ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
Acerca de
Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
Sindicación
 
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(1)

El chico quiere llorar.


Compara el frio tan artificial que hacía alli dentro con el calor que uno siente paseando por sus pasillos y curioseando lo que hay tras sus grandes ventanales. O sino, el silencio tan tenso que reinaba entre sus paredes, en el que uno escucha hasta como respiran los demás, con el bullicio que genera habitualmente la gente entrando y saliendo de las tiendas un sábado por la mañana, a esas mismas horas y en ese centro comercial. O compara por último, si es que te aburres ya, su papel antes de abandonarlo, constantemente adulado desde su lado derecho por un treinta añero con una camiseta a rayas que no deja de susurrarle que es guapisimo, que porque no bajan al parking y se la come en su coche , con lo que minutos después él se encontró que era alli, fuera del baño, es decir uno mas, o ni siquiera eso mejor dicho, porque ni un solo chico guapo le miraba, le prestaba algo de atención y no es que hubiera precisamente pocos...

Bueno, compáralo ya ¿no? y dime acaso si no tenía motivos para ello, pues además trataba en vano de dar esquinazo al treinta añero del baño, que como no se había corrido en los aseos como él tenia aun ganas de juerga, de llevárselo al coche y disfrutar alli de lo máximo con él....


Bueno, tampoco es tan grave, no te preocupes. Si en realidad contásemos las veces en que él quiere llorar y las veces que luego finalmente él llora, te darías cuenta que no hay en realidad nada por lo que temer. En absoluto.


Como mucho ,te diré, que llega a tumbarse en su cama de costado, y que a veces también siente ,en esa misma postura, que sus pulmones, sus venas, su estomago, todas y cada una de sus visceras en resumidas cuentas, deben de estar hechas de plomo y que es por eso por lo que no tiene ni fuerzas casi para respirar, no digamos ya para levantarse de la cama y hacer algo de provecho.


Además, pensándolo bien, está chico está loco. Se esta empezando a ¿enamorar? (por supuesto que no, pero no por ello duele menos) del criajo de su vecino, metiéndose al agua cada vez que el lo hace, nadando siempre lo mas cerca suyo posible que puede, con una terrorífica erección bajo el traje de baño.

Le mira descaradamente . Se inventa también historias que no son ciertas acerca suyo, fíjate que ingenuo. Tan solo por verlo a unos pocos metros , tumbado sobre la toalla, solo, pero a diferencia de él, durante un rato nada más, hasta que sus amigos finalmente aparecen

No, por supuesto no es como él lo era a su edad, hoy es imposible que alguien sea asi.

Le late demasiado fuerte el corazón cuando lo ve. Le entran ganas de ir urgentemente al baño, pero no, si es inteligente debe olvidarlo, pues si que tiene amigos y una chica tonta del culo con la que ayer mismo, viernes por la tarde, hasta se besaba en la terraza del hotel.

No debe de obsesionarse pues.

Yendo de compras pensó que podría olvidarse de el y así es como empezó su fin de semana.




El chico espera en un portal.


Su madre se la entregó, depositó a Luna en sus manos y ellos dos, una vez que se pusieron a caminar, como que parecían la típica pareja de novios de una cualquiera de esas películas españolas antiguas que ponen los sábados por la tarde, a esas horas justamente.

Agarrados recorrieron la misma manzana una y otra vez, durante casi una hora, consiguiendo dar unas seis o siete vueltas a la misma.

Ella lo notó.


Luna , ya de camino a la plaza de Jaume I, minutos después, vistiendo unos vaqueros y una sencilla camiseta sin mangas blanca, era ya entonces la que llevaba la voz cantante y por eso cuando le dijo , asi de primeras, a su amigo que era lesbiana , este no supo no muy bien como reaccionar.

El chico bajó un poco su gorra tipo Príncipe de Gales, trató como pudo de disimular su desencanto, sin conseguirlo, y lo que pasó es que ella de nuevo se dió cuenta.


Esperaba que por una vez la historia no se repitiese - pensó pero sin atrever a decírselo a Luna - poder hacer contigo cosas diferentes de las que ya hago normalmente. Seguro que empiezas a conocer chicas y bueno, cambias tanto, que casi ni te acuerdas de mi ......pero no pasa nada. Además si eres ciega ¿Cómo demonios vas a saber con tanta seguridad lo que te gusta?


Pasaron entre ellos y tras esa confesión los minutos tan rápidamente, en silencio la mayoría, que como él había quedado con su amigo ZZZZZZ, y no le daba ya tiempo de devolverla a casa, los tres ,poco después, no tuvieron mas remedio que ir finalmente a un bar de ambiente que abre muy pronto ante su inagotable insistencia.


Fue entonces cuando ella por primera vez y de la mano su amigo, entró a uno de ellos.

Nada más hacerlo, sintiéndose ya dentro por fin parte de algo, le dijo al oido casi ahogándose de la emoción:

- Lo sabía, presentía que este verano iba a ser genial. Muchas gracias Alex, jamás te podré agradecer este dia


Pidieron tres cervezas y dos bolsas de patatas y se sentaron justo a la entrada.

