La historia de Maya Keyes
Que la hija de un político sea lesbiana no es, en sí mismo, hecho que sea necesario recordar en bitácora alguna; pero que la muchacha en cuestión se llame Maya Marcel-Keyes ya es como para sacar las antenas, el gaydar, y cualquier otro aparato de captación de señales, y ponerse a bitacorear como una loca (sí: El Ave lo dice en los dos sentidos del palabro).
Maya-Marcel Keyes es afroamericana, lesbiana, e hija del Senador Alan Keyes. FIgura probablemente desconocida en la piel de toro, pero no tanto a este lado del charco. El Ave Turuta se acuerda de la tormenta ocasionada por los comentarios de John Kerry en el último debate presidencial durante la campaña electoral del 2004, cuando al Senador Kerry no le ocurrió otra cosa que llamar a Mary Cheney, hija del vicepresidente, "lesbiana." Corrieron ríos de tinta, cibernética y real, y casi llega la sangre al río. Lynn Cheney, la mamá, llamó a Kerry algo así como "desgraciado," y se lamentó de que (¡oh dios mío!) el Senador hubiese dicho que su hija era... lesbiana. Como si fuera un insulto. La maquinaria propagandística del Partido Republicano, tan hábil siempre, no tardó en sacarle punta a las declaraciones y Kerry perdió unos puntos importantísimos en la carrera electoral. Pero a los republicanos se les olvidó mencionar tres hechos fundamentales: (a) Mary Cheney y su pareja aparecen en actos públicos juntas, de manera que a nadie puede sorprenderle que se la califique (como si fuera una criminal) de "lesbiana" (al parecer, en este país, palabra sucia donde las haya); (b) Mary Cheney trabajó como coordinadora de relaciones LGBT en Coors.Inc, una empresa productora de cervezas, cobrando sus buenos dineros por ello; y (c) no era esta la primera vez que el lesbianismo de Mary Cheney había sido utilizado por un político... claro que en la ocasión anterior, no había sido el demócrata Kerry sino Alan Keyes, Senador republicano, ultraconservador y afroamericano, candidato a la Presidencia de los Estados Unidos de América, y uno de los principales líderes en el movimiento ultraconservador opuesto a la igualdad de derechos para el colectivo LGBT en EEUU.
La anécdota, aireada profusamente en medios LGBT y no tanto en los medios de comunicación de masas, es como sique: en una conferencia de prensa, le preguntaron a Alan Keyes su opinión sobre la homosexualidad, a lo cual el Sr. Keyes respondió que los homosexuales son "selfish hedonists" (o sea, hedonistas egoístas). El periodista, ni corto ni perezoso, siguió hurgando: "¿Entonces, Sr. Keyes, considera Ud. que Mary Cheney, hija del VP Cheney, es una "hedonista"? A lo cual el Senador respondió... que sí. Fin de la anécdota, que por otro lado podría haber pasado inadvertida de no ser por el curioso hecho de que poco después, la rumorología internáutica comenzó a esparcir el rumore de que la hija del Senador, Maya, mantenía un blog en el que hablaba.... agárranse ¡¡¡de su novia!!! La especulación llegó finalmente a su fin la semana pasada, cuando Maya Keyes apareció públicamente en una manifestación en favor de la igualdad para el colectivo LGBT y se presentó como "queer liberal."
Y aquí viene la parte triste de la historia: esos mismos medios de comunicación de masas que se arrojaron al cuello de Kerry a cuenta del llamado "Marygate" han pasado totalmente por alto el hecho de que, tras decidir salir públicamente del armario, Maya ha sido expulsada de su casa por sus padres, ultraconservadores cristianos, quienes además han declarado públicamente que su hija "es adulta" y se han negado a seguir pagando sus estudios universitarios.
