106
Quizás sean los dias nublados, que la falta de sol me hace ser alguien más normal, que no solo piensa en lo mismo.
Me levanto pronto, voy a trabajar y directamente vuelvo a casa, salvo cuando me paso por la biblioteca a coger algún libro.
Y si, si que hay chicos guapos a lo largo del camino, uno repasando sus apuntes de álgebra, otro en la terraza de un bar junto a una mujer mayor, pero ya digo, es diferente, únicamente pienso que me gustaría saber un poco de su vida, conocer ligeramente por encima que hacen hoy, verlos cuando se sienten solos. De ahí no paso, no me interesa ser amigo suyo, ni enrollarme o algo parecido con ellos.
Me he comprado un gorro y es mejor, te lo pones encima, te colocas las gafas de sol y nadie puede ver como eres ni de frente ni por la espalda, ni por la derecha ni por la izquierda, nadie te va a conocer, nadie te va a parar por la calle a saludarte aunque la verdad, aunque no lo llevases puesto tampoco lo harían.
Dejo la bicicleta en el garaje una vez que entro en casa y me meto en la piscina.
Solo volvería atrás por él, por esos momentos que pasamos juntos, no hay nada más. Golpea el agua contra las paredes, la escalera de salida y entonces durante una fracción de segundo oigo su voz de nuevo, sus risas que luego por supuesto se desvanecen. Nos bañábamos aquí mismo hace dos años y el metía mi cabeza bajo el agua y yo evitaba todo contacto de mi cuerpo contra el suyo pese a que eso era lo que más deseaba. Hoy, él sigue cerca de mi, a unos pocos metros seguro, en la playa, de paseo por el pueblo, quizás en su casa viéndome ahora mismo detrás de su persiana bajada, pensando en volver conmigo de nuevo. Ojala.
Nunca he creido en las casualidades. Nunca.
Por eso cuando la otra noche tirado en el sofá mientras mis padres veían el televisor empecé a leerlo desde el principio supe que nada era accidental.
Solo me faltaba por hacer algo parecido a esa última carta que la chica le envía a su anónimo compañero, esa en que ella le manda a la mierda directamente.
Un par de mensajes que nunca me ha contestado, es suficiente, me da mucha pena pero Rafa no me importa ya mucho la verdad, me ha decepcionado, no creo que nunca más vuelva ya a verlo y mejor asi.
100 Euros
Hace unos dias eso es lo que me ofreció un hombre por comérmela. El pasado domingo para ser más exactos. Felipe y su novio se fueron a casa y a mi no me apetecía volver a la mia hasta que amaneciera asi que me metí de nuevo al cibercafé solo que esta vez cambié mi nick dejando claro que únicamente buscaba sexo a cambio de dinero. Un aluvión de mensajes nada mas entrar y al final yo que enseño la cara a un hombre sin vergüenza alguna y que me ofrece quedar y esa cantidad de dinero.
Salí a esperarle a la calle y me puse a pensar en Felipe y su novio, en como antes de que supiera que cada uno tiene su vida por ahí y se tira a quien quiere yo los admiraba. Cuando le conocí hace meses me pareció muy mayor la verdad, nada guapo pero pensé que Felipe era realmente afortunado por estar colgado de alguien y algo más profundo de lo que nos colgamos los demás, es decir un buen culo, una buena polla, ¡que ingenuo sigo siendo a veces la verdad!.
Apareció a las cuatro saliendo de entre la oscuridad y vistiendo unos pantalones muy cortos de color amarillo y una camisa de manga corta del mismo color. Parecía casi iba en pijama sino fuera por que llevaba unos zapatones negros. Se colocó junto al sex shop. Escondido lo observé por unos segundos y rápidamente salí pitando de alli por la acera contraria, no tengo la más mínima intención de prostituirme desde luego, solo fue una broma cruel supongo, yo también puedo hacer putadas a la gente .
En unas horas estaré a miles de kilómetros de aquí.
Cuando vuelva el verano del 2006 será ya casi historia, otro más.
Solo quedará recoger un poco la casa para volver a Barcelona.

(CERRADO POR VACACIONES)
105
Una pequeñísima parte del mundo, yo, que duda de la existencia del resto, que no tiene plena confianza en la realidad, que egoístamente se cree a veces protagonista de toda la historia, pues todo es como un imaginario plató de televisión en el que en cuanto que él desaparece la acción cesa, todo lo que queda fuera de su vista simplemente no existe, no tendría ningún sentido que fuera asi.
La gente no puede ver en él la misma cara que a si mismo se ve en un espejo cuando se ve reflejado en alguno, sino no le ignorarían de forma en que lo hacen, deteniéndose en ella un segundo o dos como mucho para a continuación olvidarla ya, no volver a mirarla nunca más. El a su vez no puede ver la cara real que tiene la gente , pues sino no se quedaría embobado con tantas de ellas al dia, completamente ensimismado.
