¿Cuántos creían que j'a y su ex- han vuelto (o no) a salir juntos?

Hemos quedado
para hablar
"no me has hecho daño, simplemente me caíste bajo"
Así acaba el último SMS que me ha mandado mi ex, después de una serie de mensajes más propios de unos críos de 15 años.
Que si no quiere quedar ahora conmigo porque no queda con gente que le controla y le empuja...
... que si quién controla a quién y que qué tenia que hacer yo si se enrollaba con otro delante de mis morros y que intentaba pasar de él...
... que si tanto pasaba de él por qué le empujaba...
... que si le había hecho daño lo sentía...
... y eso.
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Analicemos la situación desde su punto de vista:
Él. De repente, por lo que sea, deja de quererme. j'adore no es perfecto por mucho que se lo crea. Hay muchos hombres en la tierra y no tienen por qué pasar el resto de su vida juntos.
Pasa el tiempo y las cosas que se describen en este blog hasta que de repente, por todo lo que ha supuesto j'adore en su vida, decide volver a saber de él.
Es un impulso normal. No hay nada de malo en querer hablar con alguien a quien has querido y a quien aprecias. Si embargo, j'adore responde a todos los mensajes con evasivas (que pueden ser incluso fundamentadas) y con un ligero tono borde.
¿Por qué?, se pregunta. Pero insiste. Con la mejor de las intenciones le propone de quedar para cenar con más gente por si le da cosa quedar a solas.
Como acostumbra a salir por la misma discoteca y siempre va allí con sus amigos, va un día más. Se entera que su ex- va al mismo sitio. En teoría no hay ningún problema entre ellos. ¿Por qué va a dejar de ir?
Pero parece que por parte de j'adore sí que hay alguno. ¿Por qué está tan borde? Ni se acerca, ni habla, casi le gira la cara al saludarse. Qué estúpido integral.
j'adore se aparta toda la noche de él. "Si no quiere nada conmigo puedo hacer lo que me de la gana" seguro que pensó.
Pero lo hace y al señor j'adore le cogen los celos. Y si ve que casi me enrollo con otro, se dirá, pone mala cara y encima me golpea de pura rabia.
¿Tengo que aguantar esto? ¿Un comportamiento infantiloide e inmaduro de un ex- del que realmente no quiero nada?
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Lo peor de todo es que no soporto ni que alguien me vaya detrás, ni que alguien se enfade conmigo. Y que, en realidad, yo también me he
caído
bajo.
El cambio que Internet ha supuesto en nuestras homovidas
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Ei noi! Bé, només era per dir-te que el sopar d'ahir
0000000101010001011111010101010000101101000000011010100
va estar molt rebé, però em nego a postejar-ho
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i t'ho dic en privat, que al G ja li he dit. Em donava
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la sensació com si tots ens coneguessim ja de fa temps.
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Suposo que és el que fa la blogosfera.
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La la la
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Bé, tota aquesta introducció per dir-te
1111110000000000000000001010101111111111101010101010101
que m'enviïs les fotos que vas fer!Vaaa!
0101010101101010101011110101010101010100000000011101101
I que fins una altra!
0101010011011010100000000011111111100101010100101010101
dwwww
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j'a
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Ei noi! Bé, només era per dir-te que el sopar d'ahir
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va estar molt rebé, però em nego a postejar-ho
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i t'ho dic en privat, que al G ja li he dit. Em donava
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la sensació com si tots ens coneguessim ja de fa temps.
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Suposo que és el que fa la blogosfera.
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La la la
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Bé, tota aquesta introducció per dir-te
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que m'enviïs les fotos que vas fer!Vaaa!
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I que fins una altra!
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¿Qué tengo que hacer ahora?
¿?
y derribo
Le paré y le cogí por un hombro.
"Hola", le dije.
Me soprendíó su aspecto:pelo largo y rizado, barba recortada. Muy distinto de la última vez que le vi. Igual de distinto que yo, supongo.
Mal que me pese admitirlo, no le quedaba nada mal.
"¿Estás bien?", me dijo.
"Claro"
Se acercó para darme dos besos y yo no me moví ni medio centímetro.
"Hasta otra". Y me aparté.
Me fui con mis amigos. Qué diferencia con la última vez que nos encontramos en esa misma discoteca, esa vez sí que de forma casual. Yo no paré de buscarle en toda la noche. Esta vez, me aparté de Él con insistencia. Y Él me buscó.
Mis amigos alucinaban. "Te está siguiendo", me decían.
"¿Por qué se colocan todo el rato cerca nuestro?"
Ya se cansará. Pensaba. Me hacía el duro, sí. Pero no tenía ganas de estar con Él. En serio.
Hasta que una vez, de refilón, vi que unos tonteaban con su grupo. Y uno, especialmente, con Él. Le empezó a tocar la camiseta, le cogía...
Y empecé a caer. Mierda.
Lo intentaba evitar, pero estaba cerca.
No quería mirar, pero me corroía la curiosidad.
Hasta que el chico le cogió, se lo llevó... y se pusieron justo en frente de mi.
(sin comentarios)
Mis amigos empezaron con unos "venga, vámonos de aquí"... "no te vas a quedar mirándolos...".
Me negué a moverme.
Caí en la trampa.
Me encendí. ¿Por qué? ¿Qué te he hecho yo, grandísimo hijo de la gran puta, para que tengas que volver a mi y encima machacarme?
Sé que todo es mi culpa. Tendría que pasar. Sudar. No me tendría que importar. Pero me importa. Vaya si me importa. Me lo intento negar. Y soy fuerte hasta que pasa lo que pasa: él va taladrando y al final ha salido lo que escondía mi puta superfície de frialdad aparente.
Mi cara se transformó por momentos. Igual que mi mala leche.
Cuando se cansaron de tontear, pasaron por justo mi lado (!!!!) para cambiarse de lugar.
Él me miró. Mi cara ya era un poema.
Cuando estaban fuera de mi vista, solté un "Ya basta, vámonos".
Pasé justo por el lado de mi ex, que volvía a estar en mi camino. Qué coincidencia.