YYYYY, al que se encontraron por alli casualmente , al enterarse de su historia, no dejó de animarla para que se lanzase esa misma noche e incluso hasta le presentó a dos amigas lesbianas suyas que aparecieron un poco más tarde.


Pero nada es eterno.

A las diez él la acompañó de nuevo hacia su casa.

De nuevo ella iba agarrada al chico y haciéndole todo tipo de preguntas, la mayoría muy incómodas por cierto de responder para él:

¿Cuántos años tiene ZZZZZ, parece mayor por la voz?

Cuarenta.


¿Cuándo supiste que eras gay?

Ya desde muy crio.


¿Has salido con muchos chicos?

Mira ya esta ahí tu madre, ni una palabra de lo que hemos hecho esta tarde jajaja......



Nada resultó ser ya igual, tan solo unos pocos minutos después de dejarla en su casa.

El chico que volvió corriendo al bar donde le esperaba su amigo ZZZZZ, se metió rápidaemente en el baño a cambiarse de ropa y para cuando salió del mismo como que ya no se parecía en nada al chico de antes..

Estaba completamente preparado ya para su primera noche de fiesta del verano.

Sabía perfectamente lo que quería.

 
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Todos deberían saber que por lo menos y hasta que acabe el mes estaré a la defensiva.


ZZZZZZ piensa que estoy saliendo con alguien y que no le he dicho nada pero, si él supiera, nada más lejos de la realidad.

El pasado viernes por la tarde los dos quedamos para ver la última de Harry Potter y a la salida del cine él me insistió en que le acompañase a algún bar a tomar algo ya que había empezado ese mismo dia sus vacaciones y no sabía aún muy bien que va iba a hacer con ellas, si podía contar aún conmigo todas las tardes o no.

Mientras nos despedíamos, un par de horas después, sin escuchar aquello que él me contaba, yo solo pensaba en poder llegar a casa lo antes posible y descansar, es decir lo mismo que todos los dias, aunque esa vez con unas pocas horas de retraso por haber quedado con él y para nada la verdad.




El mundo real:

No puedo darle más cancha, cederle más terreno, si lo hago acabará por devorarme, hacerme suyo por completo.

Excepcionalmente, un par de dias a la semana, es cierto, al salir de trabajar si que voy a nadar a la piscina, que por cierto últimamente parecen casi abrir en exclusiva para mi, pero no, no puede haber más, no quiero que haya más en realidad.

Solo tengo llegar lo más pronto posible a casa y recuperarme un poco.Entrar acto seguido en ese mundo que desde siempre me ha rodeado, tan solo porque un dia hace diez años yo mismo me tomé la molestia de crear. Ese mundo que sin embargo por primera vez siento que está en peligro, a punto de rendirse, de ser invadido por el otro, por el maldito mundo real, con sus viajeros de madrugada, en los trenes, muertos de sueño, incapaces de haber podido dormir por el calor durante la noche pasada, o la gente que luego en Barcelona parece salir a pasear por la calle a las siete y media de la mañana para simplemente refrescarse un poco aunque no tenga nada que hacer. O por los pasillos de la estación de metro a Sants a cincuenta grados de temperatura, mis ,este mes, ocho horas de trabajo en vez de seis y ese montón de tareas pendientes que no dejan de acumular en mi mesa. O esos desayunos a toda prisa que me provocan casi todos los dias ganas de vomitar junto a las comidas conservadas en tupperware porque no hay tiempo para más y las riñas por llevar algo atrasado, por no haber hecho algo que ni siquiera me han dejado en la mesa y que por consiguiente tengo que reclamar de malas formas a quien debería de haberlo hecho y que todavía no se entera apenas del trabajo.

Y el vestíbulo de Paseo de Gracia de nuevo a cincuenta grados, y los trenes que nunca llegan a su hora para mi vuelta, y los turistas que parece que son los que realmente importan en esta ciudad.

Los chicos que nunca serán mios se adaptan de mil maravillas a cada verano, parece que siempre les coge en plenas facultades y no como a mi.

No comprendo como me las apaño siempre para hundirme año tras año un poco más durante estos tres meses.

Sí, sé que si quiero sonreir algo tendrá que ser lejos de todo eso, a solas, sin enterarme de cómo les van las cosas al resto del mundo, de sus ligues y fiestas.

Me reiré encerrado en la habitación, frente al ordenador, haciendo el playback de cualquier canción que me gusta un poco y grabándome con la cámara y después si, quizás hasta lo cuelgue como otros muchos chicos y chicas hacen, para que la gente se fije en mi y me diga algo y asi yo pueda imaginar que todo va mejor de lo que realmente va, y piense que todo problema tiene una solución y que esta pasa ineludiblemente por conocer más gente de la que conozco y que esto último es algo posible, no algo irrealizable tal y como a veces me parece que lo es.

Me reiré también leyendo las historietas del Xavi y tratando posteriormente de trasladarlas a unas viñetas.

Me reiré viendo viejos episodios de series de televisión que tengo grabados y que nunca me canso de repetir.

Me reiré hablando con desconocidos, con Luna nada más salir del mar y tumbado en la toalla, observando a un grupo de quinceañeros.

