86
Diálogos a medianoche.
El viernes nos vimos por última vez y cenamos los cuatro en un Burguer. Ellos tres, Genis, D y un amigo suyo, eso si, a continuación, nada más terminar, se fueron de fiesta mientras que yo no tuve más remedio que volverme a casa para estudiar que es lo que desgraciadamente he estado haciendo casi en exclusiva desde entonces.
Genis a través del messenger varios dias después, en la madrugada del lunes al martes más exactamente, me resume un poco el fin de semana pasado y como de costumbre no deja de hablarme de si mismo una y otra vez, de todo lo que ha sucedido alrededor suyo la noche del viernes y la del sábado también, luego, la mañana del domingo incluso. Yo intento contarle poco después, cuando él por fin termina y me toca a mi, lo agobiado y cansado que estoy, las ganas que tengo de soltarme el pelo , pero es inútil, pues ,cabía suponerlo, mis historias le aburren y las suyas, esas que se le ocurren sobre la marcha, son mucho más interesantes y por eso nada más empezarlas me las corta, las mias, condenándolas en consecuencia al silencio más absoluto. Si por lo menos fuera claro y me dijera si se ha enrollado o no con ese chico del que me habla, si hubo algo más que palabras y bailes, sería todo más divertido pienso, mis contestaciones no serían siempre un “ok” o un “guay” como al final me termina por recriminar también enfadado él.
·“Tu odias conocer gente nueva y yo no”
Totalmente falso por mucho que él diga. Me encanta que traiga gente nueva al grupo. Quizás no hable mucho con ellos pero eso no quiere decir que no me fije en todas “sus adquisiciones” y les de una oportunidad, escuche aquello que dicen, entable luego una conversación si me parece que merece la pena hacerlo.
·“Tu como eres asexual....”
Totalmente falso también. Es verdad que es muy raro pasar la semana queriendo follar con alguien y luego en S., a la hora de la verdad, no tener de pronto ganas de hacerlo con nadie y por eso casi nunca acceder a tener un rollo con alguien, es cierto que no me han pillado en los lavabos o en el cuarto oscuro pero de ahí a decir que soy asexual va mucho. De hecho si el supiera....
·“S. estaba genial el sábado, un montón de gente, mucho nivel, eso si los abuelos desesperados sin su ambulatorio”
El ambulatorio; eso soy yo. Hace unas semanas que me puso ese mote en vista de la de “abuelos” como dice él que se me acercan y no dejan de mirarme o incluso finalmente hasta me dicen algo. Todo empezó por una discusión que yo traté de zanjar diciéndole que por lo menos a mi me entraban no como a él y claro su respuesta, mote incluido, fue demoledora y además no sé si desgraciadamente por completo verdad. El siempre se fija en tios muy buenos, de esos que nunca se van a mover o cambiar de sitio por nadie, y muchas veces hasta consigue algo con ellos. Yo mientras, la verdad, procuro bailar y no obsesionarme o esforzarme demasiado, pues de pronto como he dicho nadie me gusta, no tengo sentimientos, nada me importa lo más mínimo.
“La forma en que te tocan, mucho más sensual que cualquier tio de nuestra edad, como si fueras algo parecido a un cristal que se pudiera romper con cualquier movimiento brusco o en falso. Cómo recorren tus brazos con la yema de sus dedos muy lenta y suavemente de arriba abajo y de abajo a arriba y te hacen sentir a veces hasta un escalofrío, cómo a veces te meten la mano por debajo de la camiseta y te acarician la parte baja de la espalda, juguetean con tu ombligo y tu, pese a saber que son cualquier cosa menos excitantes, por unos segundos, mirándoles a la cara, viendo la forma tan desesperada en que te miran, hasta dudas de si enrollarte con alguno ellos”.
“Chaval, tu no eres amigo mio – me dijo en broma pero interrumpiéndome bruscamente, esa misma noche en que se inventó mi mote, a punto de amanecer mientras desayunábamos en una cafetería, nada más salir de S. . “Eres casi un puto chapero, ¡no le digas a nadie todo esto de las caricias y que hasta te molaría enrollarte con uno de ellos, a nadie que no sea yo de verdad te lo digo porque van a pensar lo peor de ti en serio eh, ten cuidado lo que sueltas por esa boquita!”.
· “No seas envidioso, lo que pasa es que tu no eres como ellos y pasan de ti como de la mierda”
Genis dice que ya le he solucionado el tema de las pajas para todo el verano. Y todo gracias a una dirección de internet que le pasé el viernes. Alli, en dicha página, los típicos musculitos siempre de fiesta, sonrientes, relacionándose únicamente eso si con gente como ellos, de su nivel, de otra forma resultaría impensable la verdad. Es cierto que a veces me he lamentado públicamente de mi aspecto físico ante él, pero ¿tan incomprensible es que para nada quiera ser un tio como esos de las fotos, que tanto le ponen a Genis, acabar como ellos, que de hecho con solo verlos se me revuelva el estómago, me hagan sentir en esos instantes que lo último que quiero ser en esta vida es precisamente gay?. Parece ser que si.
·¿Te di un beso en el tren?. No me acuerdo. Me apetecería hacer una tontería. Las suelo hacer.
Como cada vez estaba más a la defensiva decidí preguntárselo y la verdad, si que lo puse en un aprieto, logrando pararle los pies. De su respuesta no saqué nada en claro eso si, se hizo el loco, desvió rápidamente el tema.
·“Esta claro, ahora va con Miguel y no contigo”.
Esta fué la última frase que me dijo Genis antes de apagar el ordenador, la misma con que lo sentenció todo el viernes a la salida del Burguer.
Son las desventajas de hacer amigos tan deprisa supongo. Pensaba que D. iba a saludarme mucho más efusivamente de lo que lo hizo ese dia, después de tanto tiempo sin vernos pero no. Iba abrazada a un chico muy gordo, gay seguro, con una mochila con la bandera americana, que parece haber ocupado mi lugar. Yo soy más serio que él, no la cojo de la mano, para nada se me ocurriría ponerme a dar gritos en la calle,a morrearla en broma a la salida del Burguer. Menos mal que Genis si me insistió bastante en que los acompañara y me olvidara de los estudios, mostró algo de interés en que saliera de fiesta con ellos.
“Ok Felipe. El viernes me paso x la piscina y luego salimos x ahí con tus amigos. Besos”
De repente se me ha hecho absolutamente necesario e imprescindible aceptar su invitación. No ha hecho falta pensarlo mucho. Simplemente he escrito el mensaje y se lo he mandado a continuación.
De madrugada.
El viernes nos vimos por última vez y cenamos los cuatro en un Burguer. Ellos tres, Genis, D y un amigo suyo, eso si, a continuación, nada más terminar, se fueron de fiesta mientras que yo no tuve más remedio que volverme a casa para estudiar que es lo que desgraciadamente he estado haciendo casi en exclusiva desde entonces.
