122
Me he quitado un gran peso de encima cuando he observado que en los vestuarios de la piscina él mira a los tios con tanto descaro o incluso más que como yo lo hago.
Y no, no es ningún viejete verde o alguien físicamente no muy agraciado para él que lo que pasa y ve entre esas cuatro paredes es lo más cerca que va estar de follarse a alguien, para nada, más bien todo lo contrario.
Tendrá mis años, pelo corto, de piel muy morena.
Lleva un pendiente con un brillante en la oreja derecha.
¿Qué como lo sé? , pues porque nada más entrar en la sauna, él, a diferencia de los demás, sentado en el banco de madera me miró de arriba abajo, deteniéndose sus ojos en mi cara primero y después sin disimular lo más mínimo en mi paquete, escondido y aumentado de volumen gracias a mi bañador ajustado de color negro, la polla colocada hacia abajo, más que nada para que no se note, por si acaso como empezó a ocurrir al verle, en un momento cualquiera le da por empalmarse un poco.
Me senté detrás suyo.
Llevaba un bañador rojo y negro, de esos que llegan hasta la rodilla casi y que desgraciadamente no marcan nada.
Comencé mis oraciones a ese Dios en el que no creo, y al que además únicamente ruego por que sucedan pecados, sin ofrecer nada a cambio.
“Por favor que nos quedemos a solas y ya no te pido más”
“Que se vayan todos estos vejestorios en pelotas, que sea él quien se quite el bañador y levantándose del banco y volviéndose hacia mi me ofrezca su polla como una especie de regalo, y arrodillándose luego empiece a comérmela a mi”
Las gotas de sudor recorrían su espalda.
Se daba la vuelta a veces como intentando verme quizás.
A los pocos minutos salió de alli, antes que nadie, con el cuerpo entero cubierto de sudor y yo también lo hice apenas pasó un minuto.
Como además todo es casi siempre el mismo proceso, coincidí casi a continuación de nuevo con él en las duchas.
Llevaba el bañador puesto pero yo no dudé en quitármelo y colocarme a su lado desnudo por completo. Pasados unos pocos segundos, quizás, él volvió hacia la sauna y yo bastantes minutos después como que seguí sus pasos, volviendo a entrar a la misma, pero sentándome esta vez delante suyo.
“Por favor que empiece a notar los dedos de sus pies rozándome la espalda, hay unas duchas abajo que nadie usa y que podríamos.....”
Adios nos dijo de repente a todos levantándose mucho antes de lo que yo esperaba, cuando yo estaba a punto ya de colocarme de costado para empezar a entonces a mirarle con todo el descaro posible y asi dejar las cosas bien claras .
Adios le contestamos todos.
Resulta inútil intentar algo con él –pensé y por eso me quedé dentro, solo casi a continuación, pues a todos les dio por irse en manada en ese mismo momento, justo cuando ya era demasiado tarde y no importaba nada.
“Por favor que vuelva ahora que no hay nadie, que vuelva, que vuelva” no deje de repetir en silencio viendo como el termostato estaba casi en la zona roja.
“Dios si se la chupara, ya no me consideraría nunca más alguien sin suerte, por favor, no pido mucho”
Vi su pequeña polla a la salida.
Se acababa de poner una camiseta blanca sin mangas y no tenía nada más encima.
No quitaba los ojos de encima a un grupo de chavales que a mi no me llamaban especialmente mucho la atención.
Cuando se puso unos pantalones de chándal rojos encima me encaminé por fin hacia las duchas, el seguía mirando a sus chavales y yo, mientras, no le quitaba el ojo de encima y quien sabe si alguien a mi también me estaba observando detenidamente desde alguna otra esquina del vestuario.
Otro chico muy guapo se puso a mi lado nada más empezar yo a ducharme. Ya había olvidado lo concurrido que está este sitio los sábados a partir de las doce, a diferencia del horario en el que suelo venir, ese al que me he autoexiliado para no coincidir con ellos.
Me quedé de nuevo desnudo por completo y de reojo observé el bulto tan enorme que se le marcaba a ese chico, una vez que el agua había entrado en contacto con su bañador y se lo habia adherido por completo a toda su cintura.
“Por favor que se lo quite ya, que empiece a desatárselo, que de un tirón se lo baje hasta las rodillas, que levantando primero la pierna derecha y luego la izquierda se lo saque por completo, que su enorme polla quede al aire y al menos pueda verla, me conformo con eso”
Se echó algo de jabón encima pero apenas se frotó y tras aclarárselo volvió hacia los vestuarios.
Este es de los que no se cambia delante de todos, de los que se encierra en las cabinas y ya sale de ellas totalmente vestido me dije a mi mismo.
Acerté de pleno como pude comprobar luego.
121
Cuatro mesas en forma de L que juntas curiosamente acaban formando una X junto a la ventana de la esquina.
La recepcionista me condujo por un pasillo y al final del mismo me las mostró diciéndome que como había llegado el primero podía elegir de entre ellas aquella que yo quisiera.
Opté por la más cercana a la luz solar dado mi horario, de ocho a dos.
Cinco minutos después por fin apareció Elena que es la otra chica de la facultad que han cogido. Nos dimos un beso y como nos acordábamos perfectamente el uno del otro no tardamos en ponernos a hablar como cotorras sobre lo que haríamos o dejaríamos de hacer en ese primer dia en A digamos, temblando los dos de miedo por cierto y callándonos cada vez que oíamos unos pasos que se acercaban hacia nosotros por el pasillo o escuchábamos cualquier tipo conversación cerca nuestro, tanto de tema profesional como no.
