94 (Para Perry)
Ya casi ni me acordaba de cómo eran los bares del mundo normal.
Esos en los que apoyados en la barra o cerca de ella, a primer ahora de la noche conviven junto a gente de mi edad hombres y mujeres que ya han pasado la barrera de los cincuenta y que, o bien están reunidos en pandillas tan ruidosas por lo menos como lo son las nuestras, o bien beben a solas, haciendo tiempo antes de volver a casa, leyendo un periódico atrasado, tratando de retrasar en resumidas cuentas un dia más dicho momento lo máximo posible.
Después de tantos meses sin aparecer por ellos, me resulta extraño sin embargo no haber recordado la espontaneidad que reina dentro de los mismos, su luminosidad a media noche, el que no tengas por consecuencia que forzar la vista para tratar de adivinar en la penumbra como puede ser en realidad físicamente una persona, el que sorprendentemente puedas hablar sin tener que gritar lo máximo posible para que puedan entenderte, y que una de cada dos miradas que recibes no sea en tono despectivo, perdonándote la vida casi.
¡Y que decir del espectáculo de un chico besándose con una chica o tratando por todos los medios de hacerlo!. Después de casi un año viendo casi en exclusiva solo besos entre chicos no deja de ser por lo menos sorprendente el volver a contemplarlo, el percibir como el ritual de acoso por parte de él a ella ya ha comenzado, está en marcha.
En cierta forma ha sido como volver hacia atrás solo que esta vez no ha hecho falta fingir.
De hecho han sido ellos los que al verme se han quedado un poco cortados.
Rafa ya les había contado hace meses lo de su amigo gay y por eso ,la verdad cuando aparecí por el bar y él me presentó, todas sus miradas se clavaron de repente en mi, fue casi como estar desnudo delante de ellos o al menos algo parecido. El silencio se apoderó del grupo, como si no pudieran creérselo, debo ser el primer gay que conocen me temo –pensé- espero no haberles decepcionado.
Eran seis chicos y una chica, la novia de uno de ellos, sino recuerdo mal. Y pasados esos primeros minutos de sorpresa que tuvieron, las cosas afortunadamente poco a poco entre ellos volvieron a su cauce, a ser como siempre son según me ha dicho Rafa y claro, situado a su espalda, no pude evitar entonces ponerme a pensar que quizás sobraba alli, que había sido un error acudir a la cita. No sabía muy bien de pronto porque había acabado entre ellos y no con alguno de mis otros amigos esa noche.
El en un momento dado pareció darse cuenta de ello y poniendo como excusa que había bebido demasiado, que lo había hecho, a toda prisa dijo que necesitaba dar una vuelta para despejarse un poco y sabiendo de antemano mi respuesta me invitó entonces a acompañarle.
Nos pusimos una vez ya en la calle a andar los dos, cada uno muy cerca del otro.
Me contó para romper el hielo, pues me sigue costando nueve meses después iniciar una conversación con él, que alguno de sus amigos no entiende muy bien lo que hay entre él y yo y que medio en broma le dice que a ver al final si va a resultar ser gay.
Yo sin mirarle a la cara cortándole en seco le dije que bueno, que él sabría lo que era.
El algo enfadado me respondió casi de inmediato diciéndome que no, que no lo era y luego como queriendo cambiar de tema bruscamente, contraatacando, me preguntó por mis planes para el verano, acerca de lo que tengo en mente hacer.
Yo le dije que nada de particular y él entonces decidió ya ir a por todas conmigo, preguntándome por si tengo novio, si ligo mucho, o me paso los fines de semana enteros de fiesta por ahí.
Mi respuesta alas tres preguntas fué negativa por supuesto: no, no y no.
El entonces me dio su vaso repleto aún de sangría y yo muerto de sed y deseando estar un poco borracho al menos, me lo terminé casi de un tirón.
Obviamente todo empezó a dar vueltas.
“¡Que mentiroso!, tu eres guapo, seguro que tienes a un montón de tios detrás de ti. En clase etc etc bla bla bla.......”: si, reconozco que sonriente, medio mareado, le dejé que me adulara un poco durante los minutos siguientes, para que negarlo, más que nada porque después de meses en que parezco no existir para nadie y nadie se fija en mi, esas palabras suyas fueron como una especie de inyección de moral, de premio de consolación, de ayuda para que la próxima vez que me analice exhaustivamente delante del espejo no llegué de nuevo a las mismas conclusiones de siempre.
Yo le miré y riéndome le dije que no lo era pero él insistiéndome me dijo que si que lo era una y otra vez y yo de nuevo le aseguré que no y asi continuamos varios segundos más con esta tontería, hasta que por mera repetición dejó de ser tan graciosa como al principio lo era y lo dejamos.
Los dos nos paramos de repente al darnos cuenta que nos habíamos perdido. El pensaba que era yo quien había elegido las calles por las que nos habíamos metido y yo lo contrario por supuesto, que había sido él quien había decidido por cuales ir y por cuales no.
- ¡Tienes que venir a Tarragona a verme tio! me pareció oirle decir entonces muy deprisa, como de carrerilla mientras buscábamos una boca de metro.
Aprovechándomede la situación, entonces yo le pregunté un poco también por su vida, por una chica de clase con la que estuvo una semanas saliendo pero la verdad Rafa no me dijo nada. Solo se rió y me susurró al oido algo parecido a que debería hacer como uno de sus amigos, es decir liarse con una tia no fea pero tampoco muy guapa, por lo tanto poco exigente con los tios, simplemente para poder follar durante el verano siempre que quisiera , poder desahogarse.
¿Ha habido algún chico del que has estado enamorado? me preguntó minutos después en una calle pequeña muy silenciosa en comparación con las demás.
-Claro –le contesté – pero no quiero hablar de eso. Va a la facultad por las mañanas y bueno, por no verlo me cambié al turno de la tarde.....y gracias a eso os conocí.....nos hicimos amigos..........y........ me medio enamoré.. de ti
No sé si él oyó esta última parte pues yo también se la dije muy bajo y de carrerilla.
No percibí en cualquier caso reacción alguna en su cara aunque la verdad,bastante tenía yo en esos momentos con mantenerme en pie, gracias a la sangría sobre todo pero también al calor que de repente hacía.
Sus zapatillas blancas ya muy gastadas de tanto usarlas y que la próxima vez que lo vea si es que lo veo, lo más seguro es que ya no las lleve encima, las haya tirado a la basura. Sus vaqueros cortos, su camiseta naranja, su peinado con la cresta en medio como se puso de moda hace dos años, su cara: sentado frente a Rafa traté de fijarme lo máximo posible en él, pues quedaban ya tan solo unos pocos segundos para despedirnos, para que el autobús se detuviera y él se bajara de vuelta al bar donde hacía una hora había dejado colgados a sus amigos bebiendo como animales.
Se levantó del asiento y me dio la mano. Me dijo “hasta la próxima” sonriéndome y eso fue todo pues rápidamente desapareció por el pasillo del autobús. Miré hacia atrás por si él también lo hacía pero no lo hizo. Y bueno, asi es como ha acabado todo de momento o quizás para siempre.
Una despedida de lo más extraña, como nuestra amistad. Unas veces tan próximos el uno al otro como lejanos luego de pronto nos hemos encontrado. Cada uno en propio mundo, a su bola, en busca de sensaciones y situaciones muy distintas las de él y las mias.
