ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
Acerca de
Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
Sindicación
 
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El ultimo dia de trabajo del año me levanté como siempre a las siete, al ritmo de los Russian Futurist (“Dot on a map” en concreto) , pero por primera vez mi gato no estaba ya a mi lado sino junto al flexo, acurrucado, disfrutando del calor que emitía la bombilla encendida supongo.

Tenia razón, mas que haber despertado en una habitación de un moderno piso de Barcelona parecíamos haberlo hecho los dos en una cueva en pleno bosque del frio que hacia dentro.

Rápidamente fui hacia la ducha y tras un primer chorro de agua fria, por fin, pasados unos pocos segundos, esta alcanzó la temperatura deseada por mi. Abrí el tapón del L´oreal Citrus primero, llené mi mano de champú y comencé entonces a frotarme el pelo. Luego, repetí el mismo proceso pero en la cara con el Nivea Young, y en el resto del cuerpo con Sanex, y finalmente me aclaré y tras vestirme en mi cuarto donde la temperatura a mi vuelta parecía haber bajado aún más, salí de casa totalmente destemplado.

A las ocho menos cuarto ya estaba fuera del metro, entre otra mucha gente, pegado a una chica que olía de maravilla, cosa rara, yendo detrás suyo claro está el máximo tiempo posible. Rezaba al mismo tiempo, como lo hago todas las mañanas, porque no se presentara ninguna complicación más tarde en el trabajo, pues era viernes y estaba cansado, los exámenes acaban de terminar. Pensé si comprar el periódico o no y al final si que lo hice, mas que nada por la cartelera del cine, por llenar con algo la mochila.

A las 7:56 encendí el ordenador y me senté en mi mesa con un café y un post it de J como única compañía. Elena llego tarde a las 08;16 y no se puso a trabajar hasta las 0827 y como cabía esperar ni me saludo ni nada parecido.

Le ha dado por pensar que la estoy puteando, clavándole un puñal por la espalda cada vez que puedo, pero mi versión de la historia es que si te pasas todo el dia quejándote es normal que te acaben pillando criticando a alguien, o que se den cuenta que nunca haces aquello que te mandan a tiempo, no hace falta que yo me chive. Pero esto ella no parece entenderlo y además, a mi, si me renuevan en marzo o no, claro que me importa, cosa que parece que a ella no, asi que no creo que sea tan malo hacer las cosas que me manden lo mejor posible, poniendo las mínimas objeciones para que en el caso que solo se queden con uno de nosotros dos sea yo y no ella, en caso ya digo que sea eso lo que hagan, es lo que suelen hacer pero que nadie tampoco nos ha garantizado que en nuestro caso eso vaya a pasar.


A las 10h45 paré para descansar y me fui al baño y me encerré dentro de un retrete para como siempre, con la luz apagada relajarme un poco. Uno de los jefazos entró a mear junto a alguien a quien no pude identificar por la voz, y mientras el primero estaba en ello, el otro le comenzó a contar al otro algo acerca de una fiesta a la que había ido hace unos dias y en la que a la mujer de uno de los invitados, que el conocía tan solo muy superficialmente, le había dado por perseguirle muerta de ganas de follar. Luego al irse ambos muertos de risa volvió el silencio al baño aunque por muy poco tiempo pues entonces fue J quien entró y se puso a mear al lado de alguien que había entrado pocos segundos antes que él, muy sigilosamente.

Yo nunca he podido hacerlo, me da verguenza, me pongo muy nervioso y no me sale, por eso me tengo que encerrar siempre, o sentarme incluso en la taza, me es imposible mear junto a otra persona a mi lado haciéndolo también o incluso solo también, pensando que alguien puede aparecer en el momento más inesperado y se va a poner a mi lado. Siempre evito entrar con J al baño al mismo tiempo, alguna vez que he tenido ganas hasta me he esperado para poder hacerlo solo.


A las 13h00 acudí por fin a una pequeña fiesta que habían organizado en el recibidor de la planta inferior a la nuestra. Apenas comí nada y durante la misma J se me acercó y me advirtió que aunque en teoría una vez que terminase, la fiesta, podía irme a casa, era mejor que me quedara trabajando un poco más, pues los jefazos acostumbran a darse una vuelta a eso de las dos y media o tres para ver quien está aun trabajando y quien no.

Asi que pocos minutos después me senté de nuevo en mi mesa a hacer algo que J me había encargado durante la fiesta precisamente.

Oi poco después como Elena venia y recogía sus cosas y se piraba para casa y no sé si por lo poco que había dormido o porque, de repente me entraron muchas ganas de llorar, muchísimas, aunque por supuesto no lo hice. A las 14h48 J y el socio director se pasaron por donde yo estaba y me preguntaron que qué demonios hacía yo todavia alli. J tal y como había planeado representó a continuación su papel a la perfección, lo mismo que yo supongo, los dos salíamos ganando en teoría, el por librarse de parte del trabajo que le correspondía, yo por no ser uno mas ya, por tener nombre y apellidos para el jefazo, aparte de algunas muy buenas referencias que J le comentó acerca mio, mientras ambos seguíamos representando nuestra función de teatro ya digo.


Apague el portátil a las 15h16 y al meterme en el ascensor, nada más cerrarse las puertas de nuevo me entraron las ganas de llorar. Puede que fuera de tristeza o de rabiá, o de alegría incluso, o de mero cansancio que también es posible.

Cuando llegué a casa como todos habían comido ya y estaban viendo el Tomate me metí en mi cuarto directamente, con el plato que mi madre había dejado guardado para mi y que solo tuve que calentar en el microondas. Encendí mi propia televisión me puse en chándal y me tumbé en la cama. Mi tio caminando por el pasillo de camino al baño dijo algo parecido a que le importaban una mierda todas las recomendaciones acerca de no beber y comer demasiado en Navidades que, palabras textuales, mientras se le siguiera levantando todo iría bien. “Bien, no estás siempre pidiendo gente normal, bueno pues tu tio es un exponente de lo más típico asi que no te quejes” – me dije a mi mismo.


Ya no me molesto en disimular, ya me da igual, ya no me importa que mis primas y mi tio sepan de que voy, que llego a casa y me paso las tardes enteras encerrado en mi cuarto, pegado al ordenador , salvo ese, el tiempo que voy a la piscina, haciendo Dios sabe qué. Ellas, gracias a Internet, ya conocen gente de aquí y por lo tanto no tengo que acompañarlas, que fingir que he estado en un determinado lugar al ir a él, no tengo que inventarme solo para ellas historias que nunca sucedieron en realidad. Ya saben en definitiva lo que hay.




Creo que si no cansase tanto me pasaría la vida nadando.

No hay que pensar demasiado, estás en casi siempre en silencio, no tienes ni frio ni calor.

Los chicos guapos: me gustaría formar parte de su grupo. Me quedo tan embobadoahora que puedo verlos dia tras dia, viendo su cara, su pelo, su cuerpo, que no puedo dejar de preguntarme por pura curiosidad como debe ser, transcurrir la vida para ellos, detrás de esa perfección de la que hacen gala y se sienten tan orgullosos. Seguro que muy diferente de cómo transcurre la vida de un gafotas, delgado y últimamente siempre enfadado. No solo es a la hora del deseo físico, que va, ellos juegan con ventaja para casi todo, ellos han sido los afortunados del reparto para tener amigos, para ser simpáticos, todos queremos tenerlos a nuestro lado, incluso para tener las pollas más grandes que uno pueda ver en los vestuarios cualquier tarde.

No me canso nunca de verlos. No creo que nunca lo haga en realidad. Tan perfectos, inaccesibles y vedados para nosotros.


En las caras de la gente con la que me cruzo más tarde de vuelta a casa por la calle Valencia y que cargada de bolsas de regalos va camino sin embargo de más tiendas que aún les quedan por visitar, 2006 es como un coche viejo ya, el cual estás deseando que se estropeé para tener un excusa para deshacerte de él. Todo el mundo parece esperar por el 2007, todo el mundo quiere dar ya aunque queden un par de dias el 2006 por concluido.


Muchos de ellos ya han pasado la página, no esperan nada más de él.

Otros, sin embargo, mirándoles firmemente a los ojos en la calle, situándose a su lado en el autobús, si que esperan una sorpresa final por su parte, un regalo, algo que acabe con 363 dias seguidos de rutina.