Y El Ave Turuta se pregunta: ¿cómo es posible ser tan redomadamente hipócrita? ¿Cómo es posible que nadie dentro del Partido Republicano, tan defensores ell@s de los llamados "valores de familia," haya recriminado en público al Senador por su actitud hacia su hija? ¿Por qué será que maricas y bolleras servimos continuamente de carnaza electoral para que los políticos de uno y otro bando se tiren los trastos a la cabeza, pero cuando se trata de defender los derechos más elementales del ser humano, volvemos a quedarnos como siempre hemos estado: sol@s? ¿Será hora, quizás, de volver a la irreverencia y la rebeldía del movimiento queer de los setenta? ¿O será, quizás, tiempo de revolución? ¿Veremos alguna vez a los lobbies LGBT de Washington DC promover un boicot fiscal? El Ave se pregunta: ¿por que el movimiento organizativo LGBT en EEUU, con sus lujosos edificios, su personal profesional contratado, y sus infinitos recursos económicos que serían la envidia de cualquier otra organización en Europa Occidental, es incapaz de conseguir el más mínimo avance? ¿Será que "los gais" de este país se han vuelto acomodaticios, y ahora que estamos en guerra y hay que luchar por "la libertad" y patochadas por el estilo, está más prohibido que nunca cuestionar al sistema?
Maya Keyes tiene suerte: una ONG ya se ha ofrecido a pagar sus estudios universitarios y a darle alojamiento. Pero, ¿y los miles y miles de jóvenes LGBT que son expulsados de sus casas y tienen que prostituirse en las calles de este país para sobrevivir? A l@s acomodatici@s, El Ave Turuta os dice: el simple hecho de acostaros con una persona de vuestro mismo sexo no os hace especiales ni diferentes. Es la voluntad de luchar para que las cosas cambien - paso a paso, poco a poco, en todos los ámbitos de nuestra vida - lo que nos hace un poquito mejores.
Maya-Marcel Keyes es afroamericana, lesbiana, e hija del Senador Alan Keyes. FIgura probablemente desconocida en la piel de toro, pero no tanto a este lado del charco. El Ave Turuta se acuerda de la tormenta ocasionada por los comentarios de John Kerry en el último debate presidencial durante la campaña electoral del 2004, cuando al Senador Kerry no le ocurrió otra cosa que llamar a Mary Cheney, hija del vicepresidente, "lesbiana." Corrieron ríos de tinta, cibernética y real, y casi llega la sangre al río. Lynn Cheney, la mamá, llamó a Kerry algo así como "desgraciado," y se lamentó de que (¡oh dios mío!) el Senador hubiese dicho que su hija era... lesbiana. Como si fuera un insulto. La maquinaria propagandística del Partido Republicano, tan hábil siempre, no tardó en sacarle punta a las declaraciones y Kerry perdió unos puntos importantísimos en la carrera electoral. Pero a los republicanos se les olvidó mencionar tres hechos fundamentales: (a) Mary Cheney y su pareja aparecen en actos públicos juntas, de manera que a nadie puede sorprenderle que se la califique (como si fuera una criminal) de "lesbiana" (al parecer, en este país, palabra sucia donde las haya); (b) Mary Cheney trabajó como coordinadora de relaciones LGBT en Coors.Inc, una empresa productora de cervezas, cobrando sus buenos dineros por ello; y (c) no era esta la primera vez que el lesbianismo de Mary Cheney había sido utilizado por un político... claro que en la ocasión anterior, no había sido el demócrata Kerry sino Alan Keyes, Senador republicano, ultraconservador y afroamericano, candidato a la Presidencia de los Estados Unidos de América, y uno de los principales líderes en el movimiento ultraconservador opuesto a la igualdad de derechos para el colectivo LGBT en EEUU.
