Bocados De Realidad
Mordisqueando Mi Vida
Acerca de
Aquí el autor de este blog, chico de 25 años, canario para más señas. Sirvo mordiscos de mi vida, aptos para todos los estómagos, espero que paseis un buen rato...y que no os indigesteis!!!

Sindicación
 
2.- Confesiones Desde El Armario
Desde el atril público de mi blog, levanto una mano, y con la otra puesta encima de la Biblia (como si de una película al más puro estilo Hollywood se tratara), respondo a la pregunta "¿Jura usted decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?" Lo Juro.

Soy homosexual (vaya descubrimiento, seguro que os habeis quedado con la boca abierta!!!, jajaja), lo soy desde mi más tierna infancia; a estas alturas dicha "confesión" no creo que sorprenda a casi nadie. Como la mayoría de las personas que comparten mis inclinaciones sexuales, he pasado por diversas fases desde el despertar de mi sexualidad.

1.- Primera Fase: la incertidumbre con el ya citado despertar sexual, te das cuenta que lo que sientes no se corresponde con la tendencia general de tus amigos, las chicas son una monada, son estupendas, son... amigas maravillosas. Pero lo que tú sientes es extraño, te atraen los chicos, qué raro... por qué será, es eso "normal"?

2.- Segunda Fase: la negación, yo no puedo ser gay, cómo va a ser eso, si estoy todo el día rodeado de chicas... (hacia las que no siento nada más allá de la amistad, ejem), aún no ha llegado la chica que me haga sentir esas cosas, seguro que esto es únicamente una fase, y una larga lista de motivos estúpidos que no hacen sino enmascarar una realidad evidente.

3.- Tercera Fase: la aceptación, pues sí, esto es lo que hay, soy homosexual, me gustan los chicos, me lo paso pipa, y no creo que haya nada malo en ello, por mucho que algunos se empeñen en decir lo contrario. Asumes lo que eres, te reconcilias contigo mismo y empiezas a ver las cosas desde otro prisma. La mitad del recorrido ya lo has hecho, ahora te queda la otra mitad.

Muchos os preguntareis si me he olvidado una cuarta fase, la que algunos conocen como "Salida del armario", sin embargo, nunca me ha gustado ni la expresión, ni la necesidad de hacerlo. Personalmente, nunca he visto a mis amigos heteros reunir a la familia o a sus amigos en torno a una mesa, y como si de un melodrama se tratara, hacer la gran confesión que llevan años escondiendo... "Familia, amigos... tengo algo que contaros... soy hetero" (mmm, aunque pagaría por verlo).

Nunca he salido del armario porque nunca he estado dentro, siempre he jugado con la ambigüedad, nunca he mentido acerca de mis tendencias sexuales, pero tampoco he contado toda la verdad. No me escondo, aunque tampoco hago exhibición. La decisión de comunicárselo a mis amigos fue algo no meditado, sino inducida más bien por la necesidad de contarle a alguien todo lo que estaba viviendo, mis desengaños amorosos y mis escasos triunfos. Afortunadamente para mí, me he rodeado de gente estupenda que sabe ver más allá de con quien compartes la cama.

El tema de la familia es más complicado, en el fondo supongo que lo saben (no hay nada que se le pueda escapar a una madre), y aunque estoy practicamente seguro que lo aceptarán con toda la normalidad que el asunto requiere, aún no siento la necesidad de hacerlo. Al principio era por el miedo que todos tenemos al rechazo, luego decía "cuando tenga novio será el momento de decirlo"... he tenido novios (mmm, en plural? igual me ha traicionado el subconsciente :-p), han ido y venido, pero no he dicho nada. Actualmente se trata de un tema de pereza, de falta de interés y de no querer complicar una cosa que, a día de hoy, no va mal.

Por cierto, Mamá, si lees este blog... que sepas que soy gay, SORPRESA!!!! jaja...





No