Le solté un codazo con todas mis fuerzas.
Y seguí el resto de la noche amargado. Mis amigos me dijeron que, en realidad, no había pasado nada. Que sólo habían tonteado. Que no habían llegado a nada. Que lo había hecho, seguramente, "para ponerte celoso". "Porque pasabas de Él".
Ya no sé qué pensar.
¿Fue consciente de lo que hizo? ¿Tanta carta y mensaje para acabar así? ¿Era esto lo que quería? ¿Hacía falta?
"Hola", le dije.
Me soprendíó su aspecto:pelo largo y rizado, barba recortada. Muy distinto de la última vez que le vi. Igual de distinto que yo, supongo.
Mal que me pese admitirlo, no le quedaba nada mal.
"¿Estás bien?", me dijo.
"Claro"
Se acercó para darme dos besos y yo no me moví ni medio centímetro.
"Hasta otra". Y me aparté.
Me fui con mis amigos. Qué diferencia con la última vez que nos encontramos en esa misma discoteca, esa vez sí que de forma casual. Yo no paré de buscarle en toda la noche. Esta vez, me aparté de Él con insistencia. Y Él me buscó.
Mis amigos alucinaban. "Te está siguiendo", me decían.
"¿Por qué se colocan todo el rato cerca nuestro?"
Ya se cansará. Pensaba. Me hacía el duro, sí. Pero no tenía ganas de estar con Él. En serio.
Hasta que una vez, de refilón, vi que unos tonteaban con su grupo. Y uno, especialmente, con Él. Le empezó a tocar la camiseta, le cogía...
Y empecé a caer. Mierda.
Lo intentaba evitar, pero estaba cerca.
No quería mirar, pero me corroía la curiosidad.
Hasta que el chico le cogió, se lo llevó... y se pusieron justo en frente de mi.
(sin comentarios)
Mis amigos empezaron con unos "venga, vámonos de aquí"... "no te vas a quedar mirándolos...".
Me negué a moverme.
Caí en la trampa.
Me encendí. ¿Por qué? ¿Qué te he hecho yo, grandísimo hijo de la gran puta, para que tengas que volver a mi y encima machacarme?
Sé que todo es mi culpa. Tendría que pasar. Sudar. No me tendría que importar. Pero me importa. Vaya si me importa. Me lo intento negar. Y soy fuerte hasta que pasa lo que pasa: él va taladrando y al final ha salido lo que escondía mi puta superfície de frialdad aparente.
Mi cara se transformó por momentos. Igual que mi mala leche.
Cuando se cansaron de tontear, pasaron por justo mi lado (!!!!) para cambiarse de lugar.
Él me miró. Mi cara ya era un poema.
Cuando estaban fuera de mi vista, solté un "Ya basta, vámonos".
Pasé justo por el lado de mi ex, que volvía a estar en mi camino. Qué coincidencia.
Le solté un codazo con todas mis fuerzas.
Y seguí el resto de la noche amargado. Mis amigos me dijeron que, en realidad, no había pasado nada. Que sólo habían tonteado. Que no habían llegado a nada. Que lo había hecho, seguramente, "para ponerte celoso". "Porque pasabas de Él".
Ya no sé qué pensar.
¿Fue consciente de lo que hizo? ¿Tanta carta y mensaje para acabar así? ¿Era esto lo que quería? ¿Hacía falta?
Acoso
..
Apreciado j'adore,
Apreciado j'adore,
Tal y como te dejé entrever en un mensaje al móvil cuando recibí tu postal de Semana Santa, me dispongo a contestarte.
Como no me has dicho nada, entiendo que todavía no has recibido El corredor de fondo que te envié por correo ordinario. Qué rábia. (...) Por eso, ahora me aseguro la llegada de estas líneas, certificándolas como es debido.
¿Cómo estás? ¿Qué es de tu vida? ¿Cómo va el trabajo? ¿Y los estudios? ¿Los amigos? Hace unos días hablé con X. A menudo le pregunto por ti y me dice que estás bien, pero que no sabe mucho de ti porque hace mucho que no quedáis. Dice que siempre vas liado. Pero tus postales me aserenan las preocupaciones y me demuestran que sigues disfrtando de tu tiempo como siempre.
Aún tengo en la memoria la postal de Madrid. (...) Tenia prevista contestártela con otra postal desde el mismo sitio, pero al final, no ha podido ser porque (...). Pero bueno, la competición de museos no queda aquí. ¡Continuará!
Ya veo que como recuerdas, estuve en...
Y siguen dos párrafos contándome sus vacaciones de Semana Santa.
El viaje sirvió para desconectar totalmente del desasosiego en el que vivo últimamente. Mi estrés rutinario es el trabajo, más las dos carreras universitarias, el máster, el trabajo en política y la vida social y personal, que se ha visto acentuada de forma exagerada con los problemas que tenemos en casa con...
Y me cuenta los problemas de salud de un familiar próximo, las fricciones de convivencia que ello ocasiona...
Me cuenta en dos párrafos más cómo le va el trabajo y los demás temas...
El sábado pasado estuve con E y también le hablé de ti. Resulta que... -mira si es pequeño el mundo- que me encontré con [nombre de su ex- anterior] que me comentó que te había conocido (...). Me hizo gracia. Ya me comentó que conocía a unos amigos tuyos y que así te había conocido a ti. Curioso y surrealista a la vez.
Bueno, como ves, mi vida continua -como siempre- demasiado activa y me faltan momentos para estar conmigo mismo. Espero que la tuya no sea tan cargada y que puedas disfrutar de muchos buenos momentos que la vida también nos va regalando.
Esperando poder encontrarnos nuevamente, recibe una salutación bien cordial,
[Nombre y firma de mi ex-]
Ciudad anónima, 27 de abril de 2006.
Para quien lea mi blog desde hace un tiempo, supongo que esta carta os resultará, como a mi, una especie de capítulo final de temporada, en el que se recuperan y se cierran muchas tramas pendientes.
¿Os acordáis del día que conocí a su ex-, ese ser horrendo que se dedicaba a hacer mamadas con una amiga para comprobar quién la chupaba mejor?
