ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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De pronto un dia a eso de las siete de la mañana, bajando las escaleras hacia el andén, sorbiendo el café que la chica de todas las mañanas me da sonriendo sin que yo sepa muy bien el porqué, me doy cuenta que el curso ha comenzado para casi todos y no puedo evitar sentir que este verano del 2007 apenas ha existido, ha sido demasiado corto, sin sobresaltos, muy soso.


Como el año pasado el chico que todas las mañanas me alegraba la vista vuelve de nuevo a estar al borde mismo de las vías, esperando que pase el tren. Sé su nombre porque lo he oído por casualidad un par de veces pero nada mas, ni idea de lo que estudia, ni donde lo hace, aunque más de una vez si que me he planteado seguirlo desoyendo asi mis obligaciones laborales, echando a perder la mañana detrás suyo para averiguar un poco más de su vida.


Está muy moreno y se nota que se ha apuntado al gimnasio pues se ha ensanchado algo. El pelo lo lleva mas corto. Sus pantalones una vez mas le dejan medio culo al aire. Se ha puesto un pendiente mas en la oreja derecha y esta junto a una chica con pinta de amiga pero no de novia. Lleva una especie de collares de madera alrededor del cuello y me mira al pasar a su lado y de repente me siento como que estoy a punto de saludarle aunque obviamente al final no lo hago.



R que es como se llama tiene la costumbre de subirse al primer vagón y yo lo hago en el último que es el que me viene mejor y ya no me sacrifico por él como lo hacia antes, solo para poder verlo un poco mas, ya no. Será porque después de tantos meses no tengo tanto interés por el, el corazón se me sigue poniendo a mil eso si, el caso es que yo por fin ya me situo donde debo de hacerlo y no donde antes lo hacia, porque si el alguna vez se hubiera mudado a mi zona, o hubiera buscado sentarse a mi lado como yo en cuanto lo veía solo lo hacia, seria otro cantar, lo seguiría intentado...


Conversaciones entre chicas que dejan al descubierto a sus novios veraniegos y sus habilidades sexuales, apuestas acerca de quien sigue virgen y quien no después del verano, venganzas ejecutadas con los mejores amigos de sus ya ex novios, protagonizadas por ellos porque asi les dolerá mas dicen , esos son los temas de conversación de mis compañeras de vagón. Una escena en que una de esas mismas chicas dias después, deja sus deberes al típico chaval guapo y creído, que a toda prisa los copia ante la mirada reprobadora de las feas del grupo , me demuestra que pese a lo lejano que veo mi el colegio, y lo diferente que somos ellos y yo, algunas cosas nunca cambian. Los hay quienes salen con algo de ventaja y quienes no, quienes tendrán una trayectoria en los años posteriores ascendente y quienes todo lo contrario.

El café de todas las mañanas, mi mochila, la música del mp3 que no me deja oir sus conversaciones, son como mi barrera de defensa ante todos ellos y lo que representan, no volvería atrás ni loco. Ni por el siquiera , aunque me garantizaran su amistad y eso que hoy llevaba una gorra de colores muy graciosa y estaba solo y me miró otra vez al pasar.

“Macho Iberico No Gracias” lleva escrito una de esas chicas bastante feas que no soportaban hace poco la idea que su amiga hubiera dejado sus deberes a ese chulito.




Luna y yo por fin ya hemos renovado nuestra cuota anual para nuestro gimnasio ultramoderno, ese en el que al menos por lo que se refiere al vestuario masculino nunca pasa nada, pero un año más me temo que he dejado aparcada la idea de meterme a hacer aparatos. No me apetece. Seguiré pareciendo un criajo, tampoco importa mucho. Casi desde el mismo dia en que volvieron a abrir sus puertas los dos nos hemos pasado casi una hora nadando alli cada tarde. Y es una suerte que ella sea casi ciega cuando antes de salir del agua los dos descansamos un poco y yo me pongo a darle a la cabeza, porque sino seguro que me preguntaría en que estoy pensando, si estoy preocupado por algo, dándome el coñazo un poco.

Solo permanecemos en silencio dos o tres minutos antes de ir buceando hacia la escalera, cada uno pensando en sus asuntos, mucho mejor asi, ¿no?.


Luego, una vez ya duchados y vestidos, los dos vamos a la cafetería de siempre a tomar nuestra merienda – cena. Estamos un poco obsesionados con la piscina de acuerdo, con los zumos naturales que ofrece dicha cafetería y que aún no hemos probado, con la sección de alimentos y de infusiones del supermercado del Corte Inglés, no muy lejos de donde estamos sentados, con no ser como la mayoría de la gente que no se cuida nada. No vamos a beber nada de alcohol prometemos, ni fumar ni siquiera un pitillo los fines de semana, de hecho tampoco es tanto esfuerzo ¿no?, ya casi no lo hacemos la verdad.


Los horarios de Luna que tiene que estar en casa a medianoche, se han convertido desde este verano, ya en mis propios horarios casi, salvo que su novia (ya hablaré de ella) sea la que encargue de llevarla a casa.


En la puerta de su portal al despedirnos le cuento que hace un año T. era el rey de la oficina pero que hoy es un cadáver laboral casi, humillado delante de todos, sin futuro en nuestra planta, aislado y abandonado por todos en su pequeño despacho con vistas a la Diagonal.

R. y A. mientras, que son sus sucesores -le sigo explicando - hacían ayer sus cábalas en la sala de descanso acerca de con quien podían contar y no, de sus aliados y enemigos, repasando mentalmente mesa por mesa y clasificando en consecuencia a su dueño.

Cuando llegaron a mi puesto de trabajo -le susurro no vaya a ser que R. y A. por casualidad anden cerca- los dos se rieron, dándose cuenta que estaba alli junto a ellos tomándome un emparedado. Como no era fijo cuando se produjo la guerra interna entre ambos bandos la pasada primavera los dos decidieron darme una oportunidad, otorgarme la categoría de aliado suyo, basándose en lo bien que me llevo con A. supongo, en que al fin y al cabo soy un recién llegado alli....


A Luna historias como esta le aburren mortalmente, lo noto. Como a la mayoría del mundo supongo.

Ella es muy feliz ahora y normalmente la felicidad ajena me repatea, me sienta como una patada en el mismísimo estómago.

Sin embargo en su caso es diferente y me alegro un montón por ella.

Se lo merece.

A veces uno no tiene más remedio que estar en un bando o en el otro, no puede quedarse al margen.


Niza........Por las tardes
No