Le quiero
Hoy también me gustaría hablar por teléfono. Pero no me cogen.
Hoy la desolación, el agotamiento Un día para no recordar. Todo patas arriba. El electricista tirando cables por ahí, moviendo armarios, mesas, archivadores. Todo por medio.
No hago más que fumar. No son esos cigarrillos tranquilos de la hora del café. De la hora de la butaca orejera, y la mesita. Del café para dos, para cuatro, para diez. Son caladas nerviosas sustitutivas de los gritos que me gustaría dar. Me gustaría poder llorar hoy, ahora. Me hubiera gustado llorar esta mañana. Y sobre todo me hubiera gustado poder llorar a las 16,34 h.
Es uno de estos días que te planteas mandar todo a la mierda. El electricista se ha ido mientras no estaba. Pero no ha colocado los armarios, los archivadores, ni ha quitado los restos de su hazaña del día. Eso sí, ha colocado los enchufes detrás de los armarios. Bien.
Hoy también me gustaría hablar por teléfono, pero no me cogen.
Tírate por los suelos, arrastra los armarios, cágate en la madre que parió al electricista, a ese y a aquél. La red no funciona. Mierda. Me arrastro de nuevo. ¿Por qué me he puesto la chaqueta recién recogida de la tintorería?
Corre. Porque que hayas estado todo el día sin poder hacer nada, no significa que puedas olvidarte de las cosas que había pendientes de hacer. Ni nadie te va a dejar de preguntar por aquello que no ha dado tiempo.
Hoy también me gustaría hablar por teléfono, pero no me cogen.
Estos días, es mejor, cuando todo se tuerce, no hablar con nadie. La cagas seguro. Me estoy dando cuenta que hoy estoy poco poético. Y que la palabra mierda y sus derivados me sale muy a menudo.
Porque no sabes como, pero la cagas. No captas las cosas. No captas los tonos. No estás acertado. Pasas a no servir para nada. Se despiden de ti, y no acabas de entender por qué. Está mal seguro. Pero no he podido, no he sabido. Y me jode. Y estoy jodido. Porque le quiero. Y él está jodido, y no me deja. No me deja ni siquiera escuchar su respiración al otro lado del teléfono.
¿Para que escribo? ¿Merece la pena mandar un mail a alguien? ¿Merece la pena hacer un favor a alguien? Ayer mandé un mail solucionando un problema, y no sé siquiera si ha llegado. A lo mejor se ha perdido en la inmensidad del universo virtual. ¿Tanto cuesta un gracias? ¿Cobra ahora por los mails y no me he enterado? ¿Merece la pena escribir? ¿Tener un blog? ¿Merece la pena comentar por ahí? ¿Merece la pena conocer gentes nuevas? ¿Merece algo la pena? ¿Me vuelvo a meter en mi concha, para no salir más? ¿Abandono para siempre mi sonrisa? Estoy cansado. Agotado.
¿Por qué me he levantado de la cama hoy? Y el caso es que si él cogiera el teléfono y escuchara su respiración, quizás todo sería un poco menos negro. Los riñones, la cabeza, los brazos, las piernas me dolería igual. Pero quizás la furia que tengo dentro, sería un poquito menor.
Hoy también me gustaría hablar por teléfono, y no me cogen. Y le quiero.
Déjate besar y abrazar... todo es más bonito.
Hoy la desolación, el agotamiento Un día para no recordar. Todo patas arriba. El electricista tirando cables por ahí, moviendo armarios, mesas, archivadores. Todo por medio.
No hago más que fumar. No son esos cigarrillos tranquilos de la hora del café. De la hora de la butaca orejera, y la mesita. Del café para dos, para cuatro, para diez. Son caladas nerviosas sustitutivas de los gritos que me gustaría dar. Me gustaría poder llorar hoy, ahora. Me hubiera gustado llorar esta mañana. Y sobre todo me hubiera gustado poder llorar a las 16,34 h.
Es uno de estos días que te planteas mandar todo a la mierda. El electricista se ha ido mientras no estaba. Pero no ha colocado los armarios, los archivadores, ni ha quitado los restos de su hazaña del día. Eso sí, ha colocado los enchufes detrás de los armarios. Bien.
Hoy también me gustaría hablar por teléfono, pero no me cogen.
Tírate por los suelos, arrastra los armarios, cágate en la madre que parió al electricista, a ese y a aquél. La red no funciona. Mierda. Me arrastro de nuevo. ¿Por qué me he puesto la chaqueta recién recogida de la tintorería?
