CADA VEZ Y AÚN
-Qué te pasa?
- Nada.
Siempre mentía.
-Te conozco, qué tenés?
-Nada.
Se hizo algo habitual. Aunque fingía muy mal.
Me clavaba sus ojos como queriendo encontrar lo que ocultaba con esa mala representación de indiferencia.
Pero nunca nadie logró adentrarse en mi mente o en mi corazón al punto de poder extraer todo aquello que guardaba, y pronto me iba acumulando de cajas y cajas de emociones…tan peligrosas, inestables.
Ya he explotado un par de veces. Cada vez que vuelo en pedazos, reúno los despojos y sigo. Aún sigo conteniéndome.
Debería deshacerme a cuenta gotas.