BN
Amor, suerte, sexo y rollos.
Acerca de
buscandonovio@gmail.com       
No te pierdas posts


Powered by FeedBlitz
Sindicación
 
Mirant-ho bé
Sóc un tipus que caic bé

Lo he vuelto a comprobar este finde. Me lo han dicho y la verdad es que lo noto. Supongo que es por mi capacidad de adaptarme a las situaciones, a los otros. Empatía, creo que le llaman. Será porque en realidad no soporto caer mal o llevar la contraria a alguien a quien no conozco y mi escudo de protección es éste. Con unos es más fácil que con otros, claro. Y a veces descoloco a la gente. ¡Pero yo siempre soy yo! O eso creo.

Sóc una persona reservada

Pero es eso, un escudo. Así que aunque pueda hablar mucho (para unos no callo, para otros soy extremadamente parco en palabras), acostumbro a no decir nada sobre mí. Hablo de los demás. O hablo de cosas que me pasan. Pero no de lo que pienso. O de lo que siento. Salvo en confiadas excepciones.

Sóc un paio llest

Recordaba hace poco con una amiga lo bien que nos lo pasábamos estudiando en la biblioteca. Disfrutábamos porque de hecho, estudiar lo que se dice estudiar, lo hacíamos poco. Y aprobé todos los exámenes. Vamos, en mi vida he suspendido nada. Aunque sacar buenas notas tampoco es sinónimo de ser listo en otros aspectos sociales. Estudiar, empollar, es un acto solitario y asocial. Normalmente sacan buenas notas personas introvertidas, tímidas, que intentan demostrar su valía siendo aplicados en algún campo. Pero, ¿sirve de algo? Muchas veces triunfa más la gente simple, sin remilgos, con morro y con cojones. No uno que sepa en qué año cayó el muro de Berlín o el símbolo del cesio.

No sóc pas lleig

Mi aislamiento sentimentosexual actual, creo que tampoco se debe a ser excesivamente feo. Vale, no soy José Galisteo ni Jude Law, pero hay gente más horrenda en la vida que folla cada finde. Me voy quedando calvo, me encorvo a la que me olvido de andar y sentarme como una Supermodelo 2006, cuando estoy nervioso mi tendencia acneica me juega malas pasadas y todavía no sé cómo reír en las fotos para no parecer un Gilbert Grape. Pero bueno, me gusto y hay gente a la que he gustado y supongo que puedo volver a gustar.

Sóc un cagat

Pero me asusta lo desconocido, que me puedan hacer daño, que me pueda colgar y que no pueda controlar lo que me ocurra. Así que paso. Paso de complicarme la vida. Evito llevar la contraria si algo en mi interior no se rebela en exceso, cambios bruscos radicales poco y sí improvisaciones sobre seguro, más vale bueno conocido que malo por conocer y mucho darle al tarro antes de tomar una decisión. Así voy.



Happy FM

Más sobre Galisteo en _xtended
Etiquetas:     
 
Tener o no tener hijos - 5a y última parte

La amistad, como el amor, llega de la forma más inesperada. Siempre que me he apuntado a algún curso, postgrado o nueva actividad he esperado encontrar allí a algún chico del que enamorarme. En su defecto, he esperado encontrar a un amigo o amiga. Alguien con quien congeniar y a quien ver más allá de los momentos de clase. Casi nunca lo he conseguido. Por descontado, nunca he conocido a otro gay. ¿Será que estudio lo equivocado? Me niego a pensar que la única forma de conocer a homosexuales sea en el ambiente. Pero las evidencias me hacen pensar que es así.

En lo referente a hacer amigos, es difícil. Difícil porque la gente va a lo que va. A aprender lo que fuera y a ningún otro lío. Así pasó en primera de carrera cuando estudiaba inglés a las 8 de la mañana. Me molaba Borja, un pijo pijíssimo con un bronceado perpetuo made in Vaqueira, cara de asco constante y labios carnosos y bien perfilados. Me molaba pero cuando me tocaba hacer alguna actividad con él, no había manera de sacar algún tema de conversación. Nada, ni una palabra. Era el tio más soso que ha parío madre. Y eso que estudiaba en mi misma facultad, que podríamos tener temas en común. Pero que no, que no. Y encima me evitaba cuando me encontraba en los pasillos. En cambio, con Daría y con otras dos chicas, había muy buen rollo y nos lo pasábamos muy bien. Pero sólo en clase. Después, nunca más supe de ellas.

En segundo, cuando hice el intensivo para sacarme el Advanced, todavía fue más desastroso. El primer semestre, iba a una clase con 7 más que fueron cayendo como los 10 negritos de la Christie. Uno a uno, se fueron desapuntando, hasta que quedamos un freak mega freak y yo. El freak también desapareció sin dejar rastro y acabaron siendo unas clases particulares entre Tracy (la teacher) y yo. Creo que por pena no cancelaron el curso, porque muy a cuenta no creo que les saliera. El segundo semestre, fuimos más gente, pero bueno, a saco paco, examen tras examen, listening tras listening y, si te he visto, no me acuerdo.

