114
Tokio ( y 2)
Visto desde fuera y durante el dia era una enorme esfera de color gris metálico.
En cuanto que anochecía se convertía sin embargo en una especie de gran pecera, hecha toda ella de cristal rosado.
Podías por lo tanto ver desde lejos y a través suyo, una mínima parte lo que dentro de ella ocurría si es que estabas interesado en hacerlo.
Cabía, le dijeron, también la posibilidad de acceder directamente a ella desde el hotel, no desde la calle, a través de un túnel situado en la primera planta del garage.
Una vez dentro, asomándose uno en la escalera, resultaba difícil poder adivinar en cuantos pisos estaba dividido todo aquello, parecía que en cinco, pero claro, en cada uno de ellos había un montón de escaleras que subían y bajaban ¿a otro piso?, ¿a un nivel inferior o superior pero de la misma planta?.
Lo que estaba claro es que en las plantas superiores era donde estaban las tiendas más grandes y caras y que a medida que bajabas el tamaño y los precios de las mismas se iban reduciendo. Asi hasta llegar a la planta baja que aparecía repleta de locales de comida rápida americana y japonesa, mezclados entre ellos, colocados los unos enfrente de los otros en estrechas callejuelas artificiales en las que había que andar con sumo cuidado debido a lo resbaladizo del suelo, lleno de vasos de plástico ya vacios y envoltorios de bocadillos, a la existencia de ladrones profesionales especializados en el turismo occidental según se advertía por megafonía constantemente.
Dentro de aquel centro comercial tan monstruoso, bajo su enorme cúpula de cristal, A. encontró por fin lo más parecido a un directorio.
A los pocos minutos ya estaba en un Mc Donalds cenando o merendando a solas, haciendo balance del dia.
Se fijó de nuevo en el pelo del chico de la caja, el mismo que le había atendido, negro oscuro y con mechas rojas y se decidió por fin a hacerlo.
Cuando una hora después volvió al hotel, al verle sus padres con el pelo igual que como lo tenía aquel cajero, antes que se lo echaran en cara, él rápidamente reaccionó y encontró la excusa perfecta que darles“me dejais tanto tiempo a solas que algo tengo que hacer”.
Al dia siguiente:
A.fracasó en todos sus planes con respecto a sus chicos italianos
A.visitó un templo en lo alto de un monte
A.comió junto al resto de la expedición en un restaurante junto al mar
A.se durmió en la habitación del hotel nada más volver a él.
A.volvió a soñar con el maldito directorio, solo que esta vez si que la encontraba en él y entonces bajaba a toda prisa hacia la penúltima planta que era donde aparecía en una esquina situada la sauna para hombres XXXXXX.
Su ridícula pollita occidental que a nadie impresionaba alli de donde venía:
A. deseaba y fantaseaba con que en Tokio fuera más apreciada, más que nada por la fama que tenían los orientales de tenerla pequeña.
Los chicos japoneses envueltos en una toalla y con el pecho húmedo por el sudor peleándose por ella en la oscuridad, los ancianos mirándosela y pasando la lengua por sus labios deseosos de poder chupársela. Algo parecido a esto pasó por su cabeza durante esos pocos minutos en que consiguió conciliar el sueño esa tarde.
Luego, al despertarse, como hacía todos los dias, se fue hacia el parque xxxxx.
Un pequeño lago circular de no más de tres metros de diámetro, repleto de velas encendidas flotando en el agua.
Un banco de piedra blanca a su alrededor y en el que A. siempre se sentaba.
Le encantaba estar alli unos minutos, cuantos dependía del dia, para no ser NADIE, no pensar en NADA, no pertenecer a NINGUN LUGAR en concreto.
¿Qué pasará ese dia en que ya no pueda venir aquí porque me encuentre volando de vuelta a casa? se preguntaba obsesivamente.
¿Cómo estará todo esto cuando haya regresado de nuevo a mi vida normal?. ¿Puede una de esas velas, este mismo banco, cualquiera de los pequeños árboles que me rodean echar de menos a una persona tanto como esa persona los echa a ellos de menos en la otra parte del mundo?.
A se rió de todas las tonterías que a veces le da por pensar y se levantó para estar de vuela en el hotel antes de las siete.
“Creo que tanto budismo me empieza a afectar” concluyó.
La mañana siguiente en pleno desayuno A. se levantó de la mesa en cuanto que vio que los chicos italianos estaban a punto de hacerlo para ir al baño.
Cuando entró en el A se colocó en la pila del medio y esperó nerviosamente en vano a que se oyeran sus voces primero, sus pies golpeando la puerta después como hace dos dias había sucedido.
Al salir del baño cansado de esperarles observó como toda la familia se encontraba al otro lado del cristal, en recepción, junto a unas maletas, dispuesta para irse ya definitivamente de vuelta a su pais.
Para colmo descubrió además le habían retirado el desayuno de la mesa.
El camarero le pidió disculpas ofreciéndose a traerle uno nuevo.
DA IGUAL le dijo A.
Visto desde fuera y durante el dia era una enorme esfera de color gris metálico.
En cuanto que anochecía se convertía sin embargo en una especie de gran pecera, hecha toda ella de cristal rosado.
Podías por lo tanto ver desde lejos y a través suyo, una mínima parte lo que dentro de ella ocurría si es que estabas interesado en hacerlo.
Cabía, le dijeron, también la posibilidad de acceder directamente a ella desde el hotel, no desde la calle, a través de un túnel situado en la primera planta del garage.
Una vez dentro, asomándose uno en la escalera, resultaba difícil poder adivinar en cuantos pisos estaba dividido todo aquello, parecía que en cinco, pero claro, en cada uno de ellos había un montón de escaleras que subían y bajaban ¿a otro piso?, ¿a un nivel inferior o superior pero de la misma planta?.
