196
¿Cuanto dura la ilusión por algo o por alguien?
¿Cuando y porqué desaparece la novedad?
¿Cuando ya no es necesario hacer algo por encima de cualquier otra cosa ?
¿Cuánto se mantendrá antes de desaparecer, poco a poco desvaneciéndose, dejando de ser en torno a quien gira nuestra vida?
De noche, en la oscuridad de mi cuarto, veo la luz del ordenador encendida y me gusta escucharlo, sentirlo tan próximo a mi.
Lo compre hace casi tres años y dándole vueltas al tema, me doy cuenta que aún lo trato como si acabara de colocarlo por primera vez sobre mi mesa.
Es muy importante para mi todavía, y mas próximo y fiable que la mayoría de la gente que conozco de hecho.
En sus "tripas" esconde todo lo bueno y lo malo que yo pueda tener
como persona, mis vicios, mis amigos, mi música, y sin él mi vida estaría de lo mas vacía creo.
Me gusta el calor que desprende. Le agradezco como me avisa de si
alguien se conecta o si recibo un mensaje. Parece que realmente se preocupa por mi mientras duermo y no quiere verme ya nunca más aislado del resto del mundo como al principio del todo lo estaba.
Tengo también el portátil del trabajo pero para empezar ni siquiera es mío y tampoco pasaría nada siendo honesto, si un día de repente, ahora mismo, me lo quitaran o me lo quisieran sustituir por otro.
Este si que es cien por cien una maquina, repleto de hojas de calculo,
mensajes de correo electrónico y documentos Word únicamente.
Nunca llegará a ser lo primero que miro al entrar en mi cuarto, ni me tendrá embobado pensando en que mejoras puedo hacerle.
Nunca me alegraré viéndole descansar apagado, nunca le agradeceré la buena suerte que a veces creo que me da.
Nunca.

Yo hace once meses más o menos, al sentarme por primera vez aquí, si que me sentí casi el rey del mundo.
Pero hoy evidentemente las cosas ya no son lo mismo y de hecho, esta mañana es mi primera mañana en mi empresa sin hacer nada de nada, y no porque no tenga cosas pendientes en las que trabajar, sino porque no tengo ganas ni fuerza alguna para hacerlo, me siento agotado, sin razones para seguir un dia tras otro trabajando aqui.
Me aburre la gente ante la que tengo que disimular cerrando la ventana de internet constantemente cada vez que aparecen, la que comparte la esquina conmigo, me aburren las reuniones y siento enormemente el no poder estar por ejemplo al otro lado del cristal de la ventana, disfrutando del sol que hace, sentado en un banco cerca de la playa, o en el Maremagnum tumbado y escribiendo algo en una libreta.
Xavi me fríe a mensajes además, y como cada uno de ellos parece como traer adjunto una pequeña parte de lo que fueron mis vacaciones, no consigo para nada concentrarme, hacer aquello por lo que me pagan y tengo que hacer.
Nunca antes me había pasado, seis horas de improductividad laboral
absoluta, debo ser el único, todos parecen estar tan concentrados.
Guille es el típico chico con el que ,en tus primeras horas a su lado, piensas que ya no vas a aburrirte nunca más.
Sin embargo, a partir de las cuatro de la madrugada, como que todo cambia y sus chistes suenan como repetidos y su risa es demasiado estridente y similar a otras muchas anteriores suyas que se han ido sucediendo la una a la otra a lo largo de la noche, consciente que se ha convertido ya en el centro del grupo.
Su enfado luego porque nadie se ha fijado en él todavía, a veces resulta insoportable, una mera pose para que tu le digas entonces todo aquello que él quiere escuchar .
Que hacias? De voluntariado? me preguntó al verme charlando con ZZZZZ nada mas entrar a M. y a mi estas cosas, estas bromas no me hacen ya nada de gracia.
Bailamos un buen rato pero como nadie se nos acercaba decidimos separarnos y el me dijo "a las 7 te llamo por si quieres venirte de after".
Ok le dije.
Y a las siete cumpliendo su palabra Guille me llamó.
Yo le dije que ya estaba en casa y muy cansado, asi que mejor lo dejábamos para el próximo fin de semana.
Zzzzzz me preguntó que quien era pero no fue necesario responderle. Sus brazos me envolvieron, anticipándome de alguna forma todo ese calor que su cuerpo al pegarse al mio segundos después me transmitió.
Su cama a veces es para mi el lugar más seguro del mundo.
Una segunda casa para mi.
195
De pronto un dia a eso de las siete de la mañana, bajando las escaleras hacia el andén, sorbiendo el café que la chica de todas las mañanas me da sonriendo sin que yo sepa muy bien el porqué, me doy cuenta que el curso ha comenzado para casi todos y no puedo evitar sentir que este verano del 2007 apenas ha existido, ha sido demasiado corto, sin sobresaltos, muy soso.
Como el año pasado el chico que todas las mañanas me alegraba la vista vuelve de nuevo a estar al borde mismo de las vías, esperando que pase el tren. Sé su nombre porque lo he oído por casualidad un par de veces pero nada mas, ni idea de lo que estudia, ni donde lo hace, aunque más de una vez si que me he planteado seguirlo desoyendo asi mis obligaciones laborales, echando a perder la mañana detrás suyo para averiguar un poco más de su vida.
Está muy moreno y se nota que se ha apuntado al gimnasio pues se ha ensanchado algo. El pelo lo lleva mas corto. Sus pantalones una vez mas le dejan medio culo al aire. Se ha puesto un pendiente mas en la oreja derecha y esta junto a una chica con pinta de amiga pero no de novia. Lleva una especie de collares de madera alrededor del cuello y me mira al pasar a su lado y de repente me siento como que estoy a punto de saludarle aunque obviamente al final no lo hago.
R que es como se llama tiene la costumbre de subirse al primer vagón y yo lo hago en el último que es el que me viene mejor y ya no me sacrifico por él como lo hacia antes, solo para poder verlo un poco mas, ya no. Será porque después de tantos meses no tengo tanto interés por el, el corazón se me sigue poniendo a mil eso si, el caso es que yo por fin ya me situo donde debo de hacerlo y no donde antes lo hacia, porque si el alguna vez se hubiera mudado a mi zona, o hubiera buscado sentarse a mi lado como yo en cuanto lo veía solo lo hacia, seria otro cantar, lo seguiría intentado...
