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Y de pronto pasa lo peor que puede ocurrirme, que no es sino que los números y letras comienzan a bailar entre ellos haciéndome por lo tanto imposible entender algo. Es cierto que estaba un poco mareado y cansado antes de entrar a la biblioteca pero tenía intenciones, creía tener las fuerzas suficientes como para poder iniciar por lo menos un último repaso antes del examen pero no, estaba equivocado, ¿quién lo iba a saber?.
En su lugar me encuentro pasando la tarde tirado sobre el césped que hay alrededor del edificio, en pantalones cortos y una vieja camiseta, rodeado de otros muchos estudiantes, aunque eso si, cada media hora o asi y para que no se diga, como que entro de nuevo alli dentro y me siento delante de mis apuntes y rotuladores, solo para comprobar más que nada que, sigue siendo imposible, que los números y letras siguen bailando y asi no hay nadie que haga nada.
Vuelta al jardín pues, a suspirar por favor que el chico tan guapo, con los pantalones tan caidos que deja ver sus calzoncillos de color gris, se de cuenta por fin que existo y llevo toda la tarde mirándole, o al menos en su defecto se quite finalmente la camiseta y me alegre la vida y la vista de un solo tiro.
No forma parte de nosotros, de todos los que venimos aquí todos los dias, no creo que aparte de hoy pueda volver a verle ya más, quizás como mucho un dia o dos más sueltos a lo largo del mes, cuando yo ya haya perdido toda esperanza y me sorprenda de veras el volver a encontrármelo por aqui cuando pensaba que nunca más volvería.
¿Qué más da no?
Cierro los ojos. Enésimo cambio de postura. Va a ser la una de la mañana y soy incapaz de dormirme. Si me echo la manta encima al poco rato tengo demasiado calor pero si me la quito me hielo. Todo es una mierda, una gran mierda, no puedo estudiar por la tarde, dormir por la noche, ¿cómo demonios se puede luchar contra todo esto?, ¿en que condiciones voy a estar por la tarde a la hora de examinarme?. Nueva mirada al reloj las 01h21 y sigo sin poder casi cerrar los ojos, no puedo quedarme quieto en una posición más de cinco minutos.
Lo hice al principio de la noche, nada más acostarme, para que me fuera más fácil dormirme.
El chico del jardín de la biblioteca seguía tumbado alli, sin camiseta por fin, con la bragueta abierta y la mano derecha bajo su calzoncillo y no dejaba de mirarme, tanto que yo levántandome y colocándome de rodillas delante suyo me puse a chuparsela casi de inmediato y de inmediato casi también me corrí.
Abrí los ojos, me limpié la mano y cerré los ojos pensando “es cuestión de minutos dormirse” pero estaba equivocado, una vez más, pues el chico en cuestión, ahora ya desnudo y duchándose en el gimnasio, se resiste tozudamente a abandonar mi cabeza y yo quiero, necesito tanto que me folle, que me deje tragarme toda su leche también esta vez , que destapándome de nuevo, desafiando a todos los sabios consejos que dan para conciliar pronto el sueño, vuelvo a dejarme llevar de nuevo por él, hasta el final del todo, y ya pasan mas de tres minutos de las dos de la madrugada, ¡qué estupido que soy la verdad!.
En silencio a las tres, muerto de cansancio pero incapaz de dormirme, boca arriba en la cama, de muy mal humor, enfadado conmigo mismo, pienso en dejar el trabajo y la carrera mañana mismo, mandarlo todo a la mierda. Cada mes de Junio es peor que el anterior, ¿Por qué demonios seguir entonces?, nada tiene el más mínimo sentido, estoy muy cansado, no podré soportarlo, la cabeza a veces parece que me va a explotar......Milagrosamente, caminando por esta espiral, por fin me duermo alrededor de las tres y cuarto calculo y al despertarme unas pocas horas después, sorpresa, mientras me ducho, aquello referente al chico del césped, a dejarlo todo, me parece de repente tan lejano en el tiempo, tan absurdo e irreal en todos los sentidos que no le doy ni una segunda oportunidad. Hay que ir a trabajar y luego por la tarde hacer un examen, no puede haber nada más real cruel y cierto que esto –pienso saliendo del baño, deseando desayunar.
Una gota de sudor me cae por el costado derecho, desde la axila y llegándome hasta la cadera misma justo cuando me dan el examen.
Todavía no puedo eso si ver ni sus preguntas, ni de que tipo es finalmente. Me falta el aire, tengo ganas de vomitar, el chico del césped parece reirse de mi en la distancia, diciéndome que si me ha dejado chupársela ha sido solo por compasión, porque yo soy patético, no tengo futuro en su mundo...
Veo las preguntas cuando me dicen que puedo verlas.
Por supuesto no escucho al profesor cuando nos advierte de lo que pasará si nos pilla copiando.
A veces la alegría es un sentimiento que no quieres compartir con nadie, pues la deseas para ti toda.
No quieres repartirla entre los demás para que te la jodan con sus historias también, que de acuerdo, son muy parecidas a las tuyas de anoche mismo, pero que al fin y al cabo son suyas y tu no tienes porque soportarlas ¿no?.
No quieres que nadie sea más feliz que tu, de eso se trata supongo, te mereces momentos como esos crees, o al menos eso piensas sin dudarlo ni por un solo segundo.
Marta y Eva me mandan un sms preguntándme que tal me ha ido en el examen, pues no me han visto a la salida. Les contesto que bien, ellas me dicen que todo lo contrario.
Van a ir a un bar con el resto de la gente de clase etc etc pero para variar, yo ya tengo mis propios planes la verdad.
