ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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AMOR (SEXTA PARTE)

No creo que a nadie le interese pero por si acaso.

Apenas el tren ha salido de la estación de El Prat en dirección a Barcelona, a la derecha, puedes verlos. Tres viejos vagones oxidados, llenos de pintadas, abandonados a su suerte sobre una via muerta, testigos del paso inexorable de meses y años, hace años era muy lento hoy ya pasan a toda velocidad y casi ni me doy cuenta de ello, espectadores de excepción de los avances tecnológicos y de su propia decadencia, comparándose sobre todo con aquellos que ahora ocupan su lugar sobre las vías nuevas, simplemente esperando a que alguien se acuerde de ellos, para mal claro, y los encamine hacia el desguace harto de verlos por allí, desentonando.


El primero es de color verde.

El segundo, el coche cama, de azul marino.

El tercero verde de nuevo.

En su interior seguro que aún guardan las historias de un gran número de personas que viajaron en los mismos durante alguno de sus años de servicio. Personas que salían en busca de un futuro, personas que volvían a sus casas sin un futuro y sin un pasado casi, personas que por circunstancias de la vida cada semana tenían que realizar ese trayecto y que, por esas mismas circunstancias, un dia súbitamente dejaban de hacerlo ya para desaparecer para siempre…



Yo casi lloraba imaginando que lo abrazaba, que lo besaba, que dormíamos juntos, que él me cogía de la mano bajo las sábanas y se la ponía junto a su pecho caliente.

Pero yo también me reía a solas recordando sus chistes, viendo los videos en los que él aparecía y que yo llevaba almacenados en el móvil, u oyendo su voz una y otra vez, sin cansarme nunca de ello.

Parecía perfecto pero no lo era creo o quizás si que lo era pero no se puede esperar más de las cosas.

El caso es que por supuesto, aguanté la primera llamada del menor de los dos gemelos más narcisistas de Barcelona y la segunda, pero no la tercera, sabiendo perfectamente de antemano para lo que quedábamos él y yo cada vez que lo hacíamos , mientras aceptaba su invitación para esa misma tarde.


¿A qué sabía ser infiel a alguien?

¿Qué se sentiría?


El menor de los gemelos más narcisistas de Barcelona nada más entrar horas después en la casa vacia de su abuela comenzó a besarme , a quitarme los pantalones y la camiseta casi tan rápido como yo se los quitaba a él.

Luego como de costumbre me folló en la cama , preguntándome como casi siempre también hace, si me gustaría montármelo con él y su hermano a la vez, y yo claro, después se la comí un buen rato . No notó nada raro en mi, vamos, si acaso que parecía algo asustado y que nada más correrme en su cuello mi rídículo pene en cuestión de segundos se quedó totalmente flácido. Nada más.



Pensaba que no podría esa noche agobiado por la sensación de culpabilidad o algo parecido pero lo hice y de un tirón.

Pensaba que no podría engañarle y que nada más verlo le tendría que contar la verdad, que lo había engañado, que a su voluntad quedaba el seguir o no, pero pude mentirle sin arrepentimiento o problema alguno .

Y todo siguió como si nada. Yo volví a ver al gemelo, pero también volví a reírme a solas recordando sus chistes, viendo los videos en los que mi novio aparecía y que yo llevaba almacenados en el móvil, u oyendo su voz una y otra vez, sin cansarme nunca de ello. Volví casi a llorar imaginando que lo abrazaba, que lo besaba, que dormíamos juntos, que él me cogía de la mano bajo las sábanas y se la ponía junto a su pecho caliente. Al menos hasta el dia en que apartándome de Vnc me vino a decir que estaba muy agobiado por lo nuestro, que necesitaba aire, que mejor nos tomábamos un respiro.


Fue extraño.

No me sentí especialmente triste.

Por primera vez parecía que yo llevaba algo de ventaja, que por fin había dejado de vivir en la inopia, que sabía gracias a Dios el como funcionaban determinadas cosas

Vnc tampoco entendió nada.


Hace unos minutos que el menor de los gemelos más narcisistas de Barcelona y yo nos hemos separado, camino cada uno de su casa.

Me ha vuelto a follar, a preguntar si quiero hacer un trio con ellos y yo se la he vuelto a comer, dejando que se corriera en mi cara, justo como antes de él hacíamos.

Todo parece tan lejano de repente, tan de mentira
 
RETAZOS DE SABADO 2

Eligieron la mesa contigua a la de A.

