si la ocasión lo requiere), bienvenid@s....