Antes de llegar a casa comencé a barajar la idea de seguir un poco más adelante y meterme en una sauna a follar con cualquiera. Estaba harto de todo, de ser el único que no lo hace, de ser un imbécil que aún cree en tontadas. Sin embargo lo aplacé, alegando que al dia siguiente tenía que trabajar y ya era bastante tarde.
Acordé por consiguiente al llegar a casa que sería hoy cuando me convertiría en una perfecta zorra.
Nada más salir de trabajar.
Con toda la tarde por delante aún.
93
A. me saludó nada más conectarme.
Llevaba cerca de dos meses sin hablar con él y casi habían pasado dos semanas desde la última vez que había abierto el Messenger.
Nos preguntamos que tal nos iba todo, lo típico antes de nada, y luego nos dijimos lo mucho que nos alegraba volver a vernos etc etc. A la hora de ponernos al dia de nuestras respectivas vidas sexuales o sentimentales como que no tardamos nada en hacerlo, sonriendo ambos a la cámara eso si. En apenas un minuto cumplimos el trámite. Los dos seguíamos igual que como lo estábamos la última vez que habíamos charlado, nada memorable había ocurrido entre tanto.
Hablar del calor que hacía y de lo revolucionadas que andaban nuestras hormonas fue la excusa ideal para empezar los dos a ponernos a tope. Yo de pronto le anuncié que estaba ya desnudo con la polla a punto de reventar bajo la mesa y le dije que porque no hacía el lo mismo. Vi como se levantaba y se quedaba en calzoncillos y como ante mi sorpresa la cámara pasaba a enfocar la estantería de su cuarto. “Ahora no puedo” - me dijo pasado un buen rato-” mi madre acaba de llegar a casa”. ¿Quieres que me la haga , te apetece verme? le pregunté.“Lo siento, tengo que apagar, muchos besos guapo” fue su respuesta. Unos pocos segundos después tirado en la silla, completamente desnudo por fin me corrí manchándome lo máximo posible el centro del pecho y parte de los labios y las manos por completo claro está.
Quizás haya encontrado alguien durante estas semanas.
Quizás no sea tan divertido ya pajearse conmigo, verme hacer todo lo que él me pide pensé.
PLANK16
FANFLORES
SION
LINDO
Un par de horas después, a las siete, todos esos nombres me vinieron a la memoria mientras esperaba el tren para bajar a Barcelona.
El primero de ellos tenía dieciséis años en el 2001 y estaba muy metido en temas de teatro. Además como mucha de la gente del chat ya lo conocía en persona era muy popular. Todos por cierto andaban como locos detrás suyo.
Fanflores por su parte era un fanático de Rosario Flores. Solía ir vestido un poco como su hermano Antonio o al menos eso decía y la verdad, era muy divertido siempre hablar con él.
Sion era un poco como yo y no solía conectarse mucho. Una vez estuvimos a punto de quedar pero finalmente no nos atrevimos a hacerlo.
De Lindo no llegué a saber mucho. Solo que siempre estaba buscando gente para follar en San Boi, era lo único que le importaba decía.
Ellos cuatro fueron por asi decirlo mi primera “pandilla” en el chat, aquellos cuyos nombres buscaba nada más conectarme a él. Por supuesto nunca llegué a conocerlos en persona.
Cuando Genis llegó a las ocho y media me sorprendió ver como venía solo, sin nadie más.
Al parecer y según me dijo poco después, él y yo debíamos ser los únicos sin planes para esa tarde pues había llamado a todo el mundo pero quien no había quedado con los compañeros de clase lo había hecho con los del trabajo, quien no tenía una fiesta de cumpleaños tenía una de despedida. Merendamos por supuesto algo antes de meternos al cine a ver esa película que a él le hacía tanta ilusión . Mientras hacíamos cola para conseguir las entradas le comenté la de tios buenos que había en la calle esa tarde y él se rió. Pero es que era verdad, parecía como que después de haberse pasado las últimas semanas recluidos en su casa estudiando de pronto habían decidido salir a la calle, al mismo tiempo, todos, en masa, lo más guapos posible, con ropa y peinados nuevos, desgraciadamente también en la mayoría de los casos con una chica agarrada a ellos, o cogida de su mano, tratando junto a las mismas de empezar el verano con el máximo impulso posible, a la cabeza del pelotón, demostrando las diferencias que hay entre ellos y nosotros, marcando bajo los últimos rayos del sol del dia, en pleno centro de la ciudad, la distancia a la que nos hemos de mantener, nosotros que no somos como ellos en ningún sentido, que si acaso y desde hace años cuando los vemos pasar a nuestro lado lo único que hacemos es paralizarnos, preguntarnos cuando llegará nuestra oportunidad de ser lo más parecido a ellos si es que llega...
La gente que va a la playa a primera hora frente a la gente que volvemos a casa después de toda una noche de fiesta, revueltos los unos con los otros dentro del mismo vagón. La forma de ver las cosas de Genis frente a la mia, esta noche se ha encontrado con unas chicas que una vez le ignoraron en la piscina pues a la legua se veía que era maricón y ellas habían pedido a su amigo que les llevara un tio bueno y no "eso". Su perdón, su actitud de “aquí no ha pasado nada, podemos ser amigos” frente a la mia , me cuesta tanto perdonar, no sentirme un estúpido y odiar al resto del mundo al recordar situaciones mias parecidas a esa.
La cantidad enorme de gente que había hoy en S. y sin embargo lo solos que hemos estado toda la noche Genis y yo, bailando el uno enfrente del otro, sin nadie que nos entrase o tratara de conseguir algo con nosotros durante todas esas horas que hemos pasado alli dentro.
¡Ah y que no se me olvide!, esas flores de color morado que al abrir los ojos medio muerto de sueño vi a través de la ventanilla del tren cuando este se detuvo y que costaba creer que estuvieran alli en realidad, que no fueran un sueño, frente a toda la suciedad, el barro, las inacabables obras de los alrededores de la via, el olor a sudor de mis compañeros de viaje, su música horrible...
92
Cada una me agarró de una mano y tirando de mi, entre Marta y Eva me llevaron casi arrastrándome por todo el pasillo. Por supuesto que muchos se nos quedaron mirando.
Rafa me empujaba también por la espalda ayudándolas a las dos.
El caso es que de pronto me plantaron ante el tablón de anuncios y más concretamente frente a un listado al que había que apuntarse en el caso que quisieras ir a la fiesta de fin de curso. Y yo no tuve más remedio entonces que escribir mi nombre, aparentemente muy contento de hacerlo, pero por dentro, la verdad, muy enfadado por su maldita manía de agobiarme a veces, de no respetar lo que yo quiero hacer, de hacer oidos sordos a lo que digo y a ellas no les apetece oir (no quiero ir a esa fiesta).
Vi sus tres nombres escritos un poco más arriba una vez que puse el mio y al levantar la vista pillé a Rafa mirándome muy serio y la verdad, en ese mismo momento tuve el presentimiento de que él pese a todo no iba a ir a la fiesta , tampoco, no le apetecía. No importaba que su nombre casi encabezase la misma o que estuviera escrito en grandes letras mayúsculas. ¡Qué bobada!.
Rápidamente me giré hacia Marta y Eva que una vez más se habían salido con la suya y estaban muertas de risa.
