ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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El ultimo dia de trabajo del año me levanté como siempre a las siete, al ritmo de los Russian Futurist (“Dot on a map” en concreto) , pero por primera vez mi gato no estaba ya a mi lado sino junto al flexo, acurrucado, disfrutando del calor que emitía la bombilla encendida supongo.

Tenia razón, mas que haber despertado en una habitación de un moderno piso de Barcelona parecíamos haberlo hecho los dos en una cueva en pleno bosque del frio que hacia dentro.

Rápidamente fui hacia la ducha y tras un primer chorro de agua fria, por fin, pasados unos pocos segundos, esta alcanzó la temperatura deseada por mi. Abrí el tapón del L´oreal Citrus primero, llené mi mano de champú y comencé entonces a frotarme el pelo. Luego, repetí el mismo proceso pero en la cara con el Nivea Young, y en el resto del cuerpo con Sanex, y finalmente me aclaré y tras vestirme en mi cuarto donde la temperatura a mi vuelta parecía haber bajado aún más, salí de casa totalmente destemplado.

A las ocho menos cuarto ya estaba fuera del metro, entre otra mucha gente, pegado a una chica que olía de maravilla, cosa rara, yendo detrás suyo claro está el máximo tiempo posible. Rezaba al mismo tiempo, como lo hago todas las mañanas, porque no se presentara ninguna complicación más tarde en el trabajo, pues era viernes y estaba cansado, los exámenes acaban de terminar. Pensé si comprar el periódico o no y al final si que lo hice, mas que nada por la cartelera del cine, por llenar con algo la mochila.

A las 7:56 encendí el ordenador y me senté en mi mesa con un café y un post it de J como única compañía. Elena llego tarde a las 08;16 y no se puso a trabajar hasta las 0827 y como cabía esperar ni me saludo ni nada parecido.

Le ha dado por pensar que la estoy puteando, clavándole un puñal por la espalda cada vez que puedo, pero mi versión de la historia es que si te pasas todo el dia quejándote es normal que te acaben pillando criticando a alguien, o que se den cuenta que nunca haces aquello que te mandan a tiempo, no hace falta que yo me chive. Pero esto ella no parece entenderlo y además, a mi, si me renuevan en marzo o no, claro que me importa, cosa que parece que a ella no, asi que no creo que sea tan malo hacer las cosas que me manden lo mejor posible, poniendo las mínimas objeciones para que en el caso que solo se queden con uno de nosotros dos sea yo y no ella, en caso ya digo que sea eso lo que hagan, es lo que suelen hacer pero que nadie tampoco nos ha garantizado que en nuestro caso eso vaya a pasar.


A las 10h45 paré para descansar y me fui al baño y me encerré dentro de un retrete para como siempre, con la luz apagada relajarme un poco. Uno de los jefazos entró a mear junto a alguien a quien no pude identificar por la voz, y mientras el primero estaba en ello, el otro le comenzó a contar al otro algo acerca de una fiesta a la que había ido hace unos dias y en la que a la mujer de uno de los invitados, que el conocía tan solo muy superficialmente, le había dado por perseguirle muerta de ganas de follar. Luego al irse ambos muertos de risa volvió el silencio al baño aunque por muy poco tiempo pues entonces fue J quien entró y se puso a mear al lado de alguien que había entrado pocos segundos antes que él, muy sigilosamente.

Yo nunca he podido hacerlo, me da verguenza, me pongo muy nervioso y no me sale, por eso me tengo que encerrar siempre, o sentarme incluso en la taza, me es imposible mear junto a otra persona a mi lado haciéndolo también o incluso solo también, pensando que alguien puede aparecer en el momento más inesperado y se va a poner a mi lado. Siempre evito entrar con J al baño al mismo tiempo, alguna vez que he tenido ganas hasta me he esperado para poder hacerlo solo.


A las 13h00 acudí por fin a una pequeña fiesta que habían organizado en el recibidor de la planta inferior a la nuestra. Apenas comí nada y durante la misma J se me acercó y me advirtió que aunque en teoría una vez que terminase, la fiesta, podía irme a casa, era mejor que me quedara trabajando un poco más, pues los jefazos acostumbran a darse una vuelta a eso de las dos y media o tres para ver quien está aun trabajando y quien no.

Asi que pocos minutos después me senté de nuevo en mi mesa a hacer algo que J me había encargado durante la fiesta precisamente.