Conversaciones entre chicas que dejan al descubierto a sus novios veraniegos y sus habilidades sexuales, apuestas acerca de quien sigue virgen y quien no después del verano, venganzas ejecutadas con los mejores amigos de sus ya ex novios, protagonizadas por ellos porque asi les dolerá mas dicen , esos son los temas de conversación de mis compañeras de vagón. Una escena en que una de esas mismas chicas dias después, deja sus deberes al típico chaval guapo y creído, que a toda prisa los copia ante la mirada reprobadora de las feas del grupo , me demuestra que pese a lo lejano que veo mi el colegio, y lo diferente que somos ellos y yo, algunas cosas nunca cambian. Los hay quienes salen con algo de ventaja y quienes no, quienes tendrán una trayectoria en los años posteriores ascendente y quienes todo lo contrario.
El café de todas las mañanas, mi mochila, la música del mp3 que no me deja oir sus conversaciones, son como mi barrera de defensa ante todos ellos y lo que representan, no volvería atrás ni loco. Ni por el siquiera , aunque me garantizaran su amistad y eso que hoy llevaba una gorra de colores muy graciosa y estaba solo y me miró otra vez al pasar.
“Macho Iberico No Gracias” lleva escrito una de esas chicas bastante feas que no soportaban hace poco la idea que su amiga hubiera dejado sus deberes a ese chulito.
Luna y yo por fin ya hemos renovado nuestra cuota anual para nuestro gimnasio ultramoderno, ese en el que al menos por lo que se refiere al vestuario masculino nunca pasa nada, pero un año más me temo que he dejado aparcada la idea de meterme a hacer aparatos. No me apetece. Seguiré pareciendo un criajo, tampoco importa mucho. Casi desde el mismo dia en que volvieron a abrir sus puertas los dos nos hemos pasado casi una hora nadando alli cada tarde. Y es una suerte que ella sea casi ciega cuando antes de salir del agua los dos descansamos un poco y yo me pongo a darle a la cabeza, porque sino seguro que me preguntaría en que estoy pensando, si estoy preocupado por algo, dándome el coñazo un poco.
Solo permanecemos en silencio dos o tres minutos antes de ir buceando hacia la escalera, cada uno pensando en sus asuntos, mucho mejor asi, ¿no?.
Luego, una vez ya duchados y vestidos, los dos vamos a la cafetería de siempre a tomar nuestra merienda – cena. Estamos un poco obsesionados con la piscina de acuerdo, con los zumos naturales que ofrece dicha cafetería y que aún no hemos probado, con la sección de alimentos y de infusiones del supermercado del Corte Inglés, no muy lejos de donde estamos sentados, con no ser como la mayoría de la gente que no se cuida nada. No vamos a beber nada de alcohol prometemos, ni fumar ni siquiera un pitillo los fines de semana, de hecho tampoco es tanto esfuerzo ¿no?, ya casi no lo hacemos la verdad.
Los horarios de Luna que tiene que estar en casa a medianoche, se han convertido desde este verano, ya en mis propios horarios casi, salvo que su novia (ya hablaré de ella) sea la que encargue de llevarla a casa.
En la puerta de su portal al despedirnos le cuento que hace un año T. era el rey de la oficina pero que hoy es un cadáver laboral casi, humillado delante de todos, sin futuro en nuestra planta, aislado y abandonado por todos en su pequeño despacho con vistas a la Diagonal.
R. y A. mientras, que son sus sucesores -le sigo explicando - hacían ayer sus cábalas en la sala de descanso acerca de con quien podían contar y no, de sus aliados y enemigos, repasando mentalmente mesa por mesa y clasificando en consecuencia a su dueño.
Cuando llegaron a mi puesto de trabajo -le susurro no vaya a ser que R. y A. por casualidad anden cerca- los dos se rieron, dándose cuenta que estaba alli junto a ellos tomándome un emparedado. Como no era fijo cuando se produjo la guerra interna entre ambos bandos la pasada primavera los dos decidieron darme una oportunidad, otorgarme la categoría de aliado suyo, basándose en lo bien que me llevo con A. supongo, en que al fin y al cabo soy un recién llegado alli....
A Luna historias como esta le aburren mortalmente, lo noto. Como a la mayoría del mundo supongo.
Ella es muy feliz ahora y normalmente la felicidad ajena me repatea, me sienta como una patada en el mismísimo estómago.
Sin embargo en su caso es diferente y me alegro un montón por ella.
Se lo merece.
A veces uno no tiene más remedio que estar en un bando o en el otro, no puede quedarse al margen.

Niza........Por las tardes
194
Todos han tenido su propio verano.
Hoy que he vuelto a Barcelona me he empezado a enterar poco a poco de los detalles.
Marta y Rafa por ejemplo se lo han pasado juntos, sin separarse el uno del otro ni por un solo dia.
Nada más terminar los exámenes que fue cuando yo les perdí la pista, o mejor dicho nos dejamos de llamar, los dos se fueron al pueblo de ella un par de semanas a relajarse y luego se volvieron a Barcelona obsesionados ,según me han contado, por buscar y encontrar un trabajo de cara este próximo año académico.
Afortunadamente para ambos, lo han conseguido, y además en el mismo sitio, atendiendo telefónicamente a los clientes de un banco, y es por eso que el próximo mes comenzarán a vivir juntos ya en un mini apartamento que se han alquilado cerca de mi casa.
En realidad se trata de un baño por una parte y luego una cocina americana y una cama de matrimonio por otra, apenas cuarenta metros cuadrados, que poco a poco están preparando para mudarse alli en unas semanas. Los dos están muy ilusionados con el tema, sobre todo ella, basta con le mires a los ojos para que te des cuenta casi de inmediato.
Como hoy he quedado con ellos y venían de la playa, los dos no han tenido más remedio que subir a él para cambiarse de ropa e irnos al cine, y es por eso que lo he podido ver, pues es un secreto, nadie más de la facultad lo sabe, al menos eso me han dicho.
Cosas curiosas que pasan, Marta no ha dudado en salir en bragas del baño para terminar de vestirse delante de mi pero Rafa sin embargo no lo ha hecho desgraciadamente, apareciendo vestido a su salida con unos pantalones vaqueros cortos y una camiseta de color blanco, ya preparado por completo para marchar de casa.
El sigue igual que siempre, muy guapo, y como desde hace un año más o menos, también completamente distante también en cuanto a mi atañe.
Nos hemos sentado el uno al lado del otro luego, en la sala de proyección, y la verdad, no he podido evitar tener una erección al notar como por fin lo tenía tan cerca de mi, tanto como desde hace meses quería.
Y nada más iniciarse la película, ha pasado, ha bastado con una tontería una como ponerse él las gafas al mismo tiempo que yo lo he hecho, para volver a sentirme exactamente igual que como cuando compartíamos tantas cosas los dos y él me invitaba a su casa, me mandaba un sms todas las noches, me besaba incluso en la mejilla en Sants al despedirse de mi. Justo esos dias en que yo le defendía a capa y espada de Marta y Eva que a su espalda decían que era feo. Esos tiempos ya pasados en que yo pensaba en él a todas horas.
Tenía fé en que ,alguna por lo menos de las muchas pequeñas cosas que tenía planeadas hubieran pasado esta tarde.
Pero no; nuestros brazos ni se han rozado, lo mismo que nuestras piernas. Nuestras miradas no se han cruzado. Mi codo ni siquiera ha rozado sus costillas, su cabeza en ningún momento se ha posado sobre mi hombro para hacerme una confidencia o preguntarme por algo de la película que no ha entendido.
En realidad ha sido como tener a un desconocido a mi lado, un desconocido con quien la esperanza de tener un contacto mínimo , no creo que sea pedir mucho nada de lo anterior, hace que se te mantenga tiesa hasta que de nuevo encienden las luces y la gente ansiosamente reclama que te levantes de tu sitio para que les dejes salir. Un desconocido que no es realidad tan desconocido sino más bien todo lo contrario.
Marta me ha dicho como despedida que estoy muy guapo.
“Claro que si” me han dado ganas de responderle- “como siempre que sé que tu novio va a venir me pongo,haciendo milagros, por si acaso cuela”.
Rafa mientras hablaba por teléfono y bueno, un gesto suyo levantando la mano he supuesto, que era la despedida, su despedida.
La gente yendo a saco en S., en los chats, en los retretes de Glories y yo allí, colgado, mendigando por algo tan mínimo, sentado a su lado, sin importarme una mierda los anuncios, la película después , incluso lo que Marta me cuenta de su familia a la salida.
Y tampoco me preocupa demasiado el que ella vaya a ir de mañanas a la universidad por el trabajo y que ya no nos vayamos a ver apenas. O que Eva haya dejado agobiada definitivamente la carrera.
Me pregunto si ella le quiere más de lo que yo le he llegado a querer y supongo que bueno, que si, aunque sin mucha convicción.
Me imagino que las cosas han sucedido de otra forma a la que han sucedido y que voy a ser yo y no Marta el que va a compartir el piso con Rafa, el que se va a acostar con él todas la s noches en esa cama de matrimonio con su colchón a estrenar,aún envuelto en plástico.
Hubo hace meses una noche en que ella, muy borracha, nos contó a Eva y a mi en plan confidencia, lo bien que besaba Rafa, lo bueno que era en la cama.
Yo entonces muy lanzado le pregunté si la tenía muy grande, enormemente ansioso por enterarme de ese detalle, pero ella no me respondió, simplemente se rió.
Esta madrugada en la oscuridad de mi cuarto doy por hecho que si es asi, y que además Rafa por fin me la ha metido en la boca y yo no me canso de chupársela una y otra vez hasta que se corra dentro de ella.
Llevaba bastantes meses sin imaginar algo parecido con él.
No ha sido difícil sin ambargo hacerlo.
La costumbre.
193
Las vidas agridulces se colocan detras de cada uno de los que finalmente resultan ser sus propietarios verdaderos.
Como nuestra propia sombra, que a menos que el sol nos de por la derecha o por la izquierda no podemos ver, ellas tambien saben como estar ahi sin hacerse notar, sin que nadie se de cuenta de su presencia, pero siempre preparadas y dispuestas para volver a un primer plano en el momento oportuno.
Tratamos de dejarlas atrás y durante dias conseguimos engañarlas pero siempre acaban por encontrarnos de nuevo, siempre.
Me recuerda a esas situaciones en que intentas de deshacerte de algo y alguien por la espalda te llama la atencion, diciendote que se te ha caido al suelo,o lo has dejado olvidado sobre una silla, ignorando que tu verdadera intencion era deshacerte por fin de ese "algo".
Un trabajo maravilloso que te encanta, un proyecto artistico por supuesto y a ser posible en el extranjero, un tio que anda detras tuyo superguapo pero que nadie conoce, las madrugadas en S. y A. andan llenas de gente tratando de convencerte de lo maravillosa que es su vida, de lo lejos que esta de la tuya. Y no me olvido, tambien estan esos que por ir superpasados se creen superiores a ti, mucho mas valientes y arriesgados de lo que tu eres. Ingenuos ,creen que asi no van a encontrarles alli dentro. No saben que a ellas les da igual, que no respetan nada, que tarde o temprano siempre terminan por localizarnos a todos y cada uno de nosotros.
Mi vida agridulce conoce demasiado de mi. Podria, como las de todos los demas, durante horas ponerse a hablar y hundirme en la miseria, mostrar a todos quien soy, de donde vengo.Pero no, salvo que te pongas muy pesado o las desafies abiertamente, he aprendido que ellas te respetan, guardan silencio, no son muy icomodas de llevar en el fondo.
De pequeño mis padres si que contaban tantas cosas mias a todo el mundo que siempre terminaban por avengonzarme por alguna de ellas.
Y ¿Acaso los profesores del colegio, gracias a sus cumplidos, no me colocaron mas de una vez en una situacion delicada frente al resto de la clase?.
Pues eso, no me quejaré mas de ellas.

Hace un mes ZZZZZ y yo pasamos su último dia de vacaciones metidos en la cama, abrazados.