Volvimos entonces los cuatro a la cafetería donde nos esperaba gran parte de la clase.
“Yo tampoco pienso pasarme toda la noche alli, iré un poco, me daré una vuelta para que todos me vean y luego me largaré”.
Intenté decirle algo parecido a esto a Rafa con la mirada pero desgraciadamente no se fijó en mi ni una sola vez mientras los cuatro atravesábamos el pasillo y bajábamos después por las escaleras camino del bar.
Al llegar por fin a la mesa donde estaban sentados casi todos los de clase nos tuvimos más remedio que sentarnos en una esquina de ella, un poco al margen de las “grandes conversaciones” que ya había en marcha. Rafa estaba muy serio y totalmente ausente, muy raro en él, y no tardó en pillarme mirándole. A las seis de pronto se levantó de su sitio y nos dijo que se iba a casa. Fingí no enterarme de nada para no agobiarle yo también preguntándole el porque, y al ver como se encaminaba ya rápidamente hacia la puerta tuve otro presentimiento, el segundo de la tarde: ya nunca más va a volver a la facultad, no va de hecho a tomarse ni la molestia de presentarse a los exámenes restantes, total ¿para que?, no va a entrar ya nunca más en nuestra compañía a la cafetería o al aula, no va volver en el coche de Marta y Eva, junto a mi también, hacia su casa en ninguna otra ocasión más.
A veces decides que lo mejor es no despedirse.
No porque la gente a la que dejas atrás no signifique nada para ti, eso espero al menos en su caso, sino más bien porque no encuentras ninguna forma de hacerlo que te resulte lo más mínimamente satisfactoria supongo.
Estoy seguro que de no haberlo soltado su madre el otro dia, yo estaría como el resto de clase, tampoco sabría nada.
Me pongo en su lugar y la verdad, debe ser muy humillante tal y como están las cosas decir que dejas la carrera, sobre todo porque todo el mundo sabe o va a saber casi de inmediato a lo que es debido, es decir a unas notas que son un desastre, a que quizás no eres “tan bueno” y “tan listo” como se creen que ellos que lo son, o como tu ingenuamente creíste serlo.
Un puto grupo de cotillas, iremos a las listas a buitrear sus notas y entonces hasta nos alegraremos en el fondo ver como otros se quedan por el camino mientras nosotros seguimos adelante.
Ya no lo dudo, en el fondo soy casi igual que ellos, es cuestión de tiempo.
Precisamente por que es Rafa claro, porque me he pasado medio curso babeando encima suyo, por eso me da tanta pena, pero... ¿Y si fuera cualquier otro quien dejase la carrera?, ¿Acaso no me alegraría, no me vería como alguien superior a él?.
Tokio
Me pasé desde los trece a los dieciocho soñando con visitar esa ciudad, encontrar un trabajo alli y también ¿porque no?, a alguien con quien vivir para siempre en un minúsculo apartamento de lo más moderno en pleno centro de la ciudad. Luego llegó es cierto “Lost in translation” pero como que la cosa ya había decaído bastante para entonces.
Hoy al verlas me he puesto a pensar en todo esto.
Eran dos chicas japonesas de unos veinte años haciendo turismo y vestidas como esas colegialas que tanto vemos en el manga.
Se lo comenté de inmediato a Noel que tampoco les pudo quitar la vista de encima y que se rió muy tímidamente a continuación.
El es otro de esos “personajes” que solo pueden tener cabida en una vida como la mia, en la que mis amistades y porque no decirlo todo en general a veces tengo la impresión que está sujeto con alfileres, todo puede venirse abajo en cualquier momento, pasar en tan solo en unas horas de ser genial a catastrófico.
Entró en uno de mis anuncios y bueno, pese a ser heterosexual, decidió mandarme un e mail en vista de los gustos tan parecidos que tenemos. Lo de hoy ha sido nuestra cuarta cita y básicamente nos reunimos en una cafetería y el me trae algunos comics, libros y cd´s japoneses y yo más o menos lo mismo para intercambiarlo con él.
Yo no sé nada de su vida, menciona mucho a una tal Alicia que quizás sea su novia, y él tampoco sabe nada de la mia y gracias a Dios tampoco me pregunta demasiado.
Me gusta salir de una cafetería cargado con todo lo que me ha dejado cerca de las nueve de la noche como esta tarde y ver que todavía es de dia y no ha anochecido. Me hace sentir más optimista.
Tokio.
Ya no me interesa tanto aunque algún dia, eso si, espero ir allí.
Fue bonito creer durante esos años que era una ciudad mitad realidad mitad fantasía, pintada y decorada con los colores más chillones posibles, repleta de esos chicos y chicas que no encontraba en Barcelona.
Noel que ha estado alli por temas de trabajo dice que está muy bien pero que no tiene nada que ver con tal y como todos en alguna fase de nuestras vidas hemos soñado que es.
Mirándolo fríamente me ha dicho que es como cualquier otra ciudad del mundo.
Ni más ni menos
91
Andrés estaba sentado solo al final del vagón.
Tal y como lo recordaba del colegio, es decir con treinta kilos de más, vestido con unos vaqueros negros ajustados, botines, una camiseta de Iron Maiden y el pelo recogido en una trenza.
Por supuesto que no nos dijimos nada.
Hará un par de meses leí algo acerca suyo en el periódico del barrio y pensé entonces algo parecido a que ojalá no lo volviera a ver ya , no me cruzara con él nunca más. Era algo relacionado con un programa de heavy metal que tiene en una radio local las noches de los domingos y me hizo gracia la verdad, imaginarlo hablando por un micrófono con esa voz tan horrorosa que tiene. Pero a mi no me gusta el heavy metal y además él me cae bastante mal o muy mal mejor dicho, pues en clase no paraba de criticarnos a muchos por la espalda. Recuerdo incluso algo que dijo acerca mio cuando se enteró ha que había ido al Primavera y que en aquel entonces me hizo bastante daño.
El caso es que pasé por delante de él cargado con tres mochilas y detrás mi madre y ni siquiera me molesté en mirarlo.
Yo me acomodé junto a una familia de rumanos que parecían clones los unos de los otros, todos con las mismas caras y gestos.
Eran un chico de unos veinte años enorme, de casi dos metros seguro, su padre al que le faltaba media dentadura y el hermano pequeño por último, de unos catorce aproximadamente y con cara de miedo o al menos eso me pareció a mi, que era el que menos hablaba de los tres ocupado como estaba en mirar por la ventana. Nada más empezar el trayecto me acercaron un anuncio de empleo de “carretilleros/mozos reponedores” al que querían presentarse los tres supongo, señalándome con el dedo la dirección a la que debían ir en Gavá. Yo les dije por gestos que aún quedaban tres paradas y que ya les avisaría cuando llegásemos. Me hizo mucha gracia como me miraron con desconfianza y como luego, al pasar por el Prat, formaron un pequeño revuelo al ver despegar un avión de cerca. No pudieron dejar de hablar sobre eso a continuación, imitando el despegue con la mano, sin dejar de reírse y hablar entre ellos, por fin hermano pequeño incluido. El padre comenzó a explicar minutos más tarde algo relacionado con los aviones que ellos dos debían desconocer a juzgar por lo atentamente que lo miraban. Cuando por fin llegamos a Gava se lo indique como habíamos acordado y entonces tras despedirse los tres de mi atropelladamente se bajaron del tren.