Y de pronto pasa lo peor que puede ocurrirme, que no es sino que los números y letras comienzan a bailar entre ellos haciéndome por lo tanto imposible entender algo. Es cierto que estaba un poco mareado y cansado antes de entrar a la biblioteca pero tenía intenciones, creía tener las fuerzas suficientes como para poder iniciar por lo menos un último repaso antes del examen pero no, estaba equivocado, ¿quién lo iba a saber?.
En su lugar me encuentro pasando la tarde tirado sobre el césped que hay alrededor del edificio, en pantalones cortos y una vieja camiseta, rodeado de otros muchos estudiantes, aunque eso si, cada media hora o asi y para que no se diga, como que entro de nuevo alli dentro y me siento delante de mis apuntes y rotuladores, solo para comprobar más que nada que, sigue siendo imposible, que los números y letras siguen bailando y asi no hay nadie que haga nada.
Vuelta al jardín pues, a suspirar por favor que el chico tan guapo, con los pantalones tan caidos que deja ver sus calzoncillos de color gris, se de cuenta por fin que existo y llevo toda la tarde mirándole, o al menos en su defecto se quite finalmente la camiseta y me alegre la vida y la vista de un solo tiro.
No forma parte de nosotros, de todos los que venimos aquí todos los dias, no creo que aparte de hoy pueda volver a verle ya más, quizás como mucho un dia o dos más sueltos a lo largo del mes, cuando yo ya haya perdido toda esperanza y me sorprenda de veras el volver a encontrármelo por aqui cuando pensaba que nunca más volvería.
¿Qué más da no?
Cierro los ojos. Enésimo cambio de postura. Va a ser la una de la mañana y soy incapaz de dormirme. Si me echo la manta encima al poco rato tengo demasiado calor pero si me la quito me hielo. Todo es una mierda, una gran mierda, no puedo estudiar por la tarde, dormir por la noche, ¿cómo demonios se puede luchar contra todo esto?, ¿en que condiciones voy a estar por la tarde a la hora de examinarme?. Nueva mirada al reloj las 01h21 y sigo sin poder casi cerrar los ojos, no puedo quedarme quieto en una posición más de cinco minutos.
Lo hice al principio de la noche, nada más acostarme, para que me fuera más fácil dormirme.
El chico del jardín de la biblioteca seguía tumbado alli, sin camiseta por fin, con la bragueta abierta y la mano derecha bajo su calzoncillo y no dejaba de mirarme, tanto que yo levántandome y colocándome de rodillas delante suyo me puse a chuparsela casi de inmediato y de inmediato casi también me corrí.
Abrí los ojos, me limpié la mano y cerré los ojos pensando “es cuestión de minutos dormirse” pero estaba equivocado, una vez más, pues el chico en cuestión, ahora ya desnudo y duchándose en el gimnasio, se resiste tozudamente a abandonar mi cabeza y yo quiero, necesito tanto que me folle, que me deje tragarme toda su leche también esta vez , que destapándome de nuevo, desafiando a todos los sabios consejos que dan para conciliar pronto el sueño, vuelvo a dejarme llevar de nuevo por él, hasta el final del todo, y ya pasan mas de tres minutos de las dos de la madrugada, ¡qué estupido que soy la verdad!.
En silencio a las tres, muerto de cansancio pero incapaz de dormirme, boca arriba en la cama, de muy mal humor, enfadado conmigo mismo, pienso en dejar el trabajo y la carrera mañana mismo, mandarlo todo a la mierda. Cada mes de Junio es peor que el anterior, ¿Por qué demonios seguir entonces?, nada tiene el más mínimo sentido, estoy muy cansado, no podré soportarlo, la cabeza a veces parece que me va a explotar......Milagrosamente, caminando por esta espiral, por fin me duermo alrededor de las tres y cuarto calculo y al despertarme unas pocas horas después, sorpresa, mientras me ducho, aquello referente al chico del césped, a dejarlo todo, me parece de repente tan lejano en el tiempo, tan absurdo e irreal en todos los sentidos que no le doy ni una segunda oportunidad. Hay que ir a trabajar y luego por la tarde hacer un examen, no puede haber nada más real cruel y cierto que esto –pienso saliendo del baño, deseando desayunar.
Una gota de sudor me cae por el costado derecho, desde la axila y llegándome hasta la cadera misma justo cuando me dan el examen.
Todavía no puedo eso si ver ni sus preguntas, ni de que tipo es finalmente. Me falta el aire, tengo ganas de vomitar, el chico del césped parece reirse de mi en la distancia, diciéndome que si me ha dejado chupársela ha sido solo por compasión, porque yo soy patético, no tengo futuro en su mundo...
Veo las preguntas cuando me dicen que puedo verlas.
Por supuesto no escucho al profesor cuando nos advierte de lo que pasará si nos pilla copiando.
A veces la alegría es un sentimiento que no quieres compartir con nadie, pues la deseas para ti toda.
No quieres repartirla entre los demás para que te la jodan con sus historias también, que de acuerdo, son muy parecidas a las tuyas de anoche mismo, pero que al fin y al cabo son suyas y tu no tienes porque soportarlas ¿no?.
No quieres que nadie sea más feliz que tu, de eso se trata supongo, te mereces momentos como esos crees, o al menos eso piensas sin dudarlo ni por un solo segundo.
Marta y Eva me mandan un sms preguntándme que tal me ha ido en el examen, pues no me han visto a la salida. Les contesto que bien, ellas me dicen que todo lo contrario.
Van a ir a un bar con el resto de la gente de clase etc etc pero para variar, yo ya tengo mis propios planes la verdad.
Comentario:
ser un poco egoista sobre ti mismo y mandar todo al krajo es bueno siempre q no s haga costumbre
Comentario:
Que dura es la vida, eh..., aunque con una polla en la boca siempre lo es menos.
Que te voy a contar yo a ti...
Que te voy a contar yo a ti...