ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
Acerca de
Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
Sindicación
 
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Ya llegó el calor. Y la primavera.


Por fin ya curado de mi gripe puedo salir a la calle.


Me pongo las gafas de sol porque tengo los ojos rojos y no dejo de llorar. Todo el cuerpo me pica además, es como todos los años, la maldita alergia al polen. Hay cosas que nunca cambian. No he dejado de estornudar en toda la mañana.


Después de entregar unas facturas me meto por fin a un Mc Donalds para comer.

Una vez dentro de él, repito el mismo ritual y pido un menú. Bajo poco después a la planta inferior que aún está vacía a estas horas pero que pronto los alumnos de mi antiguo colegio comenzarán a llenar un dia más. Empiezo como siempre abriendo la hamburguesa y a continuación me pongo inconscientemente a picar de las patatas fritas, pensando en mil tonterías, escuchando el hilo musical de fondo, hasta que de pronto me doy cuenta que estoy a punto de terminarlas y aún no le he dado ni un bocado a la misma. Luego, previsor que es uno, como de costumbre me dejo la bebida para el final, para calmar con ella la sed que me dan el bacón y la sal de las patatas supongo. Cierro los ojos unos minutos más tarde, no tengo nada que hacer, en lo que pensar, una vez que ya he terminado del todo, simplemente espero a que de la una y media del mediodía para levantarme y salir rápidamente camino de la facultad. Pura rutina.


¿Cómo sienta el reingreso en la vida normal?, no del todo bien. Uno se había acostumbrado ya a vagar por la casa en bata, a no tener obligaciones, había cogido ciertas rutinas y costumbres que de pronto tiene que abandonar. Además, ¿Cómo me encontraré todo? me pongo a pensar. Las cosas pueden cambiar muchísimo en una semana.... ¿Este no es el Mc Donalds de las cuatro pollas? trato de distraerme, si, si que lo es - me respondo a mi mismo medio avergonzado, recordando una tarde de hará unos tres años más o menos, en la que durante una hora desfilaron por estos mismos baños a los que hoy apenas presto atención cuatro chicos guapísimos, junto a los que por cierto me puse a “mear” y a los que se la conseguí ver, las cuatro, en menos de una hora. No, no me apetece hablar más de esto. Digamos que fue un dia de suerte, que normalmente esos chicos que nunca entran solos al baño o bien se meten a mear en el retrete esa tarde si que lo hicieron. Cuestión de suerte ya digo.



Ha sido toda una sorpresa volver a verlo. Ya ni me acordaba de él casi.

Se ha dejado el pelo largo, ha adelgazado bastante. Sigue tan pálido como en el colegio. No me ha dado tiempo para ver si sigue teniendo tantos granos alrededor de las orejas como antes, su voz de lejos me ha parecido menos infantil, sus gestos más secos y cortantes. Hace unos minutos que me lo cruce por la calle y los dos nos quedamos mirándonos. Sin embargo y como cabía esperar no nos dijimos nada, únicamente cruzamos las miradas. No hay nada extraño en ello, no sé porque le doy tantas vueltas al asunto, en el colegio tampoco nos hablamos nunca. Rebusco en mis recuerdos y no puedo encontrar ni una sola vez en que yo me riera de él como el resto de la clase lo hacía en todos esos momentos que uno a uno van pasando por delante mio ahora. Quisiera que al menos eso le quedara claro. Pero no basta por supuesto, tampoco nunca salí nunca en su defensa para ser sinceros, nunca me molesté en bajar del pedestal donde yo estaba con mis amigos para hablar algo con él.


No me lo puedo quitar de la cabeza.

Iba abrazado a una chica, asi que puede que no sea tan maricón como muchos decían. No. Se ha reinventado supongo, ha construido una nueva vida que nada tiene que ver con su antigua vida, plagada de persecuciones en el recreo, insultos, amenazas, bromas pesadas. No quiere saber, es normal, ya nada de ella, ha borrado de su memoria esos años, a aquellos que estábamos junto a él, en clase, también.

Quizás hasta se haya inventado una nueva historia que contarle a esa chica a la que iba abrazado. Mucho más agradable seguro en la que él no era ni gordito ni presuntamente maricón, sino uno más, tan simple como eso. Probablemente.

En cualquier caso me alegro por él.

Solo me hubiera gustado eso si decirle lo de antes, o sea que yo nunca me reí de él. Y quizás que yo también aunque menos que él también me he reinventado, soy muy diferente al que era entonces, en esos dias.

Aunque no he crecido tanto como él desde luego.




Iba vestido con las mejores marcas del mercado, muy elegante. Me fijé en él precisamente por eso porque llamaba la atención, no era el prototipo de hombre que se pasa la tarde de domingo metido en un cibercafé buscando sexo. Estaba sentado de costado al final del mismo, donde nadie puede ver en que página andas metido, y con una bolsa en bandolera morada que cada cinco minutos se aseguraba nervioso de que seguía cerrada. Llevaba un poco de barba, olía de maravilla, se notaba que se bronceaba todas las semanas en algún establecimiento de rayos Uva, que iba a un gimnasio muy a menudo. El problema es que tendría unos sesenta años y eso es insalvable supongo. Vi como se acercó a la puerta un par de veces, una de ellas le dieron plantón, la otra un chico al ver que se trataba de él disimuladamente volvió sobre sus pasos, como si la cosa, esa cita, no fuera con él. Creo que intercambié un par de frases con él luego, pero buscaba sexo y yo ayer eso era lo último que me apetecía, asi que rápidamente nos deseamos suerte y nos despedimos, no hubo nada más que decirse.

Finalmente un chico sudamericano muy afeminado acudió a su llamada. Los vi hablar cerca del mostrador y a los pocos segundos ambos abandonaron el local.


Seguro que es un chapero me dije. Había un par de ellos al menos en el chat.


¿De que sirve mantenerse en forma, vestir a la última, mantenerse lo más joven posible si al final en su caso siempre estoy seguro que es la misma historia, es decir que nadie se lo va a montar contigo sin pagarle previamente, nadie va a querer saber, ir más allá a tu lado ?.


Pienso en mis mañanas de sábado nadando. El único motivo por el que lo hago es por estar a la altura, para poder aspirar al menos al escalón más alto, es decir a los tios más buenos, cuanto más tiempo mejor. No hay nada más detrás, solo eso, es triste lo sé pero es la verdad, no voy a engañar a nadie.

Debería dejarlo pero obviamente no lo haré.