Lo que estaba claro es que en las plantas superiores era donde estaban las tiendas más grandes y caras y que a medida que bajabas el tamaño y los precios de las mismas se iban reduciendo. Asi hasta llegar a la planta baja que aparecía repleta de locales de comida rápida americana y japonesa, mezclados entre ellos, colocados los unos enfrente de los otros en estrechas callejuelas artificiales en las que había que andar con sumo cuidado debido a lo resbaladizo del suelo, lleno de vasos de plástico ya vacios y envoltorios de bocadillos, a la existencia de ladrones profesionales especializados en el turismo occidental según se advertía por megafonía constantemente.
Dentro de aquel centro comercial tan monstruoso, bajo su enorme cúpula de cristal, A. encontró por fin lo más parecido a un directorio.
A los pocos minutos ya estaba en un Mc Donalds cenando o merendando a solas, haciendo balance del dia.
Se fijó de nuevo en el pelo del chico de la caja, el mismo que le había atendido, negro oscuro y con mechas rojas y se decidió por fin a hacerlo.
Cuando una hora después volvió al hotel, al verle sus padres con el pelo igual que como lo tenía aquel cajero, antes que se lo echaran en cara, él rápidamente reaccionó y encontró la excusa perfecta que darles“me dejais tanto tiempo a solas que algo tengo que hacer”.
Al dia siguiente:
A.fracasó en todos sus planes con respecto a sus chicos italianos
A.visitó un templo en lo alto de un monte
A.comió junto al resto de la expedición en un restaurante junto al mar
A.se durmió en la habitación del hotel nada más volver a él.
A.volvió a soñar con el maldito directorio, solo que esta vez si que la encontraba en él y entonces bajaba a toda prisa hacia la penúltima planta que era donde aparecía en una esquina situada la sauna para hombres XXXXXX.
Su ridícula pollita occidental que a nadie impresionaba alli de donde venía:
A. deseaba y fantaseaba con que en Tokio fuera más apreciada, más que nada por la fama que tenían los orientales de tenerla pequeña.
Los chicos japoneses envueltos en una toalla y con el pecho húmedo por el sudor peleándose por ella en la oscuridad, los ancianos mirándosela y pasando la lengua por sus labios deseosos de poder chupársela. Algo parecido a esto pasó por su cabeza durante esos pocos minutos en que consiguió conciliar el sueño esa tarde.
Luego, al despertarse, como hacía todos los dias, se fue hacia el parque xxxxx.
Un pequeño lago circular de no más de tres metros de diámetro, repleto de velas encendidas flotando en el agua.
Un banco de piedra blanca a su alrededor y en el que A. siempre se sentaba.
Le encantaba estar alli unos minutos, cuantos dependía del dia, para no ser NADIE, no pensar en NADA, no pertenecer a NINGUN LUGAR en concreto.
¿Qué pasará ese dia en que ya no pueda venir aquí porque me encuentre volando de vuelta a casa? se preguntaba obsesivamente.
¿Cómo estará todo esto cuando haya regresado de nuevo a mi vida normal?. ¿Puede una de esas velas, este mismo banco, cualquiera de los pequeños árboles que me rodean echar de menos a una persona tanto como esa persona los echa a ellos de menos en la otra parte del mundo?.
A se rió de todas las tonterías que a veces le da por pensar y se levantó para estar de vuela en el hotel antes de las siete.
“Creo que tanto budismo me empieza a afectar” concluyó.
La mañana siguiente en pleno desayuno A. se levantó de la mesa en cuanto que vio que los chicos italianos estaban a punto de hacerlo para ir al baño.
Cuando entró en el A se colocó en la pila del medio y esperó nerviosamente en vano a que se oyeran sus voces primero, sus pies golpeando la puerta después como hace dos dias había sucedido.
Al salir del baño cansado de esperarles observó como toda la familia se encontraba al otro lado del cristal, en recepción, junto a unas maletas, dispuesta para irse ya definitivamente de vuelta a su pais.
Para colmo descubrió además le habían retirado el desayuno de la mesa.
El camarero le pidió disculpas ofreciéndose a traerle uno nuevo.
DA IGUAL le dijo A.
113
Tokio (1)
A. estaba seguro en los dias previos que al final todo el viaje se iría al garete.
Un dolor muy fuerte de estómago, una gripe veraniega, un mareo que ni siquiera le permitiría ponerse en pie, ya contaba con todos ellos.
Juntos o por separado harían acto de presencia uno o dos dias antes de marchar seguro y todo tendría que suspenderse entonces.
Por eso estuvo tan nervioso y no dejó de estarlo hasta que el avión despegó de Barcelona y luego finalemente de Madrid.
Llegaron a Tokio a mediodía hora local tras un vuelo interminable y aunque en el autobús que los llevaba al hotel muchos optaron por dormir un poco A. permaneció sin pestañear casi, con la nariz pegada al cristal de la ventanilla, no creyéndose que finalmente estuviera alli.
Su hotel resultó ser uno de los últimos además con lo que durante el trayecto ya pudo formarse una primera idea más o menos acertada de la ciudad.
Buscaba en todos los neones publicitarios a Bill Murray anunciando “Santorini” pero obviamente no encontró nada parecido.
A. no había viajado tan lejos nunca . Iba acompañado por sus padres como en casi todos sus viajes. Su madre le agarraba del brazo, incrédula ante lo que estaba viendo, mientras el autobús zizageaba buscando la ruta más corta hacia el siguiente hotel. Su padre de vez en cuando le tocaba la rodilla y al mirar hacia él le sonreía y A. le sonreía también, muy agradecido a ambos porque le hubieran acompañado, contento al ver también que parecían estar disfrutando de todo aquello.
Cuando llegaron al hotel A. tuvo que encargarse de todo y bueno, aunque no resultó muy difícil, no pudo evitar alterarse un poco al ver que nadie parecía hacerles demasiado caso.
Su habitación como era de esperar tenía unas vistas impresionantes y eso que eran las cinco de la tarde.
