50
Un poco de tiempo para mi.
Pensaba que en vacaciones no me iba a ser dificil encontrarlo pero aqui no hay trayectos a solas desde la oficina de mi padre a la facultad, comidas en el Pans,semivacio de gente antes de meterme en clase,por no haber no hay tampoco un cuarto al que volver despues de cenar, para encerrarse en el y escuchar las mismas canciones de siempre, ver esas escenas de películas que ya he visto antes miles de veces.
Es raro el momento en que no estoy rodeado de gente, en el
que no me preguntan por algo o me avisan que hay que ir a ver a alguien.
Si acaso en los desayunos. Me levanto pronto y soy el único que anda por la casa despierto en esos momentos. Escucho algo de musica entonces, leo los periódicos de hace un par de dias,asomado al balcón veo a la gente que pasa por la calle, camino del mercado.
Mis primas
La última vez que nos habíamos visto se remonta exactamente a hace hace cuatro años. Ellas entonces tenian nueve y doce años, yo quince. Fue en otras Navidades, ellas vinieron a Barcelona en esa ocasion y me acuerdo que nos pasamos los dias jugando en el parque que hay debajo de mi casa, corriendo, escondiéndonos, cosas típicas de su edad entonces pero no tanto de la mia me parece. Cuando hace una semana las saludé nada más llegar a Sevilla no lo negaré, avergonzado un poco por este recuerdo, iba con mi típica actitud "todo el mundo es horrible", con mi cara "quiero marcharme de aqui ya" como dice mi padre.Hoy,una semana después, solo puedo decir que son geniales. Compartimos el mismo cuarto los tres pero no es que nos hayamos hecho un montón de confidencias o algo parecido. En Nochebuena ellas dos me abrazaron para hacernos la típica foto de después de cenar y la verdad solo por eso ya ha valido la pena venir a Sevilla. Ellas tienen sus amigos pero de vez en cuando los tres salimos por ahi a mediatarde a dar una vuelta, o venimos a este ciber que hay justo en la esquina de la calle, o nos sentamos en un banco y ellas me cuentan entonces algún cotilleo de alguien que pasa por ahi.
Mi familia
Mi tio Antonio es insoportable.Es el típico graciosillo que siempre tiene que ser el centro, alrededor del cual tiene que girar todo. Piensa que soy imbécil seguro, inofensivo como también lo piensa de su mujer me parece a mi, que nunca le lleva la contraria, siempre opina lo mismo que él, hace lo que él le pide que haga.Mi tia Enriqueta la pobre vive a las afueras de Sevilla, en una pequeña casa de campo con la única compañía de una enfermera que cuida de ella. La casa está perfectamente ordenada, llena de cuadros y fotografias suyas, pero es el típico orden no sé, que transmite tristeza, simpre debe de ser asi, no hay nadie que pueda desordenar nada la verdad, como que no compensa. Se pasa el dia sentada en una silla de ruedas frente a una ventana, ya no conoce a nadie, se rie con cualquier cosa. Habla con gente a la que nadie ve en la habitación. Al lado de la ventana tiene una foto de mis primas y dos mias, descoloridas las tres por el sol. Todos sus dias son como fotocopias el uno del otro según dicen. Yo llevaba años sin acordarme de ella, se que hace años merendábamos en su casa leche con unas rosquillas que ella misma hacia.Ahora después de volver a verla me he propuesto acordarme de ella un poco más,casi todos los dias a ser posible, mentalmente la vere al menos sentada en su silla,viendo como por la carretera no dejan de pasar más y más coches, mientras yo ande por clase, en casa aburrido, en cualquier momento en resumidas cuentas. Ella antes al parecer no dejaba de presumir ante sus amigas de lo guapo y simpático que yo era con las chicas, asi que desde ese punto de vista mejor que no vea en lo que me he convertido.
Chicos
Solo conozco de vista a unos pocos, a los amigos de mis primas.Sino fuera asi la verdad es que me daría algo de miedo encontrármelos por la calle, son un poco macarrillas la verdad.Aqui las pandillas de amigos son como más "para toda la vida" al menos eso me parece a mi, no como en Barcelona que lo normal es ir un año con una determinada gente y al año siguiente con otra ¿no?. Los chicos tambien son muy guapos aqui para variar, solo que en Barcelona mi hora preferida para verlos es por la mañana, nada más despertarse y aqui en Sevilla su mejor momento es justo cuando empieza a anochecer, sera porque tienen el color de la piel mas oscuro. El sol aqui en esos momentos cuando los miro, al final de la tarde, no tan descaradamente como a vecs lo hago en Barcelona, parece como querer decirme "aprovecha la tarde que aunque anochezca ya no ha hecho más que empezar y nadie te conoce aqui"
CHicas
Tienen la costumbre de tener fotos guardadas en su movil de los chicos de la pandilla en ropa interior, fotos que ellos mismos se sacan y se las envian.A cambio ellas les mandan otra foto suya en bragas creo, supongo.Una de las amigas de mis primas les pidió una mia pero a mi como que me da verguenza la verdad y al final no he dejado que mis primas me la hicieran.
2006
Mis padres y yo comimos ayer en un Mc Donalds cerca de la Calle Amor de Dios, por fin los tres únicamente, fue casi como volver a estar a solas.A la salida y de vuelta a casa me hice el firme proposito de no dedicarme a pensar a partir de hoy en ningún chico ni un minuto más de lo que él se dedica a pensar en mi.
Fué al mirar una pared en blanco que había enfrente nuestro.
No sé porque pero el caso es que lo decidí justo en ese mismo momento
49
Era un chico exactamente igual al cantante de Keane.
Decidí mientras sonaba “Somewhere Only We Know” que nos conocíamos en una fiesta en que todo el mundo se lo pasaba genial menos nosotros dos, que andábamos de mesa en mesa, mezclando bebidas y comida de todo tipo, aburridos, como si no conociéramos a nadie en ella, sabiendo que mañana tendríamos el estómago hecho una pena. En “This is the last time” , nada más iniciarse la canción por fin nos besábamos en una esquina, el me rodeaba con sus brazos y yo colocaba mis manos en sus costillas, mitad muerto de miedo porque alguien nos viera y tuviéramos que parar, quería al menos poder meter mi mano por su pelo tan largo y sentirlo entre mis dedos, oler su perfume. En “Bend and Break” los dos ya habíamos salido de la fiesta y corríamos por el centro de Barcelona y yo siempre le alcanzaba y cuando lo hacía le cogía por la cintura y pegaba mi cara a su espalda sintiendo que mi cuerpo se confundía con el suyo, era un mismo cuerpo. Y por supuesto nos besábamos y la gente se nos quedaba mirando, pensando lo moderna era Barcelona, lo bonito que era ver a dos personas como nosotros sin miedo o vergüenza, dándolo todo. Nuestro primer mes juntos coincidió con “Everybodys changing” y durante ese tiempo las cosas solo habían ido a mejor. Mis dias de mal humor se arreglaban con sus dias de buen humor, cuando a él no le apetecía salir a mi tampoco, nunca nos cansábamos de tenernos el uno al lado del otro, de abrazarnos y sonreir, las cosas venían rodadas, sin problemas. Nuestros amigos bailaban “Your eyes open” y no nos quitaban el ojo de encima muertos de envidia. Otra esquina de discoteca, otro beso interminable pensaban. Ellos se ofrecieron en seguida, nada más enterarse que nos íbamos a ir a vivir juntos y nos ayudaron a encontrar un apartamento pequeño al que mudarnos,”She has no time” sonaba esa primera noche que los dos pasábamos en él, una vez que todos se habían ido. Estábamos tumbados en el sofá y yo jugueteaba con su pelo como siempre, hundía mi nariz en el, me encantaba como olía, sentía también sus manos y sus dedos regordetes entre mis dedos, no podía aspirar a más. De verdad que no. El verano del 2006 llegó y a la vuelta del trabajo salíamos a la terraza mientras en el interior del piso se escuchaba “Can Stop Now”. Y anochecía y los dos nos cogíamos de la mano, tumbados cada uno en su hamaca y nada nos importaba en absoluto, ni siquiera el futuro.
Abrí los ojos en “Sunshine” y el sol ya entraba en mi cuarto. Llevaba despierto desde hacía casi una hora. Acaban de poner en funcionamiento la piscina –pensé- tendría que ir a ella lo antes posible.
“Untitled 1” y “Bedshaped” eso es más o menos lo que tardé en lavarme la cara, peinarme, meter el bañador, la toalla, el gorro y las chanclas en la mochila, beber un poco de agua, dar un beso a mi madre, volver a mi cuarto, hacer la cama y salir disparado hacia el gimnasio. Le dije que no volvería hasta la tarde y cerré la puerta olvidándome de apagar el equipo de música de mi cuarto por cierto. ¿Merece la pena imaginar cosas como esta? me pregunté. Por supuesto me respondí a mi mismo, sino ¿Por qué te crees que estás tan contento esta mañana después de lo mal que has estado estos últimos dias?.
Luego, ayer fue mi primer dia de vacaciones, y después de la media hora habitual de natación, la sauna y el desayuno de siempre, puse rumbo hacia casa de Genis con el que había quedado para ir a su casa, a ver videos y pasar la mañana de paso.
Me recibió en pijama y cuando me enteré que estábamos solos en casa me puse a cien la verdad.
Nos sentamos en el sofá y encendió la tele. Desayunó mientras la veíamos, envuelto en una manta y no lo voy a negar la mayoría de las cosas que él me cuenta me dan igual, no me importan lo más mínimo. Es la forma en que las cuenta. Me hace mucha gracia, hace que me ría no de ellas sino de la forma y los gestos que emplea para contarlas. Es tan optimista, tan entusiasta con respecto a todo, simplifica tanto las cosas, si no quiero irme de vacaciones fuera pues digo no a mis padres y me plantó y ya está, punto final, esa es su opinión. ...Ojalá fuera todo tan fácil, tan sencillo.... No tengo ganas de discutir con ellos, con nadie en realidad, prefiero aguantarme y sacrificarme, rendirme en una sola palabra .
Comimos por último a eso de las cuatro en el burger en que lo hacemos siempre y me despedí de él hasta Enero, cuando vuelva a Barcelona. Al bajar las escaleras me di cuenta que el, con su permanente sonrisa y su voz siempre tan aguda es el primer amigo gay que tengo y que quizás el próximo año deba aceptar todas esas invitaciones que me sigue haciendo para que salga con él, invitaciones que un dia cansado dejará de hacerme, él es la puerta a todo lo que pueda venir detrás. ¿Merece la pena un calentón como el que llevaba, estar sentado junto a alguien con el que pueda que no tenga nada en común pero que aún así me hace reir a carcajadas, hablar en femenino, ser casi otra persona completamente a la que en realidad soy?. Ya lo creo que si.
Marta y Eva me llamaron mientras andaba por la Fnac curioseando dvds. Sus voces sonaban como si me llamaran otra vez desde su piso de la calle Lepanto aunque en realidad se encontraban a varios cientos de kilómetros de él. Estaban en casa de los padres de Eva me comentó Marta, a los que por cierto se les oía de fondo. “Eva te envía saludos -me dijo Marta – “está muy ocupada”. Me las imaginé a las dos en esa pequeña ciudad en la que hasta hace un año han vivido, ¿serán muy diferentes alli a como lo son aquí, en Barcelona, más cortadas y formales, menos dicharacheras?. Seguro que si.
¿ Como sería yo en otra ciudad diferente a esta, empezando de cero?. Me había puesto a andar instintivamente nada más empezar nuestra conversación y al colgar el teléfono ya estaba en plena Rambla, a punto de cruzar hacia la calle Tallers, sin saber muy bien que pintaba alli, bajo las guirnaldas navideñas luminosas que han puesto en los árboles, rodeado de gente o bien subiendo o bien bajando, en medio de todo. Pensé entonces en llamar a Rafa, pero en sus propias palabras, el otro dia al despedirnos a la salida de la discoteca, “ya nos veremos cuando empiecen de nuevo las clases” . Pues eso. Ya nos veremos
Soy un poco tonto.
Me he creido lo que me ha dicho mi tio Antonio cuando le he preguntado si tenía Internet en su casa de Sevilla. Hasta que ha empezado a decirme que también tenía televisión digital terrestre, satélite etc etc no le he cogido la broma. No tiene nada de eso por supuesto, internet incluido. Asi que desde mañana y durante las dos próximas semanas no creo que pueda escribir nada de nuevo.
Supongo que con suerte siempre será posible encontrar algún cibercafé abierto por alli pero no sé si tendré ganas de ponerme a buscar uno, o si me dejarán algo de tiempo para mi.
GRACIAS A TODOS
FELIZ NAVIDAD
48
Nada más cerrar la puerta del jardín y antes de llegar al portal lanzó su mochila al aire. Yo congelé, mentalmente al menos, ese momento en que volando había llegado a lo más alto y ya iniciaba su descenso. No podía existir un símbolo más claro de que los exámenes por fin habían finalizado, habían quedado atrás definitivamente. Era de noche, hacía muchísimo frio pero él me había invitado a cenar a su casa, eso era más que suficiente.
En el ascensor, a su lado, mucho más relajado ya, me di cuenta de lo innecesario que había sido todo el sufrimiento y agobio de hace unas horas en clase, todo ese histerismo. Quería una prueba más de su amistad, ¿Cuántas más necesito por Dios? - me pregunté - y bien aquí la tengo, estoy a las diez de la noche junto a él y por primera vez a punto de entrar en su casa, en su cuarto, de conocerle mucho más aún.
En fin todo arreglado hasta la siguiente prueba que le ponga supongo -me dije.
Lo que pasó es que sin querer les había oido hablar a mi lado, a Rafa Marta y Eva, pero entre ellos únicamente, sin hacerlo conmigo directamente, acerca de salir esta pasada noche de fiesta a celebrarlo y entonces, nada más entrar el profesor en clase, en vista que no me decían nada pues como que aquello fue más que suficiente para ponerme de nuevo a dar vueltas y más vueltas a la cabeza a toda velocidad, como solo yo lo puedo hacer, pensando en lo peor claro está, ¿en qué sino?. Es decir , ya no contaba para ellos, se habían aburrido de mi, nada extraordinario deduje incluso en su momento con gran facilidad, había tantas pistas.
Ingenuamente ni les culpé en ese momento por ello pues hasta me sentía merecedor de ese castigo. Desde que hace unas semanas salimos toda la clase también de fiesta, la verdad ,es que me hallo de lo más descolocado y mientras que ellas dos tienen nuevos amigos, fruto de aquella salida nocturna lo mismo que Rafa también, soy yo quien no ha cogido confianza con más gente, no se ha aprovechado, y sigo pegado a ellos en cuanto que puedo o lo que es peor solo como al principio del curso.
Me he diluido bastante desde hace unos dias lo reconozco. En cuanto que nuestro pequeño grupo se ha hecho un poco más grande, a causa también de estos exámenes que me han dejado agotado. Para ser sinceros también poco a poco estoy desapareciendo de mi casa, donde cada vez de nuevo paso más tiempo encerrado en mi cuarto estudiando o frente al ordenador. Y en el metro, ya no soy tampoco el mismo, ya no me quedo boquiabierto cada vez que veo a un chico guapo, me da un poco casi igual. En la calle respeto los semáforos, raramente ya adelanto a alguien. Ya no tengo prisa por nada.
Cuando al terminar la clase Rafa me dijo que si me apuntaba, rematándolo poco después al contestarle yo afirmativamente, con una invitación a ir a su casa a cenar, todo pareció cambiar por completo, aquello que había alimentado mi tristeza durante toda la clase curiosamente se convirtió entonces en el motivo principal de mi descontrolada y súbita alegría, Marta y Eva como que me lo notaron aunque prefirieron callarse supongo.
Su madre nos abrió la puerta pero Rafa apenas me presentó. Rápidamente fuimos hacia su cuarto y cerramos la puerta. El a continuación encargó una pizza a través del móvil para los dos. Era una habitación con muy pocos muebles, una cama, una mesa muy grande y una única estantería. Fue inevitable que al poco rato de estar alli yo ya empezase a curiosear en ella tras pedirle permiso está claro. Para cuando llegó la pizza sentados ambos sobre la cama, uno frente a otro, ya estábamos a punto de empezar el segundo de sus álbums de fotos, el de su adolescencia, el primero, el de su infancia tocaba ya a su fin. Colocamos la pizza entre ambos y nerviosamente abrí el segundo álbum.
Resultó curioso que todas aquellas fotos que al no le gustaban, porque según él no salía muy bien en ellas, a mi fueron las que más me llamaron la atención. Una en especial, a los diecisiete años, con solo un bañador puesto, sentado en una mesa de madera junto a alguno de sus compañeros de las colonias, todos sonriendo, abrazados los unos a los otros. Es humillante de veras comprobar ahora como soy incapaz de reprimirme ya de pura desesperación supongo, no dejé de decirle lo guapo que estaba en muchas de ellas, aún a riesgo de ser pesado, aunque la verdad lo prefiero a callármelo todo como hice con Joan para que negarlo, a él no le parece importar mucho que lo haga, aparte de que por lo que he podido deducir de lo poco que he hablado con Marta y Eva como que los tres tenían muy claro nada más conocerme que yo era gay, se me debe notar pues, eso no me lo han dicho, claro que yo tampoco se lo he preguntado la verdad.
Cuando ellas dos llamaron a la puerta del cuarto ya habíamos terminado de comernos las pizzas y de ver por completo su segundo y último álbum de fotos incluso. Seguíamos sentados en la cama y yo estaba rodeado de algunos de sus viejos libros del colegio.
Me levanté para saludarlas dando un par de besos a cada una, para nada más. En cuanto que pude volví a sentarme en la cama, ajeno por completo a su conversación, discutían acerca de donde podíamos ir, ellas querían bailar y Rafa no.
Había en cada una de sus páginas muchos dibujos de chicas, de grupos de rock tocando, de jugadores de fútbol. Cada hoja que pasaba estaba un poco más cerca, más próximo a la más ridícula de las ilusiones por asi llamarla que anoche tuve, me doy cuenta ahora: haber compartido con él mis dias de colegio: hubiera sido todo tan diferente en ese caso, el parecía mucho mejor persona que todos ellos, mis antiguos compañeros juntos. Unos minutos después sentados los dos en la parte trasera del coche de Marta y Eva me di cuenta que esa era mi primera vez, es decir la primera vez que iba en un coche de madrugada en Barcelona, junto a chicos y chicas de mi edad, de fiesta. Muchas noches de sábado los oía circular por mi calle. Nunca habría imaginado en esos momentos de soledad que tan pronto yo iba a estar dentro de uno ellos, a veces me siento totalmente incapaz de salir de ella, de engañarla aunque sea por tan solo una noche.
En el fondo la tristeza es como el frio en estos dias, que por mucho que te abrigues no te abandona nunca. Siempre te quedas con algo de ella dentro de ti . No reconocerlo es lo más estúpido que puedo hacer. Comenzamos a beber y ahora veo que fui muy ingenuo. ¡Pretender que una tarde con momentos tan desesperadamente tristes y desesperados como esa no deje huellas, secuelas dentro de mi!. El alcohol desde el principio no me animó lo más mínimo, más bien todo lo contrario, el porro que entre los cuatro nos fumamos menos aún. Al poco rato comencé a sentirme como dentro de una burbuja, dentro de la cual únicamente estaba yo y todos mis pensamientos que ya empezaban de nuevo a ser de lo más triste. Al salir de mi cabeza rebotaban contra sus paredes y volvían de nuevo hacia mi aumentados y corregidos, más poderosos y dañinos. Los ojos empezaron poco a poco entonces a llenárseme inconscientemente de lagrimas que pedían paso, tan solo porque él había quedado alli con dos amigos suyos, porque solo hablaba con ellos y con Marta y Eva, porque toda nuestra antigua camaradería de antes en su cuarto como que se había esfumado, porque de pronto sonó “Stay” de la Kylie y fue entonces cuando ya no pude más. Encerrado en un cuarto de baño en el que me metí a toda prisa, sentado en la taza, por fin ocurrió, estallé y me puse a llorar como un imbécil, durante al menos diez minutos sin parar, sin poder ni siquiera disimularlo o acallar un poco los sollozos. Aún ahora horas después no sé muy bien porque lo he hecho, como es que ocurrió . Rafa puede haber tenido algo de culpa pero la verdad como mucho un veinte por ciento, nada más. Impotencia, cansancio, aburrimiento ante las mismas historias que con formas y nombres diferentes no dejan de repetirse y que poco a poco van formando mi vida. No lo sé. De verdad que lo digo.
Esperé otros diez minutos después, para que no se me notara nada al salir. Aún asi Marta vió algo raro ya que nada más verme vino hacia mi y me abrazó y no sé aquello fue de lo más extraño. Rafa seguía con sus amigos, Eva estaba ya medio enrollada con un extranjero. Decidí despedirme de todos ellos en ese mismo momento y bueno, no puedo quejarme ya que los tres me acompañaron hasta la puerta misma de salida de la discoteca. Alli nos dijimos adios.
Recuerdo que en verano al salir de madrugada del cibercafé de siempre solo pensaba en acostarme un poco y luego bajar a la playa el resto del dia, el calor que incluso hacía a esas horas como que me invitaba a ello. Ahora en invierno sin embargo cuando sales de él cerca de las siete de la madrugada solo piensas en dormir, en dormir, en nada más que dormir.
Sentado en una de sus esquinas he dejado pasar hoy, de cinco a siete de la madrugada un par de oportunidades de irme a follar con alguien que también estaba alli, con alguien que vivía muy cerca. En realidad lo último que quería era follar con alguien hace unas horas la verdad , tan solo si acaso entrando alli pretendía comprobar si ese mundo sigue existiendo ahora que ya no voy tanto por el, si continua aún siendo una alternativa, mi alternativa a la soledad de muchas noches, todas las que quedan por llegar, por venir.
Y claro que si, alli sigue, repleto de gente, todos pegados a las pantallas, con un café a su lado, mirando hacia todos los lados al verme pasar, reconociéndome quizás de otras noches en que yo no reparé en ellos pero ellos si en mi.
Inmutable.
47
Rafa entró en clase y como habitualmente hace vino directo hacia el
sitio donde nos sentamos. Descansó un poco dejando la mochila sobre el pupitre en el que se sienta y sin que nadie se sorprendiera de ello agachándose comenzó a deshacerse los cordones de las zapatillas. Cuando terminó se las quitó y a continuación se desabrochó el botón superior del pantalón, bajándose decididamente del todo la bragueta. No me lo podía creer. Tras quitárselos también por completo pude ver entonces como llevaba unos boxer naranjas supersexys que si bien no le marcaban mucho el paquete le quedaban muy bien. Tiene las piernas más bonitas que jamás haya visto pensé para mi, incrédulo que aquello estuviera pasando. Me giré hacia Marta y Eva que hablaban con él como si nada ocurriera, o como si esto fuera lo que él hace cada dia al llegar al aula. De vuelta hacia él mis ojos repararon de pronto en mi cuerpo, que totalmente desnudo y sentado sobre la silla del pupitre se agitaba nerviosamente. Tenía la polla a punto de reventar, todo el mundo lo veía pero nadie le daba la más mínima importancia. Levanté la vista asustado y alli la tenía, enfrente mio, de tamaño normal, pero con apariencia al menos asi vista de no muy lejos de ser muy gordita y carnosa, la piel muy pálida, sin venas, como si no la hubiera usado mucho, pobrecillo. El se acercó hacia mi sin pensárselo dos veces y yo una vez que lo tuve a mi alcance y también sin pensármelo dos veces me la introduje toda en la boca. Nadie se sorprendía de que esto ocurriera en plena clase, a punto de llegar el profesor, entre dos chicos además. Adopté una extraña postura que me permitía chupársela a la vez que me follaba, parecía poder estar en dos sitios a la vez si asi yo lo quería. También juraría que era él quien con su boca me la machacaba a un ritmo infernal. Me corrí rápidamente y de pronto sentí también su esperma caliente golpeándome la cara y al abrir los ojos.......no vi nada, todo estaba oscuro, pero sentí mis manos, ambas bajo la almohada, yo estaba tumbado boca abajo en una cama, notaba como mi polla estaba totalmente erecta aún pero.... ¡Por Dios que no he haya corrido en realidad! pensé nada más situarme a mi mismo no en mi cuarto que es donde habitualmente duermo y donde nada de esto hubiera importado, sino en la habitación de un hotel de Zaragoza, junto a mi padre y Santi, el hijo del socio de mi padre de veintitrés años, compartiendo cama con el primero de ellos. Moviendo mi mano entonces, la dirigí hacia mi entrepierna, me di cuenta que no había habido suerte pues todo por alli abajo estaba ya de lo más pringoso, desde las sabanas, pasando por mis calzoncillos hasta la chaqueta misma del pijama. Alcancé agobiado el móvil que tenía en la mesilla y bajo las sábanas lo encendí para ver que hora podía ser, las 05:58 marcaba, pensé que no volvería a conciliar el sueño. De mal humor me puse finalmente boca arriba, pensando en que hacia meses que no tenía sueños de este tipo y justo esta noche había tenido que volver a tener uno de ellos, compartiendo la cama con mi padre, junto a Santi. Pedí a ese Dios en el que tan solo a intervalos creo que por lo menos no hubiera sido muy escandaloso, no hubiera hecho jadeo alguno, o movido demasiado la cama frotándomela contra el colchón porque aunque los dos parecían profundamente dormidos en el caso que se hubieran enterado supongo que igualmente lo disimularían, debe ser de lo más embarazoso oir algo asi, sobre todo viniendo de mi, quizás se me escapo alguna frase inconexa también, algún nombre.
Mejor no darle demasiadas vueltas acordé al mismo tiempo que me levanté para ir al baño a limpiarme. Esto solo me pasa a mi -me dije a mi mismo en esos cinco minutos largos en que de pie frente al espejo del baño no dejé de observar mi cara de sueño, mi pelo desordenado, ya demasiado largo, mi cuerpo desnudo en busca de propietario, ansioso de otro cuerpo a veces, de esas caricias que unas pocas veces ha sentido pero que de las que nunca más se ha sabido.
Al volver a la habitación me di cuenta que apestaba a olor a tabaco. No debía de hacer mucho desde que ellos habían vuelto. ¡A saber donde habían estado!.
El maldito mundo real – me puse a pensar una vez metido de nuevo en la cama, boca arriba y con los ojos cerrados, totalmente cubierto por la colcha . He pasado toda la semana apostando ciegamente por el y renegando al mismo tiempo lo máximo posible de ese otro mundo, pues tras ver unas imágenes de una fiesta gay (“Love Ball) me he dado cuenta que definitivamente no tengo nada que ver con “eso”, yo no soy como toda esa gente, no quiero saber ya nada de ellos. El mundo real, el maldito mundo real, hace unas horas sin embargo que he fracasado estrepitosamente en él, que mi padre a la salida de la finca de ese cliente tan importante que nos ha invitado a Zaragoza a su cumpleaños a los tres, me ha dicho por fin todo aquello que lleva probablemente meses guardándose para si. Soy un borde, un estúpido, un engreído, no puedo comportarme asi, ¿qué demonios me pasa?. Tiene razón. Asi es como se hacen los negocios en realidad, en vivo, no desde luego como me lo explican en clase.
Me gustaría ser tan diferente a como soy: no es excusa lo sé, pero sería estupendo poder decírselo, que él lo supiera al menos, que por no gustarme no me gusto ni a mi mismo.
Santi me ha despertado hoy del todo finalmente, unas tres horas después de todo esto, a eso de las diez de la mañana. Me ha preguntado si estaba ya mejor. “Estoy muy cansado, no puedo más” fue lo que le dije anoche cuando me preguntó que como era posible que prefiriera quedarme solo en el hotel en vez de volver con ellos a la finca del famoso cliente, le debí dejar preocupado.
Ahora mismo los tres volvemos hacia Barcelona, en completo silencio. Mi padre que sigue sin hablarme conduce, Santi que duerme, yo que no dejo mientras de darle vueltas a todo y cuando digo a todo es a todo. A si tiene sentido seguir estudiando, viviendo en Barcelona, quedando, hablando, riéndome, haciéndome ilusiones junto a Rafa, Marta y Eva, ¿Llegarán algún dia a ser realmente amigos mios, no meros compañeros de clase y nada más que eso que no sirve de nada?.
Quizás debería dejarme llevar, lanzarme como dice Genis. Después de lo de ayer no sé la verdad que me horroriza ya más, si acabar como ellos, a los que llevo toda la semana criticando en silencio, o ser tan raro como lo soy, ¿Cuál puede ser la mejor decisión? .
Salimos de Barcelona ayer a las diez de la mañana y como ya he dicho antes todo ha sido un gran desastre.
Todo.
Sentarse en una mesa en que no conoces a nadie, la mesa de los jóvenes, esa que en la que nos ponemos todos los que tenemos desde diez a veinticinco años y ser absolutamente incapaz de mantener una conversación con alguien, no encontrar ni un solo tema que te interese. Pasear luego junto a mi padre, Santi y nuestro anfitrión y no reírle las gracias, no pillar de hecho ni uno solo de los dobles sentidos de sus chistes, la mayoría de sexo claro está, no saberlo ni disimular en resumidas cuentas, ser un imbécil. No jugar al fútbol con sus hijos, no querer beber como ellos, acabar paseando a solas por el aparcamiento esperando que todo termine, pensando ingenuamente en que tu eres mejor que él, que todos ellos cuando en realidad ni te atreves a hablar, a enfrentarte a ellos, te da pánico conocerles y sobre todo que te conozcan. No atreverte por pudor a desnudarte delante de tu padre y Santi en la habitación, como ellos lo hacen, por verguenza te metes en el baño y sales ya de él con el pijama puesto.
¿Qué futuro puedo tener en ese mundo, al que yo creí hace unos dias ingenuamente pertenecer?
A veces la vida imita a las películas pues nada más entrar ayer en la habitación del hotel y harto ya de sus críticas no pude contenerme.
-Yo no necesito hacer todo ese peloteo, me aburre mortalmente hacerlo – le dije
-Si, yo ya se lo que tu necesitas, desde luego que lo sé” me repuso él sin ni siquiera mirarme.
A continuación mi padre se metió al baño y yo oí como decía algo pero solo para si mismo.
“Un buen rabo” o algo parecido probablemente.
Igual que en una escena de “Beautiful Thing”.
46
Al fin y al cabo no son sino las mismas personas del año pasado, si acaso con vaqueros y jersey nuevo, peinados diferentes, zapatillas de deporte o bien más viejas o o bien distintas, casi todos más delgados. Aquellos a los que miraba desde la seguridad que me daba tener dos buenos amigos y a los que trataba con extrema frialdad, como si estuvieran a años luz de mi, tan protegido y a salvo me sentía junto a los dos en esos momentos que nunca creí que los fuera a necesitar. No me ha sido muy difícil reconocerlos porque pese a las apariencias tan solo han pasado unos pocos meses desde que deje de venir a la universidad por la mañana, con ellos. Increíble.
Si tuviera algo de valor, si reuniera las fuerzas necesarias, no me conformaría con verlos tan solo a ellos además, desde este, mi sitio de siempre en la biblioteca. En el caso que asi fuera, seguro que me levantaría de inmediato y con paso decidido iría hacia el aula que ocupan y les esperaría a la salida de la misma, pero escondido por supuesto, observándolo todo desde la planta de arriba, a salvo. Vería entonces quienes y como son sus nuevos amigos y amigas, por lo poco que los he visto últimamente comprobaría que ambos, Joan y Javi, siguen tan guapos o más que siempre. Me terminaría por marear probablemente, atacado por mil taquicardias, me tendría que sentar, me sentiría súbitamente cansadísimo, y todas las ganas de estudiar que podría tener se esfumarían, desaparecerían de pronto, no conseguiría concentrarme en nada el resto del dia. Asi que mejor que no vaya pues. Además empiezo a darme cuenta que ha pasado ya demasiado tiempo, que es demasiado tarde para que las cosas vuelvan a funcionar entre nosotros.
Escribo en una esquina de los apuntes “Joan” a lápiz. Debajo hago lo mismo, pero “Rafa” esta vez. No es como cuando era un adolescente que siempre lo hacia de improviso, sin preverlo, dejándome llevar. Ahora solo quiero saber que siento al hacerlo, si sigue siendo lo mismo o no. Algo que me baja lentamente por el intestino rozando sus paredes suavemente, haciéndome cosquillas, hasta que llega finalmente al mismo estómago, vacio a estas horas, y lo golpea entonces fuertemente en el primer caso. Una explosión súbita dentro del mismo, luego otra algo más fuerte, luego otra aún más intensa y asi sucesivamente en el segundo. No sé porque pero me había imaginado que con ambos más o menos todo vendría a ser lo mismo. Nunca pensé que fueran a ser tan diferentes las sensaciones que me provocarían, al fin y al cabo se trata de lo mismo ¿no?. Observo ambos nombres por unos segundos, uno encima del otro, eso no significa nada, e instintivamente cierro los ojos, debe ser cosa de los exámenes, ya no tengo catorce o quince años para ir llenado libros o apuntes con nombres de chicos o chicas, para enamoramientos de lo más barato, para ser tan inmaduro como lo soy. Abro los ojos y con la goma pongo todo mi empeño en borrarlos ambos de la esquina del folio, lo antes posible. Cuando lo consigo me doy cuenta que nadie podría decir que alli había algo escrito antes. Perfecto. Ojala escribiera mi vida a lápiz y no a tinta me da por pensar:¿¿¿¿!!!!???? Confirmado, deben ser los exámenes. Uno solo puede hacer y pensar en tonterías como esta en determinadas situaciones.
