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Puede que fuera demasiado altivo con el chico sin camiseta que se puso a bailar a su lado, dejando a la vista la mitad de sus calzoncillos, de los mismos colores que la bandera brasileña para dar más detalles.
Pero puede también, que en esos momentos, estuviera mirando medio embobado a uno de esos chicos a los que en caso de no moverse de alli donde estaba, él podría pasarse la noche entera observando desde la distancia, imaginando un futuro a su lado.
Puede entonces ser que él le molestara, no le dejara observarlo con la suficiente tranquilidad.
Se mordía los labios una vez más. Sentía en su boca con toda intensidad el sabor ese que tienen y dejan las cosas a las que uno renuncia porque sabe que le son inalcanzables y que poco a poco por cierto se van acumulando en nuestra memoria, en una especie de categoría aparte, titulada “sensaciones vividas pero no con la máxima intensidad” o algo parecido. Y de pronto, enfrente suyo , ocurrió, cuando todo parecía perdido, surgió él, un chico rubio en camiseta sin mangas, con el pelo rapado casi al cero por los costados, con un pendiente bastante grande en forma de cruz en la oreja izquierda.
Era un chico muy guapo que le miraba fijamente, con cara seria, y que le hacía perder el ritmo de la canción que se encontraba bailando.
Finalmente , como era de esperar, no tuvo más remedio que pararse por unos segundos para asi, poder mirarle a el también con igual descaro, y sonreírle también un poco cuando él le sonrió un poco.
Si, hasta sintió un escalofrío por dentro al hacerlo, debo reconocerlo.
Parecía que conocía a aquel chico de toda la vida, aunque no se habían visto o hablado nunca antes jamás. ¿Habria entre ellos algo especial y no la misma historia de siempre, esa repetida en muchas otras veces con anterioridad? .
Puede que todo eso le ocurriera porque se sentía un poco solo pese a haber entrado con tanta gente a la discoteca, o porque no encontraba a sus viejos amigos en ninguno de los rincones donde antes solían ponerse, o porque las palabras que uno de ellos una vez pronunció relativas a que muchos cuarentones lo miraban como una especie de hijito al que podían “adoptar” y a la vez follarse, estuvieran de pronto más presentes que nunca en su cabeza, en esos momentos en que ZZZZZZ estaba tan pesado y no dejaba de subirle el boxer por detrás en plan de broma, pero cada vez metiendo sus dedos más abajo y a punto ya de comenzarle de un momento a otro a acariciarle el culo, ante su pasividad, ante su lema de esa noche “para una vez que salgo mejor alguien, cualquiera, que nadie, mejor ceder que volver a casa de vacio”, ese que por supuesto minutos después lo situó en uno de esos rincones que antes examinaba detenidamente, dejándose meter mano por ZZZZZ que por su parte parecía estar fuera de si, diciendo toda las guarradas que nunca dice, dejando olvidada toda su timidez en alguna otra parte de su cuerpo lejana de sus manos.
Pero el chico seguía alli.
De nuevo en la pista de baile y solo, el chico rubio no tardó mucho en entrarle y casi al mismo tiempo besarle en la boca.
De nuevo, entre bromas, en unos pocos minutos, los dos ya se encerraban en un baño y acto seguido, el chico rubio comenzó a chupársela. Y después de casi dos meses, creo, sin que un tio se la hubiera comido, pues claro, él se sentía a punto de explotar, y por eso, los primeros segundos con su polla dentro de su boca fueron tan increíbles. Incluso hasta tuvo que decirle en un momento dado que parara porque sino se correría alli mismo, en su boca, mucho antes de lo que lo quería hacer.
La polla del chico rubio al retirarle el boxer de color carne resultó ser bastante pequeña pero no por eso dejo de chupársela con autentica pasión ni por un solo momento, desde el primer segundo que la sintió sobre su lengua hasta que poco antes de correrse se la sacó de la boca.