Genis a través del messenger varios dias después, en la madrugada del lunes al martes más exactamente, me resume un poco el fin de semana pasado y como de costumbre no deja de hablarme de si mismo una y otra vez, de todo lo que ha sucedido alrededor suyo la noche del viernes y la del sábado también, luego, la mañana del domingo incluso. Yo intento contarle poco después, cuando él por fin termina y me toca a mi, lo agobiado y cansado que estoy, las ganas que tengo de soltarme el pelo , pero es inútil, pues ,cabía suponerlo, mis historias le aburren y las suyas, esas que se le ocurren sobre la marcha, son mucho más interesantes y por eso nada más empezarlas me las corta, las mias, condenándolas en consecuencia al silencio más absoluto. Si por lo menos fuera claro y me dijera si se ha enrollado o no con ese chico del que me habla, si hubo algo más que palabras y bailes, sería todo más divertido pienso, mis contestaciones no serían siempre un “ok” o un “guay” como al final me termina por recriminar también enfadado él.
·“Tu odias conocer gente nueva y yo no”
Totalmente falso por mucho que él diga. Me encanta que traiga gente nueva al grupo. Quizás no hable mucho con ellos pero eso no quiere decir que no me fije en todas “sus adquisiciones” y les de una oportunidad, escuche aquello que dicen, entable luego una conversación si me parece que merece la pena hacerlo.
·“Tu como eres asexual....”
Totalmente falso también. Es verdad que es muy raro pasar la semana queriendo follar con alguien y luego en S., a la hora de la verdad, no tener de pronto ganas de hacerlo con nadie y por eso casi nunca acceder a tener un rollo con alguien, es cierto que no me han pillado en los lavabos o en el cuarto oscuro pero de ahí a decir que soy asexual va mucho. De hecho si el supiera....
·“S. estaba genial el sábado, un montón de gente, mucho nivel, eso si los abuelos desesperados sin su ambulatorio”
El ambulatorio; eso soy yo. Hace unas semanas que me puso ese mote en vista de la de “abuelos” como dice él que se me acercan y no dejan de mirarme o incluso finalmente hasta me dicen algo. Todo empezó por una discusión que yo traté de zanjar diciéndole que por lo menos a mi me entraban no como a él y claro su respuesta, mote incluido, fue demoledora y además no sé si desgraciadamente por completo verdad. El siempre se fija en tios muy buenos, de esos que nunca se van a mover o cambiar de sitio por nadie, y muchas veces hasta consigue algo con ellos. Yo mientras, la verdad, procuro bailar y no obsesionarme o esforzarme demasiado, pues de pronto como he dicho nadie me gusta, no tengo sentimientos, nada me importa lo más mínimo.
“La forma en que te tocan, mucho más sensual que cualquier tio de nuestra edad, como si fueras algo parecido a un cristal que se pudiera romper con cualquier movimiento brusco o en falso. Cómo recorren tus brazos con la yema de sus dedos muy lenta y suavemente de arriba abajo y de abajo a arriba y te hacen sentir a veces hasta un escalofrío, cómo a veces te meten la mano por debajo de la camiseta y te acarician la parte baja de la espalda, juguetean con tu ombligo y tu, pese a saber que son cualquier cosa menos excitantes, por unos segundos, mirándoles a la cara, viendo la forma tan desesperada en que te miran, hasta dudas de si enrollarte con alguno ellos”.
“Chaval, tu no eres amigo mio – me dijo en broma pero interrumpiéndome bruscamente, esa misma noche en que se inventó mi mote, a punto de amanecer mientras desayunábamos en una cafetería, nada más salir de S. . “Eres casi un puto chapero, ¡no le digas a nadie todo esto de las caricias y que hasta te molaría enrollarte con uno de ellos, a nadie que no sea yo de verdad te lo digo porque van a pensar lo peor de ti en serio eh, ten cuidado lo que sueltas por esa boquita!”.
· “No seas envidioso, lo que pasa es que tu no eres como ellos y pasan de ti como de la mierda”
Genis dice que ya le he solucionado el tema de las pajas para todo el verano. Y todo gracias a una dirección de internet que le pasé el viernes. Alli, en dicha página, los típicos musculitos siempre de fiesta, sonrientes, relacionándose únicamente eso si con gente como ellos, de su nivel, de otra forma resultaría impensable la verdad. Es cierto que a veces me he lamentado públicamente de mi aspecto físico ante él, pero ¿tan incomprensible es que para nada quiera ser un tio como esos de las fotos, que tanto le ponen a Genis, acabar como ellos, que de hecho con solo verlos se me revuelva el estómago, me hagan sentir en esos instantes que lo último que quiero ser en esta vida es precisamente gay?. Parece ser que si.
·¿Te di un beso en el tren?. No me acuerdo. Me apetecería hacer una tontería. Las suelo hacer.
Como cada vez estaba más a la defensiva decidí preguntárselo y la verdad, si que lo puse en un aprieto, logrando pararle los pies. De su respuesta no saqué nada en claro eso si, se hizo el loco, desvió rápidamente el tema.
·“Esta claro, ahora va con Miguel y no contigo”.
Esta fué la última frase que me dijo Genis antes de apagar el ordenador, la misma con que lo sentenció todo el viernes a la salida del Burguer.
Son las desventajas de hacer amigos tan deprisa supongo. Pensaba que D. iba a saludarme mucho más efusivamente de lo que lo hizo ese dia, después de tanto tiempo sin vernos pero no. Iba abrazada a un chico muy gordo, gay seguro, con una mochila con la bandera americana, que parece haber ocupado mi lugar. Yo soy más serio que él, no la cojo de la mano, para nada se me ocurriría ponerme a dar gritos en la calle,a morrearla en broma a la salida del Burguer. Menos mal que Genis si me insistió bastante en que los acompañara y me olvidara de los estudios, mostró algo de interés en que saliera de fiesta con ellos.
“Ok Felipe. El viernes me paso x la piscina y luego salimos x ahí con tus amigos. Besos”
De repente se me ha hecho absolutamente necesario e imprescindible aceptar su invitación. No ha hecho falta pensarlo mucho. Simplemente he escrito el mensaje y se lo he mandado a continuación.
De madrugada.
85
“Sé que corre en contra mio, que el tiempo muere en cada instante”
Asi es como empieza la cuarta canción del disco que ha cambiado me vida o a lo mejor, dado lo exagerado que soy, tan solo del disco que no he dejado de escuchar mientras mi vida cambiaba. Lo compré por casualidad hace casi un año, a punto de iniciar mis vacaciones de verano y once meses después como he dicho es rara la semana que no acabo finalmente cayendo y recurriendo a él, es ya como mi segunda casa más o menos, o casi, “Espectáculo” es mi habitación, alli donde paso más tiempo, la canción en la que me siento más a gusto, la que mejor lo describe todo .
No miré hacia atrás.
Iba rezagado en comparación con ellos pero sin embargo al salir de clase no me di la vuelta como tenía en principio planeado hacerlo para verla por última vez. Me pareció un poco ridículo de repente. ¿Y si el próximo año repetíamos de aula, o al siguiente?
¡ Que bobada!.
Subí las escaleras con la mirada clavada en él y junto al resto de la clase a continuación me dirigí hacía el patio interior que era donde se había organizado una pequeña celebración. Se acaban las clases, los que tengan suerte en un par de semanas habrán terminado ya el curso y los que no la tengan pues tendrán que esperarse hasta final de Junio para saber si han aprobado o no; Eso es lo único importante para todos nosotros ahora mismo, lo sé, aquello en lo que no dejamos de pensar. Nadie sin embargo mencionó algo parecido a esto en cuanto que la fiesta comenzó , era como si quedase muy mal hacerlo, como si los exámenes no existieran o quisiéramos mentirnos los unos a los otros, ponernos una careta y disimular una vez más.