¿De E. la amiga puta que le recomendaba que me dejara?
¿La postal que le mandé con El Prado 1 - Guggenheim 1?
¿El misterioso contenido del paquete desaparecido?
Y por fin el contenido de la carta...
Cuando la hube leído, le mandé el mensaje:
Acabo de leer la carta. Supongo q recibirás una respuesta certificada. :*
Que me contestó con una nueva invitación a quedar...
hoy vengo a cenar tarde a Bcn con mis amigos. te apuntas?
Tal y como te dejé entrever en un mensaje al móvil cuando recibí tu postal de Semana Santa, me dispongo a contestarte.
Como no me has dicho nada, entiendo que todavía no has recibido El corredor de fondo que te envié por correo ordinario. Qué rábia. (...) Por eso, ahora me aseguro la llegada de estas líneas, certificándolas como es debido.
¿Cómo estás? ¿Qué es de tu vida? ¿Cómo va el trabajo? ¿Y los estudios? ¿Los amigos? Hace unos días hablé con X. A menudo le pregunto por ti y me dice que estás bien, pero que no sabe mucho de ti porque hace mucho que no quedáis. Dice que siempre vas liado. Pero tus postales me aserenan las preocupaciones y me demuestran que sigues disfrtando de tu tiempo como siempre.
Aún tengo en la memoria la postal de Madrid. (...) Tenia prevista contestártela con otra postal desde el mismo sitio, pero al final, no ha podido ser porque (...). Pero bueno, la competición de museos no queda aquí. ¡Continuará!
Ya veo que como recuerdas, estuve en...
Y siguen dos párrafos contándome sus vacaciones de Semana Santa.
El viaje sirvió para desconectar totalmente del desasosiego en el que vivo últimamente. Mi estrés rutinario es el trabajo, más las dos carreras universitarias, el máster, el trabajo en política y la vida social y personal, que se ha visto acentuada de forma exagerada con los problemas que tenemos en casa con...
Y me cuenta los problemas de salud de un familiar próximo, las fricciones de convivencia que ello ocasiona...
Me cuenta en dos párrafos más cómo le va el trabajo y los demás temas...
El sábado pasado estuve con E y también le hablé de ti. Resulta que... -mira si es pequeño el mundo- que me encontré con [nombre de su ex- anterior] que me comentó que te había conocido (...). Me hizo gracia. Ya me comentó que conocía a unos amigos tuyos y que así te había conocido a ti. Curioso y surrealista a la vez.
Bueno, como ves, mi vida continua -como siempre- demasiado activa y me faltan momentos para estar conmigo mismo. Espero que la tuya no sea tan cargada y que puedas disfrutar de muchos buenos momentos que la vida también nos va regalando.
Esperando poder encontrarnos nuevamente, recibe una salutación bien cordial,
[Nombre y firma de mi ex-]
Ciudad anónima, 27 de abril de 2006.
Para quien lea mi blog desde hace un tiempo, supongo que esta carta os resultará, como a mi, una especie de capítulo final de temporada, en el que se recuperan y se cierran muchas tramas pendientes.
¿Os acordáis del día que conocí a su ex-, ese ser horrendo que se dedicaba a hacer mamadas con una amiga para comprobar quién la chupaba mejor?
¿De E. la amiga puta que le recomendaba que me dejara?
¿La postal que le mandé con El Prado 1 - Guggenheim 1?
¿El misterioso contenido del paquete desaparecido?
Y por fin el contenido de la carta...
Cuando la hube leído, le mandé el mensaje:
Acabo de leer la carta. Supongo q recibirás una respuesta certificada. :*
Que me contestó con una nueva invitación a quedar...
hoy vengo a cenar tarde a Bcn con mis amigos. te apuntas?
Acabo de leer la carta. Supongo q recibirás una respuesta certificada. :*
hoy vengo a cenar tarde a Bcn con mis amigos. te apuntas?
Seguimiento x SMS
SMS de mi ex-, ayer a las 23.30h:
buenas! T va bien mñna a las 18h en el Zurich para hacer un kfé? ya dirás. nasnoches
Mi respuesta a la 1.30h, cuando lo leí:
No, no me va bien. Como mínimo salgo a las 19h de trabajar. Buenos días.
Mensaje de Él, hoy a las 07.26h:
ok, pues ya kdarms n other day. k vaya bien
Sin respuesta por mi parte.
Nuevo mensaje suyo a las 18.25h.:
buenas. a ls 19.30 taré n pl Cat. quieres q qdms?
Mi respuesta a las 19.50h:
Hl! Ahora salgo dl curro, voy al gim y dp he qdao pa cenar. Mejor q qdems un dia con + antelación. ciao!
Su mensaje de las 19.53h:
ok :-) visk el barca! ;-)
Su mensaje de las 19.53.30h:
ok :-) visk el barca! ;-)
Y aún no me he leído la carta.
buenas! T va bien mñna a las 18h en el Zurich para hacer un kfé? ya dirás. nasnoches
Mi respuesta a la 1.30h, cuando lo leí:
No, no me va bien. Como mínimo salgo a las 19h de trabajar. Buenos días.
Mensaje de Él, hoy a las 07.26h:
ok, pues ya kdarms n other day. k vaya bien
Sin respuesta por mi parte.
Nuevo mensaje suyo a las 18.25h.:
buenas. a ls 19.30 taré n pl Cat. quieres q qdms?
Mi respuesta a las 19.50h:
Hl! Ahora salgo dl curro, voy al gim y dp he qdao pa cenar. Mejor q qdems un dia con + antelación. ciao!
Su mensaje de las 19.53h:
ok :-) visk el barca! ;-)
Su mensaje de las 19.53.30h:
ok :-) visk el barca! ;-)
Y aún no me he leído la carta.
Post-mail (con respuestas de los lectores)
Después de enviar el Post-mail, algunas (inesperadas) respuestas llegaron (también) directamente a mi mail. Selecciono (con perdón) las más freaks y me ahorro pensar un nuevo post.
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Pos na, que me ha llegado un mail que... Pfff cuando menos, ni me va ni me viene.... (amos que las broncas que tengas con la gente pos a mi plin).