Ojala el chico de la moto me llamara hoy o mañana.

Ojala volviéramos a besarnos.



FELIZ 2007!!!!!!!!!!!!!! GRACIASSSSSSSSSSSSSS A TODOSSSS!!!
 
134 CARICATURA



......Y le llamaron. Estaban a punto de encender por primera vez las luces del árbol de Navidad. En una esquina del jardín, según creyó entonces, como el antiguo, ese de todos los años, desde crios. Su padre que para entonces llevaba toda la semana de preparativos, se le ocurrió aventurar, se encontraría ya de lo más ilusionado. Acertó de pleno. Lo notó en su voz al llamarle por segunda vez ya sin el acompañamiento de la voz de su madre, más aguda, desde el salón “Gerardo!”. Desprendía ,oida asi, a través de las paredes y sábanas, más seguridad que lo que habitualmente ya lo hacía. Estaba tan convencido, tan orgulloso seguro, tan tremendamente confiado de todo lo que había preparado y estaba aún por venir. Su madre además y para variar ya le habría dado alas para ello, como siempre, pues no le iba a ir a la zaga. Ella, muchas veces tenía al culpa de todo, pensó Gerardo. Vestida ya para la ocasión, la imaginó mientras su habitación se encontraba todavía oscuras, siempre y a su manera tan optimista, a su lado, abrazado a él en aquella oscura y fria noche que probablemente habría fuera de las sábanas de su cama, de su cuarto.... Fué suficiente esa imagen de los dos abrazados para asustarle aún más. Especialmente ahora, y en estos dias además tiene que pasar reflexionó en silencio, acurrucándose de nuevo, dispuesto a consumir su último minuto en la cama, lo más abrigado y a gusto posible, disfrutando de su soledad , a oscuras.


Cuando por fin se levantó, al oir un tercer grito, perezosamente se puso entonces unos vaqueros y una sudadera Levis recién lavada para la ocasión. Y se peinó luego a toda prisa frente al espejo, asegurándose que no quedaran restos de maquillaje en su cara y que el moratón del cuello estuviera bien tapado y asi nadie pudiera verlo. Bostezó varias veces más que nada por hacer algo durante todo ese proceso de preparación para poder presentarse ante ellos de la forma más adecuada, bajo una oscilante bombilla que nunca daba la luz suficiente . Puede parecer extraño, pero frente al espejo una vez más, justo al terminar, comprobó que él era él, es decir triste y sin ganas de nada, como casi siempre que estaba en casa, como una especie de garantía, poco antes de dirigirse a la puerta y correr por fin el pestillo. Su foto de la primera comunión, la foto de Marta, sus cartas guardadas en una carpeta archivadora verde de la estantería, repleta también de firmas y dedicatorias de sus antiguos amigos del colegio cuando aún iba alli, no consiguieron pararle. Comparó por último antes de salir fuera a Gerardo con Caricatura, a los chicos y chicas de la noche pasada con lo que iba a conocer o encontrarse en unos segundos y se rió amargamente, probablemente mejor no darle muchas vueltas. Ojalá pudiera quedarme siempre con ellos pensó al recordar el sabor de su piel, su saliva dulce mezclándose con la suya en la boca, sus lenguas chocando.“ Va a ser inevitable que tarde o temprano tenga que salir” se repitió a si mismo en voz baja despertando sobresaltado por segunda vez en tan solo unos minutos, eso si esta vez apoyado en la puerta, con los ojos cerrados, poco antes de abrirla bruscamente, al oir la voz de su padre de nuevo, por cuarta vez reclamando su presencia aunque esta vez mas imperativamente que las otras, con síntomas ya de enfado y orgullo a partes iguales en su tono.

Aunque la casa momentáneamente volviera a estar de nuevo en silencio tras ese último aviso y pareciera como si todos se hubieran ido sin él, ya no había esperanza alguna de poder volver a la cama y seguir durmiendo por el resto del dia . No conseguiría –pensó- que se olvidasen de mi tan fácilmente o comprendieran que no quiero ver a nadie esta tarde en particular. Es algo que ellos nunca llegarán a entender.

La luz proveniente de la planta superior de la casa le hizo posible caminar por el pasillo sin encender la luz pues la oscuridad no era tan cerrada como cuando por las noches a veces se levantaba y forzosamente tenía que recorrerlo a oscuras para llegar a la cocina que era a donde siempre iba a comer algo. Recorrió arrastrando los pies lo más lentamente posible el trayecto que había desde su cuarto a las escaleras y pausadamente las subió una a una, sin prisa. Una, dos tres y cinco más y ya estaría ya arriba.



Los vio. De espaldas a él. Efectivamente, alli estaban todos o mejor dicho casi todos, ignorantes, indiferentes a su tímida y dubitativa entrada .Se acercó primero a su madre por la espalda y le dió dos besos. Detrás de sus orejas pudo oler aquel perfume que por su cumpleaños le había regalado. Sus hermanas que también andaban por alli cerca le ignoraron por completo. Otros años ellas también habían mostrado un cierto desinterés por aquel rito navideño del encendido del árbol en Nochebuena pero ahora parecían de pronto haber cambiado de actitud, quizás el que los novios de ambas anduvieran ya por casa o cerca de ella tuviera algo que ver. Y de pronto sonó el timbre y su padre, ausente hasta entonces ,apareció por entre las sombras disculpándose al mismo tiempo por no poder saludarle. Siempre tan dinámico, tan amable, todo el mundo esperaba que Gerardo fuera como una segunda parte de él y sin embargo estaba tan lejos de conseguirlo. Intentó quitarse el delantal pero necesitó la ayuda de su mujer para poder deshacerse el nudo que el mismo se había hecho. Y no dejaba de reirse mientras, él es asi. Y una vez que ella le libró de aquella prenda y dio su visto bueno corrigiendo en su apariencia física un par de detalles que no la debieron gustar, limpiándole los restos de saliva de la comisura de los labios y atusándole un poco el flequillo, él por fin se dirigió con parsimonia y preocupación a partes iguales hacia la entrada mientras ella los reorganizaba a todos de la manera más apropiada para que asi la primera imagen que ellos se llevaran fuese lo más perfecta e impecable posible, acorde con lo que se esperaban. Sus dos hermanas a un lado, su madre en el medio, y él al otro, y ¡ala!, todos a sonreir, somos todos tan buena gente, ¿lo son tanto ellos también?. Yo comprendí con solo verle, que entonces comenzaba irremediablemente la parte más difícil para él y por eso me morí de ganas de poder ayudarle. Estaba muy nervioso y por un montón de cosas que ni él mismo hubiera sabido ni enumerar ni explicar . En parte era por llevar todo el dia recluido en su cuarto con sus fantasmas e historias, sin poder dormirse profundamente, oyendo, percibiendo la excitación que reinaba en casa pero decidiendo no participar sin embargo lo más mínimo de ella, “ estoy demasiado cansado para todo”. Pero también era por el pavor, por la pura preocupación de comprobar dia a dia como la brecha que se abría entre el mundo de su familia, el mundo normal y él aumentaba a pasos agigantados.

Sería pues porque no había hecho absolutamente nada en todo el dia, a excepción de haber abierto un poco los ojos y escuchar algo de música, pero solo de esa que le trajera recuerdos de ellos. Porque apenas había salido sonido alguno de su garganta desde hacía casi cuarenta y ocho horas que entonces, su voz al saludarlos se quebró, pareció venirse abajo nada más ser usada, justo en el momento más inoportuno . Bajó la mirada, evitándoles, mientras sus hermanas abrazadas a ellos hacían las presentaciones. Por el efecto que producían las dos lámparas del salón encendidas, las dos llevaban el pelo más claro de lo habitual, recogido en sendos moños, su cara estaba mas limpia y brillante también. Los típicos chicos del barrio con cuatro años más, cuatro veces más cretinos aún pensó cuando sus padres, de pronto y gracias a una estúpida broma sin gracia alguna y ya repetida miles de veces para romper el hielo, empezaron a dirigirse a ellos como si los conocieran de toda la vida .



Soy tan raro?, si lo soy, no hay duda.

