ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
Acerca de
Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
Sindicación
 
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Acudí a la cita totalmente vestido de negro.

Casi igual que él, que estaba sentado en un banco enfrente de las taquillas fumándose un cigarro.

Pude haberle dado un beso al verle pero no sé, no me atreví. No fue como en aquella otra ocasión hace unos dias, en que al despedirnos en el metro sin problema alguno si que lo hice. Ni siquiera nos dimos la mano para ser sinceros al encontrarnos frente a frente, él simplemente se levantó y me sonrió, yo le sonreí. Rápidamente, sin apenas tiempo para nada más y a sugerencia suya los dos nos pusimos entonces a hacer cola, muy nerviosos y acelerados, sin saber muy bien lo que íbamos a hacer y decirnos y tras el intercambio inicial de palabras y saludos me pareció a mi, colocándonos detrás de unas chicas vestidas todas de rosa y negro, medio gitanas, que no tardaron mucho en ponerse a coquetear un poco con nosotros dos, ambos vestidos de manera muy diferente a como normalmente lo hacemos entre semana. Yo ya lo he dicho iba completamente de negro, con una levita que por la mañana me había comprado del mismo color. Rafa por su parte llevaba una camiseta negra de manga larga de color blanco y unos pantalones caidos como todos los que tiene, que al agacharse dejaban al aire unos calzoncillos verdes, negros y marrones, en plan militar.. Ambos con el pelo en punta parecíamos recien duchados y afeitados, lo más guapos posible para esa ocasión.

Mientras estábamos alli me acuerdo que me atreví a apoyar un ligeramente el cuello en su hombro para responder a una pregunta que me había hecho, apenas fueron unos segundos pero sentir un poco su espalda en mi pecho, la forma de su culo en mi cadera ya me bastaron para ponerme enfermo la verdad, recordarme también para que estábamos los dos juntos a esas horas por si acaso se me había olvidado.

Con las entradas ya en la mano un poco más tarde y esperando turno para poder entrar en la sala,caí en la cuenta. Aquello era una cita secreta, a espaldas de todos los compañeros de clase, de mis amigas incluso. Flotaba este secretismo que he dicho en el aire, en cada uno de nuestros escasos diálogos y gestos, en ese tono tan bajo, casi inaudible para el resto de la gente que empleábamos para comunicarnos entre nosotros, incluso luego en el semivacío patio de butacas a media luz, en nuestra esquina, esa al fondo del todo, lejos de los pocos espectadores que alli éramos . Rafa sabía obviamnente que yo no había dicho nada a Marta y Eva. El era quien había decidido que quedáramos alli, tan lejos del centro de Barcelona, de nuestras respectivas casas, para que nadie nos pudiera ver .


No puedo decir mucho acerca de la película. No me enteré muy bien de que iba. Sé que él se rio bastante con ella y que gracias a Dios se relajó un poco al menos durante esa hora y media que duro.

No había ninguna obligación de quedar un fin de semana –pensé en un momento dado durante la proyección - somos compañeros de facultad y nada más. Sin embargo si hemos dado este paso para bien o para mal ha sido únicamente porque él ha querido. Su cara tan seria ,llena de miedo, esa incomodidad que produce siempre una primera cita con alguien supongo, espero que poco a poco vaya desapareciendo en ambos. Podría abrazarle, poner mi mano sobre la suya o entre sus piernas, apoyar mi cabeza en su hombro ya mismo, aprovechando esta oscuridad. Podría besarle incluso.


La película no tardó mucho más en terminar.Por supuesto fuimos los últimos en abandonar la sala.


Quizas lo mejor hubiera sido lanzarse. Habérselo propuesto directamente, comprado una botella de whisky e ido a la oficina de mi padre , vacia a esas horas, y una vez alli tras habernos emborrachado haberlo hecho por fin todo realidad. Quizás.

En cualquier caso fue muy triste ver como a medida que recorríamos la Diagonal camino del metro los temas de conversación que yo sacaba se acababan uno tras otro en cuestión de minutos. Ver como luego los silencios que había entre los dos eran cada vez más largos y pronunciados. Y mientras se hacía de noche poco a poco.

Funcionamos siempre que haya alguien más que lleve el peso de la conversación. El habla de vez en cuando, yo le observo de reojo y hablo también pero muy poco, tan solo para hacer una gracia, nada más. A solas somos un desastre.

Nos despedimos hasta el Lunes. El cogería la linea de metro , yo los ferrocarriles.

Nada más separarnos me entraron muchas ganas de llorar.

Para nada esperaba que las cosas fueran a salir tan mal entre nosotros.


Golden Boy se llama en realidad Marco y es un chico portugués de veinticuatro años que vive en Barcelona. Quedamos esa misma noche a la entrada misma del cibercafé dentro del cual había contactado con él a través de un chat. Es muy alto, lleva el pelo largo y tiene gafas. Me hizo mucha gracia como sonrió al verme por primera vez, es un poco amanerado, muy teatral.

Nos sentamos en el KFC poco después, a eso de las diez a cenar un poco y fue curioso porque a los pocos minutos ya era como si le conociera de toda la vida, la conversación entre nosotros surgía totalmente fluida, no dejábamos de reirnos, fue agradable sentirme asi de nuevo después de una tarde tan desastrosa. Hablamos de música y de cine principalmente, de discotecas gays, de tios que nos parecían que estaban buenos y cuando cerca de la medianoche volvimos a la calle el hasta me convenció para ir a un bar que hay por alli cerca en vez de volverme a casa.

Todo el mundo estaba iniciando su noche de fiesta,¿Por qué iba yo a terminarla? me dijo.


Ya avanzada la madrugada de pronto el móvil me vibró. Al ver quien era le dije que iba a salir un momento fuera para poder hablar con tranquilidad. A él no le importó.

