ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
Acerca de
Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
Sindicación
 
156


Como hace nueve dias todo vuelve a caber perfectamente dentro de la mochila.

El pantalón del chándal, las dos camisetas, cuatro boxers limpios, el neceser, tres pares de calcetines blancos, el cargador del movil, el discman y tres compactos, Air, Morrisey y Dorian, no podía ser de otra manera ¿no?.


Las maricas y nuestras mochilas, bolsos o bandoleras depende –pienso- siempre a punto de estallar, gracias al libro que estamos leyendo o fingimos leer, a la música que escuchamos, a los pases de cuatro o cinco discotecas que guardamos como oro en paño, al dvd que vamos a prestar o nos han dejado, a la fruta de media mañana, al móvil, a la botella de agua para no deshidratarnos y tener la voz siempre clara, pero también para quitarnos de vez en cuando el sabor que nos ha dejado una polla que inesperadamente hemos chupado y que ya, a toro pasado, nos da tanto asco haberlo hecho.


Recorro la parte superior de la casa asegurándome que todas las ventanas están cerradas, mi padre hace lo mismo pero en la planta baja. Como hace nueve dias visto unos vaqueros y una camiseta a rayas negras y rosas y las paredes, aprovechándose del silencio que reina ya a estas horas, parecen susurrarme alli donde quiera que voy “quédate, este es tu sitio, no te vayas” valiéndose ya digo, que por primera vez en dias la televisión del salón está apagada y de mi cuarto no sale música alguna.

No debo hacerles caso sin embargo.


Cuando empiezo a bajar las escaleras mi padre enciende la alarma y bueno, ya solo queda repetirlo una vez más, o sea el proceso de cerrar la casa, montarnos en el coche y volver de nuevo a Barcelona, lo mismo de otras muchas primaveras y veranos pero que sin embargo es algo a lo que por lo que parece, nunca termino de acostumbrarme, que nunca me deja indiferente.


“Si por mi fuera viviríamos aquí” me repito una y otra vez hasta que llegamos a la carretera principal y nos incorporamos a ella a las 12h37, que viene a ser más o menos la hora en que las vacaciones comienzan a acabarse para nosotros tres lo queramos o no.


La vida real no es esto supongo, no está situada en este pequeño pueblo, en sus calles.

La vida real no es levantarme a las once, desayunar y volver a dormir hasta la una. No es montarme en bici y a toda velocidad, pedaleando, sentirme situado por fin muy por delante de mis preocupaciones, en ventaja con respecto a ellas. La vida real no es comer tranquilamente después y echarse la siesta y al despertarme entonces enporrarme como un bestia y pasar las horas muertas a continuación únicamente viendo entonces la lluvia caer a través de la ventana, escuchando a Sigur Ros. ¡Qué va, no puede ser, no puede tener nada que ver con bajar a la playa el jueves por la tarde por fin, aprovechando que el tiempo ha cambiado, o perder una mañana entera preparando junto a mi madre el jardín para el verano, o quedar a la puerta del Club Marítimo con alguien que finalmente no se presenta!. Que Felipe venga el Domingo, que yo le enseñe el pueblo, que me la chupe a media tarde en mi cuarto con mis padres abajo y sin cerrar la puerta, que yo le lleve después por todos esos lugares que tengo marcados y asociados a fracasos varios con Joan, solo son entretenimientos, nada más que eso. He recuperado el color, no tengo ojeras, pero solo se trata ya digo de un pequeño paréntesis, nada más, pronto volverán, no soy tan ingenuo, sobre todo cuando desde hace horas ya estoy de nuevo en la ciudad y no tengo, no hay ya oportunidad para serlo.




Nos miramos.

El está de pie con su bolsa de viaje entre las piernas. Es bastante alto, delgado, con barba y está un poco calvo.

Nos volvemos a mirar.

Yo, al menos aquí soy novato, no sé muy bien como van las cosas, que hay que hacer.

Es la primera vez que vengo y por recomendación de Felipe únicamente, que me ha asegurado que la Estación de Francia es la bomba en estos dias.

Pero el proceso es el mismo que en cualquier otro sitio, no cambia en lo más mínimo.

Nos seguimos el uno al otro y yo entro al baño y me coloco en la zona de los lavabos esperando a que alguién deje por fin un retrete libre donde los dos podamos meternos.

El se coloca más y más cerca mio a cada segundo que pasamos esperando, y al mirarle y verlo casi a mi lado descubro de repente que no me gusta, que tiene la piel muy seca y está demasiado delgado, que es horrible en resumidas cuentas. Y sin esperar pues a que nadie salga soy yo entonces el que abandona de pronto el baño de hombres y a toda prisa se encamina hacia la salida de la estación, hacia la calle, territorio seguro supongo.




Hubiera sido mucho más poético que resultará haber muerto o sin ser tan extremistas que estuviera postrado en la cama del hospital pero con la intención de en cuanto que se recuperara llamarme de nuevo.

Pero no.

El chico de la moto y yo nos cruzamos muy cerca de Urquinaona y yo no sé si él me vió a mi antes que yo le viera a él y dismuló después al cruzarnos, o simplemente no se dio en ningún momento cuenta de mi presencia y por eso no me dedicó ni una sola mirada.

Iba acompañado de otro chico no muy guapo la verdad.

Yo aún tengo su casco, ese que me regaló, debajo de la mesa. Su número de móvil sigue en mi agenda. De vez en cuando hasta me pongo esos slips verdes y blancos del H&M que él se olvidó la última vez que estuvo en mi casa y que yo no he lavado por supuesto.

Y bueno, no es que me excite ya como al principio lo hacía el ponerme algo tan íntimo suyo, no, no es que piense que lo nuestro era amor, aunque si desde luego llegué en su momento a creer que por supuesto, desde luego, resultaba ser algo más que un rollo pasajero.

La vida real no es ir de un extremo a otro, no es soñar durante dias con encontrar a alguien diferente que me quiera y luego acabar en los mismos sitios de siempre, la vida real no es mirar más de un tiempo prudente, o sea dos minutos, una vieja fotografía, que junto al caso es lo único que me queda ya suyo.

¿O si?

 
Comentario:
Salis to wapos en la foto!! mencanta!!
 
Comentario:
life is a pigsty, ya sabes. pero es lo que hay.
No