“Hay que esperar a que anochezca, entonces ya vereís” les advirtió a sus padres.
Al dia siguiente de madrugada A. aprendió que si no había paradas el ascensor tardaba exactamente 41 segundos desde que lo cogía hasta llegar al vestíbulo. Estaba escuchando por casualidad “Ce Matin La” de Air y le gustó tanto que se abrieran las puertas justo cuando la canción se ralentiza, comenzar a continuación a andar por el recibidor del hotel cuando la canción recupera su ritmo, que a partir de ese dia todas las mañanas esperó a estar ya dentro del ascensor para comenzar a escuchar dicha canción. Ojalá no haya hoy tampoco parada alguna, soy un experto en esto de asociar canciones con determinadas cosas pensó.
La cafetería del hotel de A. estaba en la planta baja y A. desayunó allí todos los dias, la mayoría de veces solo pues sus padres no terminaban por acostumbrarse al horario japonés y, esto era lo que le sacaba de quicio a A, tampoco hacían muchos esfuerzos en hacerlo, pues continuaban rigiéndose por el horario español, durmiendo durante gran parte del dia y pasándose la noche en una terraza del hotel leyendo la prensa y viendo las diversas televisiones europeas que alli arriba tenían.
“Esta es la primera vez que viajar con ellos no está resultando como esperaba. Hasta ahora los tres nos cansábamos , teníamos energía al mismo tiempo, queríamos ir a los mismos sitios. ¿Será que se están haciendo mayores o únicamente que soy yo el que se esta haciendo mayor y soy ya un ser autónomo y diferente a ellos?” pensó un dia A sin quitar el ojo a una familia italiana que si que se había adaptado perfectamente al horario japonés.
Eran el padre, la madre y dos hijos vestidos en plan David Beckham, uno un poco mayor que A. y otro probablemente de su edad. A. no les pudo quitar el ojo de encima ya desde esa primera mañana que desayunaron juntos pero no revueltos. Tanto que no pudo evitar seguir al baño a los dos hijos de dicho matrimonio cuando tras haber terminado el café fueron a él.
Al entrar vió que cada uno se había puesto en una esquina, y que o bien se podía ponerse a “mear” entre ellos, eran tres pilas, o bien como finalmente seguro que hacía, cabía también la posibilidad de acobardarse y meterse entonces en un retrete y renunciar a todo.
A fue valiente por una vez y se situó entre ellos.
Y miró disimuladamente hacia ambos lados claro está.
El hermano mayor la tenía normal. Se la descapulló un poco pues ya debía haber acabado y acto seguido se la metió para dentro de nuevo. El otro sin embargo la tenía enorme, tanto larga como gordita, y bueno, justo al salir del baño su hermano, cuando el terminó de mear, también se la empezó a descapullar un poco pero varias veces y cada vez más.
A creyó que iba a caerse redondo alli mismo, mareado, cuando vió como el italiano lejos de irse continuaba ahí, a su lado, jugando con su polla, mostrándole y escondiéndole aquel capullo tan enorme e incoloro comparado con otros que había visto, levántandola como para asegurarse que pudiera verla . Eran solo él y A., participando quizás ambos en un extraño juego de seducción, los dos envueltos en un silencio sepulcral y nada más. Sus miradas de pronto coincidieron. A. juró para si al bajar la vista y volver a verla que la tenía aún mucho más grande que hace unos segundos , que seguro que estaba a punto de ocurrir algo. Y entonces inesperadamente él se la metió dentro del pantalón.
¿Ha pasado un minuto, dos, treinta segundos solo? se preguntó luego A ya a solas en el baño.
“Por favor que mañana vuelvan a desayunar a esta misma hora” pensó A de camino a su habitación de nuevo, nerviosísimo.
Obviamente no sabía que aún coincidirían dos dias más él y aquella familia italiana, a la hora de desayunar claro.
112
Quizás es que en otra vida he sido una pequeña anguila, una trucha, un insignificante salmón, una piedra sumergida en el cauce del rio o un alargada alga incluso, que parece que se deja arrastrar por la corriente pero que está firmemente anclada al suelo....
Fué empezar a llover, oirse los primeros truenos y efectivamente como sospechaba Maria Isabel me llamó por teléfono para decirme que había hablado con D. y que mejor no quedábamos con este tiempo, que lo dejábamos para otro dia...
Me puse encima mi chubasquero verde nada más colgarla, bastante enfadado, y me faltaron los minutos para de nuevo volver a la calle.
Un dia de lluvia, incluso solo unos minutos, suponen siempre una pausa en la rutina que son los dias colocados uno detrás de otro, un dia de trabajo, otro dia de trabajo, otro dia de trabajo.
Cuando deja de llover siempre tengo la impresión de que todo se pone en marcha de nuevo ,pero de una forma diferente, como dándote una nueva oportunidad.
Es como si alguien nos colocara a todos en una imaginaria salida para poco después, cuando ha dejado de llover ,darnos la señal ( preparados listos ya) .
Y una nueva oportunidad como digo de mejorar de vida, de adelantarte a ellos, de por una vez hacer las cosas bien, no sé, son paranoias mías supongo.
Refugiado poco después en la entrada de la Fnac recién salido del metro, junto a mucha otra gente que o bien había quedado en el Zurich, o bien el chaparrón les había sorprendido por alli cerca, observé por primera vez en mucho tiempo como La Rambla se había quedado totalmente vacia, sin nadie, turistas incluidos. Al mismo tiempo vi como se empezaban a formar ya, como otras veces, esas pequeñas corrientes de agua que bajan en dirección hacia la Plaza de Colón y que rápidamente lo inundan todo y causan tantos desperfectos. Se distinguían también, desde lejos, los pequeños remolinos de agua formados en torno a las alcantarillas. Un montón de basura flotando en el agua era transportada por la corriente justo delante nuestro, quedándose mucha de ella encallada en las aceras, obstaculizando los pasos de cebra ; Pronto empezará a oler fatal –pensé- el fin del mundo debe ser algo parecido a esto.