Apoyado en la pared, junto al guardarropa, algo borracho descolgé.

Era Rafa.

Se sorprendió del ruido y de la música de fondo, de que en definitiva estuviera de fiesta aún. Luego me pidió perdón y me dijo que era muy tímido y que bueno que lo de esta tarde había estado bien pese a todo y había que repetirlo, que prometía ser más hablador la próxima vez.

Yo envalentonado por el alcohol le corté bruscamente entonces, sin dejarle terminar la frase, diciéndole más o menos a continuación, pues ya no podía aguantármelo más;

- Oye Rafa, te voy a soltar una cosa y luego te voy a colgar porque sino voy a reventar.No quiero que me digas nada hasta el lunes ¿vale? o si quieres no me digas nunca ya nada, si no te parece bien lo que te voy a decir, que me da mucha vergüenza ¿vale?. Me gustas mucho tio y quisiera ser tu novio, tu rollo, lo que tu quieras.No me importa si también te gustan las chicas, no sé si a lo mejor tienes novia o novio. Me vuelves loco, me encantas. Un beso.Adios.

Desconecté el teléfono a continuación.


Hasta esta misma tarde estuvo asi.
 
63


“ Vivir la homosexualidad de una forma solitaria” como alguien me dijo.


Paso la mayor parte del dia solo, hago de hecho casi todo solo pero precisamente eso, vivir mi homosexualidad de una forma solitaria, como que de momento me resulta imposible, del todo además.


Porque de acuerdo, uno puede levantarse temprano, ir a nadar, desayunar después leyendo una revista. Dar una vuelta por el centro de la ciudad , comer luego en una hamburguesería aislado del mundo gracias a sus auriculares. Más tarde acudir solo también a la primera sesión de la tarde de una película subtitulada en los Verdi por ejemplo y a la salida, perderse en el “Continuará” entre cómics y fanzines, antes de por último volver a casa, ducharse y ya quedarse transpuesto después en la cama para asi acabar con el dia definitivamente, pero ¿para que negarlo?, está más que claro, al menos en mi caso, que al final uno siempre terminará por ser quien en realidad es, por volver más tarde o más temprano a ese momento por el que ya ha pasado con anterioridad y en el que todo se estropea por asi decirlo, las buenas intenciones desaparecen, ese en el que uno se queda como colgado, anclado en ellos, obsesionado por lo único en lo que entonces es capaz de ver y pensar, es decir, culos, piernas, orejas, pechos, pollas, abdominales, piercings, boxers, camisetas ajustadas, paquetes, labios, slips, semen, dedos,lenguas,cuellos.

Recordando como son en realidad y no imaginariamente, el sabor que dejan en la boca, lo que a uno le hacen sentir, la forma que tienen, los pequeños detalles que capta la palma de la mano en ellos cada vez que tiene la oportunidad de tocarlos, casi siempre das al traste con todo, empujándote entonces muchas veces hacia donde sabemos, soñar no es suficiente a veces.



Un chico triste.

Me pasé un año entero buscándolo por las calles de Barcelona, alrededor de la academia de inglés y francés, en las colonias del verano. Un chico triste, solo, que al cruzarse conmigo una tarde de sábado en mi mirada pudiera leer lo miserable que era mi vida al igual que yo lo mismo en la suya . Un compañero de por vida, el mejor amigo posible, nos hablaríamos tímidamente, impulsivamente, intercambiaríamos nuestros teléfonos sin apenas conocernos de nada a la salida de la antigua tienda de Virgin, seríamos uña y carne para el resto de nuestros dias, otro final feliz de los mios.

Hoy de nuevo,cuatro años después, como que otra vez me puse a buscarlo nada más salir del examen, por la calle, en el vagón del metro, antes de llegar y entrar por fin, dejando todos mis sentimientos a la entrada del mismo por cierto, al Centro Comercial Gran Via 2 al que descaradamente he ido esta tarde en busca de un chulito de Hospitalet que me dejará chupársela en los lavabos del mismo, me follase luego.

Será porque siempre he pensado que es más fácil retener a una persona triste a tu lado, conseguir que sea siendo amiga tuya con el paso de los dias, que en definitiva no se canse de ti. Al fin y al cabo no tiene otro sitio donde ir, mas gente a la que recurrir.

Debo reconocerlo, todos aquellos que me han traido de cabeza al menos hasta hoy como que eran todo menos personas tristes.Hoy incluso en plena búsqueda suya fui más lejos y me pregunté, ¿Es posible un chico asi, que sea ambas cosas a la vez, guapo y triste, no es acaso casi incompatible una cosa con la otra?.

Basta la verdad con echar una mirada alrededor para convencerte de que asi es.

¿Qué necesidad va a tener de serlo?, ¿Qué puede ir mal en su vida?



Un chico guapísmo que iba con su novia pero que se metió directamente en los wateres cerrando la puerta. Otro también bastante guapo pero con el que no reuní el suficiente valor como para ponerme a “mear” a su lado para asi poder vérsela. Un pijín que adivinó mis intenciones y que me miró con cara de fastidio al descubrirme, como si le molestara mi presencia alli, a su lado, otro maricón más, que rápidamente desapareció del baño. Un abuelo de los de toda la vida, de esos que ni siquiera se molesta ni un poco en ser algo discreto, que va lo que va, que no se anda con rodeos. Un chico que se puso a mi lado a “mear” y que dejo a la vista para que yo la viera su polla totalmente empalmada y al que yo respondí entonces separándome también de la pila y mostrándole la mia también muy dura, poco antes de que empezara a mirarle de costado para ver más que nada como era, unas piernas fuertes embutidas en unos vaqueros primero, unos Calvin Klein negros y rojos que me enseñó bajándose un poco los pantalones después, unos brazos y un pecho de gimnasio a continuación, una cara horrible que me hizo de pronto volverme atrás rápidamente, al final de todo.