Corre. Porque que hayas estado todo el día sin poder hacer nada, no significa que puedas olvidarte de las cosas que había pendientes de hacer. Ni nadie te va a dejar de preguntar por aquello que no ha dado tiempo.
Hoy también me gustaría hablar por teléfono, pero no me cogen.
Estos días, es mejor, cuando todo se tuerce, no hablar con nadie. La cagas seguro. Me estoy dando cuenta que hoy estoy poco poético. Y que la palabra mierda y sus derivados me sale muy a menudo.
Porque no sabes como, pero la cagas. No captas las cosas. No captas los tonos. No estás acertado. Pasas a no servir para nada. Se despiden de ti, y no acabas de entender por qué. Está mal seguro. Pero no he podido, no he sabido. Y me jode. Y estoy jodido. Porque le quiero. Y él está jodido, y no me deja. No me deja ni siquiera escuchar su respiración al otro lado del teléfono.
¿Para que escribo? ¿Merece la pena mandar un mail a alguien? ¿Merece la pena hacer un favor a alguien? Ayer mandé un mail solucionando un problema, y no sé siquiera si ha llegado. A lo mejor se ha perdido en la inmensidad del universo virtual. ¿Tanto cuesta un gracias? ¿Cobra ahora por los mails y no me he enterado? ¿Merece la pena escribir? ¿Tener un blog? ¿Merece la pena comentar por ahí? ¿Merece la pena conocer gentes nuevas? ¿Merece algo la pena? ¿Me vuelvo a meter en mi concha, para no salir más? ¿Abandono para siempre mi sonrisa? Estoy cansado. Agotado.
¿Por qué me he levantado de la cama hoy? Y el caso es que si él cogiera el teléfono y escuchara su respiración, quizás todo sería un poco menos negro. Los riñones, la cabeza, los brazos, las piernas me dolería igual. Pero quizás la furia que tengo dentro, sería un poquito menor.
Hoy también me gustaría hablar por teléfono, y no me cogen. Y le quiero.
Déjate besar y abrazar... todo es más bonito.
Palabras.
Estoy en la oficina.
Y necesito ahora mismo gritar. O necesito que alguien me vea cara de pervertido. ¿Necesitaré un menaje a dos en un cubículo del servicio de cualquier antro del mundo mundial?
Llevo ya unas horas en que, la ensalada que soy está absolutamente desaforada. El picante, es el ingrediente que prevalece ahora. ¿O será la locura? Llámalo como quieras. Total, solo son palabras.
Palabras. Sólo palabras.
Estoy desvariando ahora mismo. No recuerdo de lo que me apetecía hablar. Ahora me apetece hablar de palabras. ¿Desvarío? Puede. Pero eso no es malo. Digo yo. Como no es malo que te digan que te corras en el estómago. O en la cabeza... puede que el semen sea un crecepelo eficaz. ¿Y si descubrimos que es eficaz contra la calvicie? Me imagino los anuncios al respecto... pero eso será tema para otro post de café para dos. Por cierto, amanuense, akira, Rubén, socia, Sísifo, silence, Marcos, Lord Yulke... la cafetera da para más tazas... tomemos café... todos juntitos, alrededor de la mesita. Y tú también, sí, sí tú, tú que lees sin dejar tu huella... pasa, hombre, siéntate y échate el azúcar que quieras. ¿Sacarina? Claro hombre, sírvete.
Palabras.
¿Qué hay más bonito que una reunión de amigos alrededor e una mesa con una taza humeante de café? Es verano. También podemos tomar un café con hielo. O un té. Con o sin pastas.
Palabras.
Compartir sentimientos. Vivencias. Dolor. Risas. Es una forma de cambiar de humor. De olvidar las cosas malas. De recordar las buenas. De descargar. De desahogarse. De entregarse.
Palabras.
Unas dichas. Otras escritas. Otras sentidas. Un abrazo es una palabra. Una sonrisa. Una lágrima. Todo son palabras. Todas son formas de compartir.
Palabras.
También son mentiras. Palabras mal expresadas. A destiempo. Mal interpretadas. Estas son palabras desperdiciadas. Interesadas. Interesadas pero egoístas.
Palabras.
Son gritos. De alegría. De desesperación. Son miedos. Son acciones valientes.
Palabras...
Estoy en la oficina. Solo. No puedo hablar con nadie. Necesito hablar. Llevo tres horas sin abrir la boca más que para beber agua y bostezar. Necesito hablar con alguien. Llamaré a alguien. Si suena tu teléfono, por favor, descuelga, y hablemos. No mires alrededor, sí, sí, puedes ser tú al que llame.