Me siento bien a su lado -pensaba entonces-, si estuviera junto a alguien más joven en vez de con él ya le hubiera agobiado hace rato con tanta caricia y beso tonto.
Yo para él era como una especie de regalo de cumpleaños -me decía- que le había hecho olvidar a todos esos chavalines de quince o dieciseis años que antes de conocerme le traían por la calle de la amargura y por culpa de los cuales sabía que tarde o temprano se metería en algún lio.
El era para mi algo parecido unos dias, pero otros no.
Escuchando un montón de canciones tristes en mi último dia de vacaciones, en mi cama, solo, sigo pendiente que alguien me reclame a través del Messenger para lo de siempre.
He conocido a un montón de gente estas vacaciones, han estado fenomenal. De repente aparece alguien como Xavi en tu vida y resulta que pone a tu disposición a todos sus amigos y amigas, te da una nueva vida casi podríamos decir sin pedirte nada a cambio.
Quizás dejé a ZZZZZ por eso, porque solo lo tenía a él, porque era o él o nada.
Quizás si hubiera estado como estoy ahora, seguiríamos, y rodeado de gente de mi edad y pasándomelo genial lo vería como un complemento , un añadido, un aliciente perfecto para que mi vida sea , gracias a él, aún mejor, no como un lastre.
Quizás gracias a nuestras risas de madrugada, a las idas y venidas en coche por todo Barcelona, a mi nuevo grupo de amigos en la playa junto a mi, todo podría haber sido ahora compatible. Yo le habría echado tanto de menos en esos momentos junto a ellos que al volver a su casa lo habría hecho siempre con unas ganas locas de verle, con una sonrisa y no murmurando lo harto que estaba no solo de él sino de no tener más planes, otra gente con la que quedar .
192 BERNABE EN LA PLAYA
1
Su reloj se detuvo al escuchar la última de sus excusas , al no creerla y estar seguro en consecuencia de que él le mentía
Su único amigo llevaba ya dias dándole largas cada vez que lo llamaba por teléfono para ir a dar una vuelta. Siendo más que obvio que él no se iba a quedar en casa como le decía, estaba pues totalmente claro que había encontrado otra gente con la que ir, que desde hacia ya dias oficialmente pasaba de Bernabé.
No fue hasta casi un año después de esta escena que de nuevo lo oí volverse a poner en marcha por cierto.
Primero la manecilla que marcaba los segundos, luego la de los minutos ante mi sorpresa, pasado un buen rato la de las horas también. Estaba cerca suyo, en una playa de un pueblo de la Costa Brava donde solía veranear.
Entre medias, quedó pues, una especie de tiempo muerto, de ligero sueño del que uno anda despertándose y cayendo en el sucesivamente, que ocupo su vida durante una época esencial para la formación de la personalidad, al menos eso dicen, donde cada dia una nueva pregunta urge ser respondida, donde uno curiosamente cree tener respuestas para todo.
Durante esos primeros dias;
Aprendió a mentir, y fue duro.
Primero le dijo a su madre que su amigo estaba enfermo y que por eso no salía, luego, la semana siguiente el enfermo era él y muy pronto su madre dedujo que algo había pasado entre ambos.
Aprendió también a escuchar los diversos sonidos del viejo caserón en que vivía, y a clasificarlos según su cuarto de procedencia.
Aprendió por supuesto lo largas que pueden llegar a ser las tardes en soledad y lo ridículo de los programas de música de baile en la radio los sábados por la noche si no sales, de los programas de baladas de las noches de los domingos si no has hecho nada memorable durante el fin de semana.
Aprendió a sentirse descolocado, sin ganas de nada, y se dió cuenta de lo estúpido que era seguir semana a semana la cartelera de los cines si no tenía con quien ir.
Aprendió que él ya no iba a volver a ser su amigo nunca más, por muchas ilusiones que se hiciera al verlo durante el verano siguiente en la playa, como todos los años anteriores, en compañía de nuevos amigos, dedicándole una mirada muy de vez en cuando.
2
Iba y venía del colegio a diario durante el otoño que siguió a ese ,su primer verano en soledad, y los fines de semana solo salía de su casa para, sobre su monopatín, a última hora de la tarde, bajar por la avenida a toda velocidad un par de veces como mínimo. Nada más. Ese era su único plan pero Bernabé, lejos de aburrirse, sobre todo a partir del momento que su madre le dio las llaves del trastero para que curiosease en él, empezó a notar como le faltaba el tiempo para todo aquello que quería hacer y quizás por eso era que tenía siempre tanta prisa, estaba tan nervioso y dejó finalmente de patinar de pronto.
Estaba situado en el ala izquierda de la casa, cerrado siempre bajo llave. Dentro su madre guardaba los recuerdos del que había sido su marido y que era el padre de Bernabé. Aún hoy no sabe muy bien porque, pero el caso es que un dia él le pidió las llaves como otras muchas veces lo había hecho antes y ella entonces se las facilitó, no se negó en redondo como de costumbre. Tenía derecho suponía a disponer de los mismos tanto como ella, ya era la hora, no podía retrasar ese momento ya más.
Bernabé pensó que apenas sabía nada de su padre al introducir esa tarde la llave en la cerradura.
Tan solo que había muerto a los pocos meses de nacer él.
Cuando abrió la puerta y accedió al interior de esa, al menos para él, misteriosa habitación, se dio de bruces con una estantería repleta de libros y otra de discos, y una mesa de despacho junto a la ventana con un tocadiscos sobre la misma, lleno de polvo pese estar cubierto con una sábana de color azul claro.
Apenas hizo nada aquel primer dia en la buhardilla pero poco a poco y por su cuenta fue adecentando aquel lugar al llegar del colegio durante la siguiente semana, convirtiéndolo asi, poco a poco, en consecuencia en una especie de segunda habitación suya, en la que el tiempo ,descubrió de repente , pasaba mucho más deprisa que en el resto de la casa.
3
Entre otras muchas cosas Bernabé encontró un montón de fotos de su padre. De poco antes de morir, del noviazgo con su madre, de él siendo recién nacido a su lado. Sus favoritas sin embargo rápidamente pasaron a ser unas en blanco y negro de los primeros años setenta. En ellas su padre llevaba el pelo largo, perilla y por lo que pudo adivinar las mismas no estaban hechas muy lejos de donde vivía.