No tenía pensado estar más de media hora alli, entre ellos. Curiosamente luego fue lo que finalmente aguanté. Me bastó con que Rafa me pillara un par de veces mirándole desde lejos, con recordar segundos después entre risas y con Marta y Eva una de nuestras alocadas vueltas a casa en la que él casi se tuvo que salir del coche y quedarme entonces yo sonriendo mucho más tiempo del necesario, cuando todos ya habían pasado a otro tema de conversación, fue suficiente con que me volviera a pillar de nuevo dos veces mirándole y por último con pronunciar su nombre sin que nadie pudiera oirme y sentirme a continuación que me venía abajo físicamente, para darme cuenta por fin que lo mejor era irme ya. Es mi límite, treinta minutos no más. Si lo tengo a la vista más de ese tiempo y se convierte en consecuencia en el tema principal de mis pensamientos como que todo vuelve a empezar, más de lo mismo en resumidas cuentas.
A las ocho entré en el gimnasio y pregunté por Felipe. La chica de recepción le llamó por los altavoces y él a los pocos segundos se presentó con los pases. Nos dimos un beso. Luego como de costumbre bajé a los vestuarios, me puse el bañador y accedí por último a la piscina que a esas horas entre semana se encuentra mucho más tranquila que los sábados y domingos. Luego, lo normal, cuarenta minutos más o menos de natación. Al finalizar, al salir del agua me senté en el banco en el que habitualmente lo hago y como el sábado pasado entonces Felipe vino hacia a mi, solo que esta vez yo ya le conocía un poco y en vez de entrarme como me entró ese dia ante mi sorpresa ( “Te he visto varias veces por el S. bailando”) esta vez sentándose a mi lado solo me dijo que aún le quedaba media hora para terminar con su clase.
Yo le sonreí envuelto en la toalla igual que como hace cuatro dias lo hice, cuando era un perfecto desconocido, y le dije que me iba a cambiar y que estaría fuera, que por supuesto no me importaba esperarle solo.
“Un chico rubito, de veinte años, que estudia por las mañanas y que dedica las tardes a enseñar a nadar a niños de cinco años no puede ser mala persona” pensé por el pasillo que lleva hacia los vestuarios.
Apreté el grifo del agua caliente, me quite el bañador y una vez ya desnudo por completo me puse justo debajo del chorro del agua cerrando los ojos. Una especie de resumen del curso ocupó por completo mi cabeza, desde los primeros dias en que como no conocía a nadie me tenía que sentar solo, hasta justo ese momento en que parecía que Rafa y yo íbamos a acabar siendo grandes amigos, que fue cuando las cosas se pararon de golpe, comenzamos a enfriarnos el uno con el otro. Como sentía sin embargo el calor del agua sobre mi piel no tardé mucho en imaginar que ese calor venía de su cuerpo, abrazado al mio, pegado a él, deseándolo por fin. Una imagen mia, desnudo, en las duchas de un vestuario totalmente vacio puso punto a final poco a poco a mis consideraciones acerca suyo.
“Hola ya estoy “ me dijo de pronto.
Sorprendido abrí los ojos e instintivamente volví a golpear la llave del agua caliente.
“Me han sustituido asi que podemos tomar algo antes del cine”
Fui incapaz de mirarle muerto de verguenza, igual que espero que Felipe fuera incapaz de mirarme a mi. Volví a sonreírle bajo el agua fijando mis ojos en su cara únicamente, ignorando por timidez el resto de su cuerpo desnudo. En cuanto que pude luego me puse la toalla encima y me dirigí a toda prisa hacia las cabinas para cambiarme a solas, sin que él pudiera examinarme más a fondo por supuesto. No tenía planeado desde luego que él me viera desnudo tan pronto como desgraciadamente lo ha hecho. ¿Acaso no le quedaba aún media hora de clase?. ¿Acaso no tienen ellos sus propios vestuarios?.
Salimos del gimnasio, entramos a un Pans, cenamos rápidamente. Me mencionó mientras que muchos de los que por alli van son también gays, como que se nota. Me describió a alguno por si lo conocía, me dio un par de pases más para que fuera a nadar entre semana si me apetecía. Al salir en un cajero sacamos las entradas y corrimos luego a lo largo de la calle Pelayo en vista que llegábamos tarde. Cruzamos un par de semáforos, me agarró de la mano cuando yo ya no podía más, estaba agotado y me iba quedando rezagado, y en ese momento, al sentir el contacto de su mano con la mia, sin saber porque de pronto deposité gran parte de mis esperanzas para este próximo verano en él, sin que Felipe lo supiera por supuesto, sorprendiéndome yo también un poco por hacerlo asi, tan pronto, en alguien que apenas conozco, pero va a ser un gran verano este del 2006 estoy casi seguro, gracias a él.
Esos restaurantes que antes existían pero que ya no están, que han sido sustituidos por otros. Esos besos, me olvidaría ya de tantos en el caso de tener que acordarme de todos y cada uno de ellos, (he perdido la cuenta lo reconozco, hace un año si que los tenía perfectamente clasificados, uno tras otro, por sus fechas, por los lugares en que ocurrieron, no me faltaba ni uno solo)....Supongo que lo que ha pasado es que once meses si quiero pueden dar mucho de si.
84
Nunca me han gustado las citas con desconocidos.
Hace semanas que no tengo ninguna y para nada las echo de menos.
Febrero de este mismo año:
Yo apoyado en una parada de autobús y esperándole. El bajará por Sardenya en una moto negra y en cuanto que me vea con mis zapatillas rojas en la parada que hay al lado del Európolis se detendrá y me dirá algo, asi nos reconoceremos hemos quedado.
Nervios.
En un momento dado:
“Oh mierda, que no sea él, fíjate es perfecto, debo bajar un poco el nivel, no enviar más fotos mias trucadas de este verano. Si, si que debe serlo mierda porque ha puesto el intermitente y se desvía , esta aparcando la moto subiéndola a la acera y bueno, ¿qué hago ahora, disimulo o no, me largo o me quedo?. Me quedo, igual le gusto nunca se sabe. Lo que me temía no se ha sonreído al bajarse de la moto y mirarme , al saludarme con la mano desde lejos, claro ¿qué me esperaba?, es probable que hasta se vaya en vista del panorama. Bueno parece que no lo va a a hacer....¿Qué hago le doy la mano, un beso? . Mejor dejo que tome la iniciativa. ¿Sonrio?. Ultima vez que lo hago ¿no? , lo he dicho tantas veces y siempre lo mismo, asi que mejor no hacer promesas en vano. ¡Joder que viene hacia aquí!. Viste todo de negro, se nota que hace deporte, tiene un poco de barba y como me ha dicho tiene alrededor de veintisiete. Hola soy Alex, joder que voz más ridícula que tengo, hola yo Nacho, joder que fuerte da la mano, que diferente suena su voz al natural, como más de hombre aún!. Me duele la tripa, no sé que decirle aparte de mi nombre, de si le ha costado mucho encontrar este sitio (que tontería él ha sido quien me ha dicho de quedar aquí). ¿Has encontrado mucho tráfico?. No.¿Catalán o Castellano?. Lo que quieras. Que poco hablador parece ¿no?”.