En tercero, decidí estudiar francés. Era una clase chula, con gente interesante. Mi objetivo: Albert, un chico que trabajaba de enfermero en la sección de paliativos de no sé qué hospital. Muy deportista (luego nada compatible conmigo) pero muy, muy guapo. Con cara de pena pero con actitud de chulo piscinas. Rubio. Con músculos bien torneados que me provocaban erecciones cuando aparecía en pantalón corto. Había buen rollo pero a mi siempre me ha costado relacionarme con chicos de mi edad. Así que lo perfecto era cuando hacíamos un trío con Gemma. Con ella me lo pasaba muy bien. Era mayor que yo, trabajaba en un diario y fumaba mucho. Hablábamos por los descosidos y decidimos ir cada dos semanas a ver alguna película en francés. Albert se apuntaba y entre los tres teníamos una química especial pero que no sobrevivió al fin de curso. El día que fuimos a ver una película de un niño canadiense que se transvestía y mi amado Albert hizo una apasionada defensa de la libertad sexual pensé que podía atacar. El batacazo fue que al día siguiente me contó que se iría a trabajar en un hospital suizo y (oh, no!) tenía novia. Por suerte, por aquél entonces apareció mi ex- y me olvidé (más o menos) de otros chicos.

Cuando acabé la carrera, me apunté a un postgrado en el que yo era el más joven, el más inexperto y el más pringao. Pero no fue mal. En mi grupo de trabajo éramos cuatro: un freak (otro) peruano que no se enteraba de ná, pero como mínimo no molestaba; una trepa muy trepa que no hacía nada y lo discutía todo, pero como mínimo hablaba bien y vendía la moto a quien fuera, y Jana, una brasileña con la que me llevé muy bien. Básicamente porque éramos los únicos que currábamos y porque estábamos bastante de acuerdo en todo. Bueno, no, recordándolo bien, discutíamos bastante, pero civilizadamente. No como la otra chica y ésta que se odiaban mútuamente. No se cómo, pero llegó un momento en que nuestra relación dejó de ser simplemente académica y pasamos a tratar también temas personales. Le conté que era gay, le hablé de mi novio, me habló del suyo, de su familia, de sus problemas, sus líos con profes y otros alumnos, salimos de fiesta por un submundo brasileño en Barcelona que desconocía... El colmo llegó cuando a ella le negaron los papeles y un día me dijo que quizás la solución sería casarse conmigo. Me quedé de mármol (es decir, blanco y de piedra XDDDD). Supuse (aún supongo) que fue una broma. Pero durante dos o tres días le estuve dando vueltas al tema. Hubiera sido muy divertido, pero no acabé de verlo claro...

Con la falta de papeles, la brasileña se volvió a su país, así que nuestra relación se truncó. Hace poco, por eso, recibí un mail suyo diciendo que vendría de vacaciones por Barna y le contesté invitándola a visitar mi piso. Últimamente no hago otra cosa. Es una especie de mezcla de orgullo y tacañería.

En fin, al año siguiente, otro curso de inglés y otro máster. En inglés, nanai. Había una chica muy, muy guapa, diseñadora, con la que creo que podría haber habido más feeling. Hacíamos mucho el tonto el en clase y un día me llamó para contarme no sé qué de su iPod (que pensé, ¿y a mi qué me importa?). Pero mi intento de organizar un grupo estable para ir a ver películas en V.O. fracasó estrepitosamente y todo terminó.

En el máster, esta vez se podría decir que yo era de los mayores. Pensé que sería más fácil que saliéramos de fiesta y tal... pero no. Parece que tuvieran más marcha los treintañeros del año anterior que no esta juventud aletargada. La una que si tenía novio y quedaba con él, el otro que si no se qué tonterías. Vamos, que sólo hicimos tres cenas, cada vez con menos gente hasta que acabamos saliendo sólo los de mi grupo. Tuve suerte. Fuimos los que más conectamos, los que mejor nos lo pasamos, los más creativos, los más guays, los más todo. Si no hubiese sido por nosotros, todo hubiera sido más muermo. Y mira tú por dónde
, aún ahora seguimos viéndonos, especialmente con las dos chicas. Del hetero que me molaba, nada.

Con una de ellas, como también vive en Barcelona, quedamos más a menudo. Y me gusta porque tenemos una relación más personal. Le cuento mis cosas, me cuenta las suyas. Y siempre son cosas heavies, como los líos que tiene con un italiano liberal que es cliente de su empresa y cómo está su novia en medio. O sobre los problemas de compatibilizar su vida laboral y social con un hijo de 7 años. Hoy hablábamos de este tema y, bueno, la conclusión es más bien chunga. Es muy difícil. Algún día me gustaría tener hijos. Creo que tiene que aportar mucho ser capaz de educar a alguien, transmitirle unos valores, una educación, una convivencia. Pero está muy difícil. Necesito un mayor sueldo. Necesito más tiempo. Necesito un padre!

A este paso mi familia no se basará en hijos, ni tíos ni sobrinos, ni parejas ni abuelos. Mi familia serán mis amigos,


Casualidad FM
 
Drama&Gabbana o una premonición de la cena de los idiotas
Me encantan los tintes napoleónicos, dramáticos y trágicos de la última campaña y colección de Dolce&Gabbana.




 
Sigo tirando
Tengo tendencia a acumular de todo y a no querer desprenderme de nada. Y ahora, con el cambio de piso, me he obligado a hacer una limpieza profunda en mi antigua habitación. Han sido muchas cosas las que he tirado. Y más que serán. Papeles, recortes de noticias, flyers, revistas, fotos, postales de viajes, postales de cumpleaños, postales de navidad, cedés, trofeos, recuerdos, pósters, cajas, cuadros, apuntes, manualidades, tapujos, links, basuras, zapatos, catálogos, cartas, polvo, mensajes, miedos,libros, bolígrafos, lápices, clips, camisetas. Pero mi vida empieza a ser como siempre he querido. Aunque pueda hacer menos cosas, con menos dinero y con menos tiempo, ahora las hago yo, las pienso menos y las disfruto más.

Veremos cuánto tiempo tarda en torcerse todo de mala manera.


Alzheimer FM
Etiquetas: