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Unas cuantas pequeñas historias:
La primera, acerca de *****un chico cualquiera en su dia de cumpleaños****.
Cumplirá unos quince o dieciséis aproximadamente calculo.
Su familia vive en el chalet de al lado, acaban de comprarlo, y ha debido de ser toda una sorpresa para él, ya que de repente han encendido la luz de la terraza de la planta superior y se han puesto a cantarle el “happy birthday”, hemos pasado en mi calle a medianoche, y en una abrir y cerrar de ojos, del silencio mas absoluto al bullicio que conlleva y que es necesario siempre para que una fiesta comience de la mejor manera posible.
Unos minutos después veo como la barbacoa en su jardín ya se encuentra en funcionamiento. Por cierto, las horribles canciones del Canto del Loco suenan a todo volumen. Las bebidas están situadas en una mesa al lado de la ventana del salón y desde lo mas alto del tejado, amparado por la oscuridad de la noche, observo como, una vez que todos ya tienen una en su mano, por un lado están los amigos de sus padres junto a la casa y por otro, los que se supone que son sus amigos y amigas, esos de su edad, que en la mayoría de los casos van en bañador debido al calor que hace y se sitúan todos alrededor o muy cerca de la piscina, sonriendo sin parar.
Sin embargo el ha desaparecido, no está con ellos, y buscándolo por todas partes, mirando hacia la ventana superior izquierda de su casa, o sea la que está mas próxima a mi jardín, por fin lo descubro de repente en lo que debe de ser su habitación supongo, a solas, apoyado en el marco de la ventana, con medio cuerpo fuera, su gorra roja puesta al revés y la cabeza inclinada hacia abajo, moviéndola rítmicamente al ritmo de una canción de Kayne West.
Quiero que levante la cabeza, se quite la dichosa gorra y que nuestras miradas coincidan.
Quiero que sepa que existo. Que puede contar conmigo
Son prácticamente *****los mismos caminos de todos los años*****.
En algunos de sus tramos, la vegetación que los invade hace el paso con la bici mucho mas difícil que el verano anterior, aunque curiosamente, por el contrario, en otras muchas zonas y gracias unas obras de varias casas que han empezado a construir, son ahora bastante mas anchos de lo que eran antes y accesibles también, para todos los públicos podríamos decir, no solo para gente alocada e inconsciente que va por ellos a toda velocidad, desafiando a las leyes de la gravedad muchas veces, empapada en sudor .
Pedaleando a lo largo y ancho de los mismos casi siempre vuelvo a sentir, incluso hoy en dia, algo parecido a esa vieja sensación que tenia antes en vacaciones y que ya no tengo. Una especie de temor terrible hacia el aburrimiento, a tener excesivo tiempo libre quizás por una parte. Una alegria incontrolable por volver a encontrarme sin obligación alguna, tan solo en aquellos dias, la de ir a la playa con mis amigos por la mañana y por la tarde a merendar al pueblo o bien sino pedalear por mi cuenta, en caso que nadie me llamase, por la otra.
Solo han pasado dos años desde entonces, pero ya me he dado cuenta;
Antes todo me parecía posible, no sabia yo de todos esos intermediarios que hay situados entre tus sueños y la vida tal y como es, no sabía nada de esa perfecta incomunicación que existe entre ambos mundos en caso que no llegues a un acuerdo con ninguno de ellos.
Pero eso ya es otra historia, como la de ***** ese chico de la camisa rosa***** y depilado de piernas y pecho, con un piercing en el labio, que apareció a mi lado en el vestíbulo de Sants un martes cualquiera camino al trabajo.
Fue imposible no fijarme en él con lo guapo que era.
Ibamos el uno junto al otro hacia el metro y lo pensé “¿Cuándo has visto a alguien como él entrando a los lavabos de esta estación?, nunca, seguirá adelante, tomará las escaleras hacia la estación subterránea y ya está”.
Sin embargo de repente torció hacia la izquierda y bueno, no solo lo parecía, es que iba directo a los baños.