A las ocho y veinte apareció un chico que resulto ser del departamento de sistemas, con un par de portátiles y que una vez que nos facilitó tanto a ella como a mi el usuario y la contraseña, comprobando posteriormente que todo estaba en orden, deseándonos suerte, se fue hacia otra planta del edificio donde al parecer le llevaban reclamando con urgencia desde el viernes por la tarde.
Cuando ellos aparecieron por fin, pedí por favor, que la chica fuera mi jefa y que el chico en consecuencia se hiciera cargo de Elena pero no fue asi.
J podría perfectamente ser un jugador de baloncesto de lo alto que es. Apenas saludarnos los dos salimos disparados hacia una empresa en Cornellá que ellos acaban de arrebatar a la competencia y que entre los dos durante las próximas semanas vamos a poner un poco patas arriba, “contablemente hablando” si es que nos dejan.
En el taxi, camino hacia ella, mientras, J me contó que tiene veinticinco años y que desde hace dos está casado con Teresa, su mujer, que también trabaja en A. De momento según me dijo no tienen pensado tener hijos, aunque quizás el próximo año se pongan a ello.
En un pequeño cuarto lleno de carpetas luego, bajo la atenta mirada de los trabajadores de esa empresa que a través de un cristal nos veían a los dos cada vez que se iban a por un café, la primera mañana se pasó volando al menos para mi y a las dos y diez , cuando por fin me atreví a decirle, no tenía más remedio que hacerlo, que debía de irme a la facultad y que si sabía que boca de metro podía quedarme cerca, el entonces se rió por primera vez y me dijo que mejor cogiera un taxi y le pidiera un recibo al taxista después. “Lo del metro ya se acabó chico, mañana lo llevas a RRHH y ya te lo reembolsarán” fué su consejo.
Adios al metro de momento.
Era como una fase previa a mi entrada a toda prisa en el edificio de la facultad, camino de clase.
El metro y todos sus pasajeros, unos evadidos de este mundo y situados en un mundo paralelo que solo existe en la pantalla de sus móviles. Otros escuchando música y completamente aislados del resto de los ocupantes del vagón.
El metro y aquellos que mirando por la ventana fijamente tan solo cuentan los dias que les quedan para irse de vacaciones, las horas que restan para finalizar la jornada laboral.
El metro y los que se imaginan lo que pasaría si tuvieran a alguien y que saben de antemano lo que el fin de semana les va a deparar a menos que se arriesguen y fuercen la situación.
El metro y las decenas de miradas que en él se cruzan, unas más voluntariamente que otras, pero que raramente conducen a nada.
El metro y la admiración que durante unos pocos minutos en silencio algunos procesamos hacia ellos, los chicos guapísimos que viajan en él, con sus cuerpos diez, sus caras que nunca denotan cansancio o tristeza.
¿Podría ser tu cuerpo mio por tan solo unos minutos?
¿Podrías hacerme sentirme más joven o como nunca de bien?,
¿Podrías sonreírme cuando terminásemos,tomarme algo en serio a mi que no tengo ni tendré nada tan bonito y tan perfecto como lo que tu tienes?
¿Podrías evitar mi tristeza, esa sensación de ausencia que solo la gente como tu sabe provocarme, esa que nunca siento estando solo?
“Felicidades de parte de Rafa” me dijo de pronto Marta colgando su teléfono y obligándome a volver al presente en cuestión de pocos segundos, pasando de puntillas por mi entrada corriendo por el pasillo camino del aula hace un par de horas, desatándome la corbata al mismo tiempo, por la primera clase, por el bocadillo de patatas y la Coca Cola que pedí hace tan solo unos minutos y que en ese instante poco a poco me comía en la cafetería de la facultad.
Una sonrisa mia entonces a continuación.
Y es que podía mandarme él un mensaje a mi y no a ella o incluso llamarme –pensé - total yo que ya le he mandado tres desde Julio y él no me ha contestado a ninguno, seguiría ganando yo por tres a uno .
No he hablado nada aún de la facultad este año lo sé, pero es que no hay nada que contar.
Sigo yendo con Marta y Eva.
Ya casi conozco a todos por su nombre y pronto saldremos de fiesta.
¿Y Rafa?
Sé que ellas dos de vez en cuando quedan con él, que está estudiando en otra facultad.
Yo me sigo acordando de él, es cierto, pero solo por las noches y para lo que todos pensais.
No hay nada más.
120
Me cubro por completo con el edredón recién salido de la ducha .
Acurrucado en forma de cuatro abro un poco las piernas y coloco mis manos entre ellas.
Al darme la vuelta noto la funda de la almohada humedecida por mi pelo y pienso en que no me gustaría estar en ningún otro sitio en ese momento. ¿O si?.
Hay un olor mezcla de crema relajante para pies, gel, leche corporal, champú y mascarilla, crema de noche bajo el edredón. Son las diez de la noche de un sábado cualquiera y mis padres acaban de salir de casa para irse a cenar y aunque estoy relajado no me apetece dormirme precisamente. Cerrar los ojos y escuchar las canciones de siempre eso si que me apetece.
Sería perfecto como otras veces dar con una historia dentro de mi cabeza que poder prolongar durante un par de horas al menos, al ritmo de la música, en mi habitación, a oscuras, una historia donde nada falle, en la que yo no me quede esperando como un imbécil una llamada que finalmente no se va a llevar nunca a cabo.