Me reiré agazapado en mi cuarto a última hora de la tarde, pegado a la videocámara, pocos minutos antes de que mis padres regresen del Alcampo, observando y grabando a mi vecino adolescente dentro de su habitación con la luz encendida y vistiendo tan solo unos calzoncillos militares, con sus malditas manos metidas dentro de él mientras se pasea por su cuarto ordenándolo un poco.

El zoom me ofrecerá, me acercará sin que el lo sepa a cualquier parte de su cuerpo que me apetezca, con todo tipo de detalles.

Me reiré y dejaré de hacerlo de golpe cuando suene una llamada en mi móvil de ZZZZZ y entonces sin quererlo consiga estropearlo todo un poco, haga que él baje la persiana y yo me quede avergonzado como observándome a mi mismo.


Hay una especie de reloj por encima de todo cada tarde que paso aquí en casa, haciendo lo que sea, solo . Un reloj que marca los minutos que me quedan hasta la vuelta al mundo real de mañana, otro dia más.

Y quitando las horas dedicadas a dormir ya apenas me queda nada por disfrutar.


Coincidiré con él dentro de unos minutos, a posta, los dos bajaremos la basura y nos saludaremos.

Y volver a hacerlo mañana también y quizás intercambiar unas pocas palabras más de lo habitual, o poder volver a verlo medio desnudo en su cuarto cerca de las nueve de la noche, una vez más será aquello por lo que merecerá la pena seguir sentado frente a mi mesa repleta de papeles y carpetas, oyendo todos esos gritos y reproches de última hora.

Escaparé.

Volveré aquí en cuanto que pueda.

Lo seguiré a la playa, luego de vuelta a su casa.

Tengo que salir de mi cuarto y hablar con él.


 
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Unas cuantas pequeñas historias:


La primera, acerca de *****un chico cualquiera en su dia de cumpleaños****.

Cumplirá unos quince o dieciséis aproximadamente calculo.

Su familia vive en el chalet de al lado, acaban de comprarlo, y ha debido de ser toda una sorpresa para él, ya que de repente han encendido la luz de la terraza de la planta superior y se han puesto a cantarle el “happy birthday”, hemos pasado en mi calle a medianoche, y en una abrir y cerrar de ojos, del silencio mas absoluto al bullicio que conlleva y que es necesario siempre para que una fiesta comience de la mejor manera posible.


Unos minutos después veo como la barbacoa en su jardín ya se encuentra en funcionamiento. Por cierto, las horribles canciones del Canto del Loco suenan a todo volumen. Las bebidas están situadas en una mesa al lado de la ventana del salón y desde lo mas alto del tejado, amparado por la oscuridad de la noche, observo como, una vez que todos ya tienen una en su mano, por un lado están los amigos de sus padres junto a la casa y por otro, los que se supone que son sus amigos y amigas, esos de su edad, que en la mayoría de los casos van en bañador debido al calor que hace y se sitúan todos alrededor o muy cerca de la piscina, sonriendo sin parar.

Sin embargo el ha desaparecido, no está con ellos, y buscándolo por todas partes, mirando hacia la ventana superior izquierda de su casa, o sea la que está mas próxima a mi jardín, por fin lo descubro de repente en lo que debe de ser su habitación supongo, a solas, apoyado en el marco de la ventana, con medio cuerpo fuera, su gorra roja puesta al revés y la cabeza inclinada hacia abajo, moviéndola rítmicamente al ritmo de una canción de Kayne West.

Quiero que levante la cabeza, se quite la dichosa gorra y que nuestras miradas coincidan.

Quiero que sepa que existo. Que puede contar conmigo




Son prácticamente *****los mismos caminos de todos los años*****.

En algunos de sus tramos, la vegetación que los invade hace el paso con la bici mucho mas difícil que el verano anterior, aunque curiosamente, por el contrario, en otras muchas zonas y gracias unas obras de varias casas que han empezado a construir, son ahora bastante mas anchos de lo que eran antes y accesibles también, para todos los públicos podríamos decir, no solo para gente alocada e inconsciente que va por ellos a toda velocidad, desafiando a las leyes de la gravedad muchas veces, empapada en sudor .

Pedaleando a lo largo y ancho de los mismos casi siempre vuelvo a sentir, incluso hoy en dia, algo parecido a esa vieja sensación que tenia antes en vacaciones y que ya no tengo. Una especie de temor terrible hacia el aburrimiento, a tener excesivo tiempo libre quizás por una parte. Una alegria incontrolable por volver a encontrarme sin obligación alguna, tan solo en aquellos dias, la de ir a la playa con mis amigos por la mañana y por la tarde a merendar al pueblo o bien sino pedalear por mi cuenta, en caso que nadie me llamase, por la otra.


Solo han pasado dos años desde entonces, pero ya me he dado cuenta;

Antes todo me parecía posible, no sabia yo de todos esos intermediarios que hay situados entre tus sueños y la vida tal y como es, no sabía nada de esa perfecta incomunicación que existe entre ambos mundos en caso que no llegues a un acuerdo con ninguno de ellos.


Pero eso ya es otra historia, como la de ***** ese chico de la camisa rosa***** y depilado de piernas y pecho, con un piercing en el labio, que apareció a mi lado en el vestíbulo de Sants un martes cualquiera camino al trabajo.

Fue imposible no fijarme en él con lo guapo que era.