Unos pocos minutos después:
“Me ha dicho que me suba a la moto para ir al centro a tomar un café. Me ha dejado su casco pues tiene ya una colección de multas que nunca va a pagar por cierto. Es una suerte que apenas hablemos, hay tantas calles de Barcelona que ni siquiera conozco. El plan era quedar, ver si nos gustábamos y lo que surgiera. Ahora, yo por mi parte, claro que me saltaría el café e iría directamente al grano, es mejor no conocerle, seguro que es mucho más interesante su polla , que burro soy, que lo que me pueda contar. Pero está claro que él no piensa lo mismo, ya no tiene toda la tarde por delante, de repente le ha surgido un inconveniente, vamos a tomar algo y después cada uno irá a lo suyo. Me da corte agarrarme a él en las curvas o cuando corre demasiado, seguro que piensa que quiero meterle mano, que me aprovecho de la situación, igual en un semáforo hasta se da la vuelta y me dice “oye no te pases nene”, pero claro no quiero caerme al suelo y romperme la cabeza o una pierna. Menos mal que no me conoce de nada, de una hora chateando y nada más, mira el lado positivo entonces, puedo ser entonces cualquier cosa que yo quiera, adoptar la personalidad más conveniente a la situación sin que sospeche, no hay ningún tipo de guión preestablecido, sino fuera asi sería el doble de humillante la verdad, no echamos nada serio o importante a perder en definitiva menos mal”.
Justo una hora después nada más irse Nacho atravesando yo la Diagonal camino de mi casa:
“ Yo no valgo para esto. Definitivamente no. Además tios como él,tan seguros de si mismos, como que me dan no miedo claro pero si que me imponen un poco, me obligan a ser yo en definitiva, no me atrevo a mentirles no vaya a ser que me acaben pillando. Acabo de empezar a trabajar pero mi trabajo ni de lejos me encanta como a él el suyo al que no le importa dedicar diez horas diarias fines de semana incluidos. ¿Y de viajes?,bueno pues lo justo, conozco Barcelona, Madrid, Sevilla, Mallorca, he estado una vez en Londres, añado como algo más importante ignorando que él, según me ha contado, la semana pasada estaba en Ámsterdam, va a Londres cada dos o tres meses, le encanta Nueva York, quiere conocer Nueva Zelanda este verano pues Australia el verano pasado le encantó. Y no es el primero que conozco asi, eso es lo grave. Todas las discotecas a las que voy le parecen horribles, me ha dado el nombre de dos o tres a las que debo ir en cuanto que tenga ocasión. ¿Y de novios como ando?. Obviamente no lo tengo, lo que es mucho mejor en sus propias palabras. ¿Y de amigos? los justos y necesarios supongo. No, no voy a saunas y menos extranjeras claro está, las de aquí son una mierda en su opinión, no merece la pena perder el tiempo en ellas”
Una semana después, en el mismo chat, él que repite nick y yo que al entrar nada más verlo como que cambio el mio. No tarda mucho en contactar conmigo y me pregunta entonces “Has ido ahí? en referencia a mi nuevo nombre. “Si” le respondo convertido entonces en un joven auditor de veinticinco años, al que le encantan Londres y Tokio, que no para de viajar y que ahora mismo acaba de llegar a casa después de haber pasado la mañana navegando con unos amigos. ¿Tu crees que puedes encontrar algo decente por Internet? le pregunto intentando sacarle algo acerca de nuestro encuentro del domingo pasado cuando ya tenemos algo de confianza. “Hay que buscar muchísmo” -me contesta- “pero de vez en cuando te llevas sorpresas” y asi como quien no quiere la cosa comienza a relatarme su última cita la semana pasada (desastrosa en palabras suyas) que afortunadamente ya desde el principio por los detalles que da sé que no me tiene a mi de protagonista, antes de eso si a continuación, pasar a contarme también la penúltima (desastrosa igualmente) en cuyas palabras desde el principio si que me reconozco perfectamente y acerca de la cual no cabe tener la más mínima duda:
“Un criajo anoréxico, teñido de rubia, medio boba, maricona perdida y que yo creo que es de esos que se enrolla con cualquiera que queda, con lo primero que puede y que por eso hasta se hizo ilusiones conmigo el muy imbécil”
A los pocos minutos esa tarde ya había quedado con él de nuevo.
Me gustaría haber visto entonces su cara de imbécil, de imbécil esperando inútilmente a un joven auditor que nunca va a llegar, en ese mismo lugar, junto la Európolis, bajando por Sardenya..
83
Nada más terminar de comer nos bajamos al parque y como no era muy tarde aún hasta conseguimos un sitio en pleno césped ,al lado del lago artificial, donde poder colocar nuestras cosas y tumbarnos.
J se apoyó en la espalda de su novia y abrió una lata de cerveza que rápidamente cayó en mis manos tras beber ella y que luego yo pase a Genis. El por último se la dió poco después a Susana que fue la encargada de terminársela.
A continuación los cuatro ,tal y como habíamos planeado, nos estiramos sobre la toalla que habíamos bajado y dado que ellos tres habían salido la noche anterior no tardaron mucho en quedarse dormidos .
Me puse primero de costado, luego boca arriba y por último de nuevo de costado pero de cara a Genis, tratando de conciliar una pequeña siesta pero no tenía nada de sueño la verdad para que engañarnos.
Miraba hacia el cielo, cerraba los ojos y oía la fuente del lago activarse de vez en cuando , lanzado con mucha fuerza y a gran altura un chorro de agua. Sentía algunas de sus gotas pocos segundos después cayendo sobre mi, su brazo a veces rozando con el mio, su respiración en mi mejilla de lo cerca que estábamos los dos. Se oía mientras, como llegaban cerca nuestro algunas familias con niños pequeños que se ponían a jugar cerca, abría los ojos e incluso veía sus cabezas.
Me dio mucha pena , por ellos y por mi, pensar que pronto sus padres no les dejarían acercarse mucho a nosotros probablemente pues aunque éramos dos chicos y dos chicas compartiendo la misma toalla de playa J y Susana estaban abrazadas la una a la otra y de vez en cuando se besaban medio adormiladas y Genis y yo sin estar abrazados estábamos para que negarlo demasiado juntos el uno del otro como para no sospechar algo.
Fingí haber dormido yo también a la hora de despertarme, por supuesto al mismo tiempo en que ellos finalmente lo hicieron, y aburridos, los minutos siguientes los pasamos pensado en que podíamos hacer, estando a punto de volvernos incluso la casa donde J. y su novia acaban de mudarse para por fin vivir juntas.
Afortunadamente una de ellas, no me acuerdo quien, sacó de su mochila una cámara de fotos en el momento preciso.
Primero J. sentada en cuclillas, luego yo medio tirado por el césped y riéndome, la tercera Genis en una posición muy parecida a la mia, también riéndose. Elevando la cámara en el aire, la cuarta, H y su novia abrazadas y por último, la quinta sexta y séptima, Genis que esta vez si que se prepara un poco y se sienta en una valla de cemento cercana y posa como un modelo más, Genis caminado, saltando desde una escalera de incendios, haciendo el tonto en definitiva.
No pude quitarle el ojo de encima pero no por lo típico como cabría imaginar.
Genis estaba muy diferente, había cobrado su primer sueldo y aquello que no había tenido que dar a su madre y definitivamente le había sobrado se lo había gastado en ropa nueva y de marca. No es que no estuviese muy guapo ya digo, que lo estaba, como siempre, solo es que yo prefiero a ese Genis vestido con chándal y camiseta de mercadillo, no tan pijín, con un poquillo de barba y cara de macarrilla la verdad. Aunque yo también tengo mi parte de culpa pues él llevaba unas botas que como yo ya no uso le había regalado y que al vérselas puestas me hicieron preguntarme si a mi alguna vez me habrían quedado tan sexys como a él le quedaban esa tarde.