Resulta curioso cuando mi madre me pregunta por alguien que ya no es amigo mio y yo sin embargo por vergüenza o algo parecido finjo que si lo sigue siendo, aunque sin excesivos entusiasmos obviamente , como preparándola para un dia, lo más próximo posible, informarle de la realidad. Aunque la verdad pensándolo bien, eso solo me ha pasado con Joan, pues con Rafa he sido yo y solo yo quien se ha sobrado y bastado hoy para meterse directamente en la mismísima boca del lobo, al decirle que es él quien me ha dejado el casco que desde hace dias tengo en mi cuarto, al contestar luego a todas sus preguntas acerca suyo, imaginándome eso si para poder hacer hacerlo, estar en una situación que ojalá fuera real de lo perfecta que es, en una situación que recluido en mi cuarto, a las diez de la noche cerrando los ojos, tirado en la cama, trato de al menos en mi cabeza hacer lo más real posible de nuevo horas después, de estirar al máximo también.
31 de Diciembre de 1999
A las ocho de la tarde ya no pude más.
Se lo dije a mi madre que pese a todo no se lo terminó de creer pues no tenía nada de fiebre.
Me metí en la cama y ella cerrando la puerta, de mal humor y enfadada, me dijo algo parecido mientras lo hacía, a que las cosas no podían seguir asi, que cada dia era más raro, que estaba incluso pensando en llevarme a un médico.
Había ese dia flotando en el aire todo tipo de profecías que hablaban del fin del mundo, de un caos informático y a mi todo me daba igual, incluso lo agradecería –llegue a pensar- que todo este mundo se fuera a la puta mierda, yo incluido.
También olía a champú y gel bajo las sábanas, pues estaba ya a punto de vestirme para la cena de Nochevieja cuando de repente me sobrevino la “gripe”.
Entraron en el cuarto a lo largo de la noche:
Mi padre antes justo de la cena para ver que tal estaba.
Mi abuelo para traerme un poco de turrón y mazapanes.
Mi madre para exigirme un último esfuerzo y que me pusiera el traje, me comportara como un hombre y saliera con todos, aconsejándome eso si, de paso, que me tomara a broma todo lo que mi tio pudiera decir sobre mi a lo largo de la misma.
No tienes amigos en Sevilla pese a los esfuerzos de toda la familia en que asi sea.
Ni siquiera te atreves a mirar a los chicos a la cara en la calle, te cambias de acera solo por no cruzarte con ellos, y ¡que decir de tus calzoncillos rojos de marca!, ¡a ver si va a resultar que eres un poco mariquita!; A él, mi tio, le encantaba tanto regoderarse con todas estas historias y yo le tenía, les tenía tanto miedo y era tan incapaz de hacerles frente....
No puede ser.
Si hubiera algo raro en mi, ellos, con sus psicólogos, sus entrevistas en grupo e individuales, lo habrían visto, se habrían dado cuenta y no me hubieran contratado a mi sino a otro. Sin embargo a veces........
Mi tio me sigue dando pánico .
Cuando estas Navidades venga a Barcelona tal y como han acordado mis padres y él esta tarde ¿qué demonios voy a hacer?.
No puedo mandarle a la mierda, comportarme como ha dicho mi padre tantas veces de mi que lo he hecho, como “un malcriado de cojones”. No puedo ignorarlo por completo, no responder a sus preguntas, ¿ Como demonios alguien como él puede ser familia mia?. No puedo hacer eso que ya hice hace dos años y por lo que casi me echan de casa, tengo que seguir aguantando por lo que parece...
Conecto el móvil de nuevo a eso de las dos de la madrugada, harto de que la historia que finalmente se ha formado en mi cabeza no tiene nada que ver con aquella que yo quería que se formase.
Solo un mensaje de voz, de M Isabel a las nueve, diciéndome que donde demonios estoy, que ya han quedado todos para esta noche.
Suficiente.
Sigo teniendo amigos ahí fuera.
119
Un momento sorprendente.
Le veo a él, un hombre bajito y regordete, muy moreno, vestido con una desgastada camisa a cuadros y unos vaqueros enormes, y está echando una buena bronca a sus dos hijos a la vez, el niño de unos diez años y la niña de unos cinco. Y de pronto su cara de mal humor se transmite inmediatamente a sus hijos, que comienzan a pelearse entre ellos y entonces claro, no dejan de hacerlo hasta que el de pronto les suelta un grito y dando un par de cachetes en el culo al chaval da por concluida toda discusión.
Mientras la chica que los acompaña, de unos veintipocos años, mulata, en minifalda, muy guapa, pero que permanece impasible a todo, como si hubiera pasado alli por casualidad y en realidad no los conociera de nada, simplemente se hubiera puesto a su lado, le acerca su mano a la niña y se la sube encima ante la incredulidad del hombre que le dice que la deje en el suelo y le de la mano a él y no a la cria, tal y como ella lo hace casi de inmediato, con cara de enfadada también, por fin lo ha conseguido, ya están todos enfadados en la cola del buffet.
El pide un pollo con patatas y una lata de cerveza.
Ella unos canelones.
Los niños mientras tratan de jugar con algo que han comprado en el Carrefour pero que apenas se atreven a sacar de la bolsa, no es de extrañar pues que acaben viniendo hacia donde estamos sentados mis padres y yo y revoloteando alrededor de nuestras compras.
¿Cómo se habrán conocido estos dos?. No tienen nada en común. ¿Qué hace ella con semejante energúmeno?. Mejor no preguntar.
Un momento deprimente.
La puerta de un coche se abre y de el sale un anciano ayudado por sus hijos, probablemente sino fuera de esa forma le resultaría imposible hacerlo. No parece muy mayor pero si enormemente torpe.
Y una mujer de su misma edad repentinamente se detiene ante semejante escena ofreciendo su ayuda.
Una vez que ya lo han sacado por completo del coche y cerrado la puerta esta mujer lo observa de arriba a abajo con una cara cargada de tristeza.
-¿No me conoces Andrés? le pregunta repetidamente aunque la expresión del hombre permanece exactamente igual cada vez que lo hace, como si no la oyera.
Los familiares le hacen entonces un gesto negativo con la cabeza.
Ella entonces se da por rendida tras rozarle la cara con la palma de la mano.
Y el hombre comienza entonces a andar camino al portal ayudado por sus tres hijos.
Cada paso que da parece el último antes de esa, la caida que creo que en cualquier momento se va a producir en plena calle y va a atraer a todos los curiosos alli mismo.
Sin embargo consigue llegar hasta el ascensor y finalmente desaparece tras su puerta.
-Pobrecillo, la de tardes que habremos pasado juntos estos últimos diez años jugando a las cartas–dice la mujer alejándose junto a su hija, con los ojos llenos de lágrimas.
El pobre anciano aunque viste unos pantalones de tergal marrones, por lo que creo distinguir al pasar a mi lado, debajo del abrigo lleva puesta la parte de arriba de un pijama azul marino. Y tiene la cara tan amarilla que por unos segundos hasta creo que el que se está mareando en realidad soy yo, muerto de miedo que eso me pueda pasar a mi, o a mi padre o a mi madre, soy hijo único, ¿A quien demonios voy a llamar para que me ayude?.
Un momento esperanzador.
Lleva unos pantalones de pana grises y un jersey negro. En cada mano, un casco de moto.
Continuo andando y me doy la vuelta. Le veo la cara por primera vez, me gusta. Salgo de detrás de un grupo de gente que hay en la esquina de la calle y que hasta ese momento me protegía y él entonces se fija en mi y como llevo el jersey a rayas rojas y negras del que le hablé, sabe a partir de ese momento que yo soy yo, y me sonríe también, buena señal. Su voz cuando la oigo por primera vez me recuerda a alguna otra voz que antes he oido pero cuyo propietario he olvidado. Es como cuando una ola se retira, parece dejar siempre el mismo panorama aunque en el fondo todo haya cambiado. Encima del labio tiene tres granos formándole una especie de triángulo. En cuanto que puede se mete un chupa chups en la boca. Me dice que si tomamos algo o prefiero ir al cine y como casualmente estamos delante de uno pues nos metemos a ver lo que por horario esa tarde de sábado nos viene mejor.
Nos reimos.
Un momento de pasión.
Ya en su casa, bajo la ducha, los dos con tan solo los calzoncillos puestos. Su polla parece que va a ser enorme, lo mismo que la mia. El insiste que hasta dentro de un rato no nos los quitaremos de encima para vérnoslas , que asi le da más morbo.
Cierra el grifo y agachándose comienza a chupármela sin quitarme el calzoncillo primero, luego sacándomela por encima del elástico del mismo.
Me empuja con sus manos apoyadas en mi culo, se la mete por completo en la boca y asi la tiene bastantes minutos, dentro de la misma, sin hacer nada más, como si fuera un biberón.
Más tarde en la cama, los dos nos la chupamos a la vez ya desnudos por completo.
A el le apetece que yo me ponga de pie y me corra encima suyo.
A mi lo mismo y que el lo haga sobre mi cara.
Un momento de duda.
Justo cuando me deja en la puerta de casa y se va, cuando me doy cuenta que se me ha olvidado devolverle el casco.
¿Le habrá gustado tanto como a mi?
¿Habrá sentido lo mismo que yo cuando de pie él y en el suelo yo, vi como se corría, olí primero toda su leche y finalmente la sentí cayendo sobre mi cara, caliente, espesa, pero esta vez no como una especie de lluvia sobre la misma, sino como una enorme masa que entra en contacto al mismo tiempo toda ella contra mi mejilla derecha y poco a poco la cubre casi por completo?.
Ojalá que si.
Ojalá.
Abrí la boca un poco y saque la lengua en ese momento con la esperanza que por lo menos algo cayera dentro.
El hizo lo mismo poco después, solo que yo si que acerté y gran parte de mi corrida fue a parar a su boca.
El pareció volverse loco entonces.
118
Mi otro yo.
Escondido hasta el miércoles pasado en un rincón de la red, en un fotolog de esos a los que llegas a través de otro fotolog, es decir, la misma cadena de otras muchas otras veces.
Y no, no vive en la otra punta del planeta, ¡que va!, reside en Madrid, aunque hasta hace un par de años vivía con su familia en...Murcia digamos. Es un poco más gordito que yo, un año mayor, quizás con los dientes más afilados pero salvo eso....
Me sumergí en sus dos últimos años de vida viendo de un tirón todas y cada una de las fotos que tenía posteadas , me bastó una hora, y parecía asi, a primera vista, haber tenido una vida tan feliz siempre que........bueno, en realidad yo también podría –pensé en ese momento- llenar otro fotolog idéntico al suyo, con un montón de fotos de estos dos últimos años que tengo sacadas de noche, de fiesta, o en excursiones y en cumpleaños y seguro que el efecto sería análogo en cualquier persona que lo viera. Para ser sinceros, tampoco lo he pasado tan mal estos últimos cuarenta y ocho meses –me di cuenta- pese a lo que la mayoría de la gente piensa, yo mismo a veces, a lo que según parece desprenden la mayoría de las palabras que escribo, y si bien es cierto que habría fotos en las que aparecería abrazado a otra persona y en las que a lo mejor por dentro solo estaba pensando en como salir de alli mientras me las hacían, en como buscar a alguien “de verdad” entre toda la multitud, lo cierto es que la mayoría de ellas no serían sino un resumen, una instantánea , una prueba más, otro recuerdo de ese momento de felicidad y despreocupación que de pronto surgió de la nada. No existiría ninguna historia oculta tras ellas lo juro, de verdad.
Estaba eufórico este pasado miércoles.
Aunque no había quedado hasta al una de la madrugada, a las diez o asi me pasé por el cibercafé con un par de sandwiches en la mano y dispuesto a quemar esas tres horas en un suspiro.
Siempre es al final mucho más excitante todo ese proceso de entrar en el chat, decir alguna burrada y escuchar lo que a continuación la gente te propone tras cruzar apenas dos palabras contigo , es decir quedar en tal o cual sitio, para hacer esto y lo de más allá, que luego llevar a la práctica todas esas citas que ya casi nunca por otra parte concreto, es decir lo propio, lo que todo el mundo hace en estas situaciones.
Un tio de veintiocho y un chavalín de diecisiete fueron las víctimas de esa noche. Se les veía a ambos locos por quedar y echar un polvo. Me decían toda clase burradas y yo mientras como que mordisqueaba los emparedados y bebía de la lata de Coca Cola, la cosa no debía ir conmigo parecía estar pensando.
Pero tampoco ayudo mucho la verdad la imagen que el tio de veintiocho me mostró por la web o que el otro, el chaval, no tuviera ni fotos ni cam a la hora de quedar definitivamente para que negarlo.
No tardé demasiado en olvidarme de ellos buceando, releyendo muchos de los post de NACIONDE2 de nuevo , el blog de un empresario moderno.
Es curioso como me había acordado de él antes que de cualquier otra cosa, sentado a la sombra del Hotel Arts en los minutos previos a una entrevista de trabajo con un un treintañero vestido de Armani o otra marca parecida, cuya cara me sonaba de S. y que había insistido en bajar a la calle en vez de sentarnos en su despacho para más que nada comprobar que yo no era aquello que andaba buscando.
Es curioso como su blog volvió a mi mente dias después al entrar en una empresa pero de las de toda la vida esta vez, en la que las secretarias iban todas muy arregladas y sin cara de sueño, no como en la de antes, en la que tanto las dinámicas como las entrevistas posteriores se hicieron en una impresionante sala con vistas a la Diagonal.
Sé el primero en hablar – me dije a mi mismo nada más entrar y sentarme.
No olvides cual es tu punto flaco, elogia al menos en parte cualquier idea por muy estúpida y ridícula que sea –repase de nuevo mentalmente mientras veía a una chica con una cara de lo más triste y ausente que estaba enfrente mio, supongo que también preparando su estrategia, distinguiendo entre aquello que debía hacer y aquello que no.
Luego, gracias a Dios y esta vez si, al dia siguiente, miércoles por la mañana, vino la entrevista individual y en la cual tras el saludo inicial un hombre de unos cincuenta años y su ayudante sentado a mi derecha no hicieron más que preguntarme por derechos de Suscripción Preferente, balances abreviados, tipos impositivos, provisiones y amortizaciones, impactos fiscales, sin dejar eso si de tomar notas, observando cada reacción mia. Seguro que hasta se dieron cuenta de cómo al levantarme al finalizar lamisma tenía la parte de atrás de la camisa totalmente empapada en sudor, de cómo me temblaban al despedirme de ellos las manos y era incapaz de sonreir incluso, o de fijar la vista en alguna parte.
“Hola Alex , muchas felicidades, soy Nuria de "A" digamos, te llamo para comentarte que estaríamos tras la entrevista de ayer interesados en incorporarte a nuestra empresa como te habló el sr D. ¿Te vendría bien venir este miércoles para acordarlo todo etc etc?
Estaba eufórico este pasado miércoles por la noche repitiéndome mentalmente estas palabras una y otra vez, tal y como ella me las había dicho, como si me conociera perfectamente y fuéramos amigos de toda la vida.
Y lo sigo estando hoy.
Quizás esto era justo lo que necesitaba.
Me temo que es porque yo tampoco me lo acabo de creer por lo que a excepción hecha de la persona de la facultad que nos envió a varios alumnos y a mis padres a nadie le he contado aún nada.
No sé la verdad ni como empezar.
117
Estábamos yendo hacia el metro a punto ya de amanecer:
M. ISABEL, ALICIA y YO que nos habíamos alejado un poco de los demás viendo cuando nos iba bien quedar entre semana para ir al cine.
CARLITOS que es un tio de treinta y tantos, rubio teñido, repleto de piercings, y que de lo delgado que está no aparenta más de veintidós o veintitrés años.
SU MADRE, leeis bien, que siempre le acompaña de marcha por las noches y que si bien al principio resultaba muy simpática ya es un poco pesada aparte de bastante patética.
JORDI que es un chico en teoria heterosexual, por cierto muy guapo, al que acaba de dejar su novia y que nadie sabía muy bien quien se lo había traido .
GENIS y CURRITO que es su nuevo rollo, por cierto muy parecido al primero que le conocí. Como apenas ya nos hablamos ni siquiera me fué presentado, me he enterado de todo a través de terceras personas en consecuencia.
D. que medio borracha al final de la noche me lanzó mientras bailaba contra Jordi y él sorprendido entonces me replicó “caray que forma de entrar tienes no?”.
K. que por increíble que parezca es un chico que estudió en mi colegio un par de años y que si bien entonces era, o al menos yo lo recuerdo asi, alguien super pijo, hoy me lleva unas rastas y una ropa superllamativa, creo de todas formas que estuvo toda la noche demasiado borracho como para reconocerme y situarme en el lugar apropiado.
FELIPE y SU NOVIO que no dejan de hacerse carantoñas, pero que de pronto se ponen cada uno a bailar con alguien en plan superprovocador, sobre todo Felipe, no hay quien los entienda.
Quizás me deje a alguien, no lo sé. Tampoco es importante.
Estos eran más o menos los títulos de crédito de la hipotética película, hay personajes principales y personajes secundarios como en todas, está claro, pero con ellos es con lo que de momento tengo que apañarme, buscarme la vida, en el futuro más próximo.
Quedan tan lejos los dias en que me hacía ilusiones con la gente, hoy no espero gran cosa de casi nadie de ellos, casi nadie, de algunos si. La vida es de esta forma invariablemente, la tomas o la dejas. Yo mismo me he vuelto terriblemente práctico y realista afrontando situaciones como estas.
Carlitos es el responsable pienso para mi.
Por un lado están ellos y por otro nosotros tres.
A veces llega alguien nuevo y en vez de integrarse en el grupo que le acoge, su único interés parece ser dinamitarlo desde dentro, para quedarse únicamente con lo que de él le interesa. Y nadie parece objetar nada.
Unos que van, prefiero no saber como, aceleradísimos, y otros ya estamos para el arrastre.
Si, claro que quisiera ir a una sauna pero desde luego no con ellos, no quiero desnudarme delante suyo y tener que evitar a toda costa mirarle, para que algo debajo de mi toalla me delate delante suyo. No quiero ver como lo mete en una cabina emborrachándolo u otras cosas, como se lo folla él solo o incluso con la ayuda de Felipe y su novio o Carlitos, al que le caigo fatal sin haber cruzado ni una sola palabra con él, ya tengo bastante con mis pesadillas. Si, de acuerdo, nos enfadamos por una tontería, él contó a todo el mundo que este verano yo me había quedado medio en bolas delante de la cam para que el pudiera pajearse a gusto y aunque no lo hizo como algo malo, todos los tios que trae cuentan sus experiencias sexuales con pelos y señales, yo medio dejé de hablarle por eso. Tendríamos que haber follado incluso el mes pasado tal y como acordamos en verano, durante esa misma paja pero bueno, tampoco pasa nada. Yo que sé, pensaba que para Genis era algo íntimo también, no una paja más por cam.
Y sino...
Y sino podría ir con D. aunque no sé porque esta noche me ha hecho algo que odio, algo que me recuerda al puto colegio, cuando no te liabas con nadie y todo el mundo como que te exigía que te enrollaras a una tia para dejar las cosas claras delante suyo. “Vamos Alex que ya es hora que te vea con un tio” eso es lo que me dijo antes de lanzarme contra Jordi, como si fuera obligatorio ya digo liarse con alguien delante de ella, como si hacerlo por mi cuenta no fuera válido o estuviera igual de bien.
Me resulta cada vez más difícil conciliar el sueño. Si encima no estoy en mi cuarto, tirado sobre mi cama la tarea resulta del todo imposible. Necesito tener el móvil en la mesilla, a mi alcance, también los caramelos mentolados, el mp3, unos pañuelos, la funda de las gafas, el reloj, una botella de agua...
Desde la casa de Alicia y M Isabel se ven los tejados de infinitos colores del edificio del mercado. Ellas dos duermen juntas, luego es más que probable que estén liadas, aunque de puertas para afuera no parezcan estarlo.
Ese chico que casi todas las noches regalo, me quitan delante de mis propios narices por no entrarle yo, no demostrar quizás demasiado interés en él.
Doy más y más vueltas en la cama pensando en esto último, incapaz de relajarme, a la espera que ellas dos se levanten y salgamos a comer algo.
Estoy en una casa que no es la mia, en un barrio en el que no vivo, despierto, con los ojos abiertos de par en par mientras todos andarán ...... Voy con una gente con la que a lo mejor solo por cobardía me quedo a su lado, por no tener a nadie más con quien ir. Soy quizás aquel que me es más fácil ser , ese para el que no tengo que esforzarme o arriesgar nada, poner las cosas claramente sobre la mesa.
Odio permanecer despierto más de veinticuatro horas seguidas.
Es como si la cabeza me estuviera a punto de reventar, como si la película ya digo estuviera estropeada,saltase de un capítulo a otro, sin orden alguno, de la mitad pasa a los títulos finales, de estos a casi el principio de la misma, cuando todo esta por suceder aún.

116
Lo de la tarjeta de felicitación de cumpleaños no va por mi.
Es simplemente una manera como otra cualquiera de felicitárselo a alguien, hasta que alguna noche coincida con él y tenga entonces la oportunidad de hacerlo cara a cara que es como deben ser estas cosas.
