ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
Sindicación
 
ANONIMO


Supongo que no se levanta hasta pasado el mediodía y que después, sin apenas asearse, se baja directamente vestido todo de negro a su bar de la Plaza del Sol.


Alli, una vez dentro del mismo y sobre su mesa de siempre, un cafe y una botella de vino. E incluso, antes de que ambos lleguen a su mesa, por supuesto, una visita al baño, primera raya del dia.


Es evidente que ya no está en la cima. Puede que se encuentre medio arruinado o que tenga dinero suficiente para vivir el resto de sus dias. O tambien es posible un término medio, que poco a poco esté malgastado su fortuna, acercándose peligrosamente a la ruina económica, la personal ya la conoce desde hace algunos años y por lo que parece ha aprendido a convivir con ella perfectamente .


Todos los dias nunca hay más planes para él que leerse el periódico de arriba a abajo y terminarse el café antes de la una, para asi empezar con la botella de vino barato a eso de la una y media.

Cuando más tarde por fin ya se la haya liquidado, pedirá el menú de 8.95 Euros acompañado de otra botella de vino y un cognac de postre. Y sin saber como, unos ratos medio dormido otros medio despierto, cada hora visitando el baño eso si para meterse un poco mas, de pronto sin saber muy bien como se encontrará con que son las las cuatro o las cinco de la tarde y los chicos y chicas de un colegio cercano ya están por lo tanto haciendo ruido por toda la plaza, las madres han sacado a sus pequeños a pasear, síntomas mas que evidentes que ya es hora de, dando tumbos, volver a su casa.


Un chaval joven que había decidido en esa tarde de hace cuatro años no ir a clase, una vez se le acercó. El le tiró al suelo la mochila que había dejado en la mesa mientras esperaba su autógrafo. gritándole al mismo tiempo que lo dejara en paz. Un camarero le dijo poco despues que no se preocupara, ayudándole a recoger los bolígrafos y apuntes que se habían salido del interior de la mochila y que en ese momento estaban esparcidos por todo el suelo.


"En cualquier momento se nos queda seco aqui y tenemos un disgusto" le dijo.


Un grupo de chicas tambien otra tarde de se mismo mes lo intentó pero él, animado por el vino y toda la mierda que se habia metido ya por la nariz, se mostró entonces de lo mas amable, invitándolas por supuesto a su casa para hablarles de los viejos tiempos, de cuando Barcelona era revolucionaria, cosmopolita de verdad, vanguardia no solo de Europa sino del mundo entero.


Si viviera en Madrid, Valencia o Sevilla nadie lo conocería, no existirían aduladores suyos por ninguna parte. No le aceptarían además como cliente en ningun bar que previamente supiera de sus manías y "aficiones". Tendria en resumidas cuentas que buscarse la vida.



Pasan los años y una tarde de viernes ese mismo chico de antes, de hace cuatro años, se vuelve a pasar por esa plaza. Ahora, gracias un amigo suyo que le está enseñado a hacerlo, él pincha en un club cercano, durante esas dos o tres horas que van desde que abren el local hasta que se empieza a llenar de gente que es cuando su amigo que es el que sabe toma las riendas de los platos y la mesa.

Y lo ha vuelto a ver camino hacia el local.

Más delgado, más calvo y ojeroso, vestido de nuevo de negro.

Totalemente fuera de si, del tiempo, del dia, del mes y del año en que vivimos.



 
Comentario:
Huummm, no he leído éste, que leeré luego, por lo del tiempo y el escaqueo en el trabajo, cosa que tú no deberías hacer ;), y sólo decir que me ha gustado leerte.

Hay algo, todavía no sé qué es, quizás ese sensación de que con otro cuerpo, la vida sería vida.

No sé, creo que con ese cuerpo de lo de siempre, que comentabas en la última entrada, tendrías otro impedimento.

Me recordaste a un documental que vi. Se llamaba "ni locas ni terroristas". Trataba sobres las madres gallegas, que en los años ochenta, se lo pusieron jodido a los mafiosos que vendían droga en Galicia, cuando sus hijos empezaron a caer muertos. Pues, ya voy, ya voy al tema... una de ellas le decía a otra: "¿te imaginas, María, lo que sería una casa donde no hubiera el problema de las drogas?".

Y, no sé, yo no puedo evitar pensar lo que te dije; que sería otro problema, distinto, pero problema.

Ohhh, un abrazo apresurado, y esperando que algo de lo escrito tenga sentido y si no, aquí te dejo una goma para (que me la pongas:) :P, para que borres el comentario
 
Comentario:
me lo parece solo a mi o la frase final la podria haber escrito yo?
No