Ibamos el uno junto al otro hacia el metro y lo pensé “¿Cuándo has visto a alguien como él entrando a los lavabos de esta estación?, nunca, seguirá adelante, tomará las escaleras hacia la estación subterránea y ya está”.

Sin embargo de repente torció hacia la izquierda y bueno, no solo lo parecía, es que iba directo a los baños.

Me sentí tan oxidado, pues en otras épocas lo habría seguido alli dentro sin pensármelo dos veces, que hasta me paré en seco y respire hondo, pues me empezaba a ahogar, y bueno, finalmente decidí entrar yo también a ver que pasaba, “¿Cuándo has visto a alguien como él poniéndose a la vista de todos en los lavabos de esta estación ?, nunca, se encerrará en algún retrete y ya está, nadie podrá verle nada o hacer algo con él” pensé.


Nada más entrar lo vi en el último meadero, el que está al lado de los retretes cerrados y como me quedé parado de nuevo, un hombre de unos cuarenta años rápidamente se puso a su lado.

El chico lo miró, no sé en que plan, si desafiante o quizás tratándole de seducir. Luego volvió a fijar su vista al frente. La verdad es que parecía estar muy pegado a la pared, como si no quisiera que se la viera aquel hombre, pero de repente apoyó el codo en la parte superior del meadero, ¿para que se la viera mejor? o ¿tratando de protegerse de sus miradas?. Poco después esos si empezó a hacer los típicos gestos de haber terminado y yo salí detrás suyo, harto de fingir que esperaba a que alguien dejara libre un retrete.


Su imagen de espaldas a mi, con una pequeña mochila azul colgada, su camisa rosa, sus pantalones vaqueros piratas, meando alli dentro o lo que fuera, me desestabilizó durante todo ese dia y no era para menos la verdad.


Subiendo en el ascensor al trabajo minutos después lo percibí.

Unas imaginarias válvulas de seguridad soltaban grandes cantidades de vapor, había un montón de luces rojas iluminándose intermitentemente, pues todo volvía a estar tan revolucionado dentro de mi como de costumbre, después de casi un mes en que parecía haber sido capaz de controlarme un poco, de no obsesionarme con ninguno de ellos.

Si, de nuevo estoy de vuelta a las catacumbas, como alguien una vez me dijo.

No cabe la menor duda.
 
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Las observas en lo mas alto del cielo y luego bajas la mirada y ves al duo francés en el escenario rodeado de luces de colores. Y a continuación te fijas en la gente que te rodea, por supuesto tanto aquellos con los que has venido, Xavi el chico del fanzine y su novia, y Luna claro , como a los que no conoces de nada pero que están también alli, muy cerca tuyo, sintiendo lo mismo que tu a lo mejor.

Entonces te percatas que esa noche va a ser probablemente la noche mas memorable de todo el verano del 2007, debes de congelarla en tu memoria pues, pero lo malo es que si te olvidas de uno solo de ellos, aunque no sepas sus nombres , o hayais hablado algo, ya no será lo mismo, el recuerdo no será cien por cien puro, ya no será perfecto.

No sé, cosas que piensa uno con dos cervezas de mas, viviendo ese momento que lleva tantos años esperando. En cualquier caso ya digo, las observas en lo mas alto del cielo y te hacen sentir menos triste si es que lo estas, menos solo si es asi como te encuentras, con algo de esperanza si no tienes ninguna. Siempre me ha encantado mirarlas además, ahora en verano sobre todo, desde la casa de la playa.

No reclaman su protagonismo como el sol, que durante todo el dia nos recordó a todos su poder ilimitado en esta época del año, haciéndonos beber constantemente, llevar una gorra, la camiseta atada a la cintura o debajo de la gorra y mojada protegiendo nuestras nucas. No, ellas, las estrellas, simplemente sabes que aparecen todas las noches y que están alli para quien las quiera ver. Alguna gente no pierde apenas tiempo mirándolas pero otros, sin embargo, podemos pasar horas enteras mirándolas sin hacer nada mas que eso y sin tener la sensación que estamos perdiendo el tiempo.

Me dio pena pensar que en esos momentos Luna no las pudiera ver como yo, con ese nombre además.

El duo francés seguía mientras, triunfando en el escenario.



Minutos más tarde, cuando la música dejó de sonar de forma definitiva y la gente comenzó a moverse , ella volvió a ser la chica mas perdida del festival, la que más desesperadamente necesitaba de nuestra ayuda.

La había tenido delante mio, agarrándola yo por la cintura durante todo el concierto, pero como era de esperar, de pronto, presintiendo todo aquel movimiento de gente que a su alrededor se producía, ella pareció sentirse muy agobiada e insegura, como si mis brazos rodeándola no fueran a ser ya suficiente para garantizar su seguridad. Estaba llena de temor supongo, a que algo que había ido bien durante todo el dia se estropeara en su recta final y por eso ya no le dejasen repetir nunca más, ser casi una más entre el resto, casi normal.


Salimos fuera del recinto y después de una buena caminata por fin llegamos al coche de Xavi que “muy amablemente” nos acercó a su casa donde yo la devolví sana y salva a sus padres, a los que se le notaba la preocupación en la cara al abrir la puerta.