El haría de barrera.

Un lado de la hamburguesería lo ocupaban las familias con hijos.

En el otro, los chicos de entre catorce y dieciocho años eran mayoría.

Chicos comiendo a solas o con sus novias, grupos de amigos gritando y queriendo que todo el mundo se enterase, lo supiera, ellos eran los más divertidos, los mas todo en realidad, más chicos y chicas mezclados entre si, con unas vidas perfectas en apariencia también al fondo del local.

Y como siempre, a un lado, junto a la puerta de entrada al baño estaba A. comiendo a solas a eso de las tres y media del sábado recién levantado, aislado de todo, devorando su ensalada, con The School sonando en sus cascos, leyendo por encima una revista.


Ellos dos lo miraron y sin dudarlo se sentaron a su izquierda. Eran una pareja de unos treinta y muchos años pero vestidos en plan adolescente. El era muy gordo y ella todo lo contrario, muy delgada, con un pelo oscuro larguísimo que le llegaba casi hasta la cintura y excesivamente maquillada. Llevaba en su mano derecha todas esas bolsas que, conteniendo la ropa que ambos habían comprado por la mañana, por el logo de las mismas te decían que los dos no se habían gastado mucho dinero en ella, camisetas horribles, eso si llenas de colores, zapatillas de imitación, vaqueros deshilachados que solo alguien como él puede llevar.


Nada mas percatarse de su presencia A. se sintió incomodo.

Era preferible hacerlo solo, sin que nadie pudiera darse cuenta que él a lo mejor iba a entrar al baño detrás de un chico guapo cualquiera.

Podían de repente deducirlo todo aunque no era muy probable.

A, pensó entonces , observándolos con detenimiento, en lo horrible que debía ser para esa chica tener sexo con semejante elemento. ¿Sería consciente de sus propias limitaciones, de su desastroso aspecto físico o por el contrario se creería todo un maestro en la cama, alguien muy sexy?

Cuando los dos terminaron de comer A. aun seguía alli, esperando un milagro si quieres , rezando porque fuera algún chico guapo y no un padre de familia mas quien entrase al baño. Se conformaría con eso, no quería mas planes.




Más tarde ,a las cuatro y media, A. debió de aparecer en blanco y negro dentro de la pantalla de ese televisor que recogía todo aquello que grababa la cámara de seguridad de entrada al Carrefour. Y unos minutos después seguro que volvió a hacerlo también pero en una diferente, gracias a esa otra cámara que grababa todo lo que sucedía en pleno pasillo central.

A. cogiendo un champú, A alcanzando pan de molde, A observando las galletas de marca blanca bañadas de chocolate y girando la cabeza hacia las mermeladas. A de nuevo observando más y más galletas, haciendo tiempo y comprando cds virgenes para sus padres más que nada por llevar algo para ellos de vuelta a casa.

Luego, justo antes de pagar, A. se puso a juguetear con unos estuches para cds mientras hablaba por teléfono con Julien e inventaba un par de excusas para no ir a despedirle a la estación. Hacía justo una semana que él había llegado a Barcelona procedente de Paris y una vez más A. se había comportado tan estúpidamente, creyendo que todo podría volver a ser como cuando hace un par de años él vivía aquí, que hasta le daba vergüenza recordarlo.

Esperó en vano su llamada el sábado pasado , el domingo.

El martes por fin dio señales de vida pero A. enfadado declinó entonces su invitación para cenar esa noche.

Tras un frio silencio acordaron quedar el viernes por la noche, casi por obligación, y cuando Julien se presentó con compañía , A. se dio cuenta de su error. El nunca había sido nada excesivamente importante para Julien cuando vivía aquí y todo aquello que él le había dicho después, en algunas conversaciones de madrugada a través del Messenger, durante estos dos años, todo lo que habían hecho en las mismas no tenía ya ningún valor en el mundo real.

Obviamente Barcelona para Julien era A. más cientos de cosas más, no A. a secas a pesar de lo que tantas veces él mismo le había escrito desde Paris.



Amigos que se convierten en extraños y extraños que de repente se convierten en amigos.

A, pensó algo pareció a eso una hora después, nada más ver de lejos como Marc llegaba y se acercaba a la parada del autobús donde se encontraba.

Hacía apenas un par de semanas que se conocían.

Quizás por eso todo era de momento tan espontaneo y fácil entre ellos.