Dirigí entonces mi mirada hacia enfrente que era donde estaba sentada mi madre junto a unos chicos y chicos de mi edad. Vi que como temía, ya estaba plenamente integrada con ellos, riéndose como el perfecto testigo mudo que era, de todas las bromas y chistes que se contaban los unos a los otros. Una chica que sin estar en ese grupo si que debía ir con ellos porque se les acercaba de vez en cuando para hablar con ellos se sentó de repente a mi lado y empezó también a decir tonterías. Todos le rieron las gracias, mi madre incluida que me miró a mi también para ver si yo sonreía. Cuando todo se tranquilizó un poco, la misma chica informó al resto de sus amigos que ella antes era muy tímida pero que afortunadamente ya había dejado de serlo por su propio bien. Volví a fijar mis ojos en mi madre que tenía cara de estar pasándolo genial junto a ellos y me imaginé la comparación que debía de estar estableciendo en esos momentos dentro de su cabeza, entre ese grupo de chicos y chicas y yo, siempre con cara de pocos amigos, con cara de “dolor de estómago” como dice ella, pero con sus mismos años y seguro que a simple vista también muy parecido a todos ellos.
Al cabo de unos diez minutos por fin divisé Garraf a lo lejos.
¿Puede un buen recuerdo atraer hacia si, como una especie de imán, a un montón de malos recuerdos y convertirse entonces en uno más de ellos, pasando pues a formar parte de esa categoría sin comerlo ni beberlo?
El caso es que nada más entrar en la casa fui directamente hacia mi habitación, alli donde había dejado escondido mi móvil para poder de esa forma escapar de él. Y luego bajé al garaje donde había guardado la bici en septiembre , la bici en la que acudí a una de nuestras muchas citas del año pasado. Y me acordé luego también, tumbado en la cama, al mismo tiempo que mi madre preparaba en la cocina los cepillos para limpiar la piscina, de la vez que nos fuimos a un bosque y me desnudo por completo , o de la vez que fui a su casa y la verdad, no pude sino excitarme un poco. Tanto que me dio por llamar a Genis, él es casi siempre quien lo hace, para escuchar su voz a través del aparato por lo menos. A saber que habrá sido de él, si seguirá usando el mismo nick “Papi45” para ciberpajearse, si estará dispuesto a montárselo conmigo de nuevo en el caso que yo se lo pida este verano me dió por pensar.
A las siete, cuando el sol dejó de dar en el jardín, mi padre y yo comenzamos a frotar las paredes y el suelo de la piscina. Y hubo un momento en que lo volví a ver, al darme la vuelta y mirar hacia atrás. Por supuesto el no estaba alli. Son cosas que pasan en mi cabeza únicamente.
Luego por la noche me puse a estudiar y lo que debía haber sido una pausa de diez minutos como que se convirtió en una pausa algo más larga, de una hora y media más o menos, en la que básicamente a lo que me dediqué fué a contactar con todos aquellos que en el chat por su nick podían ser él y que únicamente buscaban masturbarse con alguien por la cam . No hubo suerte sin embargo. Ninguno de ellos resultó ser finalmente Boris. A cada cual era más soso además. Terminé por ponerme de nuevo el bañador encima y dejarlo todo para otra ocasión.
Cuando salí fuera al jardín, ya a punto de amanecer, lo único que se oián eran las olas del mar rompiendo en la playa y el agua saliendo del grifo de la piscina. Estaba medio llena ya, daban ganas la verdad de meterse por fin dentro de ella y hacerse unos largos y después, al amanecer irse a dormir.
Sentado en el borde de la misma me di cuenta que tenía que invitar a Genis a venir aquí, a Julien, a Felipe incluso, a cualquiera, y cuanto antes mejor.
Me conozco demasiado bien.
Sé en que es lo único en lo que puedo pensar en esos momentos en que no tengo a nadie alrededor y estoy aburrido.
Mandé un sms a Genis y esperé sentado su respuesta. El agua ya rozaba la planta de mis pies.
“La noxe aburria. T EXO D MNOS Alex” me contestó
Lo releí un par de veces antes de volver a entrar en casa.
Luego otro par de veces más antes de meterme en la cama, más contento ya, sabiendo que alguien me echa de menos.

90
Era de lejos la mejor noticia que me podían haber dado en ese momento.
Rafa que había salido antes del examen y estaba esperándome sentado en las escaleras me la soltó de golpe pidiéndome que me animara un poco para variar. Desconfié pese a todo, tras la alegría inicial, y por eso le pedí que me acompañara al departamento para poder comprobarlo con mis propios ojos y asi, asegurarme .
Una vez alli, era cierto, todo había salido a pedir de boca.
Me puse a continuación a buscar su nota pidiendo que por favor el hubiera aprobado por lo menos, pero Rafa adivinó mis intenciones y no me dejó hacerlo, simplemente me dijo que había suspendido sin darle mucha importancia a la cosa, como si le diera vergüenza que yo viera su nota delante suyo. Iniciamos entonces como siempre el camino de vuelta a casa.
Paseando por los jardines ,a su lado, no escuché ,creo que por primera vez, nada de lo que lo me dijo. La verdad es que estaba aún como en una nube, pues prácticamente y salvo sorpresas de última hora ya tengo las vacaciones de verano, con todo aprobado al alcance de la mano. Fue cuando me propuso ir a pasar el resto de la tarde a su casa cuando me desperté de pronto para entonces contestarle que si, que por supuesto, un poco incrédulo ante su propuesta para ser sincero .
Me sorprendió encontrar todo alrededor de su casa tan en su sitio como en el invierno pasado, el jardín, los pinos, la piscina a lo lejos, que su madre me recordara aún y me llamará por mi nombre después de tantos meses. En la cocina más tarde al enterarse de la nota que yo había sacado a ella le faltó el tiempo para ponerme como ejemplo delante de Rafa lo que me dio bastante vergüenza. Si supiera –pensé- los pensamientos que tengo con respecto a su hijo a veces, seguro que me echaría de casa ahora mismo. De cualquier forma hubo un momento en que algo empezó a no cuadrar en nuestra conversación, cuando ella se refirió a Tarragona y a supuesto un trabajo que Rafa había conseguido y él muy consciente de ello, en cuanto que se dio cuenta del tema y de lo perdido que yo andaba, me secuestro y me llevó directamente a su cuarto para tratar de explicármelo todo.
Me senté en la cama y él entonces comenzó con su pequeño discurso.
Me dijo que nadie lo sabía aún y que yo era el primero al que se lo decía. Iba a dejar la carrera pues la odiaba con todas sus fuerzas y además le había salido un trabajo en Tarragona gracias a un amigo y como que ya tenía medio apalabrada una habitación para el próximo mes en casa de dicho amigo. No hay vuelta atrás posible concluyó sin decirme mucho más la verdad.
Cuando me preguntó que pensaba permanecí en silencio. Todo me dio mucha pena de pronto. Todo. Afortunadamente él me dijo entonces esas palabras que yo esperaba que me dijera y cuanto antes mejor, es decir que por supuesto íbamos a seguir viéndonos aunque ya no fuéramos a ir a clase juntos y que bueno, Tarragona solo está a una hora de Barcelona y que claro, un dia de estos iba a hacer una especie de fiesta de despedida con sus amigos a la que yo tendría que ir obligatoriamente para variar.