Palabras.
Akira, amanuense, Socia, Ruben, Marcos, Lord Yulke, Sísifo, y tú también... dejaros abrazar y besar, todo será mucho más bonito.
Y necesito ahora mismo gritar. O necesito que alguien me vea cara de pervertido. ¿Necesitaré un menaje a dos en un cubículo del servicio de cualquier antro del mundo mundial?
Llevo ya unas horas en que, la ensalada que soy está absolutamente desaforada. El picante, es el ingrediente que prevalece ahora. ¿O será la locura? Llámalo como quieras. Total, solo son palabras.
Palabras. Sólo palabras.
Estoy desvariando ahora mismo. No recuerdo de lo que me apetecía hablar. Ahora me apetece hablar de palabras. ¿Desvarío? Puede. Pero eso no es malo. Digo yo. Como no es malo que te digan que te corras en el estómago. O en la cabeza... puede que el semen sea un crecepelo eficaz. ¿Y si descubrimos que es eficaz contra la calvicie? Me imagino los anuncios al respecto... pero eso será tema para otro post de café para dos. Por cierto, amanuense, akira, Rubén, socia, Sísifo, silence, Marcos, Lord Yulke... la cafetera da para más tazas... tomemos café... todos juntitos, alrededor de la mesita. Y tú también, sí, sí tú, tú que lees sin dejar tu huella... pasa, hombre, siéntate y échate el azúcar que quieras. ¿Sacarina? Claro hombre, sírvete.
Palabras.
¿Qué hay más bonito que una reunión de amigos alrededor e una mesa con una taza humeante de café? Es verano. También podemos tomar un café con hielo. O un té. Con o sin pastas.
Palabras.
Compartir sentimientos. Vivencias. Dolor. Risas. Es una forma de cambiar de humor. De olvidar las cosas malas. De recordar las buenas. De descargar. De desahogarse. De entregarse.
Palabras.
Unas dichas. Otras escritas. Otras sentidas. Un abrazo es una palabra. Una sonrisa. Una lágrima. Todo son palabras. Todas son formas de compartir.
Palabras.
También son mentiras. Palabras mal expresadas. A destiempo. Mal interpretadas. Estas son palabras desperdiciadas. Interesadas. Interesadas pero egoístas.
Palabras.
Son gritos. De alegría. De desesperación. Son miedos. Son acciones valientes.
Palabras...
Estoy en la oficina. Solo. No puedo hablar con nadie. Necesito hablar. Llevo tres horas sin abrir la boca más que para beber agua y bostezar. Necesito hablar con alguien. Llamaré a alguien. Si suena tu teléfono, por favor, descuelga, y hablemos. No mires alrededor, sí, sí, puedes ser tú al que llame.
Palabras.
Akira, amanuense, Socia, Ruben, Marcos, Lord Yulke, Sísifo, y tú también... dejaros abrazar y besar, todo será mucho más bonito.
interludio
-“venga vámonos”
- “un segundo que meo y nos vamos”
-“venga meo yo también. Esperadnos fuera”
Odio las cabinas que no están cerradas desde el suelo hasta el techo. Se te ven los pies. Si estas cagando se oyen tus pedos. Y si se ven 4 pies y estamos en un restaurante (ya difunto) llamado “Pink Pollo” en medio de Chueca pos es evidente que también hay dentro dos pollas, y seguramente no están en sus pantalones. Un poco evidente, un poco escandaloso.. Pero creo que eso me la puso más dura. Sí, realmente me la puso más dura. En ese baño se habían comido más pollas que periódicos leídos. ¿Sabeis cuando huele a semen pasado por lejia? Es un olor imposible de fabricar. Pero os juro que allí olíaa a eso.
SSShhhh . Silencio. No hagas ruido. Y empujas su cuerpo de 18 años contra la pared del baño y le clavas los dientes en el cuello. Muy despacito. Que se ponga muy cachondo. Y notas algo crecer y algo que te oprime. Y atacas. Ahora creces tu. SShhh silencio. “Te comería la polla aquí mismo”. “Dios hazlo”. No. No me voy a poner de rodillas con mis añitos a comerle la polla al primer niñato para que me pillen y tener que explicar que no, que no soy de una red de prostitución albano kosovar. Pero te la voy a agarrar muy fuerte hasta que me supliques que te la meta.
-“joder que bueno estás”
-“tu si que estás bueno chaval”
- “¿dónde te quieres correr?”