-¡ Shh vente a un baño que te la voy a mamar como nunca te lo han hecho! -me susurró.

Yo entonces, acababa de verle la cara, metiéndomela de nuevo dentro de los boxers le dije que no y salí disparado de alli.

- ¡Calientapollas de mieda!- me obsequió como despedida.


Algunas veces de pronto recibes ayuda de forma inesperada.

Yo, pasada una hora, ya andaba en la fase última, esa en que hasta un abuelo te vale ya, en la que solo quieres que alguien te la coma, correrte después en su boca o en su cara da igual, ponerle perdido con tu leche en cualquier caso. Estaba en resumen esa fase en que ya ni miras ni con quien ni como, en que lo primero es lo primero, cualquier cosa te vale.

Por tener hasta tenía incluso seleccionado a un hombre de unos cincuenta años con el que había intercambiado unas miradas, los dos estábamos a la salida del Carrefour frente a los baños. Como he dicho estaba a punto ya de entrar de nuevo a los servicios cuando de pronto el móvil vibro dentro de mi mochila.

“Oye si quieres podemos quedar el fin de semana para ir al cine.Un beso.Rafa“


Fue como una bocanada de aire fresco. De pronto como que redescubres que el mundo sigue existiendo alli fuera, que como dije antes no todo son culos, piernas, orejas, pechos, pollas, abdominales, piercings, boxers, camisetas ajustadas, paquetes, labios, slips, semen, dedos,lenguas,cuellos. Puede que hasta que tengas amigos de verdad.


Salí a toda prisa del centro comercial, sin hacer nada finalmente, ¡gracias a Dios!


Rafa obviamente no es un chico triste.

Quizás yo con su ayuda pronto deje de serlo.

Para siempre.
 
62

Quisiera poder dormirme. Un poco al menos.


La historia comienza repetirse noche tras noche y ¿es que acaso
tampoco puedo ser una persona normal en esto, caer rendido de
madrugada, entre las sábanas, dormirme profundamente y levantarme al dia siguiente como nuevo, repleto de energia y ganas de comerme el mundo tras la pereza inicial?

Parece que no, que tampoco.


A las once de la noche que es cuando termino de cenar y mis padres
se acuestan me encierro en la habitación con la intención de
estudiar un buen rato. Normalmente no me es muy difícil
concentrarme y por eso de un tirón suelo aguantar hasta la una y
media más o menos que es justo cuando decido dejarlo, cuando
empiezan los problemas, cuando debería poder dormirme y sin embargo no lo consigo.

Un primer paso siempre es tumbarme en la cama, cerrar los ojos, pensar en algo relajante, un viaje espacial, yo recluido en un monasterio budista a tres mil metros de altura, yo que sé, cualquier cosa .Sin embargo tan solo en contadas ocasiones ya algo de esto funciona, me es de utilidad. No es extraño pues que a las dos yo esté dando vueltas en la cama, muy nervioso, incapaz de cerrar los ojos, abiertos ya como platos.


Rafa aún suele estar despierto a esas horas, a punto de acostarse eso si.

Antes de que lo haga aprovecho para intercambiar unos mensajes por el móvil con él, comentando lo poco o mucho que hemos estudiado desde que estamos en casa de vuelta de clase. Nos deseamos siempre felices sueños, intercambiando nuestros castísimos besos de buenas noches. Además yo acabo llamándole guapo con todo el morro poco antes que él desconecte el móvil. (un beso guapo)


A las dos y media aproximadamente recurro a Genis, que gracias a Dios tampoco suele dormir en toda la noche, al fin y al cabo tiene todo el dia siguiente para descansar. Empezamos con los mensajes de nuevo pues.


Tumbado de lado en la cama, con los cascos de música colocados sobre mis oidos Genis y yo continuamos asi, hasta que o bien él se cansa o bien soy yo el me canso de contestarle, no tenemos muchos temas de conversación la verdad.

Continuamos cada uno a lo nuestro. Más adelante volveremos a entrar en contacto.

Solía ser mi mayor afición. Antes podía pasarme las horas muertas escuchando música, tumbado en la cama, incluso la misma canción una y otra vez. Hoy ya no. Antes también no dejaba de soñar mientras, imaginando un futuro perfecto al ritmo de las canciones, durante horas pero hoy ya no. No soy tan ingenuo como lo era, ya he llegado a ese futuro que tanto ansiaba y en mi primera cita no he conseguido un novio, ni en la segunda ni la tercera por parar, hay además tantos chicos mas guapos que yo, más simpáticos y alegres, con tantas ventajas.

Quizás ambas cosas vayan cogidas de la mano , ¿que sentido tiene escuchar música ya si me es tan difícil imaginar algo con ella de fondo?


Cerca de las tres y como ya no aguanto más seguir tumbado sin hacer nada me siento frente al ordenador.

En la pantalla de la televisión mientras termina de encenderse astrólogos y adivinos de segunda división en canales que no sintonizo bien, provocadoras locutoras latinas en espera de alguien que les llame, artículos inservibles que tratan de venderme, más y más video clips, películas porno, series de televisión olvidadas por todos, de las que nadie habla, mensajes de gente buscando sexo telefonico, uno de Genis de vez en cuando entre ellos.


Aprovecho esas horas para escribir. Desde luego no muy meticulosamente, al igual que lo hacía el año pasado. Ya llegará el verano y será entonces cuando les de forma , quite aquello que les sobra. Frente a la ventana, por la tarde, viendo el jardín y la piscina, el mar al fondo. O ya de noche con el sonido de los grillos envolviéndome, mas tranquilo desde luego .

Tengo muchas ganas de que por fin llegue ese momento.