Amigos que se convierten en extraños y extraños que de repente se convierten en amigos.

No pudo evitar sentir de repente, al oir su voz, como algo de frio, pero dentro de si mismo, no fuera.

El termómetro no bajaba de los veinte.
 
RETAZOS DE SABADO 1


La parte inferior de las piernas de Julien, aquella que dejan al aire sus vaqueros hasta la rodilla.

Le he insistido en que ya hace frio y que el verano pasó pero él dice que salir de noche por Barcelona es salir en pantalón corto, sino como que no vale, no es lo mismo,eso es lo que me ha contestado.

Es muy peluda y delgada , y su pierna derecha primero sube un escalón y luego es la izquierda la que lo hace ,asi una vez tras otra, hasta estar de nuevo en la calle a las ocho de la mañana cerca de la Playa de la Icaria, completamente borracho él y un poco yo, cada uno con unos planes muy diferentes para los próximos minutos.

Lleva unas Adidas bastante viejas ya de color verde y amarillo, calcetines cortos rojos, pantalones vaqueros hasta la rodilla ya he dicho y una camiseta de Billabong gris que le queda enorme. Los ojos los oculta tras unas enormes gafas de sol Arnette y el pelo bajo un sombrero negro del Zara.

Ha vuelto a Barcelona por unos pocos días, nada más, pronto se irá.




Un surco de sudor en una camiseta roja Rams23 perteneciente a un tio de casi dos metros que nos acompaña desde hace una hora más o menos y con el que Julien va a continuar la fiesta y acabar follando en algún lugar de Hospitalet sin necesidad de tener que pasar por su hotel siquiera o volver a pagar por más drogas seguro.

Está completamente calvo y en uno de los lados del cráneo es como si alguien le hubiera apretado fuertemente con sus dedos, y estos de esta forma hubiesen ya dejado su huella para siempre en el mismo.

Como he dicho es un armario, pues aparte de los dos metros de altura también es muy ancho y por cierto no deja de reírse, de fingir que lanza puñetazos a tal o cual tio que ve pasar, es invencible o al menos eso se cree él bajo el efecto de las una dos tres o muchas sustancias que ya han tomado casi por completo el control de su cuerpo o al menos eso parece.

Estudia en el Inef de Lleida, contradicciones de la vida.





El pequeño cenicero de la parte trasera de un pequeño Peugeot 105 de color blanco.

Un montón de ceniza, muchos filtros de cigarros, chicles ya usados ,en forma de bola y de colores verde naranja y blanca, masticados por vaya usted a saber quien y hace cuanto tiempo.

Y a través de los asientos si quieres mirar la mano de Julien sobre la de esta mole humana, ambas apoyadas sobre la palanca de cambio.

Pronto molestaré, diré que me dejen por aquí.





Los gays agrupados a la salida de una de sus discotecas clásicas, tras el cristal de este Peugeot 105 blanco ya digo, que a toda velocidad está a punto de pasar por la Plaza de Cataluña cerca de las ocho y cuarto.

Sentimientos encontrados en mi cabeza al contemplarlos. En un sentido y en otro a la vez. Sin ganadores claros.

Podrían pasar diez años…

Podrían pasar diez años y al entrar allí dentro de nuevo comprobar como el setenta por ciento de las canciones siguen siendo las mismas. Y algo similar pasaría con los rostros de la gente, todos encontrándonos diez veces más viejos y viciosos imagínate, y más solos, con más manias y rarezas que antes, y diez veces más de enemigos por si fuéramos pocos criticándonos a nuestra espalda.

Es duro.





Pero está la chica de la línea verde que todo lo soluciona.

Entra al mismo vagón que yo y a través del cristal se despide sonriente de otra chica que en el andén opuesto aún espera su tren.

Despedirte de una persona a esas horas de la mañana y después de toda una noche de fiesta es algo tan especial. Sentimientos encontrados también ya que en tus mejores momentos pensabas que nunca tendrías que hacerlo ,y por eso de pronto una vez que ha habido que hacerlo ya solo buscas de nuevo la manera más rápida de volver a sentirle, a tenerle a tu lado.

Es muy pálida y con unos ojos profundamente azules.

Se rie dentro del túnel cerrando los ojos.

Se rie en la estación siguiente escribiendo un sms en su teléfono.

Se baja en la siguiente parada, Lesseps.


Para ella este sábado, once de Octubre nunca existirá,

Pasara el dia como en una nube.