- “joder, en ningún sitio coño”, “qué dices”
- “ ¿no te quieres correr encima mia”
- “ostias, la madre que te parió. No coño. Joder que bajón chaval”
- “correte en mi tripa”
Y el hijo de puta se sube la camiseta y me enseña sus cuadraditos.
No señor. A mi no me pillas friki de mierda
- “Y J. , ¿no sale?”
- “Ahora viene, voy a comprar tabaco”
Y no les he vuelto a ver. Joder “correte en mi tripa”. ¿Tanta cara de pervertido tengo?
Así, más o menos, pasé mi orgullo el año pasado en Madrid. Y vosotros???
Dejaos abrazar, dejaos besar….dejad que se os ponga dura… todo es más bonito ^^
Esto es Madrid…..
- “un segundo que meo y nos vamos”
-“venga meo yo también. Esperadnos fuera”
Odio las cabinas que no están cerradas desde el suelo hasta el techo. Se te ven los pies. Si estas cagando se oyen tus pedos. Y si se ven 4 pies y estamos en un restaurante (ya difunto) llamado “Pink Pollo” en medio de Chueca pos es evidente que también hay dentro dos pollas, y seguramente no están en sus pantalones. Un poco evidente, un poco escandaloso.. Pero creo que eso me la puso más dura. Sí, realmente me la puso más dura. En ese baño se habían comido más pollas que periódicos leídos. ¿Sabeis cuando huele a semen pasado por lejia? Es un olor imposible de fabricar. Pero os juro que allí olíaa a eso.
SSShhhh . Silencio. No hagas ruido. Y empujas su cuerpo de 18 años contra la pared del baño y le clavas los dientes en el cuello. Muy despacito. Que se ponga muy cachondo. Y notas algo crecer y algo que te oprime. Y atacas. Ahora creces tu. SShhh silencio. “Te comería la polla aquí mismo”. “Dios hazlo”. No. No me voy a poner de rodillas con mis añitos a comerle la polla al primer niñato para que me pillen y tener que explicar que no, que no soy de una red de prostitución albano kosovar. Pero te la voy a agarrar muy fuerte hasta que me supliques que te la meta.
-“joder que bueno estás”
-“tu si que estás bueno chaval”
- “¿dónde te quieres correr?”
- “joder, en ningún sitio coño”, “qué dices”
- “ ¿no te quieres correr encima mia”
- “ostias, la madre que te parió. No coño. Joder que bajón chaval”
- “correte en mi tripa”
Y el hijo de puta se sube la camiseta y me enseña sus cuadraditos.
No señor. A mi no me pillas friki de mierda
- “Y J. , ¿no sale?”
- “Ahora viene, voy a comprar tabaco”
Y no les he vuelto a ver. Joder “correte en mi tripa”. ¿Tanta cara de pervertido tengo?
Así, más o menos, pasé mi orgullo el año pasado en Madrid. Y vosotros???
Dejaos abrazar, dejaos besar….dejad que se os ponga dura… todo es más bonito ^^
Esto es Madrid…..
Dando vueltas al café...
... dando vueltas a la mente.
Me viene a la cabeza, ahora, en estos momentos de tranquilidad, frente a mi café, a mi mesita, en mi butaca preferida, siempre resguardado tras esa cortina de humo, todo lo que he leído estos días en los blogs de Adri y Marcos, de Alex, del resto de esa gran familia compuesta por hermanos, padre, amigos, tíos, novios, novias.
Doy un sorbo a mi café. Cortado con una gota de leche. Pierdo la mirada en el cuadro que tengo en frente. He perdido tantas veces mi mirada en ese cuadro, que apenas lo distingo ya. No me preguntéis que es lo que hay pintado en el lienzo. Recuerdo que lo pintó mi tía. Una de tantas que tengo. Mi tía Ana Mary. No consigo fijar su figura en mi cabeza. Será porque a lo largo de mi vida, no sé si la habré visto 5 veces. No vive en mi ciudad, pero no vive en Australia. Intento visualizar al resto de mis tíos. Los vivos o los muertos. Y apenas puedo recrear en mi mente su figura. A muchos de mis primos, no les he conocido nunca.
Otro sorbito de café. Mi cigarrillo se ha apagado. Necesito otra vez mi cortina de humo. Prendo otro cigarrillo. Necesito su protección.
Recuerdo que tenía miedo hace poco, apenas unos meses, cuando estaba en el funeral de mi madre, y me anunciaron por teléfono la llegada de mi tía. De una de ellas. Otra de ellas. Una vez la había visto. ¿Y cómo es? ¿Cómo la distinguiré? Apenas recuerdo como se llamaba su marido, mi tío, hermano de mi padre. Una lágrima. ¿Todas las familias son iguales?