El Alex un poco ingenuo si había pensado en llamarle y el Alex estúpido por completo hasta había barajado incluso la posibilidad de comprarle algo, sin embargo como ambos apenas ya tienen peso, voz y voto, lo veré, me acercaré, le daré un par de besos y un abrazo, nos sonreiremos como siempre que nos vemos y se lo recordaré, diciéndole lo típico lo mayor que ya es etc etc. Asi de simple.
Eso si, espero que no esté demasiado borracho como para reconocerme, pues no todos los dias se cumplen dieciocho años y se dejan por fin atrás unos horarios tan sumamente estrictos como los suyos. “Ya puedes disfrutar a partir de ese momento de todo lo que tanto me hablaste sin depender de tu carnet de identidad falso” le diré. “Aprovecha ahora que dentro de un año estarás y lo tendrás todo ya más que visto y re-visto” ese será sin dudas mi consejo.
A Josep, que asi es como se llama él, lo conocí como no a través de Genis.
Quedamos con el una tarde de sábado del mes de Mayo a la salida de Urquinaona y bueno, ocurrió algo extraño, resultó que se fijó más en mi que en Genis desde un principio.
Era un chico de diecisiete años, muy delgado, al que se veía muy poco espabilado pese a todos los intentos que hacía por aparentar serlo.
A las siete y como Genis había quedado con otra persona, a los dos, él y yo, al quedarnos a solas, entonces no nos quedó más remedio que empezar a vagabundear un poco por todo el centro, al ritmo que los semáforos o bien en verde o bien en rojo nos marcaban, contándonos, mientras lo hacíamos, de nuestras vidas únicamente aquello que consideramos oportuno en esos momentos, mintiéndome él, como luego comprobé, como un bellaco, en algunos aspectos, por pura desconfianza supongo. Me enteré de esta forma que vivía por Horta, que su padre era taxista y que por supuesto nadie en su familia sabía nada .
Sentados cerca de La Bolsa más tarde, mientras esperábamos al resto del grupo y por timidez espero, hubo un momento en que pensó en volver a su casa ya que no conocía a nadie y sobraba según sus propias palabras.
Yo le dije que ni hablar, que no tuviera corte ninguno. “Hoy por fin entrarás en un bar de ambiente, ya veremos cual” concluí convenciéndolo definitivamente.
El se rió y juraría que fue a partir de ese momento cuando empecé a notar que se abría mucho más a mi y me hablaba con más confianza, que a veces su cuerpo se pegaba al mio mucho más de lo normal.
Solo nos besamos un poco.
Fue en el D. que estaba todavía medio vacio.
Hacia un frio de narices dentro de él y quizás fué hasta una reacción natural, abrazar a otra persona para sentir su calor.
El resto del grupo se había ido a cenar y alli que estábamos nosotros dos solos, en una esquina, compartiendo un cubata. Y no, ni siquiera nos metimos la lengua en esa primera tanda de besos que terminó unos diez minutos después de iniciarse, para podernos ir a bailar un poco, apenas movimos las manos de las caderas, apenas sentimos nada por ahí abajo, tan alejados como estábamos el uno del otro en comparación de cómo normalmente se está en situaciones parecidas a esa.
El bailaba y miraba hacia todos los lados con los ojos muy muy abiertos.
No podía creerse que por fin estuviera ya dentro.
Se conocía perfectamente todas las canciones que sonaban.
Un segundo cubata compartido le soltó aún más la lengua, le hizo reconocerlo “el tuyo ha sido el primer beso que me he dado con un tio....vamos otra vez para la esquina ¿no?”.
Yo me quedé un poco fuera de juego la verdad.
Eran más de las once.
El tiempo volaba para mi también.
Noté su lengua rozando tímidamente mis labios, saqué un poco la mia también, pero optamos sin embargo enseguida por abrazarnos lo más fuerte posible de nuevo, sobre todo en cuanto que me dijo que se tenía que ir pues tendría que haber llegado a casa hace más de una hora.
Me hizo gracia sentir casi como mios los latidos tan acelerados y fuertes que marcaba su corazón, apoyado como estaba en mi pecho.
“La próxima vez tendrás más y mejor” me prometió casi a medianoche, después de haber pasado casi una hora enganchados el uno con el otro, en silencio, sin hacer nada.
Tal y como suponía la vez siguiente tardó mucho en llegar.
Entre su castigo de tres semanas sin salir de casa y mis ajustadísimos horarios de entre semana de aquella época, plenos exámenes, nos fué imposible quedar más pronto.
Si que nos vimos para ir al cine un sábado por la mañana. A toda prisa nos besamos un poco durante los títulos de crédito aprovechando que la sala estaba aún vacia, sin acomodadores ni público.
Luego a las dos semanas o asi, ya en pleno verano, cuando volvimos a encontrarnos, el ya iba junto a otro chico de su edad más o menos. Y aunque nos saludamos e incluso volvimos a compartir un cubata las cosas resultaron ya muy diferentes.
A mi no me apetecía volver a abrazarlo de esa misma forma.
A él tampoco probablemente abrazarme a mi, pues se les veía a él y su amigo tan compenetrados, riéndose constantemente el uno con el otro.
Dicen, y es posible que asi sea, que ahora va en un plan prepotente insoportable, que mira a todo el mundo por encima del hombro.
Sin embargo conmigo, y cada vez que le veo, la última hace menos de una semana, él siempre se comporta conmigo como aquel chico desgarbado y un tanto desorientado de esa primera vez que nuestros caminos se cruzaron, él incluso sigue abrazándome tan fuerte como aquel dia durante un minuto más o menos.
