ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
Acerca de
Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
Sindicación
 
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Rafa entró en clase y como habitualmente hace vino directo hacia el
sitio donde nos sentamos. Descansó un poco dejando la mochila sobre el pupitre en el que se sienta y sin que nadie se sorprendiera de ello agachándose comenzó a deshacerse los cordones de las zapatillas. Cuando terminó se las quitó y a continuación se desabrochó el botón superior del pantalón, bajándose decididamente del todo la bragueta. No me lo podía creer. Tras quitárselos también por completo pude ver entonces como llevaba unos boxer naranjas supersexys que si bien no le marcaban mucho el paquete le quedaban muy bien. Tiene las piernas más bonitas que jamás haya visto pensé para mi, incrédulo que aquello estuviera pasando. Me giré hacia Marta y Eva que hablaban con él como si nada ocurriera, o como si esto fuera lo que él hace cada dia al llegar al aula. De vuelta hacia él mis ojos repararon de pronto en mi cuerpo, que totalmente desnudo y sentado sobre la silla del pupitre se agitaba nerviosamente. Tenía la polla a punto de reventar, todo el mundo lo veía pero nadie le daba la más mínima importancia. Levanté la vista asustado y alli la tenía, enfrente mio, de tamaño normal, pero con apariencia al menos asi vista de no muy lejos de ser muy gordita y carnosa, la piel muy pálida, sin venas, como si no la hubiera usado mucho, pobrecillo. El se acercó hacia mi sin pensárselo dos veces y yo una vez que lo tuve a mi alcance y también sin pensármelo dos veces me la introduje toda en la boca. Nadie se sorprendía de que esto ocurriera en plena clase, a punto de llegar el profesor, entre dos chicos además. Adopté una extraña postura que me permitía chupársela a la vez que me follaba, parecía poder estar en dos sitios a la vez si asi yo lo quería. También juraría que era él quien con su boca me la machacaba a un ritmo infernal. Me corrí rápidamente y de pronto sentí también su esperma caliente golpeándome la cara y al abrir los ojos.......no vi nada, todo estaba oscuro, pero sentí mis manos, ambas bajo la almohada, yo estaba tumbado boca abajo en una cama, notaba como mi polla estaba totalmente erecta aún pero.... ¡Por Dios que no he haya corrido en realidad! pensé nada más situarme a mi mismo no en mi cuarto que es donde habitualmente duermo y donde nada de esto hubiera importado, sino en la habitación de un hotel de Zaragoza, junto a mi padre y Santi, el hijo del socio de mi padre de veintitrés años, compartiendo cama con el primero de ellos. Moviendo mi mano entonces, la dirigí hacia mi entrepierna, me di cuenta que no había habido suerte pues todo por alli abajo estaba ya de lo más pringoso, desde las sabanas, pasando por mis calzoncillos hasta la chaqueta misma del pijama. Alcancé agobiado el móvil que tenía en la mesilla y bajo las sábanas lo encendí para ver que hora podía ser, las 05:58 marcaba, pensé que no volvería a conciliar el sueño. De mal humor me puse finalmente boca arriba, pensando en que hacia meses que no tenía sueños de este tipo y justo esta noche había tenido que volver a tener uno de ellos, compartiendo la cama con mi padre, junto a Santi. Pedí a ese Dios en el que tan solo a intervalos creo que por lo menos no hubiera sido muy escandaloso, no hubiera hecho jadeo alguno, o movido demasiado la cama frotándomela contra el colchón porque aunque los dos parecían profundamente dormidos en el caso que se hubieran enterado supongo que igualmente lo disimularían, debe ser de lo más embarazoso oir algo asi, sobre todo viniendo de mi, quizás se me escapo alguna frase inconexa también, algún nombre.

Mejor no darle demasiadas vueltas acordé al mismo tiempo que me levanté para ir al baño a limpiarme. Esto solo me pasa a mi -me dije a mi mismo en esos cinco minutos largos en que de pie frente al espejo del baño no dejé de observar mi cara de sueño, mi pelo desordenado, ya demasiado largo, mi cuerpo desnudo en busca de propietario, ansioso de otro cuerpo a veces, de esas caricias que unas pocas veces ha sentido pero que de las que nunca más se ha sabido.