Se organizaron y salieron entonces, los siete, a indicación de su padre al jardín y fué una sorpresa. Lo había colocado en el centro de la parcela, no en su antiguo sitio como todos habían pensado, pues había plantando unos geranios donde hasta hace unas semanas moría poco a poco el antiguo árbol de Navidad, el de todos los años. Estaba envuelto en parte con una larga tela roja que en espiral bajaba desde la copa hasta las ramas más cercanas al suelo. Tenía una estrella plateada en lo mas alto. Las luces intermitentes de colores verdes y rojas principalmente prestaban algo de la luminosidad a la noche. Y aquel espectáculo.... De pronto se sintió más lejos de todo que nunca, pero para nada libre. Su mirada se cruzó además con la uno de ellos, y fue como si con solo verle una vez, ese chico que tanto miedo le daba, le hubiera calado perfectamente. Recordó a las naves rebeldes penetrando en el interior de la Estrella de la Muerte y nada bueno o digno desde luego iba a poder encontrar dentro suyo acordó consigo mismo.




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...Barcelona, una noche cualquiera, Diciembre del 2006. Cierro la cremallera cuidadosamente, me pongo el abrigo verde caqui de mi abuelo y frente al espejo me veo tan guapo a mi mismo que sé que esta noche podré conseguir casi todo a quien me proponga y eso es peligroso pienso sonriendo maliciosamente je je. Salgo acto seguido discretamente por el garaje y cierro la puerta. Sonido mecánico, mezclado con la lluvia sobre el tejado, el silencio que envuelve la casa provocado por mis padres y mis hermanas a mas de quinientos kilómetros de la ciudad. El aroma de la colonia mezclado con el del desodorante y la gomina que me envuelven, sinónimo, señal inequívoca de mil cosas excitantes que pueden pasar esta noche . Una carrera de motos que no muy lejos de mi casa discurre me trae como volando algún que otro recuerdo de hace un par veranos, las piernas sin pelos, las primeras chicas, una madre en la puerta despidiéndonos, el sabor a caramelo en mi boca, queremos ante todo ser unos buenos chicos pero también mojar, impresionarlas, que no se aparten de nosotros durante todo el verano , yo no soy asi ,para nada . Mis colegas, mis amigos, mis antiguos amigos, esos de toda la vida, de esas historias ya muertas, que me pillan entonces no muy lejos de mi calle, en mi recién iniciado camino hacia el centro. Me hacen detenerme un minuto, dos como mucho, sonreir forzosamente . Me preguntan “¿pero a dónde vas?”, y yo salgo como puedo del paso, es decir mal, despidiéndome lo antes posible, dejándolos atrás, en la oscuridad de la noche, flotando en su ignorancia. ¿Se habrá echado novia? , ¿Quiénes serán sus nuevos amigos?, las preguntas quedan como incompletas ante mi falta de respuesta, prendidas en el aire, detrás mio. Me siento mal... He acabado con mi época crio, con mi época pijo, mi época bakaladera. Algo parecido a eso tenía que haberles dicho. Ahora que nadie me acompaña , sabe algo acerca de mi, me siento tan seguro, más seguro que nunca, tan yo mismo, mucho más que antes, que la verdad no sé porque he de cambiar y volver a su lado. ¿Por donde ando?, por lo peor y lo más oscuro de la ciudad. ¿En que me he convertido?. Vereis, me he juntado con otra gente, entre otras muchas otras cosas. No, no merece la pena explicaros determinados asuntos. Pero más o menos es como que nunca pensé en que podría hacer tantas cosas y la mayoría siempre solo sin echar de menos a nadie. Estoy cambiando y a lo mejor uno debe cambiar en la más absoluta soledad, lo mismo que sentir la libertad de hacer aquello que le venga en gana, de alguna manera ser como quiere ser también en la máxima soledad posible, solo acompañado por sus deseos, sus sueños, sus pensamientos o las canciones que sin saberlo marcaran su vida, dirigirán sus recuerdos a su antojo .



Entre las penumbras de cualquier antro con la música a todo volumen, por ejemplo sin tener un pasado o un futuro o un plan con respecto a nadie, asi es como me gusta estar. En ese último tren nocturno a Barcelona donde todas las dudas desaparecen en cuestión de minutos, esto es lo que yo quiero ¿no?. Entre su extravagante cargamento humano que abandona en manada los vagones al llegar al final del trayecto, ahí es donde estoy. O sentado en las escaleras del edificio del BBVA con unos canelones comprados a una chica de rasgos orientales, justo cuando mi ciudad, pocas veces parece tan mia como entonces, entre trago y trago, casi a ras de suelo, ella tan imponente con sus rascacielos, yo tan pequeño, con una mochila en el suelo.

Quitándome el jersey, la camisa, colocándome una camiseta de lycra negra sin mangas ajustadas en su lugar. Abriendo la mochila, sacando la laca, metiendo la cabeza bajo el grifo, a partir de ahora no voy a ser yo, Gerardo,sino CARICATURA y que ganas tenía. En esa especie de rito que cada vez que salgo se repite sin embargo adquiriendo nuevos significados. Con los labios pintados de morado, una lentilla amarilla en uno de mis ojos y, los pantalones negros, ajustados a mi cuerpo como un estrecho guante a la mano. En el X pero solo de pasada, parece que han pasado siglos desde la última vez. En el Y más adelante que todavía aparece cerrado, Caricatura como ya espera entrar en él no quiere que me mueva de elli. Cerca, por el Z por donde vagan más maricones , solos, que hacen tiempo hasta entrar, dando vueltas a su alrededor, esperando a cuando ya esté todo a tope. Mientras, cuando respiras sientes como se incrementa poco a poco el ambiente invernal , como es viernes por la noche. En todas las calles estrechas, unas cuesta arriba, otras cuesta abajo, donde todos vamos a por lo mismo, donde nuestras miradas se cruzan y la ciudad se convierte en un enorme fantasma. Cuando se levanta un viento que te roba las formas de tu cara, te hace buscar refugio. Cuando un viejo y un crio con cara de viejo me toquetean por todo el cuerpo un buen rato en el Y y a los que nada más que uso para asi ponerme a tono, no vaya a ser que me venga abajo ahora. Junto a la gente que hacía unos pocos minutos antes cola para entrar en el Y, la música retumbando contra las paredes, entre tonos violetas y negros, contra los góticos candelabros. Con, es difícil saber si es un chico o una chica, bailando a tu lado, construyéndote mientras tu propio mundo, a medida, dentro de cada canción . Con una chica ni guapa ni fea que anda suplicando muchas noches por un polvo, y que se me acerca en un momento dado, que cuando le digo mi edad, dieciocho, se pone a cien, me pellizca el culo y sus manos abren mi cremallera. Un whiskie, un nombre y una dirección falsa y una coca cola después, ¿que poco tenemos de que hablar despues? ¿no? .Sobre las aceras heladas que hay hasta que llego al Z que ya estará lleno. Entre flashes de mecheros junto a un crio que como yo evita que todos le metan mano, que me mira, me seduce con unos pantalones blancos ceñidísimos, un culazo increíble, y que luego me folla durante casi media hora, convirtiéndonos el uno para el otro ya en una molestia al terminar. Bebiendo algo para quitarme el sabor a polla de la boca, de vuelta al infierno, seduciendo a algún que otro tio que también anda suelto, nuestras caras semi iluminadas por la luz que desprende la pantalla del cine porno, cientos de jadeos que se oyen, que se extinguen segundos después, mi polla llena de salivas. Cansado, por fin ,con la mochila en el baño de nuevo abierta, cambiándome de ropa otra vez. En un taxi a toda prisa, cuando mi voz se quiebra y con unos Kleenex comienzo a quitarme el maquillaje y el taxista extrañando no puede evitar quedarse mirándome. Al ponerse el semáforo en verde, dejándola atrás. Al darme la vuelta. Esto ha sido, es, será mi juventud...Esto es lo que ves.

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Se oye el piar de los pájaros. En verano claro se sube al tejado y tumbándome sobre él los ve volar alrededor de los pinos. Asi es como pasan muchas de sus horas hasta que ya de madrugada el calor remite y le es posible irse ya a dormir. Su madre siempre riega el jardín a esas horas por cierto. Ahora hace frio pero al parecer no tanto como el que él tiene, pues nadie se ha puesto el abrigo como él para cenar, su abrigo negro que se arrastra casi por el suelo, que le hace sentir alguien muy especial. A veces tiene verdaderos problemas para seguir mas de un minuto sus conversaciones, entender sus palabras, adivinar aquello que se esconde detrás de sus gestos. Su madre moviendo discretamente el brazo y mirándome enfadada debe significar que hable algo y lo haga ya, rápidamente, o yo que sé, quizás que maneje como es debido la pala del pescado, se siente bién, se quite por fin el ridículo abrigo.