Otra vez a mi vida de ciega –me dijo en su cuarto- ¿iras a la piscina el sábado?, tenemos que repetir algo parecido eh.

Claro –le contesté.

¿Tu que vas a hacer ahora, ir a S.? me preguntó

No, Xavi y su novia se vienen a casa, quieren.... ya sabes, Xavi me ha pedido si podía y bueno no pasa nada, a mi me da igual –contesté.


¡Qué suerte tienen algunos! ¿no? fue su observación justo cuando yo ya me iba de su casa y me acababa de despedir de ella.



La primera vez, nada más acostarnos, apenas oi nada, solo unas pocas risas y unos minutos después un gemido de él y una tos de ella al levantarse para ir al baño.


Una mamada me dijo él la mañana siguiente, preguntándome a la vez si había oido algo más, negándolo yo, mintiéndole, diciendo que me había quedado dormido nada más acostarme y no me había despertado hasta que ellos habían entrado a mi cuarto pasada la una para ir a desayunar y después volverse a Barcelona.

No ha pasado nada más, estábamos tan cansados que también nos quedamos dormidos me comento hipócritamente.


La segunda vez, que curiosamente él niega que existió, sin embargo fue todo lo contrario. Casi a las cinco de la madrugada. Yo no conseguía dormirme, tenía envidia de ellos, no quería perdérmelo, o que si me invitaban a unirme a ellos no me fuera enterar.

Se oyó tras unas primeras risas de tonteo supongo, el crujido metálico del colchón de la cama ,rítmicamente mezclado con sus gemidos, de ambos, y las manos supongo que de él apoyándose en la pared cada tres o cuatro segundos. Luego los gemidos fueron transformándose en pequeños gritos sobre todo por parte de él , que era justo como yo quería, y al final también de ella , aunque mucho menos intensos, temerosa quizás a que yo estuviera escuchando todo aquello.

Duró muy poco , diez minutos como mucho.

Después y no antes como hemos dicho, si que fue cuando nos dormimos todos, muertos de cansancio.



Soñé con Felipe, con que volvía y éramos amigos de nuevo.

No es extraño, al fin y al cabo, fue él quien me presentó a Luna cuando trabajaba de profesor en la piscina del gimnasio.

Ella iba todos los sábados a la misma hora que yo a nadar y Felipe siempre optaba por que los dos compartiéramos calle en la piscina y asi fuera yo también y no solo él quien cuidase de ella, ya que la pobre no veía nada. Como contraprestación yo sabía que no iba a haber una tercera persona nadando por la misma calle que nosotros, con los inconvenientes que eso siempre produce.


Nunca hubiera pensado en aquellos primeros sábados en que él nos obligó a que nadáramos juntos, que un dia los dos quedaríamos fuera de sus paredes, para ir a un concierto o salir por ahi, sin andar él de por medio.Pero cinco minutos de conversación cada semana, no más, el camino hasta los vestuarios, dan para mucho, pueden ser más que suficientes para adivinar entre otras cosas que a ella le gusta la misma música que a mi y que está harta de pasarse la vida entre ciegos, que necesita un cambio.


Pero él ya no está en Barcelona creo, aunque en realidad nadie lo sabe a ciencia cierta.

Simplemente ha desaparecido y afortunada o desafortunadamente resulta, descubro desde ese mismo dia en que se enfadó conmigo y con todos, que su presencia no es imprescindible ya para que sigan pasando cosas entre la gente que gracias a él conocí y yo, como que da igual ahora que esté o no.

Ayer ni ella ni yo mencionamos para nada su nombre.

Una parte de mi viaja con él allá donde quiera que esté eso si.

Lo mismo que una parte suya duerme a mi lado, me acompaña a trabajar, me hace ser a ratos como él, un optimista más entre todos, ocultando al Alex que nadie quiere conocer y que yo quiero casi solo para mi .

 
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La familia Maravillas vive al final de la calle en un viejo y enorme chalet de color morado y verde que ya estaba en pie cuando el resto de los chalets del vecindario no eran aún ni siquiera un simple esbozo en el bloc de un arquitecto cualquiera.

Por eso era que en esos dias, un frondoso pinar ocupaba toda la superficie que había a su alrededor, contribuyendo sin quererlo asi, al aislamiento de dicha familia, haciéndoles por lo tanto mucho más fácil llevar, según sus deseos, una vida de acuerdo a sus propias reglas y no las del mundo en general, que es como siempre he pensado yo que hay que vivir, pese a lo dificultoso que resulta llevarlo a cabo siempre o casi siempre.

Estaban seguros pues, o al menos eso creían ellos, no había nada ni nadie a su alrededor que pudiera alterar el orden establecido, su orden establecido, fijarse en ellos, pararse un dia frente a su casa y señalarles con el dedo. Pero claro, viéndolo con perspectiva, me doy cuenta que no habían contado con todos nosotros, que de repente nos empezamos cruzar en sus vidas sin pedirles ningún tipo de permiso previo, sin que ellos supieran muy bien el porqué, nosotros, que fuimos cambiando sin quererlo, gradualmente, a medida que íbamos ocupando nuestras casas recién terminadas, sus costumbres, obligándoles a modificar alguna de sus conductas seguro, las más extremas quizás, poniéndoselo todo un poco más difícil supongo.