Al fin me decido a dar una calada a mi cigarrillo. Me gustaría hacer una O con el humo que sale de mi boca, pero no sé. Quisiera que se llevara con ella la tristeza que me da el no ser capaz de comunicarme con mi familia, como esta familia gallega. Tener esa cercanía entre ellos. Haber sabido incluir en ella a tantos amigos.
Recuerdo una frase que leí en el blog de Alex. “Es una familia normal”. ¿Qué es una familia normal? Mi familia es normal, pero no es como esa. Hay tantas familias normales casi como familias existen. En mi familia no hemos sido capaces de incluir a nuestros amigos. Ni los de mis padres, ni los de mis hermanos, ni los míos... ni siquiera a mis tíos. No hemos sido capaces de incluirnos ni siquiera nosotros mismos.
Un suspiro se escapa por mi boca. Un suspiro de frustración. Me doy cuenta que, nunca conseguiré eso. Tengo que pensar que, mi familia es lo único que siempre quedará. Es lo que se suele decir. Es lo que es. Me gustaría crear otra familia, una familia en la que me sienta más a gusto. ¿Seré capaz? ¿Seré capaz de crear una familia dónde un día pueda decir alguien... “A ti te encontramos en el buzón de casa. Pero te cogimos cariño y ahora eres como un hijo para mí”?
Apuro mi café. Una sonrisa se adueña otra vez de mi cara, como hace unos días. Una certeza ha aparecido en mi mente. Alex, Marcos, Mar, Belén, Iria, Iván... todos saldrán adelante. Todo saldrá bien. Un montón de amigos fueron a pasar la noche de San Juan con Marcos. Un montón de amigos estarán pendientes de todos ellos. Todo saldrá bien.
Mi cigarrillo se ha consumido. Recuesto la cabeza en la butaca. Es el momento de soñar. Con cosas felices, con cosas alegres.
Déjate besar y abrazar, todo es más bonito.
Me viene a la cabeza, ahora, en estos momentos de tranquilidad, frente a mi café, a mi mesita, en mi butaca preferida, siempre resguardado tras esa cortina de humo, todo lo que he leído estos días en los blogs de Adri y Marcos, de Alex, del resto de esa gran familia compuesta por hermanos, padre, amigos, tíos, novios, novias.
Doy un sorbo a mi café. Cortado con una gota de leche. Pierdo la mirada en el cuadro que tengo en frente. He perdido tantas veces mi mirada en ese cuadro, que apenas lo distingo ya. No me preguntéis que es lo que hay pintado en el lienzo. Recuerdo que lo pintó mi tía. Una de tantas que tengo. Mi tía Ana Mary. No consigo fijar su figura en mi cabeza. Será porque a lo largo de mi vida, no sé si la habré visto 5 veces. No vive en mi ciudad, pero no vive en Australia. Intento visualizar al resto de mis tíos. Los vivos o los muertos. Y apenas puedo recrear en mi mente su figura. A muchos de mis primos, no les he conocido nunca.
Otro sorbito de café. Mi cigarrillo se ha apagado. Necesito otra vez mi cortina de humo. Prendo otro cigarrillo. Necesito su protección.
Recuerdo que tenía miedo hace poco, apenas unos meses, cuando estaba en el funeral de mi madre, y me anunciaron por teléfono la llegada de mi tía. De una de ellas. Otra de ellas. Una vez la había visto. ¿Y cómo es? ¿Cómo la distinguiré? Apenas recuerdo como se llamaba su marido, mi tío, hermano de mi padre. Una lágrima. ¿Todas las familias son iguales?
Al fin me decido a dar una calada a mi cigarrillo. Me gustaría hacer una O con el humo que sale de mi boca, pero no sé. Quisiera que se llevara con ella la tristeza que me da el no ser capaz de comunicarme con mi familia, como esta familia gallega. Tener esa cercanía entre ellos. Haber sabido incluir en ella a tantos amigos.
Recuerdo una frase que leí en el blog de Alex. “Es una familia normal”. ¿Qué es una familia normal? Mi familia es normal, pero no es como esa. Hay tantas familias normales casi como familias existen. En mi familia no hemos sido capaces de incluir a nuestros amigos. Ni los de mis padres, ni los de mis hermanos, ni los míos... ni siquiera a mis tíos. No hemos sido capaces de incluirnos ni siquiera nosotros mismos.
