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La familia Maravillas vive al final de la calle en un viejo y enorme chalet de color morado y verde que ya estaba en pie cuando el resto de los chalets del vecindario no eran aún ni siquiera un simple esbozo en el bloc de un arquitecto cualquiera.
Por eso era que en esos dias, un frondoso pinar ocupaba toda la superficie que había a su alrededor, contribuyendo sin quererlo asi, al aislamiento de dicha familia, haciéndoles por lo tanto mucho más fácil llevar, según sus deseos, una vida de acuerdo a sus propias reglas y no las del mundo en general, que es como siempre he pensado yo que hay que vivir, pese a lo dificultoso que resulta llevarlo a cabo siempre o casi siempre.
Estaban seguros pues, o al menos eso creían ellos, no había nada ni nadie a su alrededor que pudiera alterar el orden establecido, su orden establecido, fijarse en ellos, pararse un dia frente a su casa y señalarles con el dedo. Pero claro, viéndolo con perspectiva, me doy cuenta que no habían contado con todos nosotros, que de repente nos empezamos cruzar en sus vidas sin pedirles ningún tipo de permiso previo, sin que ellos supieran muy bien el porqué, nosotros, que fuimos cambiando sin quererlo, gradualmente, a medida que íbamos ocupando nuestras casas recién terminadas, sus costumbres, obligándoles a modificar alguna de sus conductas seguro, las más extremas quizás, poniéndoselo todo un poco más difícil supongo.
Como conocí a su hijo Rafa y a sus cuatro hermanos es un misterio. La primera imagen que consigo recordar es la de él y yo hablando en su cuarto, los dos en bañador, yo resumiéndole mi vida en un solo minuto , eran tan pocas las cosas que podía contarle, y él a continuación en contraposición, iniciando una serie de relatos apasionantes acerca de las aventuras que se había corrido junto a sus hermanos recientemente , o junto a las chicas a las me hacía referencia, una tras otra y sin ningún tipo de orden cronológico, pero lleno de entusiasmo, Marta, Julia, Judith, Sandra......
Me gustaba Rafa, la verdad. Era un poco gordito, con el pelo rubio escaso, los ojos muy pequeños azules y sus hermanos, que tampoco recuerdo como conocí, eran más o menos como él, tres de más edad que él, veinticuatro, veintitrés y veintidós, y por eso más desarrollados físicamente y uno algo más joven que él, diecinueve, pero con su misma cara de ingenuidad, sus ojos tan vivos.
Me invitaron esa misma noche a ir de fiesta con ellos y yo acepté encantado y entonces los seis sin más dilaciones nos subimos a una vieja furgoneta Renault que ellos tenían en su garage aparcada y que era un poco como el resto del mobiliario de aquella casa, algo anticuado en relación con los que yo había visto en el resto de las casas del vecindario a las que había entrado, y asi pasó que tras aprovisionarnos de todo tipo de bebidas alcoholicas, alegremente, lo más rápido posible, entonces salimos del barrio por primera vez, camino del centro, los seis repito, por las calles de una ciudad que no reconocía, que no se parecía en nada a cualquier sitio en que yo haya estado la verdad.
Ibamos escuchando a todo volumen a The Gossip, White Stripes y ¡¡¡, y aunque pasábamos al lado de todo tipo de bares y discotecas nunca nos parábamos y aparcábamos a continuación cerca de ninguna de ellas , porque según me explicó Rafa ellos se lo pasaban mucho mejor asi, dando vueltas por la ciudad sin parar, haciéndose bromas entre ellos dentro del coche constantemente, bebiendo lo justo para no acabar borrachos perdidos, lejos de todo ese mundo que ellos no entendían, ni parecían demasiado interesados en comprender.
A Rafa le gustaban las chicas ,eso estaba más que claro, pero lo curioso era que.... sentados los dos en la última fila de asientos, ambos llevábamos casi todo el trayecto entero,desde nuestra salida del barrio, besándonos, metiéndonos la lengua a la menor ocasión.
El además retocía fuertemente mis pezones con sus dedos, aprovechándose que yo no llevaba camiseta y yo me estremecía de plácer cada vez que lo hacía y aprovechando, le metía la lengua casi el fondo mismo de su boca, tratando de encontrar algo que no sabía muy bien que podía ser. Y el se reía y guiaba mi mano acto seguido hacia su entrepierna y yo pese a mis esfuerzos no conseguía dar con ella, su polla, aunque tampoco me importase mucho eso la verdad, estando él como estaba aplastándome los pezones con sus dedos, besándome salvajemente.
No recuerdo como terminó esa noche, lo siguiente que viene a mi mente es que mi madre y yo estábamos en la cocina la mañana siguiente desayunando, y que ella, mientras lo hacía, no dejaba de quejarse de lo alta que tenían puesta la música esa mañana los Maravillas, como siempre.
Eran las mismas canciones de la noche anterior.