A él le gustaban las pollas grandes, esas que te ahogan casi, pero de pronto arrodillado ante él, con los brazos extendidos, sus dedos pellizcándole los pezones y sintiendo su cuerpo tan musculado bajo los mismos, ese tema, el tamaño, como que le pareció algo secundario, no demasiado importante. Hasta le resultaba excitante, que un tio tan bueno como él la tuviera tan pequeña.
Comenzó a comerle los huevos justo cuando él se lo dijo y de reojo entonces vió como se sacudía hacia arriba bruscamente, soltando casi al mismo tiempo un montón de leche por su parte superior. Fue a caer sobre su espalda, y al bajar rápidamente por la misma notó como se le humedecía ligeramente la ropa interior por su culpa, como incluso se metía por debajo de la misma, mezclándose con su propio sudor.
El chico rubio entonces, tras subirse los pantalones y ponerse la camiseta sin mangas, le masturbó sin ni siquiera mirarle a la cara durante unos pocos segundos que fue lo que él necesitó para correrse.
Y ahí, fue donde acabó la historia, aunque lo vió salir de S. a toda prisa y casualmente cruzándose con el chico especial, que ni siquiera le saludaba ya, por orgullo supongo, y que iba con nueva compañía tras haber sido dejado por él hace unas cuantas semanas.
¿Se equivocó?
Le dijo entonces para cortar que el que ninguno de los dos fuera muy feliz era motivo suficiente para tener una relación entre ambos. Y el chico especial se enfadó muchísimo, como nunca, se lo tomó fatal vamos, gritándole que el desgraciado lo sería él, pues él estaba muy satisfecho con su vida.
“Es la peor excusa que he oido para dejar a alguien, imbécil” fueros sus últimas palabras.
Le resultó extraño verlo por alli. Fue como si tras haber escrito varias páginas en el libro de su vida, él ya no lo hiciera, y el chico que lo acompañaba hubiera tomado el relevo.
¿Lo haría peor o no?
¿Se lo pasaría también mejor con él?
El chico quiere llorar.
Han elegido uno de esos pocos parques en los que un domingo apenas hay gente paseando por sus caminos.
Desde el mismo instante en que se han encontrado, él se ha dado cuenta que esa Luna no se parece en nada ya a la Luna de ayer mismo, que parecía querer comerse el mundo en una sola tarde.
Ve desde la mesa de la terraza donde los dos se han sentado a descansar, como ella va hacia el baño y minutos después vuelve hacia la mesa, sorteando como puede las mesas del comedor, las carreras del los niños, las madres que enfadadas primero y avergonzadas después al verla, no facilitan para nada su camino.
Está su pequeño rostro y la mueca que se dibuja en el mismo, primero de fastidio, luego de enfado, posteriormente de esfuerzo y finalmente de frustración nada más sentarse de nuevo a su lado.
Está también él, sentado a su lado, con las horas de sueño justas para mantenerse en pie y poco más.
No quiere contarle nada de lo del chico de ayer, o de los polvos que llegan demasiado tarde y no cuando deberían de haber llegado.
Siente como una lágrima por fin se asoma por su ojo izquierdo y otra casi simultáneamente hace lo mismo por el derecho.
Siente como ambas caen por sus mejillas lentamente, dejando un rastro húmedo tras de si.
Lleva las gafas de sol puestas, asi que no hay problema pues.
Coloca disimuladamente su dedo índice sobre la mejilla izquierda primero y una vez que la ha detenido y su piel la ha absorbido, repite la misma operación en la mejilla derecha, nadie se ha dado cuenta, perfecto.
Luna le dice poco después que le duele la cabeza .
El próximo fin de semana no podrán quedar pues ella estará fuera y los dos siguientes tampoco, ella ya se habrá ido de vacaciones.
Nos será ya hasta septiembre pues, cuando los dos vuelvan a encontrarse.
Demasiado tempo quizás piensan.

Comentario:
No entiendo mucho q es lo q esta pasando... tendria q volver a re leer varios post atrasados... como para ponerme en frecuencia... xq hay cosas q no termino de comprender... espero serte util cuando me ponga al dia con tu blog... suerte!