A veces me gustaría ser como Genis. Ayer por la tarde quedé con él y su novio para ir al cine. Llevaban juntos desde el viernes por la noche, cuatro dias, y casi todo el tiempo se lo habían pasado de fiesta. Cuando los vi por primera vez la verdad es que estaban bastante frescos pero según me comentaron es que se acaban de levantar.
Parecen tan felices y tan jóvenes a mi lado y eso que Juan, su novio tiene veinticinco años. Me contaron algo acerca de una fiesta del grupo Matiné con la que andan obsesionados según me pareció. Yo pese a que me invitaron a ir con ellos me pasaré el dia estudiando una vez más, no podré ir, en el fondo tampoco es que me apetezca mucho la verdad, para ser sinceros, ir en plan parejita con ellos sin ni siquiera tenerla, para tan solo mirar, además aún como que aún no tengo claras demasiadas cosas. Le han copiado un baile a alguien- me ha dicho Genis de pronto interrumpiendo a su novio - ya que quieren lucirse en la pista de baile cuando suene el “hung up” de Madonna, que nadie les haga sombra. “Tendrías que venir, triunfarías con esas lentillas azules” me ha susurrado poco después al oido justo antes de entrar al cine, de sentarse justo entre su novio y yo. Me gustaría ver la pinta que tenemos los tres, debemos ser de lo más original ¿no? , aunque ¿quién llama la atención en el centro de Barcelona ya, a estas alturas?. Ellos dos en plan makinero y yo todo lo contrario, en plan pijito, escondido detrás suyo en cuanto que puedo, yendo alli donde ellos me llevan.
Chicos guapos que no saben que lo son. Chicos feos que creen que son guapos. Chicos feos que saben que son feos y chicos guapos que saben que son guapos. Chicos concientes que no son ni especialmente guapos o feos. Chicos que pasan de puntillas por todas las categorías anteriores, que aún no saben como son, tienen razones y motivos para estar y entrar en todas y cada una de ellas.
A. es un chico de Alicante con el encanto ese que tienen aquellos que todavía pertenecen a la categoría que figura a la cabeza de las que antes he dicho. La primera vez que me dijo algo por el messenger al parecer no me mostré muy hablador con él, la mayoría de noches no lo soy, pero sin embargo las últimas veces en que hemos entrado en contacto si que lo he sido al parecer, me he corregido pues. Es uno de esos chicos que como yo a veces cree que nada ni nadie podrá compararse ya a esa persona que nunca atendió a sus sentimientos, es extraño, nada como un amor no correspondido para colgarse en él. Nos conectamos algunas noches y sea lo que sea lo que vemos en la pantalla del pc en realidad en lo que estamos pensando ambos es en lo bien que estuvo, lo guapo que era, en cuanto echamos de menos estar junto a él, lo que nos gustaría poder haberle dicho todo aquello que sentíamos por él pese a saber que nunca íbamos a ser lo más mímimamente correspondidos. Podríamos buscar a alguien nuevo, lo sabemos, pero como ya he dicho no creemos que nadie vaya a poder sustituirle e igualarle por supuesto, asi que tampoco ponemos mucho empeño en ello. A él casi siempre le apetecería tenerle a mano para ver una de esas películas romanticonas a su lado. A mi, bueno, después de casi medio año sin hablar con él, creo que lo primero que me gustaría tener es una larga conversación con él de nuevo, para ponernos al dia de nuevo más que nada, dejar de ser extraños y volver a ser amigos, los asuntos pendientes podrían esperar.
Ser guapo o no. Es curioso como muchos de los chicos que a mi me lo parecen tanto a Genis como a su novio no se lo parecen. Mejor asi. Los vi a casi todos ayer junto a ellos, sentados los tres en una gran cafetería gay de la calle Ferrán que Juan conoce. Y bueno mejor, de esa manera como que sabes que tendrías menos competencia, más posibilidades también de gustarles. Además está bien ver cosas que solo tu puedes ver.
Genis dice que todos parecen de lo más aburrido, algunos incluso hasta están un poco gordos como si esto fuera lo peor del mundo.
Lo dicho, está bien ver cosas que solo tu puedes ver, imaginar libremente.
Ellos son tal y como tu quieres, como necesitas que sean.
45
Levantarse un sábado a las ocho de la mañana puede llegar a ser hasta de lo más agradable. Sobre todo si el resto de la semana lo haces a las seis, dos horas antes, muerto de frio y sueño, con la certeza de que además ninguna de las horas de ese dia que acaba de empezar va a ser realmente tuya, vas a poder hacer con ella lo que realmente querrías hacer.
Además no puedo quejarme, ayer caí rendido en cama nada más cenar, la misma historia de muchos viernes este año, a las diez de la noche ya estaba durmiendo. Así que han sido casi diez horas de sueño de lo más profundo. No es de extrañar que hoy me haya levantado con tantas ganas de hacer cosas que sin embargo no puedo hacer, pero bastante optimista pese a todo.
Me encanta tener la piscina para mi solo. Nadar sin nadie más a mi alrededor. Especialmente a crol, escuchando únicamente el ruido de mis brazos y piernas chocando contra el agua, sin ver nada más que el suelo de baldosa azul de la piscina, preocupándome únicamente de sacar la cabeza afuera cuando necesito respirar, de tomar el máximo impuso posible tras dar una voltereta bajo el agua y comenzar otro largo más, de controlar mentalmente cuantos llevo hechos, cuantos me quedan aún por hacer. Llevaba toda la semana esperando este momento. Cuando paso unos cuantos dias sin hacerlo me da por pensar que estoy engordando un poco, me veo el culo más caido, mis brazos más blandos, pienso en que nadie te va a necesitar, me va a aceptar a su lado sin al menos tener un cuerpo presentable.
Normalmente nunca entro desnudo a la sauna pero hoy como no había nadie más si que lo hice, envuelto en una toalla eso si. Un hombre mayor que entró a los diez minutos de estar alli fue mi única compañía. Como hacen todos ellos, a los pocos minutos de estar dentro ya estaba resoplando y frotándose como un histérico los brazos y el pecho, tosiendo, tratando de sacar algo de conversación. Apenas lo vi, pues cabizbajo, con las manos tapándome los ojos, mentalmente planeaba lo que tendría que estudiar luego, trataba de localizar aquellos temas que no tengo memorizados del todo. No me preocupaba nada más.
Sentado en la misma cafetería de todos los sábados después de la piscina, leyendo alguna de esas revistas que a lo largo de la semana se les van acumulando, en vista del cielo tan azul, del sol que tras un dia de lo más invernal volvía a lucir pensé, observándolo todo a través del cristal, en que parecía que uno podría salir ahí fuera igual que en verano lo hacía, sin notar la diferencia, en bañador, con una camiseta y unas deportivas, nada más, el pelo mojado, las gafas de sol, las gotas de agua recorriendo las piernas y brazos. Dos tazones de chocolate como que además le hacen entrar a uno en calor casi de inmediato. Sería por eso.
Cuando terminé, pagué en caja y rápidamente me dirigí hacia la parada del metro.
