ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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185 *** By Picadilly Statioon I Sat Down And Wept***





Estaba bastante orgulloso de su uniforme.

Aquellos pantalones de tergal grises, la camisa blanca, el jersey verde con el famoso escudo bordado en él y los zapatos negros brillantes parecían impresionar en su conjunto bastante a los demás, indicando su procedencia además: Uno de los mas prestigiosos colegios al norte de Londres, ese mismo de donde saldrían los futuros dirigentes del pais a todos los niveles lo mas seguro, si es que todo salía bien y se desarrollaba de acuerdo a los planes que alguien había trazado para sus estudiantes.

Esa tarde, Jimmy, a bastantes metros por debajo del suelo, en el vagón del metro se fijó en como la gente aún llevaba la ropa bastante húmeda e incluso también en como algunas pequeñas gotas de lluvia parecían querer resistirse a evaporarse, varios minutos después de haber caido por primera vez sobre ellos. Adheridas a su pelo, o sobre los cristales de las gafas que llevaban, eran los restos de esa tipica tarde invernal londinense que él acababa de dejar atrás en la calle pero que todavía camparía a sus anchas a lo largo y ancho de todo Londres seguro..

Afuera ya habría anochecido del todo, pensó al conseguir por fin un sitio libre donde poder sentarse.

La mayoría de la gente del vagón le pareció de repente tan miserable vista desde su nueva posición.

¿Y si se volvía atrás, se dirigía de nuevo hacia su casa y dejaba para mas adelante, es decir otro dia, lo de ir a Picadilly?

No.

Tenia que ir alli sin falta, airearse un poco.



Llevaba unos dias en que todos en el colegio parecían quererle hacer la vida imposible. Y no era para menos. Desde que aquel dia el desgraciado de Walter había por casualidad cotilleado dentro de su correo electrónico y más concretamente se había encontrado con aquellas fotos en que el y y Sam, un cincuentón de Belgravia aparecían medio borrachos y casi sin ropa en su casa, cada dia era una nueva lección de supervivencia para él , de seguir tirando hacia delante, sin saber muy bien el porque o el motivo para seguir haciéndolo, la dirección en que ir y para que.


Si, aquello había sido el desencadenante de todas sus desgracias, pues la noticia a continuación se extendió rápidamente por el resto del edificio, pasando de boca en boca, y unas horas después ya eran muchos los que iban a por él, querían darle y bien, y él, solo podía ya digo, huir , retrasando lo que suponía era inevitable lo máximo posible eso si.


Un chico que apenas conocía y cuyo nombre nada importa se lo dijo por los pasillos "Si yo llevase tu vida no se como lo aguantaría, me suicidaría antes de ser tu ".

No las había planeado seguro, o elegido una a una las palabras que iba a decir a conciencia, pero le habian hecho tanto daño que casi había estado a punto minutos después de oirlas de dejar el colegio, su propio pais incluso, aunque al final, cargado con un par de mochilas al hombro, muy cerca ya de Heathrow Jimmy decidió afortunadamente dar macha atrás, reconsiderar la cuestión y afrontarlo todo en vez de huir.

No recordaba que nadie le hubiera dicho algo tan brutal como aquello, ni por asomo.

No recordaba haberse sentido nunca tan herido como en ese instante que se las dijeron se sintió.



Se despertó del todo, volviendo al dia de hoy, nada más poner un pie minutos después en la estación de Picadilly Circus, y para cuando dejó atrás su hall circular y subió las escaleras ya se sentía de nuevo en plenitud de facultades. Un chico guapo, de diecisiete años y en busca de alguien a quien sabría reconocer nada más ver entre toda esa gente que siempre parecía estar vagando por la plaza, alguien con el que pasar el resto de su vida.

Eso es lo que era él.

Lo que buscaba.



Ya era de noche.

Llovía muchísimo.

Abrió por eso el paraguas y en vista del panorama dudó hacia donde dirigirse.

Podía ir hacia esa calle que Bowie había utilizado en los años 70 para fotografiarse, más tarde sería la portada de uno de sus discos.