QUe si esto lo quieres postear perfecto... asi yo si empiezo a leer y no me gusta cierro la pagina y listo... a otra cosa... pero que lo reciba en mi email... pos es como le digo a mis amigos... no useis mi direccion para mandarme mails chorras que al final acabo borrandolos todos sin leerlos.
(...)
Pd: Resumiendo, mas post-mail en esta linea, mejor no que cuanto mas espacio me sobre en mi correo para cosas que realmente sean necesarias o susciten mi interes (tus broncas con otros bloggers no lo hacen, lo siento) mejor
Anónimo1
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Hola, creo que esto no es para mi (espero)
Un beso
Anónimo2
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QUE FUERTE TIO
Es que no he podido no leer este e-mail en cuanto me ha llegado.
(...)
¿Qué cosas te pasan? Y la cantidad de humos que se bajarían si te conocieran!!! Si es que ... eres tan distinto en blog que en "directo" jajaja.
(...)
He tenido un sueño en el que mi madre me agoviaba hasta límites terroríficos. Luego al despertar me he dado cuenta que suele hacerlo así al natural aixxx
un beso
Anónimo3
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Oye, me parece bien que me insultes y que digas lo que quieras, pero te lo ruego, deja a mi madre, hombre, déjala. Mi último comentario sobre la adopción termina así
"Otra consideración: vease la necesidad de madre, y la falta que nos hace y lo mucho que la queremos, que alguno de los lectores, con ánimo de hacerme el mayor daño, me tilda de HIJO DE PUTA, no siendo a mi a quien insulta, sino a mi MADRE."
Ruegote ser el dardo de tus diatribas, y no mi madre. En cuanto a lo que dices del blog, pues que quieres que te diga, es así, con sus
esquizofrenias. ¿Que hay mucha gente como yo, que se sodomizó con los mas extraños objetos? Pues habrá que decirlo. ¿Que somos
contradictorios? Pues que se le va a hacer.
Y si, es verdad, el blog está para la polémica, pero para lanzar cuatro ideas claras: no todo lo que a ti se opone es malo, perder las raices y separarse de la sociedad acaba creando fricciones, si a la libre sexualidad pero introduciendola paulatinamente en la sociedad y no imponiéndola, y los experimentos con gaseosa, no con vidas.
Como comprenderás no soy ningín facha ni beato, y al lector le toca
descubrir que es lo real de lo inventado, aunque en el terreno sexual es todo real. Todo, los 104 tios, y la sodomización con berengenas y mango de martillo.
Y gracias por la publicidad. Muchos alucinaran, cierto, pero alguno incluso piense.
Saludos.
jaracho
---------------------------------------------------------------------------------------------
Hola.... :S por decir algo:
No he entendido mucho tu mail, pero bueno, despues de asustarme bastante y leerlo de arriba a abajo, creo que no era yo su destinatario.
Me he quedado de piedra al leerlo...por favor, confirmame que no soy yo, porque si soy yo o tengo un doble o alguien usa mi mail. Comprueba las direcciones de correo (...)
:S No soy el tal jaracho, no estoy casado, y no soy yo vamos.
Eso era todo. Un Abrazo!
Anónimo4
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Pásame el café
No sé si has leído un libro que se llama El Informe Lugano.
Yo no.
En él se reproduce un supuesto estudio realizado para una serie de capitostes mundiales, una especie de Club Bildelberg, donde se cuenta qué es lo que se necesita en el mundo para que el actual sistema capitalista siga en pie. Ya te puedes imaginar: guerras y hambrunas para controlar la superpoblación, desequilibrios económicos y territoriales para que el modelo económico sobreviva...
Se nos dice que las multinacionales que producen sus bienes en el tercer mundo lo hacen así para poder ofrecernos los productos a precios irrisorios y así podamos comprar con nuestros paupérrimos salarios. O, en todo caso, para que los precios no se disparen y los pobres no se vean tan pobres y los ricos lo sean cada vez más.
Para que esto sea así, las fábricas se tienen que deslocalizar: unos pantalones no pueden costar 35€ en H&M si los cosiera el hijo del vecino. Si los cose el chino cudeiro en Vietnam o la prima joselita en una maquiladora mexicana nos ahorramos seguridad social, respeto medioambiental y sindicatos tocacojones.
Pero, digo yo, a ver qué piensas. Si a esa gente se les pagase y tratase dignamente, serían capaces de vivir en una condiciones similares a las nuestras. Y tendrían un poder adquisitivo suficiente como para poder comprar lo que ellos mismos producen con sus manos. Es decir, quizá Nike, si me siguiera vendiendo unas deportivas a 120 € y el coste de producción fuera de 90 € no sacaría tanto beneficio como ahora, que hacerlas les ha costado cuatro duros, pero podría compensarlo vendiendo más. ¿Sabes? En lugar de vender cuatro pantalones de 60€, vendería 10. Les saldría a cuenta, ¿no crees?.
Mi teoría es que cuanta más gente pueda comprar, menos necesario es vender barato a unos pocos. Además, si te da igual producir en Burkina Faso que en Elche, aquí no se perderían tantos lugares de trabajo.
Pero bueno, ya, ya lo sé. Si en el tercer mundo tuvieran las mismas necesidades que aquí, construirían y consumirían tanto como aquí y sus necesidades energéticas, alimenticias y de materias primas se dispararían de tal manera que no podriamos abastercernos todos.
O sea, que en el fondo, no hay otro sistema económico más sostenible que este. O se joden unos pocos o nos jodemos todos.
Yo no.
En él se reproduce un supuesto estudio realizado para una serie de capitostes mundiales, una especie de Club Bildelberg, donde se cuenta qué es lo que se necesita en el mundo para que el actual sistema capitalista siga en pie. Ya te puedes imaginar: guerras y hambrunas para controlar la superpoblación, desequilibrios económicos y territoriales para que el modelo económico sobreviva...
Se nos dice que las multinacionales que producen sus bienes en el tercer mundo lo hacen así para poder ofrecernos los productos a precios irrisorios y así podamos comprar con nuestros paupérrimos salarios. O, en todo caso, para que los precios no se disparen y los pobres no se vean tan pobres y los ricos lo sean cada vez más.