Le sonreí.
“¿ Quieres quedarte a dormir?” me dijo horas después cerca de las once de la noche en vista de cómo me estaba quedando medio dormido viendo la tele en su sofá.
“No puedo” le contesté.
A veces crees que únicamente necesitas gente con tus mismos gustos a tu lado y por eso guias todos tus pasos hacia ellos casi en exclusiva despreciando al resto. Pero de repente un dia te despiertas y te das cuenta que casi nunca te has sentido tan cercano a nadie como lo has hecho en estos últimos meses a ese chico en particular al que le gustan las chicas, Metallica y el fútbol por este orden y con el que aunque no tengas en principio casi nada en común, o al menos eso parece, sin embargo puedes pasar ya horas enteras hablando de casi todo, sin disimular demasiado, muy contento siempre por supuesto de poder tenerlo a tu lado, unas pocas horas más. Porque además , no nos vamos a engañar, toda esa gente que parecían compartir contigo determinados gustos y hobbies han resultado ser de momento un verdadero fraude, una cosa no lleva a la otra por lo que parece .
De vuelta a casa he llamado a Genis ya que tenía varias llamadas perdidas suyas.
Lo típico, me ha estado contando sus últimas aventuras y también que esta mañana se ha ido a la playa con Susana pasando por lo tanto de ir al trabajo, él por supuesto no ella.
A veces tengo sueños por asi decirlo extraños. En mi cumpleaños hace unos dias por ejemplo me puse a pensar en como sería él dentro de veinte años y me dio un poco de pena la conclusión a la que llegue. Para entonces toda “su belleza” se habrá esfumado me dije a mi mismo y a saber que hará.
Luego esa misma noche soñé que ya viejo y después de años sin verlo, él por sorpresa se presentaba y venía un dia a mi casa a pedirme cobijo y yo por supuesto se lo daba, abrazándole y besándole como un loco en la entrada, sintiendo por él casi lo mismo que ahora siento al verlo, aunque con una cierta tristeza eso si envolviéndonos a los dos, por lo cruel que había sido la vida con él y por todo en general más que nada supongo.
Amistad y sexo, es curioso como de momento van para mi de la mano. Parece que si alguien no me gusta y me atrae físicamente como que no puedo llegar a ser amigo suyo. Y viceversa. A las pruebas me remito.
El rey de la casa: más o menos esa es mi situación ahora. A mis padres no hay nada como traerles unas buenas notas como para que te lo perdonen todo.
Y la primera noche sofocante del verano quizás, esa en que ya de madrugada tumbado en la cama para variar no puedo conciliar el sueño.
Cierro los ojos mientras trato de ver e imaginar un futuro para ambos ahora que él se va a ir a vivir fuera, que apenas lo voy a ver. Y no hay nunca más allá de una primera cita en septiembre, después de este verano, por ejemplo, muy decepcionante para ambos, en la que los dos nos damos cuenta que todo lo que nos unió hace meses ya ha desaparecido, en la que mentalmente y en silencio por supuesto acordamos no volver a quedar ya nunca más.
Y yo no quiero perderlo tan pronto, casi sin haberlo conocido
Y claro, entonces me lamento de el otro dia no haber mirado hacía atrás al salir de clase por última vez, porque lo de este año ha sido algo único, algo que el próximo año no se va a volver a repetir.
89
Pasa al lado del escaparate del H & M y no puede evitar mirar de reojo su reflejo en él.
Alguien a lo mejor un poco más bajo de lo normal, delgado, con gafas, vestido con unos pantalones cortos negros de deporte y una camiseta sin mangas roja, con unas zapatillas de deporte negras, unos calcetines blancos y cara de cansado, sin depilar pero recién duchado eso si y con un poco de resaca después de la fiesta de anoche.
Afortunadamente pasa después frente al escaparate de Camper y se centra ya en los diferentes tipos de zapatos expuestos unos al lado de los otros, olvidándose por lo tanto de si mismo.
Además siempre le pasa , cada año, como que no tiene confianza aún con ese “nuevo yo” que ve y que por desgracia cuenta con veinte años en vez de diecinueve. Todavía lo siente y lo trata como a alguien extraño, en quien no se puede confiar totalmente a pesar de ser él mismo. Prefería ese otro Alex, un año más joven, a este nuevo al que a veces tiene la impresión que hay que explicárselo y justificarle cada una de las acciones. ¿Ya no es posible hablar con el antiguo ,el de diecinueve, que tan bien entendía todo y le daba siempre la razón?. No –piensa- se ha ido, todavía está cercano de acuerdo pero cada vez más se situa más y más lejos.
Se abren mecánicamente las puertas de acceso a unos pocos centímetros suyo, de llegar a ellas, entra dentro, ve al fondo una joyería de lujo, una tienda de ropa, otra de plantas, una farmacia, una cafetería. Sus padres han estado aquí mismo hace unas horas, esta mañana, es extraño él les dijo que no le apetecía venir. Sin embargo unas pocas horas después aquí le tienes, una tarde de sábado, paseando a solas, mirando escaparates. ¿Quién puede entenderlo?.
Vuelve a ver su reflejo y no sabe que es realmente, ¿un chico aún?, ¿Un hombre ya?, ¿un criajo?. En su cabeza encuentra razones y motivos suficientes para respaldar cualquiera de las tres respuestas. Está lleno de energía pero desengañado ya con muchas cosas, todavía juega en su cuarto con muchos de sus juguetes a escondidas pero claro ya trabaja y estudia una carrera. En muchas cosas cree ya estar de vuelta de todo mientras que en otras ni se entera de lo que la gente a su alrededor habla.
En esos momentos casi sin darse cuenta por fin entra al interior del Carrefour.
“Esto es una tontería” se dice a si mismo. Mas bien se trata mejor dicho de una antigua promesa. Hace cuatro años cuando cumplió los dieciséis vino aquí mismo y se pasó toda la tarde escuchando música en la sección de discos, casi hasta que cerraron las puertas del supermercado. Luego andando se volvió a su casa, pensando en repetir al año siguiente y asi, en los sucesivos años también, ya para siempre. Cuando por fin llegó a casa sus padres estaban alteradísimos.Como era cerca de medianoche habían llamado a los padres de Joan, a Joan al móvil pero por supuesto nadie sabía nada de él. De eso se trataba - se dijo para si al cerrar la puerta de su cuarto- de demostrarles que puedo salir con otra gente que no sea ellos, que tengo más amigos, que yo también puedo llegar a casa a medianoche por mi cuenta y riesgo.
A veces no hay nada como una buena mentira escribió en uno de los libros de texto sin saber porque la mañana siguiente.
Hoy apenas aguanta diez minutos escuchando música. Rápidamente va a hacia la sección de libros para después dirigirse a la de bricolaje pues está pensando en cambiar su habitación, comprarse unos muebles nuevos que la hagan más moderna y no la típica habitación que en un momento dado una madre monta a su hijo. Hoy solo ha venido aquí para ver que pasaba, para nada más, y le gusta sentirse liberado por unas horas de la esclavitud de los chicos guapos y recuerda después, mientras pide una tarrina de chocolate en una heladería, como ayer antes de que todo empezase lo tenía claro, debía buscarse un chico como él y dejarse de bobadas, un chico gafotas, no gran cosa, que lo entendiera y le quisiera, nada de tonterías como he dicho, de amigos que para nada le correspondían a el. Pero claro había por delante todavía toda una noche y ya sabemos todos lo que las cosas pueden cambiar en unas pocas horas.