Al llegar a la facultad y como me temía la biblioteca estaba prácticamente vacia.
Me senté en una mesa, la de siempre, y saqué entonces los apuntes que coloqué frente a mi. A mi izquierda puse los bolígrafos y el lápiz, a mi derecha la calculadora y los rotuladores fluorescentes. Me quite el reloj después dejándolo entre mis piernas. Para ocupar su sitio y evitar que nadie se sentase en él, dejé un cuaderno abierto junto a mi, nadie vendría, ocuparía ese sitio a menos que finalmente la biblioteca se llenara del todo o casi todo, cosa poco probable .
Comencé por la Estadística y a la hora y media o asi, justo cuando pensaba ya en salir a hacer el primer descanso, recibí un mensaje suyo en el móvil. “Alex, ayer tuve d fiesta, hoy no ire a la bibltca.Tas tu alli?”“Si, no pasa nada Rafa, recupérate” le contesté. “Ok el lunes nos vemos”. Fin de la conversación. Afortunadamente no había ido a casa tras nadar, a cambiarme, había venido finalmente en chándal, menudo ridículo sino pensé. A la una y media que fue cuando finalmente hice la pausa. Entonces me dio por pensar que si yo estaba alli estudiando y no en casa era únicamente por el, tan solo porque ayer y en una pausa entre clase y clase había venido a mi pupitre y se había arrodillado para decirme que porque no quedábamos hoy para estudiar, en plan muy secreto, sin que nadie le oyera. Y bueno, a mi que llevo una semana de lo más rara como que me bastó aquello para convencerme rápidamente para quedar, para volver a sentirme super alegre y animado también.
Es curioso que él, Rafa, se acuerde de mi casi todos los dias, al menos por unos minutos, esos en que deja a sus amigos y se viene a pasar un rato junto a mi, siempre me pilla o bien organizando la carpeta o o bien repasando los apuntes. Increíble es también que “eso” y nada más que “eso” sea para alguien más que suficiente, esperanzador, definitivamente soy de lo más estúpido.
No se trata de sexo, aunque ojalá se produjera, es una simple amistad con él a lo único que ya aspiro me temo.
En la cafetería a media tarde, merendado, por fin reparé en él.
Es un chico de primero, seguro que bastante empollón pues es de los pocos de ese curso que pasa bastante tiempo en la biblioteca. Durante la semana siempre va vestido en plan muy moderno y con ese flequillo tan larguísimo que tiene cubriéndole la cara. Con la única compañía como yo de una Coca Cola y un bocadillo nuestras miradas de pronto se encontraron esta tarde en un punto intermedio de la desierta cafetería y no sé porque pero me sentí tan próximo a él en ese momento, tan a gusto de estar los dos a solas alli, sin nadie más a nuestro alrededor, que apenas le quité el ojo de encima durante los dos o tres minutos siguientes, tras los cuales él se volvió de nuevo hacia el interior del edificio, camino de la biblioteca, sin volver a mirarme, sin ni siquiera decirme adios o algo parecido.
La gente se empeña en ser perfecta, mejor dicho en aparentar serlo, siempre vistiendo a la última, sonriendo, rodeándose únicamente por gente como ellos y ya ves, ayer que él iba en chándal como yo, sin arreglarse el pelo, vestido de una forma que dejaba claro que tiene algún kilo de más que otro, una pequeña papada se adivinaba incluso bajo su boca, voy yo y me fijo por primera vez en él, me empieza a gustar o mejor dicho me llama la atención, no soy capaz de dejar de mirarle luego durante la hora escasa que transcurrió hasta que entonces cerraron la biblioteca. Definitivamente si que soy de lo más estúpido.
Me gustaría que hubiera alguien que hiciera lo mismo conmigo.
Alguien que no me pudiera quitar el ojo de encima durante un trayecto cualquiera en metro, un sábado por la tarde sin historia, normal, aburrido. Como hice yo con él, que también había pasado el dia a solas, encerrado entre cuatro paredes, estudiando. Me fijé en su pelo, estaba sentado enfrente mio, en sus ojos, en sus zapatillas de deporte, en los calcetines que llevaba, en como jugueteaba con los dedos de las manos, en su jersey, en la forma de sus labios, en como los movía. Todo en un tiempo record pues se bajó enseguida, en Las Corts.
Tenía asumido que alguien lo vendría a buscar y por sorpresa me lo había encontrado en el andén esperando el metro.
Pensé en ese momento en decirle algo claro pero finalmente no me atreví.
“Mañana volveré a la piscina, me haré al menos tantos largos como hoy”.
Con algo parecido a eso he ocupado mi cabeza, tratando de distraerme.
Creo que no me ha mirado ni una sola vez.
44 2 PARTE
Usé la única arma de seducción que conozco. Aquella que esta pasada primavera a él si que le sirvió para enrollarse conmigo.
Acerqué mi boca a su oreja para comentarle algo y dejé que mis labios la rozasen ligeramente varias veces, el lóbulo también, como último recurso, mi labio inferior llegándolo incluso a levantar un poco para dejarlo caer poco después de vuelta a su posición original. Sin embargo su respuesta no fue ni mucho menos como la mia en aquella lejana noche, la que yo esperaba. Rafa se apartó casi de inmediato, aunque sin enfadarse por supuesto. Sonriendo pocos segundos después me comentó algo también al oido pero desde luego sin acercarse tanto como yo lo había hecho.
Recuerdo que aquella noche eso a mi me puso a cien. Tanto que a los pocos minutos él y yo ya nos estábamos morreando en plena discoteca. Claro que él era gay no como Rafa , había ido también solo allí y no tenía mucha experiencia. Y también buscaba a alguien desesperadamente al igual que yo. Nos fuimos a su casa poco después, nos acostamos y bueno esa fue mi primera vez. Sus labios inauguraron por fin mis labios, mi polla también. La suya inauguró mi boca. Tras las nauseas iniciales terminé por acostumbrarme, empecé a disfrutar por fin de ella, a rodearla con mi lengua, a sentirla completamente erecta golpeando mi paladar una y otra vez, al ritmo que él marcaba. Pasé varias veces mis labios sobre su capullo y me acordé de todas esas ocasiones en que había ido a patinar sobre hielo con mis padres, la sensación era algo parecido, el patín deslizándose sin esfuerzo alguno por mi parte, mis labios más o menos haciendo lo mismo. A él le sorprendió finalmente la cantidad de leche que yo solté . A mi la fuerza con que él eyaculó, manchando incluso mis vaqueros situados bastante lejos de la cama, tirados en el suelo, mi cara, la pantalla del ordenador en la mesa de estudio.