Para que esto sea así, las fábricas se tienen que deslocalizar: unos pantalones no pueden costar 35€ en H&M si los cosiera el hijo del vecino. Si los cose el chino cudeiro en Vietnam o la prima joselita en una maquiladora mexicana nos ahorramos seguridad social, respeto medioambiental y sindicatos tocacojones.
Pero, digo yo, a ver qué piensas. Si a esa gente se les pagase y tratase dignamente, serían capaces de vivir en una condiciones similares a las nuestras. Y tendrían un poder adquisitivo suficiente como para poder comprar lo que ellos mismos producen con sus manos. Es decir, quizá Nike, si me siguiera vendiendo unas deportivas a 120 € y el coste de producción fuera de 90 € no sacaría tanto beneficio como ahora, que hacerlas les ha costado cuatro duros, pero podría compensarlo vendiendo más. ¿Sabes? En lugar de vender cuatro pantalones de 60€, vendería 10. Les saldría a cuenta, ¿no crees?.
Mi teoría es que cuanta más gente pueda comprar, menos necesario es vender barato a unos pocos. Además, si te da igual producir en Burkina Faso que en Elche, aquí no se perderían tantos lugares de trabajo.
Pero bueno, ya, ya lo sé. Si en el tercer mundo tuvieran las mismas necesidades que aquí, construirían y consumirían tanto como aquí y sus necesidades energéticas, alimenticias y de materias primas se dispararían de tal manera que no podriamos abastercernos todos.
O sea, que en el fondo, no hay otro sistema económico más sostenible que este. O se joden unos pocos o nos jodemos todos.
Ya la tengo
Es un sobre blanco.
Formato americano.
Lleva dos sellos: uno de 0,73€ y otro de 1,66€.
El matasellos es del 2 de mayo.
Mi dirección y el remite están escritos en boli azul.
Es su caligrafía pero parece escrita muy rápida.
No ha escrito su nombre en el remitente: solo la inicial.
Los apellidos están completos.
Dentro solo hay una hoja.
Seguramente un DIN A4.
La carta está escrita en ordenador.
Mirando a contraluz se puede ver algo.
Parece que cuenta sus vacaciones de Semana Santa.
Al estar certificada, supongo que mañana le dirán que ya la he recogido.
No la he abierto.

Leeré la carta el 18 de mayo
Formato americano.
Lleva dos sellos: uno de 0,73€ y otro de 1,66€.
El matasellos es del 2 de mayo.
Mi dirección y el remite están escritos en boli azul.
Es su caligrafía pero parece escrita muy rápida.
No ha escrito su nombre en el remitente: solo la inicial.
Los apellidos están completos.
Dentro solo hay una hoja.
Seguramente un DIN A4.
La carta está escrita en ordenador.
Mirando a contraluz se puede ver algo.
Parece que cuenta sus vacaciones de Semana Santa.
Al estar certificada, supongo que mañana le dirán que ya la he recogido.
No la he abierto.

Leeré la carta el 18 de mayo
Sigue la flecha

Cronología certificada
El viernes, en una de las cenas más aceleradas de mi vida, y después de sobrevivivir a la misión casi imposible de ver una película en una sala ártica, recibí un sms de mi ex:
buenas! cmo tas?recibste krta certifikda?ahora toy n Menorca. ya kdarems. cndo baje a Bcn ya t avisré. mua.
Mi respuesta, una par o tres de horas depués, fue un simple:
Recuerdos a Jan y Tere.
A no ser que esté allí con otro ligue, en Menorca sólo tiene a estos dos amigos que también conozco. Es lo que deducí al cabo de un buen rato. Aún no sé qué diablos hacía allí ni por qué me lo dijo.
Lo de la carta certificada tampoco lo entendía. Pensaba que iba por lo del paquete desaparecido que nunca llegué a recibir. Pero hoy, al llegar a casa, lo he entendido. Y le he enviado el siguiente sms:
Tengo la notificación de una carta certificada tuya. Esta vez sí que ha llegado. A ver si mañana o el jueves puedo pasar a recogerla.
Realmente no tengo ningunas ganas.
Mi respuesta, una par o tres de horas depués, fue un simple:
A no ser que esté allí con otro ligue, en Menorca sólo tiene a estos dos amigos que también conozco. Es lo que deducí al cabo de un buen rato. Aún no sé qué diablos hacía allí ni por qué me lo dijo.
Lo de la carta certificada tampoco lo entendía. Pensaba que iba por lo del paquete desaparecido que nunca llegué a recibir. Pero hoy, al llegar a casa, lo he entendido. Y le he enviado el siguiente sms:
Realmente no tengo ningunas ganas.
Capítulo 15
Mario fue la segunda persona que conocí en la carrera.
Yo iba con laprimera que conocí y nos acercamos donde él estaba. En un extremo del pasillo, solo, sentado en el suelo.
Me fijé en él por su pelo rubio, sus ojos claros, su estatura y por cómo iba vestido: una sencilla camiseta blanca, unos pantalones khaki y unas botas con mucha suela.
Le saludé como quien no quiere la cosa y le pregunté si sabía seguro que aquella era la clase. Me dijo que eso ceía, con un acento raro que atribuí al hecho que quizás era estrangero. Sueco, pensé.
Ya en clase se sentó justo delante de mí. Intercambiamos alguna frase. Me contó que vivía en Ibiza. Y que era alemán.
Bufff, uno de esos que compran las islas a pedazos. Vaya imbécil, pensé.
Al día siguiente, coincidí de nuevo con él en una charla en la biblioteca. Junto con la primera persona que había conocido en la carrera (que ya se diría que éramos íntimos), nos fuimos a tomar algo al comedor universitario.
Allí me soprendió su perfecto acento balear. Bueno, repensé, por ser un alemán invasor se ha cuidado de aprender el idioma de aquí.
Enseguida hubo química entre los tres y desde ese día empezamos a compartir más y más horas: los trayectos de ida y vuelta a casa, los tensos trabajos que entregar en cada una de las asignaturas de primero, conversaciones, trozos de fines de semana...