También me pregunté si Genis cambiaría tanto por dentro como lo había hecho por fuera en las próximas semanas.
Ojala reflexioné la respuesta sea negativa.
Susana intentó hacernos una foto juntos subidos a esa valla pero no sé porque decidí fingír que no la oia.
De vuelta a casa en el tren, solo, volví a atravesar ese valle en el que conviven a partes iguales bosques de pinos creo que son, y enormes fábricas, muchas de ellas ya abandonadas y en ruinas al lado de la via. Poco después y ya más cerca de Barcelona por fin alcanzamos el litoral y en cada parada que efectuábamos el vagón se iba llenando cada vez más de gente en bañador, cargada con tumbonas y capazos ,volviendo a casa después de la primera jornada playera del verano supongo Muchos otros aún permanecían en la playa, jugando con una pelota o intentando meterse un poco en el agua. Los vi por la ventana y entonces me di cuenta, D nunca conseguiría nada con J, no se parecían en nada, eran incompatibles.
J y Susana llevan en el ambiente desde los quince años, no se cortan nada, D acaba de empezar y le da vergüenza todo como a mi. Ellas dos siempre están contentas, D casi nunca. Ambas trabajan además, tienen dinero de sobra, D mientras estudia Periodismo y siempre está al borde de la ruina, pendiente que le renueven el trabajo. Son muy diferentes en definitiva, incompatibles me atrevería a decir aunque yo no sea el más apropiado para juzgar la situación.
Tus amigos, se supone que está claro como y donde debes conocerlos, hay sitios de sobra, en el colegio, en el barrio, en la facultad, en el gimnasio, en una discoteca, todo está como predeterminado y no debes sacar los pies del tiesto, inventarte otras formas de hacerlo y si lo haces , ya sabes, al menos en mi caso, no hay más que dudas y más dudas acerca de ellos y de mi también, de si hago bien o mal. En compañía suya raramente se atreven a inquietarme pero cuando me quedo solo desordenadamente salen de su escondite y me atosigan.
¿No estoy perdiendo el tiempo?. ¿Qué tengo yo en común con ellos?. ¿No es el error más grande que he cometido hasta ahora el haberme metido por su camino, en su mundo, desviándome del mio que es al fin y al cabo el que debo seguir?. ¿Acaso no iba esa mañana enfadado conmigo mismo por haber quedado en ir a su casa?. ¿No apague el viernes por la noche el móvil simplemente para que no me molestasen, porque en el fondo Genis siempre es lo mismo?. ¿Qué demonios pintaba este sábado en ese parque dando el numerito con dos lesbianas maquilladas lo máximo posible, vestidas ambas con ropa super estrafalaria, a las que les encanta besarse delante de todo el mundo y que se les queden entonces mirando, con Genis también, ese con el que no tengo a veces absolutamente nada que ver, yendo los dos cogidos de la mano como si fuéramos algo que ni siquiera somos, simplemente por hacer una gracia como ellas?
Me dio por llamar a D. nada más llegar a casa, por si quería salir.
Me dijo que había quedado ya con una chica con la que llevaba toda la semana chateando.
“Ya te llamaré el lunes para contarte”
82
Todos los protagonistas en las películas lo tienen, un lugar al que ir cuando les apetece estar solos, para pensar, buscar una solución y tratar de que las cosas no empeoren.
Nadie pasa cerca de él o les puede molestar una vez que por fin lo encuentran.
Un banco en la parte más alta e inaccesible de un parque, frente a la carretera, o frente al mar, para una tarde en que no voy a clase. Una mesa en una esquina de una cafetería, lejos de la calle, para una mañana perdida sin más lejos de casa. Incluso una butaca, siempre la misma, en un pequeño cine céntrico de esos donde ponen películas extranjeras que casi nadie ve, o reponen otras que a nadie interesan ya a última hora del dia, para esas veces que tu propia madre te acusa de no tener vida social o antes de que lo haga te largas de casa en previsión de ello.
No me vendría mal encontrarlo por fin, para asi dejar de dar vueltas y más vueltas sin rumbo fijo por las mismas calles de siempre, aislado del mundo por la música que sale de los cascos, o por las tiendas de ropa, de aparatos electrónicos y de discos por las que también vagabundeo de vez en cuando.
Aunque la verdad, para ser sincero si lo encontrase no me veo siempre yendo al mismo sitio cada vez que me apetezca perderme un poco, desaparecer.
Odiaría que me empezasen a mirar de forma rara.
Estar solo no es algo muy bien visto hoy en dia y de una forma u otra, en un sentido u otro, seguro que todos acabarían por pensar mal de mi.
Haciendo memoria;
Empecé a sentirme solo con doce o trece años.
No tenía más que un amigo y de pronto como que él ya no le apetecía estar conmigo.
Al año siguiente, con catorce por primera vez lo percibí como un problema lo que únicamente me hizo sentirme aún más solo de lo que ya estaba. Fue además en esa fase cuando comencé a pensar que yo era el único que podía estar asi, sin amigos, en todo Barcelona pues al menos en apariencia el resto del mundo parecía “sufrir” justo del problema contrario al mio, es decir, tener demasiados amigos como para poder atenderlos siempre. Por eso encadenaban una cita con otra, un plan con otro, hacían equilibrios con us vida social mientras yo no tenía casi ni con quien hablar, por eso sus agendas se llenaban, se renovaban mientras la mía seguía en blanco un dia tras otro.
Me acuerdo de algunos sábados por la tarde en los que hasta me daba vergüenza salir por la calle junto a mis padres y que me vieran asi, con ellos en vez de por ahí junto a mi grupo de amigos y amigas, inexistente por otro lado, ¿Qué podía la gente pensar de mi?. Los comentarios que cada lunes por la mañana en clase a primera hora hacían mis compañeros de clase antes de que llegara el profesor relatando sus fines de semana no ayudaron nada por cierto.
Con dieciséis años empecé a comprender porque estaba solo, al mismo tiempo que curiosamente empecé a dejar de estarlo, o al menos tanto, como en los años anteriores. A los diecisiete ya no me preocupaba mucho la verdad y lo que más me molestaban eran los comentarios de mi madre, que hasta ella me echara a veces en cara mi situación, lo raro que yo era. Solía arreglarme a mediodía y salir de casa entonces camino al centro, donde esperaba encontrar siempre algo, es decir a alguien. Volvía a media tarde sin novedad alguna claro y me encerraba en mi cuarto, ponía algo de música y a lo mejor en esos momentos si que mi situación me preocupaba un poco más de lo habitual.
Volviendo a hoy:
Desde hace unos dias, y a las puertas de los veinte, sin saber el motivo, de pronto me siento de nuevo muy solo otra vez. Pero aunque suene extraño es únicamente porque me apetece volver a estarlo y sentirme asi, exactamente igual que como antes, hace años, sin nadie alrededor, sin compromiso alguno. Me invento excusas para no quedar después de clase, no contesto a las llamadas de teléfono, no necesito ningún tipo de plan a la vista para este fin de semana en definitiva.
Es curioso como ha cobrado vida propia.