Una pequeñísima parte del mundo, otra, la imagen de Genis en la web cam, en el único cibercafé que ha podido localizar en el pueblo donde ahora veranea, mi imagen también con la ventana de mi cuarto de fondo y yo vestido aún como si fuera a salir a algún sitio, cuando en realidad vengo de Barcelona pero eso es otra historia.
Lleva una camiseta naranja sin mangas, de fondo se ve una pared de color gris, está situado al fondo del local según me dice, por si se le presenta la oportunidad de hacer algo, no hay apenas gente ya a estas horas me comenta, en media hora o asi lo cerrarán.
Cuando lo vuelvo a ver después de dos semanas no me lo puedo creer.
Parece él si, pero también parece y más incluso, alguien muy parecido a él pero no él. Es cuando mira de frente a la cámara y me sonrie cuando ya no tengo dudas que estoy ante Genis y no otro y por eso ya sin excesivos tapujos empiezo a hablarle, temiendo yo al principio que él se mueste frio y distante, que tantos dias separados hayan debilitado algo entre él y yo, nuestra amistad o lo que sea, no sabría definirlo.
Anoche se emborrachó, como todas las noches desde que ha llegado alli. Se justifica en lo barata que está la bebida por alli abajo. ¡Y yo pensando que se lo estaría pasando fatal como yo, basando, argumentando mi desastroso verano en su a la vez desastroso verano también!.
Echa de menos ciertas cosas me dice sin embargo y a pesar de todo, las chicas no le gustan definitivamente nada. Por eso me cuenta que ha habido dias que hasta seis, ¿hasta seis que? le pregunto yo ingenuamente aunque sabiendo la respuesta. El tampoco me responde directamente y solo se rie echándome una de sus famosas miradas eso si, desde casi mil kilómetros de distancia.
Somos dos obsesos sexuales no cabe duda.
En un momento dado le pregunto por Gustavo, el chico con el que quedé el otro dia, ignorando todo lo que va a venir a continuación obviamente, y tras un par de frases acerca suyo de pronto me confiesa que bueno, una noche se enrolló con él y otro amigo suyo a la vez, o sea que hicieron un trio.
La noticia para mi es como un puñetazo en pleno estómago y por eso, descolocado y cansado después de toda la tarde vagando por Barcelona, le pregunto que ¿cómo demonios pudo suceder? y lo que es más importante ¿por qué? y él claro, como me temía, no sabe como justificarlo, simplemente replica que habían bebido todos demasiado supone, lo mismo que en otras muchas ocasiones que de pronto y sin que yo sepa muy bien porque me empieza a contar, todas con personas que yo conozco más o menos y con las que jamás hubiera pensado que.....
¿Dónde quedo yo ahora? estoy por preguntarle callándome finalmente sin embargo.
¿Y conmigo porque nunca....?
¿Acaso no va a resultar al final que todo el mundo te da morbo menos yo?
¿No te lo dije el otro dia Alex que no seas tan estúpido y te lances a por lo primero que se mueva, que te estás volviendo imbécil?
El mientras, sigue con los detalles y cifras, un trio también con Felipe y su novio, y claro, cada pregunta que me hago como que hace quedar totalmente sin sentido aquello que me proponía decirle como réplica. Si, sabía que no era un santo pero de ahí a que haya estado prácticamente con todo el mundo a mis espaldas, yéndose a sus casas de madrugada, en el baño de S., en la sauna o entre semana va un buen trecho.
¿Estas ahí? me dice de pronto.
Si -le respondó- ¿entonces todo el mundo te parece más guapo que yo?
No Lex, lo que pasa es que contigo como que....no eres muy accesible por decirlo asi pero estás mucho mejor que la mayoría de esos. ¿quieres que nos enrollemos un dia en cuanto que vuelva a Barcelona que yo también tengo ganas locas eh?
Si – le digo al mismo tiempo que noto el inicio de una erección bajo el pantalón.
Mmm, mira como me pone hablar contigo – baja la web y me enseña el bulto enorme que aparece en su bañador. ¿No te han follao todavía no?
No – le miento.
-Has chupao muchas pollas?
-Dos o tres le respondo.
-Pues la mia te va a encantar tio , vas a tener de sobras ya verás, te voy a follar como nunca he follado a nadie, te lo prometo, mira que maravilla – me enseña un capullo enorme y rápidamente se lo vuelve a meter.
-Quiero verla toda jeje
-Aquí no puedo Alex, levántate tu y quitate los pantalones y ponte en calzoncillos para que te vea- comienza a toqueteársela sin quitarse el traje de baño- que bueno tio, estas superempalmado jeje por lo que veo
-Si, como siempre nada más verte
-Date la vuelta (se sigue tocando la polla) enseñame el culete, primero sin quitarte el calzoncillo, mmmm ¿no tienes unos boxer mejor?