Un suspiro se escapa por mi boca. Un suspiro de frustración. Me doy cuenta que, nunca conseguiré eso. Tengo que pensar que, mi familia es lo único que siempre quedará. Es lo que se suele decir. Es lo que es. Me gustaría crear otra familia, una familia en la que me sienta más a gusto. ¿Seré capaz? ¿Seré capaz de crear una familia dónde un día pueda decir alguien... “A ti te encontramos en el buzón de casa. Pero te cogimos cariño y ahora eres como un hijo para mí”?
Apuro mi café. Una sonrisa se adueña otra vez de mi cara, como hace unos días. Una certeza ha aparecido en mi mente. Alex, Marcos, Mar, Belén, Iria, Iván... todos saldrán adelante. Todo saldrá bien. Un montón de amigos fueron a pasar la noche de San Juan con Marcos. Un montón de amigos estarán pendientes de todos ellos. Todo saldrá bien.
Mi cigarrillo se ha consumido. Recuesto la cabeza en la butaca. Es el momento de soñar. Con cosas felices, con cosas alegres.
Déjate besar y abrazar, todo es más bonito.
lágrimas
Sentado en mi butaca preferida, un cigarrillo se consume en mis dedos. La mirada perdida en ningún sitio.
Una cortina de humo...
Mis ojos lloran. Desde ayer. Doy vueltas al café. Café para dos.
Al otro lado de la mesita, un desconocido. Ayer le conocí. Aunque no está. Ayer se fue. Se fue antes de que le pudiera conocer. Adrián. Adri. 18 años.
Leí. Ayer leí. Casi todo su blog. Lo compartía. Con un gran amigo, Marcos. Su sombra. Yo no tengo un amigo así. Él compartía todo con él. Incluso su familia. Yo no tengo un amigo así. Adrián. Adri.
Una cortina de humo...
Al otro lado de la mesa, un conocido. Después de un día de llorar, de tener el alma encogida, ya no es un desconocido. Ha sido capaz de hacerme sentir. Y si siento, no es un desconocido. Se ha colado dentro de mi espíritu. No hay muchos como él.
Una cortina de humo...
Muchas veces pienso, si me muriera ahora mismo ¿Quién me recordaría dentro de unos días? ¿A quien he calado tanto como para que llore mi ausencia dentro de un mes? Procuro no contestarme, mientras vuelvo a dar vueltas al café. Simplemente pierdo mi mirada en el humo que persistente, se sigue elevando del cigarrillo que ahora descansa en un abarrotado cenicero. Creo que no me gustaría la respuesta.
Algo he hecho mal. Algo ha hecho bien Adri. Su impronta perdurará en muchas personas. Su espíritu.
Doy vueltas al café. Su aroma inagotable impregna toda la habitación. ¿Un terrón de azúcar? ¿o dos?
La amargura de una pérdida, puede convertirse, debe convertirse en un revivir de las personas queridas. Un trocito de su ser, un trocito de Adrián, ha entrado dentro del corazón de todos a los que ha querido. Un pedacito que hará nacer, en esos corazones, un mar de flores, de múltiples colores. Un mar de vida. Un mar de amor.
Mis ojos lloran. Al otro lado de la mesita, en la butaca, una sonrisa.
Una mueca se apropia de mi cara. Una sonrisa acaba por apropiarse completamente de mi cara. Es lo que querrían los que nos quieren, aunque se vayan. Porque nos quieren. Y no podemos defraudarles. Debemos seguir. Duele. Pero debemos seguir.
Un sorbo de café. Una calada. Una sonrisa.
tras la cortina de humo...
Déjate besar y abrazar... todo es más bonito.
http://www.facendoamona.blogspot.com
Una cortina de humo...
Mis ojos lloran. Desde ayer. Doy vueltas al café. Café para dos.
Al otro lado de la mesita, un desconocido. Ayer le conocí. Aunque no está. Ayer se fue. Se fue antes de que le pudiera conocer. Adrián. Adri. 18 años.
Leí. Ayer leí. Casi todo su blog. Lo compartía. Con un gran amigo, Marcos. Su sombra. Yo no tengo un amigo así. Él compartía todo con él. Incluso su familia. Yo no tengo un amigo así. Adrián. Adri.
Una cortina de humo...
Al otro lado de la mesa, un conocido. Después de un día de llorar, de tener el alma encogida, ya no es un desconocido. Ha sido capaz de hacerme sentir. Y si siento, no es un desconocido. Se ha colado dentro de mi espíritu. No hay muchos como él.
Una cortina de humo...