En su caso, ¿por qué no lo manda todo a la mierda?,¿ qué mas le da?, ¿Por qué no engordar, por que seguir esforzándose por nada?.


Que al menos les cueste de verdad ganarse el dinero ¿no?.

 
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Un mundo propio. Al que poder replegarse, en donde sentirse a salvo, retirado, protegido por encima de cualquier otra cosa.


Todos los que no somos muy normales acabamos por construirnos uno a nuestra medida, perfecto, tan ideal para nosotros como lo son para la mayoría de la gente esos chalets adosados que anuncian en las televisiones locales, con una familia jugando en su jardín, en los que parece imposible no ser feliz dentro, junto a la piscina, tirado en el suelo, jugando con los niños, con todas sus comodidades.



Colocamos un ladrillo tras otro sin darnos cuenta.

Mientras escuchamos una canción e imaginamos algo que nos gustaría que pasase, o cuando leyendo un libro nos convencemos que es posible otro mundo, en el que nosotros podríamos vivir incluso. Con los ojos cerrados. Cuando vemos una cara que nos gusta y esa cara automáticamente nos traslada a otra parte, a otra vida, a otra dimensión, a una historia que sabemos que nunca va a pasar pero en la que nos gusta tanto recrearnos pese a todo, después de tantas decepciones. También cada vez que rechazamos una invitación para unirnos al resto del mundo, para una cena y una noche de fiesta, tan solo porque en el fondo no nos interesa lo más mínimo, sus historias ya no van con nosotros, las conocemos de memoria, se emborrachan, los chicos de la clase se lanzan tras las chicas de la clase y viceversa y al menos en el colegio todo era más sincero y espontáneo, no veías a chicas guapísimas dejándose manosear por babosos, a los que nadie haría el más mínimo caso sino fuera porque son hijos de una familia con muchísimo dinero como sabemos o porque sacan notas buenísimas. Un ladrillo más como digo. Y no me arrepiento de ello.


Acabamos encerrados en nuestras habitaciones, de acuerdo, frente al ordenador, o viendo la televisión. Pensando en lo que todos andarán diciendo de nosotros, agobiado en mi caso por si alguna chica se habrá lanzado ya sobre Rafa y hará que a partir de ese momento todo cambie, él le dedique a ella todo su tiempo y se olvide de mi, dejemos de ser amigos.

En cualquier caso prefiero no ver nada.

Encontrarme con lo que tenga que ser cuando vuelva a clase.



Esta ha sido una semana de lo más rara.


Aunque el lunes pude ir a la facultad el resto de la semana me lo he tenido que pasar en casa con gripe, metido en la cama casi todo el dia, el martes y el miércoles sobretodo, viendo de nuevo todos esos programas que desde el verano no veía, con un montón de tiempo libre, sin nada que hacer.


Marta y Eva me han estado mandando por lo menos dos mensajes al dia para ver si estaba ya mejor. A Genis le mandé uno el martes y desde entonces no ha dejado de bombardearme o bien con mensajes o con llamadas desde su casa cuando su madre no está. Julien y Marco también me respondieron nada más enviarles yo uno informándoles de mi gripe y han seguido haciéndolo hasta hoy mismo. Rafa simplemente me mandó uno el miércoles y desde entonces no sé nada suyo. Creo que se ha dado por fin cuenta de que en el caso que no quiera nada conmigo como él mismo me dijo, a veces se pasa, cruza la línea, es más amigo mío de lo que debería serlo por asi decirlo. No lo sé. Lo cierto es que ya desde el dia siguiente al que me propuso salir a solas el viernes pasado, lo noté muy raro. Por supuesto ni siquiera me lo mencionó, debió ir finalmente con sus amigos, apenas de hecho habló algo conmigo ese día.

Nunca pensé que lo diría pero creo que es mejor asi.



Marta, Eva, Marco, Julien, me he dado cuenta que la mayoría de la gente que conozco son gente que están de paso en Barcelona, que estudian aquí pero que en cuanto que terminen de hacerlo volverán de nuevo a sus ciudades dejándola, dejándonos a los que vivimos en ella atrás. Quizás solo sea una muestra de lo desubicado que estoy, de que mi situación aunque ha mejorado todavía no es precisamente buena. Cada uno de sus mensajes o llamadas ,es cierto, son lo mejor del dia, en especial sus promesas de irnos de fiesta en cuanto me recupere. Hace unos meses, en verano, me quedé sin nadie, no tenía ni un solo amigo. Era como estar muerto, no significabas nada para nadie, era casi como si no existieras, como si tu pudieras verles a ellos al cruzarte en su camino pero ellos no a ti.


Por eso si, un mundo propio donde nadie mas pueda entrar, con mis discos, mis libros, mis películas, mis sueños siempre al alcance de la mano. Un mundo propio repleto de recuerdos y momentos ya pasados pero también, es muy importante, un mundo propio con grandes ventanas al exterior, a través de las cuales yo pueda siempre que quiera y al asomarme a ellas ver a mis amigos, cerca de mi, por las que yo en un momento dado y tras abrirlas de par en par pueda salir al exterior a encontrarme con ellos, a disfrutar lo suficiente de la vida mientras el aire dentro de él se renueva además.


Todavía no quiero encerrarme del todo dentro de él, bajar las persianas y quedarme a oscuras para siempre.


Ese dia lo presiento llegará, pero aún es demasiado pronto.
 
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El chico que de espaldas a mi y frente a su amigo, gordito poca cosa y ya totalmente vestido, se hace derogar, no le apetece vestirse tan pronto, todavía se encuentra completamente desnudo, presumiendo delante suyo de su cuerpo impresionante, producto de muchas horas de gimnasio, de su polla maravillosa seguro aunque no pueda verla, de su cara perfecta también. Lo hace más que nada para que el otro se muera de envidia, compare y entonces sepa quien es quien está por encima, quien manda y mandará ya para siempre.

A mi ya digo situado detrás suyo solo me queda observar sus piernas fuertes, su espalda perfectamente formada, su culo al que no sería capaz de sacar ni un solo defecto en un millón de años.

Alcanza de pronto unos boxers color carne y por fin se los pone, haciendo luego un gesto curioso, que muchos hacen, tiene que colocarse la polla correctamente dentro de ellos, bajárselos un poco por la parte de atrás. Me muero. Unos minutos más tarde ya medio vestido llega ese momento en que por fin se da la vuelta a ver si tiene alguien detrás suyo, admirándole.

