ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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186 ***FLUORESCENT ADOLESCENT***



El adolescente fluorescente bailaba como un loco en el caluroso verano londinense del 2001.

El adolescente fluorescente no dejaba de visitar en el baño.

El adolescente fluorescente me miró en una de esas ocasiones invitándome a algo, sin ni siquiera dirigirme la palabra.


Decían de él demasiadas cosas.

Como que la primera vez que apareció lo hizo agarrado al brazo de una antigua estrella musical desaparecida en combate. Y puede ser que sea del todo verdad, pues dicha persona se pasaba todas las noches en esa discoteca y con gente diferente cada vez que yo le veía, y llevaba cara siempre de seguir pasándoselo genial, como si no quisiera dar cuenta de su nueva situación, de que habían pasado ya casi diez años años desde que era alguien importante.



El adolescente fluorescente dicen que cobraba a unos si y a otros no.

El adolescente fluorescente la tenía enorme por lo que comentaban.

El adolescente fluorescente se me acercó en uno de sus bailes una noche y me preguntó al oido que como me llamaba y que si acaso había ido solo.


Dicen que su última noche fue gloriosa.

Lo que pasó ,según cuentan, es que cuatro chicos escoceses le invitaron a montarse en su coche para llevarlo a un club en las afueras y él durante el trayecto se la fue chupando uno por uno a todos ellos y luego, no satisfecho, ya dentro de el local, entró a uno de los servicios, el último concretamente, ese que que tenía la bombilla fundida, y sentado sobre la taza, con la puerta abierta, se la empezó entonces tamnién a chupar a todo el que le gustaba y quería, y claro, no tardó en formarse una cola delante suyo, y aunque todos aquellos a los que él rechazaba se ponían de lo más pesado muchas veces, los que aún esperaban su turno abroncándolos rápidamente los echaban fuera gracias a Dios. Estaban con la polla ya fuera en muchos casos, deseosos que aquel chico quizás si accediese a chupársela a ellos, ójala.




El adolescente fluorescente me susurró que de qué iba, que había tomado.

El adolescente fluorescente no me creyó cuando le dije que nada.


Me preguntó que que me gustaba hacer en la cama y yo, sonriéndole no supe muy bien que responderle. Acabábamos de empezar a conocernos. Y al quedar con él dos dias después yo ya estaba enamorado absurdamente de él, sin haberle conocido casi. Y asi es como todo comenzó, pensó el treintañero sentado en su salón de pequeño e impersonal apartamento en su última noche en Londres, recién llegado, en silencio, rodeado de cuatro maletas recién hechas, tres grandes cajas de cartón cerradas con unas cuerdas y con su nueva dirección escrita en ellas, algunas bolsas de plástico sobre la mesa y una botella de vino blanco que tenía intención de liquidarse a lo largo de esa noche tan lluviosa y que agarraba por su cuello como si le fuera la vida en ello.



El adolescente fluorescente solo daba problemas recuerda.

El adolescente fluorescente me llamó a mediodia, después de lo de los escoceses, después de haberse chupado veinte o treinta pollas de seguido.

Yo no le contesté, opté por escuchar su mensaje mejor. Parecía en el mismo que lloraba y según decía, no sabía donde estaba y por eso me daba un par de nombres de calles como referencia para que fuera a buscarle. Yo no acudí alli donde él me decía que me esperaba, esa de hecho fue la última vez que supe algo suyo, hablamos de la primavera del 2003. Ya nunca más nadie volvió a verlo.


El adolescente fluorescente era real. Tenía una cara, demasiado blanca y con muchas pecas en las mejillas, pelo, endiabladamente rizado y una voz, muy grave, como la de un hombre mayor.

El adolescente fluorescente solo era ojos y huesos.

Sin embargo ,entre semana, él era frágil, triste, tímido , muy amante del aburrimiento.

Solo yo sé eso, y los demás, es cierto, lo recuerdan de otra forma a como yo lo hago, pero es que ellos no estaban alli, ellos no compartieron tantas tardes de lunes a jueves con él como yo lo hice en ese terrible barrio del sur de Londres con tan mala fama, rodeado de lo peor del pueblo inglés y junto a pakistaníes, indios y árabes que solo soñaban con poner una bomba y convertirse en mártires por arte de magia.



El adolescente fluorescente;

Al recordar tumbado en el sofá como una tarde del verano hace un par de años, al llamar a su casa y oir a su madre al otro lado del aparato, le hubiera gustado salir , valga el simil, buceando del auricular y recorrer su casa en su busca para saber que había sido de él, el treintañero siente de repente un pinchazo en el estómago, bastante fuerte aunque desde luego no tanto como el que acaba de sentir muy lejos de alli Jimmy.



De vuelta a su casa resulta que algunos de sus compañeros de su selecto colegio le estaban esperando a la salida del metro.

Primero fueron ya digo, y simultáneamente, una patada en los huevos y un puñetazo en la tripa, luego ya no lo podría decir, los golpes en la cara y la tripa, las patadas por las piernas, los escupitajos se mezclaron en su cabeza , sin que pudiera ya establecer una secuencia determinada para los mismos, o sea que vino primero y que vino después.

Solo recuerda haber pensado en esos instantes que aquello que tanto temía ya se estaba produciendo y que ojalá no fuera a durar mucho.

Solo recuerda haberse puesto a llorar mucho antes de lo que él tenía planeado hacerlo.

A veces todos parecían actuar conjuntamente, otras era solo uno el que le golpeaba, le escupía, le tiraba un cubo de basura encima y le gritaba como despedida.



Hasta que de repente por fin solo ya escuchó la lluvia cayendo sobre la calzada e incorporándose unos segundos después, muy dolorido, vió que no había ya nadie en la calle.

Enfadado consigo mismo entonces no pensó en el resto de su ropa, o en sus zapatillas deportivas. Daba igual, podría comprarlas alli donde fuera con la Visa porque si había algo claro era que él se marchaba de Inglaterra ya mismo.

Solo buscaba, renqueante, una pista.

Esta por fin apareció en una papelera, o mejor dicho en el espacio reservado a publicitad de la misma.

Un anuncio publicitario de color naranja ofrecía un vuelo por un precio realmente ridículo hacia Barcelona, España.

Perfecto se dijo a si mismo.

Hasta dentro de muchísimos meses, Inglaterra.





 
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genial...realmente genial Alex
 
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Me encanta! La verad es que escibes tan bién que podrias hacer un bestseller solo con compilar tus posts!
 
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Muy bueno...
Me ha gustado mucho, tiene algo especial... Una sensibilidad, la forma de escribir... ¡Escribes muy bien!

Ke vaya bien

besos
 
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Me gusta como escribes, sique asi.Es una de las pocas veces que he entrado a leer blogs y me parece que apartir de ahora me voy aficionar a leerlos.
 
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Foro ecuménico de encuentro para cristian@s de cualquier orientación sexual, unid@s contra la homofobia:

http://groups.msn.com/cristianosgays

PAZ Y BIEN
 
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Pues ahora mismo no.

Un saludo
 
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muy bueno. estas escribiendo una novela?
No