Me sentí tan oxidado, pues en otras épocas lo habría seguido alli dentro sin pensármelo dos veces, que hasta me paré en seco y respire hondo, pues me empezaba a ahogar, y bueno, finalmente decidí entrar yo también a ver que pasaba, “¿Cuándo has visto a alguien como él poniéndose a la vista de todos en los lavabos de esta estación ?, nunca, se encerrará en algún retrete y ya está, nadie podrá verle nada o hacer algo con él” pensé.
Nada más entrar lo vi en el último meadero, el que está al lado de los retretes cerrados y como me quedé parado de nuevo, un hombre de unos cuarenta años rápidamente se puso a su lado.
El chico lo miró, no sé en que plan, si desafiante o quizás tratándole de seducir. Luego volvió a fijar su vista al frente. La verdad es que parecía estar muy pegado a la pared, como si no quisiera que se la viera aquel hombre, pero de repente apoyó el codo en la parte superior del meadero, ¿para que se la viera mejor? o ¿tratando de protegerse de sus miradas?. Poco después esos si empezó a hacer los típicos gestos de haber terminado y yo salí detrás suyo, harto de fingir que esperaba a que alguien dejara libre un retrete.
Su imagen de espaldas a mi, con una pequeña mochila azul colgada, su camisa rosa, sus pantalones vaqueros piratas, meando alli dentro o lo que fuera, me desestabilizó durante todo ese dia y no era para menos la verdad.
Subiendo en el ascensor al trabajo minutos después lo percibí.
Unas imaginarias válvulas de seguridad soltaban grandes cantidades de vapor, había un montón de luces rojas iluminándose intermitentemente, pues todo volvía a estar tan revolucionado dentro de mi como de costumbre, después de casi un mes en que parecía haber sido capaz de controlarme un poco, de no obsesionarme con ninguno de ellos.
Si, de nuevo estoy de vuelta a las catacumbas, como alguien una vez me dijo.
No cabe la menor duda.
La primera, acerca de *****un chico cualquiera en su dia de cumpleaños****.
Cumplirá unos quince o dieciséis aproximadamente calculo.
Su familia vive en el chalet de al lado, acaban de comprarlo, y ha debido de ser toda una sorpresa para él, ya que de repente han encendido la luz de la terraza de la planta superior y se han puesto a cantarle el “happy birthday”, hemos pasado en mi calle a medianoche, y en una abrir y cerrar de ojos, del silencio mas absoluto al bullicio que conlleva y que es necesario siempre para que una fiesta comience de la mejor manera posible.
Unos minutos después veo como la barbacoa en su jardín ya se encuentra en funcionamiento. Por cierto, las horribles canciones del Canto del Loco suenan a todo volumen. Las bebidas están situadas en una mesa al lado de la ventana del salón y desde lo mas alto del tejado, amparado por la oscuridad de la noche, observo como, una vez que todos ya tienen una en su mano, por un lado están los amigos de sus padres junto a la casa y por otro, los que se supone que son sus amigos y amigas, esos de su edad, que en la mayoría de los casos van en bañador debido al calor que hace y se sitúan todos alrededor o muy cerca de la piscina, sonriendo sin parar.
Sin embargo el ha desaparecido, no está con ellos, y buscándolo por todas partes, mirando hacia la ventana superior izquierda de su casa, o sea la que está mas próxima a mi jardín, por fin lo descubro de repente en lo que debe de ser su habitación supongo, a solas, apoyado en el marco de la ventana, con medio cuerpo fuera, su gorra roja puesta al revés y la cabeza inclinada hacia abajo, moviéndola rítmicamente al ritmo de una canción de Kayne West.
Quiero que levante la cabeza, se quite la dichosa gorra y que nuestras miradas coincidan.
Quiero que sepa que existo. Que puede contar conmigo
Son prácticamente *****los mismos caminos de todos los años*****.
En algunos de sus tramos, la vegetación que los invade hace el paso con la bici mucho mas difícil que el verano anterior, aunque curiosamente, por el contrario, en otras muchas zonas y gracias unas obras de varias casas que han empezado a construir, son ahora bastante mas anchos de lo que eran antes y accesibles también, para todos los públicos podríamos decir, no solo para gente alocada e inconsciente que va por ellos a toda velocidad, desafiando a las leyes de la gravedad muchas veces, empapada en sudor .