Me encuentra a mi claro. Y me coge mirándole fijamente, a sus pies, de rodillas, suplicando por que se desnude de nuevo y vuelva a vestirse delante de mi poco a poco, tal y como lo acaba de hacer frente a su amigo, justo como a él le gusta, como a mi también me gusta.

Disimulo rápidamente. Como puedo, aunque no creo ya engañar a nadie.




El grupo de amigos, cuatro, que acaban de terminar de ducharse y que también desnudos frente al espejo analizan sus progresos, si están cogiendo mucha forma ya por fin, si se están poniendo cachas en definitiva. Dejan las toallas sobre el lavabo, el más fuerte de ellos les observa y les da entonces unos consejos acerca de que ejercicios deben hacer, cuantas series, cuantos dias. El que más me gusta entre ellos es el que llevaba puesta una toalla naranja, el que tiene un pendiente pero la verdad para que negarlo soy incapaz de quitar los ojos de encima a todos y cada uno de ellos, en realidad me encantan los cuatro, no podría decidirme por ninguno en el hipotético caso que asi tuviera que hacerlo.

Llega por fin el momento en que de nuevo entran al vestuario y dos de ellos me cogen de nuevo mirándoles a todos, observando esta vez si, sus pollas enormes, las cuatro, haciendo cálculos, comparaciones con respecto a la mia que cada dia que pasa me doy cuenta de lo ridícula y poca cosa que es comparándola con lo que por aquí veo.

Desaparecen entre risas, han dejado sus cosas al final del vestuario. ¿Será de mi de quien se rien? me pregunto



Su cara me suena.

Me estaba atando los cordones de las zapatillas cuando al levantar la vista me he encontrado con el.

Al ver por fin sus largas piernas, observar de pronto su bañador me acuerdo de él, el chico con el que me duché hace un mes más o menos una tarde, ese que pensaba que quería algo conmigo y que resultó que no. Canturrea tontamente una canción y tras cerrar su taquilla se dirige hacia los retretes. Yo preparado, vestido ya para salir a la calle le sigo. Voy a intentarlo una vez más. Al abrir la puerta me lo encuentro colocándose el gorro de baño. Nada más entrar yo a un retrete oigo como él se va. Cierro la puerta, me siento sobre la taza, es imposible que estas cosas salgan bien, y soy incapaz de resistirme la verdad, debo venir a nadar los sábados a primera hora únicamente –pienso- sino quiero encontrarme con esto, o los domingos en que la edad media es de cincuenta años y no hay peligro alguno. Me corro rápidamente. Al salir meto las manos bajo el agua y en el espejo veo mi cara congestionada, tengo que volver cuanto antes a la calle.


Sábado por la tarde, han pasado ya unas cuantas horas desde lo del gimnasio, he salido del mismo hundido, asqueado de la belleza ajena, inaccesible, he vuelto a casa, he comido por mi cuenta, me he imaginado a los cuarenta encerrado en la sauna toda la mañana, a la espera de carne joven que pueda aparecer , para nada más verla eso si, nunca disfrutar de ella.


Marco me recoge en la moto a las cuatro y media cerca de casa. Ha traido un casco para mi. Al final resulta que vamos a ir a un centro comercial que hay aquí al lado. A las cinco ya estamos dentro de la sala. Cuando apagan la luz por primera vez en lo que va de dia me siento relajado, me olvido de ellos, todos esos chicos de esta mañana, que parece como si se hubieran llevado una parte de mi con ellos y yo aún estuviera luchando por recuperarla. Me han debilitado, cansado, recordado como es el mundo real, fuera de las cuatro o cinco personas con las que ya me he acostumbrado a tratar y que quizás tampoco encajan mucho en él.


Escaparates luego de Zara, Levis, Miró a la salida del cine, Marco contándome cosas a las que no presto demasiada atención, el mundo que aprieta fuerte, que cada vez está formado por personas más guapas, bronceadas, intratables. De pronto los cuatro chicos del gimnasio de antes que vienen hacia nosotros cargados de bolsas. Pierden bastante vestidos me doy cuenta, bueno no, son simplemente unos chicos muy guapos más, entre otros muchos también muy guapos que andan por aquí esta tarde. Ni siquiera me miran al cruzarse conmigo, yo quisiera ser amigo suyo y ducharme con ellos. No, no es cierto, no me interesa casi nada ser su amigo para que engañarnos, voy a lo que voy. Sin que ellos se enteren de nada recupero esa parte de mi que parecieron quedarse consigo esta mañana en los vestuarios. Yo por mi parte les devuelvo todo aquello que también me apropié suyo y que no he dejado de ver una y otra vez en mi cabeza.

Estamos ya en paz.



Sentados en un Pans, el mismo en el que muchas veces entre semana almuerzo ya sin ninguna esperanza de volver a ver al camarero rubio que antes lo atendía, Marco coloca varias veces su mano en mi pierna e insiste en invitarme él a una Coca Cola y un pastel de manzana aunque no me apetece comer nada. Un hombre gordísimo sentado a nuestro lado mientras no deja de mirarnos. Se está comiendo un trozo de tarta de chocolate y tiene otro en espera, a su lado, de queso y arándanos. Está solo. Me fijo como mira a los chicos y chicas que pasan. Tiene el pelo lacio y sucio, lleva una camisa descolorida que milagrosamente no revienta de lo ajustada que le queda.


Le digo a Marco que porque no quedamos esta noche, nos emborrachamos y quien sabe que más. El me vuelve a contar la misma historia, que tiene que estudiar, que el próximo fin de semana si. Nos despedimos.


Vuelvo a entrar al centro comercial, me dirijo hacia una tienda de ropa que antes vi.

Parados en su escaparate veo al chico de antes del gimnasio, el último. Va con unos vaqueros nuevos y un jersey igual a uno que yo tengo. Agarrada de la mano lleva a una chica muy guapa también. Nuestras miradas se cruzan para variar.

No se si saludarle.

El si que no pierde nada vestido.

Es uno de los chicos más guapos que jamás he visto.

Bueno no,mejor dicho, el es el más guapo de todos para ser más exactos.



 
69
Nuestro pequeño grupo que se ha hecho más grande o más bien debería de decir que ha sido absorbido por otro grupo mayor, de gente más popular.

Ya no solemos nunca ir a la cafetería de la facultad como antes lo hacíamos, los tres únicamente, para poco después acercarnos a la barra y tras pedir los cafés comenzar a sentarnos. Ahora lo primero que tenemos que hacer es juntar al menos dos mesas, buscar algunas de esas sillas que siempre nos faltan y por último esperar a que se nos acerque el camarero para que tome nota de todo lo que queremos. Solemos ser entre diez y quince personas “únicamente”.


