ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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El chico especial me recoge en casa cerca de las once.

Va en su coche nuevo, recién comprado esta semana, tenía dinero ahorrado y le apetecía hacerlo me dice. Algo tengo yo que ver en su decisión, podemos ir ahora a tantos sitios que era de tontos no darse cuenta que este es momento apropiado concluye.

Salimos de Barcelona y a medida que el tráfico va disminuyendo empieza a acelerar poco a poco, no mucho, supongo que tiene miedo a destrozarlo o hacerle algún desperfecto ya, nada más estrenar el coche, y que yo piense entonces que es un torpe de narices. También es conocedor del pánico que yo siento en cuanto que el cuenta kilómetros pasa de ciento veinte, del mareo que seguro se me vendrá encima como no salgamos pronto de esa carretera con curvas que nos lleva a lo más alto de la montaña.


Todo alli dentro, en el habitáculo del coche, me doy cuenta que está por estrenar, el mechero, las luces interiores, el cenicero, la radio, como nuestra “relación “ quizás también casi lo está, pues en tres semanas solo ha conocido de besos furtivos en su portal, tímidos abrazos paseando por la calle, manitas por debajo de la mesa de algún restaurante o en el cine, nada más, no ha habido tiempo para avanzar, para pasar a la siguiente fase .


Estamos parados a la salida de un pequeño pueblo, en una calle muy ancha, al final de urbanización,tras haber hecho más de cien kilómetros, suena algo de música, a veces parece definitivamente que ya no formamos parte del resto del mundo pues bien esta es una de esas veces. Se oye a una pandilla de chicos también a lo lejos y de repente tengo miedo a que se acerquen y nos pillen solos pero él me tranquiliza, por alli no pasa nadie, no hay nada que temer. Alguien en una piscina cercana se da un chapuzón parece.


No tarda mucho en empezar a besarme y yo, ante su sorpresa, rápidamente reclino el asiento y me quito la camiseta y me bajo el pantalón y los slips de una sola vez. El hace lo mismo y comienza a chupármela advirtiéndome que le avise cuando vaya a correrme para apartarse.


Me gusta pero no me vuelve loco.

Lo sabía.

Como siempre me pasa con los tios a los que yo les gusto.

A todos esos cabrones que me vuelven loco, eso si, me falta el tiempo para empezar a comérsela nada más ponernos en situación pero como a otros antes, ya digo,a él solo se la empiezo a mamar cuando ya estoy yo a punto de correrme y me apetece hacerlo con la sensación de tener una polla bien dura dentro de la boca.


Le digo que si quiere correrse en mi cara o encima de mis pezones pero me dice que no.

Le pregunto si quiere que nos acerquemos a la casa de la playa para que me folle pero su respuesta es la misma

Me corro pensando mientras me la machaca en que para nada ese ha sido el polvo de mi vida.

El se corre encima de mi pierna.

A continuación se hace el silencio entre ambos.



Están todos ellos alli, caminando, en el arcén de la carretera.

Camino de vuelta a Barcelona me refiero.

Joan tal yo como lo recuerdo de hace unos años con un par de chicas, Felipe bailando frenéticamente y solo, bajo unos focos que le tiñen la cara de color verde, Genis medio desnudo con su rabo enorme medio empalmado, Rafa y Marta tal y como serán dentro de unos años, felizmente casados, el chico de la moto adelantándonos y riéndose de nosotros.


Obviamente el chico especial no puede verlos, nadie excepto yo puede hacerlo en realidad.

No sabe de hecho ni de una sola historia mia que puede estar relacionada con cualquiera de ellos, pues él también desconoce por completo mi pasado, cree que soy distinto a como soy en realidad.

Me hubiera gustado parar a recogerles. De veras que si, pienso cada vez que dejo a uno de ellos atrás.

Odio cerrar etapas para empezar sobre ellas, lo más deprisa posible, otras nuevas.

Es como dejarlo morir todo, como si no importase, como si realmente lo tuvieras ya superado.

Sin embargo, algunos es como si se hubieran entrenado con anterioridad durante meses para hacerlo ,cuando corresponda, sin remordimiento alguno.

No quiero dejar de ser amigo de determinada gente, no quiero tener que inventar excusas de nuevo para convencerles a todos y tener que repetir la historia una y otra vez hasta la saciedad.

No quiero encontrarme de frente y que no me saluden, me traten como si no me conocieran de nada.

No quiero convertirme en un extraño para alguien o que alguien se convierta en un extraño para mi.

Es complicado.


El chico especial me deja en casa pasadas las tres de la madrugada.

Yo subo la escaleras, abro el portal y él entonces sonriente arranca.

 
Comentario:
¿Cómo fue tu primera vez,chavalenbici?
 
Comentario:
¿Era tu intención componer un canto a la esperanza?
No