Muchas veces pienso, si me muriera ahora mismo ¿Quién me recordaría dentro de unos días? ¿A quien he calado tanto como para que llore mi ausencia dentro de un mes? Procuro no contestarme, mientras vuelvo a dar vueltas al café. Simplemente pierdo mi mirada en el humo que persistente, se sigue elevando del cigarrillo que ahora descansa en un abarrotado cenicero. Creo que no me gustaría la respuesta.
Algo he hecho mal. Algo ha hecho bien Adri. Su impronta perdurará en muchas personas. Su espíritu.
Doy vueltas al café. Su aroma inagotable impregna toda la habitación. ¿Un terrón de azúcar? ¿o dos?
La amargura de una pérdida, puede convertirse, debe convertirse en un revivir de las personas queridas. Un trocito de su ser, un trocito de Adrián, ha entrado dentro del corazón de todos a los que ha querido. Un pedacito que hará nacer, en esos corazones, un mar de flores, de múltiples colores. Un mar de vida. Un mar de amor.
Mis ojos lloran. Al otro lado de la mesita, en la butaca, una sonrisa.
Una mueca se apropia de mi cara. Una sonrisa acaba por apropiarse completamente de mi cara. Es lo que querrían los que nos quieren, aunque se vayan. Porque nos quieren. Y no podemos defraudarles. Debemos seguir. Duele. Pero debemos seguir.
Un sorbo de café. Una calada. Una sonrisa.
tras la cortina de humo...
Déjate besar y abrazar... todo es más bonito.
http://www.facendoamona.blogspot.com
ilusión
cada rosa tiene sus espinas
Amor y muerte.
Hemos hablado sobre las dos cosas cientos de veces. Casi pegados, casi fundidos. Sólo separados por la cortina de humo. Sólo separados por el humo que se escapa de nuestros cigarrillos.
Hoy amor. La muerte siempre. Siempre acechando. Pero hoy amor. Hoy solo amor. Hoy sólo espera. Esperar al amor. Joder. Estar enamorado es lo mejor, es divertido, está lleno de colores, de risas, brilla. Pero es esperar. Esperar algo que no sabes si va a llegar. Y te dice cosas bonitas. Pero no sabes si es sólo un cumplido más. O si es la llama del amor que le quema la camisa.
Y te sientes un poco gilipollas cuando imaginas una tarde con él y no te imaginas sudando encima de él. Como dos animales pegados a las sabanas. No. Te imaginas en un parque mirándole a los ojos y haciéndole cosquillas para ver esa risa que tanto te gusta. La risa que viste hace ya casi dos meses en el cumple de J. Un gay más. Y un huevo. Este es especial. Este ha hecho que se me caigan todas las probetas al suelo.
No se si conseguiré convertir en oro estas piedras. Pero ya he conseguido que todo él brille como el… en fin. ¿Cómo enamorar al chico más guapo del mundo? ¿Se os ocurre algo?
Déjate besar y abrazar…todo es más bonito
Amor y muerte.
Hemos hablado sobre las dos cosas cientos de veces. Casi pegados, casi fundidos. Sólo separados por la cortina de humo. Sólo separados por el humo que se escapa de nuestros cigarrillos.
Hoy amor. La muerte siempre. Siempre acechando. Pero hoy amor. Hoy solo amor. Hoy sólo espera. Esperar al amor. Joder. Estar enamorado es lo mejor, es divertido, está lleno de colores, de risas, brilla. Pero es esperar. Esperar algo que no sabes si va a llegar. Y te dice cosas bonitas. Pero no sabes si es sólo un cumplido más. O si es la llama del amor que le quema la camisa.
Y te sientes un poco gilipollas cuando imaginas una tarde con él y no te imaginas sudando encima de él. Como dos animales pegados a las sabanas. No. Te imaginas en un parque mirándole a los ojos y haciéndole cosquillas para ver esa risa que tanto te gusta. La risa que viste hace ya casi dos meses en el cumple de J. Un gay más. Y un huevo. Este es especial. Este ha hecho que se me caigan todas las probetas al suelo.
No se si conseguiré convertir en oro estas piedras. Pero ya he conseguido que todo él brille como el… en fin. ¿Cómo enamorar al chico más guapo del mundo? ¿Se os ocurre algo?
Déjate besar y abrazar…todo es más bonito
sueño
Deslizar mi dedo por tu mejilla y noto tu áspera barba. Bajar y rozar tus labios, secos de la presión, del exceso de espera, de la ilusión y de….. la esperanza?
