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La chica de mirada perdida del Razz le dijo tras tropezarse con él y caerse casi al suelo;
“Eres tan guapo como un dia soñé que mi novio lo iba a ser, tan joven que aún no debes de saber lo que es la envidia y tus amigos son de esos a los que todos deben desear conocer, y tal y como yo a veces imagino que son los mios.”
El chico de mirada perdida no supo muy bien que responderle, que hacer.
Vió, eso si, como un amigo de ella se reía y la abrazaba por detrás, apartándola de la escena, y como su mejor amiga le decía enfadada que ya era hora de volver a casa.
El chico volvió entonces de nuevo a bailar una versión remezclada de una canción de los Hooks, junto a su amigo, al que apenas conocía.
Era un chico de la facultad junto al que esa misma noche había terminado un trabajo y que después le había invitado a emborracharse, un chico que si bien no era guapo si que tenía un cuerpo fibrado y que llevaba además unos vaqueros que le habían costado tanto como a él sus vaqueros, su jersey y sus boxer juntos y que cerraba los ojos mientras bailaba y no dejaba de ir al baño para lo que el chico de la mirada perdida creía imaginar.
Una hora después le pareció oir algo parecido a “tengo la polla que se me va a salir del pantalón” saliendo de su boca, cuando al oido él le dijo que porque no se iban a otro lugar mejor.
Al chico de la mirada perdida le dió igual entonces aquí que allá, chupársela o que se la chuparan, pues intuía que era eso lo que iba a acabar pasando entre ambos.
Esa era la razón por la que a él le apetecía irse de alli , le había obligado casi a emborracharse.
En caso que no hubiera conseguido ninguna chica al amanecer siempre estaría él chico de la mirada perdida para aliviarle seguro que pensaba.
Ya en la calle, la chica de la mirada perdida estaba sentada en un banco y sin nadie alrededor y el chico de la mirada perdida como que hasta se lo llegó a pensar.
Abrise paso entre los diferentes grupos de chicos y chicas que al amanecer acababan de salir del Razz y que debatían en grupos entre continuar la fiesta o no. Acercarse a su banco, él solo claro, no fuera que ser que su amigo lo estropeara todo y pensaran que solo querían aprovecharse de ella. Sentarse a su lado y hablarle de lo mal que estaba, de lo cansado que sentía e invitarla a desayunar cerca de Universidad a ver como resultaba ser, todo eso estaba claro que era una opción, o más que eso, aquello que debía hacer pero su amigo no le iba a dejar escapar tan fácilmente y bueno....además le apetecía mucho que se la chuparan, o tenérsela que chupar, esto último un poco menos y claro, ¿y si ella ni se acordaba ya de él?, o ¿no había visto lo que debía haber visto?.
El chico de la mirada perdida recapacitando en que no creía ser demasiado guapo, en que él no iba con ningún grupo de amigos sino con solo otro chico, se encontró de repente tan lejos de ella que ya no era posible volver atrás a proponerle alguno de sus planes. Solo cabía ya subir al coche de su amigo, llamado como él, y bueno, esperar que él se lo propusiera y aceptar entonces hacerlo, sin decirle nada, o bien bajándose él los pantalones en el asiento de copiloto o bien inclinándose directamente hacia su entrepierna y abriendo su bragueta para llevarse su polla a la boca lo más rápido posible.
Se sentó pues esperando y él arrancó el coche y siguió esperando durante todo el trayecto.
El chico de la mirada de la perdida se acordó se acordó una y otra vez de las palabras de la chica de la mirada perdida en el after de la parte alta de Barcelona. Solo porque le gustaría habérselas dicho a un chico que vestía una camiseta morada y unos vaqueros rotos a la altura del culo casi y del que no podía apartar su mirada. Además, hasta se lo presentaron , pero abrazado a su novia, bueno, pues solo le quedó la opción entonces de quedarse con las ganas, recordar su nombre y la perfección de su cara vista de muy cerca, y por supuesto, seguir fijándose en otros chicos a los que poder soltarles esas mismas palabras sin que le partieran la cara alli mismo.
Mientras , Alex , su amigo, desapareció y volvió a aparecer, pues al parecer había encontrado plan con una chica muy morena que llevaba un minúsculo vestido de flores verdes sobre un fondo color crema. Ël hasta le ofreció llevarle a casa antes de irse ellos a follar pero el chico de la mirada perdida le dijo que no hacía falta, que los acompañaría fuera y se cogería el metro que llevaba ya algunas horas funcionando para volver a casa.
La chica de la mirada perdida era rubia, tenía la boca grande, abierta siempre por cierto, parecía excesivamente delgada e iba muy maquillada y llevaba unas medias rosas y blancas, un bolso negro y rosa y una camiseta roja de Emily creo.
Yo, el chico de la mirada perdida, llevaba unos jeans, unas zapatillas a cuadros negros y blancos, una camiseta verde con una Vespa dibujada en su parte trasera, un jersey a rombos blancos y rosas.
Lo digo más que nada por si acaso....
Al chico de Collblanc esa tarde de domingo le debió gustar recibir su leche en primer lugar, ya que se la extendió por todo el pectoral.
Cuando el chico de la mirada perdida recibió su ración, repitió también aquello que el chico de Collblanc había hecho, permaneciendo luego ambos tumbados en la cama, uno al lado del otro, en silencio, completamente desnudos.
Cuando el chico de Collblanc volvió de nuevo a empezar a machacársela, colocando su mano bajo el culo del chico de la mirada perdida para hacerle un dedo, el chico de la mirada perdida le preguntó si se la podía chupar a lo que el chico de Collblanc le dijo que no, que solo como habían acordado antes en el chat, masturbaciones y caricias.
Entonces él se puso manos a la obra también, agarrando con fuerza la polla de su compañero y empezando a mover su. mano de arriba a abajo frenéticamente.
No tardó mucho en sentir de nuevo el calor de su semen en el costado izquierdo y rápidamente él también se corrió
El chico de la mirada perdida cree que entonces los dos se durmieron por unos pocos minutos eso si, el uno junto al otro, sobre su cama, cansados.
Tenemos que volver a quedar le dijo el chico de Collblanc a las diez de la noche dejando al chico de la mirada perdida frente a su casa , apagando el motor del coche.
Claro, le contesto él, sin mirar a ningún sitio en concreto para variar.

Comentario:
seguro que habrian hecho buena pareja, ambos con la mirada perdida, vestidos a juego...