Visitó una tarde ese lugar ansioso, o mejor dicho lo que quedaba de él, sus ruinas, situadas en la vertiente interior, contraria al mar, del Tibidabo. Alli mismo era donde sus padres se habían conocido, donde habían vivido casi un año en una especie de comuna hippie. Era increíble.
Ya solo quedaba de todo aquello una casa semiderruida, invadida por la abundante vegetación, de acuerdo, pero daba igual, era lo mismo. Aquello le cambió tanto que ya no volvió a ser el mismo, es decir quien había sido antes de haber ido alli, durante muchos meses.
Muchísmos
Encerrado dentro de esos treinta metros cuadrados, a partir de ese dia , Bernabé comenzó a escuchar enfermizamente todos aquellos discos de Jimi Hendrix y Leonard Cohen que su padre tenía guardados y perfectamente organizados casi a diario. A leer sus notas, a vestir con ropa que trataba de imitar treinta años después la moda de aquellos dias. Y su madre entonces , preocupada, pocas semanas después, una noche subiéndolo a buscar cerca de media noche al trastero, decidió poner fin a todo aquello, cerrando definitivamente la buhardilla y retirándole la llave de momento.
Bernabé lloró por primera vez en años esa madrugada, suplicándole por que le dejara volver a entrar alli, no dejándola dormir, pero ella era inflexible ya en ese aspecto, pues veía como sucedía aquello que tanto temía, como su hijo de nuevo se aislaba de todo y de todos y claro, no lo podía permitir de nuevo con la de problemas que le había causado en el pasado.
4
Pese a no haber patinado durante meses nada más subirse al skate de nuevo Bernabé volvío a ser el rey del mismo, el más rápido de la ciudad.
Llevaba en el bolsillo de su pantalón una hoja de periódico de ese mismo dia, en la que hablaban de su padre y lo recordaban, definiéndolo, como una especie enfant terrible, con rostro aniñado y largo flequillo, con una gran facilidad para las frases brillantes, de esas que perduran en la memoria de la gente durante años. Cada curva que tomaba se aseguraba de no haberlo perdido palpándose la parte trasera del pantalón y pensaba en si habría algún otro hijo de alguien que saliera también en el periódico tan solo como él lo estaba en esos momentos.
Y de repente ocurrió, sentado justo en el banco en el que él se sentaba al finalizar la bajada para esperar al autobús que lo devolviera de nuevo a lo más alto de la montaña, Bernabé lo vió por primera vez, a un chico de su edad, delgado, con el pelo largo y con los pies apoyados en otro skate muy parecido al suyo sino exactamente igual.
Y algo dentro de él lo intuyó, en ese mismo instante, ambos estaban destinados a ser amigos.
El le miró lo mismo que Bernabé también lo hizo. Los dos se sentaron el uno enfrente del otro dentro del autobús.
Sin embargo hubo que esperar un poco más, al fin de semana siguiente exactamente para que por fin se atrevieran a hablarse el uno al otro.
Hoy Bernabé puso su toalla junto a la de su madre en la playa pero de repente le dijo algo al oido saliendo disparado hacia el otro extremo de la misma.
Un grupo de chicos y de chicas, sus amigos, le esperaba con los brazos abiertos, a punto de iniciar un partido de volley.
Ya no vestía por cierto como hace unos meses lo hacía, su estilo era totalmente actual, nada de nostalgias.
Ya no tenía aquella mirada perdida tampoco.
Su madre oyó una carcajada suya a lo lejos poco después, seguida de otras muchas otras carcajadas más y no pudo evitar también el reirse un poco.
Yo, viéndolo desde algo más cerca, también me reí.
Tic tac, Tic tac, su reloj estaba de nuevo en marcha.
Sonaba mas alto que nunca

Su reloj se detuvo al escuchar la última de sus excusas , al no creerla y estar seguro en consecuencia de que él le mentía
Su único amigo llevaba ya dias dándole largas cada vez que lo llamaba por teléfono para ir a dar una vuelta. Siendo más que obvio que él no se iba a quedar en casa como le decía, estaba pues totalmente claro que había encontrado otra gente con la que ir, que desde hacia ya dias oficialmente pasaba de Bernabé.
No fue hasta casi un año después de esta escena que de nuevo lo oí volverse a poner en marcha por cierto.
Primero la manecilla que marcaba los segundos, luego la de los minutos ante mi sorpresa, pasado un buen rato la de las horas también. Estaba cerca suyo, en una playa de un pueblo de la Costa Brava donde solía veranear.
Entre medias, quedó pues, una especie de tiempo muerto, de ligero sueño del que uno anda despertándose y cayendo en el sucesivamente, que ocupo su vida durante una época esencial para la formación de la personalidad, al menos eso dicen, donde cada dia una nueva pregunta urge ser respondida, donde uno curiosamente cree tener respuestas para todo.
Durante esos primeros dias;
Aprendió a mentir, y fue duro.
Primero le dijo a su madre que su amigo estaba enfermo y que por eso no salía, luego, la semana siguiente el enfermo era él y muy pronto su madre dedujo que algo había pasado entre ambos.
Aprendió también a escuchar los diversos sonidos del viejo caserón en que vivía, y a clasificarlos según su cuarto de procedencia.
Aprendió por supuesto lo largas que pueden llegar a ser las tardes en soledad y lo ridículo de los programas de música de baile en la radio los sábados por la noche si no sales, de los programas de baladas de las noches de los domingos si no has hecho nada memorable durante el fin de semana.
Aprendió a sentirse descolocado, sin ganas de nada, y se dió cuenta de lo estúpido que era seguir semana a semana la cartelera de los cines si no tenía con quien ir.
Aprendió que él ya no iba a volver a ser su amigo nunca más, por muchas ilusiones que se hiciera al verlo durante el verano siguiente en la playa, como todos los años anteriores, en compañía de nuevos amigos, dedicándole una mirada muy de vez en cuando.