-No
-Bájate el calzoncillo pero no te des la vuelta, me quiero correr viendo ese culete chico...¿Te la estás machacando tu también?
-Si -le digo ya por completo desnudo y de pie, mirando hacia la puerta.
-¿Pensando en mi?
-Si
-Que morbo ¿Y me la estás chupando o que?
-Si
-Mmmm..........ya está..........ponte el slip si quieres que ya me corrí ¿tu te has corrido ya?
-Ya mismo, espera.
Una mancha oscura ocupa la mitad de su bañador y de nuevo se enfoca a la cara.
Yo apago la mia y me visto de nuevo.
Fue una paja buena o muy buena pero solo en el mismo momento en el que me corrí.
Las necesitaba.
Luego durante la noche le siguieron tres más, una rememorando esa imagen de su polla a través la cam y las otras dos pues imaginando lo que haríamos él y yo nada más reencontrarnos, las cuales también solo estuvieron bien en el mismo momento en que se consumaron.
Cuando él me pidió que me quitara el pantalón y me quedara en ropa interior para que se la pudiera machacar mirándome, colocándome frente a la cam, enseñándole mi paquete, tocándomelo pero sin bajarme el slip, de espaldas a la cámara desnudo luego, me sentí fatal, pese a las apariencias.
Lo hice porque simplemente no quería decirle que no.
Me dio por pensar que esa iba a ser la última vez que iba a hacer algo parecido, la última vez que alguien iba a encontrarme atractivo y sexy a través de la cam o en la vida real, en caso que él me lo encontrara, la última vez de todas las veces que hasta este mismo momento han tenido lugar, han ocurrido.Mientras, seguía eso si, masturbándome de cara a la pared, pensando en él de acuerdo, pero también pensando en que algo tiene que cambiar radicalmente en mi vida.
104
El chico de Paris adelanta al chico de Santa Coloma (en el polvo que nunca eché) y se pone a la cabeza de mi ranking particular, y todo porque en vista que no podemos dormir se levanta de su cama y se mete en la mia y me abraza y empieza a besarme y no tarda mucho en meterme su mano bajo el boxer y aunque mi polla le dice que si, yo le advierto que no, que no puedo más, que si me corriera de nuevo no tendría ya fuerzas ni para respirar. Y él se rie de lo que digo y para entonces yo ya desnudo me levanto a cerrar la puerta con pestillo, no vaya a ser que mis padres que están durmiendo al lado oigan algo y vengan a ver que pasa. Y antes de que me vuelva a meter en la cama comienza a chupármela, yo de pie y el medio tumbado en la cama y si, es cierto, se me pone superdura y se me empina tanto que para él resulta cada vez más difícil metérsela en la boca entera y por eso opta por lamerme con la lengua la parte de abajo, comerme los huevos mientras no deja de masturbarse, poniéndome ya de rodillas y abierto de piernas a continuación me chupa todo lo que va desde los huevos al culo y por último este también, metiéndome simultáneamente una vez que llega a él definitivamente, su dedo hasta bien dentro. Y yo, aunque quisiera y debiera, no sé decirle que no y por eso acabo corriéndome sobre su polla que está justo debajo de la mia. Y él con la mano a continuación se encarga de untársela toda ella con mi leche y sus huevos también un poco, mientras me dice que con nadie ha disfrutado tanto en la cama como conmigo.
Me tumbo de nuevo y el se poné encima mio y comienzo a masturbarle y con un hilo de voz le digo que se corra en mi cara pero él me dice que no, que no está bien correrse en la cara de otra persona si esa otra persona es algo más que un simple polvo, otro más.
Acaba haciéndolo en mi pecho y nada más hacerlo él también se viene abajo dejándose caer con las piernas abiertas sobre mi. Y noto la abundante mata de vello de su pecho sobre mi pecho y una humedad viscosa que poco a poco se seca tirando de mi piel. Y recorro su culo con mi mano y noto los pelos que alli tiene, también muy abundantes, totalmente mojados, empapados de sudor. Y a los diez minutos o asi él me dice que se vuelve a su cama.
Ya está a punto de amanecer y yo entonces me levanto por última vez para quitar el cerrojo y abrir un poco la puerta, para demostrar a mis padres que no ha pasado nada en toda la noche en caso que quieran curiosear un poco cuando se levanten, para que lo único que se encuentren sea la típica escena de dos chicos en calzoncillos durmiendo cada uno en su cama, destapados, acostumbrándose poco a poco a levantarse cuanto más tarde mejor.
¿Desde cuando no follaba?