Es como una especie de cuarto oscuro donde ocurren todas esas cosas que sino mirara atentamente o se las le contaran como que le pasarían completamente desapercibidas entre la locura general, los disfraces que la gente viste. Felipe mandando mensajes subiditos de tono por el móvil a Genis desde el otro lado de la discoteca, diciéndole que tiene sitio esta noche. Julien medio borracho intentando enrrollarse con él de nuevo pero “yo no soy el segundo plato de nadie” . Un hombre que hace unas horas venía en el metro a su lado, de unos cuarenta años, vestido por completo de negro, leyendo un libro sobre el que no dejaba de hacer anotaciones, enredado pasadas las cuatro de la mañana con sus amigos en una inacabable conversación que le impide fijarse en él que no deja de mirarle. Un chico con gafas también apoyado en la columna, solo, justo cuando están a punto de cerrar, sus miradas coinciden y se mantienen firmes la una en la otra primero unos tres segundos aproximadamente, luego unos diez, por último casi un minuto y entonces como que cree que ya está todo hecho y él se va a acercar y va pedirle rollo aunque finalmente nada ocurre. Genis invitándole a ir a una sauna con dos amigos suyos a las ocho de la mañana, insistiéndole, enfadándose a la salida de la discoteca un poco porque nunca va a espabilar, va a ser siempre un puto inocente. El hombre de antes junto a sus amigos, ignorándole de nuevo, una vez más.
Tiene grabados sus mensajes recapitula mientas muerde la cucharilla de plástico sentado en el metro de vuelta a casa. En un mal momento pueden ser de gran consuelo.
“Feliz Cumpleaños Alex. Un beso. Rafa” es el primero. Luego hay como cinco o seis más que se han estado mandando el uno al otro después de comer ambos y antes de dormir la siesta al menos él.
Se ha embalado de nuevo, de acuerdo, tras el cuarto creo, proponiéndole quedar esta tarde, verse para tomar algo. Rafa le ha dicho que no educadamente, no le ha dado ninguna excusa, le ha dicho simplemente que no puede.
No se ha sentido como otras veces especialmente triste por ello.
Lo daba ya por perdido.
Quizás sea su “nuevo yo” que no se entera todavía de nada.
Mejor así supone.
88
Cansado, uno acaba por volver a sus orígenes negándose por lo tanto a que la peluquera le tiña de nuevo el pelo de rubio o le haga un peinado más moderno. Por último acude a su cita más importante de la semana con las gafas puestas, sin lentillas, con una camisa a cuadros de manga corta, unos vaqueros normales y unas viejas zapatillas de deporte. Y claro, asi le va.
Aunque eso es otro tema.
Hoy al salir de trabajar me he dado cuenta que para algunos, los más afortunados, ya han comenzado las vacaciones de verano. De pie sobre un muro que hay justo a la salida del mismo, de mi altura más o menos, estaban por ejemplo este mediodía un par de chicos medio descamisados bebiéndose un botellín de cerveza y riéndose de dos chicas que los miraban desde abajo sonrientes también. Al oir el golpe de la puerta los cuatro se me quedaron mirando de repente aunque luego nada más ponerme yo en marcha volvieron a sus asuntos gracias a Dios. Rápidamente acto seguido, comencé a recorrer ese enorme edificio circular de color gris que hay antes de llegar al puente que cruza sobre las vias del tren, esta vez sin la mochila a cuestas, en dirección a casa y no a la facultad para variar, tratando de llegar lo antes posible a ella. Encerradas en sus portales me di cuenta que había ya bastantes grupos de chicas reunidas en torno a una radio o una revista, aburridas, supongo que pendientes que el gitanillo de turno pasase con la moto cerca suyo y asi poder gritarle guapo o algo parecido como siempre lo suelen hacer para atraer su atención. Cruzando el puente después, me fijé para acabar que la piscina del polideportivo del barrio por fin estaba en funcionamiento. Cuatro chicos de mi edad más o menos, muy morenos y super fibrados, jugaban sobre el césped un partido de fútbol, vestidos con tan solo un minúsculo bañador cada uno de ellos, tirándose al suelo a la mínima ocasión que encontraban, buscando la falta, el contacto físico con el contrario en cuanto que podían. Obviamente no pude pararme en la mitad del puente para quedarme mirándolos totalmente absorto un buen rato. Si que por supuesto pasé por el lo más lento posible, camuflando la dirección de mi mirada tras las gafas de sol, sintiendo como de nuevo me volvía a poner a cien por un chico como esos, igual que el verano pasado. Afortunadamente el tren llegó casi de inmediato, no hubo oportunidad pues de volverme hacia atrás, aunque si de pensar que un dia podría traerme el bañador y “colarme” en esa piscina para asi poder desnudarme o bañarme al lado de todos ellos, como uno más, para saber que se siente más que nada.
También se nota por las noches, o las madrugadas, cuando dejo de estudiar y hay más gente que nunca en los chats buscando sexo, dispuesta a ciber pajearse también. Incluso hasta mi anuncio de contacto ha recibido algún mensaje que otro después de meses de inactividad y es que supongo que todos en mayor o menor medida queremos tener el mejor verano posible, aprovechar lo máximo el tiempo, hacer todo eso que durante el curso no hemos podido, no nos hemos dejado a nosotros mismos hacer.
Me abro la bragueta, me tumbo sobre la cama e imagino que por fin en unas semanas conozco a un chico como ese que se ha subido al vagón del metro en Plaza de Cataluña hoy a las diez y media de la mañana más o menos y se ha colocado a mi lado, con una camiseta blanca sin mangas de una marca de vaqueros y una gorra de Reebook y que me ha puesto enfermo ya desde primera hora casi. Si, ojalá lo conociese. Uno de esos chicos con novia, fuertes, que pasan de ti en circunstancias normales claro está pero que en cuanto que se quedan a solas te llaman para que vayas a su casa, que durante el camino a ella te envían mensajes al móvil diciéndote lo calientes que están, las ganas que tienen de follarte, de que les comas la polla, que cuando llegas a su casa te reciben directamente desnudos y te obligan nada más verles a arrodillarte ante ellos y comérsela ya urgentemente, chicos que se pueden correr dos veces sin problema alguno, la primera en tu boca, la segunda mientras te follan sin esfuerzo alguno, que luego te dejan que tu te corras en su cara y que al terminar eso si a toda prisa siempre te echan de casa porque ya les sobras, hasta les das asco. Pero como tu lo sabes te da igual, y es que hasta que no conozcan nada mejor a ti te van seguir llamando en cuanto que puedan, van a continuar follándote como bestias a la mínima....
Me abrocho de nuevo la bragueta, el contacto de mis dedos con la ropa me devuelve al mundo real, a tal y como son las cosas y no como a mi me gustaría que fueran, a Felipe y nuestra cita del pasado viernes, a como Genis tras preguntarme si yo estaba interesado en él se lanzó sobre él, amargándome un poco la noche al menos en ese primer tramo.
