ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
Acerca de
Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
Sindicación
 
189


Cuando todo se acaba tus planes son lo último que necesito.

Cruzo la carretera, me dirijo hacia la estación , me siento en el banco a esperar que pase el tren y me digo a mi mismo que de hoy no pasa, que en cuanto te vea te lo digo y por fin dejo entonces como por arte de magia de sentir que no tengo tiempo para nada, y que tu me controlas además todo el que tengo, muy poco, que te debo una explicación cada vez que no me apetece quedar, hacerlo, hablar mucho, reírme con tus chistes.


Cuando todo se acaba los más afortunados al ver su cara se preguntan ¿qué demonios ha pasado?, ¿dónde está todo eso que yo sentía al ver esta cara, al oir su voz?, ¿qué ha pasado si yo pensaba que lo nuestro casi podría ser para toda la vida?.


Cuando todo se acaba al verte a la salida del metro siento como que me falta el aire y que no he preparado los suficientes temas de conversación para evitar esos silencios tan incómodos que se dan entre nosotros. Y mis piernas parecen entonces pesar el doble mientras que tu ligero beso de bienvenida, en la boca, en plena Plaza de Cataluña, es como un pastel excesivamente dulce que empalaga demasiado, algo ridículo si quieres, que no significa nada ya, al menos para mi.


Cuando todo se acaba se me va el hambre. Y por eso tan solo me pido para cenar un poleo y una manzana que luego, a duras penas consigo finalmente comerme. Y tu mientras te atiborras de emparedados y me cuentas algo de tu vuelta al trabajo al mismo tiempo que yo no tengo nada que decirte, como casi siempre estos últimos dias.

Estoy cansado de verte, de solo salir de casa para quedar contigo, tus palabras se pierden en el aire, ya no me interesan, intento disimularlo eso si, lo mejor que sé.


Cuando todo se acaba hay ,no obstante, sitio aún para todas las dudas del mundo, por ejemplo, cuando nos cambiamos de sitio en la mesa de la cafetería para que yo pueda mirar a la calle desde la mesa y no me agobie por lo pequeño del local. Es entonces, al sentir tu calor aún en la silla que tan amablemente me has cedido conociendo mis neuras, cuando pienso que ya eres tan familiar para mi, y estoy tan acostumbrado a verte casi a diario, que a lo mejor no es tan buena idea cortar lo que sea que haya entre nosotros, o al menos hoy, esta noche, asi que ¿si lo dejamos mejor para mañana?.

NO NO y NO.



Cuando todo se acaba pienso en lo que me van a costar los libros de este año en la universidad mientras me comes el culo. Y cuando me follas en mi cabeza imagino mientras que eres cualquier otra persona.

Alguien con veinte años menos por ejemplo, no será por falta de chicos guapos que veo habitualmente con los que fantasear.

Alguien con una polla como un autobús de grande y no tan justita de tamaño como tu la tienes.

Alguien al que chupársela hasta que se corra sobre mi cara no es una tarea tan pesada una vez que yo ya me he corrido antes , mientras me follabas.


Cuando todo se acaba, después de ducharme, a medianoche me quedo en tu terraza con solo mis boxers rojos puestos y en silencio veo como te fumas un porro tras otro .

Te pregunto si me has comprado algún zumo y voy hacia la nevera y cojo uno de limon que sabiamente has elegido para mi.

Lo hago más que nada porque no me gusta verte asi.

Una hora después, cuando estás tan colocado que me parece que todo te va a hacer gracia, hasta lo que tengo que decirte, yo me decido a soltártelo.

Tu, sin pronunciar una sola palabra, a continuación entras hacia el salón y te pones a llorar sobre el sofá nada más tirarte en plancha en él.


Me amenazas como suponía con suicidarte.

Enumeras las razones, como si las hubieras adivinado, que sospechas me han llevado a cortar contigo. Me ofreces la posibilidad de seguir con lo nuestro liándome yo con quiera aparte tuyo claro está. Me abrazas e intentas arrodillándote comérmela por última vez y me sueltas de nuevo lo del suicidio, lo vacía que es tu vida sin mi.


Cuando todo se acaba huyo de tu casa acordándome de las palabras de XXXXX e YYYYY diciéndome que eres superdramático, que no me preocupe.

Saben que solo les quieres como amigos para cuando no estás con nadie, no tienes planes.

A ellos les da igual, se han acostumbrado a tus lloros y depresiones, a tus amenazas de largarte a Sudamérica para iniciar una nueva vida, es como un ciclo que conocen de sobra, los olvidas por unos meses, vuelves a ellos, los vuelves a olvidar.


Cuando todo se acaba es como si alguien supiera lo que viene después de él en tu vida y tu, entonces, quisieras adivinarlo a toda prisa, sin inútiles esperas ni lutos que no llevan a nada, ante su silencio, lo imposible que le resulta decirte algo, una pequeña pista incluso.

Como si te balancearas en un columpio, ves a los chicos guapos con tan solo una toalla encima, unas veces muy lejos de ti, otras a tu lado, esperando a que te decidas a meterles mano, ves a la felicidad al alcance por fin , pero de repente totalmente y sin saber porque, ya no sabes donde está, ha desaparecido, alguien se la habrá llevado, como al chico tan guapo que se había puesto a tu lado y que otro tio te ha levantado descaradamente ante tu pasividad, ¿A que demonios has venido aquí?.


Cuando todo se acaba no me importa esperar horas y horas para asi poder seguirle a los vestidores y recuperarlo alli cerca de las cuatro de la mañana a base de miradas. No me importa nada, en el vestuario solo hay un par de alemanes cuarentones asi que le bajo su boxer blanco y azul de Calvin Klein y se la chupo un rato hasta que me corro y orgullosamente me retiro, le dejo a medias tumbado sobre el banco de madera, a él, quien me ha salvado la noche, me ha hecho quedarme alli durante horas cuando no tenía planeado hacerlo más que por unos cuantos minutos.


Cuando todo se acaba, al mirarme en el espejo, me doy cuenta, me acuerdo que he cambiado de color mi pelo, que hoy estoy por fin de vacaciones, que no es casualidad,¡qué va!.

El vagón del primer tren del dia va casi vacio pero yo sin embargo me agobio un poco y no sé porque.

Quiero ducharme.

Cierro los ojos.

No quiero que mi mirada coincida ni una sola vez más con las miradas del resto de los pasajeros que vamos en él.

 
Comentario:
Cada vez más mejor. Chavalenbici, tu monólogo es superior. Mejor que bueno. Me da rabia que sufras, eso sí.
 
Comentario:
Eres un crack.
 
Comentario:
Eres un crack.
No