2
Iba y venía del colegio a diario durante el otoño que siguió a ese ,su primer verano en soledad, y los fines de semana solo salía de su casa para, sobre su monopatín, a última hora de la tarde, bajar por la avenida a toda velocidad un par de veces como mínimo. Nada más. Ese era su único plan pero Bernabé, lejos de aburrirse, sobre todo a partir del momento que su madre le dio las llaves del trastero para que curiosease en él, empezó a notar como le faltaba el tiempo para todo aquello que quería hacer y quizás por eso era que tenía siempre tanta prisa, estaba tan nervioso y dejó finalmente de patinar de pronto.
Estaba situado en el ala izquierda de la casa, cerrado siempre bajo llave. Dentro su madre guardaba los recuerdos del que había sido su marido y que era el padre de Bernabé. Aún hoy no sabe muy bien porque, pero el caso es que un dia él le pidió las llaves como otras muchas veces lo había hecho antes y ella entonces se las facilitó, no se negó en redondo como de costumbre. Tenía derecho suponía a disponer de los mismos tanto como ella, ya era la hora, no podía retrasar ese momento ya más.
Bernabé pensó que apenas sabía nada de su padre al introducir esa tarde la llave en la cerradura.
Tan solo que había muerto a los pocos meses de nacer él.
Cuando abrió la puerta y accedió al interior de esa, al menos para él, misteriosa habitación, se dio de bruces con una estantería repleta de libros y otra de discos, y una mesa de despacho junto a la ventana con un tocadiscos sobre la misma, lleno de polvo pese estar cubierto con una sábana de color azul claro.
Apenas hizo nada aquel primer dia en la buhardilla pero poco a poco y por su cuenta fue adecentando aquel lugar al llegar del colegio durante la siguiente semana, convirtiéndolo asi, poco a poco, en consecuencia en una especie de segunda habitación suya, en la que el tiempo ,descubrió de repente , pasaba mucho más deprisa que en el resto de la casa.
3
Entre otras muchas cosas Bernabé encontró un montón de fotos de su padre. De poco antes de morir, del noviazgo con su madre, de él siendo recién nacido a su lado. Sus favoritas sin embargo rápidamente pasaron a ser unas en blanco y negro de los primeros años setenta. En ellas su padre llevaba el pelo largo, perilla y por lo que pudo adivinar las mismas no estaban hechas muy lejos de donde vivía.
Visitó una tarde ese lugar ansioso, o mejor dicho lo que quedaba de él, sus ruinas, situadas en la vertiente interior, contraria al mar, del Tibidabo. Alli mismo era donde sus padres se habían conocido, donde habían vivido casi un año en una especie de comuna hippie. Era increíble.
Ya solo quedaba de todo aquello una casa semiderruida, invadida por la abundante vegetación, de acuerdo, pero daba igual, era lo mismo. Aquello le cambió tanto que ya no volvió a ser el mismo, es decir quien había sido antes de haber ido alli, durante muchos meses.
Muchísmos
Encerrado dentro de esos treinta metros cuadrados, a partir de ese dia , Bernabé comenzó a escuchar enfermizamente todos aquellos discos de Jimi Hendrix y Leonard Cohen que su padre tenía guardados y perfectamente organizados casi a diario. A leer sus notas, a vestir con ropa que trataba de imitar treinta años después la moda de aquellos dias. Y su madre entonces , preocupada, pocas semanas después, una noche subiéndolo a buscar cerca de media noche al trastero, decidió poner fin a todo aquello, cerrando definitivamente la buhardilla y retirándole la llave de momento.
Bernabé lloró por primera vez en años esa madrugada, suplicándole por que le dejara volver a entrar alli, no dejándola dormir, pero ella era inflexible ya en ese aspecto, pues veía como sucedía aquello que tanto temía, como su hijo de nuevo se aislaba de todo y de todos y claro, no lo podía permitir de nuevo con la de problemas que le había causado en el pasado.
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Pese a no haber patinado durante meses nada más subirse al skate de nuevo Bernabé volvío a ser el rey del mismo, el más rápido de la ciudad.
Llevaba en el bolsillo de su pantalón una hoja de periódico de ese mismo dia, en la que hablaban de su padre y lo recordaban, definiéndolo, como una especie enfant terrible, con rostro aniñado y largo flequillo, con una gran facilidad para las frases brillantes, de esas que perduran en la memoria de la gente durante años. Cada curva que tomaba se aseguraba de no haberlo perdido palpándose la parte trasera del pantalón y pensaba en si habría algún otro hijo de alguien que saliera también en el periódico tan solo como él lo estaba en esos momentos.
Y de repente ocurrió, sentado justo en el banco en el que él se sentaba al finalizar la bajada para esperar al autobús que lo devolviera de nuevo a lo más alto de la montaña, Bernabé lo vió por primera vez, a un chico de su edad, delgado, con el pelo largo y con los pies apoyados en otro skate muy parecido al suyo sino exactamente igual.
Y algo dentro de él lo intuyó, en ese mismo instante, ambos estaban destinados a ser amigos.
El le miró lo mismo que Bernabé también lo hizo. Los dos se sentaron el uno enfrente del otro dentro del autobús.
Sin embargo hubo que esperar un poco más, al fin de semana siguiente exactamente para que por fin se atrevieran a hablarse el uno al otro.
Hoy Bernabé puso su toalla junto a la de su madre en la playa pero de repente le dijo algo al oido saliendo disparado hacia el otro extremo de la misma.
Un grupo de chicos y de chicas, sus amigos, le esperaba con los brazos abiertos, a punto de iniciar un partido de volley.
Ya no vestía por cierto como hace unos meses lo hacía, su estilo era totalmente actual, nada de nostalgias.
Ya no tenía aquella mirada perdida tampoco.
Su madre oyó una carcajada suya a lo lejos poco después, seguida de otras muchas otras carcajadas más y no pudo evitar también el reirse un poco.
Yo, viéndolo desde algo más cerca, también me reí.
Tic tac, Tic tac, su reloj estaba de nuevo en marcha.
Sonaba mas alto que nunca

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Cerca de la montaña, la Ronda de St Gervasi separa a Barcelona en dos partes.
