Crónica bollo desde el Imperio del Mal
Revolution is not a one time event (Audre Lorde)
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Aviso para navegantes: no soy neutral ni políticamente correcta, y tampoco pretendo serlo. Llámame radical, puñetera, pesada, repipi o lo que te de la gana. En cualquier caso, ponte a la cola porque llegas tarde. El Ave es todo eso, y más... ¿Alguna queja, pregunta, o sugerencia? El Ave responde...
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Kate Millett
Mi personaje de esta semana es Kate Millett, feminista radical y una de las madres de la segunda ola del feminismo en EEUU. Millett se hizo famosa tras publicar Sexual politics en 1970, un libro basado en su tesis doctoral de Columbia. Fue un libro clave para el desarrollo del feminismo radical, con sus ataques a la idea del amor romántico, la familia tradicional y el orden patriarcal, y la necesidad de iniciar una revolución sexual basada en modelos no monógamos y anti-patriarcales. Millett, casada con el escultor japonés Fumio Yoshimura, es abiertamente bisexual. La revista TIME llegó a denominarla "la Mao Tse Tung de la liberación de la mujer." Pero la razón por la que El Ave ha elegido a Millett no es solamente por haber sido la autora de una obra tan importante como esta (publicada en castellano por Ediciones Cátedra ni más ni menos que en 1995, es decir, con 25 años de retraso: ISBN 84-376-1399-X), sino porque la relación que Millett ha mantenido con el movimiento feminista - o quizás a la inversa - ha sido extraordinariamente compleja.

En 1970, un reportero de la revista TIME le preguntó en el transcurso de una conferencia si, efectivamente, era lesbiana, a lo cual Millett respondió que era bisexual. El reportero escribió entonces que la bisexualidad de Millett vendría a "reforzar los puntos de vista de aquellos escépticos que rutinariamente rechazan a todas las liberacionistas como lesbianas." El lío que se montó debió ser considerable, porque Gloria Steinem, entonces directora de la principal organización feminista del país, NOW (National Organization for Women), organizó una rueda de prensa para defender a Millett. Sin embargo, ese mismo año la sección neoyorkina de NOW había expulsado a varias feministas de la organización... por ser lesbianas. Una año después, NOW emitió un comunicado en el que la organización reconocía que los derechos lésbicos eran también una preocupación feminista. Y es que, a pesar de que las lesbianas hemos sido siempre parte del movimiento feminista y de que muchas lesbianas se cuentan entre las madres del mismo, ocurre que muchas feministas heteros siguen viendo a las lesbianas como una carga no bienvenida. "Man-hater" o "lesbian" son dos de los apelativos más temidos por las feministas heterosexuales, que quizás a cuenta de la carga de homofobia que muchas (quizás inconscientemente) arrastran, temen ser identificadas como lesbianas, como si eso fuera un insulto o algo de lo que avergonzarse. Y en lugar de darse cuenta de que la homofobia y el heterocentrismo nos hacen daño a tod@s y no solamente a gais y lesbianas, muchas feministas heteros han preferido hacer como si las lesbianas no existiéramos. De ahí que muchas lesbianas no nos hayamos sentido excesivamente cómodas dentro de los movimientos feministas, que en su gran mayoría siguen moviéndose en un orden heterocéntrico. Y de ahí que, pese a haber sido una de las impulsoras intelectuales del segundo feminismo, por ejemplo, hoy sea prácticamente imposible encontrar reeditadas las obras de Kate Millett, mientras que por el contrario es muy fácil encontrar las obras de feministas heterosexuales como Betty Friedan, Gloria Steinem, etc. etc.

Para El Ave, el feminismo es un compañero de viaje ambiguo: no podría existir sin él, y sin embargo no es nada sin las etiquetas de "lésbico" y "radical."

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