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Estaba ya a punto de empezar a imaginar una vida para muchos de los que enfrente mio esperaban a que su cita llegase.
Al lado de la salida de los ferrocarriles el tiempo parecía transcurrir muy lento y la mujer espectacular del chaquetón de piel y su marido ridículo cargado de bolsas de regalos podían haber sido mi primer objetivo, o sino también, el chico que sentado en un banco no dejaba de barajar las cartas y que de repente apareció ante mis ojos acompañado ya por una chica, a la que por cierto le daba a elegir una carta riéndose, ¿sería amiga suya o se la habría ligado alli mismo?.
Pero no, afortunadamente Xavi no llegó esta vez con su media hora de retraso habitual sino que tan solo lo hizo con tan unos diez minutos sobre la hora prevista, y por eso fue que apenas tuve tiempo, supongo.
Aunque la verdad, también me sentía demasiado cansado como para fijarme en alguien mucho.
Lo que de verdad me apetecía y hasta hacía de vez en cuando era cerrar los ojos y esperar a oir su voz para entonces volver a abrirlos de nuevo.
Pero estaba nervioso , y por eso creo que al final no hice ni una cosa ni la otra, es decir ni descansar debidamente la vista, ni obsesionarme con ese chico rubio, que aprovechándose de los típicos trucos de magia parecía estar ligando con esa chica ante mis narices, según oía.
**** ** ***** nos recibió minutos después a Xavi y a mi vestida con un chándal rosa en su habitación del hotel.
Es una chica japonesa que dibuja manga.
Apenas intercambiamos unas pocas palabras me di cuenta que iba hasta arriba.
Llevaba la cremallera de la parte superior del mismo muy abierta dejando prácticamente a la vista sus tetas pues no llevaba sujetador y no sé porque pero de repente me dio por mirarle el paquete a Xavi y la verdad, ya se notaba un montón que estaba empalmado, lo mismo que yo también lo estuve justo después de verselo, aunque no sea mi tipo, no haya posibilidades.
En una cafetería cercana, a las siete en punto de la tarde, frente a un Red Bull, ella comenzó entonces a hablarnos de sus historias, de momento aún no muy conocidas, de todas esas delgadas chicas campesinas japonesas que llenan las mismas, junto a enormes pollas que imaginan las penetran, o pueblerinos reprimidos que intentan hacer sexo con ellas a escondidas.
Ya en el tramo final de la “entrevista” me dí cuenta que estaba claro.
Hacía tiempo que no lo presenciaba pero recordaba uno por uno todos los indicios, un chico y una chica que se ríen, se tocan, se miran a la cara demasiado, ¡cuántas noches pasadas con Joan tratando de detectar esos síntomas para después convencerme que solo pasaban en mi cabeza y que lo inevitable no iba a ocurrir una vez más!.
Claro, de repente, los dos como que empezaron a morrearse.
Y yo que me había dado un plazo de tres horas para estar fuera de casa, sin estudiar, y en vista que estas se encontraban ya muy próximas a cumplirse, no hice sino desaparecer, sabiendo de antemano que Xavi antes del lunes me pondría al corriente de sus aventuras con ella, como siempre hace ahora, en esta época de desenfreno que parece estar viviendo desde que cortó con su novia de toda la vida.
Efectivamente, el lunes al terminar las clases de la universidad recibí su llamada en la que más o menos me dijo que no había dejado de follar todo el domingo y que además había estado en unos sitios rarísimos de fiesta con ella.
“Tengo la polla que hasta al empalmarme todavía me duele” me dijo, casi lo mismo que el chico de Collblanc curiosamente ,el dia anterior, en nuestra cita dominical.
Me llamó a ultimísima hora, cuando yo ya pensaba que no lo iba a hacer y estaba a punto de cenar. Con novedades, ya que no podíamos ir a su casa. Me duché y quedamos finalmente en el portal de mi casa y tras uno o dos minutos de conversación, en cuanto que las luces del garaje, al que habíamos bajado para lo de siempre, se apagaron, él rápidamente me desabrochó el pantalón bajándomelo más debajo de las rodillas e introduciendo su mano dentro de mi boxer azul y blanco.
Yo sentí mucho frio, como si hubiera metido las piernas en agua fria. No me quité la camiseta de hecho como él quería.
“No me la toques que está la pobre sin pilas gracias a mi novia y no se me va a empalmar” me dijo cuando yo intenté meter la mano bajo sus vaqueros.
Note su barba de dos o tres dias casi a continuación, irritando mis mejillas primero y mi cuello después, su cuerpo poco a poco pegándose al mio. Pasaba su lengua incansablemente por mi cara una y otra vez mientras seguía machacándomela ya con el boxer por las rodillas.
“Avísame cuando te vayas a correr mi niño que la próxima semana lo haremos como siempre no te preocupes”
Nos despedimos en el portal de nuevo y ni siquiera lo acompañé hasta el coche.
Unos minutos más tarde recibí un sms suyo de agradecimiento.
