ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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RETAZOS DE SABADO 1


La parte inferior de las piernas de Julien, aquella que dejan al aire sus vaqueros hasta la rodilla.

Le he insistido en que ya hace frio y que el verano pasó pero él dice que salir de noche por Barcelona es salir en pantalón corto, sino como que no vale, no es lo mismo,eso es lo que me ha contestado.

Es muy peluda y delgada , y su pierna derecha primero sube un escalón y luego es la izquierda la que lo hace ,asi una vez tras otra, hasta estar de nuevo en la calle a las ocho de la mañana cerca de la Playa de la Icaria, completamente borracho él y un poco yo, cada uno con unos planes muy diferentes para los próximos minutos.

Lleva unas Adidas bastante viejas ya de color verde y amarillo, calcetines cortos rojos, pantalones vaqueros hasta la rodilla ya he dicho y una camiseta de Billabong gris que le queda enorme. Los ojos los oculta tras unas enormes gafas de sol Arnette y el pelo bajo un sombrero negro del Zara.

Ha vuelto a Barcelona por unos pocos días, nada más, pronto se irá.




Un surco de sudor en una camiseta roja Rams23 perteneciente a un tio de casi dos metros que nos acompaña desde hace una hora más o menos y con el que Julien va a continuar la fiesta y acabar follando en algún lugar de Hospitalet sin necesidad de tener que pasar por su hotel siquiera o volver a pagar por más drogas seguro.

Está completamente calvo y en uno de los lados del cráneo es como si alguien le hubiera apretado fuertemente con sus dedos, y estos de esta forma hubiesen ya dejado su huella para siempre en el mismo.

Como he dicho es un armario, pues aparte de los dos metros de altura también es muy ancho y por cierto no deja de reírse, de fingir que lanza puñetazos a tal o cual tio que ve pasar, es invencible o al menos eso se cree él bajo el efecto de las una dos tres o muchas sustancias que ya han tomado casi por completo el control de su cuerpo o al menos eso parece.

Estudia en el Inef de Lleida, contradicciones de la vida.





El pequeño cenicero de la parte trasera de un pequeño Peugeot 105 de color blanco.

Un montón de ceniza, muchos filtros de cigarros, chicles ya usados ,en forma de bola y de colores verde naranja y blanca, masticados por vaya usted a saber quien y hace cuanto tiempo.

Y a través de los asientos si quieres mirar la mano de Julien sobre la de esta mole humana, ambas apoyadas sobre la palanca de cambio.

Pronto molestaré, diré que me dejen por aquí.





Los gays agrupados a la salida de una de sus discotecas clásicas, tras el cristal de este Peugeot 105 blanco ya digo, que a toda velocidad está a punto de pasar por la Plaza de Cataluña cerca de las ocho y cuarto.

Sentimientos encontrados en mi cabeza al contemplarlos. En un sentido y en otro a la vez. Sin ganadores claros.

Podrían pasar diez años…

Podrían pasar diez años y al entrar allí dentro de nuevo comprobar como el setenta por ciento de las canciones siguen siendo las mismas. Y algo similar pasaría con los rostros de la gente, todos encontrándonos diez veces más viejos y viciosos imagínate, y más solos, con más manias y rarezas que antes, y diez veces más de enemigos por si fuéramos pocos criticándonos a nuestra espalda.

Es duro.





Pero está la chica de la línea verde que todo lo soluciona.

Entra al mismo vagón que yo y a través del cristal se despide sonriente de otra chica que en el andén opuesto aún espera su tren.

Despedirte de una persona a esas horas de la mañana y después de toda una noche de fiesta es algo tan especial. Sentimientos encontrados también ya que en tus mejores momentos pensabas que nunca tendrías que hacerlo ,y por eso de pronto una vez que ha habido que hacerlo ya solo buscas de nuevo la manera más rápida de volver a sentirle, a tenerle a tu lado.

Es muy pálida y con unos ojos profundamente azules.

Se rie dentro del túnel cerrando los ojos.

Se rie en la estación siguiente escribiendo un sms en su teléfono.

Se baja en la siguiente parada, Lesseps.


Para ella este sábado, once de Octubre nunca existirá,

Pasara el dia como en una nube.

Imágenes de todo aquello que aconteció la pasada noche nublarán su mirada, le impedirán darse cuenta de aquello que ocurre a su alrededor.