Imágenes de todo aquello que aconteció la pasada noche nublarán su mirada, le impedirán darse cuenta de aquello que ocurre a su alrededor.

No prestará atención a lo que la gente le dice.

No se preocupará nunca de aquellos que la miran sin poder despegar sus ojos de ella.

Que suerte.
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VERANO 2008
No creo que ningún verano vuelva a brillar tanto como lo hacen en mi memoria algunos de los veranos pasados.

Y no porque pasara gran cosa en ellos.


Barcelona en plena madrugada, la luz de las farolas de la Gran Via y bajo ella sus establecimientos abiertos veinticuatro horas o casi.

Los bailes de una noche cualquiera en que todos y en la discoteca ya se han despojado de su camiseta.

La sonrisa de un chico, o el perfil de otro chico al dia siguiente en la playa con el que tan solo existe una posibilidad entre cien de entablar una conversación, con ese porcentaje es más que suficiente ya para mi de hacerse ilusiones.

El paso de un dia tras otro, materializado en la mayoría de los casos en la cocina a eso de las diez de la noche mientras yo ceno: Los días son muy parecidos entre ellos, playa, siesta, internet y poco más, no hay ninguna responsabilidad, apenas una obligación o dos como mucho. Los días me dejan al pasar la piel caliente y seca, el cansancio acumulado en mis piernas.


La esperanza, la firme promesa de no aburrirme demasiado al dia siguiente, o al menos en el caso que asi ocurra que mi madre no lo detecte por favor y empiece entonces con sus discursos.

Veranos de 2001,de 2004, de 2002, de 2005, de 2003

No creo que nunca más haga tanto calor como en esos veranos hizo.

No creo que las voces de la gente vuelvan a oírse de esa misma forma que como antes se oían.

No creo que yo vuelva a tener tanta energía, tanto descaro, tantas ganas de incorporarme a la vida como durante muchos de ellos tuve.



Mi verano de 2008 empezó ese dia en que curiosamente para la mayoría de la gente el suyo ya terminaba.

Tumbado en la playa el primer dia de mis vacaciones deseé que el tiempo no avanzara tan deprisa como habitualmente lo hace para que un buen número de cosas pudieran ocurrirme , para tener tiempo para todo y todos.

También deseé quedarme anclado en cualquiera de esos días aún soleados del final del verano.

Los chicos abrazaban a las chicas y entonces se apartaban de sus amigos llevándoselas a un extremo de la playa.

Alli podrían tener algo de intimidad, allí podrían aprovechar, exprimir al máximo ese amor de verano nacido en esa misma playa y que el invierno más adelante mataría seguro en el sitio más insospechado.

Alli podrían llenarse la mano de arena y cerrándola, tratar entonces de retener la máxima cantidad dentro de ella, luchando porque las cosas sigan exactamente igual, el verano no se vaya, se acabe, deje paso al otoño.


Si, aún hace calor pero las primeras ráfagas frias de viento hacen de vez en cuando ya su aparición.

Si, puedes entrar al agua sin excesivos preámbulos aunque es cierto, está ya más fresca y llena de algas que días atrás,y en la playa muchos parecen ya cansados, aburridos de tanto verano, desean un cambio, recogen sus toallas apenas ha pasado una hora como mucho desde su llegada ,camino ya de casa.

No puedes evitar un dia pensar algo parecido a esto.



De repente una noche hace frio. Ya no puedes estar en la terraza, bañarte a medianoche en la piscina.

De repente a mediodía paras y te bajas de la bicicleta y la pequeña playa está ya vacia por completo, tu llevas unos vaqueros una camiseta blanca y un chaleco sin mangas y piensas que en veinticuatro horas justo volverás a estar en un aula de la facultad después de tantos meses sin pisarla.


El mundo ya no volverá a ser algo que tu puedes poner en marcha o detener a tu gusto como lo es en vacaciones.

O algo siempre en marcha, pero que reduce su ritmo si te ve esperando por él, como lo es cuando tengo las tardes libres.

No , el mundo volverá a ser algo completamente ajeno a ti, que ni siquiera sabe que existes. Habrás de aprender a subirte a él en marcha y a bajarte de igual forma, con los mínimos daños posibles, sin molestar mucho, sin que nadie se de cuenta de tu presencia preferentemente.