Mario abandonó la carrera en segundo para estudiar otra cosa. Pero seguimos manteniendo el contacto. Su racionalidad y seriedad germánica, su carácter arisco si no le conocías y su humor cortante me atraían. Nada que ver con mis primeros prejuicios al conocerle.Me sentía perfectamente comprendido por él. Alguna vez pensé que era gay, incluso. Hasta que nos sorprendió al presentarnos a su novia.
En verano se iba siempre a Ibiza. Y esta vez, no daba señales de vida.
------------------------------------------------------------
Mientras él iba durmiendo en el asiento del copiloto y su padre conducía, un coche del carril contrario realizó un avance indebido y chocaron frontalmente.
La semana en que le llamábamos y no contestaba se la había pasado en la uci.
No sabían en qué condiciones quedaría. Ni siquiera si se recuperaría o, en caso de que lo hiciera, si podria volver a andar.
No podíamos hacer nada desde la distancia, así que nos limitamos a mantenernos informados por la familia y, cuando por fin estuvo en planta, llamarle. Más adelante sí que le visité, por eso.
Los primeros días, aún medio sedada, se me hacía duro hablar con ella. ¿Me interesaba por lo que había pasado aún a riesgo de hacerle recordar cosas desagradables? ¿Le hablaba de tonterias intrascendentes y frívolas para quitar hierro al asunto? Ella me contaba sus operaciones, lo que había pasado en el accidente y sus consecuencias de la forma más normal del mundo. Supongo que como debe ser. Las cosas siempre hay que afrontarlas como lo que son, aprendí.
Tomé por costumbre llamarla casi cada día. Y ella me lo agradecía de forma tan sincera que alguna vez casi me puse a llorar. Bueno, lloré.
Volvió a andar, la microcirugía trabajó tan bien que nadie diria que sufrió un accidente de no ser por las cicatrices de las piernas y la espalda. Su padré también se recuperó. No le tiene miedo al coche y conduce incluso más que antes. A veces sueña que le sacan de un coche en llamas y se despierta asustada. A su vida le ha dado un cambio de orientación. Su máximo interés ahora es trabajar para mejorar la vida en el planeta. Y aunque quizás ahora nunca llegue tan lejos como creo que podría (siempre le he admirado por su capacidad de trabajo y sacrificio), es feliz así. Y que lo siga siendo.
----------------------------------------
Él me contestó que sí y decidimos pasar viernes y sábado en Barcelona. Serían los dos únicos días que compartiríamos en un mes. Ambos estábamos muy ilusionados por vernos.
Yo iba con laprimera que conocí y nos acercamos donde él estaba. En un extremo del pasillo, solo, sentado en el suelo.
Me fijé en él por su pelo rubio, sus ojos claros, su estatura y por cómo iba vestido: una sencilla camiseta blanca, unos pantalones khaki y unas botas con mucha suela.
Le saludé como quien no quiere la cosa y le pregunté si sabía seguro que aquella era la clase. Me dijo que eso ceía, con un acento raro que atribuí al hecho que quizás era estrangero. Sueco, pensé.
Ya en clase se sentó justo delante de mí. Intercambiamos alguna frase. Me contó que vivía en Ibiza. Y que era alemán.
Bufff, uno de esos que compran las islas a pedazos. Vaya imbécil, pensé.
Al día siguiente, coincidí de nuevo con él en una charla en la biblioteca. Junto con la primera persona que había conocido en la carrera (que ya se diría que éramos íntimos), nos fuimos a tomar algo al comedor universitario.
Allí me soprendió su perfecto acento balear. Bueno, repensé, por ser un alemán invasor se ha cuidado de aprender el idioma de aquí.
Enseguida hubo química entre los tres y desde ese día empezamos a compartir más y más horas: los trayectos de ida y vuelta a casa, los tensos trabajos que entregar en cada una de las asignaturas de primero, conversaciones, trozos de fines de semana...
Mario abandonó la carrera en segundo para estudiar otra cosa. Pero seguimos manteniendo el contacto. Su racionalidad y seriedad germánica, su carácter arisco si no le conocías y su humor cortante me atraían. Nada que ver con mis primeros prejuicios al conocerle.Me sentía perfectamente comprendido por él. Alguna vez pensé que era gay, incluso. Hasta que nos sorprendió al presentarnos a su novia.
En verano se iba siempre a Ibiza. Y esta vez, no daba señales de vida.
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Mientras él iba durmiendo en el asiento del copiloto y su padre conducía, un coche del carril contrario realizó un avance indebido y chocaron frontalmente.
La semana en que le llamábamos y no contestaba se la había pasado en la uci.
No sabían en qué condiciones quedaría. Ni siquiera si se recuperaría o, en caso de que lo hiciera, si podria volver a andar.
No podíamos hacer nada desde la distancia, así que nos limitamos a mantenernos informados por la familia y, cuando por fin estuvo en planta, llamarle. Más adelante sí que le visité, por eso.
Los primeros días, aún medio sedada, se me hacía duro hablar con ella. ¿Me interesaba por lo que había pasado aún a riesgo de hacerle recordar cosas desagradables? ¿Le hablaba de tonterias intrascendentes y frívolas para quitar hierro al asunto? Ella me contaba sus operaciones, lo que había pasado en el accidente y sus consecuencias de la forma más normal del mundo. Supongo que como debe ser. Las cosas siempre hay que afrontarlas como lo que son, aprendí.
Tomé por costumbre llamarla casi cada día. Y ella me lo agradecía de forma tan sincera que alguna vez casi me puse a llorar. Bueno, lloré.
Volvió a andar, la microcirugía trabajó tan bien que nadie diria que sufrió un accidente de no ser por las cicatrices de las piernas y la espalda. Su padré también se recuperó. No le tiene miedo al coche y conduce incluso más que antes. A veces sueña que le sacan de un coche en llamas y se despierta asustada. A su vida le ha dado un cambio de orientación. Su máximo interés ahora es trabajar para mejorar la vida en el planeta. Y aunque quizás ahora nunca llegue tan lejos como creo que podría (siempre le he admirado por su capacidad de trabajo y sacrificio), es feliz así. Y que lo siga siendo.