Si por follar se entiende gritar de placer, sentirte a punto de explotar creo que este polvo imaginado, que nunca he echado, ha sido mi primera vez.
Julien y yo nos enrollamos nada más llegar el a casa el viernes a las cuatro, en la piscina, donde desnudos comenzamos a besarnos y comérnoslas lo máximo posible sin respirar bajo el agua. Luego el muy astutamente utilizó esa botella de whisky, que yo había metido hace casi un mes bajo mi cama para emborrachar a Genis cuando viniera, para emborracharme a mi. Estábamos los dos desnudos en el salón con las pollas a punto de estallarnos y nos las chupábamos mutuamente tirados por el suelo, bebíamos algo, muy borrachos continuábamos haciéndolo. Le dije que se corriera en mi boca y el me la metió entera y empezó a sudar, a emitir un suspiro tras otro, cada uno más fuerte que el anterior. Finalmente noté como su polla se movía hacia arriba en mi boca, golpeándome el paladar un par de veces y vertiendo acto seguido toda su leche caliente dentro de la misma. El no dejaba de decirme muy serio mirándome a la cara“Trágatela toda, trágatela toda” mientras lo hacia..
Fuimos a continuación a mi cuarto, nada más limpiarnos y tras descansar un poco, sino recuerdo mal aquello que imaginé, y el entonces me dió unas bragas y un sujetador para que me pusiera ambas prendas encima cuanto antes mejor .
Yo le dije que no me apetecía hacerlo pero él me recordó el pacto que habíamos hecho al principio de este polvo irreal, que era que yo tenía que hacer todo lo que él me dijera.
“Póntelas puta de mierda” me susurró al oido muy serio, siendo al final sin embargo él quien me las puso, pues le molaba mucho según me dijo verme abierto de piernas, meterme el agujero correspondiente por cada pierna, ir subiéndola poco hasta llegar a mi cintura y entonces comérmela como premio.
Dos pelotas de tenis hicieron las veces justo después de pechos, cuando llegó la hora de ponerse el sujetador y usando un pintalabios de mi madre por fin me pintó los labios tal y como él quería. Entonces me preguntó si quería seguir adelante y yo la verdad como era eso precisamente lo que más quería en el mundo le dije que si.
Se tiró sobre mi y empezó a besarme como un animal, Pronto me pidió que me bajara las bragas y me abriera de piernas de nuevo y apoyando su polla en mis huevos y frotándola contra ellos comenzó a moverse como si estuviera follándose a una tia. Luego poco a poco su polla fue buscando mi culo y de pronto como que me encontré en la cama boca arriba con las piernas flexionadas sobre mi pecho siendo follado por él, que se encontraba apoyado sobre las rodillas encima de la cama y que no dejaba de preguntarme en mi nuevo nombre en clave “Ana” si aquello me gustaba.
Yo le pedía más y más de todo y emitía también mis primeros gemidos y esperaba con impaciencia cualquier nueva ocurrencia suya.
Me obligó a ponerme a cuatro patas, pero inclinado, con la cabeza apoyada en el suelo y comenzó de nuevo a follarme . De inmediato yo también me encontraba ya como él, gritando como un loco en medio del polvo totalmente imaginado, sudando, aguantando sus embestidas una tras otra, con la cara apoyada en la madera del suelo, el culo en alto, machacándomela, deseando correrme lo antes posible.
Nada más notar como él acababa de hacerlo dentro de mi, resbalabando los restos hacia mi muslo, mi leche salió por fin disparada y con tanta fuerza que la mayoría fue a parar fuera del cuarto, golpeando parte en mi cara y alcanzando el resto al pasillo.
Con las bragas a la altura de mis tobillos y el sujetador aún puesto me quedé en esa misma posición un par de minutos, recuperando el aliento, totalmente sudado, viendo como una gota del mismo caía desde mi pelo al suelo, oyendo como Julien seguía jadeando pese a haber terminado, pensando si quizás el verano no habría terminado y estaríamos ya en otoño, si todo el mundo no sabría ya lo nuestro.
¡Ha sido increíble!- dije esperando su respuesta.
- Desde luego – me contesté a mi mismo abriendo los ojos.

103
¿Hace cuanto no se sienta un chico guapo enfrente mio en el tren (siempre soy yo el que tiene que hacerlo)?
¿Cuanto tiempo ha pasado desde la última vez que nuestras miradas coincidieron dos veces como por arte de magia y a la tercera vez en que lo hicieron entonces yo ya me puse a imaginar el resto, y mi cabeza echo a volar, y mi sonrisa se liberó por fin de la rigidez a la que habitualmente someto a mis labios y mi cara?
Ya ni me acuerdo.
Demasiado tiempo supongo.