Como conocí a su hijo Rafa y a sus cuatro hermanos es un misterio. La primera imagen que consigo recordar es la de él y yo hablando en su cuarto, los dos en bañador, yo resumiéndole mi vida en un solo minuto , eran tan pocas las cosas que podía contarle, y él a continuación en contraposición, iniciando una serie de relatos apasionantes acerca de las aventuras que se había corrido junto a sus hermanos recientemente , o junto a las chicas a las me hacía referencia, una tras otra y sin ningún tipo de orden cronológico, pero lleno de entusiasmo, Marta, Julia, Judith, Sandra......


Me gustaba Rafa, la verdad. Era un poco gordito, con el pelo rubio escaso, los ojos muy pequeños azules y sus hermanos, que tampoco recuerdo como conocí, eran más o menos como él, tres de más edad que él, veinticuatro, veintitrés y veintidós, y por eso más desarrollados físicamente y uno algo más joven que él, diecinueve, pero con su misma cara de ingenuidad, sus ojos tan vivos.


Me invitaron esa misma noche a ir de fiesta con ellos y yo acepté encantado y entonces los seis sin más dilaciones nos subimos a una vieja furgoneta Renault que ellos tenían en su garage aparcada y que era un poco como el resto del mobiliario de aquella casa, algo anticuado en relación con los que yo había visto en el resto de las casas del vecindario a las que había entrado, y asi pasó que tras aprovisionarnos de todo tipo de bebidas alcoholicas, alegremente, lo más rápido posible, entonces salimos del barrio por primera vez, camino del centro, los seis repito, por las calles de una ciudad que no reconocía, que no se parecía en nada a cualquier sitio en que yo haya estado la verdad.



Ibamos escuchando a todo volumen a The Gossip, White Stripes y ¡¡¡, y aunque pasábamos al lado de todo tipo de bares y discotecas nunca nos parábamos y aparcábamos a continuación cerca de ninguna de ellas , porque según me explicó Rafa ellos se lo pasaban mucho mejor asi, dando vueltas por la ciudad sin parar, haciéndose bromas entre ellos dentro del coche constantemente, bebiendo lo justo para no acabar borrachos perdidos, lejos de todo ese mundo que ellos no entendían, ni parecían demasiado interesados en comprender.


A Rafa le gustaban las chicas ,eso estaba más que claro, pero lo curioso era que.... sentados los dos en la última fila de asientos, ambos llevábamos casi todo el trayecto entero,desde nuestra salida del barrio, besándonos, metiéndonos la lengua a la menor ocasión.

El además retocía fuertemente mis pezones con sus dedos, aprovechándose que yo no llevaba camiseta y yo me estremecía de plácer cada vez que lo hacía y aprovechando, le metía la lengua casi el fondo mismo de su boca, tratando de encontrar algo que no sabía muy bien que podía ser. Y el se reía y guiaba mi mano acto seguido hacia su entrepierna y yo pese a mis esfuerzos no conseguía dar con ella, su polla, aunque tampoco me importase mucho eso la verdad, estando él como estaba aplastándome los pezones con sus dedos, besándome salvajemente.



No recuerdo como terminó esa noche, lo siguiente que viene a mi mente es que mi madre y yo estábamos en la cocina la mañana siguiente desayunando, y que ella, mientras lo hacía, no dejaba de quejarse de lo alta que tenían puesta la música esa mañana los Maravillas, como siempre.

Eran las mismas canciones de la noche anterior.


Fui varias veces más a su casa morada y verde y algo que me sorprendía siempre que estaba en ella era que a diferencia de la mia, en aquella casa siempre pasasen cosas.

“¿Quien se viene conmigo a dar una vuelta con unas amigas? . ¡ Esta tarde vendrán a bañarse dos chicas que os van a encantar seguro!.¿ A quien le apetece venir a hacer una macro compra al Carrefour y luego a atiborrarse de helado?.


La vieja furgoneta Renault nos llevaba como volando siempre, alli donde teníamos que ir. Y Rafa y yo , sentados al final de la misma, seguíamos con nuestros besos, y yo ya había encontrado su polla, que era dura y larga, pero no muy ancha, y él ya me comía los pezones clavando sus dientes sobre ellos. Y ambos nos retorcíamos de placer, y yo no entendía nada aunque a la vez lo entendía todo. Y me encantaba mirar su cara, ver como cuando nos dejábamos de besar él humedecía sus labios pasándose la lengua sobre ellos y una vez terminado ese ritual, él cogiéndome por la nuca me atraía de nuevo hacía él, como si me siguiera deseando y no hubieramos terminado todavía, todo fuera a ser mejor todavía entre los dos, pudiéramos ser aún más amigos de lo que ya lo eramos, muchísmo en sus propias palabras....



De repente un ruido agudo, la sensación que no somos sino personajes de un boceto de comic que alguien esta dibujando. De repente alguien arrugando ese mismo papel en el que estamos todos juntos. De repente el desorden, la Renault partida por la mitad sobre mi cabeza, los pies de Rafa sobre mi cara, sus hermanos desperdigados, sus palabras “eres el mejor amigo que nunca antes he tenido” y yo que cuando estoy a punto de contestarle que me quedo mudo y él que desaparece finalmente y para siempre y en su lugar, en lugar de sus hermanos, como que que no aparece sino al final de un túnel, la ventana de mi cuarto , la luz del despertador parpadeando encima de la mesilla, mis gafas sobre el portátil. Si, se oye el mar, el viento todavía es fresco, es jueves, tengo que ir a trabajar ¿no?, si claro, ¡Qué mierda!.