La anécdota, aireada profusamente en medios LGBT y no tanto en los medios de comunicación de masas, es como sique: en una conferencia de prensa, le preguntaron a Alan Keyes su opinión sobre la homosexualidad, a lo cual el Sr. Keyes respondió que los homosexuales son "selfish hedonists" (o sea, hedonistas egoístas). El periodista, ni corto ni perezoso, siguió hurgando: "¿Entonces, Sr. Keyes, considera Ud. que Mary Cheney, hija del VP Cheney, es una "hedonista"? A lo cual el Senador respondió... que sí. Fin de la anécdota, que por otro lado podría haber pasado inadvertida de no ser por el curioso hecho de que poco después, la rumorología internáutica comenzó a esparcir el rumore de que la hija del Senador, Maya, mantenía un blog en el que hablaba.... agárranse ¡¡¡de su novia!!! La especulación llegó finalmente a su fin la semana pasada, cuando Maya Keyes apareció públicamente en una manifestación en favor de la igualdad para el colectivo LGBT y se presentó como "queer liberal."
Y aquí viene la parte triste de la historia: esos mismos medios de comunicación de masas que se arrojaron al cuello de Kerry a cuenta del llamado "Marygate" han pasado totalmente por alto el hecho de que, tras decidir salir públicamente del armario, Maya ha sido expulsada de su casa por sus padres, ultraconservadores cristianos, quienes además han declarado públicamente que su hija "es adulta" y se han negado a seguir pagando sus estudios universitarios.
Y El Ave Turuta se pregunta: ¿cómo es posible ser tan redomadamente hipócrita? ¿Cómo es posible que nadie dentro del Partido Republicano, tan defensores ell@s de los llamados "valores de familia," haya recriminado en público al Senador por su actitud hacia su hija? ¿Por qué será que maricas y bolleras servimos continuamente de carnaza electoral para que los políticos de uno y otro bando se tiren los trastos a la cabeza, pero cuando se trata de defender los derechos más elementales del ser humano, volvemos a quedarnos como siempre hemos estado: sol@s? ¿Será hora, quizás, de volver a la irreverencia y la rebeldía del movimiento queer de los setenta? ¿O será, quizás, tiempo de revolución? ¿Veremos alguna vez a los lobbies LGBT de Washington DC promover un boicot fiscal? El Ave se pregunta: ¿por que el movimiento organizativo LGBT en EEUU, con sus lujosos edificios, su personal profesional contratado, y sus infinitos recursos económicos que serían la envidia de cualquier otra organización en Europa Occidental, es incapaz de conseguir el más mínimo avance? ¿Será que "los gais" de este país se han vuelto acomodaticios, y ahora que estamos en guerra y hay que luchar por "la libertad" y patochadas por el estilo, está más prohibido que nunca cuestionar al sistema?
Maya Keyes tiene suerte: una ONG ya se ha ofrecido a pagar sus estudios universitarios y a darle alojamiento. Pero, ¿y los miles y miles de jóvenes LGBT que son expulsados de sus casas y tienen que prostituirse en las calles de este país para sobrevivir? A l@s acomodatici@s, El Ave Turuta os dice: el simple hecho de acostaros con una persona de vuestro mismo sexo no os hace especiales ni diferentes. Es la voluntad de luchar para que las cosas cambien - paso a paso, poco a poco, en todos los ámbitos de nuestra vida - lo que nos hace un poquito mejores.
Comentario:
Chacha On: como El Ave es un poco torpe, no se había dado cuénnnnnnnn. De todos modos, no era "secreto secreto," sino simplemente un pequeño experimento... Hija mía, siendo como eres más popular que La Tani, me daba no sé qué subirme a tu chepa cibernética para atraer clientela :-) No sé si me explico.
Comentario:
Ave turuta, es que no hay derecho. Sugiero que interpongas una demanda a chueca.com por mostrarte en la pagina de inicio de los blogs, columna "ultimos creados" (http://blogs.chueca.com/). Resulta que suelo leer los blogs nuevos que la gente crea por si alguno me resulta interesante, divertido o las dos cosas a la vez. Por cierto, que es eso de secleto? A estas alturas, ave?
Comentario:
Hola otra vez amiga Ave. Me parece escandaloso que en los tiempos en que estamos ocurran estas cosas. Parece que la mentalidad no va en función de los siglos que pasen sino de la sociedad en general.
Empecemos por respetarnos a nosot@s mism@s, solo así seresmos capaces respetar a l@s demás.
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