En la esquina hay un bar cochambroso al que mi padre se asombra siempre de que no quiera ir a comer con el resto de la gente, prefiriéndolo hacer por mi cuenta en algún Pans. Luego vienen un par de locales vacios, uno de ellos desde siempre, el otro desde hace unos meses tan solo, desde que cerraron una papelería que había en él. Ya a continuación estamos nosotros, bajo un rótulo con el apellido de mi padre y mio y la palabra “Reformas” escrita sobre el en grandes letras rojas. Dentro, tras una puerta de cristal, hay dos mesas de trabajo, una de ellas la mia, bajo un mapa de la ciudad de Barcelona y abriendo una puerta nos encontramos con un pequeño baño. De nuevo en la calle, nada más salir está situado un banco en el que últimamente un par de chicos pasan un buen rato todas las tardes fumándose un porro tras otro. Eso es todo dia tras dia.
Se ha dejado melena , el pelo largo por el centro y rapado por los lados. Lo recordaba de hace unos meses pero de un dia para otro desapareció. Ahora debe ser que lo han debido volver a contratar y de nuevo anda por los pasillos del Carrefour empujando un carro enorme, reponiendo las estanterías de las bebidas por lo que he podido ver. Se le nota más mayor, se ha puesto un par de cadenas de oro y cuatro o cinco anillos también de color dorado en cada mano y a mi me sigue pareciendo tan sexy.. tanto como para quedarme mirándole un buen rato por si se da cuenta y me sigue el juego o para pensar fugazmente en esperarle hasta que salga y ver a continuación hacia donde va y seguirlo. Es un gitanillo con una vida tan opuesta a la mia seguro, tan espabilado. ¿Quién demonios puede preferir a todos esos creidos de S. a él?. Yo no desde luego.
Gabriel. Gabriel. Me costó mucho situarlo, tuve que remover un montón de recuerdos que tenía en mi cabeza, de todas las épocas posibles, hasta poder encontrarlo y colocarlo en el sitio adecuado. Me sorprendió verlo el martés en un Mc Donalds detrás del mosrador y su cara de inmediato me sonó de algo, gordita, risueña, de un permanente buen humor. Me acerqué a su caja y sin tener ganas de comer ese dia sin embargo me pedí un menú, solo por poder hablar un poco con él, poder verlo de cerca cuanto más tiempo mejor (¿Quieres Ketchup?, ¿Qué bebida vas a tomas?, ¿Patatas clásicas?) no fue mucho pero menos es nada, eso está claro. Y mirándolo en profundidad por fin supe de que me sonaba, del principio del curso pasado, de verlo en el gimnasio, en pantalones cortos y camiseta sin mangas. Gabriel, me alegró mucho saber su nombre. Ya tienes tema de conversación para cuando lo vuelvas a ver si es que lo vuelves a ver pensé para mi.
“¿ Oye, tu no trabajabas en un Mc Donalds?
Hoy he llamado a Julien para recodarle nuestra cita y resulta que el tio ya está en Francia a pesar de todo lo que me dijo. Ni siquiera me ha avisado que se iba. Había reservado la tarde para nosotros dos y me he encontrado por imbécil con que me va a ser imposible ya quedar con él, a estas horas con nadie en realidad. Llevaba toda la semana pensando, esperando ansiosamente este momento, rogando porque llegara sin demasiada espera. Incluso me había anticipado y escrito un post explicando con pelos y señales todo lo que deberíamos haber hecho esta tarde de viernes a solas en mi casa él y yo , por si luego me faltaba el tiempo para redactarlo, los dos seguíamos a lo nuestro. Y claro, en vista de lo difícil que es sacar algo interesante de mi vida actualmente, quizás hasta sea el post siguiente a este, aunque no es sino la historia de un polvo que nunca pasó, de un polvo y una tarde de agosto que prometía tanto y que en su lugar ahora resulta soporífera, agobiante, si me pillara en Barcelona seguro estaría aprovechando mucho mejor, de un polvo que releyendo todo aquello que escribí y que pensaba que iba a pasar, me doy cuenta ahora que necesitaba tanto .
Esperando una gran tormenta. Si por lo menos una noche de estas por fin llegara una, como ocurrió el año pasado. Es una manera de huir de la rutina como otra cualquiera. Te sientas en la ventana y ves como a medianoche todo se ilumina gracias a los relámpagos, como el agua comienza a caer con fuerza y todas tus preocupaciones como por arte de magia se van, desaparecen por unas cuantas horas.
Hoy “comí” en un chino y odio la comida china.
