ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
Acerca de
Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
Sindicación
 
187


Yo trato de establecer un calendario de citas pero es imposible.


Y, o bien lo que pasa es que mi perfil interesa tan poco a aquellos a los que les mando un mensaje como a mi lo hacen los de los que han entrado en contacto conmigo, o bien es que estamos en agosto y todo el mundo anda todavía de vacaciones, lejos de sus ordenadores y sin posibilidad alguna de quedar con otras personas de su ciudad.

Todo volverá a ser normal dentro unos dias, justo cuando yo inicie entonces mis vacaciones, pienso como tratándome de darme ánimos, sentado en mi hamburguesería preferida, haciendo únicamente tiempo hasta que salga el tren hacia casa, nada más.


Me acuerdo de la última vez, de que esto de las citas era como una especie de bolsa de trabajo. La primera persona con la quedabas era como tu llave a ese mundo. Te recomendaba ,basándose en su experiencia previa de haberlos conocido ya, con quien debías quedar y con quien no, y a su vez luego, te hacía tan buena publicidad por lo que parece, que de pronto, como que empezabas a recibir mensajes y “flores” de un montón de gente que parecía interesada en conocerte y quedar contigo para lo de siempre, es decir, tomar un café y ver lo que surge, ¿o no?.


El caso es que tengo ganas, me muero por volver a sentirla.

Esa sensación de excitación que se produce cuando al estar conociendo a alguien presientes que esa persona que tienes delante en el mejor de los casos te va a traer de cabeza los próximos meses, va a ocupar durante horas todos tus pensamientos.

Esa sensación de vacio absoluto que se produce cuando la cita termina a punto de amanecer. Y de optimismo irrefrenable también a la vez, pues ha de haber una segunda vez, es de hecho tan fácil imaginarla, y además hay tantas palabras que él me ha dicho que me hacen poder albergar esperanzas y esperar un futuro diferente al presente, completamente diferente al presente.

Esa sensación que algo por fin pasa en tu vida, que eres uno más, como ellos, que no te has quedado tirado o marginado por el camino.



Y es que en la oscuridad de S. todo son prisas y errores.

Unas veces porque sientes como eres tu el que estás dando demasiado en comparación con la otra persona y por consiguiente como que te parece hasta una estupidez que él entonces pierda un poco de tiempo en ti, haciéndote una paja o una mamada, estando tan bueno como está y pudiendo tu en esos momentos estar disfrutando de él y no viceversa que no es lo más lógico.

Otras veces por todo lo contrario precisamente, por estar quieto, simplemente aguantando que me metan mano por todas las partes y no ser luego como el resto de la gente y dejar entonces al terminar las cosas claras. Por confundirlas con un abrazo, con un beso que nunca debí haber dado.

¿Acaso no he vuelto a meterme en problemas de nuevo por lo mismo este verano con ZZZZZ, que muy a mi pesar ya ni se acuerda de su chaval de dieciséis años, ese que le trajo loco el año pasado, y todo gracias a mi, como me dice, que en realidad no hago gran cosa por él?



Son dos mujeres de unos setenta años, típicas catalanas de toda la vida..

Están sentadas a mi lado tomándose un helado, pasando como de puntillas por el Mc Donalds pues han entrado hoy en él por primera vez y última vez como dicen, casi como una broma, y solo por el calor que hace en la calle.

La cara de una de ellas se ilumina nada más ponerse a hablar por teléfono con su nieto.

Está en Ibiza, ha pasado junto a sus padres desde Denia, y el domingo por fin ya se encontrará de vuelta a Barcelona e ira a merendar a su casa, la casa de la abuela, y él le contará entonces todas las novedades de este mes en que no se han visto como sin darles importancia, como si la vida fuera a estar llena de viajes y ser tan excitante siempre. Y a ella le encantará tenerle de vuelta, ya lo creo que si.



Son un padre y su hijo de mi edad aproximadamente.

Discuten en francés, y por lo que entiendo él le echa en cara al padre lo aburrido que está, y el que él nunca le pidió, es más se opuso a este viaje asi que por lo tanto se atenga a las consecuencias.

Y a continuación el padre sin ni siquiera mirarle le dice que si tan mal se lo esta pasando que se vuelva al hotel y mañana mismo se van. Y el chaval entonces sin despedirse, mirándonos a todos con desprecio, como que se abre paso por la estación del metro, dejándolo a él atrás, con su incredulidad como única compañera, aparte de un poco o bastante avergonzado ante nosotros.