Antes me pasaba las horas obsesionado, mirándolo fijamente , imaginando que Joan marcaba mi número en su teclado y a continuación mi móvil entonces, después de tantos dias mudo, por fin se iluminaba vibraba y sonaba.
La habitación se llenaba de planes y proyectos, la ropa de encima de la cama, la paga de mis padres, las canciones que me pasaba el dia escuchando como que cobraban sentido a partir de ese mismo momento en que fijábamos una hora para encontrarnos.
Sino ocurría nada de esto pues simplemente guardaba la ropa dentro del armario, me tumbaba en la cama o me conectaba el ordenador. Sabía porque él lo hacia por lo menos.
Hoy recibo una media de un par de llamadas al dia y cuatro o cinco mensajes, es decir se supone que no estoy solo. Se supone.
¿Es que entonces quiero mandarlo todo a la mierda?
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Al menos a mi me pasa, una vez que me han dejado tirado o sé que nunca va a pasar nada con esa persona como que ya no hay límites, no tengo nada que respetar, nada.
Coincido con Joan en las duchas de la piscina y con la toalla anudada en la cintura le sigo camino de los vestuarios. Ante mi sorpresa veo como se desvía hacia los baños y yo a una distancia prudente le sigo, la suficiente en cualquier caso como que para cuando yo llegue alli él ya se haya encerrado en un water. Por favor que no me vea pienso al entrar dado que no lo ha hecho y está meando desnudo en una pila .
Me mira como paso por detrás suyo a toda prisa dirigiéndome hacia un retrete bastante avergonzado claro. Me meto en el del fondo y de los nervios no cierro del todo la puerta. Me quito el bañador y la polla se me pone tiesa en un unos pocos segundos. Cierro los ojos. Me imagino una polla enorme destrozándome el culo, entrando y saliendo de él a un ritmo infernal y empiezo a machacármela. De pronto se oye el ruido de alguien abriendo una por una las puertas de los retretes. Reconozco la tos de Joan entre todo el bullicio, cada vez más y más cerca. Intento ponerme a toda prisa el bañador pero cuando por fin llega a mi retrete y abre la puerta me pilla medio sentado en la taza, con el bañador a la altura de las rodillas. Me sonrie y entra dentro cerrando la puerta esta vez si con pestillo. Se acerca a mi, me pasa su polla por mis labios sin dejarme chupársela. Me la vuelve a pasar y noto lo rugoso que es su pellejo. ¿Quieres ser una guarra? -me dice muy bajo- cómemela y trágate todo ¿vale?. Se sienta a continuación , tras bajar la tapa, en el borde mismo del retrete ,se abre de piernas y me pide que me arrodille delante suyo y de cuclillas se la coma. Yo lo hago y aún está muy húmeda de la ducha y es genial pero el me hace una indicación a los pocos segundos para que le chupe los huevos también y dándose la vuelta después, sentándose él frente a la cisterna y yo continuando tirado por el suelo el culo. Lo recorro con la lengua de un lado a otro, el aprieta mi cabeza contra él, me dice que seguro que llevaba años esperando a algo parecido a esto pues bien ya está, lo he conseguido.
Me vuelve a dejar que se la coma luego, debo eso si de parar de vez en cuando para contarle alguna ocasión en que estando con él me puse super caliente por su culpa. Le hablo de una ocasión que vino a mi casa y se tumbo en la cama con unos vaqueros muy ajustados que le marcaban todo o le explico apresuradamente que a veces cuando íbamos a la playa, tumbados sobre la toalla, el aire le levantaba el bañador un poco y entonces yo veía un poco su polla y me ponía a cien. Le rodeo con mis brazos una vez que de nuevo me deja chupársela sin parar, le meto un dedo por el culo y entonces como que la introduce aún más en mi boca y empieza a jadear. Justo cuando está a punto de correrse la saca de mi boca para echar toda su leche por la baldosa del baño. Me echa un poco también, los restos, sobre la cara y los labios. Me pide entonces que comience a chupar las baldosas que él ha manchado, que lo limpie todo con la lengua pero justo en ese momento yo también me corro y al abrir los ojos claro está, lo primero que veo es la hora que marca el despertador, 13h11 y que no hay ni rastro de él. Estoy solo en la cama, un sábado más recién llegado de la piscina, donde ni siquiera le he visto, con el corazón latiéndome a mil después de otra paja más.
Los pantalones piratas del verano pasado y la camisa Levis a cuadros recién lavada y planchada están sobre la mesa, debo darme prisa en ducharme y vestirme si no quiero llegar tarde a la playa. Parece casi un dia de verano.
Una vez que ya no hay esperanza alguna como he dicho al principio, tan lejos quedan de que se realicen las historias un poco descabelladas como esta, como las más normales y sencillas. Asi que ¿qué más da?
Rafa finalmente ha accedido. Me he desnudado en su salón y tras tumbarme en el suelo él se ha sentado sobre mi pecho completamente desnudo también. El trato es que se él se masturbará viendo una peli porno de tias que tiene y yo simplemente sacaré la lengua para cuando a él le apetezca rozar su polla contra ella un poco. Al principio eso apenas ocurre pero solo verle como se la machaca compensa de veras. De pronto por fin se atreve y mi lengua comienza entonces ya a juguetear con la parte inferior de ella . Tiene la piel mucho más suave que Joan, no es tan grande como la suya pero se nota que está mucho más dura eso si. Se levanta un poco y me la planta en toda la cara, yo le lamo los huevos un poco, el se la frota contra mi mejilla y pienso que quiere correrse en mi cara pero vuelve a sentarse poco después para curiosamente levantarse casi a continuación. Me la mete entera en la boca ya y dejando de mirar hacia la peli comienza a acariciarme la cara con las manos. Piensa seguro que soy una tia y que mi boca es una especie de vagina imaginaria, mi lengua da vueltas alrededor de ella, el la saca un poco, la vuelve a meter, fija de vez en cuando su mirada en el televisor y luego vuelve a mi. De pronto me la saca por completo de la boca y al verla ya no estoy tan seguro que sea más pequeña que la de Joan. Intento volver a chupársela pero él no me deja. Se la machaca, ahora el trato es que simplemente no se la chuparé más, el se encargará de todo y finalmente se correrá en mi cara llamándome maricón o algo parecido. Nada más decírmelo por primera vez yo ya me corro y de nuevo al abrir los ojos el despertador marcando la hora, 21h27, mi cuarto a oscuras un domingo más, los pantalones piratas del año pasado y la camisa Levis a cuadros sobre la mesa pero ya ambos muy sucios después de todo el fin de semana, mañana toca de nuevo empezar por si no te acuerdas.
Miraba hacia el cielo y un montón de pirados en el aire competían exactamente por no sé que. Miraba hacia abajo y era mucho más interesante, Marta Eva y sobre todo Rafa sin camiseta, los tres absortos en el espectáculo aéreo. Tal y como suponía no está cachas pero a lo mejor hasta por eso me da más morbo. Tiene un poco de pelo justo en el centro del pecho y unos pezones superpequeños. Como también llevaba unos piratas he visto sus piernas por primera vez y bueno también son un poco más peludas de lo que esperaba. Sin embargo apenas nos dijimos nada, yo bromeé con Eva sobre todo y una vez que el espectáculo terminó tras tomarme algo en un bar con ellos me volví a casa a dormir, estaba muy cansado. Ellos por su parte se fueron de fiesta a casa de un amigo de Rafa.