Uno de ellos está constantemente alisándose el pelo con la mano, asi que puede ser que pese a todo esté nervioso esta noche, que aún no está preparado para este tipo de cenas. La mano de su hermana agarrada a la cintura suya eso si, significa que no lo va a dejar escapar por nada del mundo, que ella es lo suficientemente lista para salirse con la suya.

Su mano derecha en la americana y la izquierda sosteniendo un cigarrillo, sus labios apretados parecen implicar que él se siente mucho mejor que todos ellos a excepción hecha de su padre y su novia, a los que si considera a su altura. Sus ojos moviéndose en todas direcciones, una sonrisa maliciosa dirigida hacia Gerardo significa que ya lo ha derrotado por fin.

Su absoluta tranquilidad, su cara sonriente presidiendo la reunión, invitándonos a todos, dan la razón a todos los que opinan asi, difícilmente llegaremos ni a la mitad de lo que él ha llegado, en el fondo somos unos parásitos con suerte de que nos haya acogido bajo su techo, nos siga teniendo alli perfectamente cuidados, siendo como somos una mera caricatura de él.

Afortunadamente un avión cruza en esos momentos el cielo. Y el mira hacia arriba, al cielo, alli todo es sencillo, nada de lo que ves puede complicarte la vida.


¿Qué pasa con mi mirada, con mis ojos mirando hacia el suelo la mayoría de las veces?.

¿Con mi lengua humedeciendo mis labios cada vez que tengo que hablar?

¿Con mis manos a veces tan frias, como muertas, caidas, sin fuerzas, con sus largos dedos entrelazados entre ellos?

¿Y con mi pierna derecha siempre temblando de puro nervio? ¿Y mis oscuras ojeras?.


Nada.




 
133


El mundo visto desde mis dieciséis años era algo inhóspito, algo siempre sin término medio.

Una habitación solitaria a oscuras unas veces o una repleta de luces y gente otras. Un dia soleado frente a otro de tormenta. Agua helada contenida en cualquier recipiente en contraposición a esa misma agua hirviendo pocos minutos después.


No es de extrañar pues que debido a esto y en cuestión de horas mis amigos pasaran de ser las mejoras personas del mundo a lo más cabrón que uno podía encontrarse, que a semanas en las que me apetecía estudiar siguieran otras en que ni abría los libros e incluso desaparecía del colegio, sin que casi nadie supiera de mi paradero, por donde vagabundeaba.


El mundo nada más empezar a verlo desde los dieciséis años ya me dio un duro embite y justo en ese mismo primer dia en que dejaba de tener quince años . No creo que mi madre o mi padre se acuerden de lo que aconteció en esa tarde pero yo nunca podré olvidarlo me temo. Fue una tontería asi, visto desde afuera, no es para tanto seguro. Simplemente ocurrió que tras darme un beso de felicitación una amiga de mis padres mirándome a los ojos me dijo que ya era todo un hombre, y aquello me sonó terrible la verdad.

Yo entonces e incluso ahora mismo no quiero para nada ser un hombre, es lo último que me apetece.

Estaba apoyado contra la pared de la cocina y a los dieciséis como que lo único que yo quería seguir siendo era un niño y nada más que eso. Así de simple.




Creo que ha sido amor a primera vista.

Al menos por mi parte.

El primer dia estaba acurrucado en el fondo de la jaula de cristal de una impersonal tienda de animales del centro comercial y no se movía de alli ni por nada ni por nadie. El segundo pues más o menos igual. Al tercero sin embargo al verme se levantó y se acercó a mi, y lo mismo ocurrió al dia siguiente y al siguiente también. Hoy, como todas las tardes he vuelto a pasar por esa tienda y me he quedado embobado viéndolo una vez más y él de nuevo ha venido hacia mi, ha sacado su lengua, se ha desperezado justo delante de mis ojos. Finalmente ha ocurrido y me lo he comprado, junto a una cuna y un par de juguetes para él que es en realidad donde se me ha ido más el dinero.

Es un pequeño gato al que muy nervioso por el frio que hacía he llevado lo más rápido posible a mi casa, en taxi, abrigándole incluso con mi bufanda no fuera a ser que nada más sacarlo de la tienda por mi culpa cayera enfermo.


No podrá salir de mi cuarto y del pequeño baño que tengo al lado ha dicho mi madre poco después de verlo por primera vez.

“No quiero que me destroce el piso” me ha repetido incansable a la hora de cenar.


Nos hemos tumbado en la cama los dos después.

Hemos estado en silencio mirándonos.

Le he prometido pasar el máximo tiempo posible con él, lo que me deje el trabajo y la universidad, no voy a volver a salir de noche en una buena temporada, por eso no debe preocuparse.

Le he puesto la cuna en una esquina de la habitación y a veces se escapa de mi alcance, salta de la cama al suelo y lo curiosea todo temeroso pero afortunadamente no tarda mucho de nuevo en volver y subirse poco a poco y con mi ayuda a la misma de nuevo.


A los dieciséis años mi vida giraba muchas veces a su alrededor pues todo lo había construido tal y como él me había dicho que debía hacerlo, siguiendo sus consejos, no tenía más opciones.

Hoy, cuatro años después, pasó que no pude evitar quedarme mirándole a través del cristal que separa el pasillo de la sala de aparatos de gimnasio.

Tentado de quedarme escondido bajo las escaleras hasta que el entrase al vestuario y entonces yo pudiera entrar detrás suyo me sorprendí a mi mismo de repente.

Por lo menos compartir una ducha de agua casi hirviendo desnudos los dos antes de que acabe el año, más o menos eso fue lo que me propuse.

Desengáñate, Joan es un papel de una película que yo mismo escribí y que ya ha terminado, un actor y lo que hay detrás del cristal pese a las apariencias no tiene nada que ver con mis recuerdos, con los años pasados. Nada que ver. Pensando en esto desistí pasados unos pocos minutos, yéndome en consecuencia directamente hacia la piscina, pues hay un número increíble de chicos guapos a esas horas de la tarde, con los que por unos dias, mientras no haya clase, voy a poder coincidir, a los que sin lugar a dudas voy a examinar detenidamente.



A los dieciséis años ni se me hubiera podido pasar por la imaginación que iba a acabar asi, de mirón, en los vestuarios, pues siempre supuse que una chica haría acto de aparición en el momento más oportuno.

Sin embargo desde los veinte me es tan fácil verme dentro de veinte años, o sea a los cuarenta, exactamente como tal y como estoy hoy, es decir espiándoles desde lejos, calibrando sus pollas, manoseando con los ojos todos sus cuerpos y babeando por ellos en definitiva, que por fin creo que me he dado cuenta de quien soy y que es lo que me espera lo quiera o no.


“...en la vida de los hombres hay un punto a partir del cual ya no podemos retroceder. Y en algunos casos existe otro a partir del cual ya no podemos seguir avanzando. Y cuando llegamos a ese punto para bien o para mal, lo único que podemos hacer es callarnos y aceptarlo. Y seguir viviendo de esta forma”

Haruki Murakami “Kafka en la orilla pgn 207”
 
132




-¿No es maravilloso, Alex?

-¿El que?

-Pues esto, poder pasear por los distintos departamentos del Corte Inglés después de haber nadado el doble de lo que normalmente nos marcamos como objetivo, sin prisa alguna por primera vez en muchos meses, es decir sin tener que andar calculando cuanto tiempo más nos podemos quedar curioseando, pues luego no hemos quedado por la tarde a las cinco y claro, queremos que antes , nos de tiempo al menos de estar escuchando música una hora en el cuarto tumbados en la cama y quizás hasta escribir algo o hacernos una paja rápida..

-No lo sé todavía, la soledad siempre es maravillosa durante las primeras horas ya lo sabes, pero a medida que avanza el dia como que ya no lo es tanto, veremos como estoy por la noche que es cuando oiré detrás de mi ventana a la gente de fiesta . Ah y por favor no me llames Alex, es ridículo tu yo somos la misma persona ¿vale?