Eva ,que es un poco como yo, y no parece ir detrás de nadie se sienta siempre a mi lado pero lo de Marta y Rafa es ya otra historia. Les encanta conocer otra gente, sentarse a ella entre chicos que la hagan reir y a el entre chicas a las que contar un poco su vida y milagros, poner todos sus conocimientos informáticos a su servicio.

Cada dia y entre clase y clase como digo, sentados en una esquina de la cafetería, en mi nuevo grupo resulta que siempre hay un tema nuevo de conversación del que todos tienen una opinión, inamovible, firme como una roca. Hoy por ejemplo hablábamos de lo que haríamos si nos tocara en la Loto un montón de dinero, el suficiente para no tener que trabajar.


Yo pensaba que eran felices y mucho, pero la verdad pienso que no deben de serlo , después de haberlos oido especialmente, pues según han dicho sin pensárselo dos veces todos cambiarían radicalmente de vida en el caso que fueran los afortunados, incluso desaparecerían para siempre de esta ciudad, sin dejar ni rastro. Yo, como de costumbre no dije gran cosa, por supuesto que cambiaría muchas cosas de mi vida pero muchas otras como que las mantendría igual.

De repente una chica situada muy cerca mio pareció leerme la mente y poniéndose a hablar expuso a continuación exactamente todo aquello que yo pensaba, es decir ,en su caso, ella tampoco iba a dejar su casa, Barcelona, sus padres, o su novio, sus amigos por que de pronto se encontrara con un montón de pasta.

Todos se rieron de ella a continuación, acusándola de ser muy ingenua e idealista.

Yo la miré unos minutos después cuando nos levantamos de la mesa para volver a clase deseando únicamente que ojalá esa chica no tuviera a fecha de hoy novio, para asi poderme acercarme a ella, poco a poco ganarme su confianza, acabar con ella. No la engañaría, lo juro, se acabaría eso de salir por la noche solamente para enrollarme con otros chicos, le dedicaría todo mi tiempo. Rafa como siempre se me acercó entonces nada más salir de la cafetería, devolviéndome a la realidad, haciendo más absurdos si cabe entonces todos mis pensamientos.


Sin ni siquiera mirarle a la cara le dije:

- Tienes que decirme quien es la chica de clase a la que le gusto

-¿Tu estás loco?, es como si contara lo tuyo, ¿Te parecería bien?

-Solo dime una cosa, ¿Estaba sentada con nosotros ahora?

-No te voy a decir nada Alex. ¿Además que clase de gay eres?, ¿Ahora te gustan las chicas?


Buena pregunta.

Lo mismo que ¿Cuáles son mis sentimientos hacia él? me dije.



Esta tarde quise romper el ciclo habitual trabajo-facultad-dormir. Por eso quedé con Marco, el chico portugués que conocí hace dos semanas para cenar algo por el centro.

Hice tiempo dentro de la Fnac antes de que la cerraran y tuviera que ponerme a esperarle ya en la calle, junto a la salida del metro. Cuando por fin él llegó rápidamente nos metimos en un restaurante de platos combinados de la calle Pelayo donde cenamos tranquilamente. A la salida, cerca de medianoche, la calle parecía ser territorio exclusivo de turistas y gays o al menos eso me pareció a mi.

Animado quizás por esto Marco de repente me rodeó con su brazo.

¿Tienes frio” me preguntó como excusa quizás.

Caminando asi el uno junto al otro muy pronto llegamos hasta la Gran Via durante un trayecto que no es muy largo pero que a mi se me hizo una eternidad y durante el cual no dejé de pensar en lo que debía de hacer, en el caso que tuviera algo que hacer para corresponderle. La verdad es que para cuando ya había tomado por fin una decisión y me disponía a agarrarle también a él por la cintura entonces él me soltó, pues ya habíamos salido, dejado desgraciadamente atrás ese mundo perfecto en que todos eran gays, y un coche de policia estaba parado en la esquina mientras unos moritos parecían estar muy “entretenidos” con unas turistas. En cualquier caso pocos minutos después, al despedirnos, todavía animado supongo por lo que habíamos visto los dos que pasa en el centro de Barcelona una noche cualquiera, Marco me preguntó nervioso si quería quedar el sábado por la tarde para ir al cine. Yo por supuesto le dije que si.

En el vagón del metro después, a solas, me di cuenta lo que cambia la gente de una cita a otra. Hace dos semanas me había parecido tan alocado e inagotable y hoy sin embargo tan responsable y sensato.


Estaba a punto de llegar a casa cuando el móvil me sonó. Era Rafa.

-Hola, ¿Ya llegaste a casa?

-Estoy en ello.

-¿Cómo fue la cita?

- No era una cita pero bien.

- Oye te apetece mañana venir al botellón con mis amigos?

- ¿Tus amigos?,¿no me dijiste que no eran un poco “brutitos?

- Bueno, da igual, vendrán algunas chicas también

- ¿Y?

- No te vi muy convencido de ser gay esta tarde

-Si – dije riéndome- lo soy , no lo dudes, ¿les has dicho algo de mi a tus amigos?

- A algunos, no a todos, de todas formas si te sientes mal nos vamos tu y yo

-¿Ves?, eso si que sería genial..........mañana te digo algo, estoy muerto, no se, ¿te apetece que vayamos solos?

- ........Pues nada no te molesto más, un beso Alex

-Otro para ti.



Hoy (ayer ya a estas horas) la única profesora que tenemos le sacó por fin a la pizarra.

En ese tiempo en que Rafa estuvo frente a toda la clase, tratando de resolver un ejercicio, me di cuenta que las cosas en relación a él no han cambiado para mejor en lo más mínimo.

Antes, la realidad, me hacía despertar rápidamente cada vez que como hoy (ayer) me ponía a observarlo sin pestañear, olvidándome casi de respirar al hacerlo.

Ahora, en estos dias, ya en caida libre, es curioso como siempre termino por ignorar esa realidad que por fin ya conozco, mientras le observo incansablemente, me rio de sus gestos, le descubro mirándome por casualidad desde lo lejos y al mismo tiempo trato de descifrar lo que quiere decirme con dicha mirada.

Sintiendo como la velocidad aumenta, como me precipito cada vez más hacia al vacio, sin remedio, por su "culpa",me da por preguntarme si acaso él me ha dicho toda la verdad, si todavía hay posibilidades, si no es que yo le gusto pero como que no se atreve.


Un dia llegará el golpe final.

Entonces se acabarán todas las dudas.