Pedaleando a lo largo y ancho de los mismos casi siempre vuelvo a sentir, incluso hoy en dia, algo parecido a esa vieja sensación que tenia antes en vacaciones y que ya no tengo. Una especie de temor terrible hacia el aburrimiento, a tener excesivo tiempo libre quizás por una parte. Una alegria incontrolable por volver a encontrarme sin obligación alguna, tan solo en aquellos dias, la de ir a la playa con mis amigos por la mañana y por la tarde a merendar al pueblo o bien sino pedalear por mi cuenta, en caso que nadie me llamase, por la otra.
Solo han pasado dos años desde entonces, pero ya me he dado cuenta;
Antes todo me parecía posible, no sabia yo de todos esos intermediarios que hay situados entre tus sueños y la vida tal y como es, no sabía nada de esa perfecta incomunicación que existe entre ambos mundos en caso que no llegues a un acuerdo con ninguno de ellos.
Pero eso ya es otra historia, como la de ***** ese chico de la camisa rosa***** y depilado de piernas y pecho, con un piercing en el labio, que apareció a mi lado en el vestíbulo de Sants un martes cualquiera camino al trabajo.
Fue imposible no fijarme en él con lo guapo que era.
Ibamos el uno junto al otro hacia el metro y lo pensé “¿Cuándo has visto a alguien como él entrando a los lavabos de esta estación?, nunca, seguirá adelante, tomará las escaleras hacia la estación subterránea y ya está”.
Sin embargo de repente torció hacia la izquierda y bueno, no solo lo parecía, es que iba directo a los baños.
Me sentí tan oxidado, pues en otras épocas lo habría seguido alli dentro sin pensármelo dos veces, que hasta me paré en seco y respire hondo, pues me empezaba a ahogar, y bueno, finalmente decidí entrar yo también a ver que pasaba, “¿Cuándo has visto a alguien como él poniéndose a la vista de todos en los lavabos de esta estación ?, nunca, se encerrará en algún retrete y ya está, nadie podrá verle nada o hacer algo con él” pensé.
Nada más entrar lo vi en el último meadero, el que está al lado de los retretes cerrados y como me quedé parado de nuevo, un hombre de unos cuarenta años rápidamente se puso a su lado.
El chico lo miró, no sé en que plan, si desafiante o quizás tratándole de seducir. Luego volvió a fijar su vista al frente. La verdad es que parecía estar muy pegado a la pared, como si no quisiera que se la viera aquel hombre, pero de repente apoyó el codo en la parte superior del meadero, ¿para que se la viera mejor? o ¿tratando de protegerse de sus miradas?. Poco después esos si empezó a hacer los típicos gestos de haber terminado y yo salí detrás suyo, harto de fingir que esperaba a que alguien dejara libre un retrete.
Su imagen de espaldas a mi, con una pequeña mochila azul colgada, su camisa rosa, sus pantalones vaqueros piratas, meando alli dentro o lo que fuera, me desestabilizó durante todo ese dia y no era para menos la verdad.
Subiendo en el ascensor al trabajo minutos después lo percibí.
Unas imaginarias válvulas de seguridad soltaban grandes cantidades de vapor, había un montón de luces rojas iluminándose intermitentemente, pues todo volvía a estar tan revolucionado dentro de mi como de costumbre, después de casi un mes en que parecía haber sido capaz de controlarme un poco, de no obsesionarme con ninguno de ellos.
Si, de nuevo estoy de vuelta a las catacumbas, como alguien una vez me dijo.
No cabe la menor duda.
Comentario:
pero vives alli o te escondes alli peke??
every rose has its thorn
http://www.youtube.com/watch?v=YiEpLI5exrU
every rose has its thorn
http://www.youtube.com/watch?v=YiEpLI5exrU
Comentario:
Q tiene de malo q vuelvas a lo q vos llamas 'catacumbas'...??? si no fuera x esas luses rojas... y las valvulas soplando 'vapor'... te imaginas q fea q seria nuestra vida...??? x eso no se q connotacion le das a las catacumbas... pero si fuera x eso... creo q yo vivo en una... si keres podemos compartir... lastima q estemos lejos...!!! jaaaaaa... chau!
Comentario:
Mala suerte lo del cuarenton... Mucha suerte...