Y entonces, al vernos desde lejos, noche tras noche haciendo lo mismo, nadie de mis amigos entiende nada.
Pero es que ellos estaban cenando, es normal pues.
115

115
Maria Isabel rie amargamente mientras me lo cuenta a modo de confesión: ella tuvo de jovencita una enfermedad algo parecida o mejor dicho, con unos sintomas que eran justamente los opuestos a los de la anorexia.
Ha buscado su nombre en diccionarios y enciclopedias pero inútilmente,nunca ha encontrado nada.
Se miraba de frente al espejo y veia una cara bonita, delicada en vez de una piel horrorosa, un monton de granos, un rostro deformado por al acné. Se colocaba de costado y creía ver reflejado en él, un cuerpo esbelto, el suyo, unas piernas y unos pechos, perfectos, una mirada infalible.
Por ningun sitio aparecian aquellos kilos de mas que ella tenia encima, o un culo, unos brazos, unos muslos excesivamente fofos y sin forma alguna. Curioso.
Se rie ya digo muy amargamente especialmente al finalizar su historia, pero como si se hubiera quitado un peso de encima al contármelo, ya no me esconde nada, y contra todo pronostico de pronto continua su relato, acordandose entonces de una tarde de las muchas que pasó con sus amigas en una cafeteria cercana instituto, esa tarde en particular en que por casualidad oyó a unos chicos comentado a su salida, tirados en la acera, lo horrorosa que ella era, esa tarde en que sin pretenderlo todo cambió para siempre.
Fran, que era el chico que lo hacia y el que a ella le gustaba y que por lo que me ha contado a mi me hubiera encantado, le pedia en esos momentos por favor a Sara, su mejor amiga de entonces, y sin que nadie se diera cuenta de su presencia, que la convenciera para que se fuera y no apareciera por la fiesta posterior que iba a haber en su casa. Fran se reía un poco de ella acto seguido levantándose e imitando sus andares y sus amigos y amigas y lo que era peor Sara tampoco le iban muy a la zaga. ..Todo está como en una especie de nebulosa hoy.. me dice.
Supone, me susurra, que con la perspectiva que tiene ahora, seis años despues, ese fue el dia en que "se volvio" lesbiana, es decir, se decidió por las chicas finalmente, dando por finalizada aquella lucha que hasta entonces habia tenido entre los chicos, que algunos si que le gustaban, o las chicas, que para que engañarnos y segun me cuenta le atraían bastante mas.
"Maricoooooon" un grito emitido al unisono por tres voces diferentes y proveniente de un pequeno coche descapotable en el que tres tios van sin camiseta y a los que quizas yo he mirado demasiado en el semáforo interrumpe de pronto su narración, devolviendonos a los dos en ese momento al presente.
Estamos esperando para poder cruzar la Av Icaria, al lado de la playa, yo en bañador y camiseta blanca, ella con unos bermudas negros y una camisa roja y un par de turistas se me quedan mirando.
M Isabel me pregunta si estoy bien y yo le digo que si aunque ni de lejos lo estoy. Ella, que no sé si lo ve muy claro, vuelve a insistir y yo le replico algo parecido a que no es la primera vez que me llaman maricon por la calle, que es cierto, y que ya eso no me afecta lo más minimo, esto es mentira, pues me he puesto de lo más nervioso.
Engañada, mas tranquila, ella continua entonces su historia justo donde lo habiamos dejado, es decir los dias posteriores a enfadarse con Sara, cuando se queda sin amigas y por supuesto amigos, aunque en realidad de esto ultimo no creo que tuviera muchos en esos dias.
Yo, que no tengo historia alguna que contarle a cambio , quizás por eso, poco a poco voy desconectando de la misma, a medida que subimos por Via Laietana, llegamos al Ovlas. Doy mientras, vueltas y más vueltas al incidente que nos acaba, me acaba de pasar con los tios del coche y la verdad, y con un cierto retraso empiezo a preocuparme por el .
Me gusta llevar a la gente que conozco desde hace poco a mis sitios de siempre, a mis tiendas favoritas a ver como reaccionan.
A Maria Isabel todos ellos la han encantado y eso es genial porque hoy me he dado cuenta que estoy fenomenal cada vez que voy con ella, puedo ser yo al cien por cien, no me siento como con el resto del mundo me siento, una especie de actor de segunda que como no se sabe aún de memoria su papel lleva siempre medio escondido el guion de la película, por si mete la pata en algo, para poder rectificar lo antes posible.
Acabamos la tarde cenando ¡como no! en la cafeteria del Corte Inglés, la misma a la que vine hace meses con Rafa, a la que Boris me traia a merendar, me gustaría tanto que por unas horas ambos volvieran a mi vida. Luego vamos a su casa, es decir a la de ella y Alicia donde por cierto como ellas dicen desde ayer mismo yo ya tengo mi habitacion, por si me surge algo o lo que será mas normal, me apetece quedarme con ellas a dormir en vez de volver a casa algún fin de semana.
Como Alicia trabaja esa noche alquilamos una película que yo veo tumbado en su sofa,con la cabeza sobre sus piernas, medio dormido.
Cuando por fin termina los dos nos ponemos entonces manos a la obra,de madrugada, recogemos la mesa, barremos un poco el salón, nos ponemos el pijama y apagamos la luz yéndonos a dormir cada uno a su cama.
Afuera es viernes por la noche o mejor dicho, sábado de madrugada..