No prestará atención a lo que la gente le dice.

No se preocupará nunca de aquellos que la miran sin poder despegar sus ojos de ella.

Que suerte.
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VERANO 2008
No creo que ningún verano vuelva a brillar tanto como lo hacen en mi memoria algunos de los veranos pasados.

Y no porque pasara gran cosa en ellos.


Barcelona en plena madrugada, la luz de las farolas de la Gran Via y bajo ella sus establecimientos abiertos veinticuatro horas o casi.

Los bailes de una noche cualquiera en que todos y en la discoteca ya se han despojado de su camiseta.

La sonrisa de un chico, o el perfil de otro chico al dia siguiente en la playa con el que tan solo existe una posibilidad entre cien de entablar una conversación, con ese porcentaje es más que suficiente ya para mi de hacerse ilusiones.

El paso de un dia tras otro, materializado en la mayoría de los casos en la cocina a eso de las diez de la noche mientras yo ceno: Los días son muy parecidos entre ellos, playa, siesta, internet y poco más, no hay ninguna responsabilidad, apenas una obligación o dos como mucho. Los días me dejan al pasar la piel caliente y seca, el cansancio acumulado en mis piernas.


La esperanza, la firme promesa de no aburrirme demasiado al dia siguiente, o al menos en el caso que asi ocurra que mi madre no lo detecte por favor y empiece entonces con sus discursos.

Veranos de 2001,de 2004, de 2002, de 2005, de 2003

No creo que nunca más haga tanto calor como en esos veranos hizo.

No creo que las voces de la gente vuelvan a oírse de esa misma forma que como antes se oían.

No creo que yo vuelva a tener tanta energía, tanto descaro, tantas ganas de incorporarme a la vida como durante muchos de ellos tuve.



Mi verano de 2008 empezó ese dia en que curiosamente para la mayoría de la gente el suyo ya terminaba.

Tumbado en la playa el primer dia de mis vacaciones deseé que el tiempo no avanzara tan deprisa como habitualmente lo hace para que un buen número de cosas pudieran ocurrirme , para tener tiempo para todo y todos.

También deseé quedarme anclado en cualquiera de esos días aún soleados del final del verano.

Los chicos abrazaban a las chicas y entonces se apartaban de sus amigos llevándoselas a un extremo de la playa.

Alli podrían tener algo de intimidad, allí podrían aprovechar, exprimir al máximo ese amor de verano nacido en esa misma playa y que el invierno más adelante mataría seguro en el sitio más insospechado.

Alli podrían llenarse la mano de arena y cerrándola, tratar entonces de retener la máxima cantidad dentro de ella, luchando porque las cosas sigan exactamente igual, el verano no se vaya, se acabe, deje paso al otoño.


Si, aún hace calor pero las primeras ráfagas frias de viento hacen de vez en cuando ya su aparición.

Si, puedes entrar al agua sin excesivos preámbulos aunque es cierto, está ya más fresca y llena de algas que días atrás,y en la playa muchos parecen ya cansados, aburridos de tanto verano, desean un cambio, recogen sus toallas apenas ha pasado una hora como mucho desde su llegada ,camino ya de casa.

No puedes evitar un dia pensar algo parecido a esto.



De repente una noche hace frio. Ya no puedes estar en la terraza, bañarte a medianoche en la piscina.

De repente a mediodía paras y te bajas de la bicicleta y la pequeña playa está ya vacia por completo, tu llevas unos vaqueros una camiseta blanca y un chaleco sin mangas y piensas que en veinticuatro horas justo volverás a estar en un aula de la facultad después de tantos meses sin pisarla.


El mundo ya no volverá a ser algo que tu puedes poner en marcha o detener a tu gusto como lo es en vacaciones.

O algo siempre en marcha, pero que reduce su ritmo si te ve esperando por él, como lo es cuando tengo las tardes libres.

No , el mundo volverá a ser algo completamente ajeno a ti, que ni siquiera sabe que existes. Habrás de aprender a subirte a él en marcha y a bajarte de igual forma, con los mínimos daños posibles, sin molestar mucho, sin que nadie se de cuenta de tu presencia preferentemente.


 
APROVECHANDO QUE ALEX NO SABE QUE ESTO FUNCIONA DE NUEVO
RAFA

Aún riesgo de parecer excesivamente interesado lo diré, Alex fue para mi y en primer lugar y por encima de todo una forma de acercarme más a Marta, la mejor además.