Al volver a la habitación me di cuenta que apestaba a olor a tabaco. No debía de hacer mucho desde que ellos habían vuelto. ¡A saber donde habían estado!.

El maldito mundo real – me puse a pensar una vez metido de nuevo en la cama, boca arriba y con los ojos cerrados, totalmente cubierto por la colcha . He pasado toda la semana apostando ciegamente por el y renegando al mismo tiempo lo máximo posible de ese otro mundo, pues tras ver unas imágenes de una fiesta gay (“Love Ball) me he dado cuenta que definitivamente no tengo nada que ver con “eso”, yo no soy como toda esa gente, no quiero saber ya nada de ellos. El mundo real, el maldito mundo real, hace unas horas sin embargo que he fracasado estrepitosamente en él, que mi padre a la salida de la finca de ese cliente tan importante que nos ha invitado a Zaragoza a su cumpleaños a los tres, me ha dicho por fin todo aquello que lleva probablemente meses guardándose para si. Soy un borde, un estúpido, un engreído, no puedo comportarme asi, ¿qué demonios me pasa?. Tiene razón. Asi es como se hacen los negocios en realidad, en vivo, no desde luego como me lo explican en clase.

Me gustaría ser tan diferente a como soy: no es excusa lo sé, pero sería estupendo poder decírselo, que él lo supiera al menos, que por no gustarme no me gusto ni a mi mismo.


Santi me ha despertado hoy del todo finalmente, unas tres horas después de todo esto, a eso de las diez de la mañana. Me ha preguntado si estaba ya mejor. “Estoy muy cansado, no puedo más” fue lo que le dije anoche cuando me preguntó que como era posible que prefiriera quedarme solo en el hotel en vez de volver con ellos a la finca del famoso cliente, le debí dejar preocupado.

Ahora mismo los tres volvemos hacia Barcelona, en completo silencio. Mi padre que sigue sin hablarme conduce, Santi que duerme, yo que no dejo mientras de darle vueltas a todo y cuando digo a todo es a todo. A si tiene sentido seguir estudiando, viviendo en Barcelona, quedando, hablando, riéndome, haciéndome ilusiones junto a Rafa, Marta y Eva, ¿Llegarán algún dia a ser realmente amigos mios, no meros compañeros de clase y nada más que eso que no sirve de nada?.

Quizás debería dejarme llevar, lanzarme como dice Genis. Después de lo de ayer no sé la verdad que me horroriza ya más, si acabar como ellos, a los que llevo toda la semana criticando en silencio, o ser tan raro como lo soy, ¿Cuál puede ser la mejor decisión? .


Salimos de Barcelona ayer a las diez de la mañana y como ya he dicho antes todo ha sido un gran desastre.

Todo.


Sentarse en una mesa en que no conoces a nadie, la mesa de los jóvenes, esa que en la que nos ponemos todos los que tenemos desde diez a veinticinco años y ser absolutamente incapaz de mantener una conversación con alguien, no encontrar ni un solo tema que te interese. Pasear luego junto a mi padre, Santi y nuestro anfitrión y no reírle las gracias, no pillar de hecho ni uno solo de los dobles sentidos de sus chistes, la mayoría de sexo claro está, no saberlo ni disimular en resumidas cuentas, ser un imbécil. No jugar al fútbol con sus hijos, no querer beber como ellos, acabar paseando a solas por el aparcamiento esperando que todo termine, pensando ingenuamente en que tu eres mejor que él, que todos ellos cuando en realidad ni te atreves a hablar, a enfrentarte a ellos, te da pánico conocerles y sobre todo que te conozcan. No atreverte por pudor a desnudarte delante de tu padre y Santi en la habitación, como ellos lo hacen, por verguenza te metes en el baño y sales ya de él con el pijama puesto.

¿Qué futuro puedo tener en ese mundo, al que yo creí hace unos dias ingenuamente pertenecer?


A veces la vida imita a las películas pues nada más entrar ayer en la habitación del hotel y harto ya de sus críticas no pude contenerme.

-Yo no necesito hacer todo ese peloteo, me aburre mortalmente hacerlo – le dije

-Si, yo ya se lo que tu necesitas, desde luego que lo sé” me repuso él sin ni siquiera mirarme.