-Perdona, es que siendo la misma persona somos tan diferentes que a veces hasta me olvido de ese pequeño detalle cuando hablamos, eres un géminis tan perfecto. ¿No te apetecería darte una vuelta por los baños chico, aprovecharte de que precisamente hoy tu cuerpo debe estar tan tenso y fibrado después de la paliza que te has metido, tu culito seguro que tan duro?

-No

-Bueno, no te pongas asi chico, que como tu dices tu y yo somos lo misma persona, no me vengas con esos aires de superioridad

-Perdona


* * * *

* * * *



-¿Qué miras?

-¿Se me nota mucho?

-No, pero veo que de reojo no le quitas la vista de encima a este chico que se nos ha sentado al lado a tomarse un café ¿es bastante feo no?

-A mi me gusta ya ves

-¿Piensas decirle algo?

-No creo, no sé como funciona esto. Seguro que se mosquearía. Me conformaré con ver como sobre el banco nuestras mochilas están ahora la una encima de la otra casi, nuestros jerseys se rozán, supongo que es la máxima proximidad a el al a que puedo aspirar.


-¿Qué coño le ves?

-No sé, con sus gafitas, sus chapitas de gatos y anti nazistas en el jersey, es mono ¿No?

-Tu sabrás, ¿se la comerías en el baño entonces si el quisiera?

-Supongo que si pero ya te digo no sé como funciona esto de ligar con un desconocido, nunca me ha pasado, no sé si se habla algo primero o todo es a base de gestos, sobreentendido y se va al grano directamente.

-El otro dia en el tren...

-Si, es verdad, ese chico que se sentó a mi lado y al tropezar con mis piernas me dijo sonriendo que no hacía falta que me disculpara, que la culpa había sido suya por no mirar pues había espacio de sobra..

-Quizás si le hubieras seguido un poco el rollo estarías ahora follando como locos

-Por Dios deja de pensar en sexo, te lo pido por favor.



* * * * *

* * * *


-Estaba guapo la verdad

-A mi no me convence del todo ya sabes pero ¿No iras a colgarte de él de nuevo?

-Claro que no pero sería de estúpidos decir que no estaba guapo

-Lástima que apenas hablásemos algo, se sentaron Marta y él tan lejos.

-Pero aún asi me enteré de tantas cosas suyas de golpe después de meses sin saber nada suyo

-Si, fue extraño

-Por la noche me quedé esperando a que me enviara un sms diciéndome algo, lo poco que habíamos hablado, cualquier cosa, pero obviamente nunca me llegó nada

-Y te dormiste y por eso soñaste varias veces con él, pero como de pasada, sin que nada relevante pasase

-Se me hace tan extraño y duro, me cuesta tanto pronunciar su nombre “Rafa” aunque no tenga que ver nada con él, se trate de otra persona que también se llama asi

-Anímate tu también eres guapo lo sabes.

-Lo más duro no fue verle con ella sino pensar que esa persona hace meses era tan amigo mio.

-Que tu también eres guapo, no sé si te percatas pero estoy tratando de cambiar de tema

-Tenían ese aire de pareja ya totalmente estable los dos, seguro que acaban casándose y todo eso, puedo diferenciar entre aquellos que no van a durar mucho y aquellos que están ya para toda la vida.

-Tonterías, ¡¡¡tu también eres guapo lo sabes!!!



* * * * * *
* * * * * *


-¿No es un poco de cobardes?

-¿El que?

-El cerrarte a todo, el apoyar el codo en la ventanilla del vagón y únicamente ver a la gente tal y como aparece reflejada en el cristal, es decir deforme, nunca mirando después hacia donde ellos están para ver como son en realidad.

-Puede, pero asi es más sencillo

-Por cierto no es ya tarde?

-Me da igual, una cosa es que tenga que aguantar a mi tio las próximas semanas por casa y otra muy distinta que vaya a la estación a buscarlo

-Últimamente estoy tan cansado...es como si las Navidades sin haber empezado aún ya me empezaran a agobiar

-No quiero que me hagan daño nunca más

-¿A que viene eso? ah ya, el chico de la moto no te ha vuelto a llamar

-El no me importa nada o casi nada, simplemente me he dado cuenta que tengo demasiados desperfectos y averías aún como para recibir un nuevo golpe, tengo que ser precavido

-No te entiendo

-Joder, pues está claro, no quiero depender de nadie, no quiero tener que esperar nada de los demás, obsesionarme, temblar de miedo como lo hacia con él si en un sms en vez de ponerme un besazo me ponía un beso simplemente o si era demasiado corto en comparación con el que yo le había mandado previamente , no quiero tener miedo de los finales, a que la la gente me deje tirado, que dejen de sentir por mi eso eso que sentían

-¿Tienes sueño no?

-Mucho, me caigo.

-Me lo temía

* *
* * *
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131

Cuatro cenas.

De esas tan típicas de estas fechas, a las que realmente no me apetece ir pero a las que finalmente acabaré acudiendo.

Examinándolas por separado primero y luego juntas me muestran lo que soy y lo que pese a las apariencias y a mis propios deseos también, no soy.


La noche de los Otakus.


Es una tradición.

Nos conocemos como desde hará cinco años más o menos y a lo largo del año solo nos vemos para ir a los dos o tres salones del cómic que se hacen en Barcelona o alrededores y para la dichosa cena. Algunos entre ellos si que se ven con más frecuencia pero yo me temo que me he quedado ya para siempre anclado en esa primera fase casi, cuando nos conocimos a través de una página de internet, y nos intercambiamos los emails quedando entre expectantes y nerviosos, desconfiados, para conocernos en el próximo Salón del Manga que tocase.

Todos los años vamos a un restaurante chino y ahí es donde se me empieza a caer el mundo encima. Ellos, que en su mayoría son realmente feos, y su eterna conversación acerca de más y más tias a las que se follarían, de tal o cual actriz que estuvo en el Festival de Cine Porno de La Farga y que era una guarra etc etc y mientras tanto Angel (no se llama asi) y yo, que permanecemos en silencio o hablando de nuestras cosas al otro lado de la mesa, supongo que cada uno preguntándonos que demonios pintamos alli, sobre todo el que tiene novia y para nada es un chico feo.

Luego tocará emborracharnos, en la calle por supuesto, y finalmente acudir al Karaoke en el Clot de un amigo de ellos, que esa noche nos dejará cantar las sintonías de lo que eran nuestras series favoritas ante la sorpresa y vergüenza ajena que supongo sienten los pocos clientes que suele tener ya a esas horas en la barra.

Para terminar poco a poco, todos abandonaremos el local, diciéndonos que estaremos en contacto, fijando la fecha de nuestra próxima cita.

¿Me echarán en cara el poco tiempo que estuve con ellos en el último salón?.

No lo sé pero es que , la verdad, no me apetecía, no me apetece ya.




La cena de la empresa que es mucho más que una empresa.

Será en uno de los mejores hoteles de Barcelona, cerca de sus oficinas. Por supuesto hay que ir de corbata y J me ha dicho que es totalmente obligatorio mostrarse super entusiasta con todo, especialmente cuando los socios a la entrada del comedor me den la mano, ¡tengo que intentarlo por Dios!, o a la hora de aplaudir el discurso del Socio-Director en los postres. No obligatorio pero si altamente recomendable es quedarse luego bailando hasta las cuatro o las cinco de la madrugada, que es cuando ellos se van. En cuanto a si uno se puede emborrachar o no, pues como que a ellos les gusta que lo hagamos y mucho, aunque eso si, no tanto como para no acudir a trabajar la mañana siguiente. A solas en mi cuarto ensayo el saludo y la sonrisa pero es de lo más frustrante pues no lo consigo nunca creo. Mientras, me pregunto si me será posible bailar en plan normal, no como desde luego lo suelo hacer.