Tan solo lo hice porque mi gitanillo estaba alli sentado con su menú de seis Euros y a la vez vacilando un poco a las camareras. Me lo dejé casi todo. Cuando el pagó yo salí detrás suyo y escondido esperé de nuevo a que se terminara de tomar esta vez un café. El plan era cuando se levantara para ir al baño dejarle sobre la mesa una nota que llevaba ya escrita dentro del bolsillo con mi móvil, aclarándole que era un tio y me molaba. Me cansé sin embargo de hacerlo, no hay que obsesionarse demasiado con nada es la moraleja que a posteriori saco siempre de estas historias. Nada más llegar al trabajo rompí en mil pedazos dicha nota, tiré los restos a la papelera.
Andamos últimamente muy liados con unas obras en un instituto. El otro dia que fui por alli, paseando por sus pasillos, entrando a alguna de sus aulas me dio por pensar como actuaría si de pronto tuviera que volver al colegio de nuevo, si alguien me ofreciera volver atrás en el tiempo. ¿Sería tal y como lo fui?, ¿Me buscaría una novia?......
La eterna pregunta ¿Soy Gay?: la otra noche viendo QAF en la televisión me di cuenta que cada vez que los dos tios se besaban en la pantalla yo evitaba a toda costa mirarlos y me distraía con cualquier cosa que pasaba en otro canal. Me atrevería a decir que hasta me daba un poco de asco, me parecía tan ridículo. Estaba solo en el salón, no hay excusa posible pues, con las luces apagadas y la puerta bien cerrada.
Todo lo contrario me pasa sin embargo con esos canales porno que de madrugada emiten y en cuyas películas apenas hay besos y caricias y si muchas pollas, coños, culos, corridas ete etc. Mis ojos como que nunca se cansan de todo eso cada noche, hasta me atrevería a decir que lo necesitan desesperadamente .
Sexo; puede que en el fondo todo se reduzca a eso y que lo otro simplemente sea otra historia más de las muchas que nos tratan de vender.

102
Cerca de medianoche al darme la vuelta en el andén el viento me devuelve, trae hacia mi de nuevo, el olor que tiene mi propio perfume y que inmediatamente yo asocio a la Plaza de Cataluña de noche, a las colas que hay que hacer alli para conseguir una hamburguesa, a la puerta de entrada y la pista de baile hasta arriba de gente del S. .
Pero no, estoy solo, en la estación del pueblo, esperando el último del tren , camino de otra noche de fiesta .
Al subirme, el mismo vagón vacio de otras veces como contraposición al resto del año, cuando no es verano, es decir el metro lleno, los primeros borrachos de la noche tirados por el suelo, las “manadas” de gays yendo todos hacia el centro, creyendo como yo que al menos por unas horas el mundo gira alrededor nuestro.
Abro los ojos pasadas unas cuantas estaciones y solo hay un hombre al otro lado del vagón, medio dormido. No parece haber bandas de marroquíes o sudamericanos, de esas que veo pasar a mi lado y me hacen temblar de miedo la verdad por la pinta que me llevan. Solo estamos él y yo y desde luego no es la persona ideal para ponerse a pensar en tener una aventura con él, para nada.
Al llegar a Sants me despierto del todo pues no me queda más remedio que hacerlo y tras bajarme del tren, me cambio de andén, hacia el número dos, que es de donde sale el tren que va hacia el mismísimo centro de Barcelona. Todo lleno de garrulillos, en chándal, con colgantes y cadenas de oro, o familias y turistas que acaban de llegar a la ciudad y a los que les encanta insultar a los maricones que ven a la mínima por lo que parece, debemos ser los seres más ridículos de la galaxia, les hacemos tanta gracia.
Hace calor, mucho calor y como el tren parece que viene con retraso los chicos que hay a mi lado cansados de esperar se quitan la camiseta y me hacen no tener más ojos que para ellos y una vez que el tren aparece pues claro, me siento en su mismo sitio. Unos brazos de gimnasio, un tatuaje que no tengo ni idea lo que puede significar, unos pezones pequeños y situados muy arriba que a buen seguro me pasaría toda la noche lamiendo una y otra vez sin cansarme, no hay tiempo para más, me bajo en Cataluña y ellos siguen su camino hacia Mataró, Blanes quien demonios lo sabe.
Tengo tiempo aún, como siempre que llego media hora antes a estas citas, para aclimatarme un poco, aclarar un poco las ideas en la cabeza, establecer prioridades.
Sentado en la mesa de siempre cenando o eso dicen, de pronto es como si enfrente, en su sitio vacio, ocupando su lugar, hubieran puesto una pantalla de televisión que proyecta una y otra vez como el otro dia nos despedimos hasta principios de septiembre en la estación de autobuses. Si, entramos a los baños pero solo para poder abrazarnos a gusto, sin que nadie nos viera y luego nos dijera algo y al salir rápidamente entonces Genis se subió al autobús y yo me quede abajo en dársena, saludándole, riéndome, sin saber muy bien si seguir alli o no. Cuando arrancó y se puso en marcha fue como si yo también de pronto fuera en ese autobús, pero enredado en sus bajos, mi cuerpo arrastrándose por la carretera, zigzagueando por el aslfato, camino hacia el sur, aún quedan doce horas de viaje.