Nunca llueve a gusto de todos como se suele decir.
No tengo interés ninguno en volver a empezar.
En cuanto que la lluvia pare un poco, demasiado pronto seguro, todos comenzaremos a abandonar, unos antes que otros, nuestro sitio en esta especie de gran portal que es la entrada del Triangle para poder volver asi lo antes posible, desgraciadamente, a nuestras actividades habituales y mi salida volverá a ser desastrosa, no tengo donde ir.
Me gustaría que no parase de llover durante semanas enteras, que todas sus vidas se detuvieran en seco tanto como la mía lo está, durante muchísimo tiempo, para que supieran lo que es al menos.
En la última planta de la Fnac, la de los discos y los libros, minutos después, un rayo que cayó fuera nos dejó a todos por una décima de segundo a oscuras. Al volver la luz y mirar a mi alrededor de pronto vi que ellas estaban alli, después de tanto tiempo, justo a mi lado. ¿Por qué?.
Aquellas estúpidas y viejas esperanzas que antes siempre llevaba conmigo y en las que que confiaba ciegamente cada vez que venía aqui. ¿Como me habían encontrado?
No, nadie va a mirar a la vez el mismo disco que yo, se me va a poner a hablar tras dudarlo bastante. No , nadie va a resultar ser genial, va a ser a partir de entonces mi mejor amigo tras unas pocas palabras pronunciadas.
A ellas fui yo quien les dio plantón, no recuerdo exactamente cuando, ni en que sección.
Supongo que sería alguna tarde aburrida de Sábado de hace un par de años. Yo habría venido a curiosear, a ver si por fin ocurría algo y bueno, pues, como nunca ocurría nada, me cansaría, decidiría cambiar de estrategia, de lugar, dejarlas atrás, olvidarlas hasta hoy.
Tan solo por ese chico de la carpeta de la UAB, estoy seguro. Por eso es por lo que me han vuelto a encontrar. Si, de acuerdo, le he mirado, he ido a curiosear discos a su lado, discos que no me interesan lo más mínimo, he pensado incluso en que quizás si le dijera que si por favor me deja ver ese mismo disco que él está viendo él me respondería al menos con una sonrisa pero de ahí a.....
Soy un estúpido, lo reconozco, me merezco que me hayan encontrado de nuevo, no aprendo.
19h19 Café XXXXX
Zumo Naranja....3Euros
Bolleria..............3.5 Euros
¡Si, es más que caro lo reconozco pero para un dia que no voy a una hamburguesería!.
No aguanto sus conversaciones, aquello que me dicen, me repiten, intentan meterme de nuevo en la cabeza .
Si me he puesto al final del café en una mesa de cara a la pared ha sido precisamente para que vean que ya no cuela. No pienso mirar a cada tio que entre solo y que me guste, no voy ni a dudar ni un segundo. No hay nada que hacer, él va a lo suyo y yo debo ir a lo mio. Se acabaron ese tipo de historias
19h46 Café XXXXX
Cortado......1.75 Euros
Sándwich....2.5 Euros
Es lo bueno de Barcelona. Todo el mundo pasa de todo el mundo.
Yo por ejemplo estoy sentado con el chubasquero enfrente mio y como única compañía, con la capucha de la camiseta puesta aún cubriéndome la cabeza, calado hasta los huesos, ojeando una revista de decoración y nadie se fija en mi. Y yo tampoco lo hago en nadie.
Si, parecen entenderlo, parecen dispuestas a irse, lo del chico de la carpeta de la UAB no les basta, necesitan que vuelva a ser el de antes y yo no estoy por la labor.
¿Se van definitivamente?. Eso parece.
Justo al cerrar la puerta noto sus risas a mi espalda. Saben que volverán a encontrarme, que nuestros caminos se cruzarán de nuevo.
Adivinan que muy pronto pensaré de nuevo en él.
20h17 Café XXXXX
Cortado.....1.75 Euros
Creo que es lo único bueno que puedo sacar en conclusión de esta historia. Mis padres al menos están tranquilos. Se lo merecen desde luego. Me llaman chicos al teléfono pero también chicas. Todo parece de lo más normal ¿no?.
Ojala lo fuera ¿verdad Alex?.

111
Dice que salió de su casa con una sola idea en la cabeza, ponerle los cuernos a su novio, aprovechar al máximo este fin de semana que él no está.
Dice que asi será todo más fácil cuando vuelva a verle, que podrá sacar entonces las fuerzas que necesita para decírselo, ayudado por el sentimiento de culpabilidad, por el deseo que tiene pese a todo de repetir con otro.
Dice que cuando le mira a los ojos está super enamorado de él pero que en cuanto que se va y ya no lo tiene delante suyo solo puede pensar en montárselo con alguien que no sea él y por eso cree que lo mejor es cortar ya, de raiz.
No podría soportar eso si una ruptura amarga, que dejasen de ser amigos después de casi ocho años juntos, quizás por eso y pese a todo no le diga nada finalmente me dice, a lo mejor es hasta lo más conveniente ¿no? me pregunta como si yo tuviera algún tipo de experiencia en estos temas.
Me mira y estoy reclinado en el asiento de su coche con los vaqueros totalmente bajados y mis manos cubren pudorosamente mis huevos no vaya a a ser que al verla flácida le parezca ridícula y se desdiga de todo lo que la ha ,me ha dicho. Entonces, cuando el reloj del salpicadero marca justo las cinco de la madrugada, creo que se da cuenta que acaba de meter la pata hasta el fondo, y por eso a continuación trata de arreglarlo, diciéndome a mi que bueno, aunque iba a liarse casi con lo primero que encontrase para nada esperaba haber tenido tanto suerte como ha tenido haciéndolo conmigo, creía que no le iba a quedar más remedio que recurrir con alguien de su edad o incluso mayor, pero claro, ahí que estaba el imbécil de Alex, yo, bailando a su lado, respondiendo a todas sus preguntas cuando empezó a hacémerlas, el imbécil de Alex dejándose emborrachar y finalmente largándose discretamente sin que nadie le viera hacerlo, vaya verguenza, en su compañía, camino de su coche, donde iba a haber otra fiesta, mucho mejor que la anterior .