A las cuatro Genis reaparece. Me dice que está muy caliente, me propone incluso que nos hagamos una paja por la cam pero yo ya me he hecho una justo antes de ponerme con el ordenador pensando en Joan para variar y ya no tengo ganas. Me voy poco después a la cocina y poniendo una olla a calentar empiezo a prepararme la comida de mañana, asi no gasto en hamburgueserías. Los Planetas suenan en mis cascos mientras espero que el agua empiece a hervir.

Me encanta el Alex post paja, ese que pasa de todo, que no siente nada por nadie, que es capaz de decir no, no machacársela con un tio buenísimo sin remordimiento alguno a la vista.

Echo los macarrones y espero los seis minutos de rigor. Luego los escurro, los meto en el tupper, friego todo lo que he ensuciado y vuelvo a mi cuarto como si nada.


Quizás este sea mi nuevo hobbie. Comprar peliculas en dvd o bajármelas y verlas de madrugada a solas. Hoy le toca el turno a la última parte de “El jardinero fiel”. Me encantaría tener una afición como la del protagonista, que algo me volviera tan loco, me gustara tanto como a él lo hacen las plantas. Así el tiempo pasaría rápido, no como ahora pasa, yo de nuevo en la cama, aburrido, sin nada que hacer, sin ninguna afición en particular a la que dedicar mi tiempo libre, pendiente que Genis vuelva a ponerse en contacto conmigo.

Me doy cuenta que es entre las tres y las cinco de la madrugada cuando definitivamente no se oye ya ruido alguno en la calle, cuando el mundo está en el más completo de los silencios.

Yo sigo tirado en la cama pero pasadas las cinco casi siempre acabo por quedarme medio dormido al fin, con el ruido de la televisión de fondo, los primeros coches circulando por las calles.

Lástima que las seis y media sin embargo mi madre entre en mi cuarto a despertarme.

No sé como pero lo cierto es que de momento aguanto.









 
61


Hace tan solo unos pocos dias que por primera vez en mi vida he visto desnudo por completo a Joan.

Aún estoy bajo los efectos.

Una hoja de papel a la entrada de la facultad en la que yo busqué hace semanas sus apellidos entre el resto de los apellidos de su clase, sus notas entre el resto de las notas. Otra hoja, esta es la importante, colgada en una pared del gimnasio, que por casualidad este pasado sábado miré, más que nada por intuición y en la que su nombre también figuraba.


“Podría quedarme, hacer tiempo, al menos lo vería de nuevo” .
“¿Merece la pena?”.
“Tres cuartos de hora nadando, media hora de sauna, puedo nadar otra media hora más después y ya serán las doce, ¿lo hacemos?”


Nada ha sido lo más mínimamente casual, pese a las apariencias, nada ha habido de fortuito en nuestro reencuentro pues, más bien todo lo contrario.


Yo, desde que dejamos de ser amigos, simplemente me he convertido en una especie de rastreador , de buscador de pistas y huellas suyas. Al fin y al cabo sigo yendo a los mismos sitios a los que él va solo que a horas diferentes, no es muy difícil hacerlo. Además esa es la única manera que tengo ya de poder saber un poco al menos de su vida actual.


Los restos, los despojos de una amistad, pocas imágenes tan apropiadas como yo curioseando en las hojas que antes he dicho, en la facultad primero y en el gimnasio después, en busca de esas noticias suyas que el ya no me da, o una imagen también de mi desnudo por completo, con una toalla sobre la cintura, esperando que él aparezca, sentado en la parte más escondida del vestuario por supuesto, pero desde la cual paradójicamente se ve perfectamente su taquilla.

Nada mas esclarecedor, más representativo de que todo ha terminado que eso.



Hay cosas que nunca cambian como Joan quitándose la camiseta ya por el pasillo, antes de llegar a su taquilla, de abrirla , sacar la mochila y comenzar a desprenderse el resto de la ropa. Pero hay cosas que si lo hacen pues él ya no se queda en calzoncillos y a continuación se anuda la toalla a la cintura camino a las duchas como antes solía hacer. No, hoy en dia, al lado de ese chico tan guapo con el que va, compañero de clase de spinning supongo, el ya se atreve a quitárselos también al mismo tiempo casi que ese estúpido uniforme de ciclista que lleva puesto, hoy ya no le importa quedarse desnudo por completo, no hay nadie a su alrededor que no quiera que le vea asi, seguro que piensa, no como antes, si él lo hubiera sabido.


¿Y como es su culo? ¿Y su pene?, ¿Tal y como esperaba?, ¿Mejor, más grande? ¿Peor?.


Es difícil decirlo, tratar de recordar algo incluso. Tiene que ver supongo con la de cientos de veces que me los he imaginado, he soñado con poder verlos, poder tocarlos también porque no decirlo, también con que la escena en cuestión ha durado apenas unos pocos segundos, no más. La realidad y la fantasía han terminado ahora por superponerse la una sobre la otra ya , por mezclarse entre si, ya no sé la verdad cual es cual, que porcentaje de cada una de ellas hay, cuanto de realidad, cuanto de ficción tienen esas imágenes que inundan mi cabeza dias después de que todo haya pasado, encerrado en el dormitorio.


Su espalda.

Su espalda tan fuerte y tan perfecta trajo consigo a mi cabeza la arena de la playa, muchas tardes de verano pasadas uno al lado del otro. El y yo subidos sin camiseta en su moto, un dia de ese verano, camino de casa, después de bañarnos en el mar. Mi pecho aplastado contra esa misma espalda , la arena que se pega entonces a mi piel, mis pequeños pezones que se revolucionan nada más rozarla un poco, al sentirla levemente en la punta de los mismos, al notar en mi estómago el calor que de ella se desprende.