 
68

Genis tiene apuntados los nombres de todos los chicos con los que ha quedado desde septiembre en una pequeña libreta que le regalaron al comprar un zumo de naranja envasado en tetra brik.

¿”Es que vas a escribir un libro sobre todos ellos? le pregunté extrañado en cuanto que empecé a ojearlo tras obtener su permiso.

El se me quedó mirando fijamente, con una sonrisa de lo más cínica y me dijo a continuación “Alex, tu verdad flipas, eres de otro mundo tio, que ideas tienes!.

La mayoría de los nombres que por alli aparecían estaban escritos en azul . El resto lo estaban en rojo. Pocos minutos después al volver él a su cuarto con un bocadillo enorme en la mano, su cena, y al preguntarle yo por la razón de escribirlos asi, en dos colores, sin motivo u orden alguno, me volvió a decir en plan muy desafiante:

-“¿tu que crees?, tampoco es tan difícil, piénsalo un poco anda”.

- “Me rindo” le respondí casi de inmediato.

- “Los que están en rojo son los tios que me molan y los que están en azul los que no” me informó mirando hacia el suelo y en plan muy condescendiente tirándose por cierto un erupto enorme al terminar la frase.

-¿Y estas abreviaturas que hay junto a ellos? déjame adivinarlo.....Clz es culazo, gd es.....gordo........pg.....¿polla grande?..........vj.......viejo.

-Muy bien tio, ¿Ves?, ahora si que me has demostrado lo listo que eres jajaj, pensaba que eso era menos evidente que lo otro ¿no?..... Me voy a la ducha ¿vale?.


Poco después, nada más oir como empezaba a caer el agua rápidamente decidí hacerlo, aprovechar su ausencia para irme hacia la primera página, la letra A, el corazón acelerado, los ojos abiertos de par en par, a la expectativa de lo que en ella podía encontrar.

Alex (escrito en azul) mj (majo) 6?6?34??2.

Eso es lo único que soy. Un chico majo. Nada más. Puede que si.

Más o menos eso era lo que esperaba la verdad.



Hace unos meses me hubiera tirado a Genis a la mínima. Hoy sin embargo y aunque no puedo negar que físicamente me gusta mucho, extrañamente no me es muy difícil controlarme con él, puedo verle incluso medio desnudo y no sentir nada, es decir ,mejor dicho, nada aparte de una erección únicamente, lo que por cierto no es poco. Pero vamos, no hay ya ningún deseo de ir más allá , para nada.

Nunca me había pasado esto antes con nadie. Incluso cuando me masturbo pensando en él ni siquiera nos enrollamos los dos o nos besamos o nos follamos. En mi imaginación simplemente soy yo viéndole medio en bolas como este pasado sábado, en boxers, u observándole disimuladamente la polla al mear junto a mi.


- “Me encanta el patio que se ve desde tu cuarto” le dije luego en el metro camino del centro de Barcelona, tras haber salido por fin de su casa, más que nada para romper el silencio.


El ni siquiera se molestó en responderme.

-¿Llevas toda la vida viviendo en el mismo sitio?

- “No, antes viví en Miami” me dijo cínicamente.



Entonces lo comprendí todo a la perfección.


Para él todas esas pequeñas ventanas situadas por debajo suyo no esconden ningún tipo de misterio, conoce perfectamente a sus vecinos, no hay nada secreto detrás suyo.

No le impresionan como a mi ni las cajas de leche apiladas junto a las bicicletas en las pequeñas terrazas, ni las cortinas a cuadros blancas y rojas de la cocina que tiene enfrente. Ni los tubos de las mamparas expulsando al patio el olor a comida o el sonido de una lavadora centrifugando proveniente de la planta baja, ni el olor también a jabón líquido subiendo desde alli hacia su cuarto, o la ropa tendida en los tendederos. Y por supuesto que no encuentra nada bonita o romántica, mas bien es todo lo contrario, esa vista que tiene desde alli de la ciudad, partida en dos por la chimenea de la casa que en dias tan frios como estos no deja de emitir un humo grisáceo que no tarda mucho en confundirse con las nubes del mismo color que hay en el cielo.

A mi para ser sinceros también me pasa lo mismo con lo que veo desde mi cuarto.



Pero la vida continua, la mia igual que la de los demás, y lo hace según recuerdo, en especial horas después, ya de madrugada, tras haber salido del metro, habernos encontrado con sus amigos y entrado a la discoteca. En los brazos de un chico francés que quiere ser discjockey (según me contó) muy delgado y con algo de barba que a las cuatro o asi se me acerca y tras unos pocos minutos de conversación empieza a morrearme por todas partes e incluso al final me invita a ir a su casa pero solo si quiero me aclara.


" Tienes que ser feliz, abrázale más fuerte no seas tímido, no tengas miedo". “Tiene que haber algo más, si es eso lo que buscas no te vayas con él ahora a su casa, ponle a prueba” .


Julien y yo acabamos desayunando a las seis de la mañana cerca de mi casa después de habernos estado besando únicamente durante casi una hora.

En mi portal nos despedimos poco después dándonos la mano.

Yo le dije que todo había estado genial antes de que se fuera.

Para que lo supiera.

Por si acaso algún dia se anima a repetir.



 
67


Lo primero que sale son unas manos, mis manos abriendo un regalo envuelto en papel negro y rojo y un poco de brillantina por encima. Luego se ve una camiseta negra de color negro principalmente pero con unos llamativos tonos rojo naranja y verde en la parte delantera y unas rayas horizontales de los mismos colores en su parte trasera. A continuación el objetivo se abre un poco más y aparezco yo por fin con el pelo mucho más largo que como ahora lo llevo, totalmente despeinado y cara de no poder creérmelo , con una sonrisa de lo más panoli e ingenua recorriéndome la cara de un lado al otro. De repente se oye como doy a las gracias a todos con una voz horrible, la cámara me vuelve a enfocar a la cara, no se lo esperaban supongo. Hace falta ser imbécil para al oirla no darse cuenta de que su propietario, o sea yo, o bien soy maricón o tonto perdido, o ambas cosas a la vez. Lo más triste es que estaba realmente emocionado en ese momento -pienso-que se me notaba además a la legua. Luego Javi se pone a enfocar a todos los invitados, es decir cuatro chicas y el novio de una de ellas y por supuesto Joan sentado a mi lado. Y por último y antes del primer corte de repente enfoca la entrada del bar y bajando la cámara un poco, las cervezas que hay en la mesa, las bravas que han sobrado y una tarta de chocolate con dos velas sobre ella, una con forma de uno y otra de nueve. Entonces yo me levanto y con un cuchillo empiezo a partirla ante los aplausos de todos.