Oi poco después como Elena venia y recogía sus cosas y se piraba para casa y no sé si por lo poco que había dormido o porque, de repente me entraron muchas ganas de llorar, muchísimas, aunque por supuesto no lo hice. A las 14h48 J y el socio director se pasaron por donde yo estaba y me preguntaron que qué demonios hacía yo todavia alli. J tal y como había planeado representó a continuación su papel a la perfección, lo mismo que yo supongo, los dos salíamos ganando en teoría, el por librarse de parte del trabajo que le correspondía, yo por no ser uno mas ya, por tener nombre y apellidos para el jefazo, aparte de algunas muy buenas referencias que J le comentó acerca mio, mientras ambos seguíamos representando nuestra función de teatro ya digo.


Apague el portátil a las 15h16 y al meterme en el ascensor, nada más cerrarse las puertas de nuevo me entraron las ganas de llorar. Puede que fuera de tristeza o de rabiá, o de alegría incluso, o de mero cansancio que también es posible.

Cuando llegué a casa como todos habían comido ya y estaban viendo el Tomate me metí en mi cuarto directamente, con el plato que mi madre había dejado guardado para mi y que solo tuve que calentar en el microondas. Encendí mi propia televisión me puse en chándal y me tumbé en la cama. Mi tio caminando por el pasillo de camino al baño dijo algo parecido a que le importaban una mierda todas las recomendaciones acerca de no beber y comer demasiado en Navidades que, palabras textuales, mientras se le siguiera levantando todo iría bien. “Bien, no estás siempre pidiendo gente normal, bueno pues tu tio es un exponente de lo más típico asi que no te quejes” – me dije a mi mismo.


Ya no me molesto en disimular, ya me da igual, ya no me importa que mis primas y mi tio sepan de que voy, que llego a casa y me paso las tardes enteras encerrado en mi cuarto, pegado al ordenador , salvo ese, el tiempo que voy a la piscina, haciendo Dios sabe qué. Ellas, gracias a Internet, ya conocen gente de aquí y por lo tanto no tengo que acompañarlas, que fingir que he estado en un determinado lugar al ir a él, no tengo que inventarme solo para ellas historias que nunca sucedieron en realidad. Ya saben en definitiva lo que hay.




Creo que si no cansase tanto me pasaría la vida nadando.

No hay que pensar demasiado, estás en casi siempre en silencio, no tienes ni frio ni calor.

Los chicos guapos: me gustaría formar parte de su grupo. Me quedo tan embobadoahora que puedo verlos dia tras dia, viendo su cara, su pelo, su cuerpo, que no puedo dejar de preguntarme por pura curiosidad como debe ser, transcurrir la vida para ellos, detrás de esa perfección de la que hacen gala y se sienten tan orgullosos. Seguro que muy diferente de cómo transcurre la vida de un gafotas, delgado y últimamente siempre enfadado. No solo es a la hora del deseo físico, que va, ellos juegan con ventaja para casi todo, ellos han sido los afortunados del reparto para tener amigos, para ser simpáticos, todos queremos tenerlos a nuestro lado, incluso para tener las pollas más grandes que uno pueda ver en los vestuarios cualquier tarde.

No me canso nunca de verlos. No creo que nunca lo haga en realidad. Tan perfectos, inaccesibles y vedados para nosotros.


En las caras de la gente con la que me cruzo más tarde de vuelta a casa por la calle Valencia y que cargada de bolsas de regalos va camino sin embargo de más tiendas que aún les quedan por visitar, 2006 es como un coche viejo ya, el cual estás deseando que se estropeé para tener un excusa para deshacerte de él. Todo el mundo parece esperar por el 2007, todo el mundo quiere dar ya aunque queden un par de dias el 2006 por concluido.


Muchos de ellos ya han pasado la página, no esperan nada más de él.

Otros, sin embargo, mirándoles firmemente a los ojos en la calle, situándose a su lado en el autobús, si que esperan una sorpresa final por su parte, un regalo, algo que acabe con 363 dias seguidos de rutina.

Ojala el chico de la moto me llamara hoy o mañana.

Ojala volviéramos a besarnos.



FELIZ 2007!!!!!!!!!!!!!! GRACIASSSSSSSSSSSSSS A TODOSSSS!!!
 
Comentario:
Feliz Año a tí también!!!

(Paseando por mi barrio... ¿y no dices nada?)
 
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Feliz año. Por cierto lo de mear, me pasa a mi tambien, si te sirve de consuelo. Ja Ja. Un besazo.
 
Comentario:
una vespa te sirve de algo?
pues eso, que feliz año.
 
Comentario:
sonrie cabronazo q estoy aki contigo

molaaaaaaaaaaaa
No