Podía haberme quedado esperando a que volviera de las duchas desnudo para asi volver a verle. Sin embargo finalmente no lo hice y salí del vestuario en cuanto que pude. Ni siquiera me había empalmado debido a los nervios supongo. Son cosas que pasan, que uno hace, pensé sentándome en una cafetería, pidiéndome un café, esperando a que él saliera a la calle para abordarlo finalmente quizás.


Boris siempre me decía que yo era el “típico chico de Barcelona” , tal y como lo había imaginado cuando aún no se había mudado aquí, siempre sentado en una cafetería y curioseando por la ventana, con una mirada primero un poco tonta y luego muy altiva, pensando en las musarañas, al parecer en Bélgica la gente de mi edad son muy lanzados deduje de lo que me contó. Desde luego este sábado de haberme visto, esperándole en la cafetería como he dicho, siguiéndole después a su casa, viéndole abrir la ventana de su cuarto para tender su toalla, sentado yo en un banco del parque , el habría estado muy orgulloso de mi. Muchísmo.


Horas después,ya de noche casi, incluso me atreví a llamarle por teléfono aprovechando que mis padres habían salido de casa.

No hablamos mucho. Ni yo curiosamente le quise contar mucho de mi vida ni él de la suya. Bastaron sin embargo esas pocas palabras para confirmar que los caminos que el y yo llevamos son totalmente opuestos, no tienen ya nada que ver.

Pero por lo menos no me colgó asi de primeras mandándome a la mierda pienso, tratando de buscar algo positivo.


El jugando en la playa de Garraf nada más salir del agua, llenándose de arena, parando una pelota, evitando así un gol de Javi y las chicas aplaudiéndole. Yo que también lo hago pero desde lejos mientras pienso en lo genial que se lo deben de estar pasando, lo genial que debe sentirse uno alli, abrazándolo, un poco sobre él, notando al menos su cuerpo, la forma que tiene, lo genial que es sentirse genial en resumidas cuentas.


¿Fueron esos años un sueño?, ¿ Algo que de tanto pensar que pasaba, mi mente terminó por aceptarlo finalmente, como una mentira que a base de repetírtela a ti mismo al final acabas sino creyéndotela al menos si incluyéndola en la realidad, o mejor dicho en tu realidad?.

Por supuesto que no.

Ocurrieron realmente.


 
60



Era la típica maestra de escuela. O al menos al mi así me lo pareció nada más sentarme en el metro enfrente suyo, dentro de uno de esos nuevos vagones que circulan por la linea 3, tan futuristas. Con su cara tan pequeña, de no haber hecho nunca nada malo a nadie, su mirada, que aún a sus cincuenta y muchos años contemplaba todavía todo, intuí, revistiéndolo de una candidez e inocencia impropias de alguien de su edad, después de todo lo que probablemente habrá tenido que ver y aguantar en su vida la pobre. Sus piernas cruzadas, sus pequeños mocasines marrones, su peinado tan antiguo, detalles todos ellos en los que posteriormente me fui fijando, no hicieron sino reafirmarme en mi idea. De pronto no pude dejar de mirarla, de imaginármela en su dia a dia o mejor dicho en lo que yo suponía que debía serlo.


Seguro que es de esas que se desvive por sus alumnos, de entre ocho y diez años, de esas a las que no les importa repetir las cosas en clase las veces que haga falta, hasta que todos la hayan entendido, incluso ese chico que por vergüenza nunca levanta la mano pero que ella intuye que anda algo perdido. Seguro que casi siempre está sonriendo, encantada de enseñarles todo aquello que sabe, que conoce. Seguro que nunca pierde la esperanza pese a todo, pese a la tendencia natural y actual que tienen las cosas, la vida en resumidas cuentas. Mientras haya tizas de colores, alguien que la escuche, conocimientos que transmitirles, valores que inculcarles, el mundo es posible que un dia sea mejor de lo que lo es hoy –piensa.

Yo al menos pondré mi granito de arena en ello, seguro que lo acabamos consiguiendo entre todos – concluye.


Hay chicos de todo tipo,¡quien sino ella lo va a saber!. Los hay populares, los hay no populares y por último siempre está ese al que todos hacen el vacio, que como he dicho nunca levanta la mano en clase por vergüenza, que en los recreos y como no le gusta el fútbol no tiene más remedio que pasarlos junto a ella si es que no quiere estar completamente solo, ser objeto de burla por parte de ellos. La parte más baja de la pirámide, del escalafón. El la mira admiración, piensa que aunque el próximo año ya no esté en su clase seguirá pasando los recreos a su lado y ella entonces le devuelve la mirada sonriendo pese a todo, no es la primera vez que le pasa, sabe como funcionan estas cosas. Es ley de vida que finalmente no sea asi. Que o bien un dia él encuentre los amigos con quien estar en los recreos, o que finalmente no los encuentre pero le de vergüenza ya pasarlos junto a ella y prefiera consumirlos entonces en soledad. Lo normal es que dentro de unos años al cruzarse conmigo ni siquiera me saluden, o que convertidos en unos indeseables incluso desafien mi autoridad, me pongan crueles motes a mis espaldas.


Es la hora de las visitas y los padres de ese chico están sentados junto a ella y el chaval en cuestión, los cuatro en la portería. Ella sabe lo que hay que hacer para que todos se marchen muy contentos de alli, lo que hay que decir, lo que hay que callarse y como mucho comentárselo a él a solas, al final de una clase cualquiera, por su bien.


Discretamente vestida, con el pelo cano, de vez en cuando nos mira y se rie un poco cada vez que se percata que mi mirada y la suya se cruzan muchas veces.

Como si me conociera de algo.