Yo ya la conocía a ella con anterioridad de acuerdo, pero entre ambos, Marta y Alex, de repente surgió una conexión tan fuerte y nada más ser presentados…

Uno que terminaba la frase del otro y sin equivocarse , o que ambos con una sola mirada parecieran entenderse, la verdad, a mi lo único que me provocaba era que por dentro me devoraran los celos, me muriera de envidia , o al menos hasta ese momento en que con mis propios ojos empecé a creer aquello que todo el mundo me decía pero que yo no me terminaba de creer, eso que a Alex solo le gustaban los chicos, que no había pues de qué preocuparse.


También era agradable por otro lado , no lo negaré, saber que alguien como él de repente estaba, se encontraba totalmente enamorado de mi . Aquel año parecía que no lograba interesar a ninguna chica y bueno, él no era feo o el típico marica amaneradisimo y promiscuo, y no sé, eso, su interés por mi, curiosamente hacía revivir entonces mis escasas esperanzas con Marta o con cualquier otra chica.

El no dejaba de mirarme con sus grandes ojos, de reír muchas de las tonterías que yo decía y de las que nadie más se reía.

No se engañen pese a todo, no creo que a pesar de lo que les he contado los dos llegásemos a ser grandes amigos.



Esa cena de la que habla por ejemplo y en la que dice que yo rocé con mis labios el lóbulo de su oreja al contarle algo..¡Demonios, es imposible!. Estábamos sentados cada uno en una esquina de la mesa y éramos unas veinte personas.


O ese beso que dice que le di en la mejilla en el pasillo de Sants.
Si, es cierto que los dos lo recorríamos muchas veces, después de clase, ese trayecto que hay entre la linea verde y la azul ,pero apenas sin decirnos nada está claro. El jugando nerviosamente con su billete en la mano, mirándome de reojo y yo buscando temas de conversación. …Nunca nos despedimos con algo que fuera más allá de las palabras, nunca hubo ni siquiera un fugaz apretón de manos o algo parecido, nunca, nunca existió beso alguno por mi parte hacia él de eso pueden estar seguros.


Alex situa el final de nuestra amistad una tarde de Junio en que preferí la compañía de mis amigos a él. No sé si es llevarlo todo demasiado lejos pero lo cierto es que partiendo de la base que esa tarde lo único que pasó es que me lo encontré en la calle Verdi , le saludé y volví con mis amigos, a lo mejor lo que ocurrió es que ,sabiendo él que yo andaba por allí , por su cuenta decidió salir a mi encuentro y yo simplemente no dejé que pasara, traspasara determinados límites cuando él a lo mejor si que esperaba que yo fuera a permitirlo. Pero mis amigos lo hubieran destrozado sin piedad en cuanto que se hubiera ido o dado la espalda y no pudiera escucharnos, y a mi me hubiera dado pena, aunque no se lo crean.


Hoy nos vemos poco, o muy poco, solo cuando Marta lo llama.

Ella siempre me echa en cara que soy muy frio con él pero creo que es lo mejor para todos ¿no?.

“Tu no sabes, tu quieres de otra forma muy distinta” me dice Marta a veces y yo la verdad no sé muy bien que responderle.



La última vez que nos vimos fue a finales de Julio y por casualidad, en la sala oval de un museo de Barcelona.Yo había ido con Marta y sus padres y él estaba sentado en una de las gradas.

Marta y yo pensamos que habría ido solo pero que vá, estaba con alguien que trabajaba alli y que de repente salió de entre las gradas, un chico de unos treinta.

Por primera vez noté que yo ya no era el centro de la escena para él. Aquel chico parecía ser alguien realmente importante para Alex.

Llevaba una camisa de traje medio desabrochada y con las mangas subidas pues había ido a trabajar por la mañana supongo, pero se debía haber cambiado allí mismo a lo mejor y guardado en su abultada mochila los pantalones largos, sustituidos ya por unos cortos a cuadros.

También ,puede que sea importante, me pareció verle más rubio.

En cualquier caso fue algo muy fugaz como nuestra historia que por mucho que él se empeñe en agrandarla, hacerla más profunda, llenarla de sentimientos recíprocos y momentos que nunca ocurrieron, no da ya más de si.

Fugaz.

Esa es la palabra.