ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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170 REGALOS PARA UN CHICO
Salió a las cuatro de la tarde del trabajo dirigiéndose directamente hacia el autobús.

Le tomaría una media hora o asi llegar hasta el mismo centro de la ciudad, que era donde el siempre quería estar.

Cerró los ojos nada mas sentarse y casi sin quererlo, se quedó dormido con la cabeza apoyada sobre el cristal de la ventana. Había tenido suerte y encontrado sitio libre a la primera. Eso no pasaba todos los dias, de hecho la mayoría de las veces tenía que hacer el trayecto de pie, agarrado a la barra del techo, siempre jurándose que tenía que dejar atrás el transporte público para siempre.


Cuando despertó descubrió con sorpresa que el autobus tomaba la ultima curva antes de detenerse definitivamente enfrente del Corte Ingles.

Por fin estaba alli, donde todo le parecia a el que era posiblle que sucediera, donde queria vivir, trabajar, pasear junto a su chico hasta el final de los dias, quemar noches de diversion, cuantas mas mejor, en el centro mismo de la ciudad. No pensaba haberme quedado dormido tanto tiempo recapacitó por pensar en algo más que nada, sin ninguna doble intención.



Tras el pequeno trayecto a pie de otras veces, ya dentro de ese laberinto de pequenas calles donde estaban situadas la mayoria de las tiendas de ropa si bien no mas cara, si a priori mas moderna, sintió de pronto una opresion en el pecho, como si le faltara aire que respirar. Era por la ilusión que le hacía, ¡comprar un regalo a alguien por llevar ya un mes junto a él!, ¡Quien hubiera imaginado que me iba a pasar a mi!.


Su vida no podia ir mejor pensó al entrar dubitativamente en una especie de galeria comercial con un camello a la entrada.


El no vestia de esa forma, era ya un poco mayor para hacerlo, pero su novio veinteanero si que lo hacia y eso le animaba, le hacia sentirse objeto de envidia por muchos de los que alli había congregados .

Abriendose paso entre ese gentio que habia dentro no tuvo mas remedio entonces que, rápidamente ponerse manos a la obra, si es que queria salir de alli victorioso y no ser engullido por la masa de chicos y chicas que se habian dejado caer por alli esa tarde de viernes dispuestos a todo.


Unos pantalones negros de una tela semibrillante.


Una camiseta roja y blanca.


Una camisa de manga corta amarilla.


Una pequena munequera roja.



Se lo imagino vestido con cada una de esos atículos y riendose sin saber muy bien porque, decidio retrasar su decision final hasta ver un par mas de tiendas por lo menos.

No estaba muy seguro que hacer, que le gustaría más, que causaria en él mayor sorpresa.


Salio unos minutos despues, como subido en una nube, de esa primera incursion que habia hecho en el mundo de la moda juvenil en muchos meses, muy feliz, tanto que hasta le sonrio al camello de la entrada.

Llevava la mano abierta y se imaginaba agarrado a su chico. Tenia colocados de hecho sus dedos como si entre ellos llevara sujeta su mano , la acariciara de vez en cuando. Le gustaba apretarsela mas que nada para sentirlo a su lado y lo sentia, aunque obviamente el no estaba alli, a su lado.


No habia un limite en cuanto al dinero, bueno solo el sentido comun.

Su chico era tan guapo, tan parecido a lo que llevaba años esperando, incluso hasta mejor, que se lo merecia,el dinero era algo secundario. Bueno, hasta cierto punto se corrigió a si mismo unos pocos segundos después.

Yo soy normalito, no mucho mayor que el pero si lo bastante como para que sus amigos se extranen al verle conmigo, para que digan que él puede aspirar a algo más -penso al volver a entrar a otra tienda.



Finalmente se quedo con la camisa amarilla de manga corta.


Mientras se la pagaba al dependiente se dio cuenta, no sin sentir una una cierta preocupacion , que él estaria tan guapo con ella que muchos se fijarian en el y tratarian entonces de arrebatárselo.


A continuacion decidió y como remedio, quizás, que también se compraría algo para asi estar más a la altura, una camisa negra de manga larga muy elegante por ejemplo que había visto antes.



Habian quedado a las siete y media en un parque cercano.

Ambos llegaron a la hora y cuando por fin le entregó el regalo a su chico, como que este no pudo ocultarle el sentirse de lo mas sorprendido por ello.

Permanecieron luego abrazados y besándose muy de vez en cuando,en un banco apartado de todo, situado entre unos pinos muy altos, detrás de unas escalera, hasta que poco a poco empezó a anochecer

Entonces él insistio en llevar a su chico a unos baños cercanos para comerle la polla alli mismo, antes de despedirse, el verano parecía que iba a ser tan perfecto.



Al mes siguiente una escena parecida a esta volvió a repetirse solo que en vez de una camisa amarilla se trató de un Cd del que él no dejaba de hablar. Además tambien se fueron de viaje y durmieron juntos por primera vez toda una noche durante ese segundo mes, y claro, él al menos gozó como nunca antes lo había hecho, pues lo tenía alli, a solo unos milimetros de su boca, de la punta misma de sus dedos y era real, no como hasta entonces, un mero producto de su imaginacion, mero fruto de sus deseos.



En una pausa del trabajo, ya en otoño, bajó al centro comercial y le compro un reloj. Esa vez si que el regalo fué mas caro que los anteriores, pero es que coincidia que era su cumpleanos además del quinto mes juntos. Y la ocasión lo merecía.


Esa misma noche, a oscuras, mientas el le follaba, el chico le dijo que no se merecia a alguien asi a su lado, que era tan feliz con él.

Vestido de traje corbata y sudando, con los pantalones por las rodillas él pensó que eso era lo mas bonito que nadie le habia dicho nunca jamás.

Cuando finalmente se corrió dentro de él lo agarró fuertemente, pues no queria separarse nunca jamas de el.

Luego fueron al cine, a ver la pelicula que escogiera su chico claro, aunque el pagara ambas entradas.

Serían felices por siempre.



A los pocos dias los dos por primera vez discutieron, por una tonteria de celos. El le mandó a la mierda y a su chico no pareció importarle mucho. Pero esa misma noche le llamó a su casa y una vez que su madre le dejó el telefono, él entonces empezó a pedirle disculpas por todo, a rogar por su perdon, acusándose de cosas que ni siquiera había hecho.

Quedaron como siempre para verse por la tarde y el llevó consigo un chaleco de lana de color verde que le habia comprado . El chico lo aceptó y puso su cara de sorpresa habitual.


El le intentó follar de nuevo esa misma noche, dentro del coche, pero su chico no estaba relajado y la cosa como que no salió muy bien.

A partir de ese momento, casi Navidades, también se dio cuenta que el ya no le besaba en la boca, ni siquiera le masturbaba al terminar.

Le dió la importancia justa, podría aguantarlo, se trataba al fin y al cabo de ser un poco menos feliz,manias de crios pensó.


Hubo mas regalos, un viaje a Francia, un móvil recien salido al mercado, un banador muy sexy y ajustado, entre otros muchos, y mas discusiones tambien, sobre todo a partir de abril,celos basicamente, pero las cosas parecian estar de nuevo en calma en esa tarde del mes de Mayo que el chico le dijo que queria cortar.

11 meses 21 dias y tres horas.


Lo acercó en coche esa misma tarde al centro de la ciudad y lo dejó alli mismo aprovechando que un semaforo se puso en rojo y podia pararse.

Todo parecía tan triste de repente.

Se dijeron adios.


De vuelta a casa conduciendo lentamente echó de menos ya, sin tener casi tiempo, su cuerpo, su olor, su fuerza, ya digo sin apenas haber tenido ocasion para añorarlos ni un poco.

Llevava puesta esa camsieta blanca sin mangas que yo le compré, el reloj, los pantalones cortos que le regalé, las zapatillas de deporte que me tenia que pagar en cuanto pudiera.....


Sabía que era cuestion de horas, pues dos chicos muy monos iban detrás de él, cada uno por su lado.



La noche siguiente a la ruptura cada uno ya habia encontrado su sitio de nuevo, habia de alguna forma vuelto a el tras casi un año de ausencia.

El chico bailando y causando admiracion, levantando deseos entre todos aquellos que desde lejos lo observaban.

El, con tan solo una toalla encima, mientras se movía por la oscuridad de la sauna, aún un poco torpe, como desentrenado.



Había caras nuevas dentro, locales que habían abierto y en los que según oia era más facil enrrollarse con un tio bueno.

Había un puñado de chicos guapísimos a la entrada.

Pensando en ellos, ocupando su cabeza con sus cuerpos semidesnudos ya no se acordaba de él para nada descubrió, casi como si nunca hubiera existido.

Fué hacia ellos e intento algo con el primero que pudo.

Fue rechazado de inmediato.

Tal y como se temia ya estaba de nuevo en el mundo real, después de 11 meses 22 dias y trece horas ausente de él.



No