Parecía el típico chico que sale de su casa el Viernes y no vuelve hasta el domingo de madrugada. Con el pelo despeinado, escondido tras unas enormes gafas de sol, con barba de varios dias ya, vestido muy moderno y creyéndose seguro lo más de lo más, con su extravagante bandolera y sus zapatillas de deporte rojas. Al principio estaba apoyado en una de las esquinas del vagón pero luego optó por sentarse en el suelo, pese a que había un montón de sitios libres, sin ocupar. No tardaron mucho en llamarle al móvil y de lo poco que pude escuchar deduje que los fines de semana debe de ser relaciones públicas de una discoteca, saludaba a mucha gente que no conocía de nada pero que a él si le conocían, invitaba a copas a otros muchos, le presentaban a tantos que las caras terminaban por mezclarse entre ellas al final de la noche, los lunes nunca estaba en condiciones de ir a clase. También me enteré gracias a él que el Atlántida, una discoteca a la que yo iba bastante hace un par de veranos es ya historia, ha cerrado sus puertas definitivamente.

Se colocó una gorra verde en la cabeza al bajar del vagón, me miró. A través del cristal lo vi desaparecer por último, entre toda la gente que hacía cola en la escalera mecánica de subida.


El paquete de Rafa de pronto situado enfrente mio. Sus pantalones Carrhart que no le marcan nada, ni por delante ni por detrás, “Alex –la voz de Eva suena de pronto- que os toca bajaros ya, despierta”.

Nos despedimos sin apenas decirles algo , igual que como habíamos venido, cada uno a lo suyo, un síntoma claro de que los exámenes se acercan de nuevo, que estamos cansados, a lo mejor es que no hay mucha comunicación posible entre nosotros a estas horas.

Rafa y yo tras bajarnos del metro comenzamos como siempre a recorrer el pasillo que lleva a la estación de tren. De pronto el le dió una patada a una pequeñísima pelota formada por papel de plata que estaba en el suelo colocándola a mis pies. “Pásamela” me dijo sonriendo después, tan contento como solo se puede estar al inicio de un juego.

- Nunca he jugado al fútbol le dije.

- ¿Nunca?,¿Alguna vez si que lo habrás hecho no? me respondió.

- No, que va.


Dando una patada por fin a nuestra pelota imaginaria lo mejor que supe la puse de nuevo a sus pies y asi, pasándonosla de uno al otro recorrimos poco a poco el pasillo sin apenas decirnos nada, mirándonos a los ojos, a los pies, sonriéndonos únicamente, parando cuando yo fallaba en la recepción. Cuando llegamos al final del mismo él de un taconazo la mandó hacia atrás, lejos ya de nuestro alcance, dando asi por finalizado el juego.

- ¿Ves como no es tan difícil?, un dia quedaremos y te enseñaré a regatear ya verás, eso seguro que nunca lo has hecho.

- No

Sin saber como, de pronto y como tocaba despedirnos, me acerqué a él y pese a su susto inicial conseguí hasta darle un beso en la mejilla izquierda. El fue a continuación quien me sorprendió a mi, tomando la iniciativa dándome esta vez el beso a mi, pero en mi mejilla derecha, justo al lado contrario.

Adiós -nos dijimos entonces sin atrevernos a mirarnos a la cara casi .

No puedo sentirme mejor.

“Tierra trágame” pensé al girar el pasillo, fuera ya de su vista. “Que cosa tan antinatural, que ridículo!”

Poca veces he caminado tan rápido, tan excitado por ese otro pasillo.




 
59


En la intimidad.


Aqui y no en la calle es donde ocurren todas las cosas verdaderamente relevantes me he dado cuenta.

Entre las cuatro paredes de mi habitación, a solas, de madrugada, a media luz.


Así al menos es como por primera vez, hace hoy justo dos años, redacté mi primer anuncio para una página de contactos, meditando por supuesto cada palabra del mismo, mintiendo un poco, lo necesario solo, se trataba al fin y al cabo de que alguien contestara, luego ya lo podría explicar todo (Hola soy un chico de 18 y.....). También por cierto, asi fué, en circunstancias similares a las anteriores, como luego cada noche durante el mes siguiente entré en mi e-mail, esperando una respuesta que nunca llegó. Ahora lo entiendo, ingenuo de mi, no puse ni una foto y ¿quién está interesado en un anuncio así, sin fofo?.

Nadie por lo que pude comprobar.


En la intimidad también.

A punto de terminar el colegio, meses después, corregí por fin mi error y de esa forma, tras mucho pensármelo, añadí unas cuantas fotos mías, hechas dos de ellas un mediodía cualquiera en mi cuarto, un dia caluroso, otra en la playa en verano, con el mar de fondo.

Cuando por primera vez lo vi terminado pensé “por fin, ahora si que ya todo está hecho”.

No sucedió gran cosa sin embargo.

Acostado en la cama, en el otoño del 2004, por fin una noche un chico al que había dejado un mensaje dias atrás me llamó. Bajo las sábanas estuve un buen rato hablando con él. Tan solo el hecho de oir una voz masculina, su voz, diciendo “en directo” que lo que buscaba era a otro chico en vez de a una chica, que era lo que me pasaba el dia escuchando a la gente a mi alrededor, me hizo concebir tantas esperanzas, coger tanto impulso, el suficiente para no solo quedar con él sino con dos chicos más esa misma semana, me excitó tanto.

Ahora si que si, verás como ya estamos dentro –pensé al colgarle el teléfono.


En la intimidad.

Asi es como todas y cada una de sus palabras fueran escritas. Durante más de un año. No tenía apenas tiempo libre, pero lo saqué de donde pude, quitándole horas al sueño básicamente. Era un mundo fuera de este mundo, enraizado en él pero diferente, demasiado bueno como para dejarlo escapar. Hoy, a la salida de la facultad, una llamada telefónica me ha recordado que quizás deba de tomar una decisión con respecto a él.