O sino podía ir como el otro dia hacia el barrio chino, en busca de esa cafetería a la que Pulp habían dedicado una canción y en la que él otro dia ya había estado. Cerca de ella estaba además ese oscuro y decadente bar gay donde había conocido a Sam. La edad media dentro de él rondaba los cincuenta, no era su sitio ideal desde luego, pero inexplicablemente una parte de él solo le pedía desde hace dias el ir alli de nuevo, en busca de Sam o su sustituto.

La gente con la que se cruzaba en la calle iba siempre demasiado atareada como para darse cuenta de que él existía, además ¿Cómo demonios iban a ponerse a hablar asi, sin más con alguien, solo por que sus miradas se hubieran cruzado y sentido ambos algo extraño en su interior?.

Se pediría algo, un café y algo de fruta, leería las últimas páginas del libro que le tenía ocupado y después se metería de nuevo en ese tugurio gay de mierda.

Quizás hasta tuviera suerte de nuevo con alguno de aquellos hombres tan gruesos que permanecían en la misma postura recostados en los sofás durante tanto tiempo, en busca de poder hacer coincidir su mirada con la de alguien más, pero sin perder eso si de vista la película pornográfica de turno.

Quizás aquello no fuera tan malo como a priori parecía.




Sus miradas parecieron quedar durante décimas de segundo como enganchadas la una de la otra a la entrada de la cafetería.

El chico de diecisiete entraba a la misma y el treintañero salía de alli y era como si de nuevo los dos tendrían que volverse a ver cara a cara para poder desengancharlas y poder uno salir de nuevo a la calle y el otro entrar al local.

Pero no.

El chico finalmente llegó a la barra sin que nadie reclamara su atención detrás suyo, y al darse la vuelta con decepción lo comprobó, él ni siquiera estaba ya dentro del local, no había significado nada pues su encuentro con él, una vez más le había vuelto a pasar, pero tampoco era tan grave recapacitó, sentándose en una pequeña mesa con la prensa gratuita de la tarde sobre la misma.



Afuera, camino de la estación del metro, el treintañero de repente se detuvo preguntándose si acaso no debía de volver a la cafetería inmediatamente para entablar conversación con aquel chico tan guapo que le había clavado tan claramente sus ojos verdes, ocultos tras su flequillo castaño, pidiendo ir más allá.

Volvió a ponerse en marcha sin embargo.

Aquella era su última noche en Londres. Había llegado a él hace siete años procedente de ese mismo pueblo al norte al que ahora se disponía a regresar. Ya solo quería tranquilidad. Era consciente por fin, siete años le había costado darse cuenta, de que nunca tendría a nadie, y que se las tendría que apañar solo el resto de su vida. Podría haber vuelto sobre sus pasos de acuerdo, pero ya estaba demasiado cansado de aquella ciudad, de intentarlo una y otra vez, de depender tanto de los demás para ser feliz. Ese chico solo era uno más, no era nada especial, quizás se lo llevaría a su pequeño cuarto para follárselo de acuerdo pero ¿y que?. A él solo le estimulaban ya ese pequeño piso que iba a ocupar a partir de mañana en la parte baja del pueblo, y el número indeterminado de meses que iba a poder tomarse libres, para hacer lo qu ele viniera en gana, hasta que sus ahorros de todos estos años se esfumasen y tuviera de nuevo que ponerse a trabajar.

Antes de meterse dentro de la estación de metro observó los anuncios luminosos bajo la lluvia y recordó lo excitante que le era verlos cuando él acababa de llegar a Londres.

La de noches de fiesta que había empezado bajo ellos, a la de gente que había esperado fijándose en ellos para hacerlo todo más llevadero.

- Adios Picadilly se dijo a si mismo pues eso era lo que tocaba.

- Hasta dentro de muchísimos años.

 
Comentario:
a mí me encanta Tracey Thorn
 
Comentario:
Me encanta como escribes, en serio. Un saludo ;)
 
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Me encanta como escribes, en serio. Un saludo ;)
 
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Me encanta como escribes, en serio. Un saludo ;)
 
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Muy buen relato, el final, que suele ser lo más complicado, muy logrado. En pocas lineas defines muy bien a los personajes. Quizás para ser una historia más redonda tendrías que haber dado más o menos las mismas lineas a los dos personajes, pero así y todo me ha gustado mucho. Estoy ansioso por leer lo próximo.
No