Miraba hacia arriba, al cielo, el dia siguiente, domingo por la tarde y trataba de explicarle a Genis lo que los aviones hacían ayer a esas mismas horas. El también parecía muy interesado. Lastima que mis explicaciones no fueran muy buenas. Me quedé esperándole frente al supermercado donde trabaja, donde le obligan a ponerse una camisa azul marino, y entre muchas otras cosas a organizar al lado de las cajas los pedidos a domicilio, a echar serrín alli donde algún cliente al tirar algo mancha el suelo. Luego, en un momento dado, mientras caminábamos por el Paseo Marítimo, Genis también se quitó una camiseta sin mangas que tiene. El si que está cachas y además no tiene ni un solo pelo en el pecho.
Sentados en un banco primero y luego ya en la playa como he dicho pasamos casi toda la tarde sin hablar mucho la verdad, tumbados sobre la arena, haciendo nada básicamente. Cuando Genis está de mal humor lo mejor es decirle que si a todo. El se fumó dos porros casi seguidos antes de levantarnos y entonces por fin dejó de quejarse de su jefe, de lo mierda que es tener que trabajar los fines de semana y no poder salir de fiesta.
Le acompañé hasta un cibercafé del centro, me senté a su lado y estuve con él hasta que logró una cita con alguien que también andaba por el centro y quería follar supongo. Afuera ya empezaba a anochecer .
Tenía que compensar de alguna forma lo aburrido que para él había sido el fin de semana me dijo.
“Quédate a ver como es el tio” .
“No me apetece” le contesté malhumorado, esta vez yo, antes de entrar al metro.
“Me estoy volviendo una de esas maricas envidiosas que como nunca folla con nadie quiere que todo el mundo esté igual que ella, a dos velas ” le dije hoy a D. hablando a medio dia por teléfono con ella.
Simplemente se ha reido.

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“Ya no me acuerdo de lo que te dije esa noche al teléfono.
Algo parecido a que me gustabas pero claro no es lo mismo que una persona te guste que que TE GUSTE, asi, escrito en mayúsculas.
Por eso daría a veces todo lo que tengo por que comprendieras un poco más las cosas que he hecho y que sé que te han enfadado, espero que no mucho, y ojalá también, esto sería mucho pedir lo reconozco, asi mismo me gustaría que al menos me dieses, te dieses una oportunidad conmigo por si te gusta más que nada.
Compréndelo chico estaba en una discoteca y ha pasado ya bastante tiempo desde entonces.
En cualquier caso no creas que para mi han cambiado demasiado las cosas. Ayer por ejemplo que me pusiste por primera vez en un mes la mano encima, te apoyaste en mi hombro, de pronto volví a ser yo y volví a sentirme como una especie de desvencijado autobús municipal inservible al que al detenerse en un semáforo le vibra la ventanilla, le suena alguna que otra placa metálica del techo mal ajustada, o un asiento no del todo bien anclado en el suelo y ante el enfado del conductor para colmo está a punto de calarse. Empecé temblar con tu mano aún encima mio, a sudar, las manos se me quedaron frias de golpe, el estómago se me encogió de pronto, me mareé y casi tuve que buscar donde sentarme y solo ya digo porque me habías vuelto a tocar. Ridículo ¿no?.
Debo de estar muy cansado, eso debe ser. Esto de levantarme a las seis de la mañana va a acabar conmigo, lo mismo que venir a la facultad todas las tardes. Aunque quizás también tenga algo que ver el que no pueda dejar de pensar en ti antes de dormirme, ya te digo, ME GUSTAS.
Podía buscarme a otros de acuerdo, pero no sé evitarlo, me gusta hacer contigo esas cosas, que al menos en mi cabeza tu y yo si que tengamos la posibilidad de llevarlas a cabo. Algún dia te suplantaré eso si Rafa”.
- - -
Mirando por enésima vez su perfil hoy en clase, poco antes de terminar , andaba pensando en algo muy parecido a esto, dándome cuenta además que en el caso que las cosas no hubieran cambiado un poco entre nosotros como lo han hecho, lo más seguro es que hasta estaría planeado cuando y como insertar en nuestra conversación toda esta palabrería. Me vi incluso buscando ese momento apropiado para decírselas , ME GUSTAS, antes de reventar yo por dentro, esperando luego preocupado su respuesta definitiva.
En cualquier caso y como aunque seguimos siendo amigos, y vamos a la cafetería juntos los cuatro, las cosas como he dicho son sensiblemente diferentes a lo que eran, resulta inútil dar más vueltas al tema, pues no se lo diré ya hoy ni mañana, ni nunca probablemente. El lo sospechará seguro, ahí se quedará la cosa. Lo que no sé es si sabrá es que realmente ME GUSTA, asi, escrito en mayúsculas, .
Luego a la salida de clase estuve a punto de dar plantón a D.
Y todo por no romper con la rutina diaria de volver los cuatro en el coche de Marta y Eva, por no decirles que”no” una vez más..
Nada más darle un beso a D. los vi pasar a mi lado a toda velocidad, saludándome con la mano desde el interior del coche.
Por esto fue que no me enteré de nada de lo que ella me contó en esos primeros minutos, estoy seguro, camino al metro. Me sentía verdaderamente mal.
La vuelta a la realidad tuvo lugar por fin en un Pastafiore en el que los dos nos metimos a cenar a las nueve. La de hoy ha sido nuestra primera cita a solas.
Una vez que el camarero nos tomó nota los dos comenzamos con el ritual normal en estas ocasiones, es decir contarnos el uno al otro el camino que hemos seguido para conocer a Genis, ya que ha sido él quien nos ha puesto en contacto, quien hace unas semanas nos presentó. Más o menos ha sido parecido y esto me ha reconfortado. Yo le conocí por un mensaje en una tele local y ella a través de un chat, pues acompañaba Oriol, un gay treintañero amigo suyo con el que Genis acababa de quedar. Me ha sorprendido comprobar que puede que sea a los diecisiete como Genis, o a los diecinueve como yo o a los veintidos como ella, en todos los casos y antes de entrar en el ambiente parece que todos llevamos el mismo cargamento encima, como requisito previo y necesario, una especie de pesada carga de años perdidos, en soledad, tristes, desaprovechados que son sin embargo los que nos empujan finalmente hacia él, que es donde rompemos definitivamente ya nuestro cascarón y tratamos de recuperar ese tiempo robado. También me ha dicho que al menos y como primera impresión, nada más conocernos, uno da por sentado que Genis y yo somos pareja. Yo le he respondido que me siento más seguro con él cerca y ella me ha replicado que a Genis también le debe pasar algo parecido pues, ¡¡debo fijarme!!, siempre que se pone a hablar para erigirse en el centro de todas las miradas lo hace buscando mi compañía, conmigo a su lado. Físicamente también me ha dicho como que pegamos bastante, cosa bastante extraña según creo yo.
D estudia tercero de periodismo y como ya dije esta muy colgada de J. Tanto que desde los postres hasta que nos hemos despedido en el anden ella ha sido el único tema de conversación.
Yo si creo en que existe alguien especial esperándote en alguna parte. Ella no.