Dios…eso es lo que pienso cada día al levantarme y cada día al acostarme. Cuando paro a tomar el café y cuando estudio. Cuando miro un chico guapo, ese eres tu. Eres todo lo hermoso que hay. Eres una chica guapa, un perro gracioso, un árbol resplandeciente agitando sus ramas. Ese una estrella que se escapa de una nube que pretende taparla. Y eres el rayo de sol que te hace bajar la cabeza.
Pero me da miedo. Me doy miedo. Tan cerca te tengo que casi me asfixio pensando en que pueda ocurrir. Te necesito. Me desepero. Pero se que no puedo ser tan bueno como tu, no se. Eres demasiado especial. Eres…
Sueño con ese lugar tan mágico que relataba el cuento…..
En definitiva sueño con meterme contigo en la cama y que pasen 30 años antes de mañana
lor yulke tienes sueños?? sueña conmigo
amanuense un placer que hayas desvirgado mi blog
Dios…eso es lo que pienso cada día al levantarme y cada día al acostarme. Cuando paro a tomar el café y cuando estudio. Cuando miro un chico guapo, ese eres tu. Eres todo lo hermoso que hay. Eres una chica guapa, un perro gracioso, un árbol resplandeciente agitando sus ramas. Ese una estrella que se escapa de una nube que pretende taparla. Y eres el rayo de sol que te hace bajar la cabeza.
Pero me da miedo. Me doy miedo. Tan cerca te tengo que casi me asfixio pensando en que pueda ocurrir. Te necesito. Me desepero. Pero se que no puedo ser tan bueno como tu, no se. Eres demasiado especial. Eres…
Sueño con ese lugar tan mágico que relataba el cuento…..
En definitiva sueño con meterme contigo en la cama y que pasen 30 años antes de mañana
lor yulke tienes sueños?? sueña conmigo
amanuense un placer que hayas desvirgado mi blog
el comienzo
Ilusión.
Miedo.
Sentimiento.
Sueño.
Cuatro pilares. Mis pilares. Tus pilares. Nuestros pilares.
Todo se puede mirar a través de esas lentes. Unas veces son de colores. Otras en blanco y negro. Otras, negras, negras.
Tú tienes 16. Tú, 25. Y tú, 34. ¿tienes miedo? ¿tienes ilusiones? ¿tienes sentimientos? ¿Sueñas?
Yo sí. Tengo miedo atroz. Ilusiones, también. Sentir, siento muchas cosas. Soñar, hasta despierto sueño. Todo esto me hace gozar. Me hace vivir. Me hace llorar. Reír. O morir.
Y es lo mismo que sea de Albacete. De Cuenca. De Vitoria. ¿de Madrid? De Almería. O Valladolid. ¿a ti te importa? A mi nada.
Y es lo mismo que sea alto. O bajo. Estudiante. O trabajador. Pasivo o activo. O ambivalente.
Soy, como tú, un conjunto de cosas. Una mezcla. Una ensalada. Todo es cuestión de medida. Porque en ciertas cosas, la medida es lo que importa. La medida de mis contradicciones. De mis lágrimas, y de mis risas. De mis ilusiones, de mis sentimientos, de mis miedos, de mis sueños.
Déjate besar, y abrazar... todo es más bonito.
Miedo.
Sentimiento.
Sueño.
Cuatro pilares. Mis pilares. Tus pilares. Nuestros pilares.
Todo se puede mirar a través de esas lentes. Unas veces son de colores. Otras en blanco y negro. Otras, negras, negras.
Tú tienes 16. Tú, 25. Y tú, 34. ¿tienes miedo? ¿tienes ilusiones? ¿tienes sentimientos? ¿Sueñas?
Yo sí. Tengo miedo atroz. Ilusiones, también. Sentir, siento muchas cosas. Soñar, hasta despierto sueño. Todo esto me hace gozar. Me hace vivir. Me hace llorar. Reír. O morir.
Y es lo mismo que sea de Albacete. De Cuenca. De Vitoria. ¿de Madrid? De Almería. O Valladolid. ¿a ti te importa? A mi nada.
Y es lo mismo que sea alto. O bajo. Estudiante. O trabajador. Pasivo o activo. O ambivalente.
Soy, como tú, un conjunto de cosas. Una mezcla. Una ensalada. Todo es cuestión de medida. Porque en ciertas cosas, la medida es lo que importa. La medida de mis contradicciones. De mis lágrimas, y de mis risas. De mis ilusiones, de mis sentimientos, de mis miedos, de mis sueños.
Déjate besar, y abrazar... todo es más bonito.