ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
Acerca de
Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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14h18


Ella tiene unas manos muy blancas y con los dedos muy alargados y también, lo siento por ella, un novio de lo más plasta aunque muy guapo, lo que supongo que ayuda o de alguna manera lo compensa todo.

Está sentada a mi lado y cuando le pilló mirándome ella disimula cerrando los ojos y finge que se está relajando. Cuando soy yo el que soy descubierto por ella entonces me pongo a mirar hacia la calle, Paseo de Gracia y hago como si la cosa no fuera conmigo.

El mientras se encarga de todo, es decir, de guardar cola en la hamburguesería, recordar aquello que su novia quiere y pedirlo finalmente a la chica de turno. No parece muy complicado y ella parece agradecérselo, el que la deje estar sola, porque asi, no tiene porque pensar en el siguiente tema a sacar para cuando el actual se agote, no tiene que fingir que le importan sus historias, su vida, puede dedicarse únicamente a sus cosas, que son las verdaderamente importantes, nada que ver con las nimiedades que le preocupan a él según su punto de vista.


Cuando vuelve a donde estamos, nada más dejar la bandeja con los menús de ambos en la mesa le da un beso en la boca. Ella cruza los brazos entonces, como lo que es, alguien muy formal, una buena chica que no pega ni con cola con él.

-¿Se quedaron tus padres muy decepcionados conmigo?. Tengo la impresión de que esperaban a una especie de Elsa Pataky y bueno, aparecí yo

-No, ¡que va!, les encantaste, ¿no lo notaste?

-Me vendiste muy bien ante ellos, demasiado a lo mejor.

-Les dije la verdad, que mi chica es la mejor chica del mundo, la más guapa y que ya sabes, que te quiero un montón.

Mira de nuevo hacia abajo y cierra los ojos al oir esta última frase, finge relajarse, como hacía cuando yo le pillaba observándome y él entonces comienza a hablar, muy sonriente, a contarle sus últimas aventuras nocturnas, sus porros, las chicas que tiene detrás y a las que él tan gustosamente rechaza. Menudo pesado, tanto que creo que al rato a ella le duele la cabeza terriblemente, o que la hamburguesa no le está sentando demasiado bien. Todo es horrible gracias a sus historias de siempre ¡como no! seguro que piensa, hasta que gracias a Dios hace una pausa en las mismas para ir a comprar los postres. Ella no quiere nada pero él se va a atiborrar de helado para variar.


Ella, una vez que está sola, respira hondo y me mira primero a mi y muy tristemente a continuación hacia el suelo, preguntándose quizás, en ese momento, si a toda la gente le duele tanto como a ella que la dejen, porque si la respuesta es negativa lo tomaría hasta en consideración, es decir se lo plantearía ya mismo . “Tu y yo somos muy diferentes”. “No estoy segura de lo nuestro”. “El problema es mio no tuyo”. “No estoy pasando por un buen momento”.

Hay miles de frases típicas, que las chicas y chicos no dejan de decirse los unos a los otros y que nunca dejarán de lanzarse entre ellos en situaciones parecidas a la suya.

Esa es su mejor baza.


15h07


Después de la pareja de la chica quizás a punto de dejar al chico y del gay prepotente pero feo que ocupa sus sitio después de ellos, con el carnet gay de puntos repleto de puntos, escucha a Shakira a todo volumen, lleva unas enormes gafas de sol, se nota que no ha dormido todavía, mira al resto del mundo con una prepotencia increíble, justo cuando está a punto de expirar el plazo de las tres de la tarde que me he fijado para largarme de alli, con los cinco minutos de cortesía como siempre, de pronto aparece él, mi remedio, el milagro que esperaba .

Es uno de los muchos turistas que hay en Barcelona, rubio, de mi edad, con una cara muy sonriente y que bajando las escaleras solo puede dirigirse a los baños de la planta inferior.

Me levanto, llevaba media hora esperando un momento como este.


Su mano tapa toda su polla es lo primero que me doy cuenta al ponerme a su lado en los meaderos.

No lleva ropa interior es mi segundo descubrimiento. El trozo de sus piernas que deberían cubrir sus calzoncillos está al descubierto y como se ha desabrochado el pantalón y este se le cae un poco, prácticamente se le puede ver toda la cadera también y bueno me estoy poniendo a cien.

No voy a verle la polla, presiento justo cuando un montón de piel se acumula en lo que debe ser la punta de la misma y sobresale por entre sus dedos. El se echa hacia delante y atrás el pellejo una y otra vez, ¡Por favor que se la vea solo una vez! pienso yo que ya estoy con la mia descapullada por completo, empujándola hacia abajo, acariciándomela disimuladamente y disfrutando como un enano de lo poco que puedo.

Tiene unos huevos enormes que le veo cuando colocándose la polla hacia arriba finalmente comienza a abrocharse los pantalones y la bragueta de nuevo.