Lo curioso es que nunca hubiera pensado que un chico como él iba a ser extranjero y de Francia menos, por su aspecto de bruto, lleno de anillos de oro.

Más bien lo hubiera situado por El Clot o algún otro barrio cercano.



Es solo otro extranjero mas de treinta y muchos años.

Se enfada al subir al tren porque se le cae la botella de agua al suelo al sentarse. Se enfada con el mp3 porque no le reproduce la canción que él quiere. Se enfada con el libro que está leyendo porque de repente sus páginas parecen cobrar vida propia y escurrirse entre sus dedos haciéndole en consecuencia perder el hilo de la historia. Se enfada también con su mochila, antes de que yo cierre los ojos cansado de verle, por haberle escondido en el rincón más alejado posible su teléfono móvil que suena en esos precisos momentos y que como no encuentre pronto no va a poder descolgar para contestar. Se enfada por último con la persona con la que está hablando según oigo, por haber quedado sin su consentimiento, sin tener en cuenta que a lo mejor a él no le apetece salir esta tarde.


Y es que yo no quiero acabar como él, con cara de estar permanente enfadado, de mal humor, agobiado .

Aunque ya empiece a no encontrar gracia a nada, a no separar los viernes y los sábados del resto de los dias de la semana, a sentir que no tengo nada que ver con la gente de mi edad que ni trabaja ni estudia ni nada de nada

¿Me es posible aún escapar?

A veces me da por pensar que no, que como no encuentre urgentemente a alguien que lo cambie todo , ya es demasiado tarde.


 
Comentario:
A veces creemos que tiene que aparecer un príncipe azul para cambiar nuestra vida. Pero, ¿es realmente necesario? ¿No será otra excusa que nos ponemos a nosotros mismos para taparnos los ojos y no ver la verdad, esa verdad incómoda, que en realidad cambiar nuestra vida está en nuestras manos y en las de nadie más?

Un abrazo
 
Comentario:
La oportunidad de encontrar a algien... ahi nomas... en el lugar mas impensado... esta siempre latente... solo es cuestion de estar atento... y no dejarnos llebar x imagenes difusas q nos rodean y nos aplastan la voluntad de disfrutar algunos momentos... suerte y q la buskeda sea breve...!!!
 
Comentario:
q grandes los dos


"Esa sensación de excitación que se produce cuando al estar conociendo a alguien presientes que esa persona que tienes delante en el mejor de los casos te va a traer de cabeza los próximos meses, va a ocupar durante horas todos tus pensamientos".

esosiento yo

esa capacidad q tiene la vida de seguir sorprendiendonos y no darnos tregua, de hundirnos hasta ela bismo, y cuando todo parece socuro y sin salida, hundir su brazo y sacarnos de la pechera de nuevo al cielo. Un cielo que cada vez parece más azul por muxo q seamos mas viejos y mas duros


pero seguimos siendo niños, y eso nos mntiene vivos no?


molaaaaaaaa
 
Comentario:
Mucha gente parece siempre enfadada. Miras a tu alrededor, en cualquier momento, y no sueles ver más que caras agrias, tristes. Puede que sean las tristezas que nos acompañan, las que encontramos en cualquier esquina. Puede que sean que, somos conscientes que, no hemos conseguido lo que queremos. O lo que creemos que queremos. Porque muchas veces, nos engañamos. Creemos que queremos algo, una ilusión, o una mentira, a una persona, a ese chico, pero en realidad, lo único a lo que no queremos es a nosotros mismos.
No nos gusta la imagen que nos devuelve el espejo. El espejo del cuerpo y el del alma. Y nos engañamos con que lo que no nos gusta es la mochila, el MP3, o el quedar esta noche para ir a esa exposición de desnudos masculinos, sin desnudos. Y nos enfadamos. Con la mochila, con la botella del agua, o con el mcdonal's al que juramos no volver, aunque haga calor en la calle.
O nos ilusionamos con ese que hoy vamos a conocer, y tras 10 minutos de charla, y acaso una mamada bajo la mesa... pero ese no es él, y lo sabemos, pero lo que no creemos saber es quién es él... y también nos enfadamos... o nos quedamos mirando el techo pensando que, necesitamos que aparezca él... aunque en realidad, lo único que necesitamos es que aparezcamos nosotros mismos, que estamos tan escondidos, debajo de la espuma de las sales de frutas de La Toja en la bañera de la segunda planta de nuestra casita, que ni nosotros mismos somos capaces de encontrarnos.
Y queremos escapar, sí, pero no podemos, porque, no llega él, y porque no llegamos nosotros, que tampoco estamos en la estación.

Besos.
No