Hace un par de madrugadas y como no conseguía dormirme decidí castigarme con la grabación que los tres hicimos aquel dia, hace nueve meses ya, de la fiesta de mi último cumpleaños, el pasado junio. Tras haberla visto por completo, mientras me lavaba los dientes frente al espejo del baño comprendí perfectamente porque alguna gente de pronto decide quitarse de en medio, sin que nadie lo espere, sin pistas ni avisos previos. Hay cosas con las que es muy difícil vivir, que son una carga demasiado pesada como para soportarla de nuevo, una vez que por error las recuperas del pasado, las sacas a la luz pública . Fue como volver a estar alli de nuevo –me di cuenta- incluso peor pues para no despertar a nadie me coloqué unos auriculares y en estéreo oí perfectamente, con toda claridad mi patética voz de entonces y ahora, las voces de los que eran mis compañeros esa noche, incluso algunos comentarios que en su momento me pasaron desapercibidos y que lo hacían todo peor aún.



Todo el mundo quiere salir junto a mi. Esas chicas exigen una imagen suya a mi lado una vez que ya llevo puesta la camiseta que entre todos me han comprado, Joan y Javi también, los dos me pasan el brazo por el hombro y ellas son entonces las encargadas de grabarnos a los tres, yo coloco un brazo sobre Javi y otro sobre Joan aunque a este último le aprieto un poco el hombro, se lo acaricio ligeramente y mientras los tres no dejamos de decir una tontería tras otra a la cámara, en una calurosa noche del principio del verano del 2005, cerca de la Plaza del Sol, yo por fin muy cerca ,pienso, de ser como ellos .

Las chicas vuelven a colocarse junto a mi y hacen como si me estuvieran metiendo mano por debajo de la camiseta, de repente suena en el bar donde hemos parado La Casa Azul y como yo ya estoy bastante borracho no se me ocurre otra cosa que ponerme a bailar. Ellas me siguen. Mientras Joan nos graba, ellos no suelen bailar mucho, medito entonces si dar el paso definitivo, es decir si intento enrollarme con una de ellas, cualquiera, para asi demostrarles a los dos lo dicho, que soy como ellos. Fijo la mirada en la más bajita y que creo más accesible, Noelia, sin embargo la verdad, las chicas me paralizan, todas, me dan un miedo horrible. Hay además un chico a mi lado, con una camiseta sin mangas al que apenas puedo dejar de mirar.

Pero tengo que intentarlo me digo para mi.Por supuesto que si.


Nuevo corte.


Recuerdo como Joan lo propuso unos dias antes de que todas estas imágenes fueran tomadas. A su manera claro está, sin posibilidad de oponerse a ello.

“Tio es un rollo celebrarlo como siempre, los tres a solas, ¿Por qué no invitamos a algunas chicas y nos vamos todos juntos luego de fiesta no te parece?. Sino Javi y yo como que pasamos”

Son de esas frases que se te quedan grabadas en la memoria, que puedo escucharlas cada vez que quiera, a mi voluntad, pues supongo que siempre estarán ya conmigo.

Lo mismo pasa con esa, con la que yo entonces, sin pensármelo demasiado le respondí:

“¡Pero si aparte tuyo y de Javi no tengo más amigos!”



De nuevo los ocho apoyados en la barra, otra ronda más de chupitos. Yo soy el tercero. Primero esta Javi, detrás suyo una chica, luego yo con Noelia y por último Joan y el novio de una de las chicas con ella agarrada a su cuello. Bebemos de nuevo casi a la vez, nos volvemos a reir, pedimos otra ronda. ¿Y si le pidiera rollo?, ¿Y si le empezara a meter mano o por lo menos la rodeara con mi brazo?. ¡Tengo que enrollarme con ella, asi que por favor que sea ella la que de el primer paso!. ¿Y si le contara a ella la verdad, la única verdad, es decir que......?, parece comprensiva, ¡seguro que lo entendería y me ayudaría!


Corte y cambio de escenario.


Es el precio que tuve que pagar me da por pensar. Simplemente eso. Ellos dos trajeron a unas amigas suyas, al novio de una de ellas y por unas horas aquella noche al menos si que fui normal,¿de que puedo quejarme entonces?. Un cumpleaños en el que yo no conocía a la mayoría a la gente que había sentada a mi mesa, en el que yo o mejor dicho mis padres pagaban la cena y Joan y Javi a cambio me hacían aparentar ante los ojos de todos, ese era el trato supongo, ¿no estaba encantado acaso?. Nunca más he vuelto a saber de ninguna de ellas y sino recuerdo mal aquella fue la última vez que los tres salimos por Barcelona.

Apago la luz del cuarto.

Fijo de nuevo los ojos en la pantalla.



Mis pies al aire, apoyados sobre unas chanclas , junto a los del Joan, las noches empiezan a ser calurosas, pronto no habrá quien duerma ya. El sonido metálico del metro arrancando y Javi que a continuación sube la cámara. Nuestros pantalones piratas, nuestras camisetas, nuestras caras, los dos dormidos, de vuelta a casa, cerca de las nueve de la mañana, Joan apoyado en mi hombro y yo sobre la ventana. El vagón de metro por lo que veo repleto de gente extraña, borrachos y extranjeros.

Corte.


A veces entiendes las cosas meses después de que hayan ocurrido.

Al ver las imágenes finales casi al amanecer, comprendes que no hay nada casual en ellas, que ya se masca, ya se presiente como el final está cerca.


La habitación del Joan al dia siguiente, su poster de Elsa Pataky y yo que al enfocarle como que le pongo en un aprieto, le hago cerrar los ojos mirar hacia otra parte, con una expresión en su cara tipo “tio que pesado eres”. Al final me tiene que decir que pare por favor, que ya está bien. Paro.

Sin que se de cuenta hago una última toma de toda la habitación y con el zoom me meto por el pasillo a oscuras de su casa.


Fin

 
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Curioso como cambian veinticuatro horas después el significado, la importancia y el sentido que tienen determinadas cosas.



“Alex hoy no va con vosotras, se viene conmigo”


Eso es lo que literalmente dijo Rafa ayer cuando me estaba a punto de subir al Mini de Marta para volver a casa. Ella y Eva me miraron entonces sorprendidas pero yo me las ingenié como pude para salir del paso, “es verdad se me había olvidado” puse como excusa “me va a dejar un juego”.