Pienso en ellos cerrando los ojos una vez que se ha ido y no tardo ni diez segundos en correrme. Al apartarme de la pila una nueva corriente de agua se lleva toda mi leche y yo claro, también me abrochó los pantalones de nuevo, tras el par de escalofríos habituales en estos casos.


Y como cabía esperar aquello que era tan excitante, ahora que pasado ese momento cumbre, resulta patético, como yo.

Es decir, la historia de siempre, con el arrepentimiento de siempre también, con la culpa como de costumbre al menos en estos momentos, también como sentada sobre mis hombros.

“No voy a hacerlo nunca más”.

La frase mil veces usada ya.

En la que por cierto no creo lo más mínimo.


16h30

Paraísos.

De vez en cuando todos descubrimos uno.

El último mio, durante las pasadas vacaciones, el gimnasio a esa hora de la tarde en que desgraciadamente ahora estoy en la tercera hora de clase. Normalmente puede haber uno o dos chicos guapos en los que me fijo pero ¿qué ocurre cuándo ese número llega a ser de ocho nueve o diez?, ¿cuándo no sabes de entre ellos a quien elegir, cuando resulta que puedes verlos en bolas a casi todos luego en la sauna o en las duchas?.


Desgraciadamente sin embargo nunca pasa nada y con los años parece como que la distancia entre el mundo real y el mundo tal y como me gustaría que fuera, se agranda y los chicos van a su bola, ni me miran y de sus conversaciones deduzco que tienen novia o les gustan las tias. Nunca vienen solos además, sino en grupo lo cual hace imposible cualquier acercamiento por mi parte.


El Corte Ingles fue uno de los primeros paraísos que descubrí. Cientos de tios buenísimos del extrarradio las tardes de los sábados comprándose ropa, discos, acompañando a sus amigos.

Desgraciadamente solo los viejetes de siempre, o los gays feísmos que incluso te miran por encima del hombro, ¡ como si ellos no estuvieran ahí por lo mismo que yo!, acuden religiosamente a los baños para lo que yo quiero. Puede que haya algún tio bueno de vez en cuando, debe ser entonces que yo no tengo la paciencia necesaria.

Esta tarde en la sección de DVDs un chico le comentaba a sus dos amigos, preocupado, algo acerca de una irritación que le había salido en la polla. Ellos trataban de tranquilizarlo diciéndole que claro, como follaba tanto últimamente. Tendrían unos dieciséis años y me deprimió un montón, me sentó fatal sin saber la razón, que ese chico follase ya tan joven como era, tan guapete.

19h00


Rafa ya conduce el coche de Marta.

Como predije lo suyo va muy en serio.

Ni siquiera me saluda cuando ella y Eva se bajan del mismo.

Marta me dice que tengo mala cara, de cansado. Yo mintiéndole le digo que anoche salí y que no he vuelto a casa hasta las diez de la mañana. Al menos que cuando se lo cuente a su novio lo sepa, me he olvidado de él.


El tiempo estudiando pasa muy deprisa, sin darme cuenta de pronto son las 23h35 y Rafa toca abajo en el portero automático de mi casa, pues ha venido a buscarlas.

Soy yo quien contesta y por lo menos, menos da una piedra, oye su voz de nuevo.

Marta y Eva se despiden de mis padres y de mi con un beso casi a continuación.


23h49

Salgo de la ducha. Me pongo el pijama, unos calcetines blancos recién lavados.

Me meto en la cama.

El gato se coloca a mi lado.
 
Comentario:
Machos será que soy pudoroso, pero eso de masturbarse en una pila de un aseo publico es muy peligroso. No lo hagais!

¿Alguien me podria decir donde estan los tios a los que les gusta ir al baño para mear? ¿y usan el burger para comer? uf
 
Comentario:
jejeje el placer es el placer disfruta de esos sitios como el burger q por estos lares solo hay un hipermercado lleno de viejos pervertidos y encima lejos de la ciudad. Besitooos
 
Comentario:
la depresión mola????

pues estoy muy d moda!
 
Comentario:
ais, la sensacion de sentirse patetiko. pero cuando estas caxondo todo deja de tener el sentido que sules darle, te mueves en mundos ficticios gobernados por el pacer. y tras correrte, la nada, tu vida, ais.

jdr tio, q depresion por dios



molaaaaaaaaaaaaaa
 
Comentario:
jejeje recuerdo mi "caza al turista" un verano en los wc del burger que presumo es el mismo que vas tu, vale la pena esperar y tener paciencia, por lo demas el presunto arrepentimiento y bajon que me pudeira dar se iba por el desagüe junto a mis cientos de hijos potenciales que podria tener como ta ha dicho gianis.

uff y que decirte sobre los gays prepotentes y encima feos, tristisimo
 
Comentario:
¿Sólo te pones unos calcetines blancos para dormir...?

Uhmmmmmmm, interesante...
 
Comentario:
cuántos hijos potenciales habrán desaparecido desagüe abajo, derramados en un wc...
No