La cena de los amigos que pronto dejarán de serlo


Es cierto, pero yo tengo hasta una habitación en esa casa. Incluso si nadie ha usado esa cama , cosa que dudo, es posible que hasta mi pijama siga bajo su almohada, unas viejas zapatillas de deporte justo a la cabezera de la misma. Pero ese dia nada de esto importará pues pondrán la bebida y los emparedados en el salón, la música a todo volumen, y me sentiré tan extraño como en los peores dias posibles me siento, y por si fuéramos pocos D. se me pegará como siempre que está deprimida lo hace y me explicará eso de que está harta de la carrera, del trabajo que tiene y que como año nuevo vida nueva, incluso está pensado en volverse a su pueblo, a trabajar con sus padres y olvidarse de todos estos últimos cuatro años en Barcelona, pues nada le ha salido como ella esperaba. Y yo le diré que si a todo, cansado, aburrido, enfadado porque ella solo se acuerde de mi en esos momentos, porque parezco ser el único, en vista de cómo todos la evitan, con la paciencia necesaria para aguantarla borracha, en una mala racha, otra más, durante una fiesta de lo más absurda.


Me meteré en el baño pequeño finalmente supongo, cuando me deje libre, apagaré la luz, me pondré la capucha por encima, me taponaré los oidos con los pulgares para no oir casi nada y rezaré para que nadie llame a la puerta y tenga entonces que salir de él, para que el tiempo pase lo más deprisa posible y sin darme cuenta la fiesta ya esté tocando a su fin. Y entonces, si tuviera valor, seguro que quizás luego al salir recogería mis cosas, es decir mi pijama y mis zapatillas, para volvérmelos a llevar a casa, de madrugada, haciendo el camino a la inversa que ese otro dia hicieron, cuando salieron de mi casa. Pero no, no quiero que vean lo extraño que puedo llegar a ser, rozando lo patético e infantil, me da vergüenza, no quiero darles demasiadas pistas en resumidas cuentas de por donde podrían ir los tiros.



La cena de los tiempos mejores.

Me apunté sin dudarlo. Marta y Eva me dijeron que aparte de la gente de clase iba a venir Rafa también que resulta que está saliendo con la primera de ellas y yo ni me había enterado. Y como un péndulo desde entonces voy de un extremo a otro, depende de los dias, pensando unas veces lo genial que puede ser volver a verle, otras lo incómodo del mismo (te mandé un montón de mensajes que ni has contestado, dejé recado a tu madre...)


Alguna noche últimamente ya me ha pasado eso de encender el ordenador y poner una foto suya y quedarme entonces embobado mirándola durante una hora digamos siendo prudentes, totalmente inconsciente de cómo pasa el tiempo, sin pensar en nada en concreto.

Tengo un montón de ellas, tecleó y paso a la siguiente, y las noches son tan largas y silenciosas, que viéndolas me es muy fácil escapar y volver, como Peter Pan ya de madrugada, cuando todos duermen, a ese mundo imaginario en el que yo vivía hace meses, donde pese a que nunca ocurría nada ni en realidad podía ocurrir, todo era tan placentero.


Ver su cara, oir su voz, que su mano rozase la mia, o nos diéramos un beso en la mejilla por sorpresa. Que cenásemos juntos o me invitara a su casa: un segundo solo de aquellos momentos pasados junto a él valen por semanas enteras como las actuales, sin nadie en el horizonte, nadie que altere los latidos de mi corazón al verle, nadie que me haga sentir un ligero mareo al quedar con él, un apretón en el estómago, un pinchazo en la espalda, un pequeño dolor en la nuca nada más empezarle a hablar.

Nunca podré escapar. Solo, con más o menos fortuna, seguir adelante, disimular ante él cuando cada Navidad volvamos a vernos.


 
130

De pronto un dia te das cuenta que tus amigos y amigas quedan antes entre ellos que contigo. Una conversación que pillas por casualidad, una llamada de teléfono o un mensaje, los delata. Ya no es como antes y aunque sigamos citándonos al principio de la tarde, siempre hay una historia anterior que yo no conozco a la que referirse y ellos están tan poco interesados en ir al cine o de compras, tan apáticos con todo lo que propongo, no como antes nos que faltaba el tiempo.


De pronto una noche te das cuenta que estas bailando pero para nada con una sonrisa en la cara como casi siempre lo haces y quizás tenga algo que ver con que ,súbitamente caes en la cuenta, lo estas haciendo entre desconocidos, porque ellos se han ido desplazando hacia la izquierda dejándote solo frente los bailes provocativos de los que eres objeto y que te dedican y que no vienen de David o Julian como de costumbre sino de gente que nunca antes has visto o si lo has hecho nunca has hablado con ella.


De pronto y por accidente , entrando al baño una madrugada, te lo temías, confirmas tus peores sospechas y descubres que tus amigos, todos sin excepción alguna, toman drogas y que Genis no solamente también las toma por supuesto sino que además las distribuye entre ellos y mucha otra gente que se dirige a él directamente. Y no , no hablamos de porros.


De pronto todos intentan convencerte para que tu lo hagas también, no pasa nada, y ese juramento que Dani y yo nos hicimos hará un par de meses, sentados en las escaleras de S. , para no tomarlas nunca pese a Genis y mucha otra gente que "conocemos", como que ya no vale de nada, es completamente inútil, ha caducado y pasado de moda, y yo no quiero ni darles excusas tipo “ya fumé demasiado de los quince a los dieciocho”, pues no serviría de nada.

Mientras me libro de ellos, de sus manos agarrándome, de la mirada picara que Genis dirige hacia mi, de sus labios húmedos rojos y entreabiertos seguro que a propósito, de sus brazos rodeándome en un abrazo muy fingido y muy fuerte a la vez que vuelve a ponerme en contacto directo con su cuerpo después de tantos meses, excitándome de nuevo, yo no consigo imaginar por que demonios han acabado metidos en ellas, todos. Genis, ya lo he dicho miles de veces, que de guapo que es tiene a quien quiere a sus pies, Dani casi lo mismo, Felipe ¡Dios mio si es profesor de natación de niños!. Quizás Julian que es gordito y feo y nadie se fija en el puede que tenga una excusa pero como que a él eso no parece importarle mucho..En realidad hasta podría pensar que ellos tienen razón y yo soy un cobarde pues si, basta con mirar a mi alrededor cualquier noche. Los gays pijos toman drogas, los gays de los barrios de los suburbios como todos ellos también, los treinta añeros no digamos, solo tengo que ver las colas en los baños, el trasiego de gente. Incluso M.isabel y Alicia, ambas, se ponen hasta el culo desde hace un mes o asi cada fin de semana, pero, no sé, mis padres me han dado una educación tipo "Cuentame", treinta anos después debe ser, cuando nade la da ya. Será eso.


De pronto ,de nuevo en la pista, de baile vuelves a pensar en tus dos paginas de contactos, en las fotos que tienes puestas en ellas, en que quizás haya algún mensaje para ti de este ultimo mes en que gracias al chico de la moto ni las has visitado. No será cuestión esta vez de ponerse a buscar desesperadamente, solo de empezar de nuevo, de ir buscando otro tipo de gente con la que ir y poco a poco separarme de todos.


De pronto has perdido el ritmo y empiezas a agobiarte, te has puesto de mal humor y nada lo va a remediar.



Una típica imagen otoñal.

Sobre la acera un montón de hojas secas, totalmente quietas, que al comenzar a pisarlas emiten el mismo ruido de otras veces.

De pronto algo de viento que se levanta y hace caer otro montón de hojas del árbol que hay sobre mi. Se mezclan las unas con las otras, las del árbol y las que ese mismo viento también ha levantado de la acera y ya no se sabe donde estaba cada una de ellas originariamente.

Entre todas ellas, yo, atravesándolo lentamente, pensando que quizás cuando termine y deje atrás finalmente ese túnel que de momento forman a causa de la corriente de aire y al final del cual nos esperan las chicas por fin lo habré conseguido.




El chico moreno y guapo, muy consciente además de ello sabiéndose el centro de tantas miradas, finalmente abandona el after cerca de las ocho agarrado del chico sudamericano. Yo, en vista del panorama, decido irme también con ellos, como otras veces que he venido aqui, es decir sin despedirme de nadie y enfadado. Oculto tras unas gafas de sol me coloco detrás suyo en el guardaropa , envuelto en una bufanda, en un tres cuartos negro les sigo discretamente hasta la estación de tren.


Nada mas sentarse en el vagón, lejos de mi, comienzan a jugar a ver quien se pone las gafas de sol del chico guapo y moreno. El sudamericano se las quita una y otra vez pero finalmente tras varias disputas vuelven a su propietario que con ellas puestas decide entonces dormir un poco.