Se morrearon un poco, eso fue todo. Felipe al rato vino hacia mi comentándome lo grande que debe tener la polla Genis a juzgar por lo que había podido tocar. Yo me reí pero no dije nada. Luego tras un silencio bastante prolongado me susurró al oido que tenía novio y que claro, se arrepentía, que lo de hoy no se podía volver a repetir. Menos mal que a él no le gusta salir por el ambiente – me dijo con una especie de alivio en su cara antes de desaparecer para el resto de la noche.
Genis pasadas unas horas ya de madrugada y de vuelta a casa no me contó nada acerca de este asunto y me extrañó la verdad. Tirado en un asiento esta vez además iba demasiado cansado y borracho desgraciadamente como para volver a besarme como esa otra madrugada de hace unas semanas. Eso era lo único que yo quería después de toda una noche bailando pero no pudo ser.
Antes de despedirnos me dijo que no me preocupara por la fiesta de mi cumpleaños de este fin de semana, que él se iba a encargar de todo.
Sin embargo claro que me preocupo pues está tan hermético, a unas pocas horas vista, que la verdad no sé si es porque todo le está saliendo mal y nadie quiere venir a la misma. No suelta prenda alguna acerca de a quien ha invitado, o de lo que vamos a hacer, donde vamos a ir y como digo no sé si es por sorpresa o porque desgraciadamente aún no sabe nada.
Me conformaría con que mi fiesta fuera la mitad de buena que fue la suya o la de D.
Tengo miedo de que apenas seamos tres o cuatro personas, o unas pocas más incluso pero todas alli por puro compromiso con él nada más.
De alguna forma los que eran mis amigos hace unos meses cuando empezamos están últimamente un poco distanciados de mi y los chicos con los que más me hablo en estas últimas semanas que hemos salido no sé si tienen la suficiente confianza conmigo, me conocen tanto como para considerarme “amigo” suyo.
Aunque eso es otro tema.
Hoy al salir de trabajar me he dado cuenta que para algunos, los más afortunados, ya han comenzado las vacaciones de verano. De pie sobre un muro que hay justo a la salida del mismo, de mi altura más o menos, estaban por ejemplo este mediodía un par de chicos medio descamisados bebiéndose un botellín de cerveza y riéndose de dos chicas que los miraban desde abajo sonrientes también. Al oir el golpe de la puerta los cuatro se me quedaron mirando de repente aunque luego nada más ponerme yo en marcha volvieron a sus asuntos gracias a Dios. Rápidamente acto seguido, comencé a recorrer ese enorme edificio circular de color gris que hay antes de llegar al puente que cruza sobre las vias del tren, esta vez sin la mochila a cuestas, en dirección a casa y no a la facultad para variar, tratando de llegar lo antes posible a ella. Encerradas en sus portales me di cuenta que había ya bastantes grupos de chicas reunidas en torno a una radio o una revista, aburridas, supongo que pendientes que el gitanillo de turno pasase con la moto cerca suyo y asi poder gritarle guapo o algo parecido como siempre lo suelen hacer para atraer su atención. Cruzando el puente después, me fijé para acabar que la piscina del polideportivo del barrio por fin estaba en funcionamiento. Cuatro chicos de mi edad más o menos, muy morenos y super fibrados, jugaban sobre el césped un partido de fútbol, vestidos con tan solo un minúsculo bañador cada uno de ellos, tirándose al suelo a la mínima ocasión que encontraban, buscando la falta, el contacto físico con el contrario en cuanto que podían. Obviamente no pude pararme en la mitad del puente para quedarme mirándolos totalmente absorto un buen rato. Si que por supuesto pasé por el lo más lento posible, camuflando la dirección de mi mirada tras las gafas de sol, sintiendo como de nuevo me volvía a poner a cien por un chico como esos, igual que el verano pasado. Afortunadamente el tren llegó casi de inmediato, no hubo oportunidad pues de volverme hacia atrás, aunque si de pensar que un dia podría traerme el bañador y “colarme” en esa piscina para asi poder desnudarme o bañarme al lado de todos ellos, como uno más, para saber que se siente más que nada.
También se nota por las noches, o las madrugadas, cuando dejo de estudiar y hay más gente que nunca en los chats buscando sexo, dispuesta a ciber pajearse también. Incluso hasta mi anuncio de contacto ha recibido algún mensaje que otro después de meses de inactividad y es que supongo que todos en mayor o menor medida queremos tener el mejor verano posible, aprovechar lo máximo el tiempo, hacer todo eso que durante el curso no hemos podido, no nos hemos dejado a nosotros mismos hacer.
Me abro la bragueta, me tumbo sobre la cama e imagino que por fin en unas semanas conozco a un chico como ese que se ha subido al vagón del metro en Plaza de Cataluña hoy a las diez y media de la mañana más o menos y se ha colocado a mi lado, con una camiseta blanca sin mangas de una marca de vaqueros y una gorra de Reebook y que me ha puesto enfermo ya desde primera hora casi. Si, ojalá lo conociese. Uno de esos chicos con novia, fuertes, que pasan de ti en circunstancias normales claro está pero que en cuanto que se quedan a solas te llaman para que vayas a su casa, que durante el camino a ella te envían mensajes al móvil diciéndote lo calientes que están, las ganas que tienen de follarte, de que les comas la polla, que cuando llegas a su casa te reciben directamente desnudos y te obligan nada más verles a arrodillarte ante ellos y comérsela ya urgentemente, chicos que se pueden correr dos veces sin problema alguno, la primera en tu boca, la segunda mientras te follan sin esfuerzo alguno, que luego te dejan que tu te corras en su cara y que al terminar eso si a toda prisa siempre te echan de casa porque ya les sobras, hasta les das asco. Pero como tu lo sabes te da igual, y es que hasta que no conozcan nada mejor a ti te van seguir llamando en cuanto que puedan, van a continuar follándote como bestias a la mínima....
Me abrocho de nuevo la bragueta, el contacto de mis dedos con la ropa me devuelve al mundo real, a tal y como son las cosas y no como a mi me gustaría que fueran, a Felipe y nuestra cita del pasado viernes, a como Genis tras preguntarme si yo estaba interesado en él se lanzó sobre él, amargándome un poco la noche al menos en ese primer tramo.
Se morrearon un poco, eso fue todo. Felipe al rato vino hacia mi comentándome lo grande que debe tener la polla Genis a juzgar por lo que había podido tocar. Yo me reí pero no dije nada. Luego tras un silencio bastante prolongado me susurró al oido que tenía novio y que claro, se arrepentía, que lo de hoy no se podía volver a repetir. Menos mal que a él no le gusta salir por el ambiente – me dijo con una especie de alivio en su cara antes de desaparecer para el resto de la noche.
Genis pasadas unas horas ya de madrugada y de vuelta a casa no me contó nada acerca de este asunto y me extrañó la verdad. Tirado en un asiento esta vez además iba demasiado cansado y borracho desgraciadamente como para volver a besarme como esa otra madrugada de hace unas semanas. Eso era lo único que yo quería después de toda una noche bailando pero no pudo ser.
Antes de despedirnos me dijo que no me preocupara por la fiesta de mi cumpleaños de este fin de semana, que él se iba a encargar de todo.
Sin embargo claro que me preocupo pues está tan hermético, a unas pocas horas vista, que la verdad no sé si es porque todo le está saliendo mal y nadie quiere venir a la misma. No suelta prenda alguna acerca de a quien ha invitado, o de lo que vamos a hacer, donde vamos a ir y como digo no sé si es por sorpresa o porque desgraciadamente aún no sabe nada.