 
APROVECHANDO QUE ALEX NO SABE QUE ESTO FUNCIONA DE NUEVO
RAFA

Aún riesgo de parecer excesivamente interesado lo diré, Alex fue para mi y en primer lugar y por encima de todo una forma de acercarme más a Marta, la mejor además.

Yo ya la conocía a ella con anterioridad de acuerdo, pero entre ambos, Marta y Alex, de repente surgió una conexión tan fuerte y nada más ser presentados…

Uno que terminaba la frase del otro y sin equivocarse , o que ambos con una sola mirada parecieran entenderse, la verdad, a mi lo único que me provocaba era que por dentro me devoraran los celos, me muriera de envidia , o al menos hasta ese momento en que con mis propios ojos empecé a creer aquello que todo el mundo me decía pero que yo no me terminaba de creer, eso que a Alex solo le gustaban los chicos, que no había pues de qué preocuparse.


También era agradable por otro lado , no lo negaré, saber que alguien como él de repente estaba, se encontraba totalmente enamorado de mi . Aquel año parecía que no lograba interesar a ninguna chica y bueno, él no era feo o el típico marica amaneradisimo y promiscuo, y no sé, eso, su interés por mi, curiosamente hacía revivir entonces mis escasas esperanzas con Marta o con cualquier otra chica.

El no dejaba de mirarme con sus grandes ojos, de reír muchas de las tonterías que yo decía y de las que nadie más se reía.

No se engañen pese a todo, no creo que a pesar de lo que les he contado los dos llegásemos a ser grandes amigos.



Esa cena de la que habla por ejemplo y en la que dice que yo rocé con mis labios el lóbulo de su oreja al contarle algo..¡Demonios, es imposible!. Estábamos sentados cada uno en una esquina de la mesa y éramos unas veinte personas.


O ese beso que dice que le di en la mejilla en el pasillo de Sants.
Si, es cierto que los dos lo recorríamos muchas veces, después de clase, ese trayecto que hay entre la linea verde y la azul ,pero apenas sin decirnos nada está claro. El jugando nerviosamente con su billete en la mano, mirándome de reojo y yo buscando temas de conversación. …Nunca nos despedimos con algo que fuera más allá de las palabras, nunca hubo ni siquiera un fugaz apretón de manos o algo parecido, nunca, nunca existió beso alguno por mi parte hacia él de eso pueden estar seguros.


Alex situa el final de nuestra amistad una tarde de Junio en que preferí la compañía de mis amigos a él. No sé si es llevarlo todo demasiado lejos pero lo cierto es que partiendo de la base que esa tarde lo único que pasó es que me lo encontré en la calle Verdi , le saludé y volví con mis amigos, a lo mejor lo que ocurrió es que ,sabiendo él que yo andaba por allí , por su cuenta decidió salir a mi encuentro y yo simplemente no dejé que pasara, traspasara determinados límites cuando él a lo mejor si que esperaba que yo fuera a permitirlo. Pero mis amigos lo hubieran destrozado sin piedad en cuanto que se hubiera ido o dado la espalda y no pudiera escucharnos, y a mi me hubiera dado pena, aunque no se lo crean.


Hoy nos vemos poco, o muy poco, solo cuando Marta lo llama.

Ella siempre me echa en cara que soy muy frio con él pero creo que es lo mejor para todos ¿no?.

“Tu no sabes, tu quieres de otra forma muy distinta” me dice Marta a veces y yo la verdad no sé muy bien que responderle.



La última vez que nos vimos fue a finales de Julio y por casualidad, en la sala oval de un museo de Barcelona.Yo había ido con Marta y sus padres y él estaba sentado en una de las gradas.

Marta y yo pensamos que habría ido solo pero que vá, estaba con alguien que trabajaba alli y que de repente salió de entre las gradas, un chico de unos treinta.

Por primera vez noté que yo ya no era el centro de la escena para él. Aquel chico parecía ser alguien realmente importante para Alex.

Llevaba una camisa de traje medio desabrochada y con las mangas subidas pues había ido a trabajar por la mañana supongo, pero se debía haber cambiado allí mismo a lo mejor y guardado en su abultada mochila los pantalones largos, sustituidos ya por unos cortos a cuadros.

También ,puede que sea importante, me pareció verle más rubio.

En cualquier caso fue algo muy fugaz como nuestra historia que por mucho que él se empeñe en agrandarla, hacerla más profunda, llenarla de sentimientos recíprocos y momentos que nunca ocurrieron, no da ya más de si.

Fugaz.

Esa es la palabra.