Tenía tantas ganas de que alguien me la volvieran a comer.
Cuando a uno a eso de las tres y media le invitan a ir a un coche para seguir bebiendo alli pero en plan más tranqui, en un descampado junto a un parque, está más que claro para lo que es en realidad.
Lo raro es que alguien de veinte se vaya con alguien cercano a los cuarenta aunque creo tener alguna que otra razón más o menos buena para haberlo hecho.
Me senté.
No tardé ni un minuto en desabrocharme el pantalón.
El se asustó un poco.¿Tienes más de dieciocho no?¿No cobras, no eres un chapero no?
Le respondí diciéndole que si acaso podía haber muchos chaperos trabajando en una discoteca en la que la mayoría de su clientela son lesbianas. ¿Has visto a alguno de ellos siempre rodeado de tias ?.
Entonces, al quedarse ya más tranquilo me pidió que me bajara los pantalones hasta los pies, yo por mi parte me quité la camiseta.
¿Te gusta correrte dentro de una boca? me preguntó.
No –contesté.
¿Y que se corran dentro de tu boca?
No – contesté también para evitar complicaciones.
Comenzó a chupármela.
¿Activo o pasivo?
Tu?
Pasivo
Yo también – respondí- quitándome un peso de encima.
Tardé una media hora más en correrme.
El ya lo había hecho como unos diez minutos antes sobre mi brazo.
Dice que empezaron a salir cuando tenían veintinueve años y que ahora es todo tan diferente.
Dice que le quiere muchísimo pero sabe que hay algo que ya no funciona.
Me pide por favor que si algún dia le veo no vaya a saludarle que ya vendrá él a hacerlo si puede.
Intercambiamos nuestros teléfonos justo cuando arranca el motor.
Le doy un número que ya no uso, el de un móvil que siempre está apagado.
Me dice que podemos quedar otro dia, esta misma tarde cuando ya hayamos dormido e ir yo a su casa o a una sauna incluso a pasarlo de puta madre.
Yo le sonrío.
Dice que sabe que no encontrará jamás una persona mejor que él pero que pese a todo cree que se lo va a decir y lo van a dejar.
Dice que si, que le dirá lo típico, parar por un tiempo para ver como van las cosas, y asi, quizás hasta pasados unos meses puedan volver con las energías renovadas.
Dice que le de un beso justo al aparcar frente a mi casa.
Yo le digo que no.
110
Entre las cinco y media y las seis de pronto empezaron a entrar al local los típicos “killos” de Sant Andreu, agarrados todos a la mano de su Jessi, de su Vanesa , de cómo quiera que se llamasen sus chicas esa tarde, montando como habitualmente hacen una bronca frente al mostrador y creyéndose asi, cada uno seguro, el más gracioso y guay de la pandilla.
D. entonces no tuvo más remedio que levantarse de la mesa para ir a ayudar a sus compañeros y poner un poco de orden, no sin antes informar a Alicia y M. Isabel que era un fastidio, que ese era el tipo de chico que precisamente me gustaba a mi, lo cual sin dejar de ser mentira tampoco es cierto del todo, al menos en estos dias le aclaré.
No, no me enfadé como hubiera cabido suponer nada con ese comentario suyo, más bien incluso me reí, pues ellas tres llevaban toda la tarde poniendo sobre la mesa todas sus miserias y naufragios sentimentales mientras que yo, por pudor, me había callado los mios y no había dicho ni una sola palabra desde hacía casi una hora, limitándome entonces únicamente a escucharlas.
“Es la primera vez en mucho tiempo en que no me gusta nadie, que no estoy colgado de alguien- no supe muy bien como explicar esto en público y por eso opté por el silencio- y la verdad no lo echo de menos, o si , no lo sé, pero es algo por lo que nunca antes había pasado, todo es mucho más tranquilo, todo es un tiempo de espera que a saber cuanto durará”.
Además estaba muy contento por D. , me refiero a que en este mismo local haya coincidido con otras dos lesbianas y se hayan hecho las tres tan amigas, (este verano no ha debido ser muy bueno para ella pues cuando volví de vacaciones solo tenía dos mensajes en el buzón, ambos suyos, pidiendo quedar alguna noche, desesperadamente salir de fiesta lo antes posible y teniendo en cuenta que llevábamos meses sin hablarnos...)
De cualquier forma, y como que en cuanto que descansé un poco la llame, desde hace una semana más o menos ya casi no voy a ningún sitio sin mis amigas lesbianas alrededor mio, en plan guardaespaldas y la verdad, le empiezo a coger el gusto.
Ah, no se olvide, también había varias llamadas perdidas de XicoL, un tio con el que había hablado a través de la cam a finales de Julio y que me había prometido para este mes cuando él volviera Barcelona un montón de sexo y hasta un trio pero al que no creo que responda ya, no estamos en Julio, no quiero eso para mi.
A veces todo es tan casual, D pensaba que me había enfado con ella, mientras yo pensaba que era ella la que estaba enfada conmigo. En fin, que somos los dos un par de estúpidos que menos mal que lo hemos resuelto todo, porque sino al menos por mi parte estos dias no tendría nadie con quien quedar (Genis y yo nos hemos medio enfadado) y seguro que ya estaría como siempre que estoy asi, fatal y ya os podeis imaginar yendo a donde.
¿Qué es lo que todo el mundo quería ser en el colegio?. Pues lo típico, preguntabas y médico, abogado, director de publicidad, lo normal.
