ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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MAGIA


Fué más o menos como lo llevaba dias imaginando.

Hubo algunas cosas diferentes pero en lo básico, entre la realidad y aquello que yo había soñado no existieron grandes discrepancias.

A las dos horas aproximadamente de haber comenzado la fiesta él se aburrió de estar alli y se marchó, despidiéndose únicamente de dos chicas, una de ellas podría haber sido su novia, esa con la que lo llevaba tan en secreto.

Cogió su mochila blanca y se la echó al hombro y lentamente fue subiendo las escaleras hasta desaparecer.

Desaparecer para siempre ya, nunca más volveré a verle.


Abajo quedamos el resto de la clase.

Unos bromeando unos sobre los éxitos futuros que nos aguardan. Otros bebiendo todo aquello que durante el resto del año no han bebido, ante la mirada de reprobación de sus novias, un dia es un dia seguro que pensaba ellas y Alex mientras, totalmente borracho ya antes de empezar la fiesta incluso lo estaba, soltando a todo aquel con el que se encontraba la noticia que dejaba la carrera, transformándola en una especie de victoria de él sobre el resto de la clase, iba a empezar por fin a trabajar con su padre, con un sueldazo, hacer una carrera era una de las cosas más inútiles hoy en dia, eso decía pensar.


Yo ya lo odiaba. Primero por miles de pequeños motivos que han ido acumulándose a lo largo del año unos encima de otros y que si bien en su dia no tuvieron mucha importancia viéndolos hoy en perspectiva me dicen perfectamente la clase de persona que es.

Segundo, por haberse atrevido a ir a Colin nada más haber empezado la fiesta y en contra de mi voluntad con la historia que yo estoy loco por él, que me gusta mucho.


Lo odié con todas mis fuerzas cuando me di cuenta como se lo comentaba al oido una vez que yo no había conseguido retenerlo y aunque es cierto que mi consideración hacia él giró ciento ochenta grados cuando vi como Colin me miraba y me sonreía, Alex era mi mejor amigo, alguien que hacía eso que yo no me atrevía a hacer, finalmente volví pensar acerca suyo lo mismo que llevo ya semanas pensando en cuanto que Colin movío su cabeza de izquierda a derecha, sonriéndome de nuevo, diciéndole que no supongo.

Para cuando él vino muerto de risa a mi lado a contarme los resultados de sus pesquisas no quería saber nada más suyo.

Nada más. Yo ya tenía mis propios planes, no necesitaba de su ayuda. Consistían en abordarle en la calle en cuanto que dejara la fiesta e invitarle a una última copa. Me conformaba con su amistad, con pasar una noche de borrachera los dos a solas y al amanecer, los dos sacarnos una foto en el monumento de Colón. Me bastaba con su email a la hora de despedirnos, con una invitación por mi parte a venir a dormir a mi casa por si es que ya él no tenía sitio donde ir.

No quería mucho.

Como otras veces.

Alex con su intervención los había dejado sin efecto.




Ahora, varias horas después. esto es lo único que ya queda de él.

Una foto sacada con el móvil y a traición, a escondidas, como lo ha sido toda mi historia con él.

Una foto suya leyendo entre clase y clase, solo, como siempre, una foto que algún dia de este verano despreocupadamente borraré cansado ya de recordar mis fracasos, después de habérmela machacado pensando en él dos o tres veces seguidas.


Yo estaba realmente guapo en esa última noche de Colin.

Como nunca antes hasta ahora lo he estado y no sé si volveré a estarlo.

Con una ajustada camisa blanca de manga corta, una fina corbata negra, el pelo en punta, listo para un último ataque, para hacer mia y que no se me pudiera escapar cualquier posibilidad que pudiera existir con él.


Esa misma ropa aparece hoy aún tirada sobre la cama a la espera de ir a la lavadora y nosotros tres, mis padres y yo, ya estamos en la casa de la playa.

Esta mañana tumbado sobre la arena veía a algún que otro avión surcar el cielo sobre nuestras cabezas, quizás podría ser él.

Esta tarde mientras, tirado en la cama observo los mensajes en busca de sexo y amistad que se repiten en una televisión local.

Asi, contestando a uno de ellos, es como conocí a Genis.

Hace mucho tiempo ya.


Magia que nunca engaña pero miente (I:F:))
No