203
Aquello que desde que fui por primera vez temía que nunca pasara y que, a la vez, me asustaba también que un dia ocurriera :
El se colocó a mi lado pues su taquilla y la mia estaban la una junto a la otra.
Y ahí si que fue él quien en un par de ocasiones nada más y nada menos me miró a mi, que me encontraba sacando el champú y el gel de la mochila, quien me dio alas para lo que vino después.
Luego, es cierto, yo tomé el relevo con creces, mirándole fijamente nada más aparecer por las duchas, nada más colocarse con tan solo una ducha entre medias de ambos, habiendo muchas más libres en la otra punta. Y si, volví a ser sorprendido de nuevo por él unos pocos segundos después, mientras me bajaba el bañador y le dejaba al aire para que pudiera verla, mi pequeña polla un poco empalmada, mejor asi aparenta más, mi culo, esperando a que él hiciera lo mismo más que nada, a continuación, en un par de segundos como mucho.
Recuerdo que se metió el bote champú dentro del boxer negro nada más enjabonarse, dando de si un poco la goma del mismo, y que ahí le pillé yo mirándome.y que me tuve que dar la vuelta entonces, pues se me estaba poniendo demasiado empinada como para disimularlo ya.
Unos niñatos que aparecieron por las duchas, colocándose a mi alrededor, me hicieron largarme de alli con urgencia, no fueran a descubrirnos, colocándome dentro del vestuario, cambiándome de sitio, eso si , alli donde vi que él habia dejado su mochila, no en mi antiguo lugar que nada tenía que ofrecerme.
Le miré por ultima vez un minuto después, cuando se sentó a mi lado, pensando yo que por fin llegaba ese ansiado momento en que se iba a bajar el boxer negro y se la iba a poder ver.
No se le notaba mucho, no debía de ser muy grande, pero se la comería igual pensaba, bastaría con que me lo pidiera para que me pusiera manos a la obra.
“Joder, maricón de mierda” oí como pareció decirse a si mismo en voz baja pero dirigido a mi claro está, mientras recogía sus cosas y se dirigía hacia la otra parte del vestuario.
“Mierda” -pensé- sentado en el banco únicamente con la toalla por encima de las piernas y decidido pese a todo a cascármela alli mismo viéndole marcharse, con su mero recuerdo y las imágenes que, recién llegados, me ofrecían los niñatos que habían previamente invadido las duchas.
Luna, me di cuenta nada más vestirme del todo, mientras, me había mandado un sms, extrañada por mi tardanza en salir, avisándome que no me iba a esperar, yo tardaba demasiado y su novia acababa de recogerla en coche para irse las dos a la montaña.
Nos vemos en una semana me decía como despedida
El chico del boxer negro, del champú metido dentro de él sin embargo se negó a desaparecer. El y un par de esos niñatos entraron armando follón a la cafetería que hay al lado del gimnasio poco después, reclamando mi cabeza pensé en esos momentos, cuando los tres me miraron, dispuestos a partirme la cara alli mismo.
Pero no, como vinieron se fueron y yo nunca volveré ya a ir a nadar tan tarde, es más seguro mi horario donde nada ocurre, nadie ha acudido todavía a la piscina. Llevo seis años nadando casi todos los sábados sin problemas y quiero que las cosas sigan asi.
Siempre tendemos a ser más condescendientes con las personas que se llaman como nosotros.
Por eso quizás entre bromas Alex me ha elegido al marcharse el profesor para hacer el trabajo con él.
Como yo quiero terminarlo cuanto antes, al salir de clase los dos nos hemos ido hoy a su casa en su coche y a toda velocidad. La misma por cierto no me ha decepcionado, siendo como es su padre un empresario bastante conocido aquí.
Tras abrir la verja del jardín la pude ver al fondo de la parcela, mientras recorríamos en coche una senda de piedra que lo atravesaba de un extremo a otro, llegando finalmente hasta una caseta de ladrillo blanco que hay junto a la piscina que es donde él vive, su cuarto podríamos decir, aunque ya quisiera yo un cuarto asi.
Toda una enorme pared llena de fotos suyas con sus amigos y amigas, de fiesta esquiando, en la playa, reflejo de las diferentes épocas por las que ha pasado, pelo corto, largo, rubio, rapado. Un armario repleto de ropa de marca de verdad, no como el mio plagado de pantalones, camisas y jerseys Zaras. Lámparas de diseño. Revistas de motos tiradas por el suelo.
Esta medianoche me ha devuelto de nuevo a casa, a toda velocidad por supuesto.
Antes de subirnos al coche me ha hecho una foto en su cuarto y me ha dado la dirección de su fotolog que debo visitar a diario me ha dicho.
Presupongo mucha cualidades en él que luego a lo mejor no existen. Lo mismo que él en mi ,tras leer lo que dice de mi en su dichoso fotolog bajo esa foto que me hizo.
A lo mejor si que es importante llamarse igual, no sé.
En cualquier caso no soy un ratón de biblioteca como dice en el mismo.