"Seguro que tienes a alguien mas como yo entresemana"
Al lado de la salida de los ferrocarriles el tiempo parecía transcurrir muy lento y la mujer espectacular del chaquetón de piel y su marido ridículo cargado de bolsas de regalos podían haber sido mi primer objetivo, o sino también, el chico que sentado en un banco no dejaba de barajar las cartas y que de repente apareció ante mis ojos acompañado ya por una chica, a la que por cierto le daba a elegir una carta riéndose, ¿sería amiga suya o se la habría ligado alli mismo?.
Pero no, afortunadamente Xavi no llegó esta vez con su media hora de retraso habitual sino que tan solo lo hizo con tan unos diez minutos sobre la hora prevista, y por eso fue que apenas tuve tiempo, supongo.
Aunque la verdad, también me sentía demasiado cansado como para fijarme en alguien mucho.
Lo que de verdad me apetecía y hasta hacía de vez en cuando era cerrar los ojos y esperar a oir su voz para entonces volver a abrirlos de nuevo.
Pero estaba nervioso , y por eso creo que al final no hice ni una cosa ni la otra, es decir ni descansar debidamente la vista, ni obsesionarme con ese chico rubio, que aprovechándose de los típicos trucos de magia parecía estar ligando con esa chica ante mis narices, según oía.
**** ** ***** nos recibió minutos después a Xavi y a mi vestida con un chándal rosa en su habitación del hotel.
Es una chica japonesa que dibuja manga.
Apenas intercambiamos unas pocas palabras me di cuenta que iba hasta arriba.
Llevaba la cremallera de la parte superior del mismo muy abierta dejando prácticamente a la vista sus tetas pues no llevaba sujetador y no sé porque pero de repente me dio por mirarle el paquete a Xavi y la verdad, ya se notaba un montón que estaba empalmado, lo mismo que yo también lo estuve justo después de verselo, aunque no sea mi tipo, no haya posibilidades.
En una cafetería cercana, a las siete en punto de la tarde, frente a un Red Bull, ella comenzó entonces a hablarnos de sus historias, de momento aún no muy conocidas, de todas esas delgadas chicas campesinas japonesas que llenan las mismas, junto a enormes pollas que imaginan las penetran, o pueblerinos reprimidos que intentan hacer sexo con ellas a escondidas.
Ya en el tramo final de la “entrevista” me dí cuenta que estaba claro.
Hacía tiempo que no lo presenciaba pero recordaba uno por uno todos los indicios, un chico y una chica que se ríen, se tocan, se miran a la cara demasiado, ¡cuántas noches pasadas con Joan tratando de detectar esos síntomas para después convencerme que solo pasaban en mi cabeza y que lo inevitable no iba a ocurrir una vez más!.
Claro, de repente, los dos como que empezaron a morrearse.
Y yo que me había dado un plazo de tres horas para estar fuera de casa, sin estudiar, y en vista que estas se encontraban ya muy próximas a cumplirse, no hice sino desaparecer, sabiendo de antemano que Xavi antes del lunes me pondría al corriente de sus aventuras con ella, como siempre hace ahora, en esta época de desenfreno que parece estar viviendo desde que cortó con su novia de toda la vida.
Efectivamente, el lunes al terminar las clases de la universidad recibí su llamada en la que más o menos me dijo que no había dejado de follar todo el domingo y que además había estado en unos sitios rarísimos de fiesta con ella.
“Tengo la polla que hasta al empalmarme todavía me duele” me dijo, casi lo mismo que el chico de Collblanc curiosamente ,el dia anterior, en nuestra cita dominical.
Me llamó a ultimísima hora, cuando yo ya pensaba que no lo iba a hacer y estaba a punto de cenar. Con novedades, ya que no podíamos ir a su casa. Me duché y quedamos finalmente en el portal de mi casa y tras uno o dos minutos de conversación, en cuanto que las luces del garaje, al que habíamos bajado para lo de siempre, se apagaron, él rápidamente me desabrochó el pantalón bajándomelo más debajo de las rodillas e introduciendo su mano dentro de mi boxer azul y blanco.
Yo sentí mucho frio, como si hubiera metido las piernas en agua fria. No me quité la camiseta de hecho como él quería.
“No me la toques que está la pobre sin pilas gracias a mi novia y no se me va a empalmar” me dijo cuando yo intenté meter la mano bajo sus vaqueros.
Note su barba de dos o tres dias casi a continuación, irritando mis mejillas primero y mi cuello después, su cuerpo poco a poco pegándose al mio. Pasaba su lengua incansablemente por mi cara una y otra vez mientras seguía machacándomela ya con el boxer por las rodillas.
“Avísame cuando te vayas a correr mi niño que la próxima semana lo haremos como siempre no te preocupes”
Nos despedimos en el portal de nuevo y ni siquiera lo acompañé hasta el coche.
Unos minutos más tarde recibí un sms suyo de agradecimiento.
"Seguro que tienes a alguien mas como yo entresemana"