ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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Una mañana libre, aunque quizás eso si, no muy sabiamente escogida.

Ahora que, en el caso que no tengan ya la decisión tomada desde hace tiempo, yo debería trabajar más que nunca, voy y falto al trabajo.

Como en los exámenes, cuando en los dos dias previos a hacerlos por fin, soy ya incapaz de estudiar apenas, pues si más o menos es lo que he hecho hoy. Espero que les basten estos últimos seis meses, o que los enchufes de Maria no sean tan determinantes como presiento que van a serlo en su decisión final.


En todo caso da igual, o casi igual. Ya tengo el “plan B” preparado. Ese plan no es otro que en cuanto que termine el curso convertirme en carne de after y asi, delgado y pálido empalmar dias seguidos de fiesta, uno tras otro, en pantalón corto y chaqueta de chándal no dejar de vagar por la oscuridad de las discotecas más radicales, dejándome follar por medio Barcelona. También probar todo tipo de drogas, hacer de las saunas a las que me inviten, mi casa, durante los fines de semana, entre otras muchas otras casas más.


Sideral que suena mientras en mis cascos nada más colgar a J. para decirle que hoy no me siento bien y no iré a la oficina, no hace más que meses antes de todo, dar alas a mis planes, haciéndolos totalmente verosímiles, plenamente realizables a fecha de hoy. (Put my finger on the trigger for the years to come you can share my dream)



Un grupo de escolares sentados en la acera frente al centro de cultura Santa Monica dibujándolo. Algunos ancianos como tirados ya desde la primera hora de la mañana al sol en los bancos y medio dormidos cerca del puerto, como si los hubieran dejado alli y al final del dia alguien se fuera a encargar de recogerlos y devoverlos a sus casas. Los turistas guardando cola delante de Las Golondrinas, a la espera de que el barco llegue y les haga la travesía por todo el litoral de la ciudad antes que haga demasiado calor, en lo que parece que va a ser otro dia de verano en pleno mes de Abril: Más o menos y por ese orden esas han sido las primeras imágenes de esta mañana sin acudir al trabajo, cuando aún la tenía toda por delante. He desayunado también, y visto algo de ropa, y me he jurado de nuevo que va a ser posible, que no voy a volverme atrás, que en realidad no tengo nada que perder y puedo ser otro.

Me he metido finalmente en un cibercafé cerca de las once, simplemente porque estaba ya empezando a sudar demasiado de tanto andar y más que nada,no quería acabar “alli”.





No creo en las casualidades. Esa es la única verdad.

Pero lo cierto es que cuando llevaba ya casi cuarenta minutos consumidos frente a la pantalla de un terminal, totalmente aburrido ante el panorama que había en el chat, de pronto Julien se ha conectado al Messenger y la verdad, casi no me ha dado tiempo a pensar en si le decía algo o no, pues rápidamente él me ha saludado, pidiéndome que conectara mi cam también.

Llevaba más de seis meses sin saber nada de él, desde que se fue de Barcelona.



¿Dónde estás?

¿Qué haces?


He respondido a esas dos preguntas y de pronto su imagen ha ocupado por entero mi pantalla.

Delgado, con el pelo más largo y oscuro y barba de varios dias, con sus ojos verdes mirándome fijamente.

No he podido esta mañana evitar el excitarme recordando esas veces que nos enrollamos el año pasado, y sobre todo ese gran polvo que nos quedó pendiente por su repentina marcha a Paris y para el que ya lo había preparado todo, desde casa hasta bebida.


Le he contado que estaba en la parte baja de Las Ramblas y él me ha hablado de su cibercafé, situado al lado de una estación de tren en pleno Paris, junto a una plaza.

El como yo también había decidido no ir al trabajo hoy y no sabía muy bien que hacer en su defecto.


Me echa mucho de menos me ha dicho y se acuerda de mi casi a diario. Me ha invitado a ir este verano a su casa cuando su madre se vaya de vacaciones y también a largarme este otoño a Irlanda con él a iniciar una nueva etapa los dos.


He sentido en esos minutos que hemos estado hablando como si estuviera a mi lado de nuevo, como si hubiera vuelto por fin o nunca se hubiera ido del todo.

Ahora mismo le diría que si a todo pero ya veremos dentro de unos meses he pensado al salir de nuevo a la calle.

Es otra opción, un “plan C” por asi decirlo me he dicho a mi mismo.



Al volver luego a clase esta misma tarde estaba tan fresco y optimista, parecía como si en vez de tan solo una mañana libre hubiera tenido un mes de vacaciones.


Esta noche de camino a casa además Julien me ha llamado al móvil.


Yo creo que aparte de estar fumadísimo, simplemente lo que le ha pasado es que hoy no le han salido bien las cosas, esa cita que andaba buscando, o bien es que le han echado una bronca por faltar sin avisar en el trabajo, y es por eso que me ha dicho lo que me ha dicho.


Yo me he dejado llevar un poco también ,lo reconozco, y en una especie de nube creo que he respondido tal y como él necesitaba que le respondieran, al fin y al cabo él me había dicho con anterioridad lo más bonito que le puede decir un chico a otro chico, y los dos por lo que parece necesitamos un colchón, una red porque nuestra vida tal y como ha sido estos últimos meses se tambalea y quizás pueda venirse debajo de un momento a otro.


“Mi casa está abierta para ti, vente cualquier fin de semana a Barcelona, yo también te quiero” asi es como he dado por finalizada mi conversación con él hace tan solo unos minutos.


Y sigo en una nube ¿Por qué negarlo?.
 
Comentario:
Me gustaria mucho... xq creo q hoy lo necesitaba... subirme a tu nube... o para q no se entienda mal... a una nube parecida... y salir y dejarse llevar... me gusta lo q escribis... y te leo segido... aunke no tan segido te escriba... x esas cosas q tienen las idionsincracias de los q vivimos en lugares alejados... igualemente te kiero... besos...
No