El edificio modernista del hospital que hace esquina, nada mas salir de los ferrocarriles, ya te lo advierte, vas a dejar atrás la Barcelona "ciudad" por asi decirlo para entrar en la otra Barcelona, esa que conserva aún y en condiciones los restos de su pasado. Aquella que no se ha convertido todavía en parada obligatoria para todas las aerolíneas de bajo coste y turistas en pantalón corto y chanclas que se precien, esos mismos que se creen con derecho a mearnos en la calle y a que soportemos poniendo buena cara sus borracheras.
Subidos en el viejo tranvía de madera los dos iniciamos el ascenso por la Avenida del Tibidabo, rodeados de pequeños edificios de dos plantas restaurados y ocupados hoy en dia principalmente por fundaciones, pequeñas universidades privadas, empresas de publicidad audiovisual, bancos desconocidos para mi, tapaderas para negocios de lo mas sucio posiblemente, y a media que ascendemos, todos lo notamos, vemos que el numero de casas habitadas va decreciendo mas y mas, dejando sitio ya a todo tipo de árboles de mediano y gran tamaño, pues no en vano, estamos en las faldas de una montaña y eso es lo natural ?no?.
Y sin excepción alguna nos alegramos, Xavi y yo junto al resto de los pasajeros incluidos.
Quizás si que sea verdad-pensamos- y realmente estemos en una de las ciudades mas bellas del mundo.
Llega un momento al final de este primer tramo del viaje en que las edificaciones por fin aparecen las unas completamente aisladas de las otras.
Pero son pequeños palacetes ya, de tres o cuatro pisos de altura, incrustados aqui y allá, dentro del frondoso bosque, desafiantes por cierto a la pronunciadísima pendiente del monte.
No me es difícil imaginar viviendo alli, en cualquiera de ellos, al típico escritor bohemio que odia el contacto con otros seres humanos, a la oveja negra de una familia de las de toda la vida que no ha tenido mas remedio que cederle gratuitamente el uso de esa casa, a un grupo de turistas adinerados de paso por Barcelona, a un mago practicante de magia negra, a un adinerado cincuentón que si que sé con toda seguridad que realmente vive alli y al que por lo tanto no necesito realmente imaginármelo (post 155 Abril 2007).
Xavi y yo , una vez que el tranvía nos ha dejado ya a medio camino de nuestro destino final, hacemos tiempo , mientras, hasta coger el funicular y aprovechamos para fotografiarnos con los móviles el uno al otro o tonterías parecidas. También establecemos donde nos vamos a montar y donde no y sobre todo decidimos que tipo de dulce vamos a pedir nada más entrar al parque de atracciones que nos transporte de nuevo a la infancia.
Cuando por fin llega la hora de coger el funicular para seguir la ascensión a la montaña, los dos nos colocamos en la parte frontal del mismo y de pie, para no perdemos detalle de las vistas que desde nuestros sitios pueden admirarse. Los tejados en un estado lamentable de algunos de los edificios de antes, no es oro todo lo que reluce. Unas pequeñas casas de llamativos colores. Mas y mas pinos, cada vez mas altos y voluminosos. La perrera. Una casa semi abandonada a mitad del trayecto.
Ya en el tramo final del mismo por fin ocurre, y los ladridos de los perros como que empiezan a perder terreno frente a los ruidos metálicos que emiten las diferentes atracciones, los gritos de la gente que hay montada en ellas, las sirenas y los anuncios que emite la megafonía del parque.
Todo el que se haya criado aquí tiene alguna historia relacionada que recordar al llegar y poner el pie por fin en la cima de la montaña.
Estoy seguro, es por eso por lo que, casi religiosamente, yo he respetado su silencio durante unos minutos, lo mismo que el ha hecho con el mio, apoyados ambos sobre la barandilla del mirador, asombrándonos supongo, de poder vivir allá abajo la mayoría del año y soportarlo estoicamente.
Me gusta quedar por primera vez con alguien ya conocido en plan amigos.
Parece que te obligas a sacar lo mejor de ti mismo, lo mismo que la otra persona también hace.
Hasta ayer Jueves Xavi y yo solo nos veíamos para cosas del fanzine, o por las reuniones del Club del Manga.
Desde que se vino a follar con su novia a mi casa hace unas semanas si es cierto que los dos hemos ganado algo más de confianza el uno con el otro.
Por eso que hoy fuéramos los dos solos, sin su novia, y por iniciativa suya al parque de atracciones del Tibidabo tampoco me ha resultado tan sorprendente. Al fin y al cabo los dos hablamos ya por teléfono o por el Messenger todos los dias.
Xavi además no es mi tipo y por eso es todo mucho más seguro.
No creo que sea gay pero aún en el caso que lo sea y me pida rollo, cosa que no veo muy posible, nuestra “relación” siempre tendrá una especie de salida de emergencia para mi, cosa que no tuvieron mis “relaciones “ tanto con Rafa como con Joan por cierto.
Llevo toda la semana en pantalones cortos o bañador, en camiseta, con mi gorra y mis gafas de sol puestas alli donde vaya, vestido como uno más, si, yo también estoy en vacaciones me gustaría poder decirles, al fin.
Y me lo estoy pasando muy bien por cierto.
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A veces si que soy impulsivo, hay que reconocerlo, y hago sin pensarlo mucho cosas ilógicas, me la juego, me sorprendo a mi mismo en definitiva.
Por eso será que me planté el viernes en el aeropuerto de Barcelona y rápidamente entonces, conseguí un billete hacia Madrid a buen precio.
Recapacitando, camino del control de pasaportes, cerca de las nueve de la noche, me di cuenta que todo podía estar debido al aburrimiento que había marcado mis dos primeros dias de vacaciones, y al miedo también claro, a que el mismo se fuera apoderando poco a poco , uno dia tras otro, asi, del resto de mis dias libres, sin yo hacer nada para impedirlo como otras veces ya me ha sucedido.
Ocurrió simplemente porque un chico de veintitrés años con el que llevo unos cuantos dias chateando me invitó a su casa a pasar el fin de semana y yo acto seguido acepté. Un poco a lo loco, lo sé , pues aunque yo ya le había puesto varias veces la cam y enseñado la cara y cuerpo también, el por el contrario solo me había pasado ,eso si, un buen montón de fotos suyas, o al menos eso me decía, y nada mas, muy poca cosa la verdad, como para fiarse en estos dias.