“Hasta el lunes” nos dijeron , sacando luego a los pocos segundos Eva la mano derecha por la ventanilla del coche al pasar a nuestro lado . “Adeu” contestamos nosotros dos, iniciando a continuación el camino hacia el metro, que pasa primero por atravesar un parque en semi oscuridad a esas horas, luego una pequeña calle siempre repleta de tráfico, para llegar finalmente a la Diagonal que es donde está nuestra estación.


-Tendremos que hablar ¿no? me soltó Rafa pasado un minuto más o menos en vista que yo no le decía nada.


-No sé – le contesté- está todo claro ¿no?, tu no eres gay, ¿Qué más quiere que te diga?.

-Llevas toda la semana evitándome, bueno estamos juntos pero apenas me hablas, Alex no sé muy bien que hacer honestamente. ¿Quieres que sigamos siendo amigos o prefieres que desaparezca una temporada, que os deje de lado a los tres y me vaya con otra gente?

-No, no quiero que te vayas tio, para nada, perdona si he sido he estado un poco raro esta semana pero por favor no te mosquees, ¡yo tampoco sé muy bien que hacer cada vez que te veo, no sé si se lo has contado a alguien!, si te sentó mal, yo que sé.

-Claro que no se lo he contado a nadie, ¿qué te crees?, eres mi mejor amigo en la facultad, la gente y sus putos cotilleos que se vayan a la mierda.

-Gracias.

-Oye , ¿te vienes a cenar a casa?, pedimos una pizza como la otra vez, hoy tengo que hacer de canguro con mi hermana y no salgo. ¿Qué me dices?

-Vale



Fue agradable volver a sentirle como un amigo de nuevo. Volver a entrar con él en su portal, en su casa, dejar mi mochila en su cama junto a la suya, seleccionar entre risas la pizza que íbamos a encargar como si nada hubiera pasado, pasar al baño por turnos, verle encender el ordenador, observar como parte de su espalda queda al aire al agacharse, su calzoncillo morado también, ya nunca sabré lo que se esconde debajo de él maldita sea.

Luego sus padres como me había dicho antes terminaron por irse a una cena con unos amigos suyos y entonces él se puso manos a la obra, comenzando a poner la mesa para los tres al mismo tiempo que hablaba con un amigo suyo que le había llamado a casa hacía una hora según le había dicho su madre. Yo para entonces ya estaba sentado frente al televisor más que nada porque Rafa asi me lo había dicho, a lo mejor no quería que cotillease su conversación o yo que sé.

Media hora o asi más tarde, después de cenar, los tres sentados en el sofá comenzamos a ver una película de miedo y su hermana no tardó mucho en irse a la cama dejándonos solos a los dos.

No paso nada.

Bueno, lo único que ya casi al final de la misma yo me empalmé como un bestia, al ver que al no haberse abrochado los botones de la bragueta del pijama a través de la misma se le veía bastante el calzoncillo, con un poco de forma incluso. Bobadas, ¿acaso vas a estropearlo todo? pensé.

Cerca de medianoche por último el me acompañó al portal y se despidió de mi nada más ver como paraba al taxi que finalmente me trajo hasta casa anoche.


Abro los ojos.

Todo eso mismo visto ahora, después de haberme pasado la tarde del sábado entera tumbado en la cama tras pajearme con A. me parece tan ridículo a veces , tan carente de sentido, tan absurdo, tan “revolverme en la mieda y no salir de ella” . Pero no sé, la verdad, me cuesta imaginarme un mundo en el que él ya no tenga importancia alguna después de todos estos meses, ni siquiera como amigo, en el que el haya desaparecido por completo, sin dejar rastro. Continuar quizás por cobardía, por miedo, pues quiero seguir yendo a su casa, volver a clase tras el descanso junto a él como siempre, detrás de todos, sentarme a su lado en el asiento de atrás del coche de Marta. No atreverme a mirar hacia delante, a romper con todo. Esperar a que sea él quien un dia decida que tiene cosas más interesantes que hacer que estar conmigo, a quedarme solo de nuevo para entonces reaccionar.....

Puede que si.



Si, es cierto, al meter la mano bajo su pantalón lo primero con que me encontré fue la goma del calzoncillo. Luego superado este obstáculo ya tuve pista libre. Tiene la piel muy suave, mi mano casi se desliza por debajo del mismo sin esfuerzo alguno, la punta de mi dedo meñique roza ya la zona donde empiezan a aparecer los primeros pelos. Con decisión empiezo a tocarlos poco después , las yemas sienten la aspereza de los mismos, esa misma piel que hay debajo suyo, a veces ellos se quedan como atrapados entre dichos pelos, no pueden apenas moverse. Como el pantalón del pijama es tan amplio y él se ha abierto un poco de piernas comienzo poco después a tocarle los huevos. No los tiene muy grandes ni peludos, me caben en la palma de la mano que poco a poco toma terreno hacia la derecha y en cuestión de segundos ya acaricia la base de su polla. Eso es lo importante, casi lo único importante. Por fin la acaricio después de tanto tiempo, trato de imaginármela basándome únicamente en aquello que mis manos sienten. No es muy grande pero si parece ancha. Le echo la piel hacia atrás, empiezo a masturbarle. Me gusta que no se le empalme del todo, que esté asi a punto de hacerlo, un poco dura nada más al menos en los primeros minutos, sigo moviendo mi mano bajo su pantalón hacia arriba y abajo y de pronto por arte de magia él ya está totalmente empalmado y efectivamente es muy gorda, sobre todo en la base. Me avisa cuando minutos después está a punto de correrse, yo le cubro todo el capullo con la mano y de repente siento toda su leche caliente, muchísima, acumulándose en la palma de mi mano, segundos más tarde deslizándose por mi muñeca, manchándome el jersey, humedeciendo sus huevos por último. Le miro a la cara y tiene los ojos cerrados. Saco entonces mi mano de su pantalón y efectivamente alli, está un poco más solidificada, de un color blanco purísmo. Coloco mi cabeza sobre sus piernas, en dirección al televisor, para que no me pueda ver y me acerco la mano a la boca, la huelo y comienzo a lamer su superficie con la lengua, finalmente con los labios igual que si me estuviera morreando con alguien, metiéndolos luego hacia dentro . Tiene un sabor dulce, muy penetrante, ya tengo mi polla fuera y estoy a punto de correrme.


Abro los ojos de nuevo.


Efectivamente me he corrido en la mano pero mis labios al igual que mi boca están sumamente secos, incluso un poco agrietados diría yo. Por supuesto estoy solo en mi cuarto, es la segunda del dia, únicamente.


