ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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¿Cuanto dura la ilusión por algo o por alguien?

¿Cuando y porqué desaparece la novedad?

¿Cuando ya no es necesario hacer algo por encima de cualquier otra cosa ?

¿Cuánto se mantendrá antes de desaparecer, poco a poco desvaneciéndose, dejando de ser en torno a quien gira nuestra vida?



De noche, en la oscuridad de mi cuarto, veo la luz del ordenador encendida y me gusta escucharlo, sentirlo tan próximo a mi.

Lo compre hace casi tres años y dándole vueltas al tema, me doy cuenta que aún lo trato como si acabara de colocarlo por primera vez sobre mi mesa.

Es muy importante para mi todavía, y mas próximo y fiable que la mayoría de la gente que conozco de hecho.

En sus "tripas" esconde todo lo bueno y lo malo que yo pueda tener
como persona, mis vicios, mis amigos, mi música, y sin él mi vida estaría de lo mas vacía creo.

Me gusta el calor que desprende. Le agradezco como me avisa de si
alguien se conecta o si recibo un mensaje. Parece que realmente se preocupa por mi mientras duermo y no quiere verme ya nunca más aislado del resto del mundo como al principio del todo lo estaba.


Tengo también el portátil del trabajo pero para empezar ni siquiera es mío y tampoco pasaría nada siendo honesto, si un día de repente, ahora mismo, me lo quitaran o me lo quisieran sustituir por otro.

Este si que es cien por cien una maquina, repleto de hojas de calculo,
mensajes de correo electrónico y documentos Word únicamente.

Nunca llegará a ser lo primero que miro al entrar en mi cuarto, ni me tendrá embobado pensando en que mejoras puedo hacerle.

Nunca me alegraré viéndole descansar apagado, nunca le agradeceré la buena suerte que a veces creo que me da.

Nunca.




Yo hace once meses más o menos, al sentarme por primera vez aquí, si que me sentí casi el rey del mundo.

Pero hoy evidentemente las cosas ya no son lo mismo y de hecho, esta mañana es mi primera mañana en mi empresa sin hacer nada de nada, y no porque no tenga cosas pendientes en las que trabajar, sino porque no tengo ganas ni fuerza alguna para hacerlo, me siento agotado, sin razones para seguir un dia tras otro trabajando aqui.


Me aburre la gente ante la que tengo que disimular cerrando la ventana de internet constantemente cada vez que aparecen, la que comparte la esquina conmigo, me aburren las reuniones y siento enormemente el no poder estar por ejemplo al otro lado del cristal de la ventana, disfrutando del sol que hace, sentado en un banco cerca de la playa, o en el Maremagnum tumbado y escribiendo algo en una libreta.

Xavi me fríe a mensajes además, y como cada uno de ellos parece como traer adjunto una pequeña parte de lo que fueron mis vacaciones, no consigo para nada concentrarme, hacer aquello por lo que me pagan y tengo que hacer.

Nunca antes me había pasado, seis horas de improductividad laboral
absoluta, debo ser el único, todos parecen estar tan concentrados.




Guille es el típico chico con el que ,en tus primeras horas a su lado, piensas que ya no vas a aburrirte nunca más.

Sin embargo, a partir de las cuatro de la madrugada, como que todo cambia y sus chistes suenan como repetidos y su risa es demasiado estridente y similar a otras muchas anteriores suyas que se han ido sucediendo la una a la otra a lo largo de la noche, consciente que se ha convertido ya en el centro del grupo.

Su enfado luego porque nadie se ha fijado en él todavía, a veces resulta insoportable, una mera pose para que tu le digas entonces todo aquello que él quiere escuchar .


Que hacias? De voluntariado? me preguntó al verme charlando con ZZZZZ nada mas entrar a M. y a mi estas cosas, estas bromas no me hacen ya nada de gracia.

Bailamos un buen rato pero como nadie se nos acercaba decidimos separarnos y el me dijo "a las 7 te llamo por si quieres venirte de after".

Ok le dije.



Y a las siete cumpliendo su palabra Guille me llamó.

Yo le dije que ya estaba en casa y muy cansado, asi que mejor lo dejábamos para el próximo fin de semana.


Zzzzzz me preguntó que quien era pero no fue necesario responderle. Sus brazos me envolvieron, anticipándome de alguna forma todo ese calor que su cuerpo al pegarse al mio segundos después me transmitió.

Su cama a veces es para mi el lugar más seguro del mundo.

Una segunda casa para mi.

No