tras la cortina de humo
se puede describir una ilusión, un miedo, un sentimiento? podrías describir un sueño?
Acerca de
¿A alguien le importa quien sea?Lo que importa son los sentimientos, las ilusiones, los miedos y los sueños. Por ellos me conocereis.A mi. Al alquimista
Sindicación
 
Capítulo XIX.

- Joaquín... sigue... ¡¡que lengua!!... sigue por ahí... suave... más despacio que me corro otra vez...
- Eso es lo que quiero... bobo...
- Tranquilo, no hay prisa... quisiera que esa sensación durara hasta el fin de los tiempos...

Joaquín levantó la cabeza. Con una sonrisa picaruela. Miró a Arnau entre sus piernas abiertas.

- El Lunes tengo que ir a trabajar...
- Imposible, Joaquín... tienes que seguir trabajando con tu lengua mis piernas, mi culo, metiéndola bien por...
- ¡¡Guarro!! No digas esas cosas...
- ¿Guarro? O sea que lo puedes hacer, pero no puedo decirlo en voz alta... ¡¡Eres cojonudo!!

Joaquín le metió uno de sus dedos por el ano, hacia arriba. Y empezó a acariciar suavemente con él sus paredes... Arnau reclinó su cabeza hacia atrás... poniendo en tensión todo el cuerpo... elevándose sobre sus piernas abiertas para poder percibir con más intensidad ese placer que le estaba dando Joaquín...

- Sigue... ¡¡Aggggggggggrrrrrrrrrrrrrrrrrr!!
- Si vuelves a abrir la boca... nunca más disfrutarás de este momento...
- Eres un guarro...
- ¿Qué has dicho? – contestó Joaquín haciéndose el ofendido...
- Me callo... pero sigue...
- ¿Qué es eso? – pregunto de repente Arnau incorporándose un poco en la cama - ¿Oyes?
- Es un teléfono ¿El tuyo?
- ¿Qué hora es?
- Las 6 más o menos. ¿Quién llamará a estas horas?
- Tiene que ser algo importante.

Y diciéndolo Arnau salió en busca del teléfono. Lo encontró en el salón, tirado entre la ropa. Pero dejó de sonar. Miró la pantalla, pero no conocía el número. Volvió a sonar otro teléfono. Esta vez el de Joaquín. Se lo acercó, ya que Joaquín le había seguido hasta allí. Miró la pantalla…

- Hostia, el hospital… ¿Dígame?
- Buenas noches, Joaquín…?
- Sí, dígame… - no dejó terminar a su interlocutora.
- La llamamos desde urgencias del hospital. Perdóneme que le llame a estas horas, pero nos han informado que sabría localizar a Arnau Moncada, no nos contesta al teléfono y llevamos…
- No se preocupe que le localizo… ¿me puede decir que ha pasado?
- Ha ingresado en urgencias Iñaki González y necesitamos que venga…
- ¿Es grave?
- Si no le importa, es mejor que venga y…
- No se preocupe, déjelo de mi cuenta.
- Muchas gracias, Sr. Ortiz.

Y Joaquín colgó. Miró a Arnau que esperaba nervioso….

- ¿Qué? – dijo Arnau.
- Vamos al hospital. Es Iñaki.

Y diciendo esto, cogió la ropa del suelo y se fue hacia el dormitorio.

- Pero dime algo más ¿qué ha pasado?
- Un accidente. Pero no me han querido decir como está.

Arnau le alcanzó y le volvió hacia él.

- ¿Eso es bueno o malo?

Joaquín no pudo mantenerle la mirada.

- No es muy bueno, no. – dijo al final, dubitativo.

Arnau se dejó caer en el suelo poco a poco. Necesitaba tiempo para ordenar las ideas, como casi siempre en las últimas horas.

- ¿Por qué te han llamado a ti? – dijo al final titubeante.
- No contestabas al teléfono. La llamada que no llegaste.

Arnau miró el teléfono y reparó en que tenía 8 llamadas perdidas del mismo número.

- ¿Y como sabían…?

- No te preocupes por esas cosas. Ahora lo sabremos. Debemos ir rápido. Vístete, ¡Vamos! – mientras intentaba tirar de él para ayudarle a levantar.

Tras unos minutos de duda, Arnau se dejó ayudar y se levantó del suelo.

- Vamos sí. Mientras llegamos espero aclararme un poco las ideas. Son demasiadas cosas…

Demasiadas…


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Déjate besar y abrazar, todo será mucho más bonito.