A su lado y en realidad no solo a su lado, sino escuchando por donde van las conversaciones, a veces me da por pensar que los gays y las lesbianas como que tenemos unos temas específicos nuestros y de nadie más, a los que dedicamos horas y horas, sin cansarnos, Shakira, Judd y Noemí, Tatu, GH, unas ambiciones también muy diferentes al resto de la gente. Alicia y M Isabel escriben las dos poesía y D quisiera ser novelista, fotografa, periodista, cualquier cosa me parece a veces que la aparte un poco de la vida que lleva.
Y eso está bien, hace un año no conocía a nadie asi y ahora sin embargo es casi al revés pues desde que terminé la facultad no he hablado con nadie ni de estudios, ni de carreras o asignaturas fáciles y asignaturas difíciles, ni de becas y prácticas en empresas y bueno, tampoco sé si lo echo de menos o para nada lo echo de menos,¡vaya lio! ¿no?.
Sitges;
En principio se trataba de ir a la playa creo yo, pero quizás debido a que Alicia y Maria Isabel están bastante gorditas, de pronto a las dos como que les entró mucha vergüenza, de ponerse en bañador delante mio, o la una delante de la otra, o de D incluso quien sabe.
Cerré los ojos y sus tres voces diciendo que no piden mucho, solo alguien que las quiera, una chica que sea normal fue casi lo único que oí, sentado junto a ellas al final del Paseo Marítimo. La típica conversación del dia siguiente a un sábado en que y por este orden hemos hablado, bebido, bailado y hablado de nuevo demasiado y a ellas no se les ha acercado nadie y a mi pues alguno que otro pero nada relevante desde luego, la mentira de siempre creo yo, pues luego, ya metidos en el ajo, siempre exigimos mucho más y nos olvidamos por completo de todas estas consideraciones y ambiciones tan sencillas y fáciles de alcanzar.
Sitges;
El turismo gay de todos los años invadiendo sus calles. Alemanes, holandeses, ingleses, supermusculados, sin culo, con la cara chupada. Cierro los ojos riéndome por una tontería que D ha dicho y como ultimamente hago, dejo que las cosas sigan su curso, nada más.

109
Una vez que lleguen a la montaña:
¿Habrán quedado alli con más amigos o esto es solo una aventura de dos, el y ella únicamente?
En el caso que asi lo sea ¿van con la intención de enrollarse por fin o ya son novios desde hace tiempo?
¿No es posible que simplemente sean amigos y que ninguno quiera ir más allá?.
No creo.
¿Será él quien de el primer paso o ella, nada más meterse en el saco de dormir, o ambos pondrán sus cuerpos entonces lo más cerca posible y sin tonterías previas, acto seguido comenzarán a....?
¿ A la mañana siguiente cuando los dos se despierten casi al alba, en un pequeño prado, junto a unos pinares, envueltos en un silencio sepulcral y muertos de frio, repetirán , se colocará él sobre ella y lo harán de nuevo?
Cuando se monten de nuevo en las bicicletas seguro que irá él primero, por delante, retirando las ramas que pueda haber en el camino, evitando las piedras, observando detenidamente los peligros que puedan encontrarse tan solo para advertirle a ella , no vaya a hacerse daño y esta chica, su chica quizás, ¿realmente disfrutará con todo esto o simplemente estará alli por seguirle, porque a un chico como él es imposible decirle que no?.
¿Se callará en consecuencia lo mucho que odia las moscas, el barro, montar en bici, dormir bajo las estrellas, aislada del mundo, de sus amigas, sin cobertura ?
Si, por un chico como él todos lo haríamos supongo y ella no será muy diferente a todos nosotros.
En el primer dia de trabajo, en un vagón del tren, el de la cola, dos paradas después de la mia, alrededor de las siete de la mañana, este chico tan alto y ella subieron con sus bicicletas cargadas con los sacos de dormir de cada uno de ellos y un par de mochilas. Primero se quedaron en la zona de abajo para que él pudiera comprobar y comparar el peso de ambas bicicletas y pasar aún más algo de carga de la de ella a la suya. Luego se sentaron muy cerca de donde yo estaba. El, uno de los chicos más guapos que jamás haya visto, vestía una camiseta naranja y unos pantalones de licra negros y era de mi edad más o menos aunque mucho más alto que yo. Ella era muy delgada y también muy guapa.
Los dos se pusieron a examinar un mapa y él marcó con un rotulador la ruta que iban a seguir, explicándole por donde iban a pasar, que iban a ver, todo a lo mejor con un tono un poco redicho y pedante pero es que estoy ya tan harto de solo oir hablar a gárrulos alrededor mío que a mi me sonó tan bien su voz como probablemente a ella también lo hizo, pues no dejaba de mirarlo con una extraña sonrisa marcada en su cara debida supongo, al sueño que aún tenía. Me fije en un pañuelo que llevaba él sobre la cabeza cubriéndole el pelo, comencé por mi cuenta a deducir que si se iba de excursión era porque no tendría nada que recuperar en Septiembre, por lo tanto era muy buen estudiante. De su cara además se deducía que apenas bebía, o salía de noche con el resto de los borrachos de sus amigos y él, no me lo pude creer, me lo ratificó pocos minutos después criticando a un tal X. que solo sabía estar enporrado todo el dia y nada más.
Como he dicho eran las siete de la mañana más o menos y eso ha sido lo malo.
Afuera todo estaba tan oscuro que parecía que estaba anocheciendo en realidad.
“Si fuera asi, ahora, nada más llegar a casa, después de cenar, me pondría a dar vueltas a lo guapo que es, a lo que me ha gustado su cara, su voz, sus dientes, aquello que decía. Sin embargo estamos solo empezando y para cuando vuelva a casa, dentro de unas doce horas, a saber si me apetecerá malgastar un solo minuto pensando en él o por el contrario de lo cansado que estaré me pondré dirctamente a ver cualquier tontería en la tele y nada más” -pensé cuando se levantaron para bajarse del tren y volvieron cada uno a coger su bicicleta, a reirse .