A continuación mi padre se metió al baño y yo oí como decía algo pero solo para si mismo.

“Un buen rabo” o algo parecido probablemente.

Igual que en una escena de “Beautiful Thing”.
 
Comentario:
las jaulas nos las creamos nosotros. cuando hablas con alguien, las puertas se abren.
hay gente normal en este mundo. es sólo cuestión de tiempo encontrar a alguien como tú.
suerte. un abrazo.
 
Comentario:
Ya sé... es dualidad lo que ocurre, la dualidad entre ser bueno y hacer lo que te dicen y hacer lo que te da la gana. Supongo que es eso lo que más te puede cabrear.
A pesar de que todas las personas tenemos partes escondidas o duales. Pero en tu caso parece haber una distancia avismal entre como te comportas con los demás y cómo eres.
 
Comentario:
Me dan pereza los jóvenes y con el tiempo he empezado a generalizar. He preferido estar con gente más mayor que yo y conocer personas mayores en general porque soy el peke de tres hermanos. Los chistes sobre sexualidad son divertidos. En mi caso mi familia sabe que soy gay, saben que si me preguntan la respuesta será "pareja de otro hombre" (en el caso que la tenga). Así que por eso no siento apuro. Si voy con mi padre si me da apuro, no por él si no por mí porque soy capaz de contestar una bordería y porque la pluma denota que deben pensar "pobre, tiene ese hijo que es gay". O quizá piensen otras cosas al estilo de tu relato erótico. Que hijo... lo has relatado tan bien que parecía que lo estaba viendo.

No sé hay que divertirse, beautiful thing es una de mis películas favoritas junto a "Fucking Amäl" (me refiero de temática gay y lésbica).

Y tu sabes que en el fondo no necesitas un rabo si no un abrazo. Además la palabra rabo no me gusta nada.

Y problemas para cambiarme... no me cambio con nadie de mi familia, en cambio con mis amig@s no me da corte. Pero en el gimnasio me da un corte horroroso...

Yo creo que estás en un proceso de cambio y de búsqueda de tu propia identidad. Pero esa es mi humilde opinión. Si ves que las cosas se desmadran y no tienes alergia a los terapeutas...te irá bien porque eres joven...

abrazotes y a cuidarte
 
Comentario:
Yo supongo que delante de mi padre no me cambiaría,e so seguro. Delante de amigos... depende. Con algunos no tengo problema en cambiarme en el gimnasio. con otros me daría apuro. Supongo que es cuestión de confianza.

Por otro lado, yo tb tengo problemas a veces con jóvenes de mi eddad. No sabes el palo q me da pensar en las Navidades, mis prim@s... que te pregunten por la novia y q hablen de tems que ni te van ni te vienen. Parece mentira, pero me siento a años lz de según que "jóvenes".

ya seguiremos con el tema...

 
Comentario:
Yo también odio esas comidas con "los jovenes" del grupo y con los que no puedes mantener ninguna conversación ya sea porque no se te ocurre nada como porque simplemente no quieras hacerlo. Odio que me junten con alguien para que hable con esa persona desconocida.
Y sí tengo pudor yo también, siempre me cambio en el baño, soy incapaz de cambiarme en una habitación de hotel delante de otra persona que no sea íntima.

SaludoS.
 
Comentario:
Muchas veces nos sentimos (me siento) que sobramos en el lugar en el que estamos, que la gente que nos rodea no tiene nada que ver con nosotros, que mi lugar esta en otra parte.
 
Comentario:
Buenas.
No se si será por la indudable calidad de la historia o por las horas que se me han hecho pero este ha sido uno de los relatos con los que más me he identificado, sinceramente: me ha llegado. Sobretodo por el segundo párrafo, aunque creo que en mi caso la mayoría ya ha desistido de hablarme de cosas que saben que no me interesan. De cualquier forma, uno se apoya en los amigos de verdad y sigue caminando entre la hipocresía y el pensamiento.
qué más da.
 
Comentario:
Hola.

Me gusta como escribes, podrías pasarte por www.siguelahistoria.com estaría bien que publicases allí historias escritas por tí.

Saludos.
No