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Cerca de la montaña, la Ronda de St Gervasi separa a Barcelona en dos partes.
El edificio modernista del hospital que hace esquina, nada mas salir de los ferrocarriles, ya te lo advierte, vas a dejar atrás la Barcelona "ciudad" por asi decirlo para entrar en la otra Barcelona, esa que conserva aún y en condiciones los restos de su pasado. Aquella que no se ha convertido todavía en parada obligatoria para todas las aerolíneas de bajo coste y turistas en pantalón corto y chanclas que se precien, esos mismos que se creen con derecho a mearnos en la calle y a que soportemos poniendo buena cara sus borracheras.
Subidos en el viejo tranvía de madera los dos iniciamos el ascenso por la Avenida del Tibidabo, rodeados de pequeños edificios de dos plantas restaurados y ocupados hoy en dia principalmente por fundaciones, pequeñas universidades privadas, empresas de publicidad audiovisual, bancos desconocidos para mi, tapaderas para negocios de lo mas sucio posiblemente, y a media que ascendemos, todos lo notamos, vemos que el numero de casas habitadas va decreciendo mas y mas, dejando sitio ya a todo tipo de árboles de mediano y gran tamaño, pues no en vano, estamos en las faldas de una montaña y eso es lo natural ?no?.
Y sin excepción alguna nos alegramos, Xavi y yo junto al resto de los pasajeros incluidos.
Quizás si que sea verdad-pensamos- y realmente estemos en una de las ciudades mas bellas del mundo.
Llega un momento al final de este primer tramo del viaje en que las edificaciones por fin aparecen las unas completamente aisladas de las otras.
Pero son pequeños palacetes ya, de tres o cuatro pisos de altura, incrustados aqui y allá, dentro del frondoso bosque, desafiantes por cierto a la pronunciadísima pendiente del monte.
No me es difícil imaginar viviendo alli, en cualquiera de ellos, al típico escritor bohemio que odia el contacto con otros seres humanos, a la oveja negra de una familia de las de toda la vida que no ha tenido mas remedio que cederle gratuitamente el uso de esa casa, a un grupo de turistas adinerados de paso por Barcelona, a un mago practicante de magia negra, a un adinerado cincuentón que si que sé con toda seguridad que realmente vive alli y al que por lo tanto no necesito realmente imaginármelo (post 155 Abril 2007).
Xavi y yo , una vez que el tranvía nos ha dejado ya a medio camino de nuestro destino final, hacemos tiempo , mientras, hasta coger el funicular y aprovechamos para fotografiarnos con los móviles el uno al otro o tonterías parecidas. También establecemos donde nos vamos a montar y donde no y sobre todo decidimos que tipo de dulce vamos a pedir nada más entrar al parque de atracciones que nos transporte de nuevo a la infancia.
Cuando por fin llega la hora de coger el funicular para seguir la ascensión a la montaña, los dos nos colocamos en la parte frontal del mismo y de pie, para no perdemos detalle de las vistas que desde nuestros sitios pueden admirarse. Los tejados en un estado lamentable de algunos de los edificios de antes, no es oro todo lo que reluce. Unas pequeñas casas de llamativos colores. Mas y mas pinos, cada vez mas altos y voluminosos. La perrera. Una casa semi abandonada a mitad del trayecto.
Ya en el tramo final del mismo por fin ocurre, y los ladridos de los perros como que empiezan a perder terreno frente a los ruidos metálicos que emiten las diferentes atracciones, los gritos de la gente que hay montada en ellas, las sirenas y los anuncios que emite la megafonía del parque.
Todo el que se haya criado aquí tiene alguna historia relacionada que recordar al llegar y poner el pie por fin en la cima de la montaña.
Estoy seguro, es por eso por lo que, casi religiosamente, yo he respetado su silencio durante unos minutos, lo mismo que el ha hecho con el mio, apoyados ambos sobre la barandilla del mirador, asombrándonos supongo, de poder vivir allá abajo la mayoría del año y soportarlo estoicamente.
Me gusta quedar por primera vez con alguien ya conocido en plan amigos.
Parece que te obligas a sacar lo mejor de ti mismo, lo mismo que la otra persona también hace.
Hasta ayer Jueves Xavi y yo solo nos veíamos para cosas del fanzine, o por las reuniones del Club del Manga.
Desde que se vino a follar con su novia a mi casa hace unas semanas si es cierto que los dos hemos ganado algo más de confianza el uno con el otro.
Por eso que hoy fuéramos los dos solos, sin su novia, y por iniciativa suya al parque de atracciones del Tibidabo tampoco me ha resultado tan sorprendente. Al fin y al cabo los dos hablamos ya por teléfono o por el Messenger todos los dias.
Xavi además no es mi tipo y por eso es todo mucho más seguro.
No creo que sea gay pero aún en el caso que lo sea y me pida rollo, cosa que no veo muy posible, nuestra “relación” siempre tendrá una especie de salida de emergencia para mi, cosa que no tuvieron mis “relaciones “ tanto con Rafa como con Joan por cierto.
Llevo toda la semana en pantalones cortos o bañador, en camiseta, con mi gorra y mis gafas de sol puestas alli donde vaya, vestido como uno más, si, yo también estoy en vacaciones me gustaría poder decirles, al fin.
Y me lo estoy pasando muy bien por cierto.
Comentario:
Alex, qué gran gusto encontrarse con alguien que sabe escribir y sabe qué escribir. En esto de leer blogs hay un voyeurismo inevitable, pero a uno le gusta pensar que los lee (pocos, y cada vez menos) para aprender cómo somos, y así entendernos todos mejor.
Y en el tuyo me he encontrado con reflexiones al mismo tiempo nada pedantes (¡¡lo cual es tan de agradecer en los blogs!!) y muy iluminadoras de lo que es ser un chico de tu edad hoy en día. Yo lo fui hace 20 años, en una España mucho más casposa y pacata que la de ahora, y sólo quiero decirte una cosa: busca la felicidad a toda costa. Te vas a equivocar. Seguro. Pero merece la pena arriesgar. Que nunca vivas luego preguntándote "¿qué habría pasado si...?".
Y no seas duro contigo mismo. Porque ya habrá otros para hacerlo (en eso siempre hay voluntarios), y porque no conduce a nada. Sé bueno, sé seguro y diviértete. El resto es silencio.
Recuerda lo que dijo alguien muy sabio...:
“En Hyde Park, hay gente que alimenta a las ardillas con nueces. Pero, si te hace feliz alimentar a las nueces con ardillas, ¿quién soy yo para decir nueces a las ardillas?”
Y en el tuyo me he encontrado con reflexiones al mismo tiempo nada pedantes (¡¡lo cual es tan de agradecer en los blogs!!) y muy iluminadoras de lo que es ser un chico de tu edad hoy en día. Yo lo fui hace 20 años, en una España mucho más casposa y pacata que la de ahora, y sólo quiero decirte una cosa: busca la felicidad a toda costa. Te vas a equivocar. Seguro. Pero merece la pena arriesgar. Que nunca vivas luego preguntándote "¿qué habría pasado si...?".
Y no seas duro contigo mismo. Porque ya habrá otros para hacerlo (en eso siempre hay voluntarios), y porque no conduce a nada. Sé bueno, sé seguro y diviértete. El resto es silencio.
Recuerda lo que dijo alguien muy sabio...:
“En Hyde Park, hay gente que alimenta a las ardillas con nueces. Pero, si te hace feliz alimentar a las nueces con ardillas, ¿quién soy yo para decir nueces a las ardillas?”
Comentario:
Las amistades son los mejores oasis