El durante el trayecto rozó con sus rodillas mis rodillas varias veces, los dos íbamos en pantalón corto. Eso es todo. No creo que vuelva a verlo nunca más. Me conformaré con eso.
Una aventura....vuelvo a dejar de trabajar, me quedo mirando fijamente la pantalla del ordenador pero con la mirada perdida, pensando en él, en la vida en general, en que a veces........
Es el primer dia como he dicho, está permitido supongo, se trabaja y luego se deja de hacerlo por un tiempo al menos igual al que hemos trabajado sin que por supuesto nadie se dé cuenta para....no sé muy bien para qué la verdad, para simplemente dejar la mente en blanco, no cansar ya a los ojos demasiado, pensar en todo y nada a la vez porque justo hace unos minutos ha venido dos chicos que nos ha mandado el Inem en plan bakala y al verlos me he puesto muy nervioso y cuando les he dicho que se sentaran estoy seguro que rojo también y bueno, nada más oirlos hablar como que ya se me ha ido toda la vergüenza y la timidez, me daban casi igual, y afuera, en la calle, entre el calor que parece hacer y el sol tan fuerte que hay parece que estamos en Junio pero ¡que va! ya es septiembre y este verano, como todos, me ha hecho sentirme tan diferente de todo el mundo que conozco...
¿Se bañaran en algún lago haciendo un alto en el camino?
¿Insistirá él en hacerlo desnudos, sin bañador?
¿Aceptará ella?
¿Se atreverán luego a tumbarse asi nada más salir del agua?
¿Cocinará el mientras ella, una vez recuperada la cobertura, llamará a sus amigas para decirles que todo va genial?
¿Encontraré algún chico como él?
¿Sería yo como él si me gustasen las chicas?
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Como muchos pueblos tiene casas que solamente cobran vida en verano, casas medio derruidas en las que pese a las apariencias y a lo que uno pueda pensar habita gente, casas en plena montaña que nadie sabe muy bien de quien son, pero que a juzgar por su aspecto externo deben pertenecer a gente de mucho dinero. Y también tiene esquinas y todo tipo de recovecos por todas partes, una diminuta iglesia en el centro y calles pequeñas en las que estoy seguro que en invierno pasan las horas, una tras otra, sin que nadie pase por ellas pero que ahora en verano sin embargo presentan un aspecto totalmente diferente.
Fue en una de ellas precisamente, había bajado al pueblo para comprar una revista, donde me encontré cara a cara a Joan en una de estas tardes tan aburridas y tan largas del final del verano y donde él también, ante mi sorpresa, esta vez si que me habló un poco, no ignorándome como de costumbre, parándome y comentando el pelo tan chulo que llevaba, con una sonrisa en su cara, poco más lo reconozco...
Fue todo tan rápido, o al menos es asi como lo recuerdo ahora, que apenas sin embargo, como he dicho, me dio tiempo a contestarle algo pues cuando iba a hacerlo su amigo salió de la tienda, sin camiseta y con dos conos de helado, uno en cada mano y Joan entonces se despidió de mi diciéndome algo parecido que ya nos veríamos y claro, yo entonces me olvidé de todo lo que quería comprar y salí a toda velocidad con la bici del pueblo de vuelta a casa, pero eso si dando una vuelta enorme.
¿ Ha sido porque quiere volver a ser amigo mio?. No creo.
(Bache).
¿Lo ha hecho para provocarme, para que pudiera ver de cerca lo que normalmente tengo que ver a una distancia prudente, es decir lo bueno que están tanto él como su amigo?.
¿Es definitivamente gay?
(Tragando polvo detrás de un todo terreno).
¿No es extraño que nunca le haya visto entonces por el ambiente?
¿Es mejor que sea asi?. ¿Acaso soportaría verlo morreándose con un tio que no sea yo?.
(Pausa justo donde una bandera señala una playa nudista/gay).
¿No lo pasabas tan mal al principio, cuando se lo montaba con una tia delante tuyo?. No hay quien te entienda.
¿No va a ser en definitiva todo mucho peor aún en el caso que lo sea?
(De vuelta a casa, a escasos metros ya de ella, sudado y muy cansado).
Voy como todos los dias con la bici por caminos por los que raramente pasea alguien y entre unos pinos de pronto les veo totalmente desnudos y morreándose y ellos al descubrirme a mi, tras un árbol, con el bañador bajado y machacándomela, me invitan a ir a su lado y casi sin hablarme me ponen de rodillas delante suyo y yo comienzo a chupárselas por turnos tal y como me piden. La del amigo de Joan es más grande de acuerdo pero la de él parece estar hecha especialmente para mi boca, tiene el tamaño perfecto como para que no me ahoge con ella pero aún asi sienta su enorme volumen dentro de mi boca, su piel tan suave, a veces es como masticar un chicle enorme formado por cuatro de ellos que he juntado dentro de la misma pienso. Joan me separa de repente, no me he de olvidar de su amigo también claro está me dice. Me meto la suya en la boca pero como él esta al lado suyo no puedo evitar recorrer con mi mano su pierna, desde los gemelos hasta la parte superior de la que por cierto me encantan esos pelillos que tiene y luego sigo con su culo....y me corro y pienso que desde que llegado a Barcelona no paro, una al despertarme, otra después de comer, otra a media tarde y si se tercia otra por la noche y entonces oigo a mis padres abajo y miro el reloj y solo son las seis menos cinco de la tarde. Todavía, pese a todo lo que he y ha pasado.
Mientras me ducho de pronto me acuerdo de algo que quizás haya tenido algo que ver en su cambio de actitud. Sucedió el dia anterior a irme de vacaciones ,cuando en esa tarde y mientras me bañaba en la piscina vi como él estaba asomado a su ventana, no sé si mirándome o no la verdad, junto a dos tios más.