Miro bien a mi alrededor por si acaso antes de incorporarme del todo.

Debería saberlo ya. No aprendo.

Los sueños no dejan rastro alguno. Es imposible que lo hagan.

“Unicamente quizás dentro de uno mismo” pienso terminándome el café en la cocina minutos después.

 
175
Mi madre dice que no me doy cuenta de lo solo que estoy.


Es la misma historia de todos los veranos por estas fechas, cuando a primeros de julio ella y mi padre se van de vacaciones y el dia anterior a su marcha los dos llaman a mi tio en Sevilla para decirselo y yo no quiero ponerme al telefono a hablar con el , a escuchar sus bobadas.

Yo no tengo hermanos y tu padre solo le tiene a él , encima tu eres hijo unico, si pasa algo ¿a quien crees que vas a tener que acudir?, ¿Quien te va a cuidar?, ¿No te das cuenta? - me dijo otra vez con cara de preocupacion y pena, como otras veces, sabiendo que yo daría mi brazo a torcer finalmente y accedería a cambiar un par de palabras con él, con eso basta siempre, es suficiciente.


La noche anterior a que se fueran los dos modificamos la clave de la alarma del chalet y establecimos otra clave diferente tambien para cuando la mujer de todos los años venga a limpiar. Luego escribimos en una hoja de papel los números de telefono a los que puedo acudir si me pasa algo y los pegamos con celo a la puerta de la nevera. A la una de la madugada por fin nos acostamos los dos pues al dia siguiente, sabado, los tres teníamos que madrugar para ir al aeropuerto.


A las ocho de la mañana del dia siguiente, desayunando en una de las cafeterias del aeropuerto, mi madre por sorpresa dió por concluida la epoca en que cuando me preguntaban por si tenía novia era ella la que contestaba por mi " ahora que se centre en los estudios y mejor que no sepa nada de novias".

Aprovechándose que mi padre se había ido acomprar el periodico, ella de repente no dudo en preguntarme por el tipo de relación tenia con Eva,la chica de la facultad que me llama casi a diario, pues no debo perder el tiempo ya , los años se te echan encima a toda velocidad -es su consejo- y debes de tener a alguien cuanto antes mejor y no quedarte tan solo como lo estás en el mundo.


Me evadí de su pregunta como pude, afortunadamente mi padre no tardó demasiado en volver y al parecer ya tenian que embarcar según le dijo.


Nos despedimos al pie de unas escaleras y yo comencé justo entonces a disfrutar de todo el doble, dando el pistoletazo a mi semana de libertad,decidiendo para empezar no bajarme minutos despues para coger el tren de vuelta a casa sino continuar hacia Barcelona,sabiendo muy bien lo que iba a hacer una vez que llegase al final del trayecto.



Mi madre dice que estoy solo y eso que ella creo yo, solo conoce la soledad de pasada.

Mi madre nunca los ha visto, a los chicos vagando por la noche a solas de un bar a otro, finalmente entrando a una discoteca y colocandose en una esquina y bebiendo a solas, buscando con la mirada a alguien para pasar la noche, dejando correr las horas, esperando,mi madre nunca ha visto sus caras de enfado, de aburrimiento, de frustración al final de la noche, mi madre tampoco, no, los los ha visto a ellos, a los cincuentones apoyados en las barras, aislados de todo, medio borrachos, ofreciendo pasar la noche con ellos supongo que a cambio de pasta a todo chico con aspecto sudamericano o magrebi que por cerca de ellos pasa, sabiéndose ya de antemano fuera de lugar, blanco de desprecio por parte de la mayoria de gente que los rodea.


Mi madre tampoco sabe mucho de mi vida ya, para empezar ni siquiera sospechaba ayer de mis planes por ejemplo para esos primeros momentos nada mas irse ellos, de libertad, es decir ir al piso de Barcelona, entrar en el sigilosamente a ser posible sin que ningún vecino me viera y ya una vez en mi cuarto, medio desnudarme y sacarme unas fotos medianamente sexys dentro de lo que cabe para mi nuevo anuncio de contacto,ese en el que una vez mas he depositado demasiada confianza seguro.


Solo espero que la gente acuda a el como moscones, tener dentro de dos o tres dias ya gente con la que ir quedando.

He decidido no desnudarme del todo finalmente, con una foto en slips y otra en boxer y una de cuerpo entero es mas que suficiente.

Tenía las persianas bajadas del todo y tanto afuera como dentro de la habitación hacía un calor de mil demonios.

Es normal pues que ocurriera, que me pusiera de lo mas cachondo viendo otras fotos de tios que como yo medio desnudos o desnudos del todo aparecían en dicha página .

Alguien se ofreció poco después a cascarsela conmigo en el chat y me dió igual como era, ni siquiera me fijé en su cuerpo mientras me la machaqué.