Tengo ya muchas más horas de vuelo de las que él cree.

El se colocó a mi lado pues su taquilla y la mia estaban la una junto a la otra.
Y ahí si que fue él quien en un par de ocasiones nada más y nada menos me miró a mi, que me encontraba sacando el champú y el gel de la mochila, quien me dio alas para lo que vino después.
Luego, es cierto, yo tomé el relevo con creces, mirándole fijamente nada más aparecer por las duchas, nada más colocarse con tan solo una ducha entre medias de ambos, habiendo muchas más libres en la otra punta. Y si, volví a ser sorprendido de nuevo por él unos pocos segundos después, mientras me bajaba el bañador y le dejaba al aire para que pudiera verla, mi pequeña polla un poco empalmada, mejor asi aparenta más, mi culo, esperando a que él hiciera lo mismo más que nada, a continuación, en un par de segundos como mucho.
Recuerdo que se metió el bote champú dentro del boxer negro nada más enjabonarse, dando de si un poco la goma del mismo, y que ahí le pillé yo mirándome.y que me tuve que dar la vuelta entonces, pues se me estaba poniendo demasiado empinada como para disimularlo ya.
Unos niñatos que aparecieron por las duchas, colocándose a mi alrededor, me hicieron largarme de alli con urgencia, no fueran a descubrirnos, colocándome dentro del vestuario, cambiándome de sitio, eso si , alli donde vi que él habia dejado su mochila, no en mi antiguo lugar que nada tenía que ofrecerme.
Le miré por ultima vez un minuto después, cuando se sentó a mi lado, pensando yo que por fin llegaba ese ansiado momento en que se iba a bajar el boxer negro y se la iba a poder ver.
No se le notaba mucho, no debía de ser muy grande, pero se la comería igual pensaba, bastaría con que me lo pidiera para que me pusiera manos a la obra.
“Joder, maricón de mierda” oí como pareció decirse a si mismo en voz baja pero dirigido a mi claro está, mientras recogía sus cosas y se dirigía hacia la otra parte del vestuario.
“Mierda” -pensé- sentado en el banco únicamente con la toalla por encima de las piernas y decidido pese a todo a cascármela alli mismo viéndole marcharse, con su mero recuerdo y las imágenes que, recién llegados, me ofrecían los niñatos que habían previamente invadido las duchas.
Luna, me di cuenta nada más vestirme del todo, mientras, me había mandado un sms, extrañada por mi tardanza en salir, avisándome que no me iba a esperar, yo tardaba demasiado y su novia acababa de recogerla en coche para irse las dos a la montaña.
Nos vemos en una semana me decía como despedida
El chico del boxer negro, del champú metido dentro de él sin embargo se negó a desaparecer. El y un par de esos niñatos entraron armando follón a la cafetería que hay al lado del gimnasio poco después, reclamando mi cabeza pensé en esos momentos, cuando los tres me miraron, dispuestos a partirme la cara alli mismo.
Pero no, como vinieron se fueron y yo nunca volveré ya a ir a nadar tan tarde, es más seguro mi horario donde nada ocurre, nadie ha acudido todavía a la piscina. Llevo seis años nadando casi todos los sábados sin problemas y quiero que las cosas sigan asi.
Siempre tendemos a ser más condescendientes con las personas que se llaman como nosotros.
Por eso quizás entre bromas Alex me ha elegido al marcharse el profesor para hacer el trabajo con él.
Como yo quiero terminarlo cuanto antes, al salir de clase los dos nos hemos ido hoy a su casa en su coche y a toda velocidad. La misma por cierto no me ha decepcionado, siendo como es su padre un empresario bastante conocido aquí.
Tras abrir la verja del jardín la pude ver al fondo de la parcela, mientras recorríamos en coche una senda de piedra que lo atravesaba de un extremo a otro, llegando finalmente hasta una caseta de ladrillo blanco que hay junto a la piscina que es donde él vive, su cuarto podríamos decir, aunque ya quisiera yo un cuarto asi.
Toda una enorme pared llena de fotos suyas con sus amigos y amigas, de fiesta esquiando, en la playa, reflejo de las diferentes épocas por las que ha pasado, pelo corto, largo, rubio, rapado. Un armario repleto de ropa de marca de verdad, no como el mio plagado de pantalones, camisas y jerseys Zaras. Lámparas de diseño. Revistas de motos tiradas por el suelo.
Esta medianoche me ha devuelto de nuevo a casa, a toda velocidad por supuesto.
Antes de subirnos al coche me ha hecho una foto en su cuarto y me ha dado la dirección de su fotolog que debo visitar a diario me ha dicho.
Presupongo mucha cualidades en él que luego a lo mejor no existen. Lo mismo que él en mi ,tras leer lo que dice de mi en su dichoso fotolog bajo esa foto que me hizo.
A lo mejor si que es importante llamarse igual, no sé.
En cualquier caso no soy un ratón de biblioteca como dice en el mismo.
Tengo ya muchas más horas de vuelo de las que él cree.