No se si ha sido buena idea quedar con Gustavo. Es el típico amigo de Genis con el que últimamente siempre nos encontramos en la cola de S. y con el que una vez que hemos entrado en S. estamos un ratillo nada más, pues luego nos separamos y Genis y yo vamos entonces a nuestro rollo y ellos, Gustavo y sus amigos al suyo.
Es un chico bastante gordito de veinticuatro años y todos sus amigos son como fotocopias en mayor o menor medida de él.
Ellos van a cenar a un restaurante vasco no como nosotros y alli que tengo que yo que ir en cuanto que aparecen, luego no se sientan en un banco a esperar que abran S. como hacemos Genis y yo sino que van a dos o tres bares a hacer tiempo y una vez dentro de S., ya pasadas las dos como que las cosas no les resultan tan fáciles como a Genis o incluso a mi en mis noches de buena suerte me resultan, para nada. En otra sala diferente, en una escala diferente, ellos también bailan,se emborrachan, intentan ligar, curan sus heridas a base de humor, de liarse entre ellos.
Julien y yo como de costumbre nos encontramos a eso de las cuatro en los baños y volvemos a enrollarnos en plan un poco tonto. Se supone que tenía que estar en Francia pero me dice que finalmente solo se irá un par de semanas como mucho a casa. Le invito a venir a Garraf la próxima semana, el viernes, a pasar el dia pues a mediodía ya habré terminado de trabajar y tendré la casa para mi solo hasta la noche (esto último no se lo digo) y acepta encantado.
Y entonces cada uno vuelve con sus amigos.
Contar tu vida de nuevo a alguien y viceversa, es como volver a empezar de nuevo.
Tiendo a cerrarme demasiado lo sé, a recluirme en ese mundo donde solo tiene cabida Genis y de vez en cuando Julien o algún otro. Pero es que me es más que suficiente y no admito que alguien que apenas me conoce me lo eche en cara para intentar follarme.
Gustavo me invita a desayunar después en un momento en que nos quedamos a solas. Sentados en una mesa parece muy interesado en mi vida, de la que por cierto no sabía nada, pero yo desvío una tras otra todas sus preguntas hablándole de Genis, preguntándole por como le conoció, por si ha tenido novio alguna vez o se ha enrollado con él.
El no tiene problema alguno en contestarme con toda sinceridad o al menos eso parece, pero sin embargo en su defecto debo decir que me aburre mortalmente. Es evidente que si hoy me ha llamado para quedar y ha estado toda la noche agarrándome por la cintura es por algo pero a mi me duele la polla después de que Julien me la haya comido y si espera que sea yo quien de el primer paso lo lleva claro.
Me aburre, no solo él, sino casi todo en general, mi trabajo, el salir de fiesta últimamente, el tener que aguantar mil pedanterías como hoy o mil imbecilidades otras noches.
No me aburre sin embargo ir al cine solo, una tarde de lunes, desconectar de todo y relajarme en la oscuridad, al salir pasar la tarde buscando una aventura por el Heron City, o quedar por último con un chico que trabaja en un bar cerca del trabajo a traves de internet y acudir nervioso a la cita, casi como si fuese la primera a la que voy .
Pero no, estoy solo, en la estación del pueblo, esperando el último del tren , camino de otra noche de fiesta .
Al subirme, el mismo vagón vacio de otras veces como contraposición al resto del año, cuando no es verano, es decir el metro lleno, los primeros borrachos de la noche tirados por el suelo, las “manadas” de gays yendo todos hacia el centro, creyendo como yo que al menos por unas horas el mundo gira alrededor nuestro.
Abro los ojos pasadas unas cuantas estaciones y solo hay un hombre al otro lado del vagón, medio dormido. No parece haber bandas de marroquíes o sudamericanos, de esas que veo pasar a mi lado y me hacen temblar de miedo la verdad por la pinta que me llevan. Solo estamos él y yo y desde luego no es la persona ideal para ponerse a pensar en tener una aventura con él, para nada.
Al llegar a Sants me despierto del todo pues no me queda más remedio que hacerlo y tras bajarme del tren, me cambio de andén, hacia el número dos, que es de donde sale el tren que va hacia el mismísimo centro de Barcelona. Todo lleno de garrulillos, en chándal, con colgantes y cadenas de oro, o familias y turistas que acaban de llegar a la ciudad y a los que les encanta insultar a los maricones que ven a la mínima por lo que parece, debemos ser los seres más ridículos de la galaxia, les hacemos tanta gracia.