A mi me encantaría poder acercarme a un montón de chicos que están a solas en el metro, en la biblioteca o comprando en la Fnac y que al menos asi, en apariencia, parece que pueden ser muy majos para hablar con ellos a continuación por unos minutos y decidir entonces, de común acuerdo, una vez que nos hemos conocido un poco acerca de si continuar o no . Ella se ha reido recordándome que el noventa por ciento me parecerían estúpidos, me decepcionarían profundamente seguro, ¡como si yo no lo supiera!. Pero no sé, prefiero tener esperanzas de momento como le he dicho, creer que es posible que un dia aparezca uno de esos chicos, nos hablemos y resulte entonces que congeniamos, que somos exactamente eso que andábamos buscando.
Estaba a punto de acostarme hace un rato. No le quitaba el ojo de encima al móvil sin embargo.
Antes, cada vez que hacía algo extraordinario, Rafa me mandaba un mensaje preguntándome que tal me había ido, si estaba ya de vuelta en casa, a salvo.
Está claro que hoy, ya a estas horas, ya no lo hará.
Me he vuelto a desvelar.
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Sentados en las escaleras del edificio de La Bolsa de Barcelona estaban sentados la mayoría de los miembros de mi primer y de momento único grupo de amigos gays y lesbianas. Todos alrededor de Genis que al fin y al cabo ha sido quien se ha tomado la molestia de poco a poco ir formando el mismo y es siempre el encargado de cada fin de semana ponernos en contacto a los unos con los otros para organizarlo todo.
Cuando él me vió llegar me sonrió y yo le respondí con otra sonrisa, de esas que te hacen de pronto inconscientemente andar más deprisa entre otras muchas otras cosas.
Parecía bajo la luz de las farolas más delgado que la última vez que nos habíamos visto, un poco más alto también.
Solo quería en el fondo saludarle y oir su voz lo antes posible, felicitarle por fin su cumpleaños y darle mi regalo.
Después de tantos dias a solas no me corté y cuando él me dio un pequeño pico en la boca no lo aparté de mi como otras veces he hecho, por temor a lo que pudiera decir la gente que pasaba en ese momento a nuestro lado. Respondí por si fuera poco además a su abrazo con otro abrazo por mi parte incluso más fuerte que el suyo y al separarme de él y oir como me decía “¡Cuánto he follado con el francés Alejandra, que bien hiciste en presentármelo!” no pensé sino que Genis es un tipo genial y que lo he echado tanto de menos estas pasadas vacaciones que me jodería ahora un montón perderlo un dia de estos por cualquier tontería que nos pueda pasar, yo pueda hacer.
Julien que también esperaba su turno me dio un pequeño pico, lo mismo que D. y J. que parecían también muy contentas de volver a verme. A continuación y mientras esperábamos a H. Genis y yo nos separamos instintivamente del resto del grupo para hablar un poco en detalle de nuestras vacaciones. Nada más empezar él con su relato me empalme de golpe, sabiendo un poco de antemano lo que me esperaba. Estaba la verdad muy ansioso por oir cuantos más detalles mejor. Además y por si fuera poco de pronto, por sorpresa él metió su mano en el bolsillo trasero de mi vaquero para como quien no quiere la cosa empezar a manosearme el culo en plena calle.
Como no había quedado con Marco hasta medianoche dejé que me lo tocara todo lo que quisiera y más si cabe porque para que negarlo, Genis físicamente me gusta mucho y bueno el culo es mi fuerte parece ser, al menos eso dicen.
Una vez que H. llegó y ya estábamos por fin los seis nos fuimos rápidamente a una pastelería cercana, corriendo incluso en algunos tramos, con la esperanza de llegar a ella antes de que la cerraran . Alli compramos a última hora esa tarta de chocolate que después nos llevamos a una hamburguesería para tomarla alli finalmente junto al menú de todos los sábados noche. Al irnos cerca de las doce, como la habíamos dejado a medio terminar se la dimos a unas chicas adolescentes que estaban vestidas en plan muy pijo al lado nuestro y que no habían dejado de mirarnos, asombradas supongo de las mariconadas que hacíamos y decíamos seguro.
Marco ya estaba esperándonos cuando llegamos a la Plaza de Cataluña.
Traté de integrarle lo máximo posible en el grupo, presentándoselo a todos, propiciando temas de conversación en los que él si que podría decir algo, pero en su cara a los pocos minutos ya se reflejaba que le apetecía todo menos estar alli, con nosotros. Luego, dentro de la discoteca traté de convencerle para que se viniera a bailar con el resto pero como no estaba muy por la labor no tardé mucho en dejarle solo, al cuidado de los jerseys de todos, para asi yo también poder divertirme un poco junto a mis amigos.
Vi como no me quitaba el ojo de encima, esperando seguro que en cualquier momento yo incumpliera mi promesa y me enrollara con alguien y poder así echármelo en cara. No lo hice por supuesto.
Cerca de las cuatro Marco vino para decirme que se iba a casa. Le acompañé a la salida.
De vuelta hacia la pista me encontré con D. y como ella estaba ya un poco cansada de bailar los dos nos sentamos cerca de la barra a hablar de todo un poco, es decir de “el mundo de Leland”, de Adrian Tomine, de Jiro Taniguchi, de los Artic Monkeys, de todas esas cosas en definitiva que parece que solo ella y yo conocemos y de las cuales nunca hablamos con nadie más. A ella le gusta mucho J. pero resulta que J. está medio liada con otra chica y por eso bebe últimamente tanto me dijo a modo de excusa. ¿A ti quien te gusta Alex? me preguntó de pronto. Y le señalé a un tio que estaba solo, enfrente nuestro, apoyado en la pared, con cara de no haber roto un plato en la vida, de ser un encanto tal y como le dije. Ella se rio abrazándome por la cintura. “Eres tan romántico Alex, debes ser el único por aqui”.
Es curioso, en cierta forma no le faltaba razón.
(Siempre que estoy en esa discoteca y no sé si es por miedo o porque todos están tan cerca de mi y son de alguna forma tan accesibles, me convierto en alguien casi asexual, sin deseo, alguien que busca algo más cuando los demás solo buscan sexo, justo a la inversa en definitiva. También puede ser que los chicos que verdaderamente me gustan se queden en muchos casos afuera en la calle con sus chicas y me desanime por ello. Claro que luego hay que verme en el mundo normal, ese en el que a veces, a plena luz del dia y en cualquier sitio , parece que soy él único que lo necesita urgentemente, que va pidiéndolo a gritos sexo y más sexo).
Es un chico delgadísmo, no mucho mayor que yo, un poco calvo y con algo de chepa.
Me lo encontré camino del metro de vuelta a casa. Genis me hizo una señal en el pasillo por si no me había dado cuenta. Los dos nos miramos sin saber que decirnos. Lo habíamos visto una noche en el cuarto oscuro. Chupando cualquier polla que le pusiera por delante. No importaba, ni siquiera miraba a su propietario. Arrodillado en el suelo le daba igual, se las metía en la boca, una tras otra y los más feos de por alli dentro como que se arremolinaban entorno suyo.
Por lo menos resultó curioso verlo a la luz del dia pensé.
En Girona el vagón se quedo de pronto vacio.
Nada más ponerse en marcha de nuevo el metro los dos nos volvimos a quedar mirándonos. Genis entonces acercó sus labios a los mios. Comenzamos a morrearnos.
Sentí su lengua recorriendo mis labios, rozando luego mi paladar por unos segundos.
No hubo tiempo para más pues él se bajaba en la siguiente parada.
Estábamos demasiado borrachos aún supongo.