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Él me contestó que sí y decidimos pasar viernes y sábado en Barcelona. Serían los dos únicos días que compartiríamos en un mes. Ambos estábamos muy ilusionados por vernos.
Lo que se cuenta por teléfono entre el capítulo 14 y el 15
Capítulo 14
Cuando me fui con mis padres de vacaciones tenía realmente ganas de desconectar. Es algo que me ocurre a menudo: una necesidad imperiosa de huir de todo y de todos para añorar lo que he abandonado y volver con fuerzas renovadas para saturarme y querer volver a vaciarme de nuevo una y otra vez, una vez tras otra, otra y otra. Y es algo que hace tiempo que no hago y necesitaría hacer ya.
Sin internet, sin vecinos, sin amigos, sin Él… No podía hacer otra cosa que leer, pasear, tomar el sol, bañarme, hablar por teléfono y pensar. Pensar mucho.
Empecé a tomar como rutina escribir largas cartas para Él. Algo así como este blog, pero sólo para sus ojos.
Al cabo de tres o cuatro días de ese exilio voluntario, empezó a insisitir en que quería verme.
   - Jo, te echo de menos.
   - Y yo a ti. No sabes cuánto.
   - Podría coger el coche y acercarme…
Y me negué rotundamente. No porque no quisiera verle. No quería otra cosa en el mundo. Si pudiera haber pasado sólo con Él esos 15 días, lo hubiera hecho. Pero Él trabajaba, estaba en su pueblo, en Bcn no quedaba a penas nadie que conociera… y nos hubiéramos visto casi igual de poco que de ese modo.
También iba hablando con más gente.
   - ¿Cómo va j’adore? Acuérdate que cuando vuelvas tienes que venirte a mi apartamento.
No lo entendía. Mi ex no entendió nunca que me muriera por verle pero que no aceptara que viniera.
   - No lo encuentro justo. Te vas a chupar dos horas para venir y dos más para volver. Y total, nos vamos a ver poco porque tú trabajas por la mañana. Para que vengas en estas condiciones, no quiero.
   - Pero yo sí que quiero. Me da igual.
Pero no. No cedí. Lo encontraba asimétrico. ¿Por qué yo no tenía que hacer nada para verle y Él tenía que hacer tanto esfuerzo? ¿A caso no podríamos vernos tanto como quisiéramos en el futuro? ¿Me merecía yo que hiciera eso por mí? ¿Lo haría yo por Él?
   - Además nunca has estado por aquí. ¿Por qué no esperamos a un fin de semana y venimos los dos juntos? Mis padres me darán las llaves encantados.
   - Pero es que no te entiendo. Vengo, vamos a tomar algo, nos vemos…
Yo no quería sólo verle.
   - Le voy a decir a Mario que también se venga. No te importa, ¿verdad?
Si estaba con Él quería hablarle, tenerle, tocarle, poseerle y sentirle. No me bastaba con simplemente ir a tomar un batido al lado de la playa, cogerle de la mano por debajo de la mesa y quizás comerle la boca agazapados tras un portal. Yo no quería sólo eso. Prefería nada.
   - Llevo llamando a Mario a todas horas y no me coge el móvil. Qué raro. Y dices que a ti tampoco te lo ha cogido…
   - Vente el fin de semana. A mis padres les hará ilusión que venga alguien. Nunca he querido que vinieran mis amigos porque no soporto que después les hagan un repaso y no paren de criticarles.
   - Ya sabes que no puedo moverme ni sábado ni domingo.
Y mientras intentábamos llegar a un acuerdo, yo iba completando mis cartas y las convertía en una mala copia de un cuadro de Tàpies, con trozos de arena y hierba incrustados. Incluso agua para hacer correr las letras.
   - Tampoco en su casa me coge nadie el teléfono.
Por fin le envié en un sobre tamaño familiar toda la correspondencia acumulada de esos días. (Acordaos del detalle porque después Él usará estas cartas para algo.)
   - He pensado en bajar dos días antes a Barcelona. Podríamos pasarlos juntos en mi casa, que no habrá nadie. ¿Qué te parece?
   -J’adore, he hablado con la madre de Mario…
Sin internet, sin vecinos, sin amigos, sin Él… No podía hacer otra cosa que leer, pasear, tomar el sol, bañarme, hablar por teléfono y pensar. Pensar mucho.
Empecé a tomar como rutina escribir largas cartas para Él. Algo así como este blog, pero sólo para sus ojos.
Al cabo de tres o cuatro días de ese exilio voluntario, empezó a insisitir en que quería verme.
   - Jo, te echo de menos.
   - Y yo a ti. No sabes cuánto.
   - Podría coger el coche y acercarme…
Y me negué rotundamente. No porque no quisiera verle. No quería otra cosa en el mundo. Si pudiera haber pasado sólo con Él esos 15 días, lo hubiera hecho. Pero Él trabajaba, estaba en su pueblo, en Bcn no quedaba a penas nadie que conociera… y nos hubiéramos visto casi igual de poco que de ese modo.
También iba hablando con más gente.
   - ¿Cómo va j’adore? Acuérdate que cuando vuelvas tienes que venirte a mi apartamento.
No lo entendía. Mi ex no entendió nunca que me muriera por verle pero que no aceptara que viniera.
   - No lo encuentro justo. Te vas a chupar dos horas para venir y dos más para volver. Y total, nos vamos a ver poco porque tú trabajas por la mañana. Para que vengas en estas condiciones, no quiero.
   - Pero yo sí que quiero. Me da igual.
Pero no. No cedí. Lo encontraba asimétrico. ¿Por qué yo no tenía que hacer nada para verle y Él tenía que hacer tanto esfuerzo? ¿A caso no podríamos vernos tanto como quisiéramos en el futuro? ¿Me merecía yo que hiciera eso por mí? ¿Lo haría yo por Él?
   - Además nunca has estado por aquí. ¿Por qué no esperamos a un fin de semana y venimos los dos juntos? Mis padres me darán las llaves encantados.