Estuve dentro del agua hasta que finalmente desaparecieron los tres, más que nada no quise que Joan recordara al verme salir del agua todas y cada una de las razones por las cuales yo no soy su tipo.
También tuve vergüenza, miedo, de que los otros dos, sus amigos, pensasen exactamente lo mismo de mi que él y se lo comentaran entre risas.
Luego, y aunque él ya no estaba asomado a la ventana para mi curiosamente lo siguió estando toda la tarde, me puse a barrer la piscina, a limpiar los bajos de la bici, a cortar un poco el césped, siempre eso si dirigiendo de vez en cuando mi mirada hacia su ventana, pensando ya digo en que pese a las apariencias, él estaba en el fondo de su cuarto, observándome.
A las nueve ayudé a mi madre a poner la mesa para cenar. Luego a las once la recogimos entre los tres y bueno, no sé, me dio por pensar entonces, que quizás asi, mostrándole lo “pringado” e “inofensivo” que soy, dejándole bien claro que sería incapaz de hacerle daño alguno y que también he superado esa fase de ir babeando constantemente detrás suyo, él entonces a lo mejor tomaba un poco en consideración visto lo visto la idea de volver a hablarme, de ser un poco amigo mio, por lo menos, no como antes obviamente pero tampoco como lo somos (no somos) ahora.
Quien sabe.
El caso que hoy me ha vuelto a hablar, por su propia iniciativa, despues de 13 meses y 27 dias.
DE VUELTA
Y es justo en ese momento en que las ruedas del avión toman contacto con la pista de aterrizaje cuando de pronto todo me resulta familiar de nuevo. Aunque para nada formen parte del paisaje que yo veo y me acompaña a diario; la torre de control, el terminal a lo lejos, Barcelona que se intuye al fondo, a las cuatro de la madrugada, tras un montón de dias calurosos supongo, casi igual que como la dejé, son casi como de la familia pudiéramos decir.
Las luces en el interior del avión mientras permanecen casi apagadas por completo mientras rodando muy despacio esperamos a que nos asignen puerta para desembarcar y por un lado, si, no lo puedo negar, me alegro de nuevo de estar en casa pero por otro....cerrando los ojos por última vez, reclinado en el asiento, bajo una manta azul que al principio del vuelo hace muchas horas una azafata me dió, no puedo evitar recordar ese mundo tan perfecto que he dejado atrás y que ahora queda tan lejos, que de nada sirve aqui.
Tiendo siempre a afirmar que mi vida sería mucho mejor en cualquier otro sitio que no sea Barcelona - pienso- pero en realidad estoy seguro que sería muy parecida o igual a como lo es aqui, pese a que obviamente ahora ya no podré perderme por las calles como estos últimos dias he hecho, con la seguridad que nadie me va a conocer o voy a encontrarme a alguien.
Los tios guapos son tios guapos donde quiera que vayas.
Alli los veía en las cafeterías principalmente, a la hora de comer o cenar, y bueno, estaban lejísimos de mi, no físicamente claro, todos enfrascados en discusiones a gritos que yo no entendía, con sus amigos y amigas, ellos en su lugar de residencia habitual, yo de paso, como un turista más, acompañado de sus padres, no quitándoles el ojo de encima eso si mientras afuera en la calle comenzaba a anochecer, dedicándoles una última mirada desesperada antes de subir al taxi para volver a nuestra habitación, sabiendo que nunca más les iba a volver a ver.
Ayer al llegar a casa y abrir la maleta la ropa todavía olía al hotel en que habíamos estado y el neceser, la cámara, todas mis compras, lo fuí comprobando individualmente también lo seguían haciendo. El camarero que todas las semanas nos servía el desayuno ¿nos habrá echado de menos al darse cuenta hace unas horas que ya no estábamos alli? me dió por preguntarme. No- me respondí casi a la vez- no lo creo pese a toda su simpatía, a que me llamara incluso ya por mi nombre. Estará acostumbrado a esta especie de trámite, al trasiego de turistas extranjeros seguro, y al cabo de unos pocos dias definitivamente los borrará de su mente para siempre, seguro de que no volveremos a coincidir ya jamás.
Tenía ganas de hacérmela la verdad, sin prisas, después de tanto tiempo compartiendo habitación con mis padres. No he pensado en nada ni en nadie en especial, simplemente he hecho lo mismo de siempre solo que después de tantos dias me ha salido una cantidad asombrosa de leche. Y me he quedado dormido a continuación, dando vueltas a mi nueva imagen, a este pelo tan raro que me he puesto, que no creo que precisamente me haga parecer más guapo pero que a mi me gusta tanto, a mis nuevas camisetas de colores tan extravagantes.
¿Como van a ser los dias a partir de ahora?
¿Empiezo a planificarlo ya todo?.
Hoy no me he despertado hasta media tarde y con la única tarea de encender el móvil para por fin ver que mensajes tengo.
Luego sentado frente al ordenador me he acordado de este blog tan descuidado últimamente ( ¿Queda alguien al otro lado?) y he pensado en que quizás ya era hora de retomarlo después de tanto tiempo.
Hay cosas que tienes que cuidarlas y pensar en ellas todos los dias, que si las dejas abandonadas dos semanas por mucho que lo intentes luego ya no va a ser posible recuperarlas.
Ahora, recién llegado a Barcelona, la mayoría de las cosas parecen pertenecer a esta categoria. Genis, mis "amigos", mi vida anterior al 15 de agosto, la carrera, este mismo blog incluso.
¿Podrá ser todo como lo era antes, tal y como lo dejé? o ¿Pasará como pasa con una planta por ejemplo, que si la dejas secar luego ya es imposible recuperar, por mucho que lo intentes?
Pronto lo sabré.