Fui varias veces más a su casa morada y verde y algo que me sorprendía siempre que estaba en ella era que a diferencia de la mia, en aquella casa siempre pasasen cosas.
“¿Quien se viene conmigo a dar una vuelta con unas amigas? . ¡ Esta tarde vendrán a bañarse dos chicas que os van a encantar seguro!.¿ A quien le apetece venir a hacer una macro compra al Carrefour y luego a atiborrarse de helado?.
La vieja furgoneta Renault nos llevaba como volando siempre, alli donde teníamos que ir. Y Rafa y yo , sentados al final de la misma, seguíamos con nuestros besos, y yo ya había encontrado su polla, que era dura y larga, pero no muy ancha, y él ya me comía los pezones clavando sus dientes sobre ellos. Y ambos nos retorcíamos de placer, y yo no entendía nada aunque a la vez lo entendía todo. Y me encantaba mirar su cara, ver como cuando nos dejábamos de besar él humedecía sus labios pasándose la lengua sobre ellos y una vez terminado ese ritual, él cogiéndome por la nuca me atraía de nuevo hacía él, como si me siguiera deseando y no hubieramos terminado todavía, todo fuera a ser mejor todavía entre los dos, pudiéramos ser aún más amigos de lo que ya lo eramos, muchísmo en sus propias palabras....
De repente un ruido agudo, la sensación que no somos sino personajes de un boceto de comic que alguien esta dibujando. De repente alguien arrugando ese mismo papel en el que estamos todos juntos. De repente el desorden, la Renault partida por la mitad sobre mi cabeza, los pies de Rafa sobre mi cara, sus hermanos desperdigados, sus palabras “eres el mejor amigo que nunca antes he tenido” y yo que cuando estoy a punto de contestarle que me quedo mudo y él que desaparece finalmente y para siempre y en su lugar, en lugar de sus hermanos, como que que no aparece sino al final de un túnel, la ventana de mi cuarto , la luz del despertador parpadeando encima de la mesilla, mis gafas sobre el portátil. Si, se oye el mar, el viento todavía es fresco, es jueves, tengo que ir a trabajar ¿no?, si claro, ¡Qué mierda!.
Miro bien a mi alrededor por si acaso antes de incorporarme del todo.
Debería saberlo ya. No aprendo.
Los sueños no dejan rastro alguno. Es imposible que lo hagan.
“Unicamente quizás dentro de uno mismo” pienso terminándome el café en la cocina minutos después.

Por eso era que en esos dias, un frondoso pinar ocupaba toda la superficie que había a su alrededor, contribuyendo sin quererlo asi, al aislamiento de dicha familia, haciéndoles por lo tanto mucho más fácil llevar, según sus deseos, una vida de acuerdo a sus propias reglas y no las del mundo en general, que es como siempre he pensado yo que hay que vivir, pese a lo dificultoso que resulta llevarlo a cabo siempre o casi siempre.
Estaban seguros pues, o al menos eso creían ellos, no había nada ni nadie a su alrededor que pudiera alterar el orden establecido, su orden establecido, fijarse en ellos, pararse un dia frente a su casa y señalarles con el dedo. Pero claro, viéndolo con perspectiva, me doy cuenta que no habían contado con todos nosotros, que de repente nos empezamos cruzar en sus vidas sin pedirles ningún tipo de permiso previo, sin que ellos supieran muy bien el porqué, nosotros, que fuimos cambiando sin quererlo, gradualmente, a medida que íbamos ocupando nuestras casas recién terminadas, sus costumbres, obligándoles a modificar alguna de sus conductas seguro, las más extremas quizás, poniéndoselo todo un poco más difícil supongo.
Como conocí a su hijo Rafa y a sus cuatro hermanos es un misterio. La primera imagen que consigo recordar es la de él y yo hablando en su cuarto, los dos en bañador, yo resumiéndole mi vida en un solo minuto , eran tan pocas las cosas que podía contarle, y él a continuación en contraposición, iniciando una serie de relatos apasionantes acerca de las aventuras que se había corrido junto a sus hermanos recientemente , o junto a las chicas a las me hacía referencia, una tras otra y sin ningún tipo de orden cronológico, pero lleno de entusiasmo, Marta, Julia, Judith, Sandra......
Me gustaba Rafa, la verdad. Era un poco gordito, con el pelo rubio escaso, los ojos muy pequeños azules y sus hermanos, que tampoco recuerdo como conocí, eran más o menos como él, tres de más edad que él, veinticuatro, veintitrés y veintidós, y por eso más desarrollados físicamente y uno algo más joven que él, diecinueve, pero con su misma cara de ingenuidad, sus ojos tan vivos.
Me invitaron esa misma noche a ir de fiesta con ellos y yo acepté encantado y entonces los seis sin más dilaciones nos subimos a una vieja furgoneta Renault que ellos tenían en su garage aparcada y que era un poco como el resto del mobiliario de aquella casa, algo anticuado en relación con los que yo había visto en el resto de las casas del vecindario a las que había entrado, y asi pasó que tras aprovisionarnos de todo tipo de bebidas alcoholicas, alegremente, lo más rápido posible, entonces salimos del barrio por primera vez, camino del centro, los seis repito, por las calles de una ciudad que no reconocía, que no se parecía en nada a cualquier sitio en que yo haya estado la verdad.
Ibamos escuchando a todo volumen a The Gossip, White Stripes y ¡¡¡, y aunque pasábamos al lado de todo tipo de bares y discotecas nunca nos parábamos y aparcábamos a continuación cerca de ninguna de ellas , porque según me explicó Rafa ellos se lo pasaban mucho mejor asi, dando vueltas por la ciudad sin parar, haciéndose bromas entre ellos dentro del coche constantemente, bebiendo lo justo para no acabar borrachos perdidos, lejos de todo ese mundo que ellos no entendían, ni parecían demasiado interesados en comprender.
A Rafa le gustaban las chicas ,eso estaba más que claro, pero lo curioso era que.... sentados los dos en la última fila de asientos, ambos llevábamos casi todo el trayecto entero,desde nuestra salida del barrio, besándonos, metiéndonos la lengua a la menor ocasión.
El además retocía fuertemente mis pezones con sus dedos, aprovechándose que yo no llevaba camiseta y yo me estremecía de plácer cada vez que lo hacía y aprovechando, le metía la lengua casi el fondo mismo de su boca, tratando de encontrar algo que no sabía muy bien que podía ser. Y el se reía y guiaba mi mano acto seguido hacia su entrepierna y yo pese a mis esfuerzos no conseguía dar con ella, su polla, aunque tampoco me importase mucho eso la verdad, estando él como estaba aplastándome los pezones con sus dedos, besándome salvajemente.
No recuerdo como terminó esa noche, lo siguiente que viene a mi mente es que mi madre y yo estábamos en la cocina la mañana siguiente desayunando, y que ella, mientras lo hacía, no dejaba de quejarse de lo alta que tenían puesta la música esa mañana los Maravillas, como siempre.
Eran las mismas canciones de la noche anterior.
Fui varias veces más a su casa morada y verde y algo que me sorprendía siempre que estaba en ella era que a diferencia de la mia, en aquella casa siempre pasasen cosas.
“¿Quien se viene conmigo a dar una vuelta con unas amigas? . ¡ Esta tarde vendrán a bañarse dos chicas que os van a encantar seguro!.¿ A quien le apetece venir a hacer una macro compra al Carrefour y luego a atiborrarse de helado?.
La vieja furgoneta Renault nos llevaba como volando siempre, alli donde teníamos que ir. Y Rafa y yo , sentados al final de la misma, seguíamos con nuestros besos, y yo ya había encontrado su polla, que era dura y larga, pero no muy ancha, y él ya me comía los pezones clavando sus dientes sobre ellos. Y ambos nos retorcíamos de placer, y yo no entendía nada aunque a la vez lo entendía todo. Y me encantaba mirar su cara, ver como cuando nos dejábamos de besar él humedecía sus labios pasándose la lengua sobre ellos y una vez terminado ese ritual, él cogiéndome por la nuca me atraía de nuevo hacía él, como si me siguiera deseando y no hubieramos terminado todavía, todo fuera a ser mejor todavía entre los dos, pudiéramos ser aún más amigos de lo que ya lo eramos, muchísmo en sus propias palabras....
De repente un ruido agudo, la sensación que no somos sino personajes de un boceto de comic que alguien esta dibujando. De repente alguien arrugando ese mismo papel en el que estamos todos juntos. De repente el desorden, la Renault partida por la mitad sobre mi cabeza, los pies de Rafa sobre mi cara, sus hermanos desperdigados, sus palabras “eres el mejor amigo que nunca antes he tenido” y yo que cuando estoy a punto de contestarle que me quedo mudo y él que desaparece finalmente y para siempre y en su lugar, en lugar de sus hermanos, como que que no aparece sino al final de un túnel, la ventana de mi cuarto , la luz del despertador parpadeando encima de la mesilla, mis gafas sobre el portátil. Si, se oye el mar, el viento todavía es fresco, es jueves, tengo que ir a trabajar ¿no?, si claro, ¡Qué mierda!.
Miro bien a mi alrededor por si acaso antes de incorporarme del todo.
Debería saberlo ya. No aprendo.
Los sueños no dejan rastro alguno. Es imposible que lo hagan.
“Unicamente quizás dentro de uno mismo” pienso terminándome el café en la cocina minutos después.

Comentario:
Los sueños no dejan rastro alguno...??? jeeeeee... se nota q no tenes muchas fantasias dandote vueltas x la cabeza... Maravillas hay x todos lados... solamente tenes q agarrar la bici... pedalear y salir a buscarlos... jeeeee... chauuuuu...!!!
Comentario:
Un verano mas todo esta x ver
Saca tu bici y deja que te encuentren
Abrazos surtidos
Saca tu bici y deja que te encuentren
Abrazos surtidos