No, no es que me haya olvidado o que no me interese definitivamente, es solamente que no puedo encontrar un punto medio en el que sentirme confortable, que paso de un extremo a otro, que en resumidas cuentas como siempre las cosas las tengo todo menos claras.


En la intimidad


A veces lo reconozco, tumbado en la cama como esta tarde lo estaba, pienso que es la única salida posible, la única manera de volver a tener como entonces un mundo paralelo a este, que paradójicamente lo haga más soportable,como en su tiempo ese mundo imaginario lo hizo (Cierro los ojos y veo su portada, me veo a mi más feliz, con una meta lejana e inalcanzable probablemente, pero por lo menos ilusionado con algo que ya es bastante ¿no?, estoy a un paso de decidirme).


¡ Oh vamos despierta ya, deja de auto compadecerte! –dice de pronto mientras otra parte de mi a gritos echando abajo toda la tranquilidad anterior- ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?. Mira – continua cruelmente- te voy a poner un ejemplo muy claro. ¿Te acuerdas cuando te creías muy guapo? –me pregunta- menuda tontería ¿eh?, ¿no te acuerdas o no te quieres acordar mejor dicho?. El caso fue que ni una sola chica de clase se interesó nunca por ti, ¿no es algo raro? pero tu como que seguiste, erre que erre, creyéndotelo, tan tonto como eres. Y claro, (como me rió de ti (de mi), ¡que fácil que es!) ; esa noche en que por primera vez aterrizaste en una discoteca gay y que tan seguro estabas que ibas a volver loco a media discoteca y al final nadie se interesó por ti. No digo que seas feo pero..por tu bien....no te creas alguien especial, no lo eres, para nada . Toda esa tontería de encima, tu tristeza tan artificial, ¡por Dios!, encuentra un rabo que te haga bajar de la nube en la que vives al mundo real porque nene, todo es la mar de sencillo, ¿ no ves a los demás?.



En la intimidad.

Otra noche de sábado más en pijama como digo . Con la voz de los invitados a Salsa Rosa colándose en mi habitación. Mientras en mi aparato de televisión, a mi espalda oigo los diálogos de “Ghostworld”, si, esa misma película que hace cuatro años vi un domingo en los cines Icaria, que me hizo comprender que hay que abrirse al mundo, no excluirse de él, uno nunca debe creerse mejor o superior a nadie por este motivo.



Rafa Marta y Eva se fueron ayer a indicación mia, no me esperaron. Todavía ni siquiera había empezado a anochecer. Se perdieron por el parque que rodea a la facultad rumbo a su fin de semana, a sus amigos, a sus casas, dejándome a solas. Opté entonces, una vez que desaparecieron de mi vista, por sentarme y continuar de esa forma la conversación telefónica.

La voz a través del teléfono entonces me pregunto si podía ya hablar con libertad. Yo le dije que si.

“Yo fui quien lei tu novela y me encantó Alex de verdad. Hace un mes que te mandamos el presupuesto y como no nos has contestado me he puesto en contacto contigo para ver si hay algún problema. ¿Es muy caro para ti?.”


No- le contesté- a mediados de mes ya os diré algo

Espero entonces tu llamada Alex. Cuidate, ¿Vale?.

Adios

Adios

 
58 (2)

Dudé al ver que la puerta de su retrete estaba abierta.

Finalmente y tras mucho pensarlo, es decir un par de segundos, como mucho diez, lo decidí, por fin me atreví y tras fingir una gran sorpresa al verlos y en vista que parecía ser bienvenido, los dos me sonrieron, opté por quedarme al menos un rato alli mirándoles, si es que finalmente se dejaban como asi parecía que iba a ser. El chico de mi edad para empezar tenía los pantalones a la altura de las rodillas el otro ni se había desnudado. Mejor. Trataba, por lo que podía ver, torpemente de follárselo supongo , en su cabeza seguro que imaginaba que se la había metido por el culo pero lo cierto es que solo se la restregaba contra el, muy torpemente, con la intención de correrse alli mismo supongo. El chico que parecía una chica en realidad, sin un solo pelo en los glúteos ni en las piernas, tenía la cabeza apoyada de lado sobre la pared. No dejaba de sonreírme.
Comencé a tocarme el paquete casi a continuación. Me abrí botón a botón la bragueta, ni muy rápido ni muy lento. Me metí la mano dentro, empecé a apretarme los testículos. A petición suya pocos segundos después me acerqué entonces hacia el que rápidamente introdujo su mano dentro de mis boxers. “Mira como se la chupo” me dijo de pronto el treintaañero porrero colocándose rápidamente de rodillas, obligándole a cambiar de postura. Me fijé antes de que se la metiera en la boca que el chaval tenía una polla muy fina, no muy grande, y desde luego para nada estaba empalmado. Con las manos de ambos bajo mi camiseta de pronto el chico de repente me dijo al oido si quería ir con él a casa del tio ese, a que nos follase a los dos. Yo que me la estaba machacando mientras le manoseaba como podía su culo, habíamos cerrado la puerta, por cierto estaba muy bien, suave, pequeño y muy redondito, hice lo típico, o sea decirle que si sin tener la más mínima intención de hacerlo, solo para poder seguir tocándole el culo, correrme quizás y asi poder volverme a casa cuanto antes.


De pronto al otro se le antojó empezar a chupármela a mi. Por eso y sin previo aviso, ante mi sorpresa, bruscamente me bajó los pantalones hasta las rodillas. Al metersela en su boca sentí que me moría ahí mismo, de placer eso si. Estaba ya por supuesto totalmente empalmado, no como el otro, llevaba además mas de tres meses sin que nadie me la comiera, la polla del chaval además ahora como que estaba a mi plena disposición y yo no dejaba de tocársela, sintiendo a la vez como poco a poco ya iba aumentando de tamaño ... “Venga, vámonos a tu casa” dijo de repente no sabría decir cuanto tiempo más tarde, un poco aburrido quizás, cuando yo ya estaba a punto de correrme en su cara, no había hecho falta preguntárselo, él treintañero me había pedido por favor que asi lo hiciera.