   - Pero es que no te entiendo. Vengo, vamos a tomar algo, nos vemos…
Yo no quería sólo verle.
   - Le voy a decir a Mario que también se venga. No te importa, ¿verdad?
Si estaba con Él quería hablarle, tenerle, tocarle, poseerle y sentirle. No me bastaba con simplemente ir a tomar un batido al lado de la playa, cogerle de la mano por debajo de la mesa y quizás comerle la boca agazapados tras un portal. Yo no quería sólo eso. Prefería nada.
   - Llevo llamando a Mario a todas horas y no me coge el móvil. Qué raro. Y dices que a ti tampoco te lo ha cogido…
   - Vente el fin de semana. A mis padres les hará ilusión que venga alguien. Nunca he querido que vinieran mis amigos porque no soporto que después les hagan un repaso y no paren de criticarles.
   - Ya sabes que no puedo moverme ni sábado ni domingo.
Y mientras intentábamos llegar a un acuerdo, yo iba completando mis cartas y las convertía en una mala copia de un cuadro de Tàpies, con trozos de arena y hierba incrustados. Incluso agua para hacer correr las letras.
   - Tampoco en su casa me coge nadie el teléfono.
Por fin le envié en un sobre tamaño familiar toda la correspondencia acumulada de esos días. (Acordaos del detalle porque después Él usará estas cartas para algo.)
   - He pensado en bajar dos días antes a Barcelona. Podríamos pasarlos juntos en mi casa, que no habrá nadie. ¿Qué te parece?
   -J’adore, he hablado con la madre de Mario…
La plaça de Sant Felip Neri
Una parte de mi geografía sentimental
Para mí, la plaça de sant Felip Neri tiene algo de mágico. Es una pequeña plaza en el barrio gótico de Barcelona que, supongo, aparece en los mapas y existe de verdad pero que, en mi caso, es una suerte de lugar mítico al que sólo puedo acceder cuando se conjuran las condiciones adecuadas.
De repente, un día, ando despistado cerca de la catedral y no sé cómo, me encuentro bajo la sombra de un árbol al que imagino centenario y que una brisa mece suavemente. A lado, una fuente cuya agua ha sido testigo de las miles de minúsculas y grandes historias que han sucedido a su alrededor. Momentos de alegría, susurros al oído de la persona amada, sucesos trágicos y dolorosos, sonrisas sinceras, besos furtivos y lágrimas de perdón. Y al girar la cabeza, los impactos dramáticos de metralla en la pared me recuerdan cómo hay algunos hechos en la vida nunca vas a conseguir borrar…
Hechos que quedan ligados íntimamente a lúgares, sabores, olores y canciones que para siempre, una y otra vez, conseguirán trasladarte a instantes que creías, y querías, olvidados para siempre en el recoveco más recóndito y remoto de tu rejodido corazón.
Autopistas de los sentimientos, indicadores de la pasión, testigos de la memoria, balizas inmortales que te aferran al dolor y a la alegría, sí. Porque rerecorrer aquellos lugares en los que has vi-vi-do no tiene por qué ser un ejercicio de masoquismo nostálgico. Al contrario, puede ser una excelente forma de recargar la energía que te ayuda a seguir una vez más.
Un día mojas una magdalena en la leche y recuerdas tu infancia de niño diferente. Te pierdes por tu ciudad y recuperas instantes fugaces y felices. Vuelves por una determinada carretera y cada desvío te recuerda un pueblo y un momento al que nunca más regresarás. Miras por la ventana y la lluvia te empapa los ojos de melancolía. Sale el sol te reconforta en un abrazo de calor. Suena esa canción y te traslada a esa edad, ese sitio, con esa gente. Hueles ese perfume y te giras con la esperanza de encontrar esa persona. Cierras los ojos y sueñas con otra vida. La siguiente. Porque ésta ha sido sólo un ensayo.
Para mí, la plaça de sant Felip Neri tiene algo de mágico. Es una pequeña plaza en el barrio gótico de Barcelona que, supongo, aparece en los mapas y existe de verdad pero que, en mi caso, es una suerte de lugar mítico al que sólo puedo acceder cuando se conjuran las condiciones adecuadas.
De repente, un día, ando despistado cerca de la catedral y no sé cómo, me encuentro bajo la sombra de un árbol al que imagino centenario y que una brisa mece suavemente. A lado, una fuente cuya agua ha sido testigo de las miles de minúsculas y grandes historias que han sucedido a su alrededor. Momentos de alegría, susurros al oído de la persona amada, sucesos trágicos y dolorosos, sonrisas sinceras, besos furtivos y lágrimas de perdón. Y al girar la cabeza, los impactos dramáticos de metralla en la pared me recuerdan cómo hay algunos hechos en la vida nunca vas a conseguir borrar…
Hechos que quedan ligados íntimamente a lúgares, sabores, olores y canciones que para siempre, una y otra vez, conseguirán trasladarte a instantes que creías, y querías, olvidados para siempre en el recoveco más recóndito y remoto de tu rejodido corazón.
Autopistas de los sentimientos, indicadores de la pasión, testigos de la memoria, balizas inmortales que te aferran al dolor y a la alegría, sí. Porque rerecorrer aquellos lugares en los que has vi-vi-do no tiene por qué ser un ejercicio de masoquismo nostálgico. Al contrario, puede ser una excelente forma de recargar la energía que te ayuda a seguir una vez más.
Un día mojas una magdalena en la leche y recuerdas tu infancia de niño diferente. Te pierdes por tu ciudad y recuperas instantes fugaces y felices. Vuelves por una determinada carretera y cada desvío te recuerda un pueblo y un momento al que nunca más regresarás. Miras por la ventana y la lluvia te empapa los ojos de melancolía. Sale el sol te reconforta en un abrazo de calor. Suena esa canción y te traslada a esa edad, ese sitio, con esa gente. Hueles ese perfume y te giras con la esperanza de encontrar esa persona. Cierras los ojos y sueñas con otra vida. La siguiente. Porque ésta ha sido sólo un ensayo.