El plan era conocerlo y si no resultaba ser tal y como yo esperaba o bien me daba plantón, buscar un hotel y pasarme los dos dias siguiente follando lo máximo posible, aprovechándome claro, de no conocer a nadie alli, de no poder sufrir ningún encuentro inoportuno mientras vagabundeaba de aquí para allá.
Lo llamé antes de despegar y hablamos luego, nada mas aterrizar también. Lo llamé a la salida de la estación de Mar de Cristal y él me dijo que ya me veía y que estaba aparcado unos pocos metros por delante, dentro de un Ford Focus plateado, cuya puerta delantera mientras hablaba con él vi como se abría y salía por ella una pierna primero y luego una cara, exactamente igual gracias a Dios, comprobé al acercarme, a las fotos suyas que me había mandado.
Fuimos rápidamente hacia su casa donde estaban celebrando una fiesta y yo fui el primer sorprendido para que negarlo que todo en su historia fuera verdad, todo, absolutamente todo. Lo de sus tres compañeros de piso, lo de su novio de viaje, lo de su amiga y su fiesta de cumpleaños.
Es raro encontrar alguien que no te mienta.
Nos sentamos él y yo, una vez hecha mi presentación, un poco aparte del resto y en unos pocos minutos ya lo habíamos conseguido, estábamos tan borrachos como el resto de la gente de la fiesta, aunque no tanto como la chica del cumpleaños creo yo, que era su mejor amiga me comentó.
Nos acostamos muy tarde, ya había amanecido, y dormí un buen montón de horas de seguido, tanto que nada más levantarme ya me tuve casi que empezar a vestir para la gran noche del sábado que se aproximaba, en la cual íbamos a dar el gran salto del mundo heterosexual en el que hasta entonces nos habíamos movido hacia el otro, su mundo real, ese que casi nadie aún conoce y no quiere de momento compartir, por comodidad suya y de los demás, es decir, Chueca y sus alrededores, su bares, discotecas, saunas y portales a los que es fácil entrar a follar por lo que parece.
Fuimos un montón de chicos toda la noche.
Como en anteriores ocasiones no pude evitar el preguntarme varias veces a lo largo de la misma el porque no doy con gente de ese tipo en Barcelona, sabiendo ya de antemano que la gente en ambas ciudades es exactamente igual, que el problema es mi actitud, aquí salgo como sin ganas, por inercia, fuera de Barcelona porque realmente me apetece y me siento mucho más libre que en mi propia ciudad.
A las ocho de la mañana estábamos dando gritos al lado de Vazquez Mella.
Habíamos ideado un juego y dividido nuestro cuerpo en varias partes para elegir entre nosotros aquel que mejor lo tenía.
Emilien, un chico francés guapísmo lo ganaba todo. O casi.
Eduardo, un chico muy tímido al principio de la noche y excesivamente plasta al final de la misma iba poco a poco contando los votos, y dando un aire de misterio, mostrándonos finalmente los resultados.
Mister Cara.....Emilien
Mister Pelo.....Emilien
Mister Simpatia.....El mismo por fin (o sea Eduardo y no Emilien)
Mister Cuerpo (todos nos habíamos ido quitando la camiseta por turnos para ser correctamente evaluados)......Emilien
Mister Paquete.... Emilien (decían que la tenía muy grande)
Mister culo.......Alex ( ni que decir que me no esperaba el premio y que supongo que me llegó gracias a unos vaqueros muy bajos que llevaba y a una camiseta también que en contraposición a los pantalones era muy corta y que lo dejaba al aire la mayoría del rato).
Revolví las papeletas nada más terminar Eduardo de dar los resultados, curioseando, viendo quien había votado a quien, y me sorprendí varias veces al ver escrito mi nombre por Emilien y en categorías diferentes a la del culo. No se había fijado en toda la noche en mi o al menos eso me había parecido, ya era demasiado tarde mierda, todos nos andábamos despidiendo, parecía que estaba a punto de enrollarse con otro chico además.
Ni siquiera me despedí de él.
No nos habríamos cruzado ni una sola palabra en toda la noche, asi que era ridículo hacerlo ¿no? .
Miré hacia atrás antes de meterme al metro, pensado si volveré en un futuro próximo a pasar otra noche de fiesta tan larga y divertida en esa plaza u otra parecida cercana, junto a esta gente u otra cualquiera.
Ojala que si pensé.
Luego, después de dormir un poco, a media tarde ya estaba de nuevo en Barcelona, en mi casa y tumbado en la cama, sintiendo como si acabara de salir del cine de ver una película maravillosa pero que desgraciadamente ya había terminado para siempre.
Volver a verla estaría bien pero desde luego no sería lo mismo, eso estaba más que claro.
Nada más conectar el Mesenger, ya de noche, volvieron de nuevo las mentiras.
Kalipo me pidió paja por cam y yo accedí.
Como hago con todos los de mas de treinta y cinco me quite cuatro años, quedándome en diecisiete, diciéndole además que no tenía experiencia alguna.
Enfoque la cámara hacia mi paquete, luego hacia mi cama, donde me puse a cuatro patas para que él me pudiera encular bien, que era lo que quería.
Accedió a llamarme a ese móvil que tengo desde hace dos veranos y que solo conecto para este tipo de situaciones y comenzó entonces a decirme todo tipo de guarradas.
Me acordé de Boris, acercando lo máximo posible el culo al objetivo de la cam. Nadie lo hacía como él, me refiero a esto de decirme burradas por teléfono. Sería por su acento del norte de Europa supongo, porque el acento de Kalipo es medio andaluz, no es la primera vez que lo hacemos, y no es lo mismo la verdad para que engañarnos.
Me acordé también de Emilien, mientras oía sus jadeos a través del auricular, mezclados de vez en cuando con alguna frase relativa a lo hondo que me la estaba metiendo, y me corrí por fin, mucho antes de lo que esperaba, después de dos dias de abstinencia.
Otra mentira más pensé al apagar la cámara y colgar el teléfono.
¿Qué importa ya?