Hace calor, mucho calor y como el tren parece que viene con retraso los chicos que hay a mi lado cansados de esperar se quitan la camiseta y me hacen no tener más ojos que para ellos y una vez que el tren aparece pues claro, me siento en su mismo sitio. Unos brazos de gimnasio, un tatuaje que no tengo ni idea lo que puede significar, unos pezones pequeños y situados muy arriba que a buen seguro me pasaría toda la noche lamiendo una y otra vez sin cansarme, no hay tiempo para más, me bajo en Cataluña y ellos siguen su camino hacia Mataró, Blanes quien demonios lo sabe.
Tengo tiempo aún, como siempre que llego media hora antes a estas citas, para aclimatarme un poco, aclarar un poco las ideas en la cabeza, establecer prioridades.
Sentado en la mesa de siempre cenando o eso dicen, de pronto es como si enfrente, en su sitio vacio, ocupando su lugar, hubieran puesto una pantalla de televisión que proyecta una y otra vez como el otro dia nos despedimos hasta principios de septiembre en la estación de autobuses. Si, entramos a los baños pero solo para poder abrazarnos a gusto, sin que nadie nos viera y luego nos dijera algo y al salir rápidamente entonces Genis se subió al autobús y yo me quede abajo en dársena, saludándole, riéndome, sin saber muy bien si seguir alli o no. Cuando arrancó y se puso en marcha fue como si yo también de pronto fuera en ese autobús, pero enredado en sus bajos, mi cuerpo arrastrándose por la carretera, zigzagueando por el aslfato, camino hacia el sur, aún quedan doce horas de viaje.
No se si ha sido buena idea quedar con Gustavo. Es el típico amigo de Genis con el que últimamente siempre nos encontramos en la cola de S. y con el que una vez que hemos entrado en S. estamos un ratillo nada más, pues luego nos separamos y Genis y yo vamos entonces a nuestro rollo y ellos, Gustavo y sus amigos al suyo.
Es un chico bastante gordito de veinticuatro años y todos sus amigos son como fotocopias en mayor o menor medida de él.
Ellos van a cenar a un restaurante vasco no como nosotros y alli que tengo que yo que ir en cuanto que aparecen, luego no se sientan en un banco a esperar que abran S. como hacemos Genis y yo sino que van a dos o tres bares a hacer tiempo y una vez dentro de S., ya pasadas las dos como que las cosas no les resultan tan fáciles como a Genis o incluso a mi en mis noches de buena suerte me resultan, para nada. En otra sala diferente, en una escala diferente, ellos también bailan,se emborrachan, intentan ligar, curan sus heridas a base de humor, de liarse entre ellos.
Julien y yo como de costumbre nos encontramos a eso de las cuatro en los baños y volvemos a enrollarnos en plan un poco tonto. Se supone que tenía que estar en Francia pero me dice que finalmente solo se irá un par de semanas como mucho a casa. Le invito a venir a Garraf la próxima semana, el viernes, a pasar el dia pues a mediodía ya habré terminado de trabajar y tendré la casa para mi solo hasta la noche (esto último no se lo digo) y acepta encantado.
Y entonces cada uno vuelve con sus amigos.
Contar tu vida de nuevo a alguien y viceversa, es como volver a empezar de nuevo.
Tiendo a cerrarme demasiado lo sé, a recluirme en ese mundo donde solo tiene cabida Genis y de vez en cuando Julien o algún otro. Pero es que me es más que suficiente y no admito que alguien que apenas me conoce me lo eche en cara para intentar follarme.
Gustavo me invita a desayunar después en un momento en que nos quedamos a solas. Sentados en una mesa parece muy interesado en mi vida, de la que por cierto no sabía nada, pero yo desvío una tras otra todas sus preguntas hablándole de Genis, preguntándole por como le conoció, por si ha tenido novio alguna vez o se ha enrollado con él.
El no tiene problema alguno en contestarme con toda sinceridad o al menos eso parece, pero sin embargo en su defecto debo decir que me aburre mortalmente. Es evidente que si hoy me ha llamado para quedar y ha estado toda la noche agarrándome por la cintura es por algo pero a mi me duele la polla después de que Julien me la haya comido y si espera que sea yo quien de el primer paso lo lleva claro.
Me aburre, no solo él, sino casi todo en general, mi trabajo, el salir de fiesta últimamente, el tener que aguantar mil pedanterías como hoy o mil imbecilidades otras noches.
No me aburre sin embargo ir al cine solo, una tarde de lunes, desconectar de todo y relajarme en la oscuridad, al salir pasar la tarde buscando una aventura por el Heron City, o quedar por último con un chico que trabaja en un bar cerca del trabajo a traves de internet y acudir nervioso a la cita, casi como si fuese la primera a la que voy .