A esto me refería antes, a que mi cabeza va a ir ya siempre muy por delante, quien sabe si creando un mundo paralelo que un dia está claro que terminará por explotar.


Con la mano alcanzo el móvil por si tengo algún mensaje suyo.

No.

Es normal, tiene una vida propia a la que atender.
 
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De pronto llega ese dia en que ya a primera hora en clase no puedes ni levantar la cabeza o sonreir, hablar incluso, el profesor te pregunta algo que sabes pero prefieres permanecer en silencio. El dia en que tu tristeza y tu cansancio por fin se conocen entre si, se encuentran casualmente y con un apretón de manos deciden que van a destrozarte lo que aún te queda del mismo, van a hundirte lo máximo posible, te van a hacer lamentar de veras como eres, las oportunidades que has perdido o has dejado pasar, las ocasiones que has estropeado. El dia en que como apenas duermes ya, no tienes energías definitivamente para plantarles cara y derrotarlos, cuando sin posibilidad alguna de éxito optas entonces por rendirte definitivamente aunque solo por unas pocas horas, nada más, hasta que todo pase, te recuperes.


No –me da por pensar en esos momentos- ya no tengo miedo de sentirme solo, estando a solas o bien rodeado de más gente, entre ellos, mis compañeros de clase, ni me entretengo tampoco en analizar los porques, las causas del agobio que a veces supone su compañía, el tener que sonreir y reirme con al menos igual intensidad que como lo hice la última vez para que no sospechen nada, ¡qué va!, sé de sobras como soy, que es lo que viene a continuación, el próximo capítulo. Son otras las cosas que me dan pánico.


Como su indiferencia por ejemplo, el no saber que significa esa mirada suya a veces. Ya lo sabe todo acerca de mi, ¿por qué no deja entonces de observarme, de ver que hago?, ¿lo estoy poco a poco perdiendo?, ¿está más cerca de mi que nunca o cada vez más lejos?.

O su mensaje del teléfono del domingo.

Y mi cobardía también. O este maldito dolor de cabeza que como siempre empieza por la nuca y poco a poco se va extendiendo hacia la parte superior del craneo y que en una hora o asi me hará sentir medio mareado, con ganas de vomitarlo todo, de irme a casa.



Hoy es uno de esos dias en que te recoges, te repliegas sobre ti mismo, encuentras como único abrigo posible el calor que genera tu propio cuerpo, nada más.

Hoy no puedes prestar atención a nada, ni apartar tus ojos de él tampoco, porque cuando lo haces lo único que oyes son esas palabras que pronunciaste, lo único que ves son las paredes de ese pozo en el que llevas ya años metido y entonces te pones a imaginar lo que otro cualquiera hubiera hecho con una vida tan fácil como la que tu has tenido hasta ahora, en la que te lo han dado todo, y te vienes abajo. Habiendo dispuesto de las mejores cartas posibles sin embargo hay que ver que torpemente las he jugado.

Cualquiera de ellos como digo lo habría hecho mejor que yo, habría sido más astuto y listo. Cualquiera de ellos me habría convertido en uno de esos chicos a los que da gusto ver sonreir, se nota que están tan acostumbrados a hacerlo, casi constantemente, esos que consiguen transmitirme con un poco de su sonrisa una sonrisa a mi cara también. Sin embargo aquí estoy diecinueve años después, amargado por todo, clases, gente, planes, objetivos, la imagen que siempre me devuelve el espejo de mi, medio rendido ante todo, sin defensas, a su merced.


En el intermedio entre clase y clase ellos van a la cafetería. Yo sin embargo me encierro en el baño y espero a que la luz se apage definitivamente. Al taparme los oidos en el silencio más absoluto y a oscuras por fin dejo de tener vergüenza, me siento a salvo.Pero pasados unos minutos alguien vuelve a encenderla y se pone a mear, podría ser él. Vuelta a la normalidad.


La semilla.

Siempre ocurre algo en las horas previas, el dia anterior, que lo desencadena todo, algo irrelevante, la gota que colma el vaso. Yo nunca aprendo pues siempre me siento preparado y capacitado para esquivarlo y sin problema alguno superarlo. Obviamente no es asi.

Ayer fue algo tan simple como que mi madre a la hora de la cena me pidiera, ante el habitual silencio de mi padre, que le contara algo para variar y asi alegrar un poco los postres. Últimamente la verdad lo hace casi cada noche pero yo raramente digo algo o le hago caso, también, como mi padre, pues o bien o no acude a mi mente nada de mi vida que a ella le pueda interesar o si lo hace entonces a esas alturas del dia ya me siento demasiado cansado como para empezar a contárselo desde el principio, explicárselo todo.

Lo peor de todo es que ella no deja de insistir noche tras noche , parece incluso hasta tener esperanzas de que un dia por fin lo haga. Algo en lo que ella si me pueda ayudar o aconsejar como antes, que le devuelva al mismo lugar que hace años ocupaba en mi vida: presiento, mucho me temo, que eso ya es imposible.

Me acosté muy deprimido por todo esto.

Hoy me levanté aún peor.

Vacio.



Disfraces.


Esta semana todo el mundo parecía llevar uno. En especial la noche del martes en el metro a la salida de clase.

Pero en el fondo todos vamos disfrazados.

Por ejemplo ese hombre que iba enfrente mio de unos cuarenta años, gordo, vestido con una ropa pretendidamente moderna con una sintonía en el móvil presuntamente tan graciosa, ¿Acaso resultaba algo creible?, ¿acaso alguien se creyó que podía ser divertido, moderno?.¿Por qué disimular?

O la chica sino que iba a su lado, vestida en plan hippie pero a la que un bolso muy caro de marca y una consola delataban como otra niñata más de Pedralbes, otra farsante más.


Yo mismo, con mi estúpido tinte rubio de pelo y mi jersey a rayas rojas y negras, mis vaqueros deshilachados por debajo, mis botas, ¿De verdad que me siento como ellos, que soy igual a como ellos lo son ?, ¿a quien quiero engañar?.


Hace unos pocos minutos subiendo a casa en el ascensor he vuelto a releer su mensaje en la pantalla del móvil por enésima vez:

“No te preocupes,lo sospechaba.Yo no soy gay. Cuando quieras si t apetece en la facultad hablamos d esto. Un beso. Rafa”.


Estamos a miércoles.

Por supuesto que no lo hemos hecho, que todavía no hemos hablado de nada de nada.