Mientras me subía los pantalones junto ellos dos, decidí entonces largarme de alli cuanto antes, por supuesto no ir a su casa. Cuando se lo dije los dos se sorprendieron aunque tampoco mucho. El hombre antes de que pudiera darme cuenta de nuevo ya tenía la polla del chaval otra vez en su boca.

Oi como cerraban la puerta esta vez. Con pestillo.


Yo salí mientras corriendo sin destino fijo, hacia la pista de baile, hacia la barra, me servía cualquier sitio en realidad. Mi sorpresa fue comprobar la de gente que por fin había ya o bien bailando, o bien sentados o apoyados frente a la barra, llenando el local en resumidas cuentas.


A ver, cinco manias, me puse a pensar poco después, de pie, apoyado en una columna, cerca de la entrada vigilando a todo aquel que pasaba por ella.

Dormir siempre agarrado a algo, la almohada, un lápiz, un llavero, cualquier cosa.

Llevar siempre en la mochila un Gelocatil, colirio para los ojos, Almax.


No pude encontrar más en serio.


Eran las 04h07 am y yo ya hacía rato me había puesto a bailar solo, pues aun quedaba un cuarto de hora para que Genis por fin apareciera junto a otro chico de unos veinticinco años más o menos, muy alto y delgado. Eso aún no lo sabía claro está.

El hombre que antes se la había comido al chico en el retrete de repente reapareció entonces, a esa hora que he dicho antes, bailando a mi lado, tocándome el culo descaradamente cada vez que pudo.

Aguanté cinco minutos no más.


En mi huida casi me los llevé por delante sin darme cuenta .

¿Es tu novio? le pregunté a Genis después de darle un beso en la mejilla.

No que va , a este todo lo que tenga más de dieciséis como que no le mola ya me contestó de mal humor.

Empezamos a bailar.



“Diez segundos y le empiezo a meter mano” me dije en plena penumbra, en el cuarto oscuro, pasados unos pocos minutos , al lado de Genis, que como yo , en vista que nadie le hacia caso fuera de el había decidido probar suerte alli dentro. “Un minuto y esta vez es lo definitivo” me repetí caducado el anterior plazo varias veces por supuesto, desplazando mi mano por la fria pared, acercándola hacia él en muchas ocasiones, volviéndola siempre de nuevo a meter en mi bolsillo izquierdo, totalmente incapaz de atreverme a algo con él, de soportar su rechazo quizás. Un chico extranjero con una camiseta a rayas y el pelo un poco largo de repente se paro enfrente mio y sonriéndome empezó a acariciarme la mano, el brazo. Genis me miró algo sorprendido, igual no le parecía bien que yo me liase con alguien allá dentro a fin de cuentas, yo opté entonces por apartar entonces su mano de mi cintura y devolverle la mirada tanto a él, como diciéndole “lo siento, sino fuera por Genis no dudaría en montármelo contigo ahora mismo, espero que lo sepas entender” como al propio Genis “ya ves que no soy tan feo, de hecho primero han venido a por mi, venga no esperes más empieza a manosearme ya por favor”.

Estaba curioseando un poco cuando de pronto al girar la cabeza hacia donde estaba él me pareció intuir a alguien demasiado cerca suyo como para que entre los dos no estuviese pasando algo. Efectivamente un chico delgado, con un piercing en una ceja, barba de dos o tres dias le estaba morreando. “Acabas de ganar el premio al imbécil del año, felicidades” me dije. Ellos dos no tardaron en largarse dejándome alli a solas por supuesto.


Nunca había estado tanto tiempo como el otro dia metido alli dentro.

Un montón de cabezas, ¿cómo serán sus vidas afuera en la calle?, ¿tendrán algo en común con la mia?, de cuerpos apretados, que apenas se pueden mover, un silencio sepulcral tan solo interrumpido por algún que otro jadeo, un susurro, treinta o cuarenta personas respirando a casi a la vez, un grito a lo lejos, por el ruido de todos los mecheros que se encienden y se apagan.

Supongo que eso tan típico que se dice de “sentirse solo rodeado de gente” a lo mejor no es exactamente esto –pensé- pero desde luego no puede ser muy diferente.

Dejé hasta que dieron las seis que todo aquel que me quisiera tocar me tocase. No permití que nadie fuera más alla eso si, que me la sacase o me bajase el pantalón.


Terminé por correrme pero de la manera más tonta.

En el baño, mientras “meaba” al lado de Genis.

Al ver , tal y como yo sospechaba y él presumía, que tenía la polla enorme. Supongo que por eso me atreví a actuar al fin.

“Déjame comértela por favor” le dije.

Como la música sonaba tan alto él desgraciadamente no se enteró de nada

Incluso me preguntó si había dicho algo.


“Nada que me voy a casa” le contesté justo mientras me corría, apretando los labios, fijando los ojos en ese pedazo de carne tan enorme en comparación con el mio, que el entonces sacudía tras mear, con cara de orgullo me fijé, y que debería haber pasado toda la noche en mi boca y no de boca en boca, ese trozo de carne que aún hoy dias después me sigue obsesionando.


Un chico que había “meando” a mi lado lo vió todo. Minutos después no dejaba de mirarme desde la otra punta de la pista de baile con una mirada cargada de complicidad, con una sonrisa igual.

Le devolví la mirada varias veces. Traté de decirle con ella que ya era demasiado tarde, que yo en realidad no tenía nada que ver con el resto de la gente de la discoteca, que era muy diferente a ellos.


¿A quien quiero engañar por Dios?