El chico sudamericano cruza sus piernas y trata también supongo asi de relajarse un poco.

El vagón de repente, en algún punto entre Viladecans y El Prat, es de un vivo color anaranjado, fruto de los primeros rayos solares del dia, que se reflejan además en los cristales de las lejanas naves industriales que hay junto a la carretera. Yo también quisiera dormirme pero no consigo cerrar los ojos por más de un minuto o dos.

Al poco rato el tio sudamericano comienza a devolver y el chico moreno y guapo, y muy conciente de que lo es, despertándose, me dirige una mirada de esas que solo significan una cosa justo antes de preocuparse por su amigo y pasarle por encima su brazo.


"Ya es hora que te fijaras en mi cabron" pienso mientras vuelvo a analizar las causas por las que ha preferido al que en esos momentos está devolviendo y se ha quedado increiblemente pálido a mi. Bueno, la principal es que el se le acercó y le habló algo y yo como que solo hice lo primero y demasiado tarde por si fuera poco, unos pocos minutos antes de irnos. Lleva una camisa negra con rayas amarillas debajo del abrigo que da a al otro para que se entre en calor, y bueno, no lo negaré, me hubiera encantado irme con él a su casa, haber desayunado en su cocina, habernos metido en su cama los dos y que él al notar mi polla durísima entonces, me hubiera bajado los boxer y empezado a masturbarme salvajemente.


Dos marroquíes vestidos con pantalones militares mientras todo esto ocurre se hacen con el vagón.

Juegan a que cuando el tren está a punto de salir y se van a cerrar las puertas ellos se colocan en medio de ellas haciendo en consecuencia que todo el proceso tenga que repetirse de nuevo.

Luego eso si, casi se pegan entre ellos por ver si tienen que bajarse en Sants o P Gracia.

"Rompiendo las barreras del sonido voy, tambores anunciando el fin del mundo son" suena en mi Ipod y bueno si, es cierto, el mundo de estos últimos meses, casi un año, se acaba, toca a su fin.
 
129


Para no tener nada de lo que hablar como que no callamos en toda la tarde.

Unicamente durante esos pocos minutos en que nos pusimos en la sección de música a escuchar cada uno un disco a través de unos cascos enormes permanecimos en silencio.

Yo le mire de reojo varias veces.

Supongo que el también hizo lo mismo conmigo, sin que yo me diera cuenta, preguntándose quizás si yo pegaba o no con la canción que estaba escuchando.

A nuestro alrededor todos los crios del barrio estaban rebuscando como locos en la sección de ofertas, ellos a la busca de un recopilatorio de Makina que les molase, ellas, las chicas, interesadas solo en rumbitas romanticonas.

El chico de la moto si que pegaba con aquello que yo escuchaba, yo no lo sé. El había ido directamente al recopilatorio de U2, yo me había colocado donde estaba lo último de La Oreja de Van Gogh, cada uno estábamos al lado del otro eso si.


Al quitarnos los cascos luego, inconscientemente, a lo mejor fui yo quien comenzó con el juego de "nuestra primera vez".


Cual fue el primer disco que te compraste?

El me dijo que uno de Radiohead, yo le contesté que el de debut de La Oreja y obviamente se rió.

Le aclaré que bueno, a dia de hoy si que me parece horroroso, pero que en su tiempo ese disco significó mucho para mi, tanto que me llegué a aprender todas sus canciones de memoria, asociándolas cada una de ellas a algún momento determinado, una noche, una tarde, un aburrido programa de tv, a la Sevilla del verano de 1998. Era como una especie de diario, un libro tan parecido creía yo a mi vida de entonces.

Exagerando un poco mi pluma ,como siempre que voy con él hago, “ahi es donde nació un poco la maricona que hoy soy” le susurré al oido. No le hizo mucha gracia creo.



Luego al salir del supermercado y al ver como unos chicos se andaban aprovisionando de bebida, patatas fritas y donuts le tocó entonces el turno a él entonces , que me pregunto por mi primera borrachera y bueno, como yo tampoco tenía demasiadas ganas de hablar, de volver hacia atrás, pues como que me inventé una para el de lo mas típica posible, antes de que él me relatara con pelos y señales la suya, hace 8 anos, a los quince, en un Halloween, en casa de su mejor amigo, disfrazado de Robin Hood, con mallas y todo.


Cual fue la primera hamburguesería a la que fuiste?.

Me acorde entonces de los amplios ventanales del Mc Donalds de la Playa de Icaria ,de una merienda junto a Joan y su novia de entonces, obviamente no era la primera vez que entraba en una de ellas, pero aquella fue una tarde tan extraña, los tres manchados de arena, en bañador y afuera una tormenta espectacular oscureciéndolo todo y claro, Joan como siempre tan guapo....


Cual fue el primer cine con tus amigos?. Creo que La Amenaza Fantasma o alguna de esas y tu? Yo Matrix, me acuerdo perfectamente Alex, como si fuera ayer, esa película me ha marcado tanto etc etc...



Se apagaron las luces.

Comenzó por fin la película.

Su mano aprovechando que estábamos solos recorrió toda mi pierna, se enredó con mi mano a continuación, su cabeza se apoyó sobre mi hombro.

Has estado con muchos chicos asi en el cine Alex?

No, tu eres el primero le respondí y entonces, como que el chico de la moto me apretó la mano mucho mas fuerte, dejo finalmente caer todo el peso de su cabeza sobre mi hombro en vista de mi respuesta, se relajó por completo.



Paseamos al salir del cine.

Como me gusta hacerlo a mi, sin rumbo fijo, sin destino marcado de antemano, ahora en Navidades cualquier calle basta además.

Ya de noche él se empeñó en que quería venir a casa, subir y ver mi cuarto y yo le dije que de acuerdo, pero que hoy era tal y como habíamos acordado nuestro primer dia sin sexo, es decir de no quedar solo para follar. Además, le advertí que mis padres andarían por casa pero a él eso no le importó lo mas mínimo, y, “es un compañero de trabajo” le dije a mi madre cuando nos vió, más que nada para variar, para que no todos lo sean de clase .

-No me la esperaba asi

-Que quieres decir? le pregunté.

-Tu habitación es diferente a como pensaba que sería

-¿Por?

-Me la imaginaba más no sé, de marica, con posters de Madonna y asi.

-No te lo crees, pero yo estoy en el mismo bando que tu en "eso"

-¿Te gustaban los planetas?, lo digo por esa maqueta del Sistema Solar que tienes en lo alto del armario.

-Si, antes estaba un poco obsesionado con la astrología, mis favoritos eran Urano y Plutón que por cierto ya no está en el Sistema Solar.

-¡Vaya planetas más raros!, nadie tenía a esos como favoritos.

-Ya, pero debe de hacer tanto frio en ellos. A veces me acostaba y tapándome con la manta me imaginaba que acababa de llegar a uno de ellos en una pequeña cápsula espacial y que fuera de ella, o sea de mis sábanas hacía un frio de morirte y me costaba tan poco dormirme...

-Si que eres raro Alex

-Ya apenas duermo ¿sabes?



Bajamos al garaje antes de despedirnos, para poder darnos un beso al menos. Lo llevé hacia la esquina, donde estaba aparcado el coche de mi padre. Esperé a que la luz se apagara y nos quedáramos en casi total oscuridad. Entonces por fin los dos nos abrazamos y nos arrodillamos dejando los cascos en el suelo, colocándonos detrás del coche, donde nadie podría vernos en caso de que apareciera por sorpresa. Aún estaba caliente, se notaba que no hacía mucho que lo habían aparcado . Su lengua chocó con fuerza contra la mia nada más comenzar a besarnos. Ambos, con las rodillas apoyadas en el suelo seguimos asi un buen rato hasta que de pronto alguien desde algún piso llamó al ascensor y nosotros, por si acaso decidimos parar, más alarmados que cuando por ejemplo sonaba una tubería, u oíamos un chasquido metálico procedente de otro coche.


- Tengo que traerte un casco mejor que el que tienes – me dijo al arrancar la moto.

- ¿Tienes muchos? le pregunté.

-Unos cuatro o cinco, todos mejores que el tuyo, ¿Por cierto para que te lo has bajado?

-Para disimular, por si mi mi madre me pregunta que he estado haciendo todo este tiempo decirle que hemos ido a dar una vuelta antes de despedirnos.

- Estás en todo.
 
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Nunca podré adivinar de que línea de autobuses se trataba o el porque si nunca jamás ha pasado ninguno de ellos por mi calle, esta noche de repente ese si que lo hizo.

Nunca podré saber el motivo por el que subí al mismo teniendo algunos planes ya hechos de antemano, o que me hizo situarme justo a su lado tan inconscientemente.


Hace unas pocas horas Barcelona era la ciudad mas navideña del mundo. Bajo una enorme nevada que comenzaba ya a cuajar en los tejados y las copas de los árboles, los niños acompañados de sus madres por fin invadían las calles mas amplias de la ciudad mientras que los chicos de mi edad, a base de alcohol, celebrábamos junto a todos los compañeros de clase, el final del trimestre en las calles mas estrechas que uno pueda imaginarse, a la puerta de cualquier bar cochambroso.

Yo caminaba sin rumbo fijo, bajo los reflejos de cientos de luces de colores verde rojo y blanco, como una especie de Holden Cauldfield catalán, y de repente ocurrió, apareció por mi calle.


Era un autobús plateado, de esos americanos tan amplios que aparecen en las películas, con una fuerte iluminación en su interior como pude comprobar luego, atestado de gente según se podía distinguir a través de sus ventanas. Al frenar justo en mi portal vi como un chorro de vapor salía de sus entrañas por el hueco de las ruedas y a medida que me iba acercando a el, sin saber porque, comencé a sentirme entonces más y más solo y triste que nunca, entre tanto y tanto copo de nieve que caía y bajo todas aquellas pequeñas ventanas iluminadas que encajadas en los grandes edificios, seguro que escondían a alguien observándome de lejos.

Tanto fue que para cuando por fin me situé a la altura de su puerta de entrada no dude ya ni un segundo en subir a el. Parecía además como que me esperaba, y que no iba a arrancar sin llevarme en su interior hacia Dios sabe donde, pues había mirado la placa que señalaba su ruta y ni una sola calle me resultaba familiar, no tenia la mas mínima idea de donde podía estar.


No hacia falta billete. Mire hacia el pasillo y al instante casi me di cuenta que aunque desconocidas, todas las caras alli dentro me sonaban de algo, aunque sin saber de que claro está . Nada mas cerrarse las puertas, al mismo tiempo que nos poníamos en marcha, sonaron entonces por los altavoces unos redobles de tambor a los que siguieron luego las primeras notas de un xilófono y una voz de chica en plan anos 50 entonando un villancico desconocido para mi y de lo mas triste, que no dejaba de enumerar las cosas que uno pierde por el camino, deja atrás de un año para otro.

Había demasiada gente en cualquier caso como para poder sentarme en un asiento o ponerme cómodo asi que me agarré como única opción posible a la barra del techo y colocándome justo enfrente suyo me fijé al fin en sus ojos negrísimos por primera vez, y luego bajé hacia sus manos claro , asombrándome al descubrirlas alli, unas heridas a punto de cicatrizar en sus muñecas que el rápidamente tapó con sus muñequeras, enfadado y avergonzado por que alguien se las hubiera visto.

De nuevo me fije en sus ojos, oscuros y misteriosos y ante mi sorpresa, emergiendo de los mismos, la historia completa tomó forma delante mío. El estaba desnudo dentro de una bañera, la sangre manchaba ya gran parte del suelo y no se daba ningún tipo de arrepentimiento dentro su cabeza, no había motivos para volverse atrás. Su familia mientras, ajena a todo, veía la televisión en el salón, se reía, discutía acerca de donde ir en vacaciones. Fue su padre quien entonces de pronto preguntó por el y al no encontrarlo se puso a buscarlo por toda la casa.


De pronto el autobús iba mucho mas deprisa y vacío por completo además a excepción suya, que ya se había sentado, y mía. La nieve se posaba en los cristales y resbalaba a continuación a lo largo y ancho de los mismos hasta desaparecer lentamente cayendo a la carretera.




Fue como convertirme en un hombre anuncio - me dijo el caminando por una plaza en las afueras de Barcelona en la nunca antes había estado y cuyo nombre jamás había escuchado que era donde terminaba la ruta del autobús- solo que en vez de publicitar algo en su lugar llevaba escrito por ambos lados las razones por las que había hecho lo que había hecho, las razones por las que según ellos debía arrepentirme y mirar al futuro con optimismo.

Ya no nevaba, las calles casi a oscuras estaban llenas de charcos enormes, de hojas tiradas por los suelos.

Llevaba también en los bolsillos más razones no te creas, por si a alguien no les parecían suficientes las que estaban a la vista de todos, en ambos lados del anuncio, era cuestión de sacarlas a la luz también en caso que fuese necesario–concluyó.


El villancico volvió de pronto a sonar. Los redobles de tambor, el xilófono, la chica cantando. La única diferencia era que en ese momento, en un pequeño bar vacío de baldosas blancas, junto a él, un chico delgadísmo, muy blanco, de grandes ojos oscuros y marcadas ojeras, con unas muñequeras rojas, que se reía siempre sacando la lengua como un guasón más, de pronto a mi me pareció la canción más alegre del mundo, con la letra más optimista que haya oido jamás.


¿Cuántos años tienes? le pregunté.

Dieciséis me respondió y a punto estuve de ponerme rojo como un tomate por nuestra diferencia de edad, cuatro años. A punto porque en ese mismo instante el me tendió una foto que acababa de hacerme nada más entrar en su casa y en ella , ante mi sorpresa, por lo que reflejaba la misma, yo también volvía a tener dieciséis años, el pelo mucho más largo que ahora y efectivamente, escuchándome a mi mismo hablaba como entonces lo hacía, es decir, mucho más bajo de cómo lo hago hoy en dia, con muy poca o nada confianza en mi mismo. ¿Dónde habrá ido a parar ese viejo jersey rojo que entonces llevaba? ¿Estará por casa aún?, tengo que buscarlo.



Aquí –los dos ya en su cuarto situado junto al garage del chalet- es como si siempre fuera de noche. Apenas se oye nunca nada fuera, además tenemos un montón de árboles que nos roban la luz solar cada dia más. Cierras los ojos y como ya te digo Alex, no importa que hora sea, siempre es de noche.

Estábamos sentados en su cama, apoyados en el cabezal, fumándonos un porro tras otro, tal y como yo hacía a los dieciséis hasta que ya no podía más, no sentía casi nada, me caía del mareo y tumbándome en la cama tenía que empezar a gesticular lo máximo posible con la cara para asegurarme que aún tenía algo de control sobre mi cuerpo.


¿Te he hablado ya del Carambolas? – él, que ni siquiera me había dicho su nombre, no paraba ya de hablar mientras yo , tumbado en su cama, comenzaba a sentir una especie de sudor frio brotándome por la frente- pues, era el tio con más suerte que jamás haya visto jugando al fútbol, todos queríamos ir con él y no es que fuera muy habilidoso pero es que para todo parecía tener todo de cara ¿y del Santón?, no creo que no te contado lo que un dia... – lo curioso es que hablaba de todos ellos en pasado, como si ya no existieran o fueran amigos suyos y yo aunque si que escuchaba nombres y más nombres era totalmente incapaz a esas alturas de seguir ninguna de sus historias, temblando, muy mareado, a punto de caer dormido.


-Tienes que irte ya – me dijo de pronto, pasada una hora o asi, quedándose por fin en silencio, medio despertándome.

-No quiero – le respondí.

- Sabes que tienes que hacerlo, que no hay otro remedio.

- ¿Cómo podría volver a verte?

- Sabes que es imposible, no tienes pinta de no haber tenido nunca un amigo imaginario chico.

- He tenido muchos – repliqué pensando en una cantidad aproximada-pero a veces me los he vuelto a encontrar y no solo me han salvado una tarde sino muchas, incluso veranos enteros.

- Es cuestión de suerte ya sabes, quizás a partir de esta noche ya no nos vayas a necesitar nunca más.

-No creo –susurré abriendo los ojos y levantándome de la cama.

- Ahora ya sabes, toca ducharse, vestirse y bueno, ver lo que esta noche te puede deparar -me pareció oirle decir.