Me conformaría con que mi fiesta fuera la mitad de buena que fue la suya o la de D.
Tengo miedo de que apenas seamos tres o cuatro personas, o unas pocas más incluso pero todas alli por puro compromiso con él nada más.
De alguna forma los que eran mis amigos hace unos meses cuando empezamos están últimamente un poco distanciados de mi y los chicos con los que más me hablo en estas últimas semanas que hemos salido no sé si tienen la suficiente confianza conmigo, me conocen tanto como para considerarme “amigo” suyo.
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¡Que diferente levantar la vista hoy después de pasar dos horas exprimiendo mi cerebro al máximo y ver la clase casi vacía, todos han debido terminar ya, a hacerlo como hace meses apenas lo hice, tan solo veinte minutos después de haber iniciado el examen, para ver al resto de los alumnos mirándose entre si disimuladamente, totalmente perdidos todos, yo incluido, ante las preguntas escritas en el papel, sabiendo de antemano que no solo íbamos a suspenderlo sino que raramente llegaríamos a sacar mas de un tres con suerte!.
Los pasillos de la facultad, aquel dia llenos de alumnos, frente a los pasillos tal y como estaban ya hoy, desiertos por completo a excepción de los alrededores de algún aula como la nuestra en que la se estaba también realizando algún examen y la biblioteca por supuesto. Los grupos de alumnos reunidos en círculo criticando al profesor, lamentándose de su mala suerte, solucionándolo todo a base de cinismo, chistes malos, pretendida falta de entusiasmo por la asignatura frente al silencio sepulcral de hoy, que ya no hay tiempo para bromas, para lamentaciones y rápidamente nos volvemos a casa, porque sabemos de sobra lo que nos espera .
No sé en lo que habrá estado entretenido desde que salió del aula hasta en que de refilón lo vi abandonar del bar camino como yo del metro. Me imagine lo peor. El caso es que nada más poner un pie en la calle reduje drásticamente mi ritmo con la esperanza que Rafa me alcanzara. Fingí hasta que me tenía que atar la zapatilla para que me cogiera cuanto antes y asi tuviéramos oportunidad de hablar más de cinco minutos.
A veces me preguntó si realmente no me paso el dia entero actuando, si existe algún minuto dentro del mismo en que soy yo realmente, sin poses, exageraciones, caretas. La respuesta es que creo que no. Seleccioné una canción lenta “Autobuses” justo cuando notaba que el estaba ya a unos pocos segundos de alcanzarme, por esa manía mia de meter a personas dentro de ellas para asi no olvidarlas ya jamás, y todo lo que sucedió a continuación ,la verdad , no fue sino otra más de mis actuaciones, para él, a solas, gratuita como todas, que por supuesto quedó lejos de conseguir su objetivo.
Mi andar lento, mi cabeza agachada, los ojos fijos en el suelo. La mochila en la espalda, las manos en los bolsillos, mi pelo sobre la cara, tapándola casi por completo. La mirada más triste que sé poner cuando grita por fin mi nombre y me doy la vuelta, una sonrisa que es todo menos una sonrisa, yo que me lanzo y le doy un beso en la mejilla dubitativamente, él que me da otro. Mis piernas cruzadas, mi cabeza ladeada, mi mirada clavada en él cuando parados y antes de reiniciar el camino hacia el metro me cuenta que le ha salido muy mal el examen, que seguro que suspende; Ya lo he dicho no ha habido casi nada espontáneo en esos primeros minutos al menos de nuestro encuentro de esta tarde. Tenía muy claro lo que había que hacer y lo he hecho. Parto de la premisa peor siempre, las mas errónea posible, lo sé, esa que viene a decir que solo dándole pena conseguiré algo de él y ya no me la creo ni yo pero, sin embargo hay que ver, últimamente cada vez que le veo la escenifico a la perfección, haciéndole ver sin decírselo que estoy loco por él y que lo paso mal, que podía tener un poco de compasión, que total él no iba a tener que hacerme nada pues iba a ser yo quien haría las cosas propias de un maricón mientras que él simplemente permanecería tumbado en su cama.....A veces también pienso que soy un completo esquizofrénico pues es cierto, mi reacción nada más verle hoy fue acelerar lo máximo para evitarle ,recordando esa imagen suya de hace unos dias cogido de la mano de una chica con la que al parecer estuvo saliendo un par de semanas pero con la que según me han dicho ya lo ha dejado. Y luego como que paré en seco en la entrada misma de la facultad hasta que su sombra me avisó de su proximidad y entonces me puse de nuevo en marcha pero con unas intenciones completamente diferentes eso si ya a las del principio.
Una vez llegado a casa he pasado todo el resto de la tarde tumbado en el sofá, básicamente viendo a través de la ventana como anochecía poco a poco, como en la televisión uno tras otro se sucedían casi los mismos programas que había hace unos meses, en Navidad, a la misma hora incluso. Y también para variar le he dado bastantes vueltas a la cabeza, como de costumbre, y por ejemplo y pese a que hace unos dias pensaba que esta forma en que hemos quedado él y yo es la mejor posible, amigos pero no mucho, sin embargo ahora me doy cuenta que en realidad simplemente es tan mala o tan buena como cualquiera otra posible, ni más ni menos.
Triste; la vida a veces es una película de este tipo, o al menos eso me parece a mi, sin el más mínimo sentido, en la que cualquier camino que tomes te lleva al final a lo mismo, si bien es cierto que puede maquillarlo todo durante poco o mucho o tiempo eso depende. Al final como que acabas justo donde estabas antes, igual casi al principio..
-¿No te parece guapo el cantante? me preguntó justo antes de levantarse para bajarse en Sants.
-No, es realmente horrible como su grupo -le conteste riéndome.
- Un dia me tienes que dejar escuchar la música que llevas o me grabas algo a ver que te gusta que seguro que eres de lo mas rarito también.
Risas.
Hubo vida antes de Joan.
Lo digo porque nada más marcharse Rafa me fijé en un chico que había de pie junto a la puerta y la verdad, era igual al primer chico que me gustó en serio yo creo, con sus mismos años de entonces, su misma cara, obviamente pues no se trataba de él. Me reí y me rio todavía al pensarlo. Tendría doce o trece años y me acuerdo que nunca nos habíamos hablado hasta que un dia en clase de natación se le rompió el bañador por la parte de atrás y todos pudimos verle un poco el culo. Recuerdo que sentí algo muy extraño cuando bajo el agua primero se lo vi. Durante las semanas siguientes como que siempre me ponía al lado suyo en la piscina y nadaba detrás de él, esperando solamente que por favor que el bañador de nuevo se le volviera a romper y asi pudiera yo volver a ver aquello que no dejaba de ver una y otra vez en mi cabeza. Durante unas semanas fuimos amigos, ya digo, era muy guapo y simpático además, luego ya ni me acuerdo muy bien de cómo nos separamos, poco a poco supongo, no lo sé.
Reviso las torres de Cds, entre los archivos mp3, buscando desesperadamente esas canciones que le podría grabar este fin de semana para pasárselas el miércoles que será cuando le vuelva a ver. Las escuchará y lo entenderá todo, me llamará etc etc.
Bueno, solo ha sido una mala tarde, relajado después del examen no he hecho más que pensar en tonterías. ¿O no?.
Mañana estaré mejor.