La primera de todas esas vueltas a la realidad que hubo, procedente yo de esa lejana noche en que por fin lo había conseguido, tuvo lugar unos minutos después de aquel primer intento tan torpe por mi parte de seducirlo que he contado al principio ,ya en plena madrugada de sábado , en esa cervecería irlandesa la que habíamos ido tras salir del restaurante:
El mundo visto a través de un enorme vaso medio lleno de cerveza, desprovisto ya de toda esperanza, triste. Todo deformado por el cristal del mismo, marcado a la vez por los gritos que no dejan de escucharse dentro del bar y por su brazo, que de vez en cuando el pone sobre mi hombro, esos son los buenos momentos, por las chicas extranjeras que se han puesto a hablar con él y algunos otros de clase, esos los malos. El mundo, a veces tan vacio pese a las apariencias, a veces tan lleno de oportunidades, nunca parezco encontrar un punto de equilibrio, algo de tranquilidad dentro de él .
Creían, estúpidos de ellos, que era la primera vez que me emborrachaba, que veía a alguien fumando un porro . “Te vamos a pervertir” no dejó de repetirme Rafa medio en broma, abrazándome de vez en cuando de nuevo. Yo si que sé mil formas de pervertirte –reflexioné mientras fingía otra de mis sonrisas. Antes me encantaba discutir con la gente pero ahora no lo soporto. Si creen que soy medio lelo, que acabo de romper el cascarón, de salir de él, pues vale, no voy a llevarles la contraria. De hecho prefiero que piensen asi – me repetí a mi mismo una y otra vez.
A la salida del bar irlandés después de haber pasado una hora y media en él más o menos fue cuando ya nos dividimos en varios grupos. Por un lado todos los chicos, él incluido y las chicas italianas, por otro aquellos que ya se retiraban a sus casas. Finalmente Marta Eva y yo que queríamos ir a bailar algo, a una discoteca gay por ejemplo.
Rebobinando ahora esa pasada noche en mi cabeza me doy cuenta que fué justo en ese momento en que los tres caminábamos Rambla arriba, tras habernos despedido de ellos, cuando volví a ser plenamente consciente de todo lo que pasaba a mi alrededor. Llevaba casi una hora sin beber. Era normal.
Las paradas del metro cerradas a esas horas, las de autobús, los bancos y las farolas que hay camino de la discoteca siempre permanecerán pensé, serán pues testigos ya inevitables de mis historias en esta ciudad, recordatorios para mi de algo que una vez existió y que ya no existe. Podría irme lejos de ella, al extranjero incluso pero seguirían aquí, tal y como los dejé, año tras año, uno no puede escapar de su pasado, olvidarlo asi por arte de magia: Los tres íbamos cogidos del brazo, en silencio, muertos de frio, yo en el centro, Marta a la derecha y Eva a la izquierda.
En el fondo yo no sé nada de ellas, nada de la gente con la que he estado esta noche , lo mismo que ellos de mi. La gente que me conoce, ¿dónde estará a estas horas?. Me dejaron tirado: Las paradas del metro , las del autobús, los bancos, las farolas, como digo, ellas son las únicas, las que saben la historia completa, me han visto tantas veces y de tantas formas, solo, acompañado, deprimido, lleno de ganas de vivir, de dia , de noche; no conozco a nadie que me conozca, no sé muy bien lo que hago aquí .
Siempre es importante tener un plan B, a alguien como Genis esperándote.
Se me ha olvidado decir que en previsión de que la noche no fuera todo lo bien que yo esperaba había quedado con él a las dos y media dentro del Arena.
Fue como coger velocidad de nuevo.
Sus labios besando los mios por un segundo, nada más verme, su sonrisa, tan enorme, imposible no contagiarse de ella, la imagen que tanto Marta como Eva tenían de mi cayéndose por los suelos, en ese momento eran ellas las novatas, las que por primera vez entraban en una discoteca gay y yo el chico que a juzgar por las apariencias tenía muy buenos amigos alli dentro, que se debía pasar alli metido todas las noches de los sábado:
Decidí que había que volver a beber.
Ellas no dudaron en seguirme.
En la barra mientras pedíamos me dí cuenta que a Genis toda esa semi oscuridad por la que nos movíamos y nos rodeaba le hacía algo mayor, la cara más ancha, la piel menos pálida y tersa. Todo lo contrario que a Rafa.
Cuando por fin volvimos,con bebidas para todos, decidimos convertir esa esquina de la discoteca en nuestra esquina y tras deshacerme yo del jersey y quedarme en mi camiseta negras sin mangas comenzamos a bailar los cuatro, como si la noche acabase de empezar, llenos de energía. Luego cuando las bebidas se terminaron continuamos haciéndolo un buen rato hasta que comenzamos a jugar al famoso juego del hielo y Genis se lo pasó a Eva, Eva tras mucho pensárselo a Marta, Marta a mi muerta de risa y finalmente yo a Genis.
Recuerdo que me agarró por la cadera y me atrajo hacia él y que yo hice lo mismo. Cuando el hielo pasó de mi boca a su boca, en una décima de segundo decidí que no sería yo quien me separase pues ya me daba igual lo que pensaran ellas dos, ojalá se decidiera por fin a besarme. Por supuesto fue él quien se apartó de mi entonces, supongo que algo extrañado de que yo no lo hiciera antes. Cerca de las tres por fin llegó su novio.
Seguimos bailando.
No sé porque soy tan poco precavido, porque las he metido a ellas dos asi, tan dentro de mi vida, sin apenas saber nada suyo a cambio, no debería haberlas enseñado tanto de mi, ¡quien sabe como nos llevaremos dentro de unos meses!. No sé porque siendo él mucho más guapo que su novio no le deja de suplicar una y otra vez por un beso, porque le abrace, podría encontrar algo mejor, a mi, eso es algo que está más que claro. No sé porque algunas canciones tan típicas de discoteca y tan alegres se supone, suenan a la vez tan tristes, sobre todo cuando veo entrecortadamente su cara bajo las luces que se apagan y se encienden, su mirada de pronto se cruza con la mia.
Más o menos eso es lo que ocupo mi cabeza hasta que los tres abandonamos la discoteca sin decirnos nada de lo cansados que estábamos. Ellas finalmente cogieron un taxi, yo volví caminando a casa.
Al tumbarme en la cama me desabroché los vaqueros y me los baje junto con los calzoncillos hasta la altura de las rodillas. Estaba super excitado. Dudé por quien decidirme si por Rafa o por Genis. Finalmente opté por el primero y volví a lamerle la oreja como al principio de la noche, mi mano por fin se posó en su paquete, su polla era enorme por lo que parecía, apenas tardé ni un minuto en correrme, procurando hacer el mínimo ruido posible.
Luego me dormí profundamente.
El sábado como era de esperar transcurrió de lo más tranquilamente posible hasta que por la noche y ante mi sorpresa Rafa me envió un sms.
¿Que haces? -me preguntaba..
Estudiar un poco -le contesté.
Te hacía viendo Salsa Rosa -me replicó- ¿Ligaste anoche?
No – le respondí - ¿y tu?
Tampoco
Un beso
Hasta el lunes Alex
La verdad no supe muy bien si creerle o no.