Mantuve fija mi vista en el mio, en mi mano subiendo y bajando, y como cuando me corrí tal y como temia, despues de cinco dias de abstinencia, un rio de leche salió hacia afuera, manchando mis manos, cayendo sobre mi estómago, yo opté entonces por mover la cam de forma que él la pudiera ver con todo lujo de detalles, lo más cerca posible, y asi disfrutrara al máximo de aquello.


Te sale tanto siempre? me preguntó.

Si, a veces hasta más - le contesté intentado impresionarle.
 
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Aún quedan unos pocos. Los veo en la biblioteca, concentrados en sus apuntes y libros, a primera hora de la tarde. Son los últimos en terminar el curso, los que siguen alli todavía mientras que el resto fuimos poco a poco a desapareciendo de su vista a medida que junio se consumía, integrándonos poco a poco al verano que entonces acaba de comenzar.

Sus caras parecen decirlo todo y cuando uno de ellos, el chico de la camiseta de Puma negra, me mira al pasar a su lado, entonces me entran unas ganas enorme de decirle que porque no me acompaña afuera y nos vamos a dar una vuelta, que juntos podemos hacer ¿porque no?de este verano algo divertido e inolvidable para variar.



El bibliotecario es alguien que aunque solo de vista conozco de S. y él parece que también como que se ha quedado con mi cara.

La primera vez cuando le entregé un libro solo me miro fijamente a los ojos. Dos dias después al devolverlo ya me sonrió. Cuando el viernes le pedí permiso para usar la fotocopiadora ya hasta me llamó por mi nombre. Asi que es cuestión de tiempo que me hable, estoy seguro, pero hasta entonces, hasta que llegue ese dia, pues, vendré aquí y lo primero siempre será buscar al chico de la camiseta negra de Puma en su esquina, para tratar de memorizar definitivamente su cara en unos pocos segundos, que es el tiempo que tengo para mirarlo y no levantar sospechas. Un dia cualquiera vendré y ya no estará,lo sé, habrá terminado su curso y disfrutará ya lo máximo de sus vacaciones. Y él no necesitará volver aquí a por lecturas porque ya digo, su verano no será aburrido, sin planes, sino todo lo contrario.


Sentado en la misma mesa frente a él, hoy por fin me atreví a dar ese paso estando el resto de las mesas vacias, me faltaba el aire, me latía el corazon con tanta fuerza que hasta me daba corte que él lo pudiera escuchar.

El silencio entre ambos sin embargo parecía que iba a romperse en cualquier momento y por cualquier tontería, a él se le caería un lapiz , yo se lo recogería, el me diría “gracias” y asi comenzaría todo.

Parecíamos estar tan predestinados a conocernos, o al menos en mi cabeza eso parecía, que salir luego a la calle sin que hubiera pasado nada entre ambos, fue como dejar olvidado algo alli dentro y tener mañana que volver para recogerlo, pero claro, sin saber si lo voy a encontrar o resulta que lo he perdido ya para siempre, o al menos hasta el próximo otoño, que ya será demasiado tarde probablemente, pues me dará hasta vergüenza volver a mirarle a la cara, no vaya a ser que pueda adivinar por la misma, por mi expresión, la de tardes del verano que yo llené hace meses imaginando que los dos eramos amigos, tomando de paso prestada su alegría y su risa yal y como yo la imaginaba que podía ser..




No se oye ni el sonido de las duchas.

Me las prometí muy felices.

A esas horas en las vacaciones de Navidad y Semana Santa los vestuarios siempre estaban llenos de chicos que estaban buenísimos o bien medio en pelotas o desnudos ya por completo bajo las duchas.

Pero eso ya es historia, me temo, pues estos dias siempre tengo la piscina casi para mi solo, lo mismo que las duchas, la sauna o el gimnasio en caso que fuera a él.



Mi padre me recoge en coche todos los dias a las seis y media en la esquina de casa y juntos nos vamos ya hacia la casa de la playa.

Cuando me pregunta que qué tocaba hoy si biblioteca o piscina, no sé muy bien porque me da por mentirle y asi, el dia que he estado, después de salir del trabajo y comer, en la biblioteca como que le digo que he ido a la piscina, y viceversa también claro.

Y él me cree o eso parece.


Mi madre me conoce mejor.

El sabado cuando le dije por la tarde que me bajaba a Barcelona ella me preguntó que para que, cosa que nunca suele hacer ya.

Supongo que pensaba que podía ser que yo fuera a ir a la manifestación con ese chico que no deja de llamarme, junto al resto de mis amigos.

Pero no. A las nueve estaba de vuelta a casa ante su sorpresa, probablemente no me esperaba hasta las primeras horas del domingo, y sin intención alguna de salir por la noche, cargado además con una bolsa del “Continuara” y otra de la Fnac.



En realidad el chico especial y yo en principio si que teníamos intención de ir.

Ibamos de hecho preparados cada uno con nuestra gorra y las gafas de sol para asi, camuflarnos entre la multitud, pero finalmente yo no me atreví.

Y a él la verdad, se le notó aliviado con mi decisión.

Y entonces, desde la acera les vimos pasar, mirándolos nosotros a ellos y mirándonos ellos a nosotros